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Vicentin: el lunes presentarán el balance de 2019 y renunciará el directorio

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Cómo vaciar empresas, el manual de Vicentin | Una investigación revela los múltiples mecanismos que utiliza la cerealera para evadir deudas 



La Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) reclamó la nulidad de la venta del frigorífico Friar (ver nota aparte), ya que Vicentin SAIC “resulta cuanto menos controlante de las sociedades” que se presentan como dueñas de las acciones en venta: Nacadie Comercial y Vicentin Family Group, ambas radicadas en Uruguay. Vicentin SAIC se encuentra en convocatoria de acreedores, por lo tanto no puede disponer de sus activos. La Afip, como acreedora en el concurso, se presentó cuestionando la venta de Friar a la sociedad inversora BAF Capital. Este mismo mecanismo de desprendimiento de activos fue denunciado por el Banco Nación, el otro gran acreedor oficial de Vicentin, que no sólo ha reclamado una investigación sobre el posible delito que podría estar encubriendo la operacion, sino que a través de un exhaustivo informe demostró qué es lo que Vicentin ha venido desarrollando durante los últimos años: un proceso constante de vaciamiento del cual Friar sería el eslabón más reciente pero no el único que se sumó a la cadena en este año y en medio del concurso preventivo. 

Según el análisis de quienes siguen de cerca el tema, Vicentin obtuvo en los últimos nueve meses ingresos por más de 800 millones de dólares por distintas vías, ventas de activos u operaciones de exportación a través de terceros, que no fueron declarados como fondos de la empresa concursada. De ese modo, burlaron los derechos de los acreedores. Se trataría, nada menos, que de una cifra equivalente al 60% del total de la deuda en concurso (que asciende a unos 1350 millones de dólares).

El análisis elaborado por dos especialistas e investigadores en economía política y grupos empresarios, Alejandro Gaggero y Gustavo García Zanotti, brinda varias conclusiones sobre el comportamiento empresario del grupo Vicentin que fueron ocultados ya sea porque encubren “prácticas ilegales o porque implican consecuencias negativas para la economía del país”. El trabajo, encargado por el actual Directorio del Banco Nación, encabezado por Eduardo Hecker, se presenta bajo el título “El proceso de vaciamiento de Vicentin SAIC. Un análisis reciente de las transformaciones de su estructura productiva, la dinámica financiera y el intercambio comercial”. Ya se había dado a conocer un trabajo preliminar, sobre el cual informó Página/12 en el mes de julio, pero el actual es “el informe final”, de mayor extensión y alcance. 

Algunas de las conclusiones que pueden considerarse novedosas de este informa final son las siguientes:

1) El principal mecanismo de vaciamiento de Vicentin SAIC se desarrolló a través de la transformación de su estructura corporativa, desdoblando el grupo mediante la creación de firmas “holding” en Uruguay y traspasando hacia ellas la participación accionaria en empresas que antes estaban bajo control de Vicentin SAIC. 

2) A esa nueva estructura empresaria formada en Uruguay se le fueron sumando empresas que el grupo iba adquiriendo pero no declaraba en sus balances. Un ejemplo de ello fue la compra de un 30% de la sociedad Terminal Puerto Rosario (hoy está presidida por Gustavo Nardelli) a Jordi Pujol Serrusola, empresario e hijo del ex presidente de la Generalitat de Catalunya del mismo nombre (sin el segundo apellido), en el año 2012. De esta operación sólo se tuvo conocimiento por un expediente en la justicia española en una causa por lavado de dinero en el que está involucrado el empresario catalán. Vicentin nunca informó de esa compra de acciones.

3) Ese mecanismo de traspaso de la titularidad de las acciones al holding armado en el Uruguay fue utilizado ahora, a partir de que la empresa local, Vicentin SAIC, entró en cesación de pagos y luego en convocatoria de acreedores, para poder vender esas empresas sin requerir autorización del juez del concurso ni rendir cuenta ante los acreedores de los fondos obtenidos por la cesión. Esto es lo que ocurrió con la venta de participaciones en Renova SA,  cuando ya Vicentin había decidido declararse en cesación de pagos “por estrés financiero” (diciembre de 2019) y en las últimas semanas con Friar SA, frigorífico que figuraba bajo el control de las sociedades uruguayas Nacadie y VFG. Según fuentes empresarias, también se encuentra en negociaciones para su venta otra firma del grupo registrada bajo control del holding uruguayo: Buyanor, productora de artículos de higiene y cosmética. Vicentin SAIC declara poseer sólo 0,6% del paquete accionario de Buyanor, así como el 0,4% de Friar y el 10,2% de Terminal Puerto Rosario, haciendo referencia exclusivamente a las empresas hasta aquí mencionadas. 

4) Por la situación procesal en que quedó, y además por el tendal de acreedores que dejó en la actividad agropecuaria, Vicentin se vio impedida de poder operar en la exportación de su producción de harinas y aceites durante 2020. Sin embargo, el juez Fabián Lorenzini autorizó la operación de las plantas y su cesión para ser operada “por terceros”, como una suerte de alquiler. El dato curioso es que una pequeña exportadora, Díaz & Forti SA, que en los últimos cuatro años realizó ventas al exterior por un valor promedio de 16 millones de dólares anuales (19 millones en 2018, 4 millones en 2019), en siete meses de este año sumó 212 millones de dólares en ventas al exterior. 

5) Las instalaciones de Renova SA, con dos plantas procesadoras y puerto propio, pasaron a ser explotadas por Oleaginosa Moreno, empresa controlada por la suiza Glencore, socia de Vicentin en Renova y a quien la primera le habría vendido la porción accionaria de control en la misma semana que se declaró en cesación de pagos. Dichas plantas elaboran principalmente harina de soja, que es comprada por países asiáticos (China, principalmente) para elaborar alimento para cerdos. Vicentin era, hasta 2019, la primera exportadora en ese rubro. Este año ese lugar pasó a ser ocupado por Oleaginosa Moreno, que en el transcurso de este año ya había por casi 300 millones de dólares. 

Según apuntó Claudio Lozano, economista, director del Banco Nación y autor del primer informe de denuncia contra las prácticas de Vicentin en cuanto al desdoblamiento de la estructura corporativa, “la suma de los ingresos no declarados que habría obtenido Vicentin este año, a partir de que se declaró en default, debe estar encima de los 800 millones de dólares“. Arriba a esa cifra considerando que la venta de la empresa Friar a BAF Capital le habría rendido unos 200 millones de dólares; otros 122 millones obtuvo por la venta del 17% de Renova en diciembre de 2019; si a ello se le suma el valor de lo exportado por Díaz & Forti (212 millones) y Oleaginosa Moreno (260 a 300 millones), considerando que estas empresas habrían actuado sólo como “sustitutas” de las operaciones que Vicentin no podía realizar a nombre propio. Una suma a la que podría agregarse el resultado de la venta de Buyanor, que se estaría negociando en estos días o ya podría hab erse concretado, según apreciaciones empresarias. 

Todos estos recursos habrían ingresado al grupo Vicentin sin registrar ningún beneficio para la empresa en convocatoria, y a espaldas de los intereses de los acreedores. Al momento de la apertura del concurso de acreedores, la deuda de Vicentin ascendía al equivalente a una cifra entre 1300 y 1400 millones de dólares. Unos 300 millones corresponden a la deuda con rel Banco Nación por prefinanciación de exportaciones no canceladas, un monto extraordinario y por fuera de toda regla de prudencia, la cual sólo se pudo haber alcanzado por la estrecha relación política entre la conducción de Vicentin en ese momento (Alberto Padoan y Sergio Nardelli) con el entonces titular del Banco Nación Javier González Fraga y el propio presidente de la Nación, Mauricio Macri.

Las actuales autoridades del Banco Nación apuntan a poder evitar un vaciamiento de Vicentin que les impida cobrar la deuda, pero el análisis de la conducta de la empresa ya llegó más lejos: el ocultamiento de una multimillonaria operación de desnacionalización de empresas, fuga de capitales y estafa masiva al sector público y al privado, justamente en el punto neurálgico del mapa agroindustrial nacional: la exportación de cereales, oleaginosas y sus derivados.



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Vicentin: cómo se vendió Friar

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Vicentin: Otra venta bajo sospecha de “vaciamiento y saqueo” | A través de sociedades armadas en Uruguay, vendió el frigorífico Friar a una firma inversora



Después de las maniobras nunca aclaradas de la venta de las acciones de control de Renova SA a una firma vinculada a la multinacional Glencore, el grupo Vicentin habría concretado esta semana la cesión de otra “joya” del patrimonio familiar: el frigorífico Friar, con su pase a manos del grupo financiero BAF Capital. La operación, hecha a través de Vicentin Family Group y de Nacadie SA, dos sociedades conformadas en Uruguay por los mismos accionistas de Vicentin SAIC, se concretó pese a que la empresa “madre” del grupo se encuentra en convocatoria de acreedores y sin objeciones por parte del juez Fabian Lorenzini, a cargo del proceso. Vicentin “tercerizó” la propiedad de las principales empresas del grupo a partir de 2013 justamente con este fin: ubicar dicho patrimonio fuera del alcance de los acreedores a su empresa principal, en una maniobra que ahora es denunciada por directivos del Banco Nación  (principal acreedor individual en el concurso) como “la confirmación de la operación de vaciamiento y saqueo que este grupo empresario ha perpetrado  sobre la banca pública y los productores argentinos”. 

Se desconoce el valor por el cual se concretó la compra de Friar por parte de BAF Capital. Sus vendedores son Vicentin Family Group y Nacadie Uruguay, empresas estrechamente vinculadas al grupo Vicentin, que son dueñas o accionistas de varias empresas originalnente del grupo. Entre ambas poseen el 99,6 por ciento de las acciones de Friar. El restante 0,4% es lo que aparece dentro del patrimonio de Vicentin SAIC, la concursada, que como tal, no podría vender sus participaciones sin autorización del juez ni sin que ese dinero fuera destinado a cubrir su deuda con los acreedores, entre los cuales el principal es el Banco Nación. 

El comprador, BAF Capital, o Buenos Aires Finantial Capital, es una sociedad inversora dedicada a asesoramiento financiero, especialista en fusiones y adquisiciones, gestión de activos, banca de inversión y también ligada al negocio de seguros. Como tal, tuvo activa participación en el concurso de Sancor, primero como acreedora y luego como inversora. Además, intervino en junio de 2016, en la venta del 90% de las acciones de Alimentos Refrigerados SA (ARSA) de Sancor Cooperativas Unidas Ltda. a Vicentin Family Group “para desarrollar el negocio de yogures, flanes y postres” con las marcas de Sancor.

Según recordó Claudio Lozano, director del Banco Nación, “desde el año 2013 Vicentin puso en marcha un proceso de desdoblamiento del grupo económico, que implicó ir desplazando la cabeza del holding de Vicentin SAIC a Vicentin Family Group en Uruguay; de ese modo, mientras VFG Uruguay creció en el control de la estructura corporativa, Vicentin Argentina incrementaba su endeudamiento”. 

“Hoy vende un frigorífico que es uno de los principales exportadores de carne del país a través de VFG y la sociedad uruguaya Nacadie, en la cual también participan como accionistas miembros del grupo familiar”, subrayó Lozano. “Las irregularidades del concurso de acreedores y las maniobras del Grupo configuran el escenario de la estafa y el fraude que lleva adelante Vicentin“, disparó finalmente.

Antecedentes

En su investigación sobre la evolución reciente de Vicentin, hecha para el Banco Nación, Alejandro Gaggero y Gustavo García Zanotti demuestran que la firma, surgida en 1929 como una acopiadora de algodón, fue evolucionando en distintas etapas, en principio con eje en la producción y exportación de aceites, luego a su diversificación e internacionalización en torno a Vicentin SAIC, para iniciar posteriormente un proceso de “desdoblamiento e internacionalización de su estructura corporativa”. 

Esta transformación se da principalmente a partir de 2013. “La pieza clave de este desdoblamiento fue Vicentin Family Group con sede en Montevideo, que se transformó en el holding a través del cual se consolidaron las participaciones que se iban transfiriendo desde Vicentin SAIC. El primer paso de este vaciamiento de Vicentin SAIC se produjo en ese mismo año 2013 cuando Industria Agroalimentaria Latam (Uruguay) le compró a Algodonera Avellaneda el 97% de Sir Cotton. 

“Un año más tarde VFG ya era propietario del 100% de las acciones tanto de Latam como de VFG Inversiones y Actividades Especiales, las dos firmas holding que incorporarían la mayor parte de los activos del grupo durante los siguientes años. La cuarta pieza clave en la arquitectura de esta rama del grupo es Nacadie Comercial que pertenece al grupo pero que formalmente no está controlada por VFG”. El mismo informe revela que la firma controlante de Nacadie Comercial es la panameña Swass International Corp, probablemente otra empresa creada por el holding Vicentin en esa guarida fiscal.

“Las cuatro empresas holding han servido para transferir activos que antes estaban en manos de Vicentin SAIC e incorporar otros durante el proceso de diversificación, generando una verdadera “estructura paralela” con sede formal en Uruguay”, señala la investigación del Banco Nación. 

“En agosto de 2014 VFG Inversiones le compró a Vicentin SAIC el 50% de las acciones de Friar. Como el 49,6 % ya se encontraba en poder de Nacadie Comercial, Vicentin SAIC sólo conservó el 0,4%. También en 2014 Latam compró 97% de Buyanor”.

“Entre 2014 y 2015, VFG Inversiones le compró a Vicentin SAIC el 97% de Algodonera Avellaneda, a su vez controlante de otras tres firmas textiles; en 2016 le compra a Sancor Alimentos Refrigerados. Durante 2017 las adquisiciones de las firmas holding uruguayas se potenciaron notablemente: el 100% de Patagonia Bioenergía, 50% de Enav, 95% de Sottano”.

Pese a todas estas evidencias, ni el juez de quiebras Lorenzini ni el juez penal Guillermo Ercolini, a cargo de la denuncia por estafa contra el Banco Nación, accedieron a los reclamos de extender la inhibición de bienes al conjunto de empresas del holding, entendiendo que funciona como grupo económico y por lo tanto su desdoblamiento tendría como fin no asumir sus responsabilidades.



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La AFIP denunció a Vicentin por un fraude de 110 millones de pesos | El ente recaudador acusa a la cerealera de usar facturas falsas



La Administración General de Ingresos Públicos (AFIP) denunció penalmente a la cerealera Vicentin y a sus responsables, por el uso de facturas apócrifas para acceder a reintegros de IVA por exportaciones por un monto de $110 millones, informó hoy el organismo público.

A su vez, hoy el juez del concurso preventivo de Vicentin habilitó la realización de una auditoría forense
tal cual habían pedido los principales acreedores y los sindicatos de aceiteros.

De esta manera, la exportadora, que arrastra un default de $100.000 millones, fue denunciada por la AFIP “por aprovechamiento indebido de beneficios fiscales” ante el Juzgado Federal de Reconquista.

“La maniobra fraudulenta fue detectada durante una fiscalización realizada por la AFIP sobre los reintegros de IVA por exportaciones de granos que fueron solicitados por Vicentin entre 2016 y 2019”, explicó hoy el organismo en un comunicado.

Agregó que “la operatoria denunciada consistía en utilizar, registrar y presentar facturas apócrifas millonarias generadas por 54 presuntos proveedores“.

Según indicó la AFIP, la fiscalización del organismo constató irregularidades en las empresas y personas humanas que emitían las facturas utilizadas por Vicentin, para solicitar reintegros por una suma que asciende hasta los $111,6 millones entre 2016 y 2019.

A partir de eso, el organismo “pudo determinar, entre otros elementos, que las sociedades utilizadas no poseían plantas de acopio de granos, no tenían capacidad económica ni financiera y no podían justificar el origen de la mercadería”.

De esta forma, las tareas de control del organismo permitieron constatar que los comprobantes presentados para justificar los reintegros “eran falsos, en tanto no denotaban actividad real”, y que los 54 supuestos proveedores de Vicentin fueron “incluidos en la base de usinas de comprobantes apócrifos”.

“Durante las tareas de fiscalización, Vicentin y sus representantes tuvieron oportunidad de verificar la legitimidad de los reintegros pero omitieron presentar explicaciones, indicar medidas de prueba o efectuar otro descargo sobre los hechos denunciados”, concluyó el ente recaudador.



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Vicentin: luz verde a la auditoría forense  | La habían pedido principales acreedores 



El juez del concurso preventivo de Vicentin habilitó la realización de una auditoría forense tal cual habían pedido los principales acreedores y los sindicatos de aceiteros.

Una auditoría forense es el equivalente a las investigaciones que se hacen en el ámbito penal, sólo que en este caso es en materia contable. Es investigación criminalística en el ámbito de la contabilidad, para detectar fraudes hechos de forma conciente o voluntaria, como podrían ser maniobras de evasión o vaciamiento.

La auditoría estará a cargo de las empresas auditoras Deloitte (propuesta por el consorcio de bancos extranjeros y la Asociación de Cooperativas Argentinas) y Arnaud Iribarne y Asoc. con Abelovich, Polano y Asoc. SRL Nexia (a propuesta de Banco Nación y representantes de los sindicatos aceiteros de General Obligado y San Lorenzo).

El juez Fabián Lorenzini estableció que los auditores deben trabajar de forma coordinada para no superponerse, previamente presentar un plan de trabajo, y autorizó que los honorarios se paguen con los recursos del concurso.

De esta manera, los principales acreedores (el consorcio de bancos europeos y estadounidenses, ACA y Banco Nación) logran introducir dentro del expediente la posibilidad de conseguir información directa y aportar evidencia de una posible maniobra defraudatoria de parte del directorio de Vicentin. El juez indicó que los directivos de Vicentin “deben prestar colaboración”.

Estos acreedores quieren determinar dónde fueron a parar los cientos de millones de dólares que faltan, y en especial cómo fue que en el segundo semestre de 2019 la empresa pasó de presentar informes contables que describían una situación financiera, económica y comercial vigoroza al default. También están bajo sospecha las maniobras que se sucedieron después del 4 de diciembre de 2019, día que se oficiliazó el “estrés financiero”, y hasta el 9 de febrero, día anterior a que la empresa solicitara formalmente la apertura del concurso.

Causa penal

La auditoría forense se da en paralelo a la causa que se tramita en en el juzgado correccional y criminal N10 de Comodoro Py para determinar la entrega irregular de créditos por parte de las anteriores autoridades del Banco Nación a Vicentin.

En ese sentido, esta semana el juez Julián Ercolini levantó el secreto bancario, fiscal y bursátil a todo el directorio de Vicentin, al directorio del Banco Nación que presidió Javier González Fraga hasta diciembre de 2019, a los gerentes de las áreas de préstamos, zonales y de la sucursal Reconquista, y a varias de las empresas que son parte del grupo. En particular sobre Algodonera Avellandeda SA, una de las firmas vinculadas que también gozó de líneas de crédito de la banca oficial, ordenó la inhibición de los bienes y la prohibición de modificaciones en el capital accionario. Fue el único caso en el que el magistrado habilitó la inhibición de bienes, en tanto la rechazó para los miembros de los directorios del Banco Nación y Vicentin “por el momento” y hasta tanto se avance en el análisis de la profusa información de la causa que permitirá determinar adecuadamente los roles de cada uno.  

Los créditos

El segundo informe de la comisión investigadora de la Cámara de Diputados de Santa Fe, presentado la semana pasada, recogió la información referida a esas irregularidades bajo investigación federal. 

Según el informe, “el exceso de la firma Vicentin era conocido por todas las instancias del BNA en tanto, desde el 9 de agosto del 2019, el Área de Riesgo Crediticio había rechazado la propuesta de categorización de Vicentin por encontrarse excedido en el límite de 15% establecido de la cartera prestable del banco en la normativa del BCRA…”.

“Pese a esa circunstancia, en menos de 20 minutos, el gerente zonal de Reconquista, José Luis TESTA, el 8 de noviembre a las 13:04 PM, elevó a la subgerencia general de banca corporativa “en forma favorable [la] solicitud de autorización y a la espera […] respecto del fondeo a tomar”, y en una hora y media a las 14:33 PM los subgerentes Moschini y González sostuvieron que “como caso de verdadera excepción […] se convalida cancelación y retoma de operaciones de refinanciación de exportaciones por un monto de u$s 30.100.000” con el fondeo externo que días antes había solicitado el último de los nombrados”

 

“Esta metodología continuó instrumentándose … los días 11, 12, 13, 14, 15, 19, 20, 21, 22 y 26 de noviembre, siempre bajo el alegado «caso de verdadera excepción» y con un trámite express que demoraba poco más de una hora, se otorgaron ahora con “fondeo local” -es decir con dinero del banco en el país- nuevos préstamos por u$s 75.400.000. Veamos en particular el trámite de cada uno de estos préstamos.



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Cómo es la evasión a gran escala | Los principales bolsones de economía en negro



Si la economía que se aspira a tener en la pospandemia es la de una distribución menos desigual que la existente al fin del mandato de Mauricio Macri, un requisito ineludible es que se necesitará un Estado muy presente. Otra condición a esta altura indiscutible, dada la experiencia reciente, es que el excesivo endeudamiento externo no es un método muy elogiable para obtener un “superávit de caja”, con lo cual los recursos, en principio, deberán obtenerse fronteras adentro. ¿Y cómo se logra que el Estado cuente con recursos? ¿Gastando menos? No es eso lo que se espera del Estado en una etapa en la cual su aporte a mejorar los ingresos de la población será central. ¿Recaudando más? Sí, ante lo cual la pregunta siguiente es: ¿con más impuestos o con menos evasión?

La primera alternativa (más impuestos) está en discusión, la segunda (menos evasión) no merecería la más mínima duda. En todo caso, la cuestión es cómo. El asunto viene sobrevolando el espacio político económico en las últimas semanas. El “caso Vicentin”, ¿no es una ventana para asomarse a la ineficiencia en el control fiscal sobre el comercio exterior? ¿No es una evidencia de la existencia de mecanismos de evasión y a la vez de fuga de divisas a gran escala? ¿Se trata solamente de Vicentin o es la conducta que siguen otros grandes exportadores, aunque no hayan quedado tan en evidencia?

Estos interrogantes le resultan incómodos a muchos, pero el tema esta ahí, pendiente, latente, bajo investigación en la Justicia y con alcances inimaginables. También hay evasión interna. La Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA) acaba de dar una primera respuesta, esta semana, con la nueva fiscalización en los puertos de la provincia, donde controlarán la entrada y salida de camiones, origen y destino de la mercancía que transportan y la documentación respaldatoria. También se pesará la mercadería para verificar su correspondencia con los volúmenes informados en la documentación. Hay fundadas sospechas de que se trata de cantidades que, en general, suelen no coincidir. 

“Combatir la informalidad (operaciones “en negro”) no es sólo controlar que se entregue ticket o factura en un comercio de barrio, porque la evasión en gran escala está en otros lugares de la economía”, afirmó este viernes Cristian Girard, director de ARBA, estableciendo el blanco al cual apuntar en el combate a la evasión. 

“Lanzamos un amplio dispositivo para control de la mercadería en tránsito; la acción iniciada en los puertos, que arrancó por Dock Sud y Quequén, es sólo parte de un operativo más general”, señaló Girard a Página/12 cuando se lo consultó sobre los objetivos que proyecta con esta acción. “Tenemos indicios de que hay mucha evasión en todo lo que forma parte de la actividad extractiva en la provincia, y vamos a centrarnos en eso, en los sectores más concentrados de la actividad extractiva, que no es sólo la compraventa de productos sino la contratación de personal que tiene que ver con la actividad. Es todo un sistema de economía paralela que necesitamos detectar”, apuntó. 

El interés del gobierno provincial es recuperar recaudación sobre Ingresos brutos, pero si se detecta uina operatoria integral “en negro”, eso va a ser en beneficio de las arcas fiscales de la Nación y los municipios. Le expresión de Girard, por otra parte, grafica otra condición de la inequidad: la mayor evasión está en los que burlan las cargas tributarias en gran escala, no en el pequeño comercio de barrio que vende “en negro”. 

“Un camión cargado de piedra caliza, o de arena o cualquier otro producto mineral, que se extrae y se traslada sin ser declarado y se vende de igual manera, constituye toda una operatoria que encadena varias operaciones no registradas, pasando por las personas contratadas para la carga y descarga”, señaló el titular de ARBA. 

Otro tanto puede ocurrir, por ejemplo, con la cosecha de granos que se almacena en silobolsas durante meses sin ser declarada. Cuando se vende esa cosecha, fraccionada,  podría pasar disimulada entre otras operaciones y ser destinada incluso a la exportación sin haber dejado registro de la misma. Fuentes oficiales revelan que se han detectado evasiones bajo ese mecanismo. 

En ARBA cuentan con lo que denominan “índice verde” de producción, un sistema de prefiscalización que, por intermedio de imágenes satelitales, recoge información especialmente en la “zona núcleo” sobre el volumen de los principales cultivos. Esa herramienta les da una estimación sobre la producción de cada grano en cada cosecha, que sirve como referencia comparativa para lo que después se declara. No existe la misma logística para medir la producción en minas y canteras o sobre productos regionales comercializados a granel, sectores en los que “hay indicios de evasión fuerte”.

Puertos

Un inesperado “defensor” de Vicentin le señaló a este diario: “Si hacía contrabando, lo hacía en defensa propia”. Al preguntarle cuál era el significado de tan curiosa paradoja, el interlocutor se explayó. “Cuando Vicentin exporta, compite en condiciones desventajosas con las empresas multinacionales que operan en el mismo negocio. Las otras empresas también comercializan soja paraguaya, pero la trasladan por barcazas hasta el puerto de Nueva Palmira, en la costa oriental del río Uruguay. Por el mismo puerto cargan la soja de los estados del sur de Brasil, todo eso sale por el Río de la Plata sin pagar impuestos ni tasas, que sí pagan los granos que salen de puertos argentinos, aunque evadan una parte”. 

Este punto abre un gran debate acerca de la capacidad de Argentina de ejercer control sobre su comercio exterior. Horacio Tettamanti, ex subsecretario nacional de puertos y vías navegables, tiene una visión fuertemente crítica sobre el tema. “Faltan controles, y el problema más grave está en la pérdida de soberanía sobre las vías navegables, más que en los puertos en manos privadas. El concepto de Hidrovía es una farsa, un concepto mutante, no existe. Fue un concepto que irrumpió en los 90 para firmar un Tratado que dejó en manos de un colectivo el manejo de las vías navegables de la cuenca del Plata. Ahí la Argentina resignó soberanía, que el proyecto de Mauricio Macri profundizó y ahora circula otra idea que completaría ese proceso: la formación de una nueva sociedad mixta con la participación de las provincias del Litoral, pero manejada por la Bolsa de Comercio de Rosario, que ganaría una influencia enorme porque el proyecto ahora incluye al Río de la Plata. Un mamarracho jurídico”, advirtió. 

El escándalo Vicentin abrió una ventana por donde se pudo espiar en las irregularidades del comercio exterior, entre otras la evasión sobre el principal rubro de exportación del país, y por lo tanto principal fuente de ingresos de divisas. Pero, según advierte Tettamanti, también permitió ver “la legalidad con la que funciona el Paraná como vía navegable, mediante normas que desconocen la soberanía nacional sobre el río”. 

Muy lejos de los pequeños comercios, por las operaciones a gran escala de la economía argentina es donde circula la evasión. No se podrá construir una economía más equitativa ignorando el tema. 



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Caso Vicentin: González Fraga sin secretos por la estafa al Banco Nación     | La investigación de los créditos irregulares 



El juez federal Julián Ercolini resolvió levantar el secreto fiscal, bursátil y bancario del expresidente del Banco Nación Javier González Fraga y de otras 24 personas investigadas en la causa penal por los créditos irregulares otorgados a Vicentin durante el gobierno de Mauricio Macri. En la resolución, el magistrado dispuso la inhibición general de bienes a la Algodonera Avellaneda, aunque evitó aplicar la misma medida para los bienes de Vicentin SAIC y de los empresarios y funcionarios investigados. 

Las disposiciones responden a un requerimiento del fiscal Gerardo Pollicita y buscan analizar la “posible existencia de una maniobra por la cual se habría perjudicado al Estado Nacional
a través del otorgamiento irregular de préstamos por parte del Banco de la Nación Argentina“.

Según se desprende del expediente, esa operación “permitió a la empresa acumular una deuda con el banco de 18.500 millones de pesos”, que actualmente “serían de cobro incierto, puesto que la sociedad se encuentra en estado de cesación de pagos
” y a la espera de un concurso preventivo.

Por esta razón, se decidió levantar el secreto fiscal, bursátil y bancario de González Fraga y de otras 24 personas, entre las que se encuentran el exvicepresidente del Banco Nación Lucas Llach, los directivos de Vicentin Máximo Padoan y Sergio Vicentin y de un conjunto de empresas vinculadas al Grupo, entre ellas Renova, que ocupa uno de los capítulos claves de la investigación.

“Al levantar el secreto fiscal, bursátil y financiero, Pollicita tiene la posibilidad de seguir el trayecto de los casi 800 millones de dólares que ingresaron en la cuenta de Vicentin de la sucursal Reconquista, que actuaba en garantía del crédito otorgado”, explicó a Página/12 Claudio Lozano, director del Banco Nación. 

La gran incógnita a dilucidar en la causa es hacia dónde llevó Vicentin ese dinero, que era más del doble del crédito que había recibido hasta ese momento, y que llamativamente ingresó entre agosto y diciembre de 2019, cuando el gobierno de Macri ya estaba en retirada. Vicentin, detalló Lozano, “estaba obligado a tomar esos dólares y utilizarlos para cancelar los vencimientos que tenía que asumir. Sin embargo, hubo un pedido de la empresa a las autoridades del Banco Nación para poder transferir esos fondos a cuentas de libre disponibilidad. Lo que le interesa al fiscal es ver qué pasó con ese dinero y a qué cuentas fue”.

Además de la inhibición general de bienes de la Algodonera Avellaneda S.A., Ercolini prohibió la modificación de la composición accionaria de la empresa sin notificarlo a las autoridades correspondientes. No obstante, a pesar del pedido de Pollicita, el magistrado prefirió no inhibir los bienes de Vicentin SAIC, la empresa madre, ni de las 26 personas (directivos de la empresa y funcionarios) que intervinieron en las operaciones investigadas, al considerar que están bajo “control” del juez de Reconquista Fabián Lorenzini, quien interviene en el concurso de acreedores del Grupo.

“La definición de Ercolini pasa por alto las características que tiene el concurso, en donde existe una actitud de fuerte parcialidad en favor de Vicentin”, sostuvo Lozano y agregó: “le ha permitido mantenerse en una situacion de absoluta irregularidad, en el sentido de que no ha presentado el balance correspondiente del año 2019 y que le ha dado 40 días hábiles más para presentarlo. El juez hace de cuenta que el concurso funciona de manera normal, cuando en verdad no lo es”.

La causa que llevan adelante el juez Julián Ercolini y el fiscal Gerardo Pollicita aún se encuentra en una fase inicial. González Fraga y los directivos de Vicentin Máximo Padoan y Gustavo Nardelli están imputados desde febrero. Sin embargo, aún no fueron citados a prestar declaración indagatoria.

De acuerdo al fiscal Pollicita, existen elementos probatorio para “sostener que funcionarios del BNA, algunas veces por acción y otras por omisión, incumplieron deliberadamente los deberes a su cargo
y perjudicaron los intereses confiados en la administración de los fondos de la entidad bancaria”.

Para ello, los funcionarios “otorgaron irregularmente millonarios créditos en moneda extranjera a las firmas Vicentin SA y Algodonera Avellaneda SA, apartándose de la normativa interna que lo regula y luego omitieron ejecutar en tiempo y forma las garantías que preveían los contratos tendientes a recuperar el dinero que se adeudaba”.

“Tanto el exceso de endeudamiento de la firma Vicentin como el aumento de la deuda impaga, no solamente fue detectado y advertido por el BCRA en septiembre de 2019, sino que también fue replicado en noviembre y diciembre, sin que tal circunstancia impidiera que durante noviembre se volviera a financiar a la compañía, decisión que corrió bajo la órbita gerencial y directiva del banco”, señala Pollicita.



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Quién era Sergio Nardelli: Los vínculos de Vicentin con Mauricio Macri  | El CEO de la cerealera muerto de un infarto 



Sergio Nardelli, el máximo responsable de la conducción de Vicentin SAIC en los últimos años, y verdadero líder del clan familiar responsable de los destinos de Vicentin, tanto de su espectacular trepada en la última década, sobre todo a partir de 2014, como de su destrucción en los últimos meses de 2019, construyó una estrecha relación con la conducción de Cambiemos mucho antes de la campaña presidencial de 2015.

Ya en 2010, cuando era jefe de Gobierno Mauricio Macri viajó a Reconquista, Santa Fe, para solicitar el apoyo económico de los Nardelli. La relación , sin embargo, se afianzó durante el gobierno de la última alianza entre el PRO, la Coalición Cívica y la UCR, uno de cuyos referentes, Javier González Fraga autorizó el año pasado el otorgamiento de créditos por 300 millones de dólares a Vicentin SA, a pesar de que la empresa ya había empezado a incumplir con sus pagos en agosto de 2019, y pese a que el monto de la deuda excedía los máximos autorizados por el Banco Central para un solo cliente.

El ascenso del PRO, como partido mayoritario de Cambiemos, corrió paralelo al de la cerealera Vicentin. Justamente cuando Macri desembarcó en la Casa Rosada, Alberto Padoan, principal socio de Nardelli en Vicentin, quedó al frente de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Durante la gestión del expresidente Macri la empresa protagonizó un crecimiento exponencial que la ubicó en el cuarto puesto entre las cerealeras más importantes del país, que le permitió obtener una ola de créditos irregulares de todos los bancos oficiales dominados por el PRO: el Nación en primer lugar, pero también el Provincia y el Ciudad.

Así, los hermanos Sergio y Gustavo Nardelli se convirtieron en los principales aportantes de las campañas macristas de 2017 y 2019. La cercanía llegó al extremo de que el nombre de Gustavo Nardelli fue medido para la carrera a gobernador en las elecciones que terminó ganando Omar Perotti.

En los pasillos del Banco Nación, en la época en que lo presidía Javier González Fraga, todos comentaban que la impresionante seguidilla de créditos otorgados a Vicentin, contra todas las regulaciones del Banco Central, no hubieran sido posibles sin el impulso decidido que llegaba del edificio ubicado a apenas 100 metros de la sede central del banco: la Casa Rosada.



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Murió Sergio Nardelli, el CEO de Vicentin | El cuestionado empresario, de 59 años, falleció de un infarto



Al caer la tarde de este miércoles, se produjo el deceso, de muerte súbita y por un infarto masivo, de Sergio Nardelli, el máximo responsable de la conducción de Vicentin SAIC en los últimos años. El verdadero líder del clan familiar responsable de los destinos de Vicentin, tanto de su espectacular trepada en la última década, sobre todo a partir de 2014, como de su destrucción en los últimos meses de 2019, que derivaron en un escándalo económico, financiero, político y posiblemente social que aún está muy lejos de haberse cerrado. Sergio “El Mono” Nardelli murió en su casa, sin padecimientos de dolencias previas según confirmó un médico allegado a la familia. El “clan” Vicentin perdió a su Jefe, “el CEO total”, la cabeza pensante como lo definen quienes mejor lo conocieron. Pero, también, y por todo ello, a quien propios (integrantes de la familia, accionistas) y extraños (acreedores, socios en diferentes negocios) lo consideraban el “principal responsable” de la trayectoria de Vicentin: tanto de su escalada acelerada como de su repentino derrumbe.

El 8 de junio el gobierno nacional dio a conocer el DNU por el cual disponía la intervención de Vicentin SAIC y anunciaba, por boca del presidente de la Nación, su futura expropiación. La intervención no pudo asumir a día siguiente, martes 9, porque los directivos de Vicentin se lo impidieron en la sede de la empresa, en la ciudad de Avellaneda, en el norte de la provincia de Santa Fe. Un día después, el miércoles 10, Sergio Nardelli era recibido en la Quinta de Olivos por Alberto Fernández.

El “Mono” Nardelli traía, prácticamente, un pliego de condiciones en la cabeza. Eran las exigencias que pretendió establecer para “encontrarle una salida” al caso Vicentin, convertido desde hacía 48 horas en un conflicto político a nivel de Estado por la decisión volcada en el DNU de la expropiación. Básicamente, consistía en permitir la participación del Estado en la gestión de la compañía, pero no el desplazamiento del directorio que representaba a los accionistas, ni quitarles el manejo operativo. Además, reclamaba “ser parte” del futuro de la compañía, así ésta se convirtiera en una sociedad mixta con integrantes diversos. No hubo acuerdo.

Al día siguiente, jueves 11, la intervención federal pudo instalarse en la planta pero el Mono Nardelli no cedió el control real. Lo siguió ejerciendo a través de los gerentes que le respondían, el ocultamiento de documentación y, principalmente, el accionar del juez de la convocatoria, Fabian Lorenzini, que manejó los tiempos y las decisiones principales en la causa al gusto de Nardelli.

No le faltaron armas para pelearla pero le pesaba una realidad económica y financiera que incidía por su propio peso. Vicentin se había declarado en cesación de pagos por una situación de “estrés financiero” que denunció el 6 de diciembre de 2019, dejando un tendal de 90 mil millones de pesos de acreedores ajenos (otros 9 mil millones son créditos intragrupo, es decir a favor de empresas del mismo grupo, a favor de accionistas o deudas financieras sospechadas de ser autopréstamos).

Nardelli seguía siendo El Jefe, pero ni él ni los suyos podían responder por el súbito cambio de situación de la empresa, que al 31 de julio presentó un estado de situación económico financiero impecable, a la vista de los bancos acreedores del exterior, y que apenas cuatro meses después se declaraba en “estrés financiero” y preanunciaba su presentación en convocatoria de acreedores (lo hizo efectivo en febrero de 2020).

Nardelli, el Jefe, el cerebro de la organización, ya no pudo dar explicaciones ni ante acreedores ni ante su propia familia, que empezó a exigirle justificaciones por la debacle y sobre por qué la empresa pasaba a ser centro de repudio de sus trabajadores, sus antiguos proveedores de granos, sectores de la sociedad y la política que antes los mimaban y ahora los trataban como “enemigo”.

En la última semana, los trabajadores de Algodonera Avellaneda decidieron salir a las calles a expresar su bronca. El miércoles se manifestaron frente al domicilio de Alberto Padoan, quien fuera “el 2” de Sergio Nardelli. A este último, un grupo de manifestantes que se retiraba de la movilizaciónlo lo interceptó casualmente en la plaza, en ropa deportiva y haciendo footing. Le reclamaron, lo insultaron, lo filmaron y luego publicaron el video con la foto del Mono y la inscripción: “¿Quién hizo mierda todo? Papá”. Sus dos manos, apoyadas sobre su pecho en la foto, como diciendo “Yo”. La foto había sido obtenida en un acto de Juntos por el Cambio, en la última campaña.

El Mono Nardelli soportaba todo estoico, dicen. Los insultos, las pulseadas que iba perdiendo. El derrumbe inevitable, salvando lo que pudo mediante transferencias al exterior y pase de manos de empresas satélite. Lo que no pudo contener, dicen allegados suyos, fue el reclamo del clan familiar, los otros accionistas, sus socios, sus parientes, que lo señalaron como el gran responsable de la derrota. Su hermano Gustavo, director del puerto de la compañía, seguía en Rosario, cada tanto paseando en yate burlándose de la cuarentena. Ayer mismo se lo podía ver compartiendo un café, o una copa, al aire libre y junto a un ex director del puerto, poco antes de las 13. Ajeno a todo.

Desde anoche, el Mono, el Jefe, el cerebro, ya no estará para dar la cara. Puso la cara hasta donde le dio, aunque ya su imagen dejaba vislumbrar el deterioro. Su corazón dijo basta. El escándalo Vicentin seguirá avanzando sin solución a la vista, pero ya sin él.

La causa por el Banco Nación

La muerte de Sergio Nardelli también servirá para dejarlo afuera de la causa abierta para investigar las maniobras que resultaron en “graves delitos” en perjuicio del Banco Nación por “créditos millonarios en dólares irregularmente otorgados a Vicentin SA”, según la descripción que hizo el fiscal federal Gerardo Pollicita al solicitar la inhibición general de bienes de ocho directores de Vicentin, entre ellos Nardelli, y también la del ex presidente y el vice de la entidad, Javier González Fraga y Lucas Llach, y el resto del Directorio de la entidad en el año 2019.

En una presentación de 79 carillas el fiscal describe cómo, a lo largo del año 2019, las autoridades del Banco Nación permitieron el otorgamiento de créditos por hasta 300 millones de dólares a Vicentin SA, sabiendo que la empresa ya había empezado a incumplir con sus pagos a partir del mes de agosto, y pese a que el monto de la deuda excedía los máximos autorizados por el Banco Central para un solo cliente.

Además, relata minuciosamente el modo en que Vicentin fue retirando los fondos que recaudaba por sus exportaciones entre agosto (cuando ya estaba en mora) y noviembre de 2019 en una cuenta que oficiaba de garantía de los créditos, sin que el Banco los ejecutara y con autorización de funcionarios de la propia entidad. Todas estas maniobras, señala Pollicita, estaban en conocimiento del directorio y del mismo presidente del Banco, González Fraga, que las permitió incluso pese a las advertencias en contrario del propio Banco Central.

La relación con Mauricio Macri

El acercamiento de la familia Nardelli, corporizada en los hermanos Gustavo y Sergio, con la conducción de Cambiemos empezó mucho antes de la campaña presidencial de 2015. Ya en 2010, cuando era Jefe de Gobierno, Macri viajó a Reconquista, Santa Fe, para solicitar el apoyo económico de los Nardelli. Pero la relación se iba a afianzar durante el gobierno de Mauricio Macri. El ascenso del PRO corrió paralelo al de la cerealera Vicentin. Justamente cuando Mauricio desembarcaba en la Casa Rosada, Alberto Padoan, principal socio de Nardelli en Vicentin, quedó al frente de la Bolsa de Comercio de Rosario. 

En esos años, la empresa protagonizó un crecimiento exponencial que la dejó en el cuarto puesto entre las cerealeras más importantes, cimentado en una ola de créditos irregulares de todos los bancos oficiales dominados por el PRO: sobre todo el Nación, pero también el Provincia y el Ciudad

Así se conviertieron en los principales aportantes de las campañas macristas de 2017 y 2019. La cercanía llegó al extremo de que el nombre de Gustavo Nardelli, hermano de Sergio, fue medido para la carrera a gobernador en las elecciones que terminó ganando Omar Perotti. En los pasillos del Banco Nación, en la época en que lo presidía Javier González Fraga, todos comentaban que la impresionante seguidilla de créditos otorgados a Vicentin, contra todas las regulaciones del Banco Central, no hubieran sido posibles sin el impulso decidido que llegaba del edificio ubicado a apenas 100 metros de la sede central del banco: la Casa Rosada.



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