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Argentina no acompañó la declaración del Grupo de Lima sobre Venezuela  | Seria advertencia de la Cancillería acerca de una “intervención extrarregional”



Tras haber votado a favor de la resolución que condena las violaciones a los Derechos Humanos en Venezuela, el gobierno argentino aclaró este martes que no acompaña la declaración del Grupo de Lima, que reconoce como mandatario interino a Juan Guaidó y pretende que documentos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sirvan de prueba ante la Corte Penal Internacional (CPI). 

La Cancillería advirtió sobre el peligroso antecedente que representaría para la región una “intervención extrarregional”.

“El Grupo de Lima emitió una declaración en el día de la fecha y Argentina no suscribe. No se condice con la posición de nuestro país. Al tiempo que manifestamos nuestra preocupación sobre las posibles implicancias del pronunciamiento y apelamos a la reflexión”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores.

A través de un comunicado, el gobierno argentino además dejó en claro sus diferencias en cuanto al reconocimiento que le otorga el Grupo Lima a Guaidó como presidente interino: “La referida declaración expresa su apoyo a un supuesto mandatario al que la Argentina no reconoce y quien nunca tuvo el ejercicio efectivo del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela“.

 Además, señaló que no comparte “las referencias sobre el supuesto vínculo de la crisis en Venezuela con la seguridad y estabilidad de la región”.

Los países del Grupo de Lima pidieron que las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en Venezuela provenientes de un informe de la ONU sirvan de prueba para la CPI en sus indagaciones sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, que rechaza las imputaciones.

También reclamaron una investigación “a fondo” y urgente sobre las supuestas “conexiones” del Ejecutivo con el “crimen organizado, el terrorismo y las redes de corrupción transnacionales, el narcotráfico, la trata de personas y el contrabando.

Por este motivo, la cartera encabezada por Felipe Sola Indicó que “le preocupa el llamado del Grupo de Lima a una convergencia con actores internacionales para una respuesta común hacia la ‘restauración de la democracia y el Estado de Derecho'”.

“Este llamado a una intervención extrarregional no se corresponde con la gravedad de los problemas ni con el tipo de desafíos que enfrenta Venezuela. Mucho menos puede admitirse una vía de acción que pueda generar un precedente de consecuencias impredecibles para América Latina y el Caribe“, añadió Cancillería.

En relación a la violación a los derechos humanos en el país, la posición argentina sostiene que el gobierno de Alberto Fernández “comparte con la comunidad internacional la profunda preocupación” por esta situación y que exhorta al Gobierno de Nicolás Maduro “a investigar, juzgar y castigar a los responsables, tal como lo viene haciendo la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos”, Michelle Bachelet.

De esta forma, Cancillería rescató como “valioso” el informe elaborado por la expresidenta de Chile, que fue presentado en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU: “Argentina confía en la efectividad de los mecanismos de protección desplegados en ese marco”.

A modo de conclusión, el gobierno argentino planteó que confía en la “gran vocación democrática del pueblo venezolano” y asegura que solo a través del voto “se puede establecer de manera pacífica y racional una ruta consensuada e inclusiva para resolver las diferencias políticas en Venezuela, respetando su Constitución”.

Argentina “mantendrá siempre su compromiso con la defensa de los derechos humanos y sostendrá los principios de no injerencia, paz y resolución política y democrática de la crisis venezolana”, afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores.



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Algo más sobre Venezuela



Difícil entender la cuestión venezolana. Los puntos de vista se amontonan y dificultan una toma de posición o el posible acercamiento a una verdad. ¿Por qué nos importa tanto Venezuela? Porque es un país de un continente pobre, devastado por dictaduras y golpes de Estado que propulsa el gran poder del Norte. Eso que ellos llaman “América” (y tantísimos otros países también) porque así se consideran. Creen con firmeza que “América” son ellos, solo ellos, nada más que ellos. Sin embargo, siempre se han encargado de dominar el Sur del continente. Hegel decía que en el futuro se vería la lucha entre la América del Norte y la del Sur. Esa lucha no pertenece el futuro, viene de lejos. La conquista de California fue el asalto a un territorio que pertenecía a los mexicanos. México ha padecido largamente su cercanía con EEUU. Hay un dicho –célebre- que dictamina: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. Hoy, eso nos pasa a todos. Que estamos lejos de Dios no tengo dudas o tal vez diría que Dios se alejó de nosotros. Y en cuanto a la cercanía con el Imperio menos dudas tengo aún. El Imperio tiene en cada país latinoamericano embajadas que funcionan como bases militares. Ahora, nosotros, tenemos a un embajador de apellido Prado que ha decidido retomar la belicosidad del famoso Spruille Braden. Vino para meterse en cuestiones internas. Dijo, sin más, que quería restaurar la Justicia en este país, el que decimos que es nuestro pero se lo roban y gozan unas pocas familias.

Venezuela también está cerca de los Estados Unidos… y para colmo tiene mucho petróleo. Ya se sabe de qué es capaz el Imperio cuando de petróleo se trata. Ahí está la devastación de Irak y Afganistán. Con Venezuela intentan (hasta ahora) otro camino. Pusieron al payasesco Juan Guaidó de presidente. Y todo el Occidente democrático y civilizado (según creen y dicen) lo respaldó. O sea, Venezuela tiene a medio mundo en contra. Apoyando, para colmo, a un irresponsable cuyo golpe de Estado fracasó en el ya alejado verano de 2019 pero aún sigue intentando las vías antidemocráticas y destituyentes. Sólo este encuadre geopolítico bastaría para apoyar al gobierno de Maduro. Toda la derecha lo ataca. Aquí, fue un blanco predilecto de MauMac y todavía lo sigue siendo. De él y de su aliada Bullrich, que directa y sencillamente llamó a la “rebelión” en el país del petróleo. Si en Venezuela sólo hubieran arvejas y rabanitos el país no estaría bloqueado ni asediado por la comunidad mundial del capitalismo financiero. Bullrich no estaría llamando a la rebelión. Y tendrían una saludable existencia económica. Si Maduro viola los derechos humanos, quienes lo atacan violan los derechos soberanos de las naciones. Y aún no tengo certezas sobre esa ultradenunciada violación. No me gusta Maduro. Me gustaba Chávez. Pero no se justifica el bloqueo ni el ataque sistemático a un gobierno que está ahí por el voto popular. Todo es parte de un plan impiadoso contra los populismos latinoamericanos. Cuando Bullrich llama a la rebelión no sólo habla de Venezuela, habla de Argentina. Aún no lo ha dicho pero en eso están ella y los suyos. El gobierno de los Fernández debe entender que su destino está unido antes al de Venezuela que al del Grupo de Lima, que juega para el Imperio tal como lo hace la OEA. Debió abstenerse. Insisto: no me gusta Maduro. Su poder ya no se basa en el pueblo sino en los militares. Lo quieren voltear igual que a Evo Morales. Pero Maduro no es Evo. Nada, sin embargo, justifica lo que le están haciendo. Jeanine Añez y Guaidó son dos caras de una misma moneda. Ni Maduro ni Venezuela se merecen este asedio destituyente internacional. Argentina votó mal, no se puede estar con el Grupo de Lima, que apoyaría cualquier intento de hacer aquí lo que se hizo en Bolivia.

Corren malos tiempos. La pandemia sube sus números en nuestro país. Y los destituyentes se alegran porque quieren que el gobierno fracase. Embisten con el maldito dólar y con la muerte pestífera. Si salen a la calle no es porque la ganen. Lo que ganan es visibilidad. Todos los graban o los filman. Si se apestan, mejor. Más números para tirarle por la cabeza a Alberto F. Ahí lo tienen: es un ineficaz. No frena al dólar blue ni evita los contagios. ¿De qué sirve? Además, votó contra Venezuela. ¿Le vamos a creer? se preguntan divertidos los destituyentes. Claro que no, dicen. Si él es Venezuela. Es un dictador, un populista peronista. Y con él está la figura maldita de esta tierra, Cristina. Mejor si vota contra Venezuela. Lo vamos a felicitar. ¿Qué le va a decir a los suyos de nuestras felicitaciones? ¡Son nefastas para él! Como si a nosotros nos felicitara ella, la yegua comunista.

Y la mala sombra que oscurece a Venezuela nos cubre también a nosotros. Esa sombra es el gobierno de derecha republicana de Donald Trump. ¡Dejó libre al policía que mató a George Floyd! Y aquí la justicia del poder antidemocrático se prepara para darle un beso de salvación al policía Chocobar, con el apoyo y la alegría de Bullrich y MauMac. Malos tiempos. El informe de Bachelet no es confiable, ella no lo es. Durante su gobierno no tocó la Constitución de Pinochet ni reemplazó a los carabineros como fuerza de represión por una policía democrática. Además, no hizo un informe sobre la violación de los derechos humanos en su país, ahora, bajo Piñera, cuyo apellido empieza con P de Pinochet. A la realidad le gustan las simetrías, escribió Borges en “El Sur”. Si es así, este (¿nuestro?) país es claramente simétrico con el destino de Venezuela y no con los gobiernos obedientes del Grupo de Lima.

 

Se dice que Alberto votó como votó para caerle bien al FMI en momentos de negociar la deuda. No es así. Se negoció formidablemente con los bonistas y sin agacharse ante nadie. Se puede negociar con el Fondo sin perjudicar la estabilidad democrática e institucional en América Latina, cuyas venas se abren y se cierran, se abren y otra vez se cierran. Hoy se están abriendo peligrosamente. Hay que luchar y gobernar por cerrarlas. Y el voto contra Venezuela no ayuda a esa tarea soberana. 



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En Venezuela, la pelea de fondo es por la legitimidad de las elecciones

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Un enojo que se diluyó rápido

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¿Hay una democracia fallida en Venezuela?

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“No se ha modificado en nada la posición” | El Gobierno defendió el voto sobre Venezuela en las Naciones Unidas



“No se ha modificado en nada la posición del país”, respondió el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, sobre el tema Venezuela en su paso por el Senado. Subrayó la tradicional preocupación de Argentina por los derechos humanos, por eso el voto en el Consejo de las Naciones Unidas respecto a la situación venezolana, pero también le sumó la preocupación por lo que ocurre en otros países como Colombia y Bolivia, o incluso por los derechos de la comunidad afroamericana de Estados Unidos. Más tarde, en un hilo de tuits, el canciller Felipe Solá desarrolló esta argumentación que busca, expresó, “ayudar a que los venezolanos tengan un funcionamiento pleno de sus instituciones sin interferencias externas, sanciones ni castigos unilaterales”. Con todo, la decisión del Gobierno puso en tensión al oficialismo. Alicia Castro difundió una carta explicando su renuncia a la embajada argentina en Rusia, en donde había sido designada aunque todavía no tenía el pliego aprobado. El presidente Alberto Fernández le envió un mensaje pidiéndole que revea la decisión.

El Gobierno se esmeró en explicar que el voto del martes en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU aprobando el informe elaborado por la alta comisionada Michelle Bachelet y a favor de la permanencia en Caracas de esta misión internacional no representaba un cambio en su visión. Previo a su paso por el Congreso, Cafiero había estado en contacto con la Cancillería porque imaginaba que la oposición buscaría insistir sobre la cuestión Venezuela, en especial sobre las supuestas “contradicciones” de la posición oficial. “No vamos a promover ningún golpe de Estado, ni la defensa de gobiernos autoasignados”, respondió el jefe de Gabinete a la consulta de una senadora radical. Las referencias eran a las políticas intervencionistas de Estados Unidos en Venezuela y al autoproclamado presidente Juan Guaidó.

 “Argentina tiene una conducta de defensa de los derechos humanos en todo el planeta y no la acomoda según los tiempos políticos. Seguimos reafirmando que los bloqueos y las intervenciones nunca son el camino y vamos a estar enfrente de esas decisiones”, continuó Cafiero. Subrayó que lo que se votó en el Consejo reunido en Ginebra fue un informe sobre Venezuela pero que también le preocupaba la situación de los derechos humanos en otros países, entonces fue cuando nombró a Colombia, Bolivia y la comunidad afroamericana estadounidense. 

Por la noche, Solá explicó en un hilo la posición. Recordó que cuando asumió Fernández retomó las relaciones diplomáticas con Venezuela y desconoció a Guaidó y a quienes lo representaban. Pero que ya en campaña electoral, el entonces candidato Fernández había recomendado prestarle atención al informe elaaborado por Bachelet sobre Venezuela, lo mismo que luego advirtió sobre las irregularidades ocurridas en la elección de las autoridades de la Asamblea Legislativa. En paralelo, en los distintos foros en los que participó como una cumbre de la Celac o en encuentros con líderes europeos, “nuestro país mantuvo siempre su oposición a las sanciones y a la injerencia externa en la vida política” de Venezuela, lo mismo que a firmar cualquier declaración del Grupo de Lima, impulsado por la Casa Blanca.

El canciller subrayó la importancia de que Argentina se integrara, desde agosto pasado, al Grupo de Contacto Internacional formado por la Unión Europea para buscarle una salida consensuada a la crisis venezolana. No está en el hilo, pero en la Cancillería explicaban que por lógica Argentina debía votar en el mismo sentido que los países que integran ese Grupo como España, Alemania, Francia o Países Bajos. “Nuestros votos en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra continúan con la misma política. Siguen reconociendo la importancia primordial del Informe Bachelet”, redondeó Solá. Pero ese día hubo dos proyectos de resolución. El otro fue el presentado por el gobierno de Nicolás Maduro, en el que se reconocían progresos en la situación venezolana. Allí Argentina se abstuvo. El canciller explicó que Argentina pidió que hubiera una sola declaración, pero como no se concretó votaron sólo la segunda porque “acoge con beneplácito todos los informes de la Alta Comisionada, sin excluir ninguno, y contempla mecanismos de protección para mejorar la situación en dicho país”.

El voto argentino generó críticas -acotadas- dentro del oficialismo. La más notoria fue la de Alicia Castro, que en una carta pública explicó que declinaba de su postulación para la embajada en Rusia por su desacuerdo con la política exterior. En ese mensaje calificó como “un dramático giro” la decisión tomada por la Cancillería, que luego tanto Cafiero como Solá desmintieron. Castro recibió un mensaje del Presidente pidiéndole que reconsidere su decisión, pero ella la confirmó en tanto se mantuviera el actual rumbo externo.



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Alicia Castro renunció a ser embajadora en Rusia | En rechazo a la postura argentina sobre Venezuela  



Alicia Castro renunció a su postulación como embajadora argentina en Rusia. La decisión de la ex diputada con larga carrera diplomática le fue comunicada en las últimas horas al gobierno nacional con una misiva en la que se expresó en desacuerdo con la política de Relaciones Exteriores, luego de que el Palacio San Martín condenara  a Venezuela ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas (ONU).

“Hoy quiero presentar mi renuncia como embajadora, porque no estoy de acuerdo con la actual política de Relaciones Exteriores”, dice la extensa carta enviada por Castro, quien había sido designada como futura embajadora en Rusia y cuyo pliego aún fue tratado en el Senado, debido a la pandemia. 

Durante una entrevista radial, Castro aseguró que el presidente Alberto Fernández se comunicó con ella para que “revea su decisión”. “Le respondí que si lee mi carta detenidamente va a entender cuáles son los motivos” y que “no era conveniente que asuma en el rol de embajadora”, contó.

En su misiva, Castro sostuvo que la posición de la Argentina de acompañar la denuncia por violaciones a los derechos humanos en Venezuela “constituye un dramático giro en nuestra política exterior y no difiere en absoluto de lo que hubiera votado el gobierno de (Mauricio) Macri”.

Explicó que “el Grupo de Lima fue creado durante la restauración neoliberal por un grupo de gobiernos de extrema derecha, alentados y financiados por los Estados Unidos con dos objetivos explícitos: promover un ‘cambio de régimen’ en Venezuela” y “desarticular el bloque regional”.

Por este motivo, y en caso de ser designada como embajadora, “no podría seguir instrucciones de Cancillería que no comparto y que considero reñidas con el interés de la Nación”. “Mi posición y mi ideal de construcción de la Patria Grande es hoy, como fue durante los dos gobiernos Kirchner, y seguirá siendo, firme e inclaudicable. Siempre”, puntualizó.

Durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, Alicia Castro fue embajadora ante Venezuela y luego en el Reino Unido. En su estadía en Caracas creó fuertes lazos con el entonces presidente Hugo Chávez. Y tras conocerse la condena argentina ante la ONU, salió a criticar al canciller Felipe Solá. Calificó el “lamentable giro de nuestra política exterior” y lo cuestionó por votar en línea con los gobiernos de Jair Bolsonaro (Brasil), Sebastián Piñera (Chile), Iván Duque (Colombia) y Martín Vizcarra (Perú).

No es la primera vez que Castro criticó a Solá. Ya lo había hecho en julio pasado y a través de Twitter, a cuando en titular del Palacio San Martín calificó de “autoritario” al gobierno de Maduro.

También habían surgido algunas diferencias con la Cancillería por un supuesto pedido de remodelaciones en la residencia oficial en Moscú. Y en otra oportunidad había cuestionado al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, cuando publicó una columna sobre el plan América Crece, de Washington, en la que consideró que “Estados Unidos se posiciona una vez más como un socio proactivo para el desarrollo de América Latina”.

La carta de la renuncia a la postulación fue publicada en La García.

La carta completa de Alicia Castro

Quiero agradecer al gobierno nacional, en especial a nuestra vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, por haberme honrado con la designación como embajadora en la Federación Rusa.Tenía planificado mi traslado para el mes de abril, pero en marzo, con el Placet concedido por Rusia, inicié el periodo de aislamiento preventivo y obligatorio y formulé mi solicitud formal al Senado de la Nación para que se postergara el tratamiento de mi Pliego en razón de la explosión de la pandemia, que materialmente impide los vuelos a Rusia y a los cinco países en donde tendría concurrencia.

Rusia es un país estratégico en la construcción de un mundo multipolar, y creo que podría servir con lealtad, eficiencia y patriotismo, hasta obtener logros concretos y reconocimiento para nuestro país, como los registrados durante mis diez años como embajadora en la República Bolivariana de Venezuela y ante el Reino Unido. Mi mayor ambición es que Argentina se integre a los BRICS y dar con ello un salto cualitativo, tanto geopolítico como económico y comercial.

Hoy quiero presentar mi renuncia como embajadora, porque no estoy de acuerdo con la actual política de Relaciones Exteriores.

El 6 de octubre, en el 45° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, el voto de Argentina acompañando la Resolución del Grupo de Lima constituye un dramático giro en nuestra política exterior y no difiere en absoluto de lo que hubiera votado el gobierno de Macri. De hecho, el Grupo de Lima fue creado durante la restauración neoliberal por un grupo de gobiernos de extrema derecha, alentados y financiados por los Estados Unidos con dos objetivos explícitos: Promover un “Cambio de Régimen” en Venezuela -con idéntica matriz de los operados por EE. UU. en Oriente Medio- y desarticular el bloque regional.

En la década pasada tuve el honor de participar – como diputada y como embajadora- del maravilloso proceso de forja de la unidad regional junto a Néstor Kirchner y a Cristina Fernandez de Kirchner y los líderes progresistas de la Región, Hugo Chávez, Lula da Silva, Fidel Castro, Pepe Mujica, Rafael Correa, Evo Morales, Daniel Ortega, unidos en la diversidad. Comprendemos claramente, siguiendo el legado de nuestros libertadores San Martín, Bolívar, Artigas, que la unión de Sudamérica es la clave de nuestra soberanía política e independencia económica. En la UNASUR logramos una institucionalidad supranacional densa y eficaz que logró evitar dos golpes de estado en la Región y luego conformamos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC). Todo se derrumbó con la llegada de Temer, Macri, Bolsonaro, Lenin Moreno, los golpes en Brasil y Bolivia con la manipulación del Lawfare y las operaciones mediáticas. Nadie ha estado más expuesto al linchamiento mediático que el gobierno de Venezuela. Es bien conocido cómo orquestan las Agencias Gubernamentales de los Estados Unidos sus planes de Regime Change -con mentiras han justificado sus invasiones militares en Iraq, la destrucción de Libia- y sus pretensiones de injerencia directa en la política latinoamericana. Cabe preguntar por qué al gobierno de los EE. UU. y al Grupo de Lima no les preocupan las flagrantes violaciones de los Derechos Humanos en Chile, en Bolivia, en Brasil, en en Honduras, o en Colombia- donde se han asesinado a 250 líderes sociales firmantes de los Acuerdos de Paz- Acuerdos que también – recuerdo con orgullo- fueron promovidos por Néstor Kirchner, Hugo Chavez y Fidel Castro. Nadie puede ignorar hoy que Venezuela está bajo asedio, sometido a un bloqueo criminal que priva al pueblo de medicinas, alimentos, insumos esenciales. Aportar a intensificar ese asedio es, por lo menos, irresponsable.

Desde el golpe de estado perpetrado contra Hugo Chavez en abril 2002, no han cesado los intentos de golpe, magnicidio, sabotaje, desabastecimiento, acciones organizadas de violencia para promover el caos.

La mayoría de los partidos de la oposición no presentan candidatos a elecciones para no convalidar el triunfo del voto popular, como explicó con pruebas el ex presidente Rodriguez Zapatero desde Caracas cuando fue reelecto Nicolas Maduro en 2018. Como no lograron derrotar a Nicolas Maduro, los EE.UU. fungieron a un presidente “autoproclamado”, Juan Guaidó, quien tiene también el apoyo de varias naciones europeas.

Tenemos en consideración que, en un Frente, no todos pensamos igual. Sabemos que hay entre nosotros dirigentes que siempre estuvieron opuestos al socialismo venezolano – sin haber pisado nunca Venezuela- y hasta alguno que celebró la proclamación de Guaidó.

Pero confiamos en que, independientemente de las preferencias, el gobierno del Frente de Todos iba respetar los principios rectores de No Intervención en los asuntos internos de otros estados, Resolución Pacífica de las Controversias, y el principio consagrado de Igualdad Jurídica de los Estados. La Argentina ha hecho doctrina con estos principios fundantes del Derecho Internacional, la Docrina Drago, la Doctrina Calvo.

Los países de la Unión Europea tienen tanto derecho a inmiscuirse en las elecciones en Venezuela, como a Venezuela le cabe dictaminar en las elecciones francesas.

El anticolonialismo es también, un imperativo ético.

El 6 de octubre en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas se votaron dos Resoluciones. La Res. L.55. que subraya la importancia de mantener el diálogo constructivo y la cooperación con Venezuela a fin de “reforzar su capacidad de cumplir las obligaciones que le incumben en materia de derechos humanos”; “expresa preocupación por las noticias relativas a presuntas restricciones al espacio cívico y democrático, incluidas las denuncias de supuestos casos de detención arbitraria, intimidación y difamación de manifestantes, periodistas y defensores de los derechos humanos”; celebra la visita de la Alta Comisionada a la República Bolivariana de Venezuela, que tuvo lugar del 19 al 21 de junio de 2019, y los compromisos acordados con el Gobierno para mejorar la situación de los derechos humanos en el país; exhorta al Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela a que aplique las recomendaciones recogidas en los informes de la Alta Comisionada presentados al Consejo de Derechos Humanos en sus períodos de sesiones 41º y 44° y pide a la Alta Comisionada que siga colaborando con la República Bolivariana de Venezuela para hacer frente a la situación de los derechos humanos en el país y prestar apoyo sustantivo en forma de asistencia técnica y fomento de la capacidad.”

Esta Resolución que promueve y alienta la participación democrática fue votado por varios países, entre otros, México.

Más tarde se puso en consideración la votación de la Res. L.43 promovida por el Grupo Lima.

Esta Resolución, además de condenar enérgicamente a Venezuela, en consonancia con las expresiones de la oposición, promueve la franca injerencia en los asuntos internos. Decide prorrogar por dos años el mandato de una “Misión Internacional Independiente” que fue constituida por tres personas sin representación alguna, designadas por el Grupo de Lima, que se limitó a recibir desde Panamá informes por mail de la oposición venezolana, que nunca fueron constatados. Además, sugiere la consideración de nuevas medidas.

Para mayor muestra de cinismo, expresa preocupación por el tratamiento de la pandemia Covid-19 en Venezuela que, con 30 millones de habitantes, tiene -según datos de la OMS- 80.000 contagiados de Covid-19 y en total 653 muertos, lo que, claramente, muestra un mejor desempeño, seguimiento y cuidado de la salud pública que los países que apoyan la Resolución 43, incluído el nuestro.

Esto demuestra, palmariamente, la falta de rigor de los argumentos expuestos en esta Resolución, que apuntan a demonizar a la República Bolivariana de Venezuela, sus autoridades legítimas y su pueblo, que resisten heroicamente el asedio de los Estados Unidos de América y sus aliados.

Argentina podría haber optado por abstenerse, en todo caso, si no quería comprometerse con ninguna de las dos Resoluciones.

Pero en cambio, votó con los países europeos que reconocen al autoproclamado Guaidó como presidente sin un voto, modalidad que pone en riesgo a las democracias de America Latina. Votó junto al Reino Unido, cuando Venezuela ha sido aliada constante y ejemplar de la República Argentina en nuestra lucha por la soberanía en Malvinas. Votó junto al grupo de países latinoamericanos que han seguido a pie juntillas las instrucciones de los Estados Unidos de demoler a Venezuela. Argentina votó con Bolsonaro, con Piñera, con la golpista Añez, con Lenin Moreno y los habilitó como voceros de los Derechos Humanos.

Por lo expuesto, presento mi renuncia como embajadora plenipotenciaria en la Federación Rusa, declino el alto honor y los privilegios que deparan tan alto e importante cargo.

No me voy del Frente de Todos y Todas, al que el Kirchnerismo aportó tanta energía, tantos esfuerzos y la mayoría de los votos. ¡Y construyó con tantos sueños! Recuerdo ahora vívidamente a las masas de jóvenes y viejos militantes felices y conscientes en la histórica Cumbre de Mar del Plata, donde celebramos el rechazo del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el rotundo éxito protagonizado por los “tres mosqueteros”, como llamó Hugo Chávez a su alianza indestructible con Néstor Kirchner y Lula da Silva.

No podría seguir instrucciones de Cancillería que no comparto y que considero reñidas con el interés de la Nación. Quiero actuar con responsabilidad y transparencia; que nadie se preocupe o perjudique por mis declaraciones, ni conocer preocupaciones en off por los medios de prensa comerciales.

Mi posición y mi ideal de construcción de la Patria Grande es hoy, como fue durante los dos gobiernos Kirchner, y seguirá siendo, firme e inclaudicable. Siempre.





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Juan Guaidó se quedó sin el oro  | Fallo de un tribunal de apelaciones de Londres



Un tribunal de apelaciones de Londres anuló este lunes una decisión judicial previa que en julio reconoció al líder opositor venezolano Juan Guaidó como el único capacitado para determinar el destino de 31 toneladas de oro (con un valor aproximado de 900 millones de euros) que custodia desde hace años el Banco de Inglaterra.

La premisa era que el Banco de Inglaterra no estaba autorizado a darle ese dinero a Maduro, sino a Guaidó. El fallo de julio fue un gran apoyo de la justicia británica al presidente de la Asamblea Nacional del país sudamericano reconocido como presidente interino por más de 50 países. La sentencia del lunes da por tierra la sentencia de julio.

Considerando ambigua la declaración del entonces ministro británico de Relaciones Exteriores, Jeremy Hunt, que en febrero de 2019 reconoció a Guaidó como “presidente interino de Venezuela”, la Corte de Apelación estimó que el ejecutivo de Londres podría seguir reconociendo “de facto” a la administración de Nicolás Maduro.

Los jueces no pudieron sin embargo determinar si esto es efectivamente así, por lo que ordenaron que se lleve a cabo una investigación en profundidad cuya consecuencia última sería determinar a cuál de los dos rivales corresponde el control real de los fondos.

“Antes de poder dar una respuesta definitiva a las cuestiones de reconocimiento, será necesario determinar si el gobierno de Su Majestad reconoce al señor Guaidó como presidente de Venezuela a todos los efectos y, por consiguiente, no reconoce al señor Maduro como presidente a ningún efecto”, escribieron los jueces en su decisión reenviado el asunto a la Corte Comercial que emitió la sentencia de julio.

El tribunal de apelación señala en su fallo que es posible jurídicamente reconocer a la autoridad de un país mientras se mantienen relaciones con la que detenta en realidad el poder. “No se ha discutido al respecto que el Gobierno de Su Majestad ha seguido manteniendo relaciones diplomáticas con los representantes del señor Maduro, al recibir en la Corte de St. James las credenciales del embajador designado por el señor Maduro, y seguir manteniendo una embajada en Venezuela con un embajador acreditado por el señor Maduro”, sostiene el fallo.

El gobierno de Maduro, a través del Banco Central de Venezuela presidido por Calixto Ortega, lleva dos años intentando sin éxito recuperar las 31 toneladas de oro de la reserva nacional.

Sin embargo, la Asamblea Nacional de Venezuela, dominada por la oposición y presidida por Guaidó, nombró en julio de 2019 a su propia dirección adecuada del banco central venezolano y pidió a la entonces primera ministra Theresa May que no entregase los lingotes, asegurando que “podrían servir para reprimir al pueblo venezolano”, o llenar los bolsillos de un régimen que califica de “cleptócrata”.

El Ejecutivo de Maduro había reclamado la devolución del oro para transferirlo al Programa de Ayuda al Desarrollo de Naciones Unidas, y facilitar así la compra “de material sanitario, medicinas y alimentos básicos” que permitieran la lucha contra la pandemia del coronavirus. El Banco de Inglaterra, junto con la Reserva Federal de Estados Unidos, es el mayor custodio internacional de reservas de oro. Retiene en sus cámaras unos 400.000 lingotes, por valor de más de 200.000 millones de euros.

Afirmando necesitar los fondos para combatir la pandemia de covid-19, Caracas se querelló en mayo contra el Banco de Inglaterra. Este afirma sin embargo encontrarse atrapado entre dos grupos rivales que le dan instrucciones contradictorias y pidió a la justicia que, antes de decidir el destino final del oro, se resuelva como cuestión preliminar quién tiene su control.



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Para Trump Estados Unidos puede convertirse en Venezuela | El presidente norteamericano se reunió con latinos en Miami



El presidente de Estados Unidos Donald Trump (foto) aseguró que su país puede convertirse pronto en Venezuela. “Lo empecé a decir hace dos años, esto realmente puede suceder”, sostuvo el líder republicano. El mandatario participó en Miami de una mesa redonda con latinos. Allí dijo que estaba muy confiado de conseguir el voto cubano de Florida. El líder republicano recordó que en las elecciones de 2016 obtuvo el 90 por ciento del apoyo de ese electorado. Y se preguntó si en la votación de esta año alcanzaría el 100 por ciento.

Trump se reunión con puertorriqueños, colombianos, centroamericanos y cubanos en un evento llamado “Latinos por Trump”. Durante el mismo aprovechó para pegarle a su rival en las elecciones del próximo 3 de noviembre, el demócrata Joe Biden. El mandatario aprovechó para recordar que el exvicepresidente de Barack Obama se había reunido con el presidente de Venezuela Nicolás Maduro. “Podríamos ser una Venezuela también“, subrayó el republicano aludiendo a una posible victoria de Biden. Más que preguntas el presidente recibió constantes alabanzas de los latinos. El salón se inundó de aplausos cuando una seguidora dijo que nadie más que él se merecía el Premio Nobel de la Paz. Es el segundo día consecutivo que Trump se reúne con su electorado en el “estado del Sol”.

Otra participante del evento de nacionalidad nicaragüense le dijo que ella sabía de primera mano qué era escapar del comunismo. “Sucede rápido”, le aseguró, a lo que Trump contestó que “sí”. Relatos como ese dominaron la jornada en la ciudad de Doral, la que el presidente llamó la “Pequeña Venezuela” por su gran población de migrantes llegados desde ese país. Allí el magnate tiene su club “Trump National Doral” donde se celebró el evento. El mandatario criticó en varias ocasiones el respaldo que el gobierno de Obama y Biden dieron al proceso de paz en Colombia, impulsado por el expresidente Santos. También recordó que esta semana se reunió en la Casa Blanca con una veintena de participantes en la fallida invasión de la Bahía de Cochinos en 1961.





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