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Suicidios juveniles: cuando no hay salida entre la presión por llegar a Primera y la desilusión por quedar libre

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La pospandemia asoma con un fútbol argentino repleto de juveniles

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Ignacio Bogino: “Un dirigente no quiere un jugador de fútbol que tenga un libro”

Ignacio Bogino: “Un dirigente no quiere un jugador de fútbol que tenga un libro”

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De Europa a la Argentina, cómo garantizar los sueldos en la burbuja del fútbol

De Europa a la Argentina, cómo garantizar los sueldos en la burbuja del fútbol

Messi, Bielsa y otras estrellas cedieron parte de sus salarios para que los (otros) empleados puedan cobrar. Los casos en el país y la brecha con los que menos dinero ganan.

(Foto: AFP)
Por Roberto Parrottino
@rparrottino

3 de Abril de 2020

Lionel Messi, capitán de Barcelona, anuncia que el plantel se baja el 70% de los salarios para que los (otros) empleados del club cobren la totalidad. El diario deportivo francés L’Equipe lo grafica en tapa como el Che Guevara. En Inglaterra, Marcelo Bielsa y los futbolistas de Leeds United ponen a disposición los sueldos para que primero cobren los 272 trabajadores del club. Son gestos ante la crisis del coronavirus. Pero, en otra línea, son medidas económicas que toma la industria del fútbol. Y que ya se aplican en Argentina. Juan Sebastián Verón, presidente de Estudiantes de La Plata, adelantó que la reducción salarial será “escalonada” y “solidaria”. “Les informamos a los jugadores que vamos a revisar caso por caso, no va a ser igual para todos -dijo-. Tenemos que tratar de llevarlo lo mejor posible, pero todos tienen que hacer un esfuerzo”. En Lanús, que tiene cerca de 700 empleados, el presidente Nicolás Russo colocará un tope salarial en los contratos más altos: 300 mil pesos. “Esto es día a día -dijo-. Una cosa es que volvamos a jugar en mayo y otra cosa que el parate se extienda hasta junio. Todo dependerá de cuándo se pueda volver a jugar al fútbol y que la televisión siga pagando”.

En Argentina, según Futbolistas Argentinos Agremiados, hay 4000 contratos profesionales a jugadores en todas las categorías, entre el masculino y el femenino. De esos, 960 son de futbolistas de Primera División. “Todo tiene que ser consensuado. Los jugadores lo van a entender, no viven en una burbuja. Siempre que se les ha pedido un esfuerzo a los jugadores, han sido comprensivos. Es un tema que está arriba de la mesa”, había dicho Víctor Blanco, presidente de Racing. Y el viernes Racing fue el primero en oficializar el acuerdo “reservado” entre club y futbolistas. Lo concreto es que otros clubes tratarán de aguantar. Y que, de momento, la negociación en relación a los sueldos será particular, cada club con el plantel de futbolistas, sin la intermediación de Agremiados. Desde la AFA y la flamante Liga Profesional, cuyo presidente es Marcelo Tinelli, negocian con TNT (Turner) y Fox (Disney), dueños de los derechos de televisación, el cumplimiento del contrato, ya que es el principal ingreso de la mayoría de los clubes. Pero también mantienen charlas con el gobierno por el decreto 1212 (exenciones impositivas a los clubes) y los Programas de Recuperación Productiva (REPRO). Claudio Tapia, presidente de la AFA, es el interlocutor de Sergio Marchi, secretario de Agremiados.

En ese sentido, Diego Maradona, DT de Gimnasia La Plata, le propuso a Marchi crear un fondo común entre los futbolistas de Primera como ayuda para los del Ascenso mientras se extienda el parate por la pandemia. “Cualquier jugador -había dicho Carlos Tevez- puede vivir seis meses o un año sin cobrar o con el sueldo mínimo”. El capitán de Boca se había olvidado de los de abajo. Muchos futbolistas le respondieron a través de las redes sociales. “Que le avisen que en el Ascenso hay jugadores que viven el día a día con los sueldos -expuso Luis Salmerón, delantero de Los Andes-. Y muchos tenemos la misma inquietud que cualquier trabajador, que si no cobra, se le complica vivir”. Otros, como Emiliano Méndez, de Arsenal, hasta le recordaron a Tevez sus negocios en parques eólicos con Mauricio Macri.

Sucede que hay una franja de futbolistas, aquí y en Europa, con otros cálculos. Y que el fútbol, durante los últimos años, alcanzó límites de ficción en cuanto a lo económico. A los 21 años, por ejemplo, Kylian Mbappé gana cuatro veces más que cuando Messi tenía esa edad, en 2008. “Lo que está sucediendo nos cambiará profundamente -analizó Carlo Ancelotti, entrenador de Everton en la Premier League inglesa, la liga más poderosa del mundo que también recorta salarios-. La economía pronto cambiará a todo nivel. Los derechos de televisión tendrán un valor más bajo, los jugadores y técnicos ganarán menos. Las personas tendrán menos dinero y podrán gastar menos en entradas. Preparémonos”.

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Zielinski: “El fútbol, en momentos así, pasa a un segundo plano”

Zielinski: “El fútbol, en momentos así, pasa a un segundo plano”

El entrenador de Atlético Tucumán cuenta cómo hace para trabajar con el plantel durante la cuarentena mientras sus dos hijos médicos están de guardia. Y habla sobre el federalismo y el VAR.

Por Nicolás Zuberman
@nicozuberman

29 de Marzo de 2020

Si Ricardo Zielinski no hubiera sido futbolista, asegura que se habría dedicado a la medicina. Sus hijos, Jair Ricardo y Lucas Ricardo, hicieron el camino inverso: intentaron en las inferiores de Lanús pero finalmente se recibieron de médicos. Por eso, en estos días de aislamiento por el coronavirus, el entrenador de Atlético Tucumán anda más preocupado por la salud de sus hijos y de su familia que por el regreso del fútbol. “Apenas se suspendió el torneo nos vinimos para mi casa, en Lanús, porque sabíamos que se iba a poner complicada la cosa. El fútbol, en estos momentos, pasa a un segundo plano”, dice el técnico que, como cuando dirigía a Belgrano en la Promoción de 2011, volvió a amar…
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Un mundo sin fútbol: escenas de una distopía sin la mejor distracción

Un mundo sin fútbol: escenas de una distopía sin la mejor distracción

Del ascenso argentino hasta las ligas más poderosas, testimonios y vivencias de la primera semana sin que la pelota ruede: el privilegio de clase de los futbolistas, el caso Wuhan Zall y los países que se niegan a parar.

Por Roberto Parrottino
@rparrottino

22 de Marzo de 2020

El cuerpo técnico de Centro Español sale a buscar a un futbolista que había emprendido la vuelta al “otro” trabajo. Está en la parada del colectivo. Ahora, parece, se juega. Es martes y llueve en Buenos Aires. No es oficial, sí inminente: como en el mundo, también se para la pelota en Argentina. Centro Español llega a la cancha de Lugano, a Tapiales, donde jugará con Muñiz en el cierre de la sexta fecha de la Primera D. Quizás el último partido por un buen rato. Pero 20 minutos antes del comienzo, la AFA lo suspende. Al mismo tiempo, futbolistas de élite se desafían en las redes sociales a hacer jueguitos con un papel higiénico. Otros, los de Primera División, ya hacen rutinas de entrenam…
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“Cuando en la cancha me gritan ‘puto’, me doy vuelta y me río”

“Cuando en la cancha me gritan ‘puto’, me doy vuelta y me río”

Nicolás Fernández juega en la Liga Cultural de La Pampa y es el único actual futbolista argentino en salir del clóset. Dejó su carrera de adolescente y soportó insultos hasta que a los 24 años dijo ser gay: “En el fútbol es tabú”.

(Foto: El Diario de La Pampa)
Por Roberto Parrottino
@rparrottino

16 de Febrero de 2020

Nicolás Fernández se escapó unos días a Pellegrini, el pueblo bonaerense de diez mil habitantes en el que nació hace 24 años, donde, cuenta, “los gays son todos tapados, porque nadie dice nada”. A 114 kilómetros, en Santa Rosa, La Pampa, realiza la pretemporada con el Club General Belgrano, que juega en la Liga Cultural, cuyo premio es un lugar en el Regional Amateur, cuarta categoría del fútbol argentino. Pero Fernández -arquero, de “estilo clásico”, admirador de Marcos Díaz- se destapó: el año pasado dijo públicamente que es homosexual. “Soy feliz. Gracias a quienes lo entienden. Y perdón a quién no. Un género no determina nada y mucho menos habla de quién soy como persona. Estoy enamorado y sí, de alguien de mi mismo sexo”, escribió en su Facebook el 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGBT. Y vivió una revolución: de algún modo, es el único futbolista argentino en decirlo.

-¿Cómo empezó tu carrera?

-Arranqué en Huracán de Pellegrini, de la Liga Trenquelauquense. En un momento, cuando fue el inicio de todo esto, dejé, porque estaba en pareja con un chico. Estuve dos años alejado del fútbol. Después retomé en Barrio Viejo, otro club de la Liga Trenquelauquense. Y después pasé a Deportivo Rivera de La Pampa, y de ahí a Atlético Santa Rosa, donde me lesioné y operé los ligamentos cruzados. Y ahora estoy en Belgrano.

-¿Te probaste en Independiente?

-A los 16 años, sí. Sin agrandarme, el coordinador de las inferiores me dijo que muy bien, que era probable que me ficharan. Pasó el tiempo, y nunca me enteré más nada. Pregunté en mi casa si me habían llamado, y nada. Hace dos años, escucho a mi papá hablar con un amigo y decirle que me habían llamado, pero que no quisieron dejarme ir a la pensión de Independiente, que era un lío.

-¿Esperaste el Día del Orgullo para hacer público que sos gay?

-En verdad, nunca supe qué día era. Había salido, estaba con mi pareja y tiré ese estado en Facebook. Después se hizo una revolución, se hicieron eco todos los medios de La Pampa. Muchos se sorprendieron en el fútbol. Otros ya me conocen en Santa Rosa. No ando con un megáfono diciendo qué soy ni nada. Pero ahí me salió.

-¿Cómo fue contarlo en tu familia y en el vestuario?

-Con mi familia fue sencillo. A mis viejos no les di opción. Les dije que si no les gustaba me iba de casa, que no había problema. Tenía 17 años. Pero lo entendieron. Y en el vestuario, fue en Deportivo Rivera. Estaba jodiendo con el capitán. Y me sorprendió, adelante de todo el plantel: “¿Y vos qué onda? ¿Te gustan los chicos o las chicas?”. Se ve que había estado averiguando. Se hizo un silencio. Y les dije que había estado en pareja tres años con un chico, y que si alguno tenía un problema, me lo dijera. Y si no, que acá no había pasado nada. Fue simple, y los muchachos aceptaron sin ningún problema. Me sentí aliviado.

-¿Nunca te sentiste discriminado en el fútbol?

-No tomo mal que hagan un comentario, un chiste. De hecho, mis compañeros lo hacen. Terminamos de entrenar, nos ponemos a estirar, y por ahí sale algún chiste. Me río. No lo tomo a pecho. Tengo claro quién soy, qué hago y qué dejo de hacer. Lo que diga el resto no me interesa.

-¿Por qué nunca un futbolista de Primera División dijo públicamente ser gay?

-En el fútbol es un tema tabú. Se comentan muchas cosas. Hay gente gay que por ahí con un chiste se siente mal. A mí, no me pasa. Me pueden decir cualquier cosa, y me puedo enojar pero lo resuelvo sin ponerme mal. Cuando atajaba en Huracán de Pellegrini vino a jugar Ferro de Trenque Lauquen. Y una persona se puso atrás del arco, arriba de una camioneta, y me insultó todo el partido. Ya sabía. Ahí me calenté. Le decía que cuando terminara el partido lo iba a buscar. Cuando termina, salgo corriendo, la policía me frena. Mi viejo y la hinchada fueron a buscarlo. Tuvo que intervenir la policía para que pudiera irse. Siempre sentí apoyo. Ahora me gritan ‘puto’ en la cancha y yo me doy vuelta y me río. El año pasado atajé con un conjunto de ropa rosa en Atlético Santa Rosa. Me dijeron tantas cosas para hacerme calentar y sacar del partido, que yo me agachaba, le hacía cualquier gesto, me reía. Les gané. No lograron hacerme enojar.

-¿Al futbolista le obligan exhibir cierta masculinidad?

-Hay que actuar, manejarse y proceder con total normalidad, porque no pasa nada, justamente. Cuando llegué a Atlético Santa Rosa, golpeé la puerta del vestuario, pedí permiso, me presenté ante Franco Lescano, el capitán, y saludé a todos. Caí bien y siempre me lo recalcaron. Y un día, hablando con él, le dije que tenía pareja. “Ah, buenísimo”, me dijo. Ningún problema.

-¿El fútbol femenino tiene una relación más libre con la sexualidad?

-Es mucho más abierto. En ese sentido el fútbol femenino está un paso adelante. El fútbol masculino va camino a ser más abierto. Un amigo, Jonathan Fensel, juega en All Boys de Santa Rosa. Y tengo un enojo con un jugador que lo cargaba a él conmigo. “Ay, tu novio, tu novio”. Eso sí me molesta. Son mis amigos y no mezclo una cosa con la otra. Ya me voy a desquitar. La única forma de hacerme enojar es cuando molestan a mis amigos conmigo. El resto, me río. A veces otros jugadores me ven, me saludan y agachan la cabeza. No sé por qué será.

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Efecto “Bover”: la prepotencia de River y Boca crece en el tramo final de la Superliga

Efecto “Bover”: la prepotencia de River y Boca crece en el tramo final de la Superliga

En los últimos cinco años se estiró la diferencia económica y deportiva entre los dos clubes más grandes y el resto. Motivos, cifras y explicaciones de una era que marca al fútbol argentino.

(Foto: AFP)
Por Nicolás Zuberman
@nicozuberman

16 de Febrero de 2020

La mañana del lunes 5 de diciembre de 2011, horas después de haber sido electo como presidente de Boca, Daniel Angelici se apareció en la casa de Julio Grondona, en la calle Juana Manso, Puerto Madero. Angelici, que sucedía a Jorge Amor Ameal, fue a decirle a Grondona que Boca quería recuperar el terreno perdido en la AFA luego de la repentina muerte de Pedro Pompillo. El empresario binguero mencionó distintos cargos, pero sobre todo pretendía la tesorería. Como estrategia de persuasión lo acompañaban tres especialistas en marketing, que mostraban datos en una computadora para dejar clara la influencia económica de Boca en el fútbol argentino. Cuando terminó la exposición, Grondona solo atinó a decir: “Presentalo el martes en Comité Ejecutivo”. Y justo antes de que Angelici cruzara la puerta cabizbajo, agregó: “Tano, no te olvides que River se fue a la B”.

Casi una década después de aquella escena, la prepotencia deportiva, económica y mediática de River y Boca respecto a los demás equipos del fútbol argentino es total. Este domingo -River, en el Monumental ante Banfield, y Boca, en Santiago del Estero contra Central Córdoba- jugarán una de las últimas cuatro fechas en las que definirán quién se queda con la Superliga. Un título que pelean mano a mano los dos más grandes del fútbol argentino, algo que en los últimos años se volvió costumbre: en 2014 jugaron la semifinal de la Sudamericana, en 2016/17 definieron cabeza a cabeza el torneo de Primera, en 2018 la Supercopa Argentina y la inolvidable final de la Libertadores en Madrid, y al año siguiente se midieron por la semi de esa misma copa. En los primeros cien años de Superclásico (1913-2013) sólo habían jugado una final, la del Nacional 76, y tres cruces directos por copas internacionales, en la Supercopa 94, los cuartos de final de la Libertadores 2000 y la semi de 2004. En el último lustro esos choques se amontonan.

Si el mundo se volvió cada vez más desigual, el fútbol también. La Superliga, por caso, nació con el subtexto de hacer más grandes a los grandes y más chicos a los chicos. Su musa inspiradora fue la Liga de España, donde 14 de los últimos 15 campeonatos se los llevaron Barcelona y Real Madrid. El esquema de reparto de dinero entre la Superliga y los clubes es el siguiente: un 50% para todos por partes iguales, un 25% según el desempeño en el campeonato y el cuarto restante se mide según la audiencia televisiva. Desde hace años, los dirigentes del fútbol argentino aseguran que el esquema no es desigual, pero que el problema es que las cadenas dueña de los derechos de televisión entregan un dinero extra a Boca y a River por debajo de la mesa. “No es mito. Y es bastante plata. Eso marca la diferencia”, asegura un hombre clave del Comité Ejecutivo de la AFA.

En términos de alcance, está claro que son los más populares. Boca, contando los adherentes, tiene unos 206.078 socios; y River 151.435, una diferencia enorme con Independiente (83.428), Racing (70.006) y San Lorenzo (61.108). Y son los únicos dos equipos que promedian más de 40 mil espectadores por partido. En las redes sociales es donde más se nota la diferencia: entre Facebook, Instagram, Twitter y YouTube, Boca tiene casi 16 millones de seguidores y River está cerca de los 15 millones. Detrás, muy lejos, viene San Lorenzo, con poco más de dos millones de seguidores. En una sociedad on demand, el consumo ocupa un lugar cada vez más central. Por eso la creciente influencia de River y Boca también llega a los medios: en los programas radiales o televisivos y también en los portales casi todo gira alrededor de los dos equipos más grandes del fútbol argentino. Eso llevó a que los hinchas que no son ni de Boca ni de River, molestos por la poca visibilidad de sus equipos en los medios, le pusieron nombre al fenómeno: “Bover”.

Tercero en la tabla de posiciones, tres puntos por debajo de Boca y seis por debajo de River, aparece Lanús, el último equipo “chico” en ser campeón, en 2016. “Dentro de dos temporadas, cuando haya 22 equipos en Primera, el torneo va a ser todos contra todos, ida y vuelta. En 42 fechas es muy difícil que Boca o River no sean los campeones. La diferencia económica es notable”, explica Nicolás Russo, presidente de Lanús. Y argumenta: “La Superliga atentó contra los clubes chicos y medianos. Además del modo de competición, por ejemplo, con la publicidad estática internacional. No es lo mismo vender todo el fútbol argentino como paquete a que cada club vaya por afuera. Así Boca y River sacan una ventaja muy grande”.

Según el sitio Transfermarkt, especializado en los movimientos de mercados en el fútbol, los planteles de River (138,6 millones de euros) y Boca (111 millones), sumados, valen más que juntar a todos los jugadores de 13 de los 24 equipos de la Superliga: Godoy Cruz (33,8), Banfield (29,5), Newell’s (26,5), Defensa y Justicia (25,8), Rosario Central (20,8), Huracán (16,8), Atlético Tucumán (15,7), Gimnasia (15,4), Unión (15,8), Arsenal (13,4), Aldosivi (11,7), Central Córdoba (11,6) y Patronato (10,7). “Nosotros tratamos de dar pelea pero la brecha es cada vez más grande. Económicamente, Boca y River están muy por encima del resto”, aseguró a comienzos de esta temporada 19/20 Diego Milito, director deportivo de Racing, el último campeón de la Superliga. Sobre el final del torneo esa diferencia empieza a cristalizarse con Boca y River cortados en la tabla de posiciones. Cuando esta tarde Marcelo Gallardo mire a un costado tendrá sentados, entre otros, a Juan Fernando Quintero, Ignacio Scocco y Lucas Pratto. Miguel Ángel Russo guardará entre los suplentes a Iván Marcone, que hace un año se transformó en la segunda compra más cara de la historia de Boca, con 9 millones de euros. Son momentos, suele decir Russo. Y este es el de River y Boca.

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