Categorías
Argentina normal

Casi 8 de cada 10 recuperados de coronavirus tienen problemas cardíacos  | Investigación de científicos alemanes



Un estudio del Hospital Universitario de Frankfurt asegura que casi un 80 por ciento de pacientes recuperados de coronavirus desarrollan afecciones cardíacas. De este modo, las principales secuelas de la Covid-19 en el organismo no serían en el sistema respiratorio, sino en el cardiovascular.

Los científicos, que publicaron sus resultados en la revista médica JAMA Network
, examinaron a pacientes que habían tenido el virus entre abril y junio de este año, usando marcadores serológicos de lesión cardíaca e imágenes en profundidad altamente estandarizadas con resonancia magnética cardiovascular (CMR). Todos los participantes fueron considerados elegibles después de un mínimo de dos semanas desde el diagnóstico original, en los casos en los que hubo resolución de síntomas respiratorios y resultados negativos en el hisopado al término del aislamiento.

Así, se detectó la presencia de una afección cardíaca en 78 de los cien pacientes. Además, apareció inflamación miocárdica en 60 pacientes, amén de condiciones preexistentes, la gravedad y el curso general de la enfermedad y el tiempo desde que se realizó el diagnóstico. El estudio también incluye estudios histológicos, mostrando edemas intracelulares, incluso en pacientes que experimentaron solamente dos días de fiebre leve.

De los cien pacientes estudiados, 53 eran hombres, con un promedio de 49 años de edad. El intervalo de tiempo medio entre el diagnóstico de coronavirus y el estudio fue de 71 días. 67 de esos cien pacientes se recuperaron en sus casas, el resto, un 33 por ciento, precisó ser hospitalizado. Se les realizó CMR y comparaciones con grupos sanos y con factores de riesgo.

 “Los hallazgos no están validados para el uso en pacientes pediátricos de 18 años o menos. Tampoco representan pacientes durante la infección aguda con Covid-19 o aquellos que son completamente asintomáticos con la enfermedad”, señalaron los responsables del estudio. “Varios pacientes dentro de nuestra cohorte tenían síntomas nuevos o persistentes, lo que aumenta la probabilidad de hallazgos positivos de CMR. Los datos de resultados siguen pendientes. Las secuencias de imágenes utilizadas en este estudio se han validado, estandarizado y bloqueado para su uso en entornos multicéntricos. El uso de otros protocolos de imagen, parámetros de secuencia o enfoques de posprocesamiento puede arrojar resultados diferentes”, detallaron.

En un hilo de Twitter, un investigador del Conicet, Patricio Santagapita, profesor adjunto en química y microbiología en la UBA, estimó que la conclusión del estudio es que “que las consecuencias finales aún no las sabemos. Se necesitan estudios para comprender; aún es muy pronto para saber que implica el ‘largo plazo'”.





Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Una carrera de película: a los 85 años no deja de entrenar | La increíble historia de Elisa Sampietro de Forti



“Estás loca”, le dijo uno de sus hijos a Elisa Sampietro de Forti cuando se enteró de que pensaba competir en Como, Italia, la ciudad en la que nació hace 85 años. “Sos una genia”, la alentó Gustavo Gersberg, cineasta que salía a trotar con ella y un grupo numeroso por la zona del río. Loca genial, posiblemente. Al conocerla, Gersberg supo que tenía una historia para contar. “Bueno, contala”, lo desafió ella. Habló con su colega Andrés Arbit y planearon hacer una película para contar a Elisa. Juntaron dinero y la acompañaron a Italia. La siguieron a sol y sombra. El 30 de julio se estrenó on line una película sobre su carrera en Como: “Como corre Elisa”, es el título.

Sampietro empezó a correr a sus 72 años. No pasa un día sin que salga a trotar por el corredor del río de Vicente López, cercano a su casa. Hizo cinco veces el Cruce de los Andes entre 2013, 2015, 2016, 2017 y 2018. 100 kilómetros divididos en tres días con campamento obligatorio. Participó en pruebas en San Luis, Entre Ríos, Ushuaia y Córdoba. También en Uruguay y Brasil. Hace dos años intentó un ascenso al Aconcagua. La acompañaban, entre otros, la judoca Paula Pareto y el ex basquetbolista Fabricio Oberto.

“Como corre Elisa”, dicen, no es una historia de vida. Es, al fin de cuentas, un mensaje sobre algo que dice Elisa: “El se puede y el no se puede están en la mente. El querer hacer o no querer hacer también deriva de eso, no del físico. La cabeza manda al físico”.

Hay que ver “Como corre Elisa” para entender que de la teoría a la práctica puede haber un paso. A Elisa se la ve haciendo movimientos de estiramiento de espaldas sobre una pelota enorme junto a su entrenadora. Se para sobre una pierna para hacer ejercicios de equilibrio y trabaja con bandas elásticas para fortalecer los brazos. A veces se lesiona. La artritis le pasa factura a su cuerpo de 1.58 metros pero sigue. Una vez se le rompió un menisco. A pesar de una tendinitis por correr lesionada, no aflojó. Para seguir apela a los antiinflamatorios y hasta alguna infiltración. Luce zapatillas ultramodernas, calzas y buzo. “Corra o no corra las rodillas me van a doler igual. Pero la diferencia es que si no corro, además van a quedar duras”.

“Es una película ideal para que vean las personas mayores. Queremos que la película viaje y que se armen debates”, le dice Arbit a Página/12. “La idea no era recrear el pasado sino mostrar un presente y un mensaje”, agrega.

“Huelo a vida pasada. Es el olor con el que crecí”. Elisa cierra los ojos y respira hondo frente al lago de Como, la ciudad italiana a la que volvió hace tres años para participar de la Mezza Maratona Lago di Como, una carrera de 21 kilómetros. Subidas de 45 grados. Escalones interminables.

“Siempre hay un motivo para levantarse cada mañana. No sé lo que es levantarse y no saber qué hacer. Desayuno y, como tengo la suerte de vivir cerca del río, me voy a correr todos los días una hora. Aunque haya niebla o llueva. Pero no pasa por correr. Hay otras alternativas para estar activos. Se puede dibujar, hacer danzas, contar o leer cuentos. Miles de cosas para entretenerse. Mantener la mente en actividad es fundamental”, dice esta mujer a la que atravesaron dos guerras. La Segunda Guerra Mundial propició su viaje a este país, a los 14 años; la de Malvinas la hizo sufrir por su hijo Fabio, que volvió de las islas para contar la experiencia.

“Bravo nonna, bravo”, la alientan a su paso. Entre los corredores de Como hay cientos de jóvenes. No se ve gente de la edad de Elisa. “De Argentina, llega Elisa”, se anuncia por altoparlantes y se escuchan los aplausos. El mismo Andrés cuenta que por momentos no le pudo seguir el ritmo. “Casi nos quedamos sin el final de la película”, dice acerca de su estado físico. No llega a los 40 años y Elisa, con su mentalidad de ir paso a paso en vez de pensar en los kilómetros que faltan, le saca resto. Es ella quien lo estimula para no aflojar. Ahora, al recordar ese pequeño detalle, se ríen.

Gustavo y Andrés se volvieron familia de Elisa, quien tiene cinco hijos (Nello, Aldo, Fabio, Alvi y Adriana), once nietos y cinco bisnietos. Es viuda desde 2006, cuando falleció Gianni. “Se armó una familia de viaje”, dice Gustavo. “Pero ustedes supieron infundir afecto para lograrlo”, completa Elisa.

El trailer del filme puede verse en este link y para ver la película hay que escribir a [email protected] Su costo es de 150 pesos. Hay más información en la cuenta de Instagram @comocorreelisa y en el Facebook “Como corre Elisa”.

Arbit y Gersberg desean que “Como corre Elisa” ayude a repensar la vida de las personas mayores. “Quiere ser libre. Quiere ser autosuficiente. Quiere ser protagonista de su vida”, la refiere en off uno de sus hijos. Elisa reniega de los espacios comunes. Descree de la famosa sabiduría de las personas grandes. Para ella, la sabiduría no se cuenta. Se vive en tiempo presente.



Fuente link:

Categorías
Argentina opinion

¿Las mucamas contagian? Deconstruyendo a las patronas  




¿Las mucamas contagian? Deconstruyendo a las patronas  



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

El Procrear, una maquina de cumplir sueños | Página/12 habló con tres beneficiarios del plan de acceso a la vivienda relanzado por el Gobierno




| Página/12 habló con tres beneficiarios del plan de acceso a la vivienda relanzado por el Gobierno



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

El Parlasur y la democracia en Bolivia | Opinión



El Protocolo Constitutivo del Parlamento del MERCOSUR, que dio origen a nuestra institución, nos define como él órgano de representación de los pueblos del Mercado Común del Sur, con carácter independiente y autónomo, dentro del marco de nuestra estructura institucional internacional. En tal sentido nuestro compromiso irrestricto con la democracia en la Región, pretende expresar y representar el compromiso de nuestros pueblos con la democracia en la Región. Bolivia es por lo tanto hoy, una gran preocupación para nosotros.

El Estado Plurinacional de Bolivia vive las consecuencias de un golpe de estado que no ha podido consolidarse plenamente, por la resistencia del pueblo boliviano. De todos modos, el Gobierno emergente de aquella interrupción institucional, intenta evitar el retorno de la democracia, con uñas y dientes. Este infausto proceso que lleva varios meses, ha costado centenares de muertes, desde aquella noche aciaga del 11 de noviembre de 2019.

Las elecciones generales han sufrido distintas postergaciones y el último acuerdo que preveía su realización el 6 de septiembre de 2020, ha quedado en suspenso. El jueves 23 de julio, una comunicación del Tribunal Superior Electoral del Estado Plurinacional de Bolivia, expresó su decisión de prorrogar las elecciones generales previstas para el 6 de septiembre, para llevarles a cabo el 18 de octubre. El motivo alegado: “el agravamiento de las variables epidemiológicas de la pandemia de Covid-19”. Pero falta el consenso de todos los sectores para que se concrete. Y para evitar las tentaciones autoritarias y golpistas, y el compromiso que no habrá ninguna otra postergación.

Nuestro Parlamento del MERCOSUR con su Observatorio de la Democracia, que integra nuestra institución, participó en la elección del 20 de octubre de 2019, en el Estado Plurinacional de Bolivia, con una misión de acompañamiento y observancia electoral, dentro del marco del Programa de Acompañamiento Electoral Internacional de nuestra institución. Allí pudimos conocer y compartir informaciones acerca de la legislación y del proceso electoral boliviano propiamente dicho, que en ningún caso es imputable de fraudulento, como demostrarían posteriormente numerosos estudios internacionales.

En tiempos recientes hemos dialogado con las fuerzas políticas más importantes de Bolivia y ofrecido oficialmente al Tribunal Superior Electoral de Bolivia y a su Presidente Salvador Romero, nuestra mediación político institucional, para colaborar y ser garantes de la realización de elecciones, libres, transparentes y sin proscripciones, que repongan en el Palacio Quemado, autoridades estatales legítimas y democráticamente electas.

Trabajamos a su vez, para fortalecer esa estrategia, en la articulación de un plan de trabajo común, con distintos Parlamentos Internacionales, para colaborar con el total restablecimiento de la Democracia y el Estado de Derecho, en el Estado Plurinacional de Bolivia.

Construir una región de paz, de democracia y de integración entre nuestros pueblos y nuestros gobiernos, ha sido desde siempre la misión primordial del Parlamento del MERCOSUR.

Hoy más que nunca ese desafío está presente.

Trabajaremos por lograrlo.

* Presidente del Parlasur



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

El pueblo que se resistió al turismo y le ganó al Poder | A diez años del referendum en Nazareno


Quizás muchos no lo recuerden y otros ni siquiera lo sepan, pero el voto electrónico debutó en Salta con una sorpresiva derrota para el entonces gobernador Juan Manuel Urtubey. Ocurrió el 8 de agosto de 2010 en Nazareno, una remota localidad de menos de 3 mil habitantes ubicada a más de 3 mil metros de altura sobre el nivel del mar. A 10 años de esa historia, que marcó un antes y un después en la vida de Nazareno, sus protagonistas recuerdan el día en que el pueblo transformó una hostería en un albergue estudiantil.

El emprendimiento turístico se remonta a 2007, cuando el gobierno de Juan Carlos Romero obtuvo el financiamiento a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para la construcción de dos hosterías de alta montaña. Una de ellas estaría emplazada en el Campo de la Cruz, en la parte de alta del bello pueblo de Nazareno, al que se llega recorriendo durante más de dos horas y media un camino de cornisa que sale de la localidad jujeña de La Quiaca.

La Hostería de Nazareno tendría 20 habitaciones con vestidor y baño, salón comedor, salón de fiestas, de exposiciones y venta de artesanías en un edificio de más de 1.500 metros cuadrados cubiertos, con una inversión de 4 millones de dólares. Según anunciaba el gobierno, el emprendimiento “promoverá el desarrollo turístico del lugar y mejorará la calidad de vida de sus habitantes, ya que en la hostería trabajarán 35 personas de Nazareno”. Con esa impronta, la administración de Romero buscó sellar un acuerdo con el entonces intendente de la localidad, Manuel Chauque, para avanzar en su construcción.

El día del referendum, la espera fuera de la escuela

“La idea nuestra en su momento era hacer una intervención en Santa Victoria (Oeste) y en Nazareno, con dos hosterías que generen un efecto parecido al que se había producido en Iruya, donde la posibilidad de dar alojamiento turístico generara un impacto económico multiplicador en Nazareno”, recuerda Bernardo Racedo Aragón, secretario de Turismo durante el romerismo. Racedo Aragón reconoce que hubo intensas discusiones con las comunidades originarias, pero asegura que las diferencias se zanjaron cuando llegaron a un preacuerdo de que la Hostería sería manejada por los propios lugareños, quienes serían capacitados para tal fin.

En el mismo sentido, Chauque asegura que nunca se llegó a firmar un convenio, pero sostiene que se acordó que “esa hostería tendría que ser manejada por nosotros, ya sea través de una organización, una cooperativa o el mismo municipio”. Sin embargo, “cuando llegó el gobierno de Urtubey (en diciembre de 2007), se siguió planteando el proyecto con más profundidad, pero ellos ya no aceptaron, y la Hostería se siguió construyendo”, rememora el ex jefe comunal, que con el cambio de gobierno pasó a ocupar el cargo de diputado provincial, dejando la intendencia de Nazareno en manos de Julián Quiquinte.

Y para colmo, las comunidades encontraron indicios de que la Hostería no sería manejada ni siquiera por el gobierno provincial, sino por una empresa privada.

Temores

Los pobladores de Nazareno tenían motivos de sobra para oponerse al proyecto de la Hostería o, por lo menos, al modelo de turismo que se proponía a través de ella. De hecho, la Organización de Comunidades Aborígenes de Nazareno (OCAN) había presentado una propuesta para que el dinero de la inversión fuera utilizado para capacitación y para obras de infraestructura más pequeñas que pudieran prepararlos para ser prestadores de turismo comunitario.

Habiendo visto las consecuencias del crecimiento exponencial del turismo en los pueblos de la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy, y en la localidad salteña de Iruya, las comunidades originarias temían que algo similar ocurriera en su pueblo.

Los espantaba, por ejemplo, la posibilidad de que aumentara el costo de vida porque los productos iban a estar a “precio turista”. Veían la afluencia de visitantes como una amenaza a la calma, la seguridad y la cultura del pueblo. También rondaba el fantasma de la extranjerización de la tierra. Para Adela Torres, integrante de la OCAN, eso los exponía a la posibilidad de que los turistas comenzaran a comprar inmuebles en el pueblo, despojando a los lugareños.

Pero además, consideraban que si la Hostería significaba pagar ese precio, al menos debía ser administrada por la comunidad y generar puestos de trabajo entre los nazarenenses. “¿Cómo, nosotros, pueblos originarios que vivimos aquí, que hemos nacido aquí y que hemos crecido aquí, vamos a permitir que la ganancia no quede en el municipio y que se vaya todo para la Provincia?”, recuerda indignada Nora Domínguez, en ese entonces concejala del Frente Grande.

Inauguración fallida

Los testimonios no coinciden sobre si Urtubey era consciente de la resistencia que provocaba la Hostería en gran parte de los nazarenenses. De cualquier manera, el 4 de mayo de 2010 el gobernador intentaría inaugurarla. El motivo oficial de la visita era la puesta en marcha de una obra eléctrica, pero los miembros de la OCAN no demoraron en darse cuenta de que el primer mandatario tenía otras intenciones.

“El diputado Manuel Chauque se había enterado que Urtubey iba a ir a inaugurar una obra, pero no se sabía qué obra”, recuerda Nora. “Así que esa noche nos reunimos con los que estábamos más atentos. Muchas comunidades ya se habían preparado y habían ido a Nazareno. Nos habíamos preparado por las dudas, para ver qué pasaba”, rememora la concejala.

Así que cuando llegó la comitiva oficial, un grupo de integrantes de la comunidad, sobre todo mujeres, tomaron la Hostería. Mientras los concejales, el diputado Chauque y los delegados de las comunidades le planteaban sus objeciones a Urtubey y al entonces secretario del Interior, Gonzalo Quilodrán, la Policía arrojaba gases lacrimógenos en el interior del edificio para desalojar a los manifestantes.

“Si ustedes intentan inaugurar esto sin el consentimiento de la gente, nosotros vamos a impedirlo”, cuenta Domínguez que le dijo al gobernador. Quilodrán recuerda el diálogo con los delegados de la OCAN y asegura que Urtubey desconfiaba de que expresaran la posición de la mayoría: “yo no sé cuán representantivos son ustedes de la comunidad”, les dijo el gobernador.

“Cuando salimos, ya estaba lista la cinta para cortar y nosotras nos pusimos en la puerta todas las mujeres a la par de la cinta, agarrándonos las manos y no los dejamos cortar –sigue reconstruyendo Domínguez-. Cuando el gobernador quiso agarrar la cinta a la fuerza, se la quitamos de las manos y ahí se armó el despelote“.

En medio de insultos y enfrentamientos entre las mujeres y los militantes del intendente Quiquinte, al gobernador no le quedó otra opción que anunciar que el asunto se dirimiría a través del referendum, un mecanismo muy pocas veces utilizado que está contemplado en el artículo 60 de la Constitución salteña.

“¿Ustedes estaban convencidos de que ganaba el SI?”, le pregunta este medio a Quilodrán. “Sí, claro” (se ríe).

La cancha inclinada

Entre el 4 de mayo, en que se anunció el referendum, y el 8 de agosto, en que se llevó a cabo, se vivieron momentos de mucha tensión. “Las familias estaban muy divididas. Incluso dentro de las mismas familias, porque muchos de los que militaban el SÍ eran personas a las que le habían prometido trabajo en la Hostería, otros eran militantes del intendente”, rememora Nora. “Era angustiante andar y ver a tu familia que no te saludaba porque uno estaba de parte del SÍ y nosotros del NO”, agrega Adela, mientras evoca situaciones en las que se enfrentaron a las piñas representantes de ambos sectores.

Sin embargo, no fue una pelea en igualdad de condiciones. El gobierno aprovechó su poder para inclinar la cancha a su favor, en lo que se asemejó a una tradicional campaña política.

Según Domínguez, Quiquinte regalaba celulares, colchones, materiales para la construcción y dinero para convencer a los ciudadanos de que votaran en favor de la Hostería. Torres narra que “sacaban a los chicos de la escuela, los llevaban a la Hostería y comían pizza y tomaban Coca-Cola. Todo para que los niños le digan a sus papás que es lindo”. El propio Quilodrán reconoce el despliegue de recursos por parte del gobierno provincial: “la presencia de funcionarios era una presencia que no era habitual en Nazareno. Tenías un par de tipos del Gobierno de la Provincia viviendo en Nazareno, yo entre ellos”.

Y cuando las dádivas o los argumentos no funcionaban, aparecían los inventos en forma de amenaza. El más frecuente era que si ganaba el NO el pueblo entero tendría que devolver el crédito del BID, para lo que se tendrían que descontar los sueldos de los empleados públicos y las pensiones de los ancianos.

Pero sobre todo, lo que más ponía en desventaja a los militantes del NO era el sistema de votación: el voto electrónico iba a hacer su debut en uno de los rincones de Salta con menor acceso a las nuevas tecnologías. “Pensaban que la gente no iba a poder manejarlas (a las máquinas) y que iba a ser favorable a ellos (por el gobierno)”, se queja Chauque.

Las comunidades originarias temían que el gobierno hiciera trampa a través del sistema de votación electrónica y que ellos no fueran capaces de controlarlo. Así que, para garantizar cierto grado de transparencia, fue fundamental la participación del presidente del Frente Grande salteño, Diego Saravia, un ingeniero especializado en informática y docente de la Universidad Nacional de Salta que llevó a su equipo para hacer capacitaciones y colaborar con la fiscalización de la elección.

Los dirigentes de la OCAN hicieron campaña sin recursos, yendo comunidad por comunidad y casa por casa, convenciendo a los nazarenenses sobre los peligros del modelo de turismo que estaba en juego. Las reuniones se hacían en casas de familias, recuerda Adela Torres, porque la Policía tenía órdenes de cerrar los salones comunitarios para evitar encuentros masivos.

Para colmo, y pese a haberla solicitado con dos semanas de anticipación, les habían negado el acceso a las máquinas mediante las que se iba a sufragar, mientras en la Municipalidad “estaban meta practicar”. “Un día antes de la votación, la tuvimos ahí en la organización así que esa tarde-noche, toda la noche a practicar hasta el otro día a la hora de la votación en la escuela”, recapitula Torres.

Un despliegue inusitado

Nazareno es un pueblo pequeño que tiene una sola calle que la atraviesa. Ese 8 de agosto de 2010, como nunca en la historia, esa arteria principal estuvo ocupada por vehículos del Ministerio de Turismo desde un extremo al otro.

“Nazareno era un pueblo relativamente chico así que llamó la atención el movimiento de gente”, recuerda Diego Saravia. “Traían en ómnibus a personas de Salta Capital que seguramente estaban empadronadas allá para que les voten a favor de su proyecto”, relata.

“Los dirigentes nos repartimos a las diferentes comunidades donde iba a ser la votación”, repasa Domínguez lo que fue la dinámica del día del sufragio: “juntarnos a cocinar en una casa de familia, hacerles practicar en la máquina, buscarlas, acompañarlas a la escuela, estar mirando que no obligaran a votar por SÍ a los abuelos o a la gente que no sabe leer, porque los llevaban de la manito y le decían ‘apretá este botón'”.

“Yo ya había ido preparada”, narra Adela: “me había puesto mi sombrero de oveja, mi mantita de llama, me había preparado afiches, lapiceras, fibrones y termo con café, con mi pancitos, cosa de no tener que salir para ningún lado porque yo tenía que tener cuatro ojos”.

Y así fueron cuidando cada uno de los votos, hasta que llegó el momento de contarlos. Saravia recuerda que el proceso fue bastante largo, porque muchas urnas debían llegar a mula desde los parajes más remotos.

Emocionada, Nora dice que conocer los resultados “fue lo más lindo”. De a poquito fueron llegando los datos: primero Nazareno y Poscaya, después Molinos y Cuesta Azul. Solo faltaban los resultados de San Francisco. “Llegó el último resultado y se le ha caído la cara a Gonzalo Quilodrán”, se ríe Domínguez.

El comienzo del escrutinio

“Mi gran incógnita era cómo se iban a enfrentar a la máquina, porque no había ni cajero automático en Nazareno, pero la gente tenía claramente decidido su voto”, confiesa el entonces secretario del Interior, y ensaya una hipótesis: “si hubiese sido al revés el resultado, hubiese quedado un pueblo muy dividido. La decisión de que ganara finalmente el NO fue una decisión que descomprimió toda la tensión”.

Fueron 573 votos negativos contra 519 positivos. La entonces concejala lo recuerda casi como si fuera hoy: “sentí un alivio total. Salimos a festejar, fuimos a avisarles a todos que había ganado el NO, fue convocarse, agradecer a todos”, y agrega que “al otro día fue como una calma total, porque la gente salía sin miedo, sin temor, con la frente bien alta porque la gente había respondido bien, había pensado, la gente no es tonta, la gente sabe decidir”.

“La gente bailaba y saltaba de alegría, y yo lloraba, porque yo en esos tres meses había adelgazado bastante, no sé si por miedo o por qué”, se emociona Adela.

Una lección política

Rafaela García, Nora Domínguez, Yolanda Landivisnay, Benancia y Andrea Cabana, Eleusteria y Primitiva Chauque, Eulogia Flores, Verónica Giménez, Adela Torres. Ellas fueron las mujeres que impidieron la inauguración de la Hostería, primero, y que después se pusieron al hombro la campaña hacia el referendum.

“El NO ganó más en las mesas de mujeres y el SÍ en las de hombres”, relata Adela, y ensaya una explicación: “(los hombres) tenían miedo porque les iban a descontar el sueldo… Y otra porque son unos cagones! La mujer más piensa en el futuro de sus hijos y nietos”. Y fue pensando en ese futuro que decidieron darle el destino de albergue estudiantil al edificio que había sido pensado originalmente como hostería, permitiendo que se alojaran allí los jóvenes que iban de parajes lejanos a estudiar a Nazareno.

Analizando los acontecimientos una década después, Nora Domínguez considera que “tiene mucho significado que la gente haya entendido que nadie nos puede obligar a hacer algo que no sabemos bien el tema”. “Se puso en juego el modelo de turismo en Salta, así que fue un golpe muy duro”, reflexiona por su parte Diego Saravia.

Quilodrán, quien es hoy director del ENACOM, dice que le quedaron grandes amigos de la OCAN de esa época, con quienes sigue trabajando. “Me llevo como lección que hay que tomar decisiones desde los gobiernos centrales con fuerte nivel de consenso”, piensa, y agrega que “fue un error del gobierno de Urtubey” avanzar sin ese acuerdo.

Siempre tuvieron razón respecto de la falta de sensibilidad con ellos de explicarle cuál era el proyecto. Nunca fueron consultadas las comunidades locales de qué es lo que se estaba haciendo, verdaderamente. Uno en perspectiva ve el valor que tiene la gestión participativa de cada una de las políticas que se vayan a implementar”, concluye.



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Levantamiento popular y elecciones anticipadas | Llegaron a 158 los muertos en Líbano por la explosión en el puerto de Beirut 



Las explosiones en el puerto de Beirut
que dejaron
158 muertos el martes pasado fue lo último que decidió soportar el pueblo del Líbano. Durante la tarde del sábado hubo un levantamiento popular que derivó en la toma de varios ministerios. La situación fue controlada por las fuerzas de seguridad que reprimieron a los manifestantes. La gente también se congregó en la plaza central de la ciudad. Allí expresaron su hartazgo con el gobierno al que culpan por la catástrofe. Para descomprimir la situación el primer ministro libanés Hassan Diab dio un mensaje televisado a todo el país donde propuso adelantar las elecciones legislativas. “Asumimos nuestras responsabilidades y sabíamos que el país estaba en un estado de colapso político, financiero y administrativo”, admitió Diab, citado por el diario L’Orient-Le Jour. “Sin embargo, solo podremos salir de la crisis estructural en Líbano organizando elecciones legislativas anticipadas para producir una nueva clase política”, agregó.Tras la explosión que dejó devastada buena parte de la ciudad
, más de 300.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares.

“El día del Juicio”

Los libaneses ya venían soportando el peso de una crisis económica inédita. La explosión en al capital fue la gota que derramó el vaso y relanzó un movimiento de protesta que había comenzado en octubre pasado. La crisis del coronavirus fue la causa por la que el movimiento perdió fuerza. Cerca de la Plaza de los Mártires, epicentro tradicional de las marchas en la ciudad, se produjeron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Los manifestantes lanzaron piedras hacia la policía que respondió con gases lacrimógenos. “Estamos oficialmente en guerra contra nuestro gobierno”, declaró una activista, Hayat Nazer.

La consigna con la que se reunieron en la plaza céntrica miles de personas fue: “El día del juicio”. Los ciudadanos reclamaron a la clase dirigente que se responsabilice por la catástrofe del martes. Instalaron guillotinas de madera y agitaron sogas. “Venganza, venganza, hasta la caída del régimen”, clamaron mientras las fuerzas de seguridad intentaban impedir a algunos grupos avanzar hacia el Parlamento. Al igual que durante la crisis del 2001 en Argentina, los bancos fueron uno de los blancos elegidos por la ciudadanía. Desde el año pasado el gobierno impuso duras restricciones para retirar y transferir de dinero. “No podemos más. Somos rehenes, no podemos salir del país, no podemos sacar dinero de los bancos, el pueblo está muriendo de hambre, hay más de dos millones de desempleados“, expresó Médéa Azoury, una manifestante de 45 años.

Mientras las fuerzas de seguridad se concentraban en mantener el orden, unas 200 personas lideradas por oficiales retirados del ejército tomaron la sede del ministerio de Relaciones Exteriores. Rebautizaron el lugar como la “Sede central de la revolución”. El exgeneral Samir Rammah exhortó a través de un megáfono a levantarse para perseguir a todos los corruptos. Detrás de él los manifestantes descolgaban y pisoteaban el retrato del presidente Michel Aoun. El ejército, enviado como refuerzo, desalojó el lugar horas más tarde usando balas de goma y gas lacrimógeno. Otro grupo de personas también intentó tomar la sede central de la Asociación de Bancos y la incendiaron antes de ser desalojados por el ejército. Varios ciudadanos irrumpieron también en el ministerio de Economía, así como el de Energía, símbolos de la mala gestión de los servicios públicos. La Cruz Roja libanesa informó que fueron trasladadas a hospitales cercanos 63 personas heridas. Otras 175 recibieron asistencia en el lugar.

“Pónganse de acuerdo”

Con el caos creciendo en las calles, el primer ministro anunció que adelantaría las elecciones legislativas. Diab sostuvo que solo los comicios iban a permitir salir al país de la crisis en que se encuentra. “Pido a todos los partidos políticos que lleguen a un acuerdo sobre la próxima etapa“, añadió el jefe de gobierno. El político formó su gabinete en enero tras la renuncia de Saad Hariri a finales de octubre bajo la presión de las protestas.Estoy dispuesto a seguir asumiendo mis responsabilidades durante dos meses hasta que se pongan de acuerdo“, indicó Diab. Y dijo que presentaría su propuesta el lunes al Consejo de Ministros.

Aún no fueron esclarecidas las causas de la gigantesca explosión en el puerto. La catástrofe dejó más 6.000 heridos, dentro de los cuales 120 siguen en estado crítico, según el balance del sábado del Ministerio de Salud libanés. Además, 21 personas permanecen desaparecidas, y 43 sirios murieron, según su embajada en el Líbano. El presidente informó el viernes que no iba a propiciar una investigación internacional. A su vez, afirmó que la explosión podría haber sido causada por negligencia o por un misil. Una veintena de funcionarios del puerto y de las aduanas fueron detenidos, según fuentes judiciales y de seguridad. Cinco diputados opositores renunciaron desde el día de la explosión, entre ellos tres de un partido cristiano cuyo secretario general murió en la catástrofe.

El Líbano se encuentra en pleno naufragio económico tras haber caído en cesación de pagos de su deuda. El gobierno llevó a adelante tensas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) donde el organismo planteó duras condiciones para habilitar un préstamo. Hasta el momento fueron incapaces de ponerse de acuerdo. Las ayudas internaciones comenzaron a llegar desde hace algunas días. El presidente de Francia Emmanuel Macron, que el viernes viajó al país
, encabeza las tratativas. El domingo tendrá lugar una videoconferencia para reunir donaciones coorganizada por la ONU y Francia. Sin embargo hasta la fecha sólo llegaron 39 millones de dólares desde la Unión Europea. 





Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Canje de deuda: lo bueno, lo malo y lo original  | Lo que hay que aprender de la negociación de Martín Guzmán




| Lo que hay que aprender de la negociación de Martín Guzmán



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

 Eva Illouz: “sin un pacto social sanitario no es posible gestionar a los ciudadanos” | Entrevista con la socióloga franco israelí especializada en  capitalismo subjetivo



Desde París. Nadie había pensado en esta modernidad hasta qué punto el contrato que nos liga con el Estado y el que liga al Estado con la economía liberal está basado en la salud. Sólo en el Siglo XX el filósofo francés Michel Foucault teorizó la forma en que, a partir del Siglo XVIII, “la vida se convirtió en un objeto de poder”. Y la vida es la salud. Ese “pacto sanitario” que desarrolla en esta entrevista la pensadora franco israelí Eva Illouz nunca había sido tan evidente como hoy, tanto más cuanto que de su eficacia depende la supervivencia de un sistema liberal que abusa del Estado tanto como lo cuestiona. Illouz es la socióloga y pensadora que más ha reflexionado y escrito sobre capitalismo visto desde el ángulo de la subjetividad, es decir, desde el punto de vista del amor y sus (nuestras) relaciones con el sistema liberal. Sus ensayos son el testimonio de un pensamiento basado en la idea de que la modernidad puede ser comprendida a través del amor. No se trata tanto en su obra del amor propiamente “sentimental”, sino, más bien, de la manera en que el capitalismo trastornó los códigos emocionales y la estrategia con la cual la llamada economía moral de las relaciones sociales instituye intercambios económicos a través de las emociones (Capitalismo, consumo y autenticidad, Katz Editores, Argentina, 2019). Sus libros anteriores o posteriores han explorado con una originalidad incuestionable toda la esfera de esa relación contaminante entre amor y capitalismo: Intimidades congeladas (Katz Editores, 2007), El consumo de la utopía romántica. El amor y las contradicciones culturales del capitalismo (Katz Editores, 2009), La salvación del alma moderna. Terapia, emociones y la cultura de la autoayuda (Katz Editores, 2010), Erotismo de autoayuda. Cincuenta sombras de Grey y el nuevo orden romántico (Katz Editores, 2014), Por qué duele el amor. Una explicación sociológica (Katz, 2012), Futuro del Alma. La creación de estándares emocionales (Katz y Six Barral, 2014), Happycracia. Cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas, junto a Edgar Cabanas (Paidós, 2019). Su último libro en francés, La Fin de l’amour. Enquête sur un désarroi contemporain (El final del amor. Investigación sobre el desorden contemporáneo) se sumerge en las formas más modernas de las relaciones amorosas atravesadas por la libertad de no comprometerse. Ha sido, por paradoja, una de las etapas más dolorosas de la pandemia: para proteger al otro tuvimos amor sin compromiso, es decir, sin presencia.

La pertinencia de su pensamiento se despliega en esta entrevista cuyo hilo conductor es el Estado y su nuevo protagonismo total, la hipocresía y el desenmascaramiento del liberalismo, el amor y la centralidad del pacto sanitario con los ciudadanos. El debate entre un Estado que confina, una ciudadanía que obedece y sectores que lo impugnan ha circulado en todas partes del mundo. Jamás con la grosería, la mentira y la violencia aciaga con que la derecha cavernícola lo hizo en la Argentina. Sin embargo, Eva Illouz señala que ha sido, en el mundo, la socialdemocracia la que mejor ha asumido la gestión de la pandemia.

—De pronto, con la pandemia, en un abrir y cerrar de ojos, la relación entre el Estado y la sociedad se transformó: el discurso liberal de la libertad, de la incitación a la autonomía, a realizarse como un individuo emancipado, quedó neutralizado por la reentronización del Estado. No somos más responsables de nuestro destino. El Estado asumió todas las prerrogativas y se convirtió en el rey en contra del discurso liberal de la emancipación.

—El Estado siempre ha actuado en el telón de fondo de nuestra vida, pero nunca antes habíamos sido testigos de la potencia fenomenal del Estado como ahora, ni de la uniformidad con la cual obedecimos a las órdenes del Estado. Hubo, sin embargo, excepciones muy asombrosas. Pienso por ejemplo en los Estados Unidos, donde la concepción del Estado es muy diferente. Al Estado fuerte lo vimos sea en las democracias sociales, Europa entre otros, sea en los Estados autoritarios. Pero el Estado federal estadounidense fracasó. Hay algo paradójico en esta situación si observamos también lo que ocurrió en Alemania. Fueron más las personas de la extrema derecha las que desobedecieron al Estado que las de la extrema izquierda. De alguna forma hemos sido prisioneros del Estado. Sin embargo, también hemos comprendido que el contrato que nos liga al Estado es un contrato sanitario. El Estado tiene todos los poderes mientras asume la defensa de nuestra seguridad, a la vez militar y sanitaria. Es la primera vez que, por razones sanitarias y no militares, el Estado tiene tantos poderes. Lo ha hecho antes, pero por razones militares y, en el caso de las dictaduras, por causas políticas. Se privó al individuo de sus derechos. Nunca antes había ocurrido debido a razones sanitarias y menos aún a escala planetaria. Cuando hay que elegir entre la seguridad, la supervivencia y la libertad, los ciudadanos siempre elegirán la seguridad. En el contrato social de la teoría liberal siempre se prefiere la seguridad a la libertad. La seguridad será siempre más fuerte que la libertad. El Estado actuó allí.

—Se dio también en el mundo una suerte de convergencia entre los Estados ante la pandemia.

—Hubo una homogeneidad en la gestión de la crisis y fue China quien dio el ejemplo, quien mostró el camino sobre la forma de administrar la crisis. Con algunas excepciones, todos los Estados imitaron a China y terminaron imitándose entre ellos. La uniformización de la gestión de la pandemia fue también algo nuevo.

—¿ Usted cree que el Estado restauró su pertinencia ente un neoliberalismo que siempre buscó retirarle poderes ?. Las crisis mundiales han probado el papel preponderante del Estado: la crisis de 1919, la crisis petrolera de los años 70, la bancaria de 2008 y, ahora, en 2020, la pandemia. El Estado fue, cada vez, el bombero del sistema.

—El capitalismo fue periódicamente salvado por los Estados. Creo que el neoliberalismo siempre tuvo una relación ambigua con el Estado. El neoliberalismo le impone al Estado la lógica del capitalismo y, al mismo tiempo, lo utiliza porque necesita del Estado. El mercado no puede sobrevivir sin el Estado. Las ganancias del sistema capitalista neoliberal son posibles porque el Estado instala estructuras que benefician al capitalismo. El Estado construye las infraestructuras, los trenes, las rutas, los aeropuertos o la electricidad. El Estado también asume la educación. Sin todo esto las compañías no existirían. El Estado se encarga de la capacitación, de la educación. Lo más irónico de todo esto es que el Estado también financia la salud, sin la cual, igualmente, las compañías no sobrevirían. Hay una enorme mala fe en esta situación porque, sin el Estado, el capitalismo no podría existir. Todo lo que el Estado financia y administra es esencial para el mantenimiento de la mano de obra. Un Estado social fuerte es casi necesario para el capitalismo. Pero esta necesidad se ve a menudo negada por los neoliberales. La crisis del Covid-19 fue la prueba flagrante e insoslayable de que el capitalismo necesita de un sistema de salud muy fuerte. En cuanto ese sistema de salud tambaleó, todo se detuvo. De alguna manera esto fue como la hipótesis escondida de todo el sistema.

—Justamente, una de las dimensiones escondidas de esta tragedia radica en que la salud es una de las variables esenciales de la gobernabilidad. En una escala social amplísima no se había visto que la salud era un regulador de todo.

—El Estado moderno está ligado a sus ciudadanos mediante un pacto sanitario. Esto es muy interesante porque, por ejemplo, en Estados Unidos quedó demostrado que sin ese pacto nada funcionaba. Las grandes manifestaciones de Black Lives Matter se desencadenaron por la horrible muerte de Georges Floyd, pero también porque entre las poblaciones negras y latinas se produjeron dos veces más muertes por el Covid que entre los blancos. Nada de esto habría ocurrido si las poblaciones negras hubiesen sido atendidas por el sistema sanitario. Muy ampliamente, esta población estaba enferma y sin atención médica. Estados Unidos nos muestra que sin ese pacto sanitario no es posible gestionar a los ciudadanos. Alemania, por ejemplo, fue el ejemplo más elocuente de una socialdemocracia y de la manera en que el Estado respetaba el pacto sanitario que lo liga a sus ciudadanos

—Se ha dicho en casi todas partes que lo más arcaico, es decir, un virus, vino a demoler la híper modernidad tecnológica. Sin embargo, con un enfoque más sutil, usted sugiere otra interpretación.

—Fue exactamente al revés. No creo que el virus haya provocado un cortocircuito en la modernidad sino, más bien, pienso que nos propulsó hacia adelante. El mundo distópico que nos aguarda es el mundo donde todo se hace en casa: trabajamos en casa, hacemos compras desde casa, nos ponemos en relación con los otros desde casa, buscamos relaciones sexuales desde casa. Es un mundo donde las grandes empresas tecnológicas que lo controlan y desarrollan la tecnología nos permiten navegar en el mundo a partir de nuestra casa. El virus, en apenas tres meses, nos condujo a adoptar procesos que hubiesen necesitado 15 años.

—La expansión de los tapabocas, de las máscaras, como un antídoto contra la propagación del virus es otro episodio globalizado y simbólico. Usamos todos máscaras al mismo tiempo que, como usted lo ha afirmado, la crisis sanitaria desenmascaró la impostura del liberalismo.

—La impostura consistió en decir que el mercado puede autorregularse y que el mercado es el mecanismo más poderoso y, por consiguiente, que es él quien puede regular la vida social. Está también esa idea darwiniana según lo cual todo aquello que sobrevive, que funciona, está muy bien, y que todo lo que es ineficiente desaparecerá. Pero, como lo hemos visto con la salud, el sistema sanitario no es un sistema capaz de funcionar con lógicas de rentabilidad. La impostura consistió también en difundir la ilusión de que lo primero es el mercado y que el Estado es algo viejo, desactualizado, que su forma de reflexionar en el bien común no es eficaz y que su lógica lleva a gastar mucho sin necesidad. Hemos visto ahora que sin un sistema de salud fuerte y sin un Estado que pueda a exigir de su población creer en sus expertos, la crisis de la pandemia no podía gestionarse. Para mí, esta crisis marca el triunfo del modelo socialdemócrata. Los países que mejor gestionaron la crisis fueron los países socialdemócratas. Estados Unidos, que no es una socialdemocracia, se equivocó por completo. Estados Unidos y Gran Bretaña, los dos países donde la ideología liberal es la más fuerte, son los países que peor gestionaron la crisis.

—Frente al futuro que se diseña usted puso de relieve la ética de la responsabilidad. ¿ Cómo se interpreta esa necesidad ?

—Los campos de la responsabilidad cambian ampliamente. Comparemos esto con la crisis del Sida. El Sida se transmitía por vía sexual o por transmisión sanguínea. Rápidamente se entendió que con un preservativo se llegaba a limitar considerablemente la difusión del Sida. El Covid-19 plantea nuevos interrogantes porque concierne a toda la sociabilidad, va mucho más allá de las relaciones sexuales. La pregunta “ ¿ que me debe usted, que le debo yo y cuáles son los términos de nuestro encuentro ? carece por ahora de guion. De allí se desprende esa lógica de la responsabilidad porque, en adelante, deberemos contar con los demás para que ellos no nos pongan en peligro. Nos vimos enfrentados al amor a través de la negatividad. Tuvimos que dejar solas a las personas que amábamos para protegerlas. Solemos pensar en la ética desde el punto de vista de la solidaridad, de la acción, de ser solidarios, tocar. Nos faltó imaginación para pensar en la responsabilidad en modo negativo, en un modo de distanciamiento y de ausencia de acción.

—Aquí entramos plenamente en su obra, particularmente en ese extraordinario libro, El Fin del amor. La pregunta es: ¿acaso esta crisis puede restaurar la creencia en el amor después del desencanto que usted describió tan bien en su ensayo ?

–Creo que la crisis es más difícil para las personas que están acostumbradas a tener varias relaciones al mismo tiempo. Pero lo que torna difícil la condición del amor es cierta forma de individualismo, el hecho de que la familia se volvió opresora, el hecho de que tenemos muchos discursos igualitarios, pero nada de igualdad en la pareja, el hecho de que el cambio, la realización de uno mismo es alentada y, por consiguiente, la gente cambia muy seguido de gustos y de puntos de referencia. Son todas fuerzas exteriores. ¿Una crisis como esta puede aportar una reflexión distinta sobre el amor… ? . Todo dependerá de lo que se ponga en tela de juicio globalmente. Mucha gente descubrió que para medirse a una crisis semejante lo mejor era estar en pareja, con una relación sólida. Ahora ¿ acaso eso es el amor ?. No sé. Tal ves sólo se trata de una relación de afectos, pero no realmente de amor. En China, los divorcios aumentaron luego de la crisis. La gente descubrió que, cuando estaban todo el tiempo juntos, era un infierno. La familia y la casa moderna, o sea, los departamentos pequeños, reposaban sobre la hipótesis según la cual los niños estaban afuera durante el día y que los hombres y las mujeres no se encontraban a lo largo de la jornada. Esta crisis forzó las familias a ingresar en un estado de implosión interior. La tendencia inversa también es posible.

—Usted teorizó por primera vez lo que llamó “el capitalismo sentimental” (también “capitalismo afectivo”). Es decir, esa esfera donde los seres humanos eran absorbidos para producir más. ¿Tiene ese sistema futuro luego de la pandemia ?

—No creo que tenga una incidencia. El capitalismo sentimental conduce a que las emociones sean manipuladas, utilizadas, sublimadas dentro de la esfera de trabajo capitalista para transformar al trabajador y al lugar del trabajo en una unidad donde se puede producir más. Lo que tal vez cambie es que el lugar de trabajo enfrentará más ansiedad o miedo. La pregunta es quien administrará todo este miedo y ansiedad, o sea, el no funcionamiento.

—El amor es, para usted, una forma de comprender la modernidad. ¿Cuál es la forma de nuestra modernidad en este momento-amor preciso ?

—Podemos hablar en primer lugar del individualismo afectivo. Es un elemento central en la historia del individuo. El individualismo es la afirmación de que el individuo tiene derechos nuevos contra los padres, las comunidades y el Estado. El amor desempeñó un papel central en esa afirmación moral del individualismo. Romeo y Julieta, por ejemplo. Luego, está la idea de la libertad, la idea de que el individuo tiene derechos inalienables. Esto se elaboró en la esfera política y después se proyectó en la esfera individual. Es la idea hegeliana de pensar en la familia y el matrimonio en función de los nuevos derechos y de un contrato que va a unir a dos individualidades libres. Todo el modelo moderno de las relaciones presupone la libertad de cada uno para entrar y salir. Es una idea predominante en el amor. En el catolicismo no se puede divorciar porque el matrimonio es una institución santa y, como tal, es más fuerte que la voluntad o el deseo de los individuos. Luego, el amor pone en juego toda la cuestión del deseo. Y el deseo se ha convertido en el motor central de la economía y de la cultura del consumo. Esta cultura legitimó el deseo. Se trata de un encuentro, de una convergencia histórica, entre el deseo del objeto y el deseo sexual y romántico. Desde luego, no se puede obviar la revolución sexual, que fue muy importante. ¡ Sexual !. Esta revolución concierne la vida privada, la sexualidad. La revolución sexual puso todo en tela de juicio y fue uno de los acontecimientos más importantes del Siglo XX que cambió la estructura. Sexualidad, deseo, la forma en que las mujeres van a comprenderse dentro de una relación ocuparon un lugar determinante. En el amor pueden leerse procesos económicos, morales, políticos, jurídicos y sociales.

—La tensión entre el deseo de libertad y los fantasmas de sumisión, entre la atracción y la irritación, la autonomía y la independencia. Con o sin pandemia, el amor es una dualidad difícil de conciliar.

—Sí, absolutamente. Me gusta la perce pción de Freud según la cual el amor es esencialmente ambivalente, está atravesado por una ambivalencia estructural. Durante el confinamiento, la famosa frase de Jean-Paul Sartre “el infierno es el otro” resultó muy pertinente. Creo, también, que es dentro del amor que la frase de Sartre se plasma; en esa presencia constante del otro, en esa intimidad permanente con él. El amor moderno se ha convertido en algo parecido: una suerte de veleidad de intimidad, de transparencia, de simbiosis y de fusión que hace que la proximidad del otro sea simultáneamente más imperiosa y más insoportable.

[email protected]



Fuente link:

Categorías
Argentina opinion

Derechas y el rechazo del amor



¿Cuándo fue que las derechas ultraderechizadas perdieron el sentido del honor? ¿Desde cuándo prefieren el derrumbe de la propia nación y sus habitantes con tal de imponer sus intereses financieros?

Una de las tesis de Jacques Lacan es que el capitalismo en su construcción discursiva se constituye en un rechazo del amor. El mentado odio, que impregna lo social y donde cuesta mucho su transformación política, ése que propagan las derechas, se desprende de este rechazo del amor. Ahora bien: Lacan compartía con Heidegger y Althusser un antihumanismo decidido. Por ello no se debe ir muy rápido en la comprensión de la fórmula “rechazo del amor”. No se trata del amor a los propios miembros de la familia ni del amor entre amantes o amigos, los que según Hegel siempre constituían un obstáculo para la eticidad pública.

El amor que se rechaza en el capitalismo es el amor por lo Común, que incluye siempre por definición al desconocido, la extraña, lo lejano y especialmente la participación no jerárquica en el “uso público de la razón”. Es este rechazo a este tipo de amor por lo común, patria, educación, salud, medio ambiente, derechos de la mujer, etcétera, el que lleva al odio hacia aquello que en lo común intenta introducir justicia e igualdad. El capitalismo rechaza el amor porque no puede por razones estructurales amar lo que de verdad sostiene a una Nación, un vínculo interpretativo con el pasado y un proyecto para un futuro en el que reinen en el pueblo el amor y la igualdad.

El capitalismo opera en la dimensión del presente absoluto.

El comienzo de la destrucción del amor tiene antecedentes heterogéneos pero se cristaliza en el siglo XX con la modulación neoliberal del capitalismo. El proyecto de transformar a los sujetos en un capital humano que debe darse valor compitiendo contra todo no puede -está definitivamente excluido- tener relación con el amor por lo común. En este punto ha funcionado como un intento de religión ya que intenta vincular lo imposible: la experiencia íntima del sujeto con el movimiento del mercado.

De allí que el concepto de burguesías nacionales, las que aún mantenían un arraigo de amor con los lugares donde sus hijos iban a crecer, ha sido afectado definitivamente por la rapiña global.

Ahora esta pandemia pone a prueba definitivamente hasta dónde puede llegar el rechazo del amor por lo común. ¿Una civilización que no ama aquello que tiene en común merece sobrevivir?

Como un rayo luminoso y oscuro a la vez esta pregunta atravesará nuestro tiempo histórico y serenos nosotros mismos la prueba de su respuesta.

Debajo de la grieta política, en su fondo más insondable, se dibuja una gran fisura ética en el acontecer de lo humano.

Asumir esta cuestión es el primer paso para atravesar la indolente barbarie de los representantes oligarcas que rechazan el amor y propagan el odio irresponsable.



Fuente link: