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La OMS pidió que el mundo tome acciones colectivas para frenar el avance del coronavirus

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Coronavirus: la OMS resaltó la importancia de la ventilación natural | Abrir las ventanas para “crear un ambiente más sano”




| Abrir las ventanas para “crear un ambiente más sano”



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Coronavirus: la OMS advirtió que en los últimos tres días hubo más de 300 mil casos diarios | Se superó la cifra de 30 millones de contagios en todo el mundo



La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que los casos de Covid-19 superaron los 30 millones de contagios en todo el mundo, mientras que en los últimos tres días se sobrepasaron los 300 mil casos diarios, batiéndo el anterior récord de infecciones diarias. La cantidad de muertes está cerca de las 956 mil y se mantiene constante la cantidad de víctimas diarias en torno a las 5 mil. Del total de contagiados a nivel mundial, solo el 1 % está en estado crítico. 

El continente americano –donde hace semanas se encuentra el foco de la pandemia mundial– concentra la mitad de los casos en el mundo con 15,5 millones, mientras que Asia supera los 6,1 millones. Ambas regiones registran más de 100.000 casos diarios, que se han estabilizado durante la última semana.

El informe de la OMS precisa que Europa, con 5,1 millones de positivos, registra en los últimos días 70 mil contagios diarios. Casi el doble de los 40 mil casos diarios registrados en marzo y abril, cuando la pandemia asotaba los países europeos y los gobiernos habían estrablecido fuertes medidas restrictivas. A pesar de las cifras, la evolución de los tratamientos permitió un porcentaje mucho menor de pacientes graves y también un descenso en la cifra de muertos. 

Las autoridades de Gran Bretaña indicaron este lunes –con 4 mil casos diarios– que estiman llegar a los 50 mil contagios por día en caso de no retomar las restricciones. Pero también estimaron una menor cantidad de víctimas mortales que las registradas en el inicio de la pandemia. Con 41.866 muertos, Gran Bretaña es el quinto país con más víctimas fatales. 

Estados Unidos se mantiene como el país con más casos, con 6,7 millones, mientras que India, en segundo lugar con 5,4 millones, tiene tasas diarias de contagios tres veces mayores. Respecto de las naciones más afectadas en cuanto a números absolutos de contagios, entre los primeros doce países, figuran Brasil, Perú, Colombia, México, España, Argentina y Chile.

Por último, la OMS indicó que tres de cada cuatro pacientes de Covid-19 en el mundo, casi 23 millones, ya fueron dados de alta en la actual pandemia, y de los más de 7 millones de casos aún activos sólo un uno por ciento (unos 61.000) se encuentran en estado grave o crítico.



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Coronavirus en Europa: la OMS advierte que hay un pico superior al de marzo | “Alarmantes índices de contagio” 



El director regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Hans Kluge, advirtió este jueves que existe una “situación muy seria” con un incremento semanal de casos de coronavirus superior al registrado en el primer pico en marzo. A su vez, mostró su preocupación por la reducción del tiempo de cuarentena decidida o planeada por algunos países, como Francia.

En una rueda de prensa para evaluar los últimos datos relativos a la evolución de la pandemia en el continente europeo, Kluge precisó que los casos registrados en Europa la semana pasada superaron los 300.000.

Debido a esto, la OMS apeló este jueves a la “coherencia regional” ante los “alarmantes índices de contagio” con el coronavirus en Europa y a una acción coordinada para la que considera que todavía hay margen. En este sentido, la agencia de la ONU descartó modificar el tiempo de cuarentena de 14 días recomendado para todos aquellos que hayan estado en contacto con el virus.

“Nuestra recomendación de cuarentena de 14 días está basada en nuestra comprensión del periodo de incubación y transmisión de la enfermedad. Solo la revisaríamos en base a un cambio de nuestro conocimiento científico, lo que no es el caso por el momento”, señaló Catherine Smallwood, a cargo de las situaciones de emergencia en la OMS Europa.

En Francia, la duración del aislamiento fue acortada a siete días en caso de contacto, mientras que en el Reino Unido e Irlanda es de diez días. Además, otros países europeos, como Portugal y Croacia también planean acortar sus cuarentenas.

Ante este escenario, Kluge recordó el “el inmenso impacto individual y social que puede tener una reducción del tiempo, incluso mínima, de la cuarentena”. “Aliento a los países de la región a seguir el procedimiento científico regular con sus expertos y a explorar opciones seguras de reducción del tiempo” de cuarentena, insistió.

La zona europea de la OMS, que abarca 53 países, entre ellos Rusia, registra unos 5 millones de casos oficiales y más de 227.000 muertos de Covid-19, de acuerdo con cifras de la organización internacional.

A raíz de un rebrote de la pandemia, pero también por realizar una mayor cantidad de test en comparación a la ola de marzo-abril, el número de casos diarios se encuentra en torno a los 40.000 y 50.000. En la primera ola, el 1º de abril había marcado un récord de 43.000 contagios, según esos datos.

En tanto, el nuevo récord absoluto diario fue registrado el 11 de septiembre, con unos 54.000 contagios en 24 horas.



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El mundo Internacional

La OMS asegura que la pandemia se agravará en Europa en octubre y noviembre

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Coronavirus: Nuevo récord de contagios en el mundo | Según la OMS este domingo se registraron más de 307 mil casos



Este domingo, según el conteo realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), se registraron 307.930 casos de coronavirus en todo el mundo, superando el récord del 6 de septiembre pasado, cuando el conteo alcanzó las 306.857 personas infectadas.  

De acuerdo al relevamiento del organismo, esas fueron las dos únicas oportunidades en que, desde que la OMS compila estas cifras, el conteo diario superó los 300.000 casos. El número más bajo de este mes se registró el 1º de septiembre, con 214.810 contagios. 

“Estamos lejos de salir del paso”, reconoció este lunes el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en una videoconferencia dedicada a la pandemia en el continente europeo, donde el número de casos es actualmente mayor respecto al primer tope, alcanzado en marzo en el viejo continente.

Este record, sin embargo, no refleja de manera exacta la evolución de la pandemia, ya que según la OMS dicha cifra puede estar influenciada por la multiplicación de testeos en todo el mundo.

“Afortunadamente, el número de muertes parece mantenerse en un nivel relativamente bajo, al menos por ahora”, agregó Tedros.

Este domingo se registraron 5.537 muertes por coronavirus, 246 menos que el día anterior. Con esta nueva información, el número de víctimas totales está cerca de alcanzar los 922.000 decesos.

La menor cantidad de fallecimientos por covid-19 del mes se registró el 9 de septiembre, con 3.903 muertes. El pico, en tanto, se dio el día 7, con 8.639 decesos.



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Qué pasó con la gripe con el coronavirus | Un efecto colateral que deja el aislamiento



El aislamiento social, sumado a las pautas de higiene personal, el alcohol en gel y el uso del barbijo produjeron una inesperada buena noticia. Mientras el planeta afronta la expansión del Sars CoV-2, la mortalidad a causa del virus de la influenza fue prácticamente eliminada. En una serie de gráficos compartidos por la publicación británica The Economist se advierte cómo en países del Hemisferio Sur como Argentina, Australia, Chile, Nueva Zelanda, Paraguay y Sudáfrica, las curvas de casos de gripe se plancharon de manera muy positiva. Según el último reporte de la Organización Mundial de la Salud, de hecho, en algunas zonas “la temporada de gripe ni siquiera ha iniciado”.

“Este año el virus de la influenza no ha circulado y lo que ha influido muchísimo es el confinamiento y luego el distanciamiento social. Los chicos no fueron al colegio y, con ello, un factor de contagio clave fue controlado, ya que los más pequeños suelen ser reservorio y vectores permanentes de transmisión. Como también se limitaron las reuniones de personas en lugares cerrados y se reguló el uso de transporte, la realidad fue otra este año para la gripe”, describe Leda Guzzi, médica infectóloga de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y referencia en el área. Luego continúa: “Ya no están los muertos por la gripe pero tenemos los de la covid. Hay que tener en cuenta que duplicamos la cifra de fallecidos cada 25 días y ya pasamos los 10 mil. Hasta ahora no hay signos de que la progresión vaya a cambiar. Tenemos un promedio de 250 muertes al día”, subraya. De acuerdo al Boletín Epidemiológico que el Ministerio de Salud confecciona de manera semanal, en 2020, el 99% de los virus circulantes corresponde a Sars CoV-2.

Desde esta perspectiva lo entiende el biólogo molecular y biotecnólogo Ernesto Resnik y comparte un ejemplo de su vida personal. “Las cuarentenas, los cuidados y los barbijos son la fórmula. Es el primer año que ningún miembro de mi familia ni siquiera experimenta un resfrío. Imagino que es una situación que les habrá sucedido a muchos”, relata. Después destaca: “Hay cuidados que antes no se tomaban y ahora están muy patentes. Si bien hay excepciones, este año se compartió menos mate, se besó menos y los chicos asistieron menos al colegio. En algunos lugares, ni siquiera llegaron a pisar las instituciones. Entonces, se frenaron muchas enfermedades”.

En Argentina, entre 2015 y 2019, hubo 16 fallecidos por influenza cada 100 mil habitantes; en Australia, durante el mismo período, se registraron 2 muertes por cada 100 mil; en Chile 12; en Nueva Zelanda 3; en Paraguay 2; y en Sudáfrica 8. En 2020, según los reportes globales de influenza que proporciona la Organización Mundial de la Salud, esos números cayeron a valores cercanos a cero. En Argentina, según el Boletín Epidemiológico, hasta la fecha fueron notificados ocho personas fallecidas por gripe, de las cuales tres tuvieron coinfección con Sars CoV-2. La diferencia es notable si se tienen en cuenta los registros anteriores. Por ejemplo, para febrero de 2020, el Informe de Estadísticas Vitales publicado por el Ministerio de Salud, recababa información de 2018 y llegaba a la conclusión de que por influenza y neumonía en conjunto se producía la muerte de 31.916 personas al año. De ese total, el 41% (es decir 13.246 personas) correspondía a mayores de 85 años. Constituía, nada menos, que la segunda causa de muerte en esa franja etaria.

Además, el Boletín Epidemiológico doméstico arroja los siguientes datos. En 2020, los casos de infecciones reportadas de enfermedad tipo influenza disminuyeron en un 64.4% respecto del número registrado a la misma altura del año pasado. “Además de que no hubo influenza, tampoco tuvimos virus sincicial respiratorio, que ocasiona la bronquiolitis. De hecho, en 2020 las guardias para niños han estado muy tranquilas. La covid, afortunadamente, no es una enfermedad que afecte a los más pequeños. Hoy las terapias intensivas pediátricas están mayormente ocupadas por adultos mayores que se infectaron de coronavirus”. Los casos de bronquiolitis, por su parte, se encuentran un 84% por debajo a la cifra identificada en 2019 y en los últimos siete años. Los datos se recopilan de los denominados “centros centinelas” como el Instituto Malbrán que reporta las muestras respiratorias para, luego, realizar una estimación anual de las infecciones causadas por los determinados virus y su distribución en el territorio.

Similitudes y diferencias

Las medidas de prevención, tanto para la gripe como para el coronavirus son las mismas: higiene de manos, estornudar en el pliegue del brazo, utilizar alcohol en gel y cumplir con el calendario obligatorio de vacunas. “Los cuidados son similares pero debemos saber que el Sars CoV-2 es al menos dos veces más contagioso que el virus de la influenza y, además, todavía no disponemos de inmunidad para la población. Mientras que el coronavirus se distribuye como reguero de pólvora, con la gripe es muy distinto. La gente se vacuna anualmente y ya existe una inmunidad considerable producida por la misma enfermedad y por el tiempo que hace desde que la gente se vacuna en el país”, explica Guzzi.

Siguiendo con su razonamiento, después rememora la pandemia de gripe H1N1 de 2009. “Con la pandemia anterior hubo muchísimos casos y al año siguiente, como logramos vacunar muy bien a los grupos de riesgo y a los profesionales de la salud, la cifra de contagios y muertes se redujo de manera notoria”, advierte. La inmunidad de rebaño funciona como un freno que controla la circulación viral porque llega un momento en que el patógeno no encuentra dónde replicarse y se expande mucho menos. Al respecto suma Resnik: “La gripe, pese a ser bastante transmisible no es tan mortal como el coronavirus; está claro que –por los números que estamos relevando– no está ni cerca de poder compararse, aunque muchos líderes de Estado asuman que la covid se trata de una ‘gripecita’. Si algo está muy claro es que el aislamiento ahorró muchas muertes de influenza en todo el planeta”, apunta el especialista en clara alusión al presidente brasileño.

En efecto, a pesar de algunas semejanzas entre ambos virus respiratorios, hay diferencias importantes. Contra la influenza hay vacuna, tiene menos letalidad, no contagia en etapa presintómatica, su período de incubación es más breve y es estacional (su circulación suele extenderse durante los meses fríos del año). Solo entre el 1 y el 2% de los pacientes con influenza requiere de hospitalización, a diferencia del 5% de los individuos enfermos con la covid. Contar con 32 mil muertes anuales (de influenza, neumonía y bronquiolitis) como sucedió en 2018 no puede compararse con las muertes reportadas por covid-19 con medidas gubernamentales. De hecho, sin medidas, las estimaciones darían entre 100 y 150 mil muertes. La dificultad de comparar enfermedades, lo duro de contar muertos.

Lecciones después de la batalla

“A lo mejor, si tenemos suerte, la pandemia nos haya enseñado algo nuevo. Me refiero a cómo prevenir futuras muertes”, suelta Resnik. No obstante, la cuarentena no puede convertirse en la norma sino en una excepción muy valiosa. Remedio medieval pero efectivo. “No propongo cuarentenas para siempre con el propósito de evitar enfermarnos de gripe en el futuro porque creo que sería imposible”, asume. Guzzi también destaca un “componente cultural” que haría imposible sostener el confinamiento para siempre. “Para nuestra forma de ser, el distanciamiento físico es algo que nos cuesta mucho. Sin embargo, es cierto que desde el punto de vista sanitario reduce muchísimo la transmisión de enfermedades. No sé si esto lo destacaría de cara al futuro, más bien, creo que es necesario volver a recuperar esa proximidad que nos caracteriza y nos hace bien”. Y luego remata: “Lo que sí se podría incorporar, sin dudas, es el lavado de manos y el uso del tapabocas, que es una medida muy eficiente especialmente en áreas confinadas. Para los inviernos sería un instrumento clave. Estornudar en el pliegue del codo y tener bien presentes que cuando estamos enfermos debemos aislarnos. Son muchas las lecciones que nos dejará la pandemia”.

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Coronavirus: la OMS no espera vacunaciones masivas hasta mediados de 2021 | Destacó que es muy probable que termine habiendo más de una fórmula disponible 



La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostuvo este viernes que lo más probable es que haya que esperar hasta mediados de 2021 para que se realicen vacunaciones masivas contra el coronavirus

“Un número considerable de candidatos ha entrado ahora en la fase 3 de los ensayos. Conocemos al menos de seis a nueve que ya han recorrido un buen trecho en términos de investigación. Pero en términos de calendario realista, no esperamos ver una vacunación generalizada antes de mediados del año próximo”, señaló a la prensa Margaret Harris, vocera de la OMS.

En este sentido, precisó que la fase 3 de los ensayos clínicos -la etapa de test masivos con voluntarios- lleva tiempo porque los científicos tienen que verificar que las vacunas son eficaces y seguras.

Harris reconoció que la carrera para desarrollar una vacuna contra la Covid-19 a la que se lanzaron decenas de farmacéuticas y empresas biotecnológicas generó esperanza y a la vez confusión sobre los plazos en los cuales una o más vacunas realmente podrían estar disponible para el público.

Sin embargo, planteó que esta confusión fue alimentada en parte por el hecho de que hay gente que está siendo vacunada en el marco de los ensayos clínicos que se están realizando con varias vacunas candidatas, pero que no se sabe si realmente funcionan.

“Los diferentes grupos de investigación están vacunando a gente, pero en estos momentos no tenemos una señal clara de que se haya llegado a un nivel de eficacia y seguridad suficiente”, explicó Harris.

Siguiendo esta línea, indicó que, teniendo en cuenta los recursos que se están poniendo en esta tarea, es muy probable que termine habiendo más de una vacuna disponible y que las que salgan al mercado podrían ser utilizadas en distintos grupos de población.

No obstante, advirtió sobre el peligro de “alimentar falsas esperanzas” entre la población porque esto puede “aumentar la complacencia” frente al virus y hacer que se descuiden gestos básicos de prevención, como la distancia social, el uso de mascarillas y el lavado de manos.

“Recordemos que al principio de esta pandemia muchos le restaron importancia y decían que pasaría pronto. Esa actitud nos ha llevado a tiempos muy difíciles”, señaló la vocera.

Sus palabras recordaron las posiciones que asumieron algunos responsables políticos, como los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump; o de Brasil, Jair Bolsonaro, quienes minimizaron la gravedad del coronavirus cuando éste empezaba a circular en sus países. Ocho meses después de que se descubriera el nuevo virus, Estados Unidos y Brasil son los países -en este orden- con más casos y muertes por Covid-19 en todo el mundo.

Ante a la impaciencia por la búsqueda de una vacuna, Harris explicó que la fase 3 de los ensayos clínicos es la que más tiempo toma, pero que tiene que ser bien realizada para entender plenamente el nivel de protección que ofrece la vacuna y su nivel de seguridad.

Asimismo, agregó que se deben comparar los resultados de las diferentes candidatas a vacuna para ver cuál es la mejor y que, para eso, los datos de las investigaciones deben ser compartidos.

China y Rusia aseguran haber descubierto vacunas que funcionan contra la Covid-19 y afirmaron que empezaron a utilizarlas en sus poblaciones o están por hacerlo, a pesar de que no concluyó la fase 3 de los ensayos clínicos. Harris, por su parte, no pudo confirmar si la OMS recibió los datos científicos que solicitó a Rusia sobre su vacuna.



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El cálculo de la OMS sobre el fin de la  pademia de coronavirus | La fecha que puso el director del organismo



El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que espera que la pandemia de coronavirus llegue a su fin en menos de dos años y comparó la actual pandemia con la que se vivió hace un siglo con la gripe española. De hecho, definió a la covid-19 como “una crisis de salud única en un siglo”.

Ghebreyesus remarcó que, si bien la globalización permitió una expansión del coronavirus respecto de la influenza de 1918, hoy hay una tecnología que puede frenar su propagación y que entonces no existía. “Esperamos acabar con esta pandemia en menos de dos años, sobre todo si podemos sumar esfuerzos”, remarcó. 

El funcionario manifestó que “ningún país podrá resolver este problema por sí solo hasta que tengamos la vacuna, que sería una herramienta vital y esperamos tenerla lo antes posible, pero no hay ninguna garantía de que la vayamos a tener, e incluso si la tenemos no va a poner fin a la pandemia por sí sola”.

En ese sentido, hizo un llamado a todas las naciones a “aprender a controlar y manejar este virus usando las herramientas actuales“, y a “hacer los ajustes en la vida diaria que son necesarios para mantenerse a salvo”. También dijo que los confinamientos “no son una solución a largo plazo para ningún país” expresó que hay que aprender a convivir con la enferedad. 

A su vez, Michael Ryan, jefe de emergencias de la OMS, recordó que la gripe española surgida tras la Primera Guerra Mundial, tuvos tres oleadas, y que la segunda, de fines de 1919, fue ola más mortífera”. Sobre la pandemia actual, estimó que “este virus no exhibe un patrón similar de olas”, y opinó que “cuando el virus no está bajo control, vuelve a aparecer”. Ryan añadió que si bien los virus pandémicos con frecuencia entran en un patrón edstacional, no sería el caso del coronavirus. 

De acuerdo a los datos de la Universidad Johns Hopkins, ubicada en Baltimore, el coronavirus afectó ya a 23 millones de personas en todo el mundo a partir del momento que la enfermedad comenzó a propagase desde China. Se calcula que hay unas 800 mil víctimas fatales. Estados Unidos es el principal país afectado, con algo más de 5,6 millones de contagiados, seguido por Brasil con 3,5 millones. Los muertos de ambos países son 175 mil y 113 mil respectivamente.



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Amor frente a la indiferencia | La pandemia por el coronavirus  expone todas las inequidades



“Una pandemia tan grave como la actual nos está obligando a elegir entre las víctimas del virus y las de todos los demás dramas que afligen a gran parte de la población mundial. El dilema del diablo.”

Javier Sampedro, periodista y divulgador científico.

No acabo de entender qué nos ocurre y en consecuencia me cuesta calibrar qué nos depara el futuro. No me refiero en sí a la pandemia ni a la incertidumbre económica, sino más bien a la miseria humana que se manifiesta con toda su crueldad a propósito de estos males. Lo que me preocupa es aclarar si nuestra postura es a favor de la confianza en lo colectivo o nos hemos aposentado en el individualismo y la insolidaridad. Es cierto, como dice el periodista Javier Sampedro, que tenemos que elegir entre diferentes víctimas ante lo descomunal de lo que vivimos, como lo es también que obviamos los duros dramas que se desarrollan a nuestro lado en base a un proceso de selección casi automático. Los afectados por desgracias ajenas a la crisis han pasado a un segundo plano y devienen casi invisibles.

Digo esto porque me afectó especialmente la muerte de Eleazar Benjamín Blandón Herrera ocurrida por un golpe de calor, a principios de este mes de agosto. ¿Quién era Eleazar? Creo que a casi nadie le importa y eso es precisamente lo que me inquieta y me duele. Eleazar llegó a España con sus ilusiones y sus necesidades a cuestas desde Nicaragua, dejando en su tierra a su mujer embarazada y a sus hijos, con la esperanza de poder enviarles dinero para el sustento y la promesa de un no muy lejano reencuentro. Una serie de infortunios burocráticos, mezcla de inflexibilidad administrativa agravada por la compleja situación sanitaria, le dejaron en tierra de nadie, sin papeles, lo que es tanto como decir que tenía todos los boletos para ser pasto de explotadores sin escrúpulos.

Trabajó en las tierras de Murcia recogiendo sandías durante 11 horas diarias, a cambio de un jornal de 30 euros, y acabó abandonado a la puerta de un centro de salud de Lorca, deshidratado, presa de un sol implacable casi tanto como la indiferencia de sus verdugos. Nadie acudió a protestar o a denunciar tal situación, propia de los algodonales del sur de Estados Unidos hace no tanto tiempo, o de campos de concentración de épocas todavía más recientes. Eleazar tuvo que malvivir hasta hallar la muerte en uno de estos auténticos infiernos, a pocos metros de nosotros, que permanecimos ausentes, como si habitáramos en mundos paralelos sin dejarnos afectar por lo que nos rodea, exceptuando la incomodidad de no poder volver a la situación que conocíamos antes de marzo y que la OMS considera tardará mucho en retornar, si es que vuelve.

Me exaspera comprobar que lo que impacienta a buena parte de la sociedad no es otra cosa que la molestia por no poder viajar a tal o cual destino vacacional; el inconveniente de tener que usar mascarilla con el sofoco del verano; el fastidio cuando un municipal llama la atención por no llevarla o no usarla correctamente; las restricciones y prohibiciones de quedadas, fiestas y discotecas. Pero como dijera Pedro Brieger en el Coloquio Virtual: Los derechos humanos en tiempos de coronavirus, organizado por la Fundación que presido: “No existe un derecho a contagiar a los demás”.

Estas regulaciones especiales han sido establecidas para impedir que descuidadamente distribuyamos el virus propio o recibamos inadvertidamente el ajeno, ya que se trata de evitar que el contagio se extienda. Que estas trabas se conviertan en las quejas principales de demasiados conciudadanos de diferentes edades, incluso manifestándose por miles en un nuevo acto de irresponsabilidad en la plaza madrileña de Colón, me produce desasosiego. De una parte, porque veo que el personalismo sigue primando y, de otra, porque han pasado a un segundo o tercer plano los vulnerables y marginados por el sistema, tanto aquellos que pueden verse en peligro por la enfermedad, como los que están sufriendo situaciones dramáticas ante la pasividad e indiferencia general. Sembrar el germen del negacionismo parece que es la nueva estrategia de un sector político y social que antes ensayó las cacerolas, luego el incumplimiento de normas y cuestionan ahora la relevancia de los rebrotes, quizás amparados en una simulación u ocultamiento de datos sumamente peligrosos porque, si así fuera, se estaría, ahora sí, incurriendo en posible responsabilidad criminal.

El espejismo

Entre los últimos meses de 2019 y los primeros de 2020, vivimos un renacer de reivindicaciones progresistas que daban esperanza. La revolución de los jóvenes por el clima; el grito de ¡basta ya! contra la violencia machista de las mujeres, incluso en los países más contrarios a tal reivindicación; el estallido social en Chile frente al neoliberalismo; el concepto del cordón umbilical imprescindible con la madre tierra para que nosotros como especie sigamos adelante… Todo se frenó con la reclusión obligada y llegó a parecer como si tales reivindicaciones hubiesen quedado en nada, pero los procesos sociales no se detienen tan fácilmente y el ímpetu de cambio pronto busca nuevos caminos por donde fluir.

Vivimos entonces una etapa de ayuda mutua, de vuelta a lo primordial, de valoración de los que limpian y cuidan de nosotros, de los que nos proveen de lo esencial… Comenzamos a juntarnos virtualmente y a compartir impresiones y reflexiones desde distintos puntos del planeta, con las únicas limitaciones de una buena conexión a internet y las diferencias horarias. Hoy no estamos confinados, pero tampoco gozamos de plena libertad, situados en un punto intermedio que han llamado eufemísticamente “nueva normalidad”. En este escenario me resisto a creer que lo vivido fue un mero espejismo. Construir entre todos un mundo mejor es factible, porque depende de nosotros mismos salir de esta crisis renovados, respetuosos hacia nuestra madre tierra, más solidarios y empáticos, más unidos, menos agresivos, más afectuosos los unos con los otros. Si antes creímos que se podía hacer, ahora es el momento de poner el hombro y trabajar por ello.

Me desesperan muchas noticias que no deberían acontecer, ni aquí ni en otros lugares. En la Amazonia, el área incendiada en lo que va de año puede ser mayor aún que la de 2019. Son datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales. En julio de 2020 se habían producido 6091 fuegos, 700 más que en las mismas fechas del año anterior. Estos incendios en tierras habitadas por indígenas se incrementaron en un 77% frente a julio de 2019. El artículo publicado en La Vanguardia, de donde he obtenido estas cifras, apunta además a que, desde la llegada a la presidencia de Jair Bolsonaro en enero de 2019, el bosque que se destruye a diario equivale a más de tres mil campos de fútbol y eso supone un 60% más que lo sucedido un año atrás. El proceso consiste en talar árboles de las grandes haciendas (de dudosa legalidad en muchos casos); quemar los rastrojos y dejar el terreno libre para tareas diversas que beneficiarán a grandes empresas, entre otras favorecer la producción de pastos y soja para el ganado. No es casual que una de las grandes fortunas del país carioca la detente el propietario de una conocida cadena dedicada a la venta de hamburguesas.

Si consentimos que esta tendencia se consolide, nada habrá cambiado y la impunidad seguirá abriéndose paso de la mano del virus. Aunque desalienta esta realidad, hay asomos de cierta perspectiva optimista. Por ejemplo, 40 grandes empresas europeas han mostrado su rechazo amenazando con un boicot de compra de productos, a una nueva ley que Bolsonaro desea aplicar y que amnistía a los ocupantes irregulares —grandes propietarios— de estos territorios. En paralelo, la agresión contra los pueblos originarios de la región continúa reduciendo paulatinamente sus derechos, lo que ha motivado una nueva ampliación de querella contra el presidente brasileño ante la Corte Penal Internacional que, esperemos, tome cartas en el asunto, demostrando que protege a los ciudadanos del mundo de depredadores como quienes adelantan este tipo de políticas ecocidas y genocidas.

Hace falta amor

El teólogo Leonardo Boff, también brasileño y activo vigilante de la realidad de su país, escribía recientemente un artículo explicando que, además de la enfermedad, incontables víctimas son consecuencia de guerras, racismo, fundamentalismo, autoritarismo y populismo que considera disfraces del despotismo. Y afirma: “En los momentos dolorosos que estamos viviendo y sufriendo, tenemos que rescatar lo más importante que verdaderamente nos humaniza: el simple amor. Se siente grandemente su falta en todas partes y relaciones. Sin él, nada de grande, de memorable ni de heroico ha sido construido en la historia. El amor hace que tantos médicos y médicas, enfermeros y enfermeras y todos los que trabajan contra el covid-19, sacrifiquen sus vidas para salvar vidas, y por eso muchos de ellos acaban cayendo víctimas de la enfermedad. Ellos nos confirman la excelencia del amor incondicional”.

Tiene razón. Falta amor en nuestras vidas, como el que se vislumbró durante el confinamiento cuando aplaudíamos a nuestras heroínas y héroes cotidianos, un amor que se fue volatilizando al decrecer la crisis sanitaria, hasta dejarlos solos y sin apoyo en su lucha por un sueldo digno y los medios necesarios para sanar dignamente. Se trata del amor con el que ayudábamos a un vecino que no podía bajar a por la compra o el sentimiento que nos llevó a indignarnos ante la muerte en soledad de tantos ancianos.

Amor también es cuando se exige justicia y que los responsables políticos cumplan su deber como servidores públicos; cuando la justicia actúa y no se detiene en vacaciones; cuando se muestra la solidaridad en favor de todos sin abusar de los espacios de libertad que otorga la democracia.

Sí, es cierto, necesitamos más amor para que algunos jóvenes entiendan que protegerse es mostrar cariño a sus seres más cercanos; preocuparnos del que está en la cola de la comida asistencial (posiblemente un vecino de edificio). Amor para ponernos en el lugar de los niños del Amazonas que no van a tener futuro y para comprender al que viene de fuera buscando otra vida, que guarda en la cartera apenas la foto de los que le quieren y dependen de él.

Resumo todo el amor en esa persona, que pone por delante el bien de los suyos, hasta el punto de que la confabulación entre el calor estival y la maldad de otros hombres, le lleva a caer fulminado a manos del egoísmo, tras recolectar la sandía que este verano refrescará nuestra mesa, anónima en su origen, plena de dulzura y de sueños que se desvanecieron. Solo el amor puede derrotar nuestra indiferencia.



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