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Sin acuerdo, el macrismo porteño rumbo a las PASO | Vidal, Lousteau y Bullrich buscan suceder a Larreta y quedarse con el principal bastión de Juntos por el Cambio



La Ciudad de Buenos Aires, la que le ha dado tantas victorias al PRO, la que gobierna desde hace 14 años, puede llegar a ser el escenario del enfrentamiento entre los dos sectores del espacio: el ala moderada y el ala dura. Si no hay un acuerdo antes de las PASO, tendrán que poner en juego sus candidatos. Por el ala dura, la que se perfila para competir en la Ciudad es la presidenta del PRO, Patricia Bullrich. Por el espacio de Horacio Rodríguez Larreta, el que se perfila es su ministro de Salud, Fernán Quirós. Uno de los dos ocupará la cabeza de la lista de Diputados, salvo que surja alguna sorpresa, como el regreso a la Ciudad de la ex gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal.

Así como en la provincia de Buenos Aires Juntos por el Cambio ya tiene cinco anotados para ser candidatos a gobernador bonaerense, en el bastión PRO, la Ciudad de Buenos Aires, también hay unos cuantos postulantes. Entre los que más suenan están el senador Martín Lousteau –que este año no competirá–, Vidal (si decide emprender su retorno al distrito donde fue vicejefa de gobierno) y tal vez Bullrich, aunque en su entorno señalan que no tiene decidió competir por la Jefatura de Gobierno (todavía sueña con la Presidencia).

Para los comicios de este año, el PRO deberá buscar dentro de la Ciudad cuáles serán los candidatos que mantengan su primacía en el distrito. Dado que son unas elecciones legislativas, hay menos presión sobre quiénes serán los candidatos, pero si Bullrich insiste con encabezar la lista, es posible que sea necesario echar mano a las PASO. De allí la defensa acérrima que han hecho de las primarias, a las que en otras épocas denostaban. Nunca se descarta que los distintos sectores logren un acuerdo, como hicieron en el pasado (solo Larreta y Gabriela Michetti compitieron en internas).

La presidenta del PRO, alineada con el exmandatario Mauricio Macri, es la candidata de ese sector para ocupar ese lugar. Todo indica que Bullrich intentará competir por la Ciudad. Ya sea para proyectarse a nivel nacional o para luego buscar ser la sucesora de Larreta, la opción para 2021 está bastante definida. No tanto qué hará en 2023, donde está en duda si finalmente dará pelea por la Ciudad.

Desde el larretismo, piensan en un candidato propio, alguien con buena imagen en la Ciudad y asociado a la gestión. Por eso hace tiempo que están midiendo a Fernán Quirós. El ministro de Salud está avocado al operativo de vacunación en la Ciudad (ya llevan inoculadas más de 14 mil personas en el sistema de salud y en los próximos tiempos abrirán los turnos para las personas mayores de 70 años). Si no tiene traspies en su gestión -que en pandemia lo puso en la consideración pública- es probable que el jefe de Gobierno le pida que compita este año.

La otra posibilidad para encabezar es que Vidal regrese a pelear por la Ciudad, una decisión que la exgobernadora dejó abierta y aún no definió. El retorno en 2021 de Vidal a ser la figura en la elección porteña, no obstante, dejaría en claro que el plan es que ella suceda a Larreta, lo que podría traerle problemas con Lousteau. El senador no jugará este año, pero está más que dispuesto a ser el siguiente jefe de Gobierno. Tampoco hay que descartar que vaya a una interna con Vidal: en 2015 no hizo otra cosa que pedir que le habilitaran unas PASO con Larreta.

Además de estos nombres, suenan para integrar las listas la diputada Carmen Polledo (a la que se le vence el mandato) y la dirigente de la Coalición Cívica Paula Oliveto, por la que seguramente pedirá Elisa Carrió, ahora avocada a la provincia de Buenos Aires.

Para la lista de legisladores, según comentan en el Gobierno porteño, es posible que elijan a “alguien no tan conocido”. “En muchas elecciones pusimos al frente de la lista a una persona con menor conocimiento y nos fue bien”, recordaron en Parque Patricios. Se trata de una lista que, como habitualmente las elecciones son el mismo día, va pegada a la de Diputados.

Si bien todavía faltan años, las posibilidades de candidatos a sucesores dentro de Juntos por el Cambio comienzan a definirse: o será Lousteau, lo que marcaría el regreso de la UCR a gobernar la Ciudad (la última vez fue con Fernando de la Rúa), o bien será alguien del PRO puro, por lo que la opción más obvia sería Vidal, que tiene una sintonía fina con Larreta. El vicejefe Diego Santilli ya no podrá ser candidato, porque cumple su segundo mandato y se lo impide la Constitución porteña.

Nuevamente, como en este año, la discordia podría sembrarla Bullrich si decide que quiere competir por la jefatura de Gobierno. No es muy probable que Larreta quiera dejarle ese lugar, si él es el candidato a presidente. Las primeras movidas de ese juego de ajedrez se comenzarán a ver este año, cuando se definan las listas.



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Fabián Casas: “El virus con el que hay que convivir es el capitalismo” | Acaba de publicar “Papel para envolver verdura”



El ensayo periodístico –concentrado en los textos breves llamados “columnas de opinión”- ilumina muchas veces los lugares negros del presente. En Papel para envolver verdura (Emecé), Fabián Casas mezcla las experiencias personales de su vida como padre y como hijo, siguiendo una consigna de Nietzsche: “De adultos hay que hacer las cosas con la seriedad que jugábamos de niños”. Los textos, construidos desde la idea de que interpretar es agregar un modo de mirar el mundo, despliegan pequeñas epifanías como descubrir que “el verdadero budismo lo practican los que no pretenden ser budistas”; proponer que la primera novela de Adolfo Bioy Casares, La invención de Morel, la escribió Borges; sugerir que “la fiebre siempre sucede en la infancia” y vincular ese estado encantador y demoledor al mismo tiempo con El resplandor de Stanley Kubrick.

Hay más mezcolanzas antológicas en estos ensayos donde Casas, nacido en el barrio de Boedo en 1965, alterna la emoción con la risa. Como cuando escribe un retrato de su hija (“tiene un olor mineral que solo puede ser identificado como el olor de Ana”) o confiesa que tuvo una pesadilla porque soñó que lo interrogaban los Leuco, padre e hijo (Alfredo y Diego) y le llama la atención que “el hijo parece diez veces más conservador y reaccionario que el padre”. Poeta, narrador, ensayista, el autor del libro de relatos Los Lemmings (2005), las novelas Ocio (2006) y Titanes del coco (2015) y Horla city, su poesía reunida de 1990 a 2010, subraya en la entrevista con Página/12 que lo angustia la desigualdad que se profundizó con la pandemia de Covid-19. “Cuando se habla de volver a la normalidad, me pregunto: ¿cuál es la normalidad? ¿La que teníamos antes, con un montón de gente durmiendo en la calle? Cuando dicen que hay que convivir con el virus, en realidad con el virus que hay que convivir es con el capitalismo, que parece invencible”, plantea el escritor que en 2007 obtuvo en Alemania el prestigioso premio Anna Seghers, y fue guionista del film Jauja (2014), dirigido por Lisandro Alonso.

-En este libro aparece con mucha fuerza el tema de la paternidad y las experiencias con tus hijos como no aparecían antes en otros textos tuyos.

-Sí, es verdad, aunque hay un libro que publiqué, Últimos poemas en Prozac, que escribí después de la separación, que me causó un dolor muy fuerte. Entre ese libro y los ensayos, uno de los temas que sobrevuela es la paternidad, cómo ser papá, cómo criar hijos, toda esa experiencia. Pero también aparece el tema de ser un hijo porque hablo de la relación con mi papá en el año en que mi papá murió; la salida del sol son los hijos y la caída del sol es cuando se van tus papás. Aunque hable de películas o de otras prácticas culturales, uno siempre está atravesado por las cosas que le pasa en la vida.

-Un texto impactante es “Sobre el estilo tardío”, escrito en tercera persona sobre alguien que va a buscar a su padre a la comisaría y ese padre que denunció que le entraron a robar a su casa confunde a su hijo con el ladrón…

-Eso me pasó, yo no tengo imaginación. Me llamaron y me dijeron que a mi papá le habían robado y cuando llegué él decía que nosotros –por mis hermanos- le habíamos robado. Mi papá empezaba a tener fallas cognitivas; pero las desgracias siempre tienen un costado cómico porque si no tomás las cosas con humor la vida se convierte en un infierno.

-En Papel para envolver verdura aparece una familia de afectos elegidos, los amigos, pero también volvés a tu primer editor. ¿Qué significó José Luis Mangieri en tu vida?

-Él fue mi primer editor, mi maestro, todo… es de esas personas luminosas que aparecen en tu vida y la modifican para siempre, lo que en filosofía se considera un acontecimiento. En la vida nos tocan personas oscuras y personas luminosas y aprendés de las dos, porque también aprendés de la gente oscura. José Luis fue una persona luminosa y hasta el día de hoy yo siempre dialogo con él.

-En el libro recordás un poema de Leonard Cohen en el que plantea que quizá uno o dos poetas entre los miles que quieren ser conocidos sean auténticos y que el resto son impostores. ¿En qué sentido sentís que sos un impostor?

-En la gente que no publica, que no tiene deseo de trascendencia, hay una potencia poética que no encontrás en los poetas que publican. Los que escribimos poesía y tenemos cierta reputación de poetas comparados con esas personas somos unos impostores. Yo no pongo toda mi vida en la literatura, aunque la literatura es una práctica que me encanta. Me gusta mucho más leer que escribir, pero mi vida no está puesta solamente en la literatura. Cuando ponés todo tu ser en la literatura, te convertís en una persona muy egoísta; sale el libro de un autor nuevo y te genera rencor. Esto lo vi mucho en mis pares y eso me parece malísimo. Me gusta que salgan muchos libros y me gusta recomendar a otros autores más jóvenes que yo.

-En uno de los textos del libro cuestionás a Roberto Bolaño porque siempre se mostró seguro de lo que es una mierda en literatura, y vos reinvindicás el hecho de que a veces con la mierda se hace combustible.

-Bolaño, que me parece un escritor extraordinario, veía la literatura como una máquina de guerra y yo más que pensarme como un soldado me pienso como un soldador que mezcla las cosas. Tengo 55 años y he comprobado a lo largo de mi vida que hay cosas que me pueden parecer una mierda pero otras personas con eso que me parece una mierda hacen una obra maestra. Jules Laforgue era considerado un autor menor, pero T. S. Eliot pensaba que era un autor enorme. Si repetís la palabra menor muchas veces, lo que surge es enorme. Eliot tomó muchas cosas de Laforgue; ese es un gesto muy moderno de Eliot. Si leés los primeros poemas de Eliot, los poemas de juventud, son casi copias de los poemas de Laforgue con pequeñas variaciones. Para Eliot Laforgue no fue un poeta menor, sino un poeta central que produjo en él una eclosión. Yo tengo cuidado de recomendar no leer a alguien. Al contrario: me parece que está bueno que la gente se emancipe y no estar uno diciéndole qué tienen que leer. Confundir tu gusto con la literatura es un error tremendo.

-“He visto que muchas buenas prosas que publican su primer libro en editoriales independientes después se debilitan en las editoriales mainstream”, afirmás en uno de los textos. Te pido nombres, ¿quiénes son esas “buenas prosas”?

-Nombres no porque no me parecen importantes los nombres, pero sí me pasa que me entusiasmo con un autor que publicó en una editorial independiente y después termina siendo debilitado por las editoriales mainstream, porque termina escribiendo para lo que necesita la editorial. Me gusta el autor que escribe lo que tiene que escribir, que le dedica el tiempo que le tiene que dedicar, y que después si lo quiere publicar una editorial más grande que lo publique. En las editoriales independientes es donde se publica la mejor literatura porque es un campo de pruebas. Las editoriales grandes lo que hacen es tomar lo que tuvo cierta repercusión dentro de la literatura independiente. La editorial grande se juega menos. Me sigue llamando la atención que Planeta me publique y se lo agradezco infinitamente a Ignacio Iraola, que es el director y siempre me tuvo en cuenta y me ha publicado la poesía, porque la poesía es un género que no lee nadie. La poesía instala preguntas y la gente lo que compra es certezas. Los grandes poetas hacen grandes preguntas y las grandes preguntas hacen que abras tu cabeza y te empieces a cuestionar cosas de tu vida porque lo que está bueno es que la técnica que adquieras para escribir te sirva para vivir. La poesía es un lenguaje duro para una vida dura, como decía Jeanette Winterson. No es que yo estoy todo el tiempo leyendo obras maestras de la literatura universal, leo de todo. Lo peor que le puede pasar a la poesía es que se vuelva solemne.

-En uno de los “Diez tips para escribir” decís: “ahora está surgiendo un lenguaje inclusivo, esperar hasta que se hornee bien: hay que ser políticamente concreto pero no políticamente correcto”. ¿El temor es que el lenguaje inclusivo se vuelva políticamente correcto?

-Hay que hacer las cosas porque las sentís y dan cuenta de cierta honestidad, pienso en George Oppen, un poeta norteamericano que durante veinte años dejó de escribir porque consideraba que la poesía era algo que no tenía sentido en ese momento y se dedicó a hacer trabajo social. El lenguaje es algo vivo y por eso me llama la atención los congresos de la lengua; si hay algo que no se puede meter en un congreso es la lengua. La lengua está viva, está todo el tiempo modificándose y cuando querés reglamentar la forma en la que tenés que hablar te convertís en alguien políticamente correcto y eso debilita todo lo que hagas. Hay muchos que escriben en lenguaje inclusivo y me parece perfecto y hay personas que no lo sienten y no lo usan y no me parece que haya que sancionarlos. La vocación de policía está en todos lados: la policía de la lengua, la policía de las actitudes, la policía del deseo, la policía política que te adoctrina. Los que me ayudan a pensar son los que no piensan como yo.

-El texto “Mario Vargas Llora” es muy interesante porque en pocas líneas me pasó de estar de acuerdo, cuando decís que “el mejor peronismo siempre está en la resistencia”, a disentir cuando afirmás que “por más vueltas que le demos el peronismo es un fenómeno político de derecha”.

-Me parece que trabajo con la desilusión del peronismo, que es lo que me enseñaron cuando militaba en la izquierda: hay que trabajar con la desilusión del peronismo; hay que captar a la masa peronista y todo eso… Yo siempre me conecté con el peronismo desde el lado emocional; negar que el peronismo fue un movimiento que le dio derechos a un montón de gente me parece una estupidez descomunal. La mamá de mi mamá era una esclava de Patrón Costas en Salta, y eso se modificó con el peronismo. Yo puedo llegar a estar en contra de Perón gracias a Perón, porque yo formé parte de una familia muy humilde que se benefició con la movilidad que produjo el peronismo. Siempre voy a estar más cerca del peronismo que de un movimiento absolutamente reaccionario como fue el macrismo; un gobierno para cuatro o cinco personas que todo el tiempo se la pasaron hablando de la violencia y la inseguridad y nunca consideró como algo violento que por el ejercicio de la especulación financiera pueda morir un montón de gente. Eso para ellos no es violencia; son leyes del mercado.

-El peronismo es más un fenómeno de centro que de derecha, porque si se define al peronismo y al macrismo como derecha se pierde la especificidad y la diferencia, como si todo pudiera entrar en la bolsa de la derecha…

-Sí, puede ser que tengas razón… quizá pensé más en los malos ejemplos del peronismo, en la burocracia sindical… Mi primo era miembro de la Jotapé y me llevaba a las villas, donde pasaban cine y trataban de educar a la gente y eso para mí fue una experiencia genial. Pero vi todo lo que pasó después y no se puede decir que eso no forma parte del peronismo porque sino se estaría haciendo una lectura ideal y no real del peronismo. Mi primo pensó que Perón le traía la revolución en el 73 y le trajo la peste. Si no se cuestionan estos aspectos, no se puede avanzar hacia otro plano. Si hay algo que me interesa del peronismo, por eso siempre hablo de la resistencia, es el héroe colectivo. Cuando una sociedad tiene héroes colectivos, tiene mucha más potencia que las sociedades con esporádicos héroes individuales.

-La narrativa del peronismo, ¿apunta más a una construcción colectiva que individual?

 

-Sí, eso es lo que hay que preservar y también es interesante poder ser crítico. No me gusta rodearme de obsecuentes en mi vida cotidiana; no me sirve. Me gusta que me digas lo que pensás del peronismo y dar una discusión. No es que siento que es una partida de fútbol contra vos. Al contrario, me encanta discutir, reconocer que puedo tener errores, poner los textos en estado de pregunta para que otros lo completen. Con mis hermanos cuando nos ponemos a charlar sobre el peronismo no nos ponemos nunca de acuerdo; con la camiseta del peronismo también se pueden ejercer políticas neoliberales, como hizo (Carlos) Menem. Lo que pasó con el macrismo es que un amplio espectro político muy disímil se planteó: “con esto no podemos seguir”. Y está bueno dar esa discusión para sostener formas de pensar que sean inclusivas, de gente que no piensa como vos, pero que sabés que si pasara algo grave estarían al lado tuyo. Contra los que dicen que este es un país de mierda, yo pienso todo lo contrario: este es un país con un montón de gente que trabaja y están en función del servicio a los demás. 



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El sincericidio del PRO en Twitter: un partido para el 0,02 por ciento más rico | La reacción en las redes al insólito posteo




| La reacción en las redes al insólito posteo



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Maca Sánchez: “Dimos un paso importante y ya no hay vuelta atrás: somos trabajadoras”

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Cristina Kirchner denuncia que el macrismo quiere paralizar el Senado | Un comunicado del bloque tilda de irresponsable a la oposición



El bloque de senadores y senadoras del Frente de Todos emitió un comunicado en el que acusa al bloque macrista de negarse a debatir y querer paralizar la Cámara baja. ” El Congreso comenzó a debatir el proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo para corregir la injusticia que Macri cometió con todos los argentinos y las argentinas al otorgarle a la Ciudad de Buenos Aires, mediante un decreto, fondos millonarios que no le corresponden. Este debate se dará en el ámbito del Parlamento, donde se encuentran representados los intereses de todas las provincias y del Pueblo argentino. Como siempre lo hace nuestro espacio político, un debate de cara a la sociedad. Sin embargo, la bancada macrista amenaza el funcionamiento del Senado, recurriendo nuevamente a los juzgados a buscan que no lograron conseguir en las urnas. Judicializan la política porque no aceptan las reglas del juego democrático”, comienza el texto.

Lo que ocurrió en el Senado este lunes es que la oposición dio un duro debate en comisión sobre el traspaso de la policía de la Ciudad en relación con los fondos de más que ya no recibirá el distrito y Juntos por el Cambio ratificó su intención de judicializar el protocolo de sesiones remotas, conflicto que se había planteado en la Cámara de Diputados, pero que no habían trasladado hasta ahora al Senado.

Lo que se vio este lunes entre los senadores opositores fue un fuerte respaldo al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sin la distintión entre “duros” y “blandos” que se da en otros temas y divide a funcionarios con responsabilidades del gestión de los que no la tienen.

El comunicado continúa: “Son excusas para no acompañar leyes que favorecen a las mayorías, como lo hicieron con la Ley de Alquileres,  la de Teletrabajo, la ley de Pesca, ahora se niegan a debatir el proyecto de Ley que revisa el ´Convenio de transferencia progresiva de facultades y funciones de seguridad en todas las materias no federales ejercidas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El protocolo de sesiones remotas que ahora el macrismo objeta, pero que antes validó, es el que le permitió al Senado mantenerse en funcionamiento durante la pandemia”.

La propia vicepresidenta se hizo eco del tuit del comunicado y lo citó desde su propia cuenta.

En el texto se repasan algunos números. “Desde el 20 de marzo el Senado realizó 12 sesiones remotas, sancionó 15 Leyes, aprobó 23proyectos de Ley (medias sanciones), y se pronunció sobre 47 DNU y Decretos de Facultades Especiales. Todo esto se pudo llevar adelante gracias al compromiso del personal legisiativo que garantizó  el funcionamiento de las áreas esenciales. Es por esto que repudiamos el accionar que los caracteriza como oposición: son irresponsables, no comprenden el momento que vive el mundon ni la responsabilidad que tenemos como legisladores y legisladoras y se niegan a trabajar para dar solución a los problemas resultantes de 4 años de su fracasada gestión de gobierno. Desde el Bloque de Senadoras y Senadores del Frente de Todos respaldamos el trabajo que realiza la Cámara Alta en forma remota, y estamos comprometidos con seguir en este camino, que es el por y para el cual el Pueblo Argentino nos eligió”, finaliza el comunicado.





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Rodríguez Larreta confesó que trabaja para su candidatura presidencial | El jefe de Gobierno porteño recalentó la interna de Juntos por el Cambio



En el medio de la picante interna que atraviesa Juntos por el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta blanqueó que está preparando un “proyecto nacional” junto a María Eugenia Vidal para “ganar” las elecciones legislativas del año que viene y las presidenciales del 2023. El jefe de gobierno porteño, referente del ala más “dialoguista” de la oposición y cuya imagen fue creciendo durante la gestión de la pandemia, reconoció sus aspiraciones presidenciales. Durante una teleconferencia con referentes de su partido aseguró que trabaja “para que Juntos por el Cambio vuelva al gobierno”. En tanto, el ala dura y cercana a Mauricio Macri buscó bajarle el tono a la confesión de Larreta y señalaron que el funcionario porteño está buscando “reajustar” su imagen “pasiva” que había dejado luego de la marcha contra el  gobierno del lunes.

“Yo estoy para jugar, estoy para ayudar, para transmitir la experiencia de la Ciudad a la Provincia. Estoy para un proyecto nacional”, dijo Rodríguez Larreta en el encuentro virtual que mantuvo el jueves a la tarde con los integrantes de la Mesa Política de Juntos Por el Cambio en La Matanza. La charla, en la que participaron más de 200 militantes, dirigentes y concejales de distintas localidades del partido bonaerense, estuvo encabezada por el exministro de Educación Alejandro Finocchiaro, quien presentó a Larreta como “el mejor político de nuestra generación”. Allí, el jefe de gobierno confesó que “hace años” que tiene “una vocación” y contó que está trabajando junto a María Eugenia Vidal para que Juntos por el Cambio gane las elecciones el año que viene: “No somos socios, porque las sociedades pueden romperse y nuestra relación no. María Eugenia y yo somos lo mismo”, manifestó sobre su relación con la exgobernadora bonaerense.

“Trabajo para que Juntos por el Cambio vuelva al gobierno. A partir de eso, la gente decidirá. Tengo vocación, desde hace años, pero lo importante es que volvamos, no que yo llegue. Y es ahora. Es importante hacer una buena elección el año que viene, no hay que esperar hasta el 23”, dijo Larreta. En diálogo con las y los militantes y referentes del espacio en La Matanza, el jefe porteño aseguró que “tenemos un proyecto para ganar”, y agitó: “Para eso tenemos que ganar en La Matanza, no alcanza con hacer una buena elección. Es esencial el trabajo en la calle, estar con la gente todos los días. Yo lo hago desde hace doce años en la Ciudad, privilegiando la gestión y luego estirando las 24 horas del día para poder tener ese cara a cara. Por eso valoro tanto a la militancia, y mucho más en los distritos donde no gobernamos”.

Sin embargo, una vez que estas declaraciones realizadas a través del Zoom se hicieran públicas, tanto desde el entorno de Larreta como de Finocchiaro salieron a bajar un poco el tono. “Horacio trabaja para mantener la unidad de Juntos Por el Cambio y consolidar una alternativa amplia. Se busca armar un proyecto, pero no hay posicionamientos de nadie”, indicaron fuentes cercanas al jefe de gobierno. En una línea similar, figuras cercanas al exministro de Educación negaron que el encuentro virtual hubiera representado “un alineamiento interno” de la Mesa Política de La Matanza (compuesta por Finnocchiaro, los diputados Toty Flores, Hernan Berisso y Josefina Mendoza, Mariano Álvarez, Alejandro Zamorano y Gustavo Vélez) detrás de la figura de Larreta. “Él dijo que estaba para ayudar, que sabía que la pelea acá era difícil, pero que para construir un proyecto nacional era muy importante ganar La Matanza”, indicaron desde el entorno de Finnochiaro, aunque, finalmente, admitieron: “No hubo alineamiento interno, pero si vos le preguntás a Alejandro dónde está el futuro del partido él te va a decir tres nombres: María Eugenia, Horacio y Lousteau”.

“Acá lo que pasó fue que Larreta se dio cuenta de la masividad que tuvo la marcha del lunes y que su posición pasiva le estaba generando algunos costos políticos”, afirmó un exfuncionario del gabinete de Mauricio Macri en diálogo con Página/12. El exministro, muy cercano a Macri, desestimó el peso de las declaraciones del jefe de Gobierno porteño, indicando que “todo el mundo” dentro de Juntos por el Cambio conoce de sus aspiraciones presidenciales: “No hay ninguna novedad, si está armando un proyecto en otros distritos hace tiempos ya. ¿Para quién te crees que está armando (Emilio) Monzó? Lo raro hubiera sido que hubiese dicho ‘quiero ser candidato a presidente’, pero Horacio es cuidadoso, nadie en este contexto de crisis va a decir eso”, aseguró. 

Para el exfuncionario macrista, más alineado detrás del ala “dura” de Cambiemos, las declaraciones del jefe comunal porteño deben ser leídas en el contexto de la marcha anticuarentena que se realizó el lunes 17: “Está buscando reacomodarse. Muchos, como (Rogelio) Frigerio, sobreactuaron su rechazo a la marcha y buscaron bajarle el precio. Vos podés pensar lo que quieras de la marcha, pero no podes negar que fue masiva, concurrida y federal. Larreta la jugó para atrás y ahora está buscando reaparecer y reacomodarse”, indicó. Este exfuncionario –que sí fue a la marcha– explicó que las palabras de Larreta apuntaban, de alguna manera, a recuperar el protagonismo que había perdido luego de su “desmerecimiento” de la convocatoria en contra del gobierno. “Es vivo Horacio, va ajustando su discurso de acuerdo a cómo viene la mano”, aseguró.

Informe: María Cafferata



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Maldito macrismo: aparecieron 12 millones de vacunas vencidas

El ministro de Salud, Ginés González García, denunció este miércoles el hallazgo d e más de 12 millones dosis de vacunas vencidas en un frigorífico del barrio porteño de Constitución, por un costo total de 1.400 millones de pesos.

“Son vacunas vencidas que no se habían distribuido a las provincias; nunca estuvieron a disposición de los argentinos. Son más de 12 millones de vacunas antigripales y 600.000 dosis de la vacuna triple“, precisó en diálogo con la prensa el titular de la cartera de Salud, que concurrió a ese lugar y exhibió las cajas de las vacunas vencidas.

“Estamos a un paso del colapso hospitalario en la Ciudad”

El funcionario nacional responsabilizó al Gobierno de Mauricio Macri por el hecho y dijo que eso evidencia que era una administración a la “que no le importa la gente”.

En ese marco, el titular de la cartera sanitaria dijo que las explicaciones las tienen que dar los exfuncionarios del macrismo que “están habitualmente en la televisión explicando lo que hay que hacer, dando consejos” sobre cómo manejar la pandemia de coronavirus.

Este articulo lo podes encontrar en InfoNews

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Piden la indagatoria de Javier Iguacel por compensar a las empresas gas | El ex funcionario macrista había impulsado un tarifazo



La fiscal federal Paloma Ochoa solicitó este viernes que el ex Secretario de Energía del gobierno de Mauricio Macri, Javier Iguacel, sea citado a indagatoria en el marco de la causa en la que se lo investiga por haber dictado en 2018 una resolución con la que había habilitado una compensación a las empresas distribuidoras de gas
,
en claro perjuicio de los usuarios. 

Los hechos por los que se investiga a Iguacel podrían encuadrarse en los delitos de abuso de autoridad y negociaciones incompatibles con la función pública y administración infiel en perjuicio de la administración pública.

Para la fiscal, la resolución llevada adelante por el ex funcionario macrista, “evidenció su interés directo en beneficiar a las empresas de distribución de gas, garantizándoles un ingreso económico extraordinario y fraudulento”. En ese sentido, Ochoa señaló que la maniobra fue en perjuicio de los “usuarios-consumidores, en cuya cabeza fijó la obligación de abonar un aumento tarifario indebido, como así también, subsidiariamente, en perjuicio del Estado Federal argentino que como garante de la prestación del servicio público también resultó abusiva e indebidamente obligado”.

La resolución 20/2018 habilitaba a las distribuidoras de gas a exigir a los usuarios un pago extra, en 24 cuotas, para compensar las pérdidas o lo que se hubieren perdido de ganar las empresas por la abrupta devaluación del tipo de cambio ocurrido durante el gobierno de Mauricio Macri. Sin embargo, esa resolución no fue ejecutada por la polémica que despertó en ese momento.

En su dictamen, la fiscalía indicó que se acreditó que las empresas distribuidoras de gas, de modo paralelo a la formulación del reclamo compensatorio, lejos de haber sufrido un quebranto con motivo de la devaluación monetaria, habían destinado sus ingresos a la conformación de inversiones en el mercado de futuros -contratos de dólar futuro- “que maximizaron sus beneficios“.

Según la prueba recolectada por la fiscalía, en el período investigado “las empresas distribuidoras de gas decidieron comprar el gas a un valor dólar fijado contractualmente y no a la cotización de la fecha de pago prevista”. También detectaron que “manteniendo su patrimonio incólume frente a la fluctuación cambiaria que damnificaba a los usuarios, las distribuidoras decidieron invertir sus ingresos -nutridos del pago de tarifas-, en contratos de dólar futuro y de modo concomitante negociar una rebaja en el precio del gas con las productoras”.

La prueba reunida en el expediente arrojó que durante el período estacional comprendido entre el 1º de abril y el 30 de septiembre de 2018, donde se generaron las diferencias diarias acumuladas luego reclamadas, tanto Metrogas S.A. como también otras distribuidoras (Gas Cuyana S.A. y Gas del Centro), intervinieron activamente en el mercado de compra-venta de dólar futuro.

Durante el año 2018, Metrogas S.A. realizó un total de ciento ochenta y siete (187) operaciones en el mercado Rofex (Mercado a Término de Rosario), y sólo durante el periodo estacional en cuestión (1º de abril y el 30 de septiembre de 2018) efectuó sesenta y dos (62) intervenciones, según surge del dictamen fiscal.

La causa se inició por una denuncia del también fiscal federal Guillermo Marijuan
, mientras que Iguacel, a través de abogados, ya presentó un primer descargo espontáneo en el expediente, con el objeto de señalar que no cometió ningún ilícito y que la resolución tenía por objetivo cuidar a los usuarios.



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“Cambiemos apuntó a ser mucho más que antikirchnerismo y terminó quedando solo en eso” | Guillermo Levy, autor de La Caída. De la ilusión al derrumbe de Cambiemos



“La presidencia de Mauricio Macri comenzó con una enorme carga de optimismo, que se potenció aún más con la victoria en las elecciones legislativas de medio término, en octubre de 2017”. Sin embargo dos meses después, dirá el autor, “el ciclo presidencial de Macri empezó a construir su fecha de vencimiento”. En La Caída. De la ilusión al derrumbe de Cambiemos (Editorial Marea, 2020), Guillermo Levy analiza la derrota de Cambiemos/Juntos por el Cambio y la forma en que se inserta esta experiencia en el marco de los casi cuarenta años de democracia. En diálogo con Página/12 Levy, docente de la carrera de Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA), señala los límites externos e internos con los que se topó la coalición de gobierno y arroja sus hipótesis detrás de ese 40,44 por ciento del electorado que buscó su reelección. Además, las distintas formas que asume el progresismo en la Argentina de hoy y el gobierno del presidente Alberto Fernández (Frente de Todos), cuyos primeros meses transcurren en medio de la pandemia por el coronavirus.

–¿Por qué La Caída? ¿El título del libro refiere a Mauricio Macri como figura política o a Cambiemos como fuerza política?

–Hablo de caída y de fracaso. Las dos palabras son muy representativas y, sobre todo, la articulación entre las dos. Sí diría claramente una caída de Macri, aunque no diría un fracaso total de Cambiemos o de Juntos por el Cambio. Pero sí de una experiencia de poder, que no intentó ser una fuerza vinculada a una clase política novedosa sino una mediación entre la sociedad civil y el Estado, es decir, nunca se asumió propiamente como una clase política. Es la primera vez que en la Argentina llega al poder una fuerza política que no se asume como fuerza política estatal sino que se asume como la representación de una cantidad de demandas sociales cruzadas por un fuerte antiestatismo. Creo que Macri, como figura política preponderante en la Argentina, se acabó, lo que no quiere decir que no pueda ser candidato a diputado por la Capital en 2021 o que no pueda ser una figura que siga influenciando. Pero no vuelve a ser presidente ni una figura determinante en la política argentina. Algunos quieren situarlo como “el nuevo Cristina”, en el sentido de que con él no alcanza pero sin él tampoco. Me parece que es darle demasiado a un Macri que es la imagen de un fracaso y que solo queda como figura golpeada del antikirchnerismo más duro.

-Sin embargo, Cambiemos fue gobierno en 2015, sacó un buen caudal de votos en octubre pasado, y hoy el espacio está en carrera, a diferencia, por ejemplo, de lo que sucedió con la Alianza.

–Creo que la fuerza Juntos por el Cambio/Cambiemos tiene vigencia y representa una cantidad importante de demandas de la sociedad civil. Ese 40 por ciento de octubre último no es un capital inamovible pero tampoco fue solamente una coyuntura electoral. Me parece que el éxito de Cambiemos radicó en la sociedad civil, es decir, en la construcción de una marca que articuló a los que añoran la dictadura, hasta los que detestan la política o que tienen una mirada contraria a cualquier regulación estatal, y todo el progresismo antiperonista que no tiene una agenda reaccionaria pero que es profundamente antiperonista. Por primera vez en la historia argentina hubo una marca enorme y superefectiva desde la derecha para ganar elecciones. El gran fracaso radicó en el salto de la sociedad civil a la gestión estatal nacional. En términos institucionales, algunos podrían pensar que algunas cosas se hicieron bien, lo mismo con la reducción del déficit primario fiscal, y cuestiones vinculadas con la modernización de la gestión pública en algunas áreas, aunque fueron intentos que quedaron truncos, pero sacando esto, fue un fracaso en todas las líneas. En su momento tuvo algunas audacias políticas pero que no le granjearon políticamente demasiado, como fue mandar al Congreso la ley de la Interrupción Legal del Embarazo (ILE). Tal vez haya que rescatar que, desde el ‘83 hasta hoy, el voto antiperonista en la Argentina nunca bajó del 25 o 30 por ciento, y que ese es un piso que excede a cualquier coyuntura económica.

–De hecho Cambiemos superó ampliamente ese 25 o 30 por ciento.

–El macrismo apuntó a ser mucho más que antikirchnerismo, aunque terminó quedando solo en eso. Muchos de sus armadores apuntaron a que el espacio se transformara en una nueva fuerza hegemónica de una derecha moderna, de un capitalismo serio en la Argentina, pero no sucedió. Hoy, ese antiperonismo reciclado en antikirchnerismo es una fuerza electoral, política e ideológica que es independiente de que te suban la cuenta de luz un mil por ciento. Macri construyó su piso en esa minoría intensa. Es decir que hay un voto antiperonista que aglutina de diversos sectores: desde una derecha reaccionaria y neoliberal, hasta mucho progresismo antiperonista que no está en contra del aborto, que no reivindica la dictadura, que no tiene una agenda social reaccionaria, que no plantea que haya que bajar la edad de la imputabilidad, pero que es profundamente antiperonista. Y por eso hablo de diferentes progresismos y de la división fuerte del progresismo con el kirchnerismo.

–¿Cómo son esos distintos progresismos?

–En una parte de la clase media tenemos un progresismo que ve en el kirchnerismo la realización de las mejores banderas de la transición democrática en adelante, lo mejor del alfonsinismo, lo mejor de la renovación peronista, lo mejor de lo que intentó ser el Partido Intransigente, lo mejor de lo que intentó hacer el Frente Grande. Y para otro progresismo, el kirchnernismo es un menemismo dos; es la continuación del menemismo con discurso de derechos humanos. En ese sentido hay una barrera que se hizo enorme. Y entonces la mayoría de este progresismo hoy va a seguir votando seguramente por alguna opción que se rearme en torno a lo que fue Cambiemos o Juntos por el Cambio o alguna otra opción que se arme de algún progresismo no peronista pero no creo que vaya a apoyar a este gobierno.

–En el libro plantea que el macrismo tuvo puntos altos de confrontación con una “Argentina progresista”. ¿Cuáles son esos puntos?

–El tema derechos humanos quizá fue el único eje en el que el gobierno de Macri tuvo una actitud militante contra todo el legado de medio siglo de los organismos de Derechos Humanos en el país. Desde la discusión del número de desaparecidos a hablar del “curro de los Derechos Humanos”, a volver sobre la “teoría de los dos demonios”, a la reivindicación de la Gendarmería luego de la muerte de Santiago Maldonado o su protección frente al crimen de Rafael Nahuel o la puesta de modelo de policía a Chocobar. Creo que ahí Cambiemos vio que en ese andarivel crecía y lograba hacerse eco del punitivismo penal que en la Argentina tiene un consenso importante –que cruza “la grieta”– y en el que muchos medios trabajan incansablemente hace décadas. De hecho no es casual que la ministra con mejor imagen de los cuatro años de gobierno sea Patricia Bullrich. Ahí Cambiemos puso sus cañones en una batalla en la que se sabía ganador desde el comienzo porque representaba construcciones de sentido común mayoritarias.

–Al analizar el contexto en el que Macri asumió, habla de un “optimismo que atravesó distintas miradas ideológicas y posiciones institucionales”. ¿En qué consistió ese optimismo?

–La idea de un cambio de ciclo, de un cambio de época, fue una construcción eficiente de los equipos de campaña de Cambiemos, que fue tomado por actores interesados pero también por otros que creyeron ver en Cambiemos el comienzo de un ciclo no peronista de crecimiento económico y fortaleza institucional. En los dos primeros años se puede ver un optimismo desbordante, una seguridad del fin del kirchnerismo, y una militancia periodística en exaltar todo acto del gobierno o toda manifestación del presidente y también de la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, a la que se la ve como un hada buena arrasadora donde se vuelve casi imposible vislumbrar un fracaso tan rotundo tan poco tiempo después. Toda esta exaltación son dos años: desde el triunfo del ballotage del 22 de noviembre de 2015 hasta la crisis iniciada, a mi entender, en diciembre de 2017.

El manejo de la inflación y la cuestión de la reforma jubilatoria minaron parte de ese respaldo al gobierno. ¿Qué otras políticas o medidas socavaron esa ilusión?

–El intento trunco por empezar a liberar represores, que se cae con la inmensa movilización del 10 de mayo del 2017 con más de 200 mil personas, o cualquier intento de expectativa de que el macrismo daría una amnistía o un indulto, el pañuelo celeste, hace que muchos se desilusionen con Cambiemos, más allá de que lo pudieran haber vuelto a votar en 2019 para que no vuelva a ganar el peronismo, o Cristina. Muchos de ellos tampoco le perdonan haber puesto en discusión el tema del aborto en la Argentina; como la derecha política no le perdonó al expresidente Raúl Alfonsín el Juicio a las Juntas. En diciembre de 2017, a dos meses del triunfo electoral de medio término, la reelección de Macri era algo prácticamente indiscutible, al menos después de la elección de octubre de 2017. En dos meses pasan dos hechos que al macrismo le van a pegar bastante duro. Por un lado, el fracaso político de la ley de reforma previsional; por otro, el cambio de la meta inflacionaria. En esos días, todo el equipo económico brinda una conferencia de prensa en la que dice que la inflación de 2018 no iba a ser de un 10 por ciento como pensaban sino de un 15. Ahí el gobierno mostró su debilidad e inmediatamente empezaron las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). De pronto, a menos de dos años de asumir, el gobierno salía a pedir la escupidera del FMI para no caer en default. Creo que ahí comienza el derrumbe, sumado a otras cuestiones.

–¿Como cuáles?

–Hay otras ilusiones que el macrismo articuló y que tienen que ver con un desgaste lógico de doce años de kirchnerismo, con una cantidad de errores que hubo en la última etapa también, con ataques desmesurados hacia los sectores medios, y con el muy buen armado acerca de las denuncias de corrupción –algunas ciertas y otras inventadas–, pero que tiene que ver con generar un clima de fin de ciclo y de hartazgo ético que ya se había construido también hacia el final del menemismo. Y cuestiones puntuales como la eliminación del impuesto a las Ganancias de los salarios. Mucha gente apoyó a Macri por esa promesa. Sin embargo, el macrismo aumentó la cantidad de asalariados que pagan este impuesto.

–¿Cómo es ese neoliberalismo con agenda social que observa con el macrismo?

–La agenda social no es prerrogativa del peronismo ni de la izquierda ni del progresismo. Las diversas derechas también pueden tenerla y la han tenido en la historia mundial. Cambiemos se nutre también de mucha militancia proveniente de la iglesia católica y de las iglesias evangélicas que tienen preocupación por la cuestión social y arraigo en sectores populares, por supuesto que con otro formato ideológico que se puede tener en un gobierno progresista. Cambiemos sabe desde el comienzo que un ajuste sin política social activa implica explosión social en un país como la Argentina. El Ministerio de Desarrollo Social tuvo más planes y beneficiarios que en la gestión anterior. La Argentina tiene muchos límites a un programa de ajuste que destruya condiciones de vida y de trabajo sin conflictividad. La derecha más neoliberal, que ya salió desde el primer momento a criticar el “gradualismo” de la primera etapa conducida por Alfonso Prat Gay, pedía que se echara a un millón de empleados públicos. Cambiemos no solo no es una alianza homogénea sino que ha logrado construir una certeza de hasta dónde se puede y hasta dónde no en este país.

–Además, la sociedad también impone sus límites.

–La resolución de la Corte Suprema del 2×1, que hubiese implicado empezar un proceso de liberación de represores, fue cortado de cuajo con una inmensa movilización en mayo de 2017. Así, en varios planos, los límites sociales y culturales construidos desde la transición democrática están vivos en diferentes grados y ponen límites a cualquier aventura de derecha económica dura o que vaya atrás de algunas conquista básicas de nuestra democracia recuperada en 1983. La caída del 20 por ciento del salario real de los docentes de la provincia de Buenos Aires le salió muy caro a Vidal, con el inmenso paro de Suteba. Esas muestras de fuerzas representan límites bien precisos.

–Si en tres años le agregara un capítulo al libro, ¿cómo imagina ese apartado adicional, seguramente dedicado a analizar el mandato de Alberto Fernández, y en el marco de los cuarenta años de democracia?

–Seguramente acerca de la dificultad del reformismo o quizá, ojalá no, la imposibilidad de un verdadero reformismo exitoso en la Argentina. Así como una hegemonía neoliberal en la Argentina o un ciclo largo neoliberal es difícil de sostenerse por los límites que trato de abordar en el libro, un reformismo que se proponga impulsar un desarrollo productivo con integración social, alentando actores y capacidades no explotadas, solucionar los problemas básicos de infraestructura, construir una institucionalidad estatal menos facciosa, garantizar una verdadera reforma impositiva progresiva, fortalecer un bloque regional, forzar a que la cúpula económica tenga una agenda más amplia que de fugar divisas y tener rentabilidades aseguradas, también es una tarea que tiene límites enormes.

–¿Entre ellos?

–Límites corporativos, límites institucionales en diversos poderes del Estado, límites internacionales, regionales, pero también límites sociales y culturales importantes. La oposición “bolsonarista” que se viene agitando contra Alberto y Cristina Fernández y la marcación de cancha que intentan hacer los sectores más concentrados del capital muestran también límites poderosísimos para el éxito de cualquier experiencia reformista sustentable. Las dificultades y tropiezos con Vicentin, la ofensiva que se armó cuando el presidente denunció a Techint por los 1400 despidos al comienzo de la cuarentena o la oposición tajante al intento de reforma judicial son algunas muestras de esto. El capitalismo serio e institucional que propuso Cambiemos fracasó sobre todo porque no produjo crecimiento, redujo el consumo, aumentó la pobreza, aniquiló trabajo de calidad y tampoco se fue con la bandera de la ética con la que se fue –no estoy afirmando si merecidamente o no– Alfonsín. El fracaso o no de esta difícil experiencia del Frente de Todos depende de otras cosas, pero cuenta con enemigos mucho más poderosos que con los que se enfrentó Cambiemos. Aun así, propone un anclaje en la historia nacional mucho más potente que, de lograr algunos éxitos en la pospandemia, va a dejar por un buen tiempo, creo, a Juntos por el Cambio o en lo que esta coalición mute, fuera de la conducción del Estado.



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Un periodista de Clarín tuvo un “olvido” que le costó caro

“Todos los Gobiernos (Peron…Alfonsin, Menem, Kirchner, Cristina) modificaron la Corte o intentaron. No podremos superar jamas iniciativas tan mediocres?”, posteó en su cuenta de Twitter sobre el proyecto oficial de reforma judicial el inefable periodista Adrián Ventura, uno de los puntales del grupo Clarín que lleva adelante editoriales en el diario-socio La Nación y también en las señales TN y El 13, además de Radio Mitre.

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Es habitual que Ventura ejerza su antiperonismo militante en los distintos medios que tiene a disposición y las redes sociales no son la excepción. Sin embargo, la posibilidad de respuesta inmediata que tiene Twitter lo puso en aprietos. ¿Y Mauricio Macri, que ni bien asumió el poder quiso poner de prepo dos nuevos jueces sin siquiera pasar por el Congreso de la Nación?

La gente se lo hizo saber… y reculó, pero poco, tan poco que todo se notó demasiado.

https://twitter.com/gracebron1/status/1288444042733400064

“Se te olvidó mencionar los dos jueces nombrados por decreto por el gobierno de Maurizio . No tenes dignidad”, le disparó un usuario, a lo que el operador de Magnetto contestó con una muestra gratis de honestidad: “Eso tambien estuvo mal (sic)”, escribió.

https://twitter.com/AdrianVenturaTV/status/1288444323844038656

Pero los cuestionamientos a su militancia por Juntos por el Cambio siguieron…

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