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Algo huele mal en Uruguay: denuncias de corrupción, obras insólitas y ajuste en el estado

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Argentina El país

Sorpresivo encuentro en Colonia entre Alberto Fernández y Lacalle Pou | Nada mejor que un asado para relanzar el vínculo



Con un sorpresivo e informal asado “entre amigos”, los presidentes Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou relanzaron el vínculo bilateral entre Argentina y Uruguay, con algunos cortocircuitos en tiempos pasados. En la Estancia Anchorena, en las afueras de Colonia, ambos presidentes, que hasta ayer se habían tratado más de manera virtual que personal, repasaron todos los temas de la agenda y coincidieron en la necesidad de fortalecer la unidad regional a través de organismos como la Celac. “Creemos que hay que trabajar juntos para que la región vuelva a unirse, respetando la diversidad ideológica y haciéndonos fuertes en un mundo que se globaliza”, comentó luego Fernández.

Apenas le informaron que su segundo hisopado era negativo y que ya no estaba obligado a mantenerse aislado, el Presidente viajó rumbo a Colonia en helicóptero acompañado únicamente por su vocero Juan Pablo Biondi. El encuentro entre los dos presidentes -que sorprendió porque no figuraba en la agenda de actividades oficial- se venía conversando desde principios de año y tuvo un par de postergaciones hasta que la pandemia dejó todo en veremos. Fernández es amigo del canciller uruguayo Francisco Bustillo, que fue embajador en Buenos Aires cuando él se desempeñaba como jefe de Gabinete de Néstor Kirchner. 

En la campaña electoral del año pasado, cuando Fernández viajó a Madrid se hospedó en la residencia que ocupaba Bustillo como embajador uruguayo. Días atrás, se reencontraron en la asunción de Luis Arce en Bolivia y terminaron de cerrar el almuerzo, que se postergó unos días más por el aislamiento que debió mantener el Presidente por el contagio de coronavirus del secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz. Quien estaba al tanto de estas conversaciones era el embajador en Montevideo, Alberto Iribarne, otro amigo personal de Fernández que participó ayer del encuentro. 

Lacalle Pou estuvo en Buenos Aires en diciembre pasado para la asunción de Fernández, junto al todavía presidente Tabaré Vázquez y al ex presidente José Mujica. Luego de eso no hubo ningún otro encuentro personal entre ambos -sí conversaciones virtuales- y las sucesivas suspensiones tenían inquietos a los funcionarios uruguayos. Pero ayer todos los resquemores quedaron atrás y ambos presidentes se mostraron muy relajados y a los abrazos. Como muestra de que se trató de un “almuerzo de camadería” y no una reunión de trabajo no viajó el canciller Felipe Solá. “Estábamos al tanto del encuentro pero era reservado”, comentaban en Cancillería. 

La Estancia Anchorena es el lugar de descanso de los presidentes uruguayos, con su aristocrático casco estilo normando y sus alrededores de ensueño de impecable verde. Lacalle Pou recibió a Fernández de sport y calzado con alpargatas azules, y se hizo cargo de la parrilla: hubo chorizos, entraña y asado, con flan de postre. Menú bien rioplatense que el propio mandatario uruguayo se ocupó de servir, como buen anfitrión. “Debo confesar que nos sorprendió a todos como muy buen asador”, aseguró Bustillo, que ofició de vocero. Algo que se repitió en la reunión fue que las diferencias ideológicas que pudieran existir entre las dos administraciones no iban a resultar obstáculo para que el vínculo bilateral se estreche y apunten juntos al fortalecimiento de la región. Concretamente mencionaron la Celac, el organismo latinoamericano que actualmente preside de manera temporaria el mexicano Andrés Manuel López Obrador, de excelente vínculo con Fernández.

En cambio, no hablaron de la Unasur. Otro organismo, en este caso sudamericano, que Fernández ya avisó que quería relanzar, especialmente luego del triunfo del MAS en Bolivia y el que se espera del correísmo en febrero en Ecuador. Dada la orientación, probablemente no sea una idea que entusiasme a Lacalle Pou. Pero coincidieron en que el posicionamiento respecto al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela no puede seguir funcionando como parteaguas en la región. Que quien quiere una cosa para Venezuela, de un lado, y quien quiere otra cosa, del otro. “Aparte, nadie sabe a ciencia cierta si la solución pasa por a o por b, entonces no puede ser que por eso Latinoamérica esté dividida”, fue la conclusión a la que llegaron.

Tocaron una lista de temas, pero sin profundizar demasiado. Bustillo comentó que hicieron un repaso de la situación del Mercosur, con su acuerdo comercial con la Unión Europea en el limbo, y las relaciones con Estados Unidos y con China. Incluso desde antes de la asunción de la actual gestión, Uruguay se viene mostrando más proclive a la apertura con otros países. Lacalle Pou lo puso como una prioridad, punto en el que coincide con Jair Bolsonaro. El presidente de Brasil, como era de imaginar, se llevó más de un tramo del encuentro en Colonia. “No hay nadie que hable bien de Bolsonaro en la región”, comentó ayer un funcionario al tanto de lo conversado en el asado. También hablaron de la navegabilidad de los ríos Uruguay y Paraná, que figuran siempre dentro de las preocupaciones uruguayas en la relación bilateral.

Fue una muy buena reunión. Pudimos hablar distendidos sobre los problemas de la región en general y de Argentina y Uruguay en particular”, expresó luego Fernández. “Los dos sentimos que debemos hacer mucho más profundo el vínculo y la relación de nuestros pueblos”, añadió el Presidente. “Era una oportunidad que se debían”, sostuvo luego Bustillo, quien debió trajinar lo suyo para cerrar el encuentro. “Fue una excelente ocasión para reencontrarse dos personas que se respetan y se aprecian”, concluyó.



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Argentina El país

Alberto Fernández, entre los presidentes con mejor imagen en Latinoamérica | Los resultados de un estudio comparativo en la región



Alberto Fernández es uno de los seis presidentes latinoamericanos que tienen una imagen positiva por encima del 50 por ciento. Se ubica tercero en un estudio comparativo sobre la aprobación de cada uno de los mandatarios en sus respectivos países, en plena pandemia. El Congreso argentino, por su parte, está aceptablemente considerado, muy lejos de la desaprobación que hay con los parlamentos de Chile y Brasil, por ejemplo. El análisis se hizo en julio y agosto, momento dramático del coronavirus, cuando Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, y Andrés Manuel López Obrador, de México, habían perdido gran parte del respaldo de la opinión pública por minimizar el virus. Sin embargo, empezaban a recuperar puntos de imagen positiva, aunque el brasileño no mejoró demasiado.

Los datos fueron publicados por Directorio Legislativo, una fundación apartidaria e independiente que lideran María Baron y Noel Alonso Murray. El trabajo comparó una larga serie de encuestas publicadas en catorce países latinoamericanos, estableció el promedio y analizó las tendencias. La base fueron los sondeos que se hicieron en plena pandemia.

El mandatario que figura al tope del ranking es el salvadoreño Nayib Bukele, con un espectacular 84 por ciento de aprobación. Pero el segundo lugar está peleado entre el uruguayo Luis Lacalle Pou y Alberto Fernández, con 55 por ciento y 54 por ciento de aprobación. Con este último porcentaje también figura el peruano Martín Vizcarra, aunque tiene alto nivel de rechazos. En los últimos puestos aparecen Sebastián Piñera, con sólo el 21 por ciento de aprobación, y los mandatarios de Ecuador y Venezuela, Lenin Moreno y Nicolás Maduro, con el 15 por ciento de opiniones positivas. También en los puestos de abajo rankea la boliviana Janine Yañez, lo que anticipaba la catástrofe electoral de la derecha de ese país.

El informe de Directorio Legislativo marca una cierta tendencia, producto de la pandemia. El análisis sostiene que la mayoría de los presidentes estaba en proceso de perder imagen positiva por las restricciones a la circulación y la actividad económica. La persistencia del virus ya estaba pesando en el ciudadano común y los mandatarios que impusieron las restricciones más fuertes veían horadar sus niveles de aprobación por el cansancio social. El estudio señala que, para agosto, Fernández venía bajando de los porcentajes altísimos, casi inéditos, de opiniones positivas que logró al inicio de la cuarentena.

En sentido contrario, el análisis exhibe a Jair Bolsonaro en uno de los peores momentos —36 por ciento de aprobación— pero en crecimiento. El presidente brasileño, desde agosto hasta octubre, no mejoró mucho ya que ahora llega al 40 por ciento, pero en el momento de la medición del estudio de DL no estaba en la tendencia a la baja de los demás. En la misma situación se ubicaba el presidente mexicano, López Obrador, con el 53 por ciento. No había tomado medidas fuertes al principio de la pandemia y los ciudadanos lo vieron de forma crítica, pero transcurridos cinco meses desde que el virus golpeó duramente en la región, sus números volvían a aumentar.

Sea como fuere, al momento del relevamiento de los catorce presidentes, sólo seis superaban el 50 por ciento de opiniones favorables, entre ellos Alberto Fernández. Pese a la sórdida campaña de los anticuarentena y de la alianza mediática-política que actúa en sintonía con el sector duro de Juntos por el Cambio, la gente valoró el esfuerzo que permitió rearmar la estructura sanitaria, virtualmente puesta en colapso por el macrismo.

Un dato sorprendente es que la actividad del Congreso Nacional es una de las más valoradas en América Latina, algo que pueden exhibir Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner, titulares de las cámaras de Diputados y Senadores. Una de las razones es que los parlamentos tienen muy mala imagen en América Latina, con peor situación, por ejemplo, en Brasil y Chile. En nuestro país también hubo años en que el Poder Legislativo tenía aprobaciones bajísimas, incluso menos del 10 por ciento de imagen positiva. En este caso se debe haber valorado que el Congreso funcionó, que se manejó con bastantes acuerdos y con cierta tranquilidad, pese a la pandemia. Es más, se aprobaron más leyes en los seis meses de sesiones ordinarias que en todo el año pasado, cuando en épocas electorales, el macrismo dejó al Congreso de lado y casi no hubo sesiones.

Como se sabe, los legisladores brasileños van de escándalo en escándalo, con varios exdiputados presos porque se les encontraron cuentas ocultas en el exterior o hasta dinero en efectivo escondido. Con semejantes antecedentes, los porcentajes de aprobación no podían ser muy altos. En Chile también los parlamentarios están muy cuestionados: el país es un hervidero, entre otras cosas porque está cuestionado todo el sistema institucional que dejó el dictador Augusto Pinochet. En ese cuestionamiento también caen los legisladores. En el estudio sobre los congresos, no hay datos sobre la mayoría de los países, pero los números sobre diputados y senadores suelen ser magros: existe una cierta demonización que no sólo se percibe en América Latina sino en la mayoría de los países. Hablar de Washington es hablar de una burocracia que tiene sueldos altísimos y actividad baja. 

El estudio de Directorio Legislativo evaluó la situación en medio de la epidemia. Es un proceso no terminado y lo más probable es que el ciclo continúe hasta casi la mitad de 2021, cuando estaría la vacuna. En ese momento se hará realmente el balance final y habrá que ver cómo queda parado cada gobierno y cada congreso.     



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Argentina El mundo

Uruguay mantendrá cerradas sus fronteras durante el verano | Lacalle Pou explicó que es una “medida preventiva” para que no se disparen los casos de coronavirus



El presidente uruguayo Luis Lacalle Pou informó que las fronteras del país van a estar cerradas para el ingreso de turistas durante la temporada de verano.

Va a ser un verano restringido, las fronteras van a estar básicamente cerradas, salvo excepciones“, afirmó el mandatario durante una conferencia de prensa en donde realizó un balance sobre la situación epidemiológica en Uruguay.

Lacalle Pou explicó que a nivel mundial, a raíz del “relajamiento” del turismo, los casos “se dispararon”  y puso como ejemplo el caso de Islandia.

“Sé que es una decisión que muchos no van a compartir, que es difícil para nosotros. La estiramos, pero los elementos son contundentes. Con pena y tristeza, el deber del cuidado nos dice que el verano va a ser básicamente restringido, de fronteras cerradas en nuestro país“, agregó.

En relación a la frontera, indicó que “se están haciendo controles” y recordó que a quienes ingresan al país se les pide que firmen una declaración jurada que hace referencia a dos artículos del Código Penal. Las personas que la violen “van a ser llevados ante la Justicia”, afirmó el presidente.

Además, admitió que la actividad económica dependiente del turismo va a tener “una pérdida de ingresos importante”.

Lacalle Pou compareció este jueves en rueda de prensa en la Torre Ejecutiva de Montevideo, sede presidencial, junto al secretario de Presidencia, Álvaro Delgado; el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas; y el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Isaac Alfie.



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Argentina Economía

Una opción válida sólo para gente adinerada | No hay más trámites de radicación en Uruguay ni mudanzas masivas



Las verdades mediáticas son las más difíciles de rebatir, por más que se sostengan con argumentos poco sólidos. El caso de la campaña que intenta instalar un clima de éxodo de argentinos hacia Uruguay es un ejemplo de verdad instalada y sostenida con argumentos más cercanos a la futurología que a la realidad. 

Todo empezó con una catarata de fake news sobre la salida masiva de empresas que luego fueron desmentidas públicamente. Se inició a raíz de la noticia de cierre de algunas firmas que, en el marco de la pandemia mundial, rearman su estrategia comercial a nivel global. Siguió con una noticia del diario inglés The Guardian titulado “Los argentinos acuden en masa a Uruguay en medio de la pandemia”, certeza basada en el aumento de consultas diarias de una “próspera empresa” que asesora a argentinos interesados en sacar la residencia uruguaya. 

Finalmente, fue reforzado por la afirmación del diputado de Juntos por el Cambio Luciano Laspina en una entrevista con el diario La Nación, en la que afirmó que “desde que asumió el Gobierno hay, según datos oficiales, 25 mil argentinos más que ya tienen residencia fiscal en Uruguay y hay otros 75 mil en espera”. Luego se supo que los datos oficiales fueron obtenidos de una nota escrita en el mismo diario, en el que efectivamente mencionaba los ingresos diarios de argentinos al país vecino, que desde la dirección de migraciones los contabilizan como “tránsito vecinal fronterizo” y nada tienen que ver con datos que puedan informar sobre la intención de una residencia permanente. 

Pasar la cuarentena

“Hoy en día no podemos saber con certeza si el argentino se está yendo para pasar la cuarentena en Uruguay o para residir permanentemente allí. Los datos duros no indican que haya gente que se fue y no volvió más a la Argentina. Lo que sí vimos fue tránsito fluido de argentinos que previamente a la pandemia tenían residencia uruguaya, que viajaron con sus familias, y que quizás fueron y vinieron dentro de una misma semana a trabajar. Eso se llama tránsito vecinal fronterizo”, aclara Florencia Carignano, directora nacional de migraciones. El organismo informó que entre enero y agosto de este año, resolvieron 809 trámites de radicaciones en Uruguay, 362 de las cuales fueron de forma permanente y el resto transitoria. Durante el mismo periodo en 2017, las radicaciones para nacionalidad uruguaya fueron 3.170; en 2018, 2.735 y en 2019, 1.784. 

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) informó que en los primeros 9 meses de este año unos 504 contribuyentes argentinos iniciaron trámites para el cambio de residencia fiscal, de los cuales apenas 229 fueron pedidos con destino a Uruguay. El año pasado, fueron más de 400.

Exilios dorados

El embajador argentino en Montevideo, Alberto Iribarne, coincidió con que “es un mito hablar de un éxodo de argentinos a Uruguay” y calificó como “un público especial de un alto poder adquisitivo” aquél que cuenta con el dinero para irse a vivir al país vecino. Es que más allá de que el costo de vida es casi 40 por ciento más elevado que en Argentina, los requisitos para conseguir la residencia fiscal (es decir que puedan tributar en Uruguay por ser el país donde residen o generan las ganancias) y legal en el país, apuntan a un público con un poder adquisitivo alto. Sin contar que el subsecretario de Trabajo pronostica un desempleo del 16 por ciento hacia fin de año. Los dos ejemplos más conocidos de argentinos que cambiaron su residencia fiscal para vivir en Uruguay entran dentro de este esquema: Marcos Galperin, CEO de Mercado Libre y Federico Tomasevich, el presidente de Puente. 

El Ministerio de Economía y Finanzas del gobierno de Luis Lacalle Pou decretó una serie de beneficios para atraer 50 mil inversores extranjeros durante el quinquenio que durará su mandato.  Uno de ellos tuvo que ver con una reducción directa de impuestos: extendió de 5 a 10 años la vacación fiscal, un periodo donde el nuevo residente está exento de pagar nuevos impuestos.

El otro de los beneficios hizo foco en facilitar la obtención de residencia fiscal. Es decir, con las inversiones que tienen que poseer dentro del país. Mediante un decreto, bajaron el monto del inmueble que se necesita para obtener la residencia y el requisito de permanencia: quienes estén en el país al menos 60 días en el año y tengan una casa por 377.000 dólares, pueden obtenerla. Antes de este decreto, requerían una estadía de 181 días y un inmueble de 1.500.000 de dólares. También se puede obtener la residencia con una inversión en el país de 1.600.000 dólares, cuando antes se requerían 4.800.000 dólares. 

Si bien Uruguay facilitó el trámite para obtener la residencia fiscal, no alcanza con cumplir esos requisitos para darse de baja en Argentina y evitar la doble tributación.  Para concretarlo, hay dos caminos: una mudanza a Uruguay con efectos migratorios, es decir, trasladar el “centro de intereses vitales” (el trabajo, la familia, la educación); o permanecer en Uruguay por un período continuado de doce meses sin volver a Argentina más de 90 días y seguir tributando ante la AFIP durante todo ese año. Según las cifras oficiales, apenas 229 argentinos están dispuestos a cumplir esas condiciones para obtener la residencia fiscal. La conclusión es que con
los datos disponibles, no se puede afirmar que un aluvión de
ciudadanos haya decidido mudar su vida a Uruguay. 

La conclusión es que hay verdades instaladas, pero no hay conclusión.



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El mundo Internacional

Elecciones en Uruguay: el Frente Amplio retuvo la gobernación de Montevideo

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Argentina normal

José Mujica y sus relaciones exteriores: ¿Afinidad ideológica? ¡No me jodas! | Imperdibles anécdotas con Piñera, Rajoy, Clinton, los Kirchner, en respuesta a los ataques del gobierno uruguayo



Así como el gobierno de Mauricio Macri generó un relato sobre el de Cristina Kirchner para intentar justificar sus políticas, el gobierno del actual presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, hace lo mismo con sus antecesores. Fue justamente el ex presidente José Mujica quien salió a responder las antojadizas afirmaciones oficialistas sobre lo que supuestamente fueron las relaciones internacionales durante el gobierno del Frente Amplio. “Dicen que la política exterior debe ser conducida por el interés del país y no por afinidades ideológicas. Se ponen serios y nos critican a nosotros como si hubieran descubierto el agujero del mate, como si hubieran inventado la rueda. Eso es lo que hacemos todos. Podemos tener simpatía, concordancia, lo que se quiera, pero en la política exterior siempre, todos los gobiernos luchan por tratar de, directa o indirectamente, arrimar algunos porotos, algún garbanzo para los intereses del país, y siempre fue así”, aseguró en su habitual programa radial por M24. 

Mujica describió el mecanismo que utilizan los oficialismos conservadores para difundir e imponer sus relatos. “Se inventa una historia y la empiezan a repetir. Y como tienen grandes medios de prensa que les son afines, porque tienden a cortar el bacalao para el mismo lugar, machacan, machacan y machacan. Después, lo que empezó siendo un bolazo, se lo terminan creyendo”, aseguró.

Mujica empezó sus apariciones radiales de quince minutos cuando era presidente y las continuó, ya como senador, por M24, con su habitual tono que mezcla la ironía con lo coloquial. 

“¿Por qué digo esto? Porque nos endilgan que teníamos relaciones exteriores en función de la concordancia ideológica ¿Y cómo van a explicar que me comí un viaje a la Antártida con mi compañera, junto a Piñera y su señora esposa, haciendo diplomacia presidencial, bancándome el frío y todo…. ¿Sería por afinidad ideológica? No me jodas”.

También hizo referencia a su relación con Enrique Peña Nieto, el ex presidente de México, que “cuando asume y pasa por el barrio, le doy un asado que casi lo mato de tanto que comió en la pecera de Suárez, y quedamos como chanchos. Yo tratando de tapar un agujero que había hecho, alguna declaración y nos habían cortado la exportación de carne y todo lo demás. ¿De la afinidad ideológica con Nieto? No me jodas”.

Tampoco los Estados Unidos quedaron fuera de sus anécdotas. “La señora Clinton. Ohhh… ¡Vino al cambio de mando cuando asumimos nosotros! La jefa del Departamento de Estado me trajo un regalo, un cascote que no sé lo que era, de vidrio. Muy amable la señora y me dice: ‘Le voy a poner una embajadora como usted precisa’, y me puso una petisa morocha, de origen dominicano, que se había criado en el Bronx. Era abogada pero no parecía. Fue una craaack, pudo arreglar el lío de las naranjas. Veinte años haciendo gestiones para vender naranjas. Lo arregló por cuestiones personales. ¡Ajá, yo tengo una afinidad ideológica con la señora Clinton brutal! No me jodas con eso, no me jodan”.

“Y con el presidente de Colombia. Aún recibo correspondencia del actual presidente de Colombia. ¿Afinidad ideológica? Decidimos darle una mano, en lo posible, por el conflicto que tenía”, en referencia a las conversaciones de paz con la guerrilla.

¿De qué afinidad ideológica me hablás con el puente tres años cortado? Y eso era afinidad ideológica, no me rompas”, dijo Mujica en su única mención a la relación con los Kirchner, a quienes no se refiere por el nombre. La referencia es obviamente al conflicto por la instalación de las pasteras en la costa del río Uruguay.

“Y con Rajoy –se entusiasma recordando sus encuentros con el entonces presidente de España– me tuve que bancar una comida con el rey, la reina, la mar en coche, Rajoy, y todo. Pero Rajoy me puso hasta un avión para que me moviera dentro de España. ¿Sería afinidad ideológica con Rajoy? ¡No me jodas!”

“También hay que aclarar una cosa –resaltó en relación al lugar que ocupa Uruguay en el mundo–. No existimos. Somos tomadores de precios en todo, por lo que no podemos llevarnos por delante a nadie“. “Tenemos que tener relaciones con todos. Hasta con el que se descuide, porque uno no sabe lo que pasa mañana. Y sobre todo, tratar de tener buenas relaciones y tratar de no ser orgulloso y siempre de zurcir a favor de los intereses que puedan ayudar al país. Este no es ningún descubrimiento del gobierno actual. Eso es la historia de la diplomacia en el Uruguay. Entonces tengamos un poco más de respeto”.

Y a continuación contó que este martes había ido a visitar al nuevo ministro de relaciones exteriores, Francisco Bustillo, a la Cancillería. “Como siempre las cosas en Uruguay son eficientes y me avisaron a las once de la mañana que era hoy y tuve que salir volando. Lo fui a saludar sabiendo perfectamente que tiene otra afinidad de carácter ideológico, siempre que ocupó un lugar en el exterior sirvió a todos los uruguayos que pasábamos por ahí con alguna responsabilidad, nos atendió como un caballero y como un eficiente diplomático”, contó para enseguida revelar que a Bustillo su nuevo cargo “no le gusta un carajo” pero que igual lo asumió y que quería desearle suerte porque “esto no es una cuestión de afinidad ideológica. Se puede estar en tiendas distintas, pero se puede tener respeto y empatía“, dijo el expresidente. 

Al final del audio se escucha suavemente la voz de su esposa, la ex vicepresidenta y senadora Lucía Topolansky, que le señala que fue el ex presidente colorado Julio María Sanguinetti el que recibió a Fidel Castro, con lo que Mujica retoma: “Recordemos que Sanguinetti trajo a Fidel. Y recordemos que fue el doctor Sanguinetti el que reconoció a China. Rompía los ojos no reconocer semejante país. Te guste o no te guste. Ha sido siempre así. Y recordemos al doctor Herrera cruzando el charco, el único que fue a despedir a Eva Perón. Entonces no jodan. No sean mentecatos“, fue el enfático cierre.



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Argentina normal

El nuevo canciller uruguayo definió a Venezuela como una dictadura  | Importante giro en la cartera comandada por Francisco Bustillo 



A diferencia de sus antecesores, el nuevo canciller de Uruguay, Francisco Bustillo
, aseguró sin rodeos que Venezuela “es una dictadura” durante la presentación de los lineamientos que seguirá su cartera. Su par venezolano, Jorge Arreaza, le salió inmediatamente al cruce y le sugirió “refrescar sus conocimientos” sobre derecho internacional. Bustillo dijo además que la situación de Venezuela es distinta a la de Bolivia, ya que allí hay un proceso electoral destinado a “recuperar la democracia”, y afirmó que buscará “seducir” a los países miembros del Mercosur. La principal polémica que rodeó al excanciller Ernesto Talvi
 antes de su salida del cargo fue justamente su negativa a tildar a Venezuela de dictadura.
Se esperaba la opinión de Bustillo al respecto, algo que no había querido adelantar hasta su presentación formal luego de cumplir con la cuarentena tras su arribo al país desde España, donde ejercía funciones como embajador. 

“Conforme al derecho internacional público, las normas democráticas que nos hemos dado en nuestra América, mi propia convicción, la del presidente de la República, del gobierno todo y no tengo dudas que de cualquier habitante nacido en la tierra de Artigas, con libertad no ofendo ni temo, Venezuela es una dictadura”, enfatizó el flamante ministro de Relaciones Exteriores uruguayo desde la sede de Cancillería. Sin embargo, dijo que Uruguay “no tiene vocación de gendarme internacional”, por lo tanto no le corresponde señalar ni perseguir dictaduras.

A su vez, Bustillo sostuvo que permanecerá en los grupos que buscan una solución pacífica del conflicto venezolano aunque no promoverá más diálogo por “la falta de voluntad de una de las partes”, en referencia al gobierno de Nicolás Maduro. “Vamos a dejar clara la posición de Uruguay en cada foro internacional, entre ellos la Organización de los Estados Americanos (OEA)”, aseguró el canciller, quien agregó que el país seguirá perteneciendo al Grupo de Contacto Internacional y el Mecanismo de Montevideo, ambos espacios creados para debatir y buscar soluciones a la “crisis venezolana”.

Las declaraciones de Bustillo ponen fin a una preocupación central del presidente uruguayo. Tanto Luis Lacalle Pou como Ernesto Talvi repitieron en campaña que lo que había en Venezuela era una dictadura. Muy distinta fue la actitud del gobierno del Frente Amplio (2005-2020), que en septiembre de 2018 decidió por unanimidad expulsar del partido al secretario general de la OEA y excanciller entre 2010 y 2015, Luis Almagro, luego de que éste asegurara que no se debía descartar una intervención militar en el país caribeño. En tanto, en enero de 2019 el gobierno del entonces presidente Tabaré Vázquez se negó a acompañar la declaración del Grupo de Lima que definió como “ilegítimo” el nuevo período de gobierno de Maduro al frente de Venezuela, al proponer en cambio una postura pacífica y dialoguista frente al conflicto.

Las fuertes palabras del flamante canciller uruguayo no tardaron en llegar a Venezuela. Fue su par venezolano, Jorge Arreaza, quien recogió el guante. “Le sugiero refrescar sus amplios conocimientos sobre los principios del Derecho Internacional, estudiar el Derecho Constitucional de Venezuela y evitar ideologizar la política exterior de su país por afinidades. ¡Que vivan Bolívar y Artigas!”, planteó Arreaza en su cuenta de Twitter.

Pero Venezuela no fue el único país de la región que mereció un pronunciamiento de Bustillo. Consultado sobre Bolivia, el flamante canciller dijo que está en un proceso electoral “en aras de recuperar la democracia en todo su esplendor”. Respecto al Mercosur, consideró que Uruguay tiene una vocación “de regionalismo abierto” en el que intentará seducir a los socios del bloque para buscar “acuerdos a distintas velocidades”. Además, Bustillo aseguró que confía en poder firmar el acuerdo Unión Europea – Mercosur durante estos seis meses de presidencia pro tempore del bloque regional.

Bustillo llegó a ocupar el lugar que dejó vacante Talvi, quien renunció a su cargo
el pasado primero de julio.
 Talvi, anterior canciller y excandidato a la presidencia, dijo a El Observador
que no utilizaría la palabra dictadura para referirse a Venezuela mientras ocupara el cargo. Los dichos del dirigente colorado generaron cortocircuitos dentro del Ejecutivo, elemento que detonó su pronta salida de la Cancillería.

El hasta ahora embajador de Uruguay en España arribó el 5 de julio a Montevideo en el primer vuelo de línea de la aerolínea española Iberia desde el cierre de fronteras por la covid-19. Tras cumplir una semana de cuarentena obligatoria pese a que contaba con un test negativo de coronavirus realizado en España, Bustillo mantuvo reuniones con los expresidentes Julio María Sanguinetti (1985-1990 y 1995-2000), Lacalle Herrera (1990-1995), José “Pepe” Mujica (2010-2015) y Tabaré Vázquez (2005-2010 y 2015-2020).

Bustillo cuenta con un extenso pergamino diplomático. Entre otros cargos, fue jefe de gabinete del ministerio de Relaciones Exteriores durante la gestión del entonces canciller Almagro y embajador en Ecuador, Argentina y España. En su conferencia de prensa del lunes, aseguró que en 34 años en el exterior recorrió muchas embajadas y “mucha gente habla sin conocimiento de causa” y sin “haber puesto un pie” en las sedes diplomáticas, palabras que, aunque sin nombrarlo, parecían dirigidas al excanciller Talvi.





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Argentina El mundo

Uruguay aprobó una ley de corte punitivista  | Contó con los votos de la coalición de derecha gobernante



El Parlamento de Uruguay aprobó la Ley de Urgente Consideración (LUC), un texto con 476 artículos considerado esencial por el presidente Luis Lacalle Pou. Luego de ser aprobado por Diputados el sábado pasado, la LUC volvió al Senado donde consiguió 18 votos sobre un total de 30. La medida contó con el apoyo de la alianza de derecha que llevó a Lacalle Pou a la presidencia. No respaldaron el texto los legisladores de la coalición de centro-izquierda Frente Amplio (FA). Sostienen que la ley es de corte punitivista
y representa un retroceso en materia de derechos para los uruguayos.

Cuatro meses después de haber llegado a la presidencia Lacalle Pou ya cuenta con el mega paquete legal que impulsó durante su campaña electoral. El propio mandatario celebró la sanción de la ley en Twitter. “El Parlamento acaba de aprobar finalmente la LUC. El reconocimiento al trabajo de todos los legisladores que le pusieron esfuerzo, inteligencia y capacidad negociadora. Gran satisfacción de tener este instrumento necesario, justo y popular que hace muchos años comprometimos“, escribió el mandatario.

Para la aprobación de ley la “coalición multicolor” aportó los votos de todos sus senadores. Integran la misma el Partido Nacional (PN), Partido Colorado y Cabildo Abierto (CA). Desde la extrema derecha uruguaya, el senador por CA Guido Manini Ríos resaltó el trabajo de los legisladores oficialistas. “Esta ley solo es una herramienta más para cumplir con nuestro programa de gobierno”, sostuvo el militar retirado. 

La ley modifica decenas de otros cuerpos legales en temas tan amplios como educación, seguridad, medio ambiente, salud y derecho a huelga. El gobierno lo envío al Parlamento bajo el rótulo de “urgente consideración” por lo que el Poder Legislativo contaba sólo con 90 días para su aprobación. Sobre ese aspecto versó una de las críticas más fuertes que hizo el FA. “La aprobación de la LUC tiene consecuencias en la calidad democrática porque realmente en esta ley no se pudo dar un debate profundo como se merece“, denunció el senador Charles Carrera.

El cuerpo legal también recibió duras críticas de los sindicatos ya que limita el derecho a huelga y prohíbe la ocupación de los espacios de trabajo. Para eso se ampara en el derecho de aquellos trabajadores que no quieran adherirse a las medidas de fuerza. Por otro lado flexibiliza la legítima defensa policial. En ese sentido Carrera criticó el capítulo penal del proyecto aprobado por el Senado. “Supone un uso irracional de la fuerza, apostando a crear normas jurídicas para solucionar el problema de la delincuencia”, sostuvo el senador del FA. A su vez desde los gremios de docentes sostuvieron que las modificaciones en materia educativa llevan a una privatización y mercantilización de la educación pública.

También, generaron fuertes discusiones los cambios en la denominada Ley de Inclusión financiera, sancionada durante el gobierno del FA. Las nuevas modificaciones vuelven más laxas las regulaciones y restricciones de pagos fuera del circuito financiero. Ello permitirá, por ejemplo, abonar en efectivo en transacciones de hasta 100.000 dólares. “Retrocedimos en derechos y libertades, legislando a favor de los más privilegiados“, publicó el FA en su cuenta oficial de Twitter después de la votación. “¡La historia los juzgará!”, sentenció la fuerza política.





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Argentina El mundo

Avanza en Uruguay el plan de mano dura | Media sanción al proyecto que busca darle más poder a las fuerzas de seguridad y criminalizar la protesta



Tras un largo e intenso debate, la Cámara de Representantes de Uruguay aprobó en la madrugada del domingo la Ley de Urgente Consideración (LUC
), un cuestionado megaproyecto de 478 artículos que fue la plataforma de campaña del presidente Luis Lacalle Pou

El extenso articulado es una fiel expresión del modelo de país de la “coalición multicolor” que gobierna al país. Los artículos más criticados por la oposición y los sindicatos incluyen una serie de leyes fiscales que favorecen al sector privado, medidas de seguridad que le otorgan más poder a las fuerzas represivas, y la criminalización de la protesta social. Una de las pocas medidas que despertó la aprobación de todos los sectores presentes durante la sesión fue la creación del Ministerio de Ambiente.

“Acabamos de terminar de votar en Cámara de Diputados el Proyecto de Ley de Urgente Consideración. El reconocimiento a los siete partidos políticos que intercambiaron posiciones en el marco de la tolerancia y el respeto”, destacó en redes sociales Martín Lema, presidente de la Cámara de Representantes, al término de la votación. Después de una extensa jornada que comenzó el sábado por la mañana y culminó a las seis de la mañana del domingo, los diputados aprobaron el articulado de esta ley que ahora volverá al Senado, ya que se incluyeron cambios en el proyecto original.

La aprobación de este paquete de leyes es de vital importancia para el presidente Lacalle Pou y sus aliados políticos. La diputada colorada María Eugenia Roselló lo graficó durante la sesión asegurando que “es el buque insignia del gobierno de coalición”. El diputado del Partido Nacional, Alejo Umpiérrez, aseguró por su parte que “la gente votó por este cambio”, y que se trata de “una ley justa y popular que es hoja de ruta para el nuevo gobierno y que nos consolida como coalición demostrando la viabilidad política de la misma”.

El colorado Ope Pasquet resaltó en la misma sintonía que el proyecto buscará “empezar a cumplir con lo comprometido con la ciudadanía” y que “un 99 por ciento del contenido ya estaba en el Compromiso para el País” firmado entre los partidos de la coalición de gobierno. “Para seguir como estábamos la gente debió votar al Frente Amplio. Acá estamos para cambiar las cosas. Y lo que procura esta ley es dotar de herramientas al gobierno para cumplir los objetivos”, afirmó el diputado oficialista.

Por el lado de la oposición, el diputado frenteamplista Gustavo Olmos aseguró que el proyecto “tiene cosas muy perjudiciales contenidas en pocos artículos”, como por ejemplo, “la perforación del derecho a huelga” o la legítima defensa. “Este proyecto tiene mucho volumen, mucha masa, eleva la temperatura social y genera alta presión social. Va de lo público a lo privado, de la libertad al control y en economía va de la transparencia hacia la opacidad”, agregó Olmos. Desde el aliado Movimiento de Participación Popular (MPP), el sector al que pertenece el expresidente José Mujica (2010-2015), el diputado Eduardo Maldonado aseguró que la ley “desde el capítulo 1 recorta las libertades sindicales y criminaliza la protesta”.

Por empezar, una de las mayores críticas al proyecto es la urgente consideración, ya que esta definición hace que la ley enviada por el Poder Ejecutivo deba estudiarse y votarse en un plazo acotado y no permita tanto tiempo de análisis. También se cuestionó el oportunismo, dado que se tramitó en plena emergencia sanitaria, declarada el 13 de marzo por los primeros casos de covid-19 en el país.

Desde este martes, la Cámara Alta tendrá 15 días para analizar los cambios propuestos y aprobarlos. En caso de que esto no ocurra y el proyecto nuevamente sufra modificaciones, volverá a ser analizado por la Asamblea General. 

Desde que se dio a conocer la LUC el pasado 23 de abril, varios de sus artículos recibieron duras críticas por parte del Frente Amplio y organizaciones sociales y sindicales como el Plenario Intersindical de Trabajadores – Convención Nacional de Trabajadores (PIT-CNT). Estos espacios rechazaron desde un principio la flexibilización de la legítima defensa policial, los ataques al derecho a huelga o el intento de avanzar sobre la privatización de sectores esenciales como la educación. 

El artículo 388, uno de los más polémicos, garantiza “el ejercicio pacífico del derecho de huelga, el derecho de los no huelguistas a acceder y trabajar en los respectivos establecimientos y el derecho de las empresas a entrar a las instalaciones libremente”. La LUC también intenta poner fin a las ocupaciones de empresas, ante el insistente reclamo de las principales cámaras empresariales uruguayas. Otro de sus artículos declara “ilegítimos” a los piquetes que “impidan la libre circulación”.

También se proponen cambios en el Instituto de Colonización, modificando criterios de exigencias a “colonos que reciben tierras estatales”, modificaciones que también son rechazadas por el frenteamplismo. Otro punto sensible que se aprobó en la madrugada del domingo refiere a que la agresión física a policías sea considerada un agravante de delito. “Acá parece que generamos el riesgo de que unos derechos valen más que otros, o se resguardan más que otros, o las libertades no son todas iguales”, aseguró Lucia Etcheverry del MPP durante una sesión caliente que promete nuevos capítulos.





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