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Juntos por el Cambio pide sesiones presenciales para el Presupuesto y el aporte solidario | Pedido formal ante la presidencia de la Cámara de Diputados



Juntos por el Cambio pidió que el Presupuesto 2021 y el proyecto de Aporte Extraordinario a las Grandes Fortunas se traten de forma presencial en un recinto, que por primera vez en la historia, podría estar por fuera del Congreso de la Nación.

El pedido formal que lleva la firma de los tres jefes de bloque, Mario Negri (UCR), Cristian Ritondo (PRO) y Maximiliano Ferraro (Coalición Cívica), llegó al despacho de Sergio Massa minutos antes de que comenzara la exposición del ministro de Economía, Martín Guzmán. El primero de los dos temas que se trataría nuevamente de forma presencial es el Aporte Extraordinario. Luego de postergar la firma del dictamen, el titular de la comisión de Presupuesto y Hacienda, Carlos Heller, anunció que este viernes avanzarían con el texto definitivo para tratarlo en el recinto, para tratarlo en el recinto en las próximas semanas. Mientras que para el Presupuesto 2021 se prevé un debate de más de un mes en la comisión, en el que estarán presentes distintos funcionarios de la cartera que lidera Guzmán.

Distintos diputados de la alianza opositora entienden que el Frente de Todos “no va a querer discutir estos temas de relevancia a través de una pantalla”, mientras el macrismo ocupa las bancas de forma presencial. Estiman que alrededor de 70 legisladores oficialistas estarán presentes para debatir la ley de leyes y el proyecto que busca que los más ricos haga un aporte extra para paliar la mega crisis que generó la pandemia.

El macrismo siempre tuvo la intención de tratar el Presupuesto 2021 de forma presencial. Consideran que una ley de esta dimensión no puede tratarse de forma on line. Incluso, se lo adelantaron al titular del cuerpo, Sergio Massa, el pasado ocho de septiembre cuando firmaron el nuevo protocolo, que habilita a tratar temas con mayoría presencial.

Por otro lado, en las últimas horas resolvieron también tratar codo a codo el Aporte Extraordinario. En un principio, iban a buscar que sea a de forma telemática, ya que un grupo de radicales estaba dispuesto a votar a favor de la iniciativa, y no querían exponer sus fisuras internas ante el pleno del cuerpo. Finalmente, acordaron una posición de rechazo absoluto, que buscarán defender de forma presencial.

“Esto no es un circo romano, donde gana el que más fuerza hace. Si quieren sesionar en persona, está bien. Pero que lo hagan para dar un mejor debate, no para hacer ruido y nada más”, señaló una de las autoridades del Frente de Todos en la Cámara baja en diálogo con este medio. Algo así ya sucedió el pasado primero de septiembre, cuando, sin protocolo sanitario, el macrismo enfiló sus tropas al recinto y un centenar de diputados reclamó por sesiones presenciales, sin previo acuerdo con las autoridades de la Cámara. Una semana más tarde se conoció que el diputado por Santa Fe José Nuñez (JpC), que había estado en la sesión, tenía coronavirus.

Esta discusión quedó saldada a la semana siguiente. Firmaron un nuevo protocolo, que en el tercer punto establece que la Cámara de Diputados deberá “arbitrar los medios para la realización de una sesión presencial”, en caso de que un grupo de diez diputados proponga el tratamiento de “un asunto con modalidad presencial y remota”. Esta misma cláusula considera que “las personas que integran grupos de riesgo podrán solicitar su participación remota”. A distancia también podrán hacerlo quienes “por nota fundada lo soliciten ante la Presidencia” de la Cámara baja.

En este contexto, el macrismo ahora sí puede sesionar con una mayoría presencial, aunque deberán estar conectados a la red VPN y votar mediante el dispositivo electrónico. Esto les permite mantener una misma plataforma de sesión con las y los diputados que por distintos motivos no puedan estar presentes físicamente durante el debate. 

La última sesión cara a cara de Diputados fue el primero de marzo. En aquella ocasión el presidente Alberto Fernández dejó inaugurado un nuevo período de sesiones ordinarias, ante la Asamblea Legislativa. Con la pandemia en sus principios, el trabajo en el recinto, se vio frenado. Esto fue así hasta el 13 de mayo, cuando por primera vez más de 200 diputados sesionaron por fuera del Palacio Legislativo, conectados a una red VPN y una teleconferencia que los comunicaba con sus pares.

En paralelo, los diputados volverán a sesionar de forma virtual el próximo jueves a las 15. El temario del día incluye cuatro temas que cuentan con un amplio consenso entre los principales sectores. Se le dará media sanción al proyecto que crea el régimen de defensa de los activos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), y con esto se resuelve la deuda de la mayoría de las provincias argentinas con la Anses. También está el proyecto del diputado Pablo Carro que prohíbe la asistencia económica del Estado a las empresas radicadas en paraísos fiscales o que hayan evadido al fisco.

Informe: Antonio Riccobene



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Los representantes de Juntos por el Cambio que fogonearon y presenciaron el “banderazo”  | Patricia Bullrich asistió después de dar positivo en coronavirus



Juntos por el Cambio volvió a convocar y respaldar un banderazo contra el gobierno de Alberto Fernández y en rechazo a la cuarentena. Algunos dirigentes como Patricia Bullrich, Fernando Iglesias, Waldo Wolff y Hernán Lombardi se hicieron presentes en el lugar, mientras que otros impulsaron la movilización a través de sus redes sociales. 

La presidenta del PRO, Patricia Bullrich, participó de la marcha desde su auto, unas semanas después de haber dado positivo en covid-19 y tener que ser internada en dos oportunidades. A pesar de su experiencia, la dirigente se hizo presente y compartió un mensaje de apoyo para los manifestantes.

“Nos expresamos por el futuro, por la democracia, por el valor del mérito y porque somos cada día más los que pensamos que la Argentina no está condenada a la impunidad ni a la igualación hacia abajo”, escribió Bullrich en su cuenta de Twitter, en un mensaje donde adjunto un comunicado de su Facebook, titulado “Por el futuro de nuestro país”.

En su descargo, la integrante del ala más dura de Juntos por el Cambio repitió falaces argumento sobre el oficialismo: habla de “embates de la Vicepresidenta del Senado”, así como de “atropello judicial” sobre los jueces Bruglia, Bertuzzi y Castelli. “Nunca antes la Argentina tuvo una gesta tan democrática y representativa en las calles como la que hay hoy”, resaltó.

“Somos millones los que vamos a salir a las calles. Cuanto más nos quieran devolver al pasado, más vamos a marchar por el futuro”, expresó en otro fragmento, en un mensaje que va en línea con la carta que publicó Mauricio Macri el domingo pasado en La Nación, donde sostuvo un peligroso mensaje anticuarentena en momentos donde los casos positivos de coronavirus están en aumento. 

También se hizo presente el ex titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, quien manifestó a través de sus redes sociales que “mérito es ganar las calles para defender la libertad. Mérito es nunca bajar los brazos. Mérito es estar unidos bajo la celeste y blanca”, en una clara chicana contra Alberto Fernández. 

“Familias a pie. Gente en auto. La República no se rinde”, publicó en su cuenta de Twitter el diputado Fernando Iglesias, junto al hashtag #19SqueSeVayanTodos. El legislador es otro de los que siempre agita este tipo de actividades.

El diputado Waldo Wolff participó con su auto desde Vicente López y agradeció a todos los asistentes “por poner el cuerpo”, y dijo que se hizo presente para defender los “valores que dan identidad como república”.

Quien también festejó el banderazo fue el titular del Interbloque de Juntos por el Cambio en Diputados, Mario Negri: “Ojalá que en esta ocasión el Gobierno nacional escuche el mensaje de la sociedad que hoy se sumó al #Banderazo. La grieta no la profundiza la gente sino el oficialismo con su agenda de tensión política e institucional. La Justicia es independiente o no es Justicia”.

Al igual que otros “banderazos” de los últimos meses, la protesta fue convocada principalmente por las redes sociales y cuestionamientos de toda índole a la gestión del presidente Alberto Fernández. El epicentro de la protesta es el Obelisco, pero también se realizan manifestaciones frente a la quinta de Olivos y en las ciudades de La Plata, Córdoba y San Miguel de Tucumán, entre otras.





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Larreta en carrera | Montajes y operaciones en la interna opositora



La carrera de la oposición por reponerse después de la derrota aceleró el tranco esta semana con un allanamiento sospechoso y además inútil a la quinta de Mauricio Macri, que para lo único que sirvió fue para que se victimizara. Horacio Rodríguez Larreta reunió al bloque de Diputados y les pidió que actuaran con mesura. Juntos por el Cambio calca el esquema que presentó en la última elección presidencial el Frente de Todos. En esta remake de la exitosa obra, Macri actuaría en el papel de Cristina, y Rodríguez Larreta hace de Alberto Fernández, pero desde la derecha.

La consultora Management and Fit difundió una encuesta cuyos resultados pueden ser sospechables como todos, pero blanquean la intención que hay detrás de los números. Según M&F, la imagen de Alberto Fernández retrocedió casi hasta el nivel que tenía Cristina Kirchner antes de que se unieran, con lo cual lo saca de la cancha. Y además asegura que para la mayoría de los encuestados el líder de la oposición es Rodríguez Larreta. Macri queda muy atrás en esa pregunta.

Si bien los dirigentes de la derecha argentina parecen trenzados en una disputa por el liderazgo de la oposición, cada vez se perfilan con más claridad los roles de cada uno. Macri pudo imponer las autoridades partidarias y actúa con intervenciones públicas recalcitrantes pero esporádicas. En cambio Rodríguez Larreta es el interlocutor del Presidente, el que se muestra todo el tiempo y el que aconseja calma a sus legisladores.

Hay una diferencia. Cristina Kirchner no fue la que perdió las elecciones en 2015, después de dos periodos consecutivos. En cambio Macri sí perdió las de 2019 sin haber podido reelegir. Cayó en primera vuelta y por una diferencia considerable. La disputa en el seno de Juntos por el Cambio es sólo por la orientación porque Macri no está en condiciones de aspirar en el mediano plazo a una nueva candidatura. El mundo corporativo que lo sostuvo a lo largo de su carrera hacia la presidencia le bajó el pulgar.

La estrategia de la derecha se basa en ese tenedor de dos dientes: Macri consolida el núcleo duro más gorila y reaccionario junto con Marcos Peña, Patricia Bullrich, Hernán Lombardi y otros. Y Rodríguez Larreta trata de abrirse hacia el centro que los abandonó por la desastrosa economía de los cuatro años macristas. En contrapartida, durante su gestión la ciudad se favoreció –como todos los distritos– en los gobiernos kirchneristas y sacó ventaja por favoritismo partidario durante el macrismo.

Podrá haber diferencias, pero no tienen muchas opciones para la principal candidatura. El radicalismo PRO tampoco ofrece alternativas y se define según el debate en el PRO. El apuro es porque el resultado de esa discusión conformará las listas para las legislativas del año que viene en las que arriesgan más que el Frente de Todos. Y en las que el gobierno podría conseguir la mayoría propia que necesita en Diputados para quebrar la postura de Juntos por el Cambio de votar todo en contra y judicializar lo que no puede impedir.

Habrá disputas en CABA cuando termine Rodríguez Larreta y ya las hay en la provincia de Buenos Aires y en Córdoba. El replanteo en los principales referentes de la derecha necesariamente tendrá que reflejarse en los distritos. Queda poco tiempo, y por el contrario, el Frente de Todos tiene tranquila su orgánica con la consolidación del acuerdo peronista básico de la alianza, entre Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa.

Tras el repliegue del macrismo por la derrota, las corporaciones mediáticas ocuparon el espacio opositor con la estrategia de tratar de dividir ese trío que reúne capacidades diferentes porque si no fuera así, no sumarían. El objetivo fue separar a Massa y Cristina entre sí y a ellos de Alberto Fernández. Hasta resultó cómico el esfuerzo de algunos voceros macristas por exagerar un protagonismo cristinista que no existió. En forma pública y en la intimidad, Alberto Fernández repite que ese acuerdo es la garantía de su gobernabilidad.

La pandemia retrasó la reorganización de Juntos por el Cambio tras la derrota. Pero el silencio obligado de Macri y la gestión en CABA por la enfermedad funcionaron como decantadores casi por inercia.

El respaldo de la corporación mediática al macrismo ha sido invalorable para atenuar los costos de la derrota y de la posterior inacción. Pueden darse el lujo y permanecer callados o actuar como moderados porque la artillería dura la consiguen en los medios, que alientan a los grupos más violentos, convocan a las marchas anticuarentena y las amplifican. No son medios críticos, sino que son macristas, igual que sus voceros.

Macri usó a La Nación para publicar su carta y ahora lo allanó un juez que fue favorecido por el macrismo, exestudiante del Cardenal Newman, igual que el allanado. Funcionarios judiciales y medios adictos son las herramientas con las que hace política. Allanar la casa de un expresidente por transgredir la cuarentena es un despropósito. Los trolls de Marcos Peña difundieron el hashtag #allanameesta, al tiempo que Bullrich declamaba que había sido por el “odio de Cristina”.

El PJ denunció al allanamiento como “un montaje” realizado por los mismos macristas. Es un hecho desmedido y hasta tan infundado que permitiría inferir acoso judicial o político. De esa manera busca desacreditar y poner al mismo nivel a las otras causas que tiene abiertas Macri en la Justicia con mucha prueba como las del Correo, las autopistas y las de espionaje.

La forma como juegan los medios resulta clara. En la semana aprovecharon las nuevas regulaciones para el dólar y lanzaron una campaña que se extendió también por las redes. El tema del dólar es irritante para la clase media de un país que tiene una cultura bimonetaria entre el peso y el dólar.

Los medios presentaron las nuevas regulaciones como parte de un desmanejo extendido en la economía. Y le sumaron el anuncio del cierre de la tienda Falabella más la salida del país de la mensajería Glovo. Circularon rumores masivos hasta darle apariencia de información real, sobre la salida de otras empresas también emblemáticas del consumo de la clase media urbana. Anunciaron así la partida de Wallmart, de Burger King y de la cafetería Starbucks.

Presentado de esa forma, pintaban un escenario de derrumbe caótico de la economía. Pero casi nada era cierto y lo que sí lo era, no tenía relación con las políticas del gobierno.

Falabella viene anunciando que se iba del país desde el año pasado y sería falso, incluso, responsabilizar de esa decisión a la gestión económica del macrismo, porque se basa en problemas de la empresa. Falabella ha clausurado sucursales en otros países, así como algunas de las que tiene en Chile. Y Glovo no se va porque se deprimiera la actividad que realiza, sino que al revés, pudo vender bien a un competidor alemán.

Las versiones sobre los cierres de grandes empresas llegaron a un punto que obligaron a todas a desmentir que se retiraban del país. No se va Starbucks, ni Burger King ni Wallmart.

Las sociedades están indefensas ante estas realidades virtuales que se generan a través de las redes, por granjas de trolls y con la complicidad de los medios. Muchos comentaron con ironía la denuncia que presentó Cristina Kirchner contra Google porque cuando se escribía su nombre, los resultados aparecían con insultos. La expresidenta sentó un precedente, porque la Justicia rechazó el amparo de esta enorme empresa y ahora deberán investigar sus servidores.



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Primera reunión por Zoom entre Macri y Larreta con cara de pocos amigos | La pulseada por la conducción de Juntos por el Cambio



Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta se vieron las caras en el Zoom de los lunes de Juntos por el Cambio. Tras un fin de semana en el que el expresidente intentó levantar su perfil con una carta incendiaria para disputarle el liderazgo al jefe de Gobierno, el encuentro transcurrió entre elogios y buenas intenciones. Larreta agradeció a todos por el respaldo y Macri hasta le reconoció que había estado bien en su respuesta al Gobierno nacional. No se habló ni de la carta del expresidente ni de las declaraciones que hizo en el fin de semana el extitular de Diputados, Emilio Monzó. Bajo las buenas intenciones y cuando se apagaron las cámaras de las computadoras, a todos les quedó claro que la puja por el liderazgo entre Macri y Larreta llegó para quedarse. Más tarde, emitieron un comunicado conjunto que se titula: “Juntos por el Cambio manifiesta su preocupación por la creciente tensión política y social”.

Larreta levantó su perfil a raíz de la confrontación con el Gobierno nacional por la coparticipación porteña. Menos de 48 horas después, Macri publicó una carta en la que sostuvo que hay “un ataque sistemático a la Constitución”, aplaudió a los que salen a las calles y pintó las medidas de prevención de la pandemia como las de un Estado autoritario. Esa aparición intempestiva hizo que el sector de Larreta y María Eugenia Vidal hablara de su necesidad de protagonismo. “Más que nada, tiene que ver con que en las encuestas aparecieron muy por arriba Horacio y María Eugenia y Mauricio, muy abajo. Cada vez que Horacio levanta su perfil, Mauricio trata de hacer lo mismo”, comentó a este diario un dirigente que participó del Zoom habitual de los lunes de Juntos por el Cambio. Queda claro que hay una disputa por quién liderará el espacio que continuará hacia 2021.

El encuentro transitó por carriles de cortesía, por encima de las tensiones solapadas. Estuvieron los de siempre: Macri, Larreta, Vidal, los jefes de bloque (Cristian Ritondo, Mario Negri), Maximiliano Ferraro, por la Coalición Cívica, entre otros. Abrió el jefe de Gobierno quien agradeció a todos por el respaldo ante la disputa con Alberto Fernández por los fondos de coparticipación y en especial le dio las gracias a los tres gobernadores radicales que no firmaron la solicitada respaldando esa decisión (sí la firmaron otros 19 gobernadores). Larreta indicó que entre el martes y el miércoles hará la presentación ante la Corte Suprema, en la que buscará que declaren inconstitucional el decreto presidencial y, además, pedirá una cautelar para frenar el recorte de fondos.

A su turno, Macri se ocupó de elogiar al jefe de Gobierno. “La postura de Horacio nos dejó a todos muy bien parados”, dijo, palabras más, palabras menos. Fue una variación sobre el estilo que viene teniendo en las reuniones, muy socarrón, en el que les plantea que él avisó que no hay diálogo posible con el oficialismo porque -según Macri- Cristina Fernández de Kirchner dinamita todos los acuerdos.

En el encuentro nadie hizo mención ni a la carta de Macri, ni a su contenido, ni a su don de la oportunidad, aunque más de uno debe haber tenido ganas. También pasaron por alto las declaraciones que hizo Monzó durante el fin de semana. El ex titular de Diputados sostuvo que “Cambiemos no estaba preparado para gobernar” y que se eligió una figura “frívola” como presidente. El que se encargó de responderle públicamente fue el intendente de Vicente López, Jorge Macri: “Yo no siento que Monzó sea parte de nuestro espacio político. En la Provincia no es parte de nuestro espacio: sus diputados rompieron el bloque y tienen uno distinto al nuestro.  No tomo la palabra de Monzó como una palabra autorizada de nuestro espacio”. Uno de los integrantes de la mesa ejecutiva de Juntos por el Cambio interpretó que Monzó “se quedó afuera y está pidiendo que lo dejen volver”.

Además de las críticas de Monzó, la carta de Macri sufrió un cuestionamiento inesperado de su ex consultor político preferido, Jaime Durán Barba, quien se refirió al párrafo en el que Macri plantea que la batalla contra el Gobierno es “la luz o la oscuridad”. “No creo en las visiones maniqueas de la vida. Nada es totalmente falso o verdadero. Hay que tener mucha más serenidad y ver los grises. Más que los grises, los colores”, advirtió.

Además de la coparticipación, en el encuentro hablaron de la seguridad en la provincia de Buenos Aires (sobre la que Ritondo, como ex ministro bonaerense, dio su mirada, a la que se sumó Vidal) y de la situación en el Congreso: indicaron que revisarán “punto por punto” el Presupuesto 2021, aunque hay una tendencia a rechazarlo; también se refirieron al impuesto a las grandes fortunas, sobre el que no tienen aún una posición unificada (la mayoría está en contra).

Finalmente, le encargaron a Negri la redacción del comunicado, que salió unas horas más tarde. “Reiteramos nuestra preocupación por la creciente tensión política y social que se ha visto agravada por los hechos sucedidos en la última semana“, insistieron, en el tono opuesto de la misiva de Macri, que arenga en pos de polarizar. “El Gobierno Nacional debe cesar de inmediato en su postura y comprender que si persiste en su estrategia de confrontación, la solución de los problemas que afectan a los argentinos será más difícil”, advirtieron.

Sobre la protesta policia, indicaron que es culpa de “la imprevisión y desatención por parte del Gobierno provincial”. Sostuvieron que no era responsabilidad de gestiones pasadas y que no se puede resolver con “despojar arbitrariamente a la Ciudad de Buenos Aires de recursos coparticipables”. Aseguraron que se trata de un “concepto de federalismo invertido“, que responde a una intención electoral. Y reclamaron no caer “en la simplificación del populismo”. Y afirmaron: “Ya lo conocimos, ya lo vivimos y no estamos dispuestos a regresar”.



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Emilio Monzó: “Unirnos sólo para ganar es repetir el error” | Entrevista al arquitecto del ala dialoguista de Juntos por el Cambio



El departamento ubicado sobre la calle Montevideo, a pocos metros de Libertador, donde Emilio Monzó cerró en 2015 los acuerdos con Ernesto Sanz y Elisa Carrió, que terminaron por depositar a Mauricio Macri en la Casa Rosada, está en venta. En apenas un par de meses, de aquella alianza electoral no quedarán ni las paredes, por lo menos en la vida de Monzó.

Cinco años después, en ese departamento, y en el mismo living donde recibía a Macri, Monzó asegura que “Cambiemos no estaba preparado para gobernar”, pero sostiene que pese a haber sido espiado por la AFI que conducía Gustavo Arribas y de la tensión con la que convivió con un sector del gobierno no se arrepiente de la experiencia.

De cara a lo que viene, el expresidente de la Cámara de Diputados apunta que el tiempo de las candidaturas de personajes frívolos surgidos de sectores lejanos a la política, como Macri, está terminado y que es el tiempo de los actores moderados formados en democracia.

–¿Después de tantos meses de silencio lo primero que hay que saber es si sigue dentro de Cambiemos?

–Después de tantos meses y tantas cosas, hoy estoy pensando y dialogando con actores políticos. Cambiemos fue un esquema electoral de 2015, después se armó otro esquema electoral de Juntos por el Cambio, pero creo que todos los esquemas electorales que se han armado en los últimos diez años duran sólo dos años. Como no tienen consistencia ni ideológica ni ninguna identidad, sino que tienen un objetivo electoral la fecha de vencimiento la tienen cuando ocurre la elección. Estoy dialogando, con Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio, Nicolás Massot y Sebastián De Lucca.

–Dentro de ese esquema de trabajo en el que también están Larreta, Vidal y Lousteau cómo creen que se tiene que llevar adelante la disputa con el Gobierno?

–Lo primero que hay que hacer es salir de la permanente reivindicación del pasado y empezar a hablar del futuro. Nuestra mayor responsabilidad es armar una dirigencia con volumen político donde la moderación sea el factor común y que esté integrada por Martín Lousteau, Rogelio Frigerio, María Eugenia Vidal y Cristián Ritondo, entre otros. Si logramos formar esa mesa y que esa mesa conduzca la alternativa política creo que es un paso muy importante para nuestro país. Son todos dirigentes producto de la democracia, producto de la tolerancia y el diálogo. Si Cambiemos o Juntos por el Cambio pasa a ser una posición reivindicadora del pasado yo siento que no voy a ser parte. A diferencia de 2015, estos dirigentes – y por eso hay que animarse – tienen conocimiento en la opinión publica. En 2015 los dos partidos más grandes tuvieron que postular a dos candidatos producto de la frivolidad, que no venían de la política, como son Daniel Scioli y Mauricio Macri. A diferencia de esa situación creo que ahora podemos entre diez dirigentes políticos generar un volumen sin tener que acudir a personalidades públicas cuyo conocimiento tiene que ver con otros motivos. Creo que ahora hay cuadros políticos que pueden generar el volumen para tener una expectativa electoral que los lleve al triunfo. Esa mesa es la que hay que parir en los próximos meses tanto para el 2021 como para el 2023. Creo que eso va a ser sano tanto para el oficialismo como para la oposición y para el país. Si el oficialismo tiene enfrente a dirigentes con este volumen y con esta posición seguramente negociar cuestiones de Estado será más fácil. Negociar a mediano y largo plazo va a ser mejor con una dirigencia de centro que con una dirigencia de extremo.

–Esa mesa política convive dentro de un espacio que tensionan Carrió, Bullrich y Macri ¿Cómo se resuelve eso?

–Alberto Fernández también convive con gente que extrema las posiciones del otro lado. Se resuelve poniendo lo que hay que poner. La solución tiene que ver con alguna crisis y con alguna rotura. Yo tomo la expresión de (Joseph) Schumpeter, destrucción creativa. Hay que destruir lo construido que está parido con la génesis equivocada y parir algo nuevo con una conducción distinta. Lo mismo apuesto a que haga Alberto, que transite hacia el centro y junte ese volumen político que no lo extreme.

–Usted tiene diálogo tanto con Larreta como con Alberto Fernández y los conoce hace mucho tiempo. ¿Cree que van a tomar ese camino?

–Los dos sienten que la moderación es el camino. De ahí a que lo puedan hacer y como lo hacen ya hay una distancia.

–¿Cuánto tienen que ver las figuras de Cristina Fernández y de Macri?

–Mucho, porque son posiciones mucho más fuertes y extremas. Eso es lo que tienen que resolver ambos. Los dos tienen que generar volumen para transitar hacia el centro. El gabinete de Alberto (Fernández) es un gabinete de moderados. Wado de Pedro, Mario Meoni, Gabriel Katopodis, son figuras que conozco de toda la vida y son moderados. Del otro lado tenés a Ritondo, Vidal y Rogelio Frigerio. Cuando vos ves eso decís: ¿cómo mierda no nos podemos poner de acuerdo? Cómo puede ser que no nos podamos sentar en una mesa y comenzar a dialogar en el corto plazo, cómo no nos podemos poner de acuerdo de acá a diciembre. Son dirigentes que se conocen entre ellos desde hace 20 años. No entiendo cómo no se produce el encuentro, pero hablo del encuentro de la confianza, no para los medios.

–¿Puede ser el miedo a que lo moderado fracase a la hora de ir a las urnas?

–Hay algo que los moviliza, quizá la inmediatez de los medios. En especial las redes hacen un gran daño en esto. Como en otros ámbitos generan cosas muy interesantes, en la política las redes sociales ocasionan un ritmo y un vértigo que no permite la pausa ni el entendimiento. El mundo de las redes es vertiginoso. Cuando vos jugás para el Twitter, estás jugando para la tribuna. Hoy nos estamos manejando por el Twitter y no por la comunicación personal. La política de Twitter no nos va a sacar adelante.

–Tiene una posición muy contraria a la comunicación y al uso de las redes sociales a la que tenía el Gobierno de Macri. ¿Se arrepiente de haber formado parte de esa gestión?

–No me arrepiento, se dan los hechos y las circunstancias y a uno le toca vivirlas. Todo tiene su lado bueno y su lado malo. Tuve una experiencia nueva como presidente de la Cámara de Diputados, una experiencia de Gobierno rica e interesante. Sufrí mucho la tensión con diferencias de fondo que tuve con el Gobierno en ese momento. No me arrepiento de haber vivido todo ese proceso.

–¿Pese a que lo espiaban?

Eso ya está. Me espiaban. El que se tiene que arrepentir es el que me mandaba espiar. Me generó un impacto negativo, en mi familia especialmente, es una sorpresa cuando te enterás de lo que estaba sucediendo. Pero eso no quita todo el resto de lo vivido. Ahora si me preguntas si lo repetiría, te digo no. Ahora hay que armar una alternativa de gobierno, no una oposición de gobierno. Entre el 2011 y el 2015 el país reclamó una oposición al kirchnerismo, se armó con lo que se pudo y se ganó, pero no se estaba preparado para gobernar. Ahora, del 2019 al 2023 hay que armar una alternativa de gobierno. Hoy sobran figuras para hacerlo. En 2015, toda la sociedad pedía que todo el mundo se junte para ganarle al kirchnerismo, hoy creo que también, yo no estoy con esa posición. Muchos dicen hoy, otra vez, tienen que unirse, pero el tema es unirse para qué. Unirse para ganar y nada más, no. Nos tenemos que unir y prepararnos para hacer algo mejor de lo que se está haciendo hoy. Unirnos sólo para ganar, es repetir el error de 2015. En esta etapa no estoy para armar un esquema electoral que triunfe frente al kirchnerismo, sino un esquema que triunfe y que esté preparado para gobernar.

–¿Y cuáles son los límites de ese esquema? Usted nombró a los que tienen que estar pero ¿quiénes son los que no pueden participar? ¿Volvería a compartir espacio con Elisa Carrió, Marcos Peña y Mauricio Macri?

–No pasa por trabajar con ellos. Yo volvería a hacer esto con Juan Manuel Urtubey, con Larreta, Frigerio, Vidal, Ritondo, Santilli y Lousteau. Yo trabajaría con ellos, el proceso lo haría con ellos.  

Coparticipación

— ¿Le sorprendió la decisión del Presidente respecto de los recursos que le había dado Macri a la Ciudad?

— Creo que la coparticipación tendría que ser el puntapié inicial de un gran acuerdo, el Pacto de la Moncloa Argentino. La Argentina está en deuda con eso desde hace mucho tiempo. La verdad que me sorprendió la forma en que se implementó, este uno por ciento a favor de la provincia de Buenos Aires en desmedro de los recursos de la Ciudad no tiene nada que ver con pensar a mediano y largo plazo. Eso tiene que ver con un cortoplacismo que beneficia a un territorio en desmedro de otro. Eso tendría que haberse logrado en base al acuerdo de los dos actores políticos principales que tiene esta situación grave. Alberto y Larreta, son dos actores que nos dieron un ejemplo de convivencia política frente a la pandemia. Lo del jueves no me gustó desde el punto de vista de las formas porque seguramente afectará la relación, aunque espero que no, de actores que a toda la Argentina nos tenían con la ilusión de que se podía pensar políticas a mediano y largo plazo.

–En el mundo de la política se da por descontado que la respuesta de Larreta a esa acción del Gobierno operó como el lanzamiento de su campaña rumbo al 2023. ¿Coincide?

–No, justamente lo vi a la inversa. Me pareció una respuesta muy prudente, una respuesta que dejó abierto el diálogo con el Gobierno nacional. En ningún momento lo vi agresivo, pero si defendiendo los intereses de la Ciudad de Buenos Aires. No lo vi lanzándose a ninguna candidatura, al contrario, lo vi como un ejemplo de mesura. 

La tensión en el Congreso

Se vio una situación bochornosa en el Congreso hace poco más de una semana. Con una oposición que intentaba bloquear el funcionamiento de la Cámara y el oficialismo forzando la sesión remota. ¿Quién es el responsable de que sea tan difícil la convivencia en el Congreso? ¿Es responsabilidad del ala dura de Juntos por el Cambio? ¿Buscan bloquear la reforma constitucional?

–Lo primero que creo es que la reforma judicial no se tendría que incluir dentro del temario en una situación que es anormal dentro de una institución que es tan importante para la Argentina. Es muy difícil resolver hoy en esta anormalidad el funcionamiento de la Cámara de Diputados. Yo estoy de acuerdo con las sesiones virtuales. Yo diría más, creo que en el día de mañana, en la nueva normalidad, muchas de las Comisiones del Congreso que generan gastos tendrían que continuar de manera virtual. Pero en este caso lo que se debe resolver, y creo que es lo que finalmente acordaron los bloques en el último encuentro que tuvieron con Massa, es que el temario que tenga que ver con los temas urgentes, con lo económico y con la salud se resuelva de manera virtual para que el Gobierno tenga todas las herramientas de ejecución para salir rápido de esta situación. Ahora, los temas tan profundos como la reforma judicial podrían tener una pausa de cinco o seis meses. Si se esperó tanto, se puede esperar un poco más y encontrar un Congreso con un funcionamiento más normal.

–¿Más allá del tema a tratar, no le parece que la actitud de Juntos por el Cambio fue extrema?

–También viví posiciones extremas en los cuatro años anteriores. Nada justifica. Pero son realidades que uno sabe como presidente de la Cámara que te las vas a encontrar. En los Parlamentos de todos lados del mundo están esas posiciones totalmente extremas, pero hay que convivir con eso. Sergio (Massa) hoy como presidente tiene que convivir, y desde ya cuando hay incertidumbres las posiciones extremas tienen más posibilidades de éxito, por la simpleza de sus posiciones. Hay que volver al equilibrio. Más allá de esto, insisto con que las reformas de carácter estructural, en un estado de conmoción como es el que vive Argentina, hay que sacarlas del Congreso y esperar seis o siete meses.

Duhalde

–¿Cree que tienen algún asidero los dichos de Duhalde sobre el golpe de Estado? ¿Puede tener que ver con el conflicto que enfrentó Kicillof con el reclamo de la Policía bonaerense?

–Creo que a Duhalde se le mezcla la preocupación, la tensión que uno recibe de muchos actores producto de lo que estamos viviendo y alguna referencia histórica desactualizada. Esto es imposible que pueda suceder en Argentina. Si hay algo que no está en juego en la Argentina es la democracia. Que la tenemos que mejorar, de eso no hay dudas, pero que la democracia es una institución que está muy consolidada en Argentina y no tiene peligro, tampoco tengo dudas. Si hay conflictos siempre se van a resolver dentro del marco de la democracia. Incluso el conflicto de la policía tiene que ver con otro tipo de problemas, pero está lejos de poner en riesgo las instituciones de nuestro país.

Dialogo y consenso

–¿Alberto Fernández todavía cuenta con el crédito que le dio el triunfo electoral?

–Yo creo que sí. Creo que por la pandemia la gente le va a extender el crédito y todavía va a estar a tiempo de convocar a un pacto.

–¿Convocar un pacto es la única alternativa?

–Sí, lo pedí para Macri, lo pido para Alberto (Fernández) y lo voy a seguir pidiendo. Porque es la única alternativa. La diferencia es que hoy Alberto tiene siete u ocho actores de la oposición que están dispuestos a sentarse en una mesa seria que tenga políticas públicas claras a mediano y largo plazo.

–¿De esa manera no se cae en la lógica del veto opositor? ¿No se cae en el discurso de querer señalar al Gobierno que si no acuerda con la oposición es autoritario?

–¿Y quiénes son esos? Cuando vos planteás eso estás pensando en determinadas personas en la que yo también estoy pensando. Esos, se convierten en actores porque el Gobierno está teniendo acciones que provocan la legitimación de esos sectores. Si el Gobierno no hiciera esas acciones, esa gente no tendría lugar. Cuando el Gobierno abraza a Rodríguez Larreta, el 80 por ciento de la sociedad empatiza con eso. Cuando nos vamos de esa mesa, la sociedad comienza a mirar a los extremos. Hay que consolidar el centro. Si Alberto (Fernández) se corre hacia el centro va a tener una gran recepción en los dirigentes de este lado. Hay algo raro, la gente consume conflicto, pero vota moderación. La gente consume personas beligerantes en televisión, pero cuando vos los encuestás la gente elige moderados. Esto no pasa sólo acá, pasa en todo el mundo. Alberto ganó porque era el candidato más moderado. Si Macri se hubiera corrido y la candidata hubiera sido Vidal no tengo dudas, ya sé que es contrafáctico, de que hubiera ganado ese espacio. Alberto es el moderado que gana la elección, por eso quiero que Alberto siga siendo el moderado que generó esa expectativa.



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El macrismo impuso su mayoría en el Senado bonaerense y designó 41 jueces y fiscales | Kicillof había solicitado el retiro de los pliegos que habían sido enviados por Vidal



El macrismo hizo valer su mayoría en el Senado bonaerense para aprobar la designación de 41 jueces y fiscales. Estos pliegos habían sido propuestos por la ex gobernadora María Eugenia Vidal, aunque la gestión de Axel Kicillof había pedido que los retiraran para poder analizarlos. Nada de esto le importó a los senadores de Juntos por el Cambio que avanzaron con la aprobación sin acuerdos con el bloque oficialista, ni con el mandatario provincial.

Este comportamiento de la bancada opositora desconoce el decreto emitido por el Poder Ejecutivo de la Provincia solicitando la devolución de los pliegos para su evolución, una potestad claramente contemplada por la Constitución provincial”, señaló el senador Gervasio Bozzano (Frente de Todos), que calificó como un “escandaloso atropello institucional” a esta decisión.

Juntos por el Cambio cuenta con 26 de las 46 bancas que integran el cuerpo. Esta holgada mayoría le permitió avanzar con la designación de estos jueces y fiscales sin el Frente de Todos, que se retiró del recinto en rechazo a esta votación, al igual que la titular del cuerpo, Verónica Magario.

“Simplemente estamos pidiendo para Axel Kicillof lo mismo que este cuerpo le concedió en 2016 a la entonces gobernadora Vidal, es decir, la posibilidad de retirar los pliegos para revisarlos y luego volver a enviarlos al Senado”, reclamó Bozzano. En la misma línea, agregó: “Actitudes cómo estás demuestran que JxC abusa de su mayoría circunstancial y no acepta que perdieron por casi el 15%”.

Sobre esto, el ministro provincial de Justicia y de Derechos Humanos, Julio Alak, señaló que la decisión del macrismo “no modifica la voluntad ni las atribuciones del Ejecutivo provincial de examinar caso por caso la aptitud de esas postulaciones en virtud de los hechos sucedidos desde su formulación a mediados de 2019″. Además, antes del tratamiento en el recinto, Alak había insistido en que “corresponde que el Senado devuelva los pliegos para que el Ejecutivo reevalúe pormenorizadamente cada uno”.

Existen numerosos antecedentes de devoluciones de pliegos del Senado al Ejecutivo, el más reciente es el pedido efectuado por Vidal a poco de asumir, a través del responsable de la cartera de Justicia, Carlos Mahiques”, ejemplificó el ministro de Justicia de Buenos Aires.

La votación de los pliegos no tenía acuerdo con ninguno de los sectores que integran el cuerpo y se hizo cerca de la medianoche, solo con el macrismo en el recinto. Antes de dejar su banca Bozzano dijo: “más que un acto institucional, esto parece un regalo que le están haciendo a Vidal el día siguiente de su cumpleaños”.

Otro de los legisladores que cuestionó la decisión del macrismo fue el ex intendente de San Antonio de Areco Paco Durañona: “No podemos avanzar en más y mejor justicia si no respetamos los resultados electorales. El gobierno de Macri y Vidal terminó el 10 de diciembre”.

Si bien los pliegos aprobados fueron 41, la ex gobernadora presentó 42. Hay uno que no fue tratado porque el postulante al cargo en la Justicia bonaerense está preso. Se trata de Maximiliano Jarish, que era candidato para ser fiscal en el Departamento Judicial de San Isidro. Pero este pliego fue rechazado en el trabajo en la comisión de Asuntos Constitucionales. Actualmente, Jarish es sospechoso de integrar una red de narcotráfico con policías y funcionarios judiciales, y está detenido bajo la orden de la jueza Sandra Arroyo Salgado. Este era uno de los hombres que María Eugenia Vidal había propuesto para la Justicia de las y los bonaerenses.



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Principio de acuerdo en Diputados  | Se renovó el protocolo de sesiones virtuales



Las idas y vueltas entre el oficialismo y Juntos por el Cambio para trabajar en Diputados llegaron a su fin y el Frente de Todos podrá avanzar con su agenda legislativa. El titular del cuerpo, Sergio Massa, acordó con los jefes de bloque seguir sesionando de manera remota por 30 días hábiles más. Igualmente, el macrismo tendrá la posibilidad de convocar a sesiones presenciales, si lo requieren al menos diez diputados.

El acuerdo contempla que los legisladores que integren los grupos de riesgo puedan trabajar por videoconferencia, en caso de que se convoque a una sesión presencial. También podrán hacerlo quienes lo soliciten por “nota fundada” a la Presidencia de la Cámara baja. Este protocolo también incluye el trabajo de comisiones, donde comenzarán a tratar en las próximas semanas la reforma judicial, el Presupuesto 2021 y la actualización de la fórmula jubilatoria.

En una reunión de Labor Parlamentaria, las principales espadas de la Cámara baja se reencontraron una semana después del show opositor en el recinto. Los diputados del macrismo bajaron al Salón de Honor a las 19 con el acuerdo ya conversado con Massa. El tigrense llamó al titular del interbloque Juntos por el Cambio, Mario Negri, a las 17. El radical le comentó que estaban dispuestos a avanzar en la renovación del protocolo para sesiones a distancia para tratar temas “previamente acordados” y los “polémicos de forma presencial”.

El protocolo indica que “la Honorable Cámara de Diputados deberá arbitrar los medios para la realización” de sesiones presenciales, en caso de que se la solicite. Con esto, se mudaría el Congreso y se generaría un nuevo recinto en el que se cumplan las normas sanitarias para que se pueda sesionar en medio de la pandemia. En cuanto a esto, aun no hay definiciones sobre dónde se sesionaría. Desde Juntos por el Cambio hablan del estadio Movistar Arena, en Villa Crespo, y el oficialismo ve con buenos ojos la idea de trabajar en un estadio de fútbol en el conurbano bonaerense.

Los temas que la bancada amarilla va a querer tratar en forma presencial son tres: Reforma judicial, Presupuesto 2021 y la nueva fórmula para actualizar las jubilaciones. El impuesto a las grandes fortunas divide las aguas en la alianza opositora y para no dejar expuestas sus diferencias buscarán un tratamiento de forma virtual, más aun sabiendo que el Frente de Todos cuenta con los aliados necesarios para la aprobación.

En el interbloque que conduce Negri confían que la reforma judicial y Presupuesto 2021 van a tener un trabajo de comisiones de seis semanas, aproximadamente. Con esto, habría que hacer una nueva renovación del protocolo para tratar estos temas.

Sergio Massa y Mario Negri volvieron a hablar recién este martes. La última vez que se vieron no llegaron a un acuerdo para continuar con las sesiones en el marco de la pandemia, con las medidas sanitarias que la situación amerita, aunque lo intentaron varias veces. El macrismo insistía con tratar solamente de forma telemática los temas previamente acordados entre los bloques mayoritarios. El oficialismo no aceptó que la oposición le imponga la agenda y todo terminó en un show montado por Juntos por el Cambio en el recinto acusando al Frente de Todos de “cerrar el Congreso”.

Esto siguió con Juntos por el Cambio judicializando la sesión de la semana pasada en la que sancionó la ley para ayudar al turismo y se aprobó el proyecto que aumenta las multas por la pesca ilegal en el Mar Argentino. Los jefes de bloque de JpC presentaron un amparo para impugnar lo trabajado, con la firma de los jefes de bloque del espacio Mario Negri (UCR), Cristian Ritondo (PRO) y Maximiliano Ferraro (CC). Sin embargo, este tema “no se tocó” en la reunión de este martes, según deslizaron fuentes parlamentarias a este diario. “Continúa el camino legal”, agregaron, con ánimos de que no prospere.

El tono de la reunión de ayer fue distinto. “Plena armonía”, dijo a Página/12 un diputado que participó del encuentro, respecto al tono de la semana pasada. “No entiendo, le presentaron a los macristas lo mismo de la semana pasada, pero con mejor tono y ahora dijeron que sí”, se quejaba en los pasillos del Palacio Legislativo un diputado que no responde a ninguno de los principales bloques de la Cámara baja.

En el acuerdo también estuvo presente el jefe del bloque del Frente de Todos, Máximo Kirchner, y su vice, Cecilia Moreau. Por el Interbloque Federal participó Alejandro “Topo” Rodríguez. También se acercaron al primer piso del Congreso Nicolás Del Caño (PTS), Romina Del Plá (PO), José Luis Ramón (Unidad Federal para el Desarrollo), Luis Di Giacomo (Juntos Somos Río Negro). Se conectaron por vía remota el mendocino Alfredo Cornejo, Eduardo Bali Bucca, del bloque Justicialista, Alma Sapag (MPN), entre otros.

Con este nuevo acuerdo el Frente de Todos podrá avanzar por el próximo mes y medio con su agenda legislativa. Los gritos que se escucharon la semana pasada se transformaron en saludos, sonrisas y acuerdos entre los principales jefes de bloque. Así las cosas, la Cámara de Diputados tiene el camino allanado para seguir con su trabajo, esta vez, en consenso con todos los bloques.

Informe: Antonio Riccobene



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Tiene coronavirus un diputado que participó del show de Juntos por el Cambio | Rechazó las sesiones virtuales y estuvo el martes pasado en el Congreso



José Núñez, uno de los diputados nacionales de Juntos por el Cambio que en la última sesión decidió asistir al Congreso en vez de resguardarse y participar por videoconferencia, dio positivo en un test de Covid-19 y por ello entraron en riesgo todas las personas que estuvieron en contacto cercano con él.

El diputado es uno de los tantos opositores que cuestionó la modalidad tomada por las autoridades del Poder Legislativo en el marco de la pandemia, para proteger la salud de legisladores, asesores y empleados del Congreso. También fue uno de los que alentó las movilizaciones anticuarentena en Santa Fe, la provincia por la cual tiene una banca.

El 1 de septiembre pasado, Núñez asistió a la Cámara baja y participó de la polémica desatada por los representantes del macrismo que elucubran que la modalidad virtual atenta contra la República. Es más, a la noche publicó un video en el que manifestaba su indignación por figurar momentáneamente como “ausente” en la sesión en la que estaba presente. “No es un trabalenguas, es la realidad”, escribió en las redes sociales.

Solo cinco días después, también por su cuenta de Twitter, avisó que dio positivo en un test. Dijo que es asintomático y que recién a partir de ahora empezó a tomar los recaudos para evitar la transmisión del virus, con el que pudo haber estado infectado en momentos que rondaba los pasillos y recinto del parlamento.

Si esto fuera así, si ya tenía el virus mientras sesionaba, su presencia hace entrar en zona de riesgo a toda persona que estuvo en contacto cercano con él y que ahora deberá entrar en aislamiento de 14 días. De haber aceptado la modalidad virtual, no hubiera habido posibilidad de transmisión ni peligro sanitario para terceros.





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Macri fuerza la ruptura con el Gobierno | Una relación cada vez más tensa que pone en riesgo la labor del Congreso



Un cruce de declaraciones a propósito de la toma de tierras en el Conurbano, junto con las repetidas diferencias en torno a la apertura de la cuarentena en la Capital, dejó otra vez en evidencia el muy mal momento de la relación entre el oficialismo y la oposición, que ya se tradujo en un impasse en el trabajo en la Cámara de Diputados. Finalmente, tras una reunión por zoom, Juntos por el Cambio resolvió que lunes o martes presentará un amparo en la justicia para impugnar la última sesión, luego de que montaran un show para tratar de impedirla cuestionando que no sean presenciales. “Tienen una posición bastante absurda, nosotros renegociamos de manera remota la deuda externa que nos dejaron”, respondían desde Gobierno. “El consenso no puede ser que hay que hacer lo que quieren ellos o no se hace nada”, agregaban desde el bloque del oficialismo en Diputados. 

“Macri y Vidal habían anunciado que iban a hacer viviendas y nada de eso pasó. En cuatro años no pusieron ni un ladrillo“, lanzó el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, en referencia a las críticas que recibe el Gobierno por la toma de tierras en el GBA. También le reclamó al jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que hiciera cumplir los protocolos que habían acordado para la reapertura de bares y restaurantes en la Ciudad, donde el viernes a la noche quedaron registradas imágenes de descontrol. Las recriminaciones de Cafiero, en especial a lo referido a la toma de tierras, generaron la reacción del macrismo. “Es un relato con mentiras”, lo acusó el jefe del bloque de diputados del PRO, Cristian Ritondo. Luego salieron varios otros. En Gobierno insistían. “Siempre hablan como observadores, no se hacen cargo del desastre que dejaron”, agregaban.

En la Casa Rosada resaltaban lo sucedido en los últimos días para marcar las diferencias entre los opositores con responsabilidades de gestión con lo que pasa en Diputados. “La verdad es que con los gobernadores se trabaja bien”, comentaban cerca de Alberto Fernández. Los radicales Gerardo Morales, Rodolfo Suárez y Gustavo Valdés no sólo estuvieron en Olivos para aplaudir el acuerdo con los acreedores por la deuda sino que invitaron al Presidente a visitar Jujuy y Mendoza, que hoy son los dos distritos del país que tienen su estructura sanitaria más comprometida por los brotes de contagios. Fernández evalúa la posibilidad de viajar esta semana aunque la última palabra la tendrán los médicos. Algo parecido sucede con los intendentes del PRO bonaerense que el jueves participaron del acto de lanzamiento del plan de seguridad, para el que sólo desparramaron elogios. 

Nada que ver con los hechos del Congreso. En Gobierno hablan de una “impronta libertaria” que busca imponer el macrismo que lleva a la dirigencia opositora a cometer errores como los que tuvieron los gobernadores Morales y Suárez al abrir antes que nadie algunas actividades y ahora pagar las consecuencias, lo mismo que actualmente empuja a Rodríguez Larreta. En Diputados, eso se traduce en una llamativa militancia en contra de la virtualidad en tiempos de incesante crecimiento de los contagios.

En el bloque del Frente de Todos no dejaban de llamar la atención sobre el hecho de que hubieran llegado a un acuerdo con Ritondo, Mario Negri y Maximiliano Ferraro sobre la posibilidad de sesionar en un lugar más grande para que toda su bancada participara de manera presencial, para luego cambiar de opinión a los pocos minutos. La conclusión fue que Macri les ordenó no acordar nada, lo que confirmaría que el ex presidente conserva el liderazgo de la oposición siempre llevándola hacia las posturas más radicalizadas. “No creo en lo de los halcones y palomas. Por ahí en algún momento muestran diferentes estrategias, pero son todos lo mismo. Si no, no aceptarían esas órdenes de Macri y de Patricia Bullrich”, sostenían desde el bloque oficialista.

Los legisladores opositores tuvieron este sábado una reunión –curiosamente por zoom– con dos constitucionalistas para definir qué hacer respecto a la última sesión, que pese a todo se llevó a cabo y en la que se aprobaron dos proyectos con los que estaban de acuerdo. Resolvieron presentar un amparo en la justicia contencioso administrativa argumentando que la sesión no es válida porque está vencido el acuerdo para el funcionamiento virtual. En el bloque opositor admitían que desde el escandalete no habían tenido más contactos con el oficialismo pero no descartaban que lo hubiera en estos días. “Un amparo se puede levantar”, adelantaban. Subrayaban la buena relación personal de Ritondo con Sergio Massa y Máximo Kirchner, que habilitaba la posibilidad de un acercamiento en cualquier momento.

El diálogo, obviamente, en algún momento se dará. Lo que no se vislumbra es cuál podría ser el punto de acuerdo, fuera de todas las posibilidades que ya se barajaron en la larguísima reunión de labor parlamentaria pasada. Una por una, esas posibilidades fueron descartadas por el macrismo. “Dicen el teatro Colón o el CCK, que son lugares cerrados como el Congreso, es casi lo mismo. Nosotros le decimos que vamos a una cancha del Conurbano”, dicen con malicia desde el Frente de Todos. Le ofrecen que todos los diputados del macrismo que lo deseen participen de manera presencial. Difícil entender porqué no lo aceptan.

En el macrismo insisten en que pueden seguir con el sistema mixto, pero si hay un acuerdo por escrito de sacar del temario tres puntos esenciales: la reforma judicial, la movilidad jubilatoria y el presupuesto 2021, que en diez días aterrizará en el Congreso. En el Gobierno no aceptan que la oposición sea quien digite el temario y plantean seguir adelante con el apoyo de los otros bloques, que les permite un quórum ajustado. Con todo, en los dos sectores aseguraban que no tenían como objetivo mantener el conflicto. Planteaban como un punto común, por ejemplo, el interés de sacar la reforma al Fondo del Anses que beneficia a los gobernadores. Y, llamativamente, también podía avanzar algo el impuesto a la riqueza, que esta semana comenzará a discutirse en comisión. “En nuestro bloque hay algunos que lo apoyan”, reconocían en el macrismo. Habrá que ver si otra vez no aparece alguien que los hace cambiar de opinión.

Parrilli

“Tienen los mismos intereses”

El senador Oscar Parrilli sostuvo que el traslado de jueces “fue el mecanismo que usó el macrismo” para ubicar magistrados “adictos y afines” al frente de determinadas causas que le interesaban al gobierno anterior. Parrilli explicó que la Comisión de Acuerdos del Senado citó a diez jueces que habían sido trasladados durante la gestión de Mauricio Macri, de los cuales siete asistieron a la audiencia y que sólo se ausentaron Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli. “La oposición, Juntos por el Cambio, no concurrió ayer a la Comisión de Acuerdos con los mismos argumentos que expusieron estos tres jueces”, explicó el senador a El Destape Radio y consideró que eso demuestra que tienen “intereses políticos complementarios o son los mismos”. Parrilli sostuvo que “estos senadores se rasgan las vestiduras hablando de la república, de las instituciones, de la democracia y cuando la república funciona, no asisten”. “A confesión de partes, relevo de pruebas. Evidentemente estos tres jueces están en sintonía política con el macrismo. Los querían para garantizar su impunidad”, señaló. 



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¿Qué significa el intento macrista de cerrar el Congreso? | Formas golpistas



El intento del macrismo de impedir el funcionamiento del Congreso tiene una gravedad institucional inusitada, que no produjo mayores consecuencias porque los bloques opositores más chicos no se sumaron al boicot. La Justicia rechazó el recurso que plantearon para anular la sesión del martes y concedió una prórroga para el funcionamiento virtual. A pesar de su fracaso, la actitud de la oposición reavivó presagios destituyentes con el intento de utilizar al Congreso como plataforma para un golpe institucional.

Puede parecer paranoico hablar de golpes, al estilo del ex presidente Eduardo Duhalde, quien no por casualidad apareció meneando la amenaza de una interrupción golpista. El golpe militar como lo imaginó Duhalde no es posible. Seguramente que el golpe institucional parlamentario, al estilo del que funcionó en Brasil para destituir a Dilma Rousseff, tampoco.

Pero el hecho de que al cumplirse apenas los primeros ocho meses del Gobierno, el macrismo busque el cierre del Congreso, plantea un llamado de alerta. Al que se sumó este viernes el desconocimiento inédito de los jueces Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi al derecho del Senado a convocarlos como estipula la Constitución.

El oficialismo, con 119 diputados, es la primera minoría y necesita diez más para tener mayoría. Esas matemáticas lo ubican en una situación vulnerable porque depende, como en este caso, de los bloques más pequeños para mantener la actividad parlamentaria que el macrismo busca boicotear.

En diciembre de 2015, gran parte del electorado venezolano se abstuvo en las elecciones en protesta por la crisis económica. Nicolás Maduro, al que la oposición acusa de no ser democrático, reconoció su derrota, con lo cual la oposición pasó a controlar el Congreso. Entonces, el Congreso desconoció la autoridad de Maduro y eligió un presidente que fue reconocido por Washington.

El golpe fracasó porque Maduro retuvo el respaldo popular y el de las Fuerzas Armadas. En las elecciones siguientes movilizó a sus militantes para convocar al electorado y sacó una amplia ventaja sobre la oposición en una votación súpercontrolada y transparente. Pero el gobierno venezolano tiene propiedades en Estados Unidos y 31 toneladas en barras de oro en Gran Bretaña.

Obvio: los gobiernos de Estados Unidos y el de Gran Bretaña no quieren entregar las propiedades ni el oro, porque reconocieron como presidente de Venezuela a Juan Guaidó, un político que si se presentara a elecciones ni llegaría al diez por ciento de los votos. En este momento ni siquiera lo reconoce la mayoría de la oposición, porque Henrique Capriles dio señales de volver a candidatearse.

Hablar de Venezuela pone los pelos de punta a medio planeta porque tiene mala prensa. Pero viene al caso porque allí se intentó usar el Congreso, como lo está haciendo ahora el macrismo en Argentina, y porque el gobierno de Mauricio Macri depositó en Inglaterra once toneladas de barras de oro que se habían atesorado en el Banco Central durante los gobiernos kirchneristas.

Es para tenerlo en cuenta cuando se producen turbulencias como las del Congreso que en apariencia no tienen explicación racional. No existen situaciones límite por parte del Gobierno que justifiquen contramedidas extremas del macrismo. Esas digresiones alimentan sospechas razonables.

No puede haber gobiernos menos legítimos y con menos respaldo ciudadano que los de Jeanine Añez en Bolivia o la ilusión de Juan Guaidó en Venezuela. Sin embargo, fueron instalados (o intentaron hacerlo) y reconocidos por el gobierno norteamericano, que aparece otra vez en el continente como un jugador brutal sin la sutileza de la diplomacia ni la zanahoria de los tratados de libre comercio.

La reacción destemplada del macrismo se activó cuando el oficialismo comenzó a hablar de la ley de organización y competencia de la Justicia Federal. Una fuerza que instaló un organismo paraestatal como la “mesa judicial” para manipular desplazamientos y designaciones en la Justicia no reacciona por interés republicano, sino para defender los espacios de influencia que logró en la Justicia a través de mecanismos no republicanos.

Si se cuadruplican los tribunales en la Justicia Federal, será más difícil controlarla a través de un puñado de funcionarios como hizo el macrismo para aplicar el lawfare contra la oposición. De la misma forma reaccionó cuando el Consejo de la Magistratura decidió revisar la situación de los jueces que fueron designados de manera irregular durante el macrismo.

Hay dos, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, que fueron puestos en la Cámara Federal sin la aprobación del Senado exigida por la Constitución. La negativa de ambos a asistir a la reunión de ayer en la Comisión de Acuerdos implicará el voto contrario a su permanencia en la Cámara y el pedido de juicio político en la Magistratura.

Y está el procurador interino, Eduardo Casal, que fue designado por Macri y que protegió al fiscal Carlos Stornelli de las numerosas citaciones del juzgado de Dolores, donde fue procesado en una causa por asociación ilícita.

Son apenas tres situaciones irregulares de las muchas que produjo la “mesa judicial”. Ahora los periodistas macristas descubrieron la teoría del contrapoder y el valor de la independencia de los jueces. Pero si no abrieron la boca cuando el macrismo avanzaba sobre el Poder Judicial, no tienen autoridad moral para hacerlo ahora.

El escándalo que protagonizaron en el Congreso los diputados macristas coincidió con las movilizaciones insalubres y desopilantes que ellos convocaron, más una campaña de medios macristas y de sus intelectuales orgánicos, más la aparición destemplada del ex presidente Duhalde.

En Brasil, en toda América Latina, han denunciado que el lawfare fue diseñado por Estados Unidos y difundido en seminarios que organizaba el Departamento de Justicia de ese país con funcionarios judiciales latinoamericanos. Es sabido que el fallecido juez Claudio Bonadio, encargado de la persecución a Cristina Kirchner, era recibido como un héroe en la embajada norteamericana.

El escándalo que protagonizaron los diputados macristas tuvo un antecedente llamativo además de la campaña mediática y las marchitas del contagio: fue la participación estelar del embajador de Donald Trump en Argentina, el ex juez Edward Prado, en un Foro organizado el lunes por el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires. No se trata de un organismo gremial, sino de una agrupación de ex funcionarios macristas, defensores de genocidas y abogados de grandes empresas que, en documentos públicos, justificó el accionar de la dictadura.

Las intervenciones públicas de los embajadores extranjeros son pensadas al detalle, no son inocentes. El ex juez conservador de Texas fue designado por Trump en pleno lawfare y el mismo Prado afirmó que venía a colaborar con el “mejoramiento de la Justicia”. Fue la época en que Bonadio disponía de un poder que para muchos excedía a la Casa Rosada.

El foro fue el lunes, Clarín lo publicó el martes, el mismo día de la sesión en Diputados. El embajador de Trump hizo un discurso para defender la independencia de los jueces y otros oradores se dedicaron a criticar las propuestas del Gobierno para la Justicia. Oscar Parrilli pidió una cuestión de privilegio en el Senado para criticar lo que consideró una intervención en los asuntos internos del país: “Este embajador de Trump en la Argentina hizo mucho daño –señaló–, lo mejor que debería hacer es callarse la boca”.



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