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Rui Pinto, el Assange del fútbol que puede ser condenado a 25 años de cárcel

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¿Quién es la jueza que decide el caso de Julian Assange? | Vanessa Baraitser debe dictaminar sobre el pedido de extradición del fundador de Wikileaks



Desde Londres

La jueza Vanessa Baraitser, que está a cargo del caso Assange en el tribunal de Old Bailey, se ha mostrado hasta el momento implacable con los argumentos de la defensa.

La jueza ha rechazado la solicitud de libertad bajo fianza por el riesgo de que contraiga coronavirus y no ha intervenido para que Assange tenga pleno contacto con sus abogados como estipula la ley. 

Baraister ha terminado de enseñar sus cartas en el caso con su peculiar mirada sobre la ley pertinente para entender en el caso. A pesar de que existe un tratado bilateral entre Estados Unidos y el Reino Unido que prohíbe la extradición por razones políticas, la jueza ha decidido hacer prevalecer la ley de extradición de 2003, de carácter genérico, que no contempla la persecución política como excepción.

Cuando el sitio web “Declassified UK” solicitó información sobre Baraister bajo la ley de libertad de información el Ministerio de Justicia británico se negó a darla apoyándose en un tecnicismo.

El sitio web había revelado con anterioridad los conflictos de intereses de su antecesora en el caso Assange, Lady Emma Arbuthnot, que dio un paso al costado como magistrada del caso, pero que sigue encargada aún de su supervisión judicial.

En uno de sus dictámenes en 2018, Lady Arbuthnot dijo que le tenían sin cuidado los hallazgos sobre Assange del Grupo de Trabajo sobre la detención arbitraria de Naciones Unidas. En su resolución Lady Arbuthnot dejó en claro su posición respecto a la persecución política. “Acepto que el señor Assange ha expresado miedo de ser enviado a Estados Unidos a comienzos del proceso de extradición a Suecia. Encuentro que esos temores no son razonables”, dictaminó Lady Arbuthnot.

“Declassified UK” reveló que su esposo, Lord James Arbuthnoy, un ex ministro de defensa conservador con vínculos con el establishment militar británico, forma parte de la Henry Jackson Society (HJS), un grupo Neoconservador que ha calificado a Assange de “paranoico demente” y que ha llevado adelante una tenaz campaña contra Wikileaks.

La cosa no mejora cuando se examina el ámbito político. La ministra del interior, Priti Patel, que tendrá que estampar su firma a una eventual orden de extradición de la corte, ha recibido financiamiento del HJS.

Patel tiene una fluida relación con el Procurador de Justicia de los Estados Unidos, el halcón William Barr, otro nombre vinculado a HJS. En agosto Barr fue el artífice de la presentación de nuevos cargos contra Assange dos días antes de la preaudiencia del juicio. 



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Empieza el juicio a Julian Assange y EE.UU. suma acusaciones | El gobierno de Trump aprovechó la demora por la pandemia para agregar cargos contra el fundador de WikiLeaks



Desde Londres

En medio de una ofensiva política y legal del gobierno de Donald Trump, comienza este lunes en Londres el juicio de extradición a Estados Unidos del fundador de Wikileaks Julian Assange. Estados Unidos lo acusa de violar su ley de Espionaje por la publicación de documentos secretos en 2010 sobre la guerra de Irak y Afganistán. La defensa pide la liberación y nulidad del proceso a Assange debido a la violación de derechos humanos y civiles consagrados por la ONU, la Convención Europea de los Derechos Humanos y la ley consuetudinaria inglesa.

El tortuoso caso Assange comenzó en 2010 con la publicación de cientos de miles de documentos clasificados que revelaban crímenes de guerra, corrupción y prevaricato en la política bélica estadounidense en Irak y Afganistán. La primera y sorprendente vuelta de tuerca, digna de un thriller, fue la denuncia contra el carismático fundador de WikiLeaks en Suecia unos dos meses más tarde por presunta violación y abuso sexual de dos mujeres. Suecia pidió la extradición de Assange que fue arrestado por la policía británica y puesto en libertad bajo fianza mientras duraba el juicio por extradición en el Reino Unido. Cuando en 2012 la Corte Suprema británica falló a favor de que se lo extraditara a Suecia, Assange solicitó asilo político en la embajada de Ecuador en Londres.

Desde entonces estuvo a merced de los vientos políticos y diplomáticos: los vaivenes judiciales en Suecia, los cambiantes aires de Ecuador, la presión de Estados Unidos y el Reino Unido. La decisión de Suecia de retirar los cargos contra Assange se vio más que compensada por la salida de Rafael Correa, el acelerado giro a la derecha de su sucesor, Lenín Moreno, y el deterioro de la situación económico-social ecuatoriana. A cambio del visto bueno de Estados Unidos para un préstamo con el FMI por 4 mil millones de dólares, el gobierno de Lenín Moreno abandonó a Assange a su suerte. En abril del año pasado la policía inglesa ingresó en la embajada ecuatoriana y lo arrestó por no haberse entregado a la corte cuando estaba libre bajo fianza en 2012. Desde entonces permanece en la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh, en el sudeste de Londres.

La larga extradición de Assange

Este segundo proceso de extradición debía comenzar en abril: se demoró con la pandemia. Estados Unidos aprovechó esta demora para añadir nuevos cargos a los 18 delitos que se le imputan. Estos cargos se extienden más allá de la figura misma de Assange. Dos de sus socios en WikiLeaks y un empleado de la organización son acusados de cómplices en la conspiración contra la seguridad estadounidense. El mensaje del departamento de estado es una advertencia a cualquier “whistleblower” tentado de revelar los trapos sucios del gobierno: Estados Unidos los seguirá hasta el fin del planeta.

El argumento estadounidense es que la publicación de estos documentos clasificados pone en peligro la vida de personas o la seguridad del estado. El secretario general de la Association of American Lawyers, Luis Carlos Moro refutó este argumento, un clásico de los estados sean democráticos o dictatoriales. “Una extradición de Assange sentará un peligroso precedente para todo el mundo democrático porque lejos de representar la vigencia del estado de derecho significará una victoria de la persecución política”, dijo Moro.

Según la defensa, una larga lista de irregularidades y violaciones de derechos fundamentales deberían impedir la extradición. Los argumentos legales son sólidos y fueron adelantados en una carta abierta al primer ministro Boris Johnson en agosto firmada por más de 150 prominentes abogados y organizaciones legales de Estados Unidos, el Reino Unido, Europa y Australia. Entre los puntos citados se encuentran algunos de casi irrebatible contundencia:

– el artículo 4 del tratado de extradición bilateral entre Estados Unidos y el Reino Unido prohíbe la extradición por motivos políticos.

– También la prohíbe en caso de que haya “un riesgo de ser sometido a un juicio injusto”, es decir, sin las garantías mínimas de imparcialidad de un estado de derecho.

·-El riesgo de tortura citado por el Rapporteur sobre tortura de la ONU en el caso de extradición de Assange.

– y la violación a la libertad de prensa y expresión: la extradición consagraría como delito la divulgación de información gubernamental.

Trump, Brexit y George Orwell

Al sesgado entorno judicial se le agregan incomprensibles restricciones a la prensa para la cobertura de un juicio seguido en todo el mundo: solo 10 periodistas podrán ingresar a las sesiones. Además de comprometer la transparencia del proceso, esta restricción es una manera de invisibilizar el estado de salud de Assange: la última vez que se lo vio fue en su arresto en la embajada ecuatoriana. La información de las pocas personas que han tenido acceso a Assange en todos estos meses – su actual pareja, sus abogados – es que su estado de salud es precario.

El proceso de extradición comienza en un momento sobrecargado políticamente: el 3 de noviembre son las elecciones en Estados Unidos, el 1 de enero la definitiva salida del Reino Unido de la Unión Europea. Al calor de la gigantesca polarización del Brexit, los conservadores con Boris Johnson a la cabeza y la poderosa prensa afín a la carga, han lanzado en los dos últimos años una ofensiva contra el poder judicial con titulares de tapa que calificaban a los jueces de “enemigos del pueblo”, con nombre y foto de los magistrados que fallaran en contra de la ruta legal que buscaba imprimirle el gobierno a la salida británica de la Unión Europea. El Rasputinesco cerebro de Johnson, Dominic Cummings, quiere reformar el sistema judicial de cuajo, en especial sus rasgos más progresistas, “herramientas de campaña de izquierda”, según el ultra conservador matutino Daily Mail.

Esta ofensiva, que puede hacer pensar en una suerte de “lawfare” a la británica, tiene límites institucionales y colectivos que van a pesar en el caso Assange. En un célebre ensayo en medio de la segunda guerra mundial, el autor de 1984, George Orwell, rescataba el respeto a la justicia como un rasgo inglés que trascendía clases e ideologías. “Todos creen que la ley es algo incorruptible que está por encima del estado y del individuo y que debe ser impartida de manera imparcial. Se dirá que es una ilusión, pero es una ilusión muy poderosa que tiñe la conducta social y la vida colectiva”, escribe Orwell.

Esta visión colectiva es un ideal cultivado desde la niñez (la queja favorita de los muy modosos niños ingleses es “it is not fair”: no es justo). Es también fuente de hipocresía como en el célebre “fair play”. En el mejor de los casos funciona como una salvaguarda contra la farsa judicial y los juicios amañados. En el otro gran caso de extradición de los últimos 30 años, el de Augusto Pinochet, la justicia británica estaba camino a conceder su extradición a España cuando intervino el poder político. El proceso estuvo cargado de ironías. Un supuesto refugio del privilegio como la Cámara de los Lores – corte suprema en aquellos años – falló dos veces a favor de la extradición. Un gobierno laborista, supuestamente de centro izquierda, terminó inventando una coartada de salud física y mental – senilidad – para que el ex dictador regresara a Chile.

Las audiencias del caso Assange se extenderán hasta el 25 de septiembre. El fallo de esta primera instancia podrá ser apelado. El caso seguirá con toda seguridad una trayectoria similar al caso Pinochet: la High Court de Londres y la Corte Suprema. Es un poco prematuro para los pronósticos, pero no habría que descartar un escenario similar al del caso Pinochet: la justicia moviéndose por un lado, el poder político por el otro. En buena medida dependerá de que las palabras de Orwell sigan describiendo a la sociedad británica del Brexit y las fake news unos 84 años más tarde.



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El nuevo WikiLeaks | Exclusivo: Lorax Horne, de la organización DDoSecrets



Lorax Horne nació en Canadá hace 34 años. Vive sobre la costa atlántica, en Halifax, Nueva Escocia. Periodista y activista trans, pertenece a la organización DDoSecrets que difundió en junio pasado documentos confidenciales sobre el FBI y distintas policías de los Estados Unidos. Su madre argentina y la etapa colegial que pasó en Ecuador le permitieron dominar el español aun cuando se le note su acento agringado. Trabajó en WikiLeaks, de donde se fue por diferencias en la exposición de papers sobre Rusia y Siria que según dice se pretendían ocultar. Tiempo después se sumó a su nuevo lugar en el mundo virtual. El espacio de divulgación de información secreta y no tanto donde ahora trabaja codo a codo con la estadounidense Emma Best, cofundadora de la plataforma con otro militante global. Todos se hicieron conocer de a poco con informes como los BlueLeaks –las filtraciones policiales en EEUU– y casi un millón de papeles del Registro Mercantil de las islas Bahamas que les proveyeron a la revista alemana Der Spiegel y a EIC (European Investigative Collaborations) para su publicación. Horne dio un taller para periodistas en la franja de Gaza en 2016 y ha marchado en distintas ciudades bajo la consigna “el periodismo no es un crimen”. El colectivo en el que se desempeña como editor ejecutivo posee archivos sobre distintos países, organismos de Seguridad de esos Estados y diversas corporaciones. Son tantos y con temas tan espinosos que el gobierno alemán les canceló la cuenta de Twitter desde donde difundían las informaciones que obtenían de distintas fuentes como ciberactivistas, hackers y la ya emblemática Anonymus.

–¿Qué es Distributed Denial of Secrets (DDoS)?

–Somos un grupo que publica datos que creemos relevantes, que muchas veces caen dentro de las categorías que son leaks o hacks aunque también publicamos datos que no son ni leaks ni hacks. Nos definimos como una biblioteca de este tipo de datos y lo que nos separa de los periodistas con los que trabajamos es que podemos publicar todo lo que nos llega e intentamos no imponerles nuestros propios criterios. Tratamos de hacer que estén disponibles los datos que nos parecen de interés público. WikiLeaks es un precedente importante y nosotros queremos mejorar el modelo o tratar de ser un poco más adaptados a la realidad o a los problemas que se nos vienen. No tenemos un buzón encriptado en nuestro sitio web que dice “mándanos acá los datos”. Tenemos políticas de comunicación segura y nos adaptamos al panorama como se nos presente. Ahora estamos viviendo esta censura en Twitter y hasta nuestro sitio web ha tenido problemas como la confiscación del servidor en Alemania. Pero tratamos de seguir. Los datos ya están liberados y no nos importa si la gente los encuentra específicamente en nuestro sitio web con tal de que puedan acceder y usar nuestra información.

–¿Nos puede describir un ejemplo?

–De la computadora de Thomas Hofeller, un activista conservador muy influyente en las redes y destacado estratega republicano que armaba mapas electorales con preguntas inducidas para favorecer a su partido en los censos, supimos cómo hacía para influir en las posibilidades electorales. Había montado un operativo ilegal, pero se murió y quedó su computadora llena de datos acerca del rol que él había tenido en construir este mapa electoral favorable al Partido Republicano. Su hija Stephanie heredó sus archivos y resultó que tenía un sentimiento político diferente y entonces soltó estos datos para informar al público y para, digamos, enriquecer el panorama de la información pública. Esto es un ejemplo de las informaciones que nosotros recibimos y que por importantes queremos incluirlas en nuestro archivo.

–¿Cómo nació DDoS? ¿En qué momento y por qué circunstancias?

–Emma Best cofunda DDoSecrets en 2018 y ocurre en un momento en el cual existían preguntas importantes acerca del seguimiento de WikiLeaks. Creo que yo me involucré de hecho, inicié mi involucramiento en la junta como directivo que es un esquema que Emma Best instituyó temprano. Así fue como empecé en la junta, aunque no con un compromiso en el día a día, no veíamos los datos, sino que Emma nos consultaba para que le diéramos consejos. DDoSecrets es un colectivo bastante horizontal y buscamos cómo compartir el trabajo del grupo. Somos pequeños, menos de 20 personas en total y esa es la historia de cómo comenzó todo para mí en la organización.

–¿Pasó de WikiLeaks a DDoSecrets directamente?

–Pasé muchos años tratando de ayudar a WikiLeaks, tratando de involucrarme en la organización, incluso me mudé a Alemania un tiempo cuando mi situación política en Ecuador no fue muy buena. Yo publiqué un reportaje en Newsweek acerca de una matanza de indígenas en la Amazonia, que no le gustó mucho al presidente Rafael Correa y se tornó políticamente peligroso para mí permanecer en el país. Entonces viví en Alemania unos años entre 2014 y 2016. Vi de cerca a WikiLeaks en Berlín y como operador creo que saqué algunas lecciones de ahí, acerca de cómo poder compartir más este trabajo con gente del sur. De hecho ése es un problema que me ha interesado mucho y le agradezco esta entrevista porque es verdad lo que me indicó: en la Argentina no se habla de DDoSecrets o se desconoce la existencia de ella.

–¿Emma Best se peleó con Julian Assange en 2016 como sugiere alguna crónica que hay por internet y por eso ella creó DDoSecrets?

–Tuvo varias diferencias con WikiLeaks sobre cosas que ellos decidieron no publicar y que el argumento para no publicar no nos convencía a nosotros acerca de documentos de Rusia y de Siria que no estábamos de acuerdo en ocultar. Esa es alguna de las diferencias que Emma ha tenido específicamente pero creo que hay otras personas dentro de nuestro grupo que hemos tenido diferencias en experiencias con WikiLeaks y ditintos aprendizajes, porque yo creo que no existiríamos sin WikiLeaks, pero también nuestro afán es hacernos diferentes.

–Edward Snowden como Emma Best han pertenecido al aparato de inteligencia de EE.UU. ¿Que se hayan alejado e incluso hoy sean perseguidos, se trata de dos casos aislados o cree que se va a replicar esta conducta en el futuro, por gente que se decepciona trabajando para las cloacas del Estado en EE.UU.?

–Creo que es lo que estamos viendo, se trata de esta conversación acerca del rol que tienen las fuerzas policiales, algo que es bastante habitual. Admiro mucho a Emma por el hecho de que pudo reconocer que estaba mal lo que estaba haciendo y que quería cambiar su vida radicalmente y salió de los entes gubernamentales para tener esta carrera, que ya venía de antes porque Emma suelta información de dominio público muchísimo antes de DDoSecrets. Emma publica en un sitio web que ayuda a ciudadanos a meter formularios de información pública, se llama Información en Estados Unidos, y lo hace con datos del gobierno cuando los consigue para que cualquiera los pueda usar, cualquiera pueda escribir un libro acerca de esos elementos comprobados. Entonces por supuesto que sí, estamos viendo a personas, jóvenes que estamos cuestionando estas estructuras de poder muy concentradas. De hecho en el 2001 cuando las Torres Gemelas cayeron yo estaba en el colegio americano en Ecuador y WikiLeaks buscaba al hombre fuerte de Rafael Correa para protegerle en la pelea con Estados Unidos.

–¿Quiénes son los proveedores de contenidos de ustedes? ¿Van desde Anonymus hasta la hija de un político republicano como el que mencionó: Thomas Hofeller?

–Sí, cada base de datos que publicamos tiene fuentes diferentes y eso esperamos que nos pueda proteger en el sentido de defender como colectivo periodístico nuestro trabajo.

–Lorax, ¿qué les preocupa más, los gobiernos o las grandes corporaciones?

–Buena pregunta. Yo diría, hablando por mí, que me preocupan las corporaciones, me parece que tienen menos controles, menos estructura de revisión. Los gobiernos también son bastante peligrosos. Estamos viendo ahora el peligro de hacer enemigos en el gobierno de Estados Unidos que es muy poderoso actualmente, pero es una pregunta muy difícil. Lo que me preocupa a mí son las conexiones entre las corporaciones y los gobiernos. En los EE.UU. vemos estas conversaciones entre las grandes compañías de tecnología que se han desplegado por el mundo.

–¿O sea que las grandes corporaciones están menos sometidas al escrutinio público?

–Estamos menos acostumbrados a cuestionarlas, creo que los gobiernos están acostumbrados a que los tengan bajo la lupa y en cambio las empresas por cómo se constituyen son mucho más opacas.

Y a propósito de lo que dice de cómo se constituyen, muchas se constituyen en paraísos fiscales, lugares off shore.

–¿Y qué se puede hacer contra eso? ¿Qué dificultades han encontrado ustedes como colectivo para obtener información de corporaciones en paraísos fiscales?

–Es dificilísima esta labor, hemos hecho investigaciones acerca de paraísos fiscales como las Bahamas, hemos soltado a consulta pública el Registro Mercantil de Bahamas hasta 2016 o 2018. Pero la labor de investigar paraísos fiscales requiere que los periodistas crucen fronteras para que puedan entender de cosas muy pequeñas como la Ley Marítima. Por ejemplo, en Bahamas hay registradas empresas que son de estos cruceros que viajan por el mundo, entonces un periodista que está en un país para investigarlos tiene que trasladarse por todos lados y es muy costoso. Yo creo que los periodistas tenemos tiempo limitado. La necesidad de estar conectados a la realidad y al público y meternos donde nos vamos a demorar un mes en ver qué es lo más importante, no nos llama tanto la atención. Es más fácil si escribo otra nota en vez de investigar los cruceros de las Bahamas. Entonces nosotros luchamos en contra de esto. Buscamos maneras de atacar los temas y estamos siempre abiertos a escuchar las sugerencias de las personas que lo hacen día a día.

–A Estados Unidos se la empezó a llamar la nueva Suiza, porque muchas cuentas de grandes empresarios poderosos que estaban en el país europeo, por ejemplo, comenzaron a trasladarse a Delawere, a Nevada, a Florida. ¿Coincide con que EE.UU. se está convirtiendo en un gran paraíso fiscal, el más importante de todos?

–Es completamente verdad. Estados Unidos está constituyéndose, como menciona en esos estados específicos, en un paraíso fiscal. Tenemos un miembro de nuestro colectivo que también está tratando de traer esta ONG a los EE.UU. para sacar una ley, un registro de que se deba nombrar a los realmente beneficiarios, a los dueños que se benefician de una empresa y tratar de derrotar a estos paraísos fiscales en los Estados Unidos. El problema es que EE.UU. es tan grande y a diferencia de Suiza, para constituirse como sociedad uno tiene que declarar impuestos, ir a la agencia de declaración de renta federal que tiene esta reputación de ser potente e independiente. Yo no sé si esta reputación actual es merecida o bajo Trump todo ha cambiado un poco hacia lo completamente impredecible. Es un momento interesante.

–Hay una versión que menciona por qué habría ocurrido lo de los Panamá Papers. Consiste en que se metieron en las oficinas de Mossack Fonseca en Panamá con la finalidad de desprestigiar a ese país como paraíso fiscal y que los dueños de esos capitales temiendo por su seguridad fueron a parar a Estados Unidos.

–No había oído de eso. Lo que sí hemos visto es que los clientes de Mossack Fonseca una vez que Panamá perdió su privacidad, simplemente se movieron a otro lado. Sí es posible que EE.UU. quiera ser un paraíso fiscal del mundo y que ésa sea la meta de Trump. Yo creo que es de esos industrialistas corruptos por generaciones, y puede ser que tenga mucha gente alrededor que esté preparando eso, pero lo que diría es que la gente tiene que estar atenta a lo que están haciendo estas empresas y al dinero. EE.UU. es uno de los peores países. Brasil no está muy detrás. Tenemos que cuestionar urgentemente a cualquiera que nos diga que la salud se debe vender y que el agua líquida se debe vender, el aire se debe vender; es como que no, hay que detener esa lógica. Yo sí me identifico como anticapitalista y esta es la labor que hace DDoSecrets. Por eso liberamos documentos, somos anticapitalistas en el sentido de que los datos están comercializados y que tenemos empresas constituidas de golpe, que toda su materia prima son datos. No han construido nada y son datos lo que venden y los que les dan ganancias. Soltamos un tuit en febrero diciendo que íbamos a priorizar datos acerca de la policía. Esto es algo que cualquier periodista hubiera hecho. Vemos estos movimientos sociales y vamos a difundir esto. Porque es muy peligroso para nosotros que se nos tilde de vulneradores de sistemas, el hecho de que tengamos la prioridad de publicar datos de relevancia pública y que nuestros métodos para comunicarnos con hackers seguros no significa que estemos hackeando ni que sea nuestra prioridad. Nuestra prioridad es publicar y hacer que los datos estén disponibles y sean públicos.

–Aquí en América Latina siempre hemos sido víctimas de dictaduras genocidas. La CIA tiene mucho que ver con apoyar a esos régimenes políticos. ¿No les resultaría interesante conseguir desclasificar documentos en EE.UU. antes de 30 años para investigar los crímenes de guerra o los crímenes en general de un gobierno?

–Esta experiencia de haber estado adentro y de haber salido creo que es una experiencia imprescindible. A mí cuando me pongo a escribir acerca de los documentos de la seguridad de los EE.UU. tengo que mirar las palabras clave que significan estas siglas, pero Emma ya lo tiene todo presente, qué significan las siglas. Estos datos que soltamos de Blue Leaks vienen de centros de difusión que se crearon después del 2001 para tratar de coordinar inteligencia entre Estados y entre departamentos de policía federales y locales pero de verdad que lo que han estado investigando son grupos políticos y los peligros reales no han sido tan de interés para la policía. Creo que esto nos enseña algo acerca de las prioridades que tienen estas entidades. Nosotros en Latinoamérica hemos visto esa cara de los EE.UU. desde hace muchísimo tiempo, pero ahora lo están viendo en las calles de Estados Unidos y hay que señalarles lo que está pasando porque cuando le pasa a Ecuador o le pasa a Argentina les parece muy lejos, ¿no?

–¿Han sufrido persecución más allá del bloqueo a la cuenta de Twitter en Alemania? ¿Emma Best corre peligro en EEUU?

–Sí, hemos visto algunas cosas. Hay algo que me pasó a mí que no estaba seguro si atribuirlo a esta confiscación de la cuenta en Alemania. Alguien vandalizó mi carro. Era un vandalismo muy específico pero no sé si es exactamente esto. La confiscación del servidor preocupa porque significa que están investigándonos a nosotros porque están tratando de seguir la pista y de sacar fuentes de los periodistas en vez de estar pendientes de los problemas de los crímenes que cometieron los policías. Emma sí está preocupada, esta preparándose para un futuro en el que quizás este separada de la computadora o esté peleando su caso desde la prisión, estamos preparados para eso. Porque no sabemos qué va a pasar en las elecciones. Si Trump ganara otra vez puede ser que el periodismo pierda la protección de la Constitución de los EE.UU. y no sé en la organización si continuaríamos de igual manera o haremos otra cosa. Pero sí, definitivamente estamos preocupados.

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AM 750 Argentina

Rafael Correa: “Cuiden a Alberto” | El expresidente de Ecuador habló con AM750 después de ser proscripto



El ex presidente de Ecuador
charló con Víctor Hugo Morales luego de que el Consejo Nacional electoral de Ecuador resolviera suspender del registro de partidos políticos a “Fuerza Compromiso Social” en las próximas elecciones.

Con la resolución, se impide que se presenten candidatos para las elecciones a celebrarse en febrero del 2021.

Correa sostuvo que “se rompieron los códigos de la democracia
y de la Constitución. Están desesperados por impedirnos participar en las elecciones“. 

“Estamos con el alma y el corazón destrozados. Destruyeron a Ecuador, que todavía resiste. Persiguen gente inocente para perjudicarme a mi”, indicó.

Además, explicó que “la solución probablemente está en las manos del pueblo ecuatoriano”.

El expresidente ecuatoriano elogió la gestión de Alberto Fernández pero llamó a “no relajarse”: “Alberto es una excelente persona pero con un 10% de caída de la economía, la población es fácilmente manipulable”, sostuvo.

Los medios se van a olvidar que viene de un país destrozado. Alberto goza de un merecido apoyo popular pero hay que tener mucho cuidado con la manipulación mediática“.

Correa apuntó contra el presidente Lenin Moreno por la situación de Julian Assange
y calificó de “vergonzoso” lo que hizo el gobierno:  “Lenin Moreno está en el basural histórico, es el colmo del entreguismo“.

“Somos el único país en la historia que permitió que una fuerza extranjera entre a su embajada, es algo impresionante”. “Assange no tiene la probabilidad de un juicio justo. Es muy difícil, ilegal y absolutamente injusto”, agregó. 



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Argentina El mundo

Más de 40 organizaciones pidieron la liberación inmediata de Julian Assange | El creador de Wikileaks continúa preso en el Reino Unido



Más de 40 organizaciones defensoras de los derechos humanos y la libertad de prensa pidieron la liberación inmediata de Julian Assange. El fundador de Wikileaks se encuentra detenido en el Reino Unido. En una carta dirigida al ministro de Justicia británico Robert Buckland, los firmantes piden al gobierno de Boris Johnson que impida su extradición a Estados Unidos. Además denunciaron el efecto negativo que tiene para la libertad de prensa la detención del activista. La justicia norteamericana pretende juzgarlo por cargos de espionaje. De encontrarlo culpable podría ser condenado hasta a 175 años de prisión. 

El australiano, que cumplió 49 años este viernes, se encuentra detenido en la prisión británica de máxima seguridad de Belmarsh, al sureste de Londres. Allí espera la segunda fase del juicio sobre la solicitud de extradición cursada por Estados Unidos. Assange no recibe visitas desde marzo pasado debido a la pandemia del coronavirus. Un tribunal británico reanudará la evaluación de su caso el 7 de septiembre. La justicia norteamericana quiere juzgar al activista por difundir a partir de 2010 más de 700.000 documentos clasificados. En ellos se revelan actividades militares y diplomáticas del gobierno norteamericano, en particular en Irak y Afganistán.

En la citada carta, los demandantes reaccionan ante los nuevos cargos presentados hace unos días por Estados Unidos contra Assange, que se suman a los 18 que ya tiene en su contra. Califican esas últimas acusaciones como una escalada sin precedentes. “Se trata de una agresión que ya era inquietante contra el periodismo en Estados Unidos, donde el presidente, Donald Trump, se refirió a los medios de comunicación como ‘enemigos de la gente´”, denuncia la misiva. “Aunque otros presidentes previos llevaron ante la justicia a informadores y otras fuentes periodísticas en virtud de la Ley de Espionaje por filtrar información clasificada, la Administración de Trump dió un paso más“, consideraron los firmantes.

Entre los impulsores de la carta figuran la ONG Reporteros sin Fronteras, PEN Internacional y la Federación Internacional de Periodistas. Aseguran que la persecución de Assange contribuye al deterioro de la libertad de prensa en el Reino Unido y empaña la imagen del país en la escena internacional. El director ejecutivo de PEN International, Carles Torne, señaló la gravedad que tiene para el periodismo el avance contra el activista australiano. “Abren la puerta de manera efectiva a criminalizar actividades que son vitales para muchos periodistas de investigación que escriben sobre asuntos de seguridad nacional”, señaló Torner. El director de PEN expresó su preocupación ya que más allá del caso en sí mismo la extradición de Assange podría sentar un precedente muy dañino. “Tiene un efecto aterrador en el periodismo crítico, que es esencial para exponer la verdad sobre delitos cometidos por gobiernos“, indicó el ejecutivo de PEN.

Para la directora de campañas internacionales de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Rebecca Vincent, el Reino Unido no debe dejarse presionar por la administración Trump. “El Gobierno británico debe ejercer sus propias obligaciones para proteger la libertad de información y no permitir un enjuiciamiento políticamente motivado desde otro país“, señaló Vincent. Además sostuvo que todos los cargos contra Assange tienen que retirarse. “Debe ser puesto en libertad sin retrasarlo un día más“, agregó la integrante de RSF.





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Reclamo de presos políticos de todo el mundo a Michelle Bachelet por el coronavirus

Reclamo de presos políticos de todo el mundo a Michelle Bachelet por el coronavirus

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Assange, frente a los jueces que deciden la extradición a EE UU

Assange, frente a los jueces que deciden la extradición a EE UU

El fundador de WikiLeaks está acusado de cargos que lo pueden dejar 175 años en una cárcel.
(Foto: AFP)
Por Alberto López Girondo
@algirondo

23 de Febrero de 2020

Este lunes el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, enfrentará una corte del Reino Unido que determinará si será extraditado a Estados Unidos, donde lo esperan cargos por 175 años de prisión. Assange -detenido en abril pasado cuando Ecuador le retiró la protección en su embajada en Londres- está acusado de revelar información secreta del Pentágono por haber publicado los crímenes cometidos por tropas estadounidenses en Irak y Afganistán.

La situación del periodista y activista preocupa a sus defensores y seguidores en todo el mundo que reclaman por su estado de salud pero también por lo que consideran un ataque feroz contra la libertad de prensa. Assange fue perseguido desde que entre 2010 y 2011 publicó cerca de 400 mil archivos que le proporcionó Chelsea Manning, analista de inteligencia del Ejército de EE UU en Bagdad. Los abogados de Assange, de 48 años, dicen que si él es culpable de revelar información peligrosa para la seguridad de Washington, también debería procesarse a los diarios The New York Times, The Guardian, Le Monde, El País o Der Spiegel, de EE UU, Gran Bretaña, Francia, España y Alemania, respectivamente.

Cuando estalló el caso, Barack Obama se cuidó de acusarlo directamente. Así, una denuncia por abuso sexual contra dos jóvenes en Suecia lo tuvo en el candelero desde 2012. En ese contexto, el gobierno de Rafael Correa le dio asilo. Pero Londres nunca le dio el salvoconducto y debió permanecer en la sede diplomática ecuatoriana hasta que el actual mandatario, Lenín Moreno, le quitó la protección y permitió que agentes británicos ingresaran al edificio para llevarlo preso. En mayo pasado, Nils Melzer, especialista de la ONU, revisó a Assange junto con dos médicos que le encontraron síntomas de tortura psicológica y lanzaron un pedido de ayuda internacional.

Esta semana, los abogados del periodista afirmaron que Donald Trump le había ofrecido un indulto si afirmaba que Rusia no estaba implicada en la filtración de correos electrónicos del Partido Demócrata. Assange se plantó en que la información publicada en 2016, y que revelaba la conexión de una fundación de los Clinton con los grupos yihadistas que asolaban a Medio Oriente, la había obtenido de otras fuentes.

La Casa Blanca negó la negociación con el australiano. Para Hillary Clinton, Assange es un agente ruso. Cuando la denuncia por violación fue desestimada por la fiscalía sueca, creció la causa en EE UU. Assange sigue preso y sin esperanzan a la vista, mientras medios que incrementaron sus ventas con la publicación de sus informes miran para otro lado. «

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