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Cómo sigue el juicio político a Donald Trump | Los escenarios posibles y los antecedentes



La Cámara de Representantes de Estados Unidos acusó el miércoles al presidente Donald Trump por segunda vez y será sometido a un juicio político en el Senado. La medida plantea dudas sobre qué pasará a continuación.

La Cámara Baja votó con 232 votos a favor, entre ellos 10 republicanos, y 197 en contra para iniciar un proceso de destitución contra el presidente.

Estos son algunos de los posibles escenarios luego de la votación de la Cámara, que acusó a Trump de incitar el ataque de sus partidarios al Capitolio cuando el Congreso certificaba la victoria presidencial del demócrata Joe Biden.

Juicio en el Senado

Tras la votación de este miércoles, le corresponde a la presidenta demócrata de la Cámara, Nancy Pelosi, presentar el artículo de destitución al Senado en el momento que ella decida. El Senado luego llevará a cabo el juicio político.

Eso es lo que pasó el año pasado después de que la Cámara baja, controlada por los demócratas, iniciara el proceso de “impeachment” contra Trump por presionar al presidente de Ucrania para que desenterrara información que podría comprometer a Biden.

Trump fue absuelto por la mayoría republicana en el Senado en febrero de 2020.

Esta vez, sin embargo, a Trump solo le queda una semana en la Casa Blanca y Biden jurará como el presidente número 46 de Estados Unidos el 20 de enero.

El Senado está actualmente en receso y no está previsto que regrese hasta el 19 de enero.

El líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, dijo que el jefe de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, tiene la facultad de volver a llamar al Senado antes de tiempo y celebrar una sesión de emergencia. Pero McConnell descartó eso.

Incluso si el Senado se moviera “con prontitud”, no hay manera de que pueda llevar a cabo un juicio antes de que Biden asuma el cargo y Trump lo deje, dijo McConnell en un comunicado.

“Dadas las reglas, procedimientos y precedentes del Senado que rigen los juicios de destitución presidencial, simplemente no hay ninguna posibilidad de que un juicio justo o serio pueda concluir antes de que el presidente electo Biden preste juramento la próxima semana”, agregó.

McConnell destacó que los tres juicios políticos previos habían durado 83, 37 y 21 días.

En una declaración dando la bienvenida a la impugnación de Trump por la Cámara, Schumer dijo que “habrá un juicio de destitución en el Senado de Estados Unidos”, independiente de cuándo empiece.

“Donald Trump se ha convertido con merecimiento en el primer presidente de la historia de Estados Unidos en cargar con la mancha de haber sido enjuiciado dos veces”, dijo Schumer. “El Senado está obligado a actuar y procederá a su juicio y a la votación de su condena”, añadió

¿Un juicio después
de la presidencia?

Mientras que tres presidentes de Estados Unidos han sido impugnados, ninguno ha sido juzgado por el Senado después de dejar el cargo.

Las tres procesos de destitución anteriores -de Trump y de los presidentes Andrew Johnson y Bill Clinton- ocurrieron mientras los líderes estaban todavía en la Casa Blanca.

Al igual que Trump, tanto Johnson, en 1868, como Clinton en 1998-99, afrontaron un juicio político por decisión de la Cámara de Representantes pero fueron absueltos por el Senado.

Algunos académicos constitucionales sostienen que un expresidente no puede ser juzgado por el Senado.

Pero la Cámara de Representantes ha impugnado y el Senado ha juzgado a exsenadores y jueces después de que ya no estuvieran en el cargo o en el banquillo.

Si un juicio comienza después del 20 de enero, los republicanos ya no tendrían mayoría en el Senado y Schumer sería el líder de la mayoría.

Y aunque ya no tiene el control del Senado, McConnell seguiría teniendo una voz poderosa entre sus pares republicanos y no ha descartado condenar a Trump.

“Aunque la prensa ha estado llena de especulaciones, no he tomado una decisión final sobre cómo votaré y tengo la intención de escuchar los argumentos legales cuando se presenten al Senado”, dijo McConnell.

Se necesita una mayoría de dos tercios de los senadores presentes para condenar al presidente, lo que significa que si todos ellos están en la Cámara al menos 17 republicanos tendrían que unirse a los demócratas para votar por la condena.

Schumer dijo que el Senado no sólo votará para condenar a Trump por “altos crímenes y delitos menores”, sino que también celebrará una votación que podría impedirle presentarse de nuevo a un cargo federal.

Trump ha expresado su interés en volver a postularse a la presidencia en 2024 y una simple mayoría del Senado podría impedirle presentarse a la Casa Blanca.



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La Cámara de Representantes aprobó un nuevo impeachment contra Donald Trump  | Con mayoría demócrata, los legisladores votaron a favor del cargo de incitación a la insurrección



En una decisión histórica, la Cámara de Representantes aprobó la apertura de un segundo juicio político contra el presidente Donald Trump. Los congresistas demócratas habían presentado en el inicio de esta semana el cargo de incitación a la insurrección contra Trump por alentar el asalto al Capitolio que dejó un saldo de cinco muertos y decenas de detenidos. Así, el magnate republicano se convirtió en el primer mandatario del país en ser enjuiciado dos veces por el Congreso. Ante la amenaza de nuevos incidentes, decenas de militares de la Guardia Nacional permanecieron dentro del Congreso. Muchos durmieron en el piso de las salas y en los corredores. Para graficar la situación el congresista y veterano de la Marina, Seth Moulton, señaló que vio más tropas desplegadas en Washington que en Afganistán.

Mientras que el inicio del juicio político del año pasado por presiones a Ucrania no contó con el apoyo de ningún congresista republicano, diez representantes rompieron en esta ocasión con la línea del partido y se sumaron a los demócratas, con quienes coinciden en que Trump es un peligro para la democracia. El mandatario saliente pidió a sus seguidores no incurrir en “violencia” ni violar la ley en los próximos días, ante múltiples versiones que apuntan a nuevas concentraciones violentas antes de la investidura del mandatario electo Joe Biden, que tendrá lugar el próximo 20 de enero.

Debate caliente

Las intervenciones de los representantes fueron enérgicas desde ambos bandos. La presidenta de la Cámara Baja, la veterana Nancy Pelosi, aseguró que Donald Trump “debe retirarse” ya que es “un peligro claro y presente” para el país. “Sabemos que el presidente incitó esta rebelión armada”, sostuvo. “Desde la elección presidencial de noviembre, una elección perdida por el presidente, mintió repetidamente sobre el resultado” buscando sembrar dudas sobre el proceso electoral, dijo quien estuvo a cargo de abrir el debate. 

“Trump es un tirano”, disparó por su parte la congresista musulmana Ilhan Omar, blanco de varios ataques del mandatario saliente. “No podemos dar vuelta la página sin hacer nada”, agregó. Cori Bush, demócrata recientemente electa, pidió sin vueltas la destitución de Trump. “Si no logramos remover a un presidente supremacista blanco que incitó a una insurrección supremacista blanca, son las comunidades como el primer distrito de Missouri las que más sufren”, dijo Bush, quien agregó que el Congreso “debe entender que tenemos el mandato de legislar en defensa de las vidas de los negros”. Apenas terminó de hablar, algunos representantes republicanos abuchearon sus dichos.

En tanto Jamie Raskin dijo que los miembros de la Cámara “podrían haber muerto” durante la insurrección del seis de enero, en sintonía con las palabras de la legisladora Alexandria Ocasio-Cortez. Mencionó que la turba había instalado una horca fuera del edificio del Capitolio y que les escuchó gritar “Cuelguen a Mike Pence”. Raskin sostuvo que algunos de los que ingresaron al edificio tomaron la oficina de Pelosi y desde allí les escuchó gritar: “¿Dónde está Nancy?”.

En las intervenciones de los republicanos se advirtieron algunos matices. La mayoría de los legisladores del partido rechazaron el pedido de impeachment al argumentar que éste iba en contra de lo que necesita el país en estos días convulsionados. “Éste no es el camino si queremos recuperar la unidad. Es momento de buscar la cura. Paremos este juicio político”, aseguró Jeff van Drew, legislador por Nueva Jersey.

La republicana Debbie Lesko se opuso a la destitución de Trump explicando que no tiene sentido pasar por los procedimientos para destituir al presidente cuando solo le queda una semana en el cargo. “En un momento en que nuestro país necesita estar unido, es preocupante que mis colegas demócratas hayan optado por iniciar un proceso de juicio político contra un presidente al que le quedan apenas siete días en el cargo”, dijo durante el debate sobre el artículo que acusa a Trump de incitar a la violencia.

El líder de la minoría republicana en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, dijo que el presidente “carga con la responsabilidad” de la invasión al Congreso, pero consideró inapropiado someterlo a un juicio político. La nota de color la dio la congresista de Georgia Marjorie Taylor Greene, una fiel seguidora de las teorías conspirativas de QAnon. Greene llevaba un tapaboca con la inscripción “censurada”. mientras pronunciaba su discurso que era transmitido en vivo por todos los canales de televisión del país.

Ningún representante republicano votó en diciembre de 2019 a favor del impeachment de Trump por las presiones a Ucrania para investigar una presunta corrupción de Biden. Pero esta vez, diez legisladores apoyaron el proceso de impeachment. Entre ellos se encuentra Liz Cheney, una de las líderes de la minoría republicana en la Cámara Baja e hija del exvicepresidente Dick Cheney.

A diferencia de hace un año, Trump llega debilitado a este nuevo impeachment luego de haber perdido las elecciones de noviembre pasado y también la mayoría republicana en el Senado. De todos modos, parece poco probable que los demócratas reúnan las dos terceras partes de las bancas, los votos necesarios para destituir al mandatario en la Cámara Alta. 

Barranca abajo

El segundo juicio político a Trump será bajo el cargo de incitación a la insurrección. El texto de cuatro páginas con la acusación de juicio político se centra en las denuncias sin fundamento del mandatario sobre un supuesto fraude en las elecciones del tres de noviembre, y su discurso del seis de enero alentando a sus seguidores a marchar al Congreso, horas antes de que estos irrumpieran con violencia en el Capitolio. El ataque ocurrió mientras los legisladores certificaban la victoria electoral de Biden.

El vicepresidente Mike Pence rechazó invocar la 25ª Enmienda de la Constitución que le habría permitido destituir al mandatario saliente, declarándolo no apto para ejercer su función. Pese a ello, la Cámara de Representantes aprobó el martes a última hora una resolución simbólica en la que llamaba a Pence a reunir al gabinete y apelar a ese mecanismo constitucional.

Capitolio reforzado

Estados Unidos vive una tensión política sin precedentes después del violento asalto al Capitolio en manos de una turba de seguidores de Trump. El mandatario saliente llamó el miércoles a la calma y dijo que se opone a cualquier tipo de violencia. “Ante las informaciones sobre más manifestaciones, insto a que NO haya violencia, NO se cometan delitos y NO haya vandalismo de ningún tipo. Eso no es lo que yo defiendo, ni tampoco lo que Estados Unidos defiende”, aseguró el magnate republicano en un brevísimo comunicado emitido por la Casa Blanca.

Luego de que el FBI advirtiera que seguidores radicalizados de Trump planean “protestas armadas” previstas en todos los 50 estados del país entre el 16 y el 20 de enero, el Departamento de Defensa autorizó el uso de armamento por parte de los 15 mil miembros de la Guardia Nacional desplegados en Washington. El miércoles en algunos pasillos del Capitolio se pudo ver desde bien temprano a decenas de miembros de la Guardia Nacional con sus uniformes de camuflaje durmiendo o descansando en el suelo, una imagen que marca el masivo despliegue de fuerzas federales que se verá hasta el próximo miércoles, día en que finalmente asumirá la presidencia Joe Biden.





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Donald Trump aseguró que el juicio político que debate el Congreso es “absolutamente ridículo” | El presidente de EE.UU. dijo ser víctima de “la mayor caza de brujas de la historia”



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el proceso de juicio político que se debate en el Congreso es “absolutamente ridículo”. Lejos de ensayar una autocrítica y a días de dejar el poder, el magnate republicano dijo que su discurso previo al asalto al Capitolio fue “totalmente apropiado” y graficó su situación actual como “la mayor caza de brujas de la historia”. Un día antes de la violenta jornada, una oficina del FBI de Virginia había emitido una advertencia interna señalando que manifestantes extremistas se estaban preparando para una “guerra”. La revelación del Washington Post es una muestra más de los graves errores que se cometieron a la hora de prevenir la revuelta que dejó un saldo de cinco muertos y decenas de detenidos.

Trump viajó el martes a Texas en su primera salida desde el ataque al Congreso, reiterando su voluntad de permanecer en la Casa Blanca hasta el fin de su mandato y pese a la presión de los congresistas demócratas que exigen su salida inmediata. Visitó el muro fronterizo con México, emblema de su política antimigratoria. El lunes por la tarde se reunió con el vicepresidente Mike Pence, quien rechazaría el pedido de los demócratas para destituirlo invocando la 25ª Enmienda de la Constitución. En el Congreso se votará este miércoles el impeachment bajo el cargo de “incitación a la insurrección” que podría convertir a Trump en el primer presidente de Estados Unidos en ser acusado dos veces en un juicio político.

“Caza de brujas” 

“Esta es realmente la continuación de la mayor caza de brujas de la historia. Es ridículo, es absolutamente ridículo. Este impeachment está causando una ira inmensa”, dijo el presidente estadounidense desde los jardines de la Casa Blanca y antes de subirse al avión que lo depositaría en el estado de Texas. “No quiero violencia”, agregó en su primera declaración a la prensa desde la revuelta del seis de enero. También denunció el “error catastrófico” de redes sociales como Twitter y Facebook que suspendieron su cuenta acusándolo de incitar a la violencia

Trump viajó a Alamo, Texas, para “marcar la finalización de más de 400 millas (640 kilómetros) de muro fronterizo”, algo que considera una “promesa cumplida”. Sin embargo, en los papeles se está muy lejos del “gran muro” prometido por Trump en la campaña electoral de 2016. Del total finalizado, solo unos 20 kilómetros fueron construidos en zonas en las que antes no existía ninguna barrera física. El resto corresponde a mejoras o refuerzos de barreras ya existentes. Además México nunca pagó por el muro, tal como había prometido Trump.

Durante su fugaz visita a territorio texano, el mandatario saliente pronosticó una “calamidad absoluta” para la seguridad y la salud pública del país si Joe Biden revierte sus políticas migratorias y no sigue construyendo el polémico muro con México. También aseguró que es “el momento de que nuestra nación se recupere y el momento de la paz y la calma” y lamentó que “una turba irrumpió en el Capitolio y destrozó los pasillos del gobierno” porque “creemos en la legalidad, no en la violencia ni los disturbios”.

Segundo impeachment

Con el respaldo de una gran cantidad de congresistas demócratas y el posible apoyo de algunos republicanos, se espera que la acusación contra Trump se apruebe fácilmente el miércoles. El exitoso empresario podría convertirse en el primer presidente estadounidense que es sometido a dos juicios políticos en el Congreso.

Trump ya fue sometido a un impeachment cuando la Cámara de Representantes lo acusó en diciembre de 2019 de presionar al mandatario ucraniano para que investigara por presunta corrupción a Joe Biden, actual presidente electo y quien entonces aparecía como su principal rival político. Trump fue finalmente absuelto por el Senado de mayoría republicana.

Tras una eventual nueva acusación de la Cámara Baja, queda la duda sobre el rumbo y el desenlace del juicio que luego tendría que celebrarse en el Senado. Los demócratas tomarán el control de la Cámara Alta el 20 de enero, pero necesitarán el apoyo de muchos republicanos para lograr la mayoría de dos tercios necesaria para condenar al presidente. Decididos a no perder el tiempo, los demócratas buscaban aprobar el martes una resolución pidiendo al vicepresidente Mike Pence que destituya al presidente de su cargo. 

Mientras no lo saquen del poder, la “complicidad” de los republicanos con Trump “pondrá en peligro a Estados Unidos”, advirtió la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Acusando al inquilino de la Casa Blanca de haber “incitado a una insurrección mortal”, la líder demócrata reiteró su ultimátum a Pence para que responda “en 24 horas” a la Cámara en caso de aprobarse la resolución.

Lo cierto es que el encuentro cara a cara entre Trump y Pence marcó un giro importante en su relación, tensa desde el convulso seis de enero. Pese a las presiones de Trump, el vice estadounidense manifestó ese mismo día a través de una carta que no impediría la validación en el Congreso de los resultados de la elección presidencial, desatando la furia del presidente y sus seguidores. Ahora todo parece haber vuelto a la normalidad.

El FBI anticipó la “guerra” 

Como muestra de la desorganización con la que se retira del gobierno la administración Trump, se conoció un informe interno del FBI que un día antes del asalto al Capitolio alertaba que un grupo de extremistas se preparaba para “desatar una guerra” en Washington. La información, revelada este martes por el Washington Post, contradice las declaraciones del jefe de la oficina en Washington del FBI, Steven D’Antuono, quien dijo el viernes que la agencia no tenía “ninguna indicación” de que hubiera nada planeado para el pasado seis de enero.

Sin embargo, la oficina del FBI en la cercana ciudad virginiana de Norfolk había advertido, en un informe aprobado para su publicación interna el cinco de enero, de los planes de manifestantes de ultraderecha que habían compartido incluso un mapa de los túneles del Capitolio. Una de las publicaciones en redes que la agencia de inteligencia incluyó en su informe advertía: “El Congreso tiene que escuchar cristales que se rompen, puertas que se abren a patadas y sangre derramada”.





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