Categorías
Argentina Cash

¿Por qué no estalló el conurbano con la pandemia? | El papel del Estado y de las mujeres



El conurbano bonaerense con sus 24 partidos constituye a nivel económico y social el territorio más sensible del país. Su peso demográfico con más de 11 millones de personas, sus carencias sociales estructurales y la concentración de actividades económicas, le otorgan un lugar central para evaluar los impactos que ha venido teniendo el coronavirus en los meses recientes. 

Los últimos resultados del proyecto “Prevención y Monitoreo de la covid-19 en municipios del conurbano bonaerense desde una perspectiva multidimensional”, seleccionado por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), permiten hacer una serie de consideraciones.

Por un lado, la crisis sanitaria puso al descubierto y agudizó al mismo tiempo los problemas preexistentes en el territorio. Con un contexto recesivo de base e incrementos de los niveles de pobreza y desocupación (que ya para el tercer y cuarto trimestre del 2019 superaba los dos dígitos en el Gran Buenos Aires), la pandemia irrumpió complejizando el escenario

Las restricciones a la movilidad hicieron que los entornos barriales y municipales cobraran relevancia. El contexto de covid-19 estableció escenarios de actuación local nuevos e imprevistos. Impactó y transformó a los diversos actores y sus relaciones y tuvo implicancias fuertes en la relocalización de los problemas.

Si bien el aislamiento y las condiciones de desigualdad social y económica agravaron el cuadro de situación, la acción del Estado y las políticas aplicadas fueron determinantes para reducir los efectos de la pandemia

El pasaje hacia una etapa de distanciamiento y apertura gradual de actividades en los municipios desde la segunda parte del 2020, junto a una reducción de casos en el Área Metropolitana de Buenos Aires, permitió una reactivación paulatina pero variable, con persistencia de dificultades para una porción importante de establecimientos industriales junto a niveles altos de desempleo y pobreza.

Producción y empleo registrado

Un análisis para el segundo trimestre del 2020, sobre la base de información de empleo registrado industrial del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social respecto al mismo período del año anterior, permite examinar el impacto general de la pandemia en los partidos del Gran Buenos Aires según zonas, tamaño de las firmas y ramas de actividad

En primer lugar, se aprecia una disminución de 7540 puestos entre ambos períodos con mermas mayores en los partidos del sur -Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora y Quilmes- y noroeste -San Martín y Tres de Febrero-, que representaban el 65 por ciento de la caída del empleo industrial en el GBA. 

En términos de tamaño, el impacto mayor aparece en las firmas pequeñas y en microempresas, cuestión que tiene correlatos con las ramas de actividad. Así, gran parte de la caída del empleo se explica por las ramas intensivas en mano de obra, ramas que están densamente compuestas de empresas pequeñas y muy pequeñas en partidos mayormente de antigua industrialización.

Las entrevistas a distintos referentes productivos destacan un primer momento de fuerte impacto de la pandemia y adecuación en el tiempo a la covid -19, aunque con diversidad de situaciones. En distintas empresas, junto al apoyo municipal, se pudieron implementar y desplegar protocolos de protección. En otras, las modificaciones y adaptaciones han sido relativamente marginales. En muchos casos, la transformación implicó una diversidad de cambios en los esquemas de producción, administración y comercialización. 

Se registraron también algunas firmas que pudieron desarrollar procesos de reconversión, incorporación de tecnologías y hacer inversiones, mayormente vinculados a rubros esenciales, como alimentos, salud y servicios. 

Así, luego de una etapa inicial de grandes restricciones a la actividad se pasaría a una apertura más amplia que abarcaría prácticamente al conjunto de sectores, con niveles de utilización de capacidad instalada mayores a los que había antes de la pandemia si bien perduran dificultades y restricciones en gran cantidad de empresas.

En todo el proceso, la acción estatal ha sido relevante destinando múltiples recursos y generando una amplia batería de instrumentos e iniciativas de apoyo. Entre ellas, se destacan en el sector formal: la prohibición de despidos, el programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción, la reducción de contribuciones patronales, créditos subsidiados y el mecanismo de validación de suspensiones con pago del 75 por ciento del salario. 

Se destaca que la ATP, con el pago de hasta la mitad del sueldo, abarcó entre un 70 y 80 por ciento de las empresas relevadas y fue clave para mantener los niveles de empleo, en especial durante los momentos de mayor restricción y caída de las ventas.

Del mismo modo, la intervención de los municipios resultó central para viabilizar programas e implementar protocolos, medidas diversas de contención y apoyo a sectores afectados, acciones de articulación institucional, capacitación digital, comercialización y asistencia productiva más general.

Asistencia social y alimentaria

En materia social, el contexto prepandemia macrista y la pandemia impactan duramente sobre el conurbano bonaerense, como lo grafica el informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec para el primer semestre 2020 dónde casi la mitad de la población es pobre (47,5 por ciento) y la indigencia alcanza niveles importantes (13,6 por ciento). 

En este marco, desde Nación se desplegaron una serie de programas fuertes: el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), la Tarjeta Alimentar y el Potenciar Trabajo.

El IFE, prestación monetaria no contributiva de carácter excepcional con un monto de 10 mil pesos por grupo familiar que contó con tres rondas de pago -abril, junio y agosto/septiembre-, alcanzó los casi 2 millones de beneficiarios en el conurbano bonaerense

El 61,7 por ciento de los mismos correspondía a trabajadores informales, mayoritariamente hombres, mientras que un 2,1 por ciento a trabajadoras de casas particulares. 

De este modo, más del 60 por ciento de los hogares del conurbano recibieron este beneficio, y en algunos municipios la proporción superaba los dos tercios de los hogares: Almirante Brown, Berazategui, Esteban Echeverría, Ezeiza, Florencio Varela, Lomas de Zamora, Merlo, San Miguel, José C. Paz y Moreno, alcanzando en los dos últimos, a casi un 90 por ciento de las familias.

La Tarjeta Alimentar, política de complemento integral alimentario dentro del marco del Plan Argentina contra el Hambre, presentó un amplio alcance. En el conurbano bonaerense se asignaron 363.260 tarjetas a sus titulares, que representan el 65 por ciento de las otorgadas en la provincia de Buenos Aires.

Otro elemento significativo es que el 95 por ciento de las tarjetas se entregó a mujeres, evidenciando el papel fundamental que las mujeres cumplen en las tareas de cuidado y en la gestión de los recursos del hogar. 

Por su parte, el Programa Potenciar Trabajo del Ministerio de Desarrollo de Nación alcanzó a 222.345 beneficiarios (2 por ciento de la población del Conurbano). Orientado también a sectores socialmente vulnerables el programa es de carácter socioproductivo, y persigue el objetivo de mejorar la empleabilidad y generar propuestas productivas a través de la terminalidad educativa, la formación y certificación de competencias, siendo también el 69 por ciento de beneficiarios mujeres

A través de Nación se transfirió a la Provincia de Buenos Aires 2457 millones de pesos a los programas sociales, siendo el 95 por ciento del monto total destinado al “Potenciar Trabajo”.

Desde la Provincia de Buenos Aires, el Servicio Alimentario Escolar (SAE) fue el programa con mayor alcance y cobertura. El sistema de comedores escolares de la provincia constituye la red de asistencia alimentaria estatal más institucionalizada y extendida de todo el universo de efectores de contención en materia alimentaria. 

Finalmente, los municipios cumplen un rol clave en la coordinación de acciones en materia social y alimentaria en la implementación conjunta de programas. La asistencia estatal en materia social y alimentaria se despliega así de manera coordinada.

Flexibilización

En estos términos, la situación social, productiva y laboral en los municipios del conurbano bonaerense es compleja y heterogénea

La flexibilización de las medidas de aislamiento y la recuperación paulatina de la actividad económica permitieron hacia el tercer trimestre de 2020, según la EPH-Indec, que ingrese nuevamente al mercado laboral una parte importante de la población que se había retirado ante la imposibilidad de buscar trabajo por las restricciones a la circulación. 

Esa recuperación fue motorizada por los sectores que habían sido los más afectados durante la pandemia, los trabajadores más precarizados, esto es, asalariados informales y trabajadores independientes. 

No obstante ello, los últimos datos oficiales con una desocupación abierta del 14,8 por ciento para el GBA, la más alta del país, sumado a los niveles de vulnerabilidad y el clima de incertidumbre propio de la evolución de la pandemia, obligan a priorizar estratégicamente este territorio con fuerte relevancia y derivaciones a nivel económico, social y político.

* Investigador-docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento/Conicet.

** Investigadora-docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento.

Informes del proyecto disponibles en: https://www.ungs.edu.ar/ico/investigacion-ico/informes”>https://www.ungs.edu.ar/ico/investigacion-ico/informes



Fuente link:

Categorías
Sociedad

2020 de pandemia: la lucha feminista es la de siempre, el mundo no

https://www.tiempoar.com.ar/nota/2020-de-pandemia-la-lucha-feminista-es-la-de-siempre-el-mundo-no

Este articulo lo podes encontrar en TiempoArgentino

Link al articulo original/a>

Categorías
Argentina Economía

Potenciar Trabajo: Daniel Arroyo confirmó un bono de 9.400 pesos para los beneficiarios  | Luego de que se cancelara el IFE



El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, confirmó este martes que los beneficiarios del plan Potenciar Trabajo van a recibir un bono de fin de año de 9.400 pesos. La medida se da luego de que se cancelara el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE). 

“Vamos a dar un bono de fin de año de 9.400 pesos a los beneficiarios del Potenciar Trabajo, a duplicar el monto de la Tarjeta Alimentaria, y a darle un plus a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), que van a cobrar en promedio 12.000 pesos en diciembre”, afirmó el funcionario en diálogo con radio Futurock. 

Tras las críticas recibidas por las nuevas medidas, Arroyo explicó que una parte de la población que cobraba el IFE “logró reingresar en el mercado laboral”, y detalló que “los que no pudieron son sobretodo jóvenes o quienes hacían changas”. 

“Por eso lanzamos Potenciar Joven y el Potenciar Trabajo. Esos dos programas son los pilares que van buscando reconstruir por el lado del trabajo”, agregó.

Además, el ministro indicó que en el escenario actual “hay que combinar racionalidad económica con todos adentro” y que “Argentina necesita un ingreso universal de base”.

“Hace cuatro semanas que viene bajando la cantidad de gente que va a los comedores en el conurbano según nuestro relevamiento”, informó, al tiempo que señaló que “está claro que hay que hacer un debate profundo sobre las políticas sociales. En este contexto lo principal es dar trabajo”.

Por último, Arroyo se refirió a la posibilidad de que pueda generarse un conflicto social en diciembre: “No hay ánimo social ni condiciones de un conflicto social en Argentina. No creo que se venga un diciembre caliente en ese sentido”.

Hay mucha gente angustiada, este año fue muy duro. En un contexto difícil veo un ánimo social de reconstrucción, de trabajo, de poner el cuerpo”, concluyó.



Fuente link:

Categorías
Argentina El país

Pulseada no es lo mismo que ajuste



Según es de conocimiento publicado antes que de público conocimiento, estaría llamándosele “consolidación fiscal” a lo que simplemente se definiría como ajuste en un gobierno antipopular.

Son tres los motivos centrales que conducen a esa observación.

Uno es por la propuesta oficialista de recomponer los haberes jubilatorios con la fórmula ya aplicada entre 2009 y 2017, que ajusta no con el índice inflacionario sino mediante la evolución recaudatoria y salarial.

La segunda causa es que el Gobierno no tendrá otra movida que ceder ante el Fondo Monetario, porque deberá achicar el déficit pautado en el Presupuesto del año que viene si quiere llegar a buen puerto en las negociaciones.

Y por último se apunta a que ya no habrá ayuda a empresas para el pago de sueldos, ni subsidios para quienes estén en condiciones económicas (muy) delicadas.

En ese orden: los jubilados mantuvieron el valor de sus ingresos con el esquema de la gestión kirchnerista y no justamente con el desbarranque provocado por el macrismo.

La tenida con el Fondo está por verse, y las voces oficiales aseguran que hay previstos planes de contingencia de haber una prolongación pandémica.

Pero no hay que esquivarle al bulto, cuando además o en primer término cabe -de mínima- cuestionar la eliminación del IFE, como si la emergencia hubiera sido superada y fuera tan fácil suplirla en lo operativo por otros recursos.

Está bien que se debatan aspectos y manifiesten dudas sobre el cálculo para adecuar los montos previsionales; que se alerte por las consecuencias de la negociación con el FMI; por las áreas que no deben soportar, jamás, una nueva apretada de cinturón; por los formadores de precios sin contraparte estatal efectiva.

Y también es válido reconocer que hay ruido entre el ala K y la “albertista”.

A nadie con media neurona analítica se le hubiese ocurrido que eso no sucedería en un Frente intra-peronista resuelto por Cristina, en una movida magistral, a efectos electorales imprescindibles para sacarse de encima a Macri.

Logrado ese objetivo, enseguida cayó la pandemia y, al cabo de este año que podría estimarse perdido salvo por las medidas eficaces de resistencia alimentaria y sanitaria, más el arreglo con los bonistas externos, era obvio este escenario de combo agravado.

Pobreza e indigencia potenciadas, pymes exhaustas, incertidumbre local y mundial acerca de las probabilidades logísticas que en lo inmediato tendrían las vacunas, más el muerto infernal dejado por el macrismo con el Fondo y la guinda de unas corporaciones de capital concentrado que no ceden un milímetro.

El 3,8 por ciento de inflación en octubre, comandado por alimentos (frutas, verduras, pollo, aceite de girasol, galletitas de agua, equipamiento y mantenimiento del hogar); bebidas; prendas de vestir y calzado, ¿cómo diablos se explica con los costos fijos de la economía virtualmente inmovilizados?

No hay aumento de salarios, ni del precio de la energía, ni devaluación del tipo de cambio que rige las transacciones comerciales, ni de nada que los acopiadores de la canasta básica pudieran argüir como elemento inflacionario.

En otras palabras, no habría más explicación que las expectativas forzadas de un dólar disparado hasta las nubes; y, si acaso es que los precios vuelven a aumentar porque hay reactivación, también retorna el interrogante de qué control se ejerce, con cuál capacidad de fuego en la correlación de fuerzas, ante quienes tienen la sartén productiva por el mango.

En ese marco horripilante, ¿qué alternativas tiene el Gobierno, como no sea ir pulseando día a día con factores de poder invariablemente insatisfechos?

Excepto si se razona que las diferencias entre Alberto y Cristina son estructurales, es frívolo detenerse en sus tiranteces.

Guzmán “contra” Pesce, aunque en modo alguno es cierto el bardo clarinetista de que el primero pidió la cabeza del segundo; ella, disgustada con Kulfas, Losardo, Moroni y siguen las firmas; él, reacio a ir más allá de Bielsa en cuanto a “los funcionarios que no funcionan”; las chicanas entre el Patria y la Rosada; los severos problemas de comunicación; el disgusto de capitostes cegetistas, no dejan de ser inconvenientes metodológicos a veces con bases ciertas y en otras, muchas, inventos o agrandamientos periodísticos.

La pregunta no es acerca de lo veraz o verosímil de que eso ocurra, porque lo contrario sería imaginar que la política es un cuento de hadas, sino cuánto de eso significa que hay problemas o interrogantes de orientación primordial entre los conductores del Gobierno y del Frente que lo sustancia.

La respuesta es que no hay quiebres de ese tipo, así si se diera por irrefutable que Alberto y Cristina no están en su mejor momento dialoguista.

¿Y si “dialogan” en consenso de otra manera?: él ubicó a Jorge Ferraresi en lugar de Bielsa y ella recompuso relaciones con Martín Redrado, sólo por ejemplo.

Trasladar ingredientes tensionantes a que hay en pugna una contradicción principal no es la realidad, sino el interés de la oposición y, sobre todo, de sus voceros mediáticos.

La clave confrontativa de ese eje opositor es instalar que el núcleo gobernante está partido entre dos concepciones ideológicas irreconciliables.

No es así, al margen de diferencias de estilo que siempre estuvieron clarísimas excepto para ansiosos que, antes que ver, gracias si miran.

Tensar al Gobierno por izquierda está bien mientras no se trate de caer en extravagancias infantiles, del tipo de pudrir todo, animarse a romper con el Fondo, nacionalizar la banca y otros mandobles, vaya a saberse con cuál volumen animoso de quiénes, y etcéteras radicalizados de los valientes del compromiso fácil que nunca gobernaron nada en ningún lado.

Está bien que al Gobierno, que tiene a Cristina de garantía, se le exija no transar o hacerlo en la menor medida posible, porque para eso es el Gobierno “nuestro”; porque si el ajuste fiscal caerá sobre los que menos tienen dejará de aplicarse la primera del plural; porque en cada una de las peleas debe negociarse teniendo en cuenta a quiénes se representa.

Con Macri era una estupidez pretender el éxito de reivindicaciones populares.

Con este Gobierno no.

Está bien que adviertan y puteen quienes confiaron in extremis en cómo sería una gestión obligada a moverse en soledad regional absoluta y mundial asfixiante, con el adherido de un bicho terrible.

Está bien polemizar sobre el tiempo que se gasta en pullas de palacio, y en cómo eso influye en dar imagen de debilidad cuando más aspecto de fortaleza debe exhibirse.

Está bien preocuparse porque el IFE y el ATP dejarían lugar a dudosas medidas reemplazantes y porque, ya sabemos de sobra, cuando en este país se habla de déficit o equilibrio fiscal no cabe augurar nada bueno para las aspiraciones masivas.

No sólo no hay que esquivarle al bulto: está bien que el Gobierno sienta marcada la cancha; que debe “avisársele” el suicidio implicado en la buena voluntad de pirañas imperecederas; que no puede resignarse a reformas laborales y jubilatorias –aunque eso sí está lejos- a gusto y piacere de formulaciones ya sabidas y experimentadas.

Está bien correr al Gobierno por izquierda, en síntesis, pero lo único que falta es que eso lo haga la derecha.

Y precisamente es eso lo que está viéndose, con el coro de medios de ese palo vociferando que se hace y hará lo mismo que los macristas pero bajo el disfraz del populismo distributivo.

No.

No son lo mismo ni los mismos.

Hay un terreno en pugna, internas, luchas por espacios; circunstancias que van y vienen con incidencia de factores personales, mucho más que lo que se supone.

Quien pierda de vista que esa es una de las características universales de la política (ni hablar en el casi indomable tablero argentino), y que hasta ahora el Gobierno pudo equivocarse y dar signos de titubeo pero nunca de traición a sus postulados, quizá deba revisar su noción de la política real.

Por lo pronto y remarcado, al menos hoy puede hablarse de disputa con los factores de poder realmente existentes.

¿Eso es mucho? No.

¿Es poco? Menos que menos.



Fuente link:

Categorías
Argentina El país

El Bono especial AUH y los planes Potenciar Jóvenes y Trabajo, para cubrir el hueco del IFE 4 | Los planes del Gobierno para este fin de año



El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, confirmó las diferentes medidas que tomará el Gobierno para “acompañar a los que tienen dificultades”, teniendo en cuenta la puntualización del ministro Martín Guzmán de que el IFE 4 no será desembolsado en lo que queda del año.

Arroyo aseguró que “el IFE llegó a nueve millones de personas y una parte logró volver al esquema laboral, pero nosotros vamos a acompañar a los que no pudieron hacerlo”.

En ese sentido, enumeró los diferentes planes focalizados destinados a ocupar el hueco que se podría generar.

El Bono especial de fin de año

La principal iniciativa en estudio es la entrega de una “bono especial” de fin de año destinado a los actuales beneficiarios de la AUH. El ministro confirmó que la medida está siendo analizada en conjunto entre las autoridades de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), encabezadas por María Fernanda Raverta, y las de Hacienda, con consultas con el resto del Gabinete, pero se negó a dar detalles de monto y fecha hasta que no esté resuelta.

Además del “bono especial” en estudio, la Anses anunció en las últimas semanas la ampliación de la AUH a un millón de chicos y chicas que no estaban siendo alcanzados por la prestación. La medida llevará de 4.200.000 a 5.200.000 los menores beneficiados. Al mismo tiempo, se comunicó que el 20 por ciento de la Asignación que depende del cumplimiento de las condicionalidades de educación y salud para su cobro, este año será liquidado a todos.

También se eliminó el tope de hijas e hijos por familia para el cobro de la AUH. Hasta ahora, el máximo era de 5 hijos por familia. La eliminación de este tope permitirá incluir a más de 15 mil niños y niñas de todo el país que se encontraban sin cobertura de la seguridad social.

Paralelamente, la Anses avanza con el plan de distribuir 1.700.000 canastas navideñas, destinadas a los hogares que reciben la Asignación Universal por Hijo.

Los jóvenes

Para el ministro, la postergación del IFE deja a los jóvenes como el primer campo a cubrir. Para ellos se lanzó el Programa Potenciar Joven, que apuntará “a los jóvenes de 18 a 29 años”, lo que implica una ampliación de la cobertura etaria en relación a los planes anteriores.

“Con el programa buscamos cubrir a los jóvenes que presenten proyectos para que tengan una beca durante 12 meses de cerca de 8.500 pesos que pueda acompañar sus procesos de reinserción laboral, educativa o proyectos comunitarios en distintas comunidades del país donde la situación es muy crítica”, precisó.

Los trabajadores

Para aquellos que “tienen trabajo pero perdieron ingreso”, Arroyo puntualizó que se desplegará el plan Potenciar Trabajo. Eneste caso, el ministro explicó que “son 9.400 pesos, la mitad del salario mínimo y la persona tiene que dar una contraprestación de cuatro horas de trabajo”.

Al mismo tiempo, sostuvo que desde su cartera impulsan la creación de 300 mil puestos de trabajo en sectores como la alimentación, la construcción, el reciclado y las tareas de cuidado, todas áreas cercanas a los desarrollos de la economía popular.

A ello se suma el plan para urbanizar 400 barrios populares por año y crear 800 jardines de infantes.

La tarjeta alimentar

Arroyo también recordó que la ayuda estatal continuará con “la duplicación de la tarjeta alimentar a fin de año”. Consideró “un problema serio” el aumento en los precios de alimentos y dijo que la inflación de esos productos en los barrios “es incluso superior a la inflación de alimentos a nivel país”.

Arroyo confirmó que este fin de año se duplicará el monto destinado a las tarjetas Alimentar, con el objetivo de “incentivar el consumo de alimentos de alto valor nutricional, como “leche, carnes, frutas y verduras”, ya que están viendo que, por la suba de los precios, ese tipo de consumo viene bajando.

De esta manera, las madres o padres con un niño o niña menor de 6 años pasarán de recibir 4.000 pesos mensuales a 8.000; y las madres o padres con más de un niño o niña menor de seis años, de 6.000 pesos a 12.000, para comprar alimentos.

Las tarjetas Alimentar se entregan a madres o padres con hijos e hijas de hasta 6 años y a personas con discapacidad que reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) y a embarazadas a partir de los tres meses con Asignación por Embarazo.



Fuente link:

Categorías
Argentina El país

Economía y políticas sociales: IFE, novedades en la AUH, aporte de las grandes fortunas  |  La agenda del Gobierno para el fin de año



Se acerca el final del año. Llegan las fiestas, el verano, las vacaciones o lo que se pueda hacer. Acaso luego empiece el regreso a las escuelas en varias provincias. Nada es seguro mientras persista la pandemia, incerteza que incluye cuándo podrá comenzar la vacunación.

La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) recorre despachos con una agenda no del todo convencional, con pinceladas de cotilleo político. Los emisarios partirán para comer pavo en sus hogares, el día de Acción de Gracias.

El Congreso trabaja a todo vapor, dejemos de lado por delicadeza la comparación con la Corte Suprema de Justicia.

  * El presupuesto 2021 aterrizó en el Senado flojito de papeles. Le faltaban planillas anexas con detalle de las inversiones pactadas con las provincias. Tales aportes se negocian a último momento, contrarreloj. Canjes de aprobación por beneficios a los territorios, lícitos y propios del sistema federal. Se repara la torpeza, la ley de leyes seguirá su ruta.

* El aporte solidario extraordinario, alias “impuesto a las grandes fortunas”, llegará por fin al recinto de Diputados el martes. Un tiro para el lado de la justicia. El gravamen lo pagan menos de diez mil multimillonarios, es redistributivo, todo indica que será ley. La derecha autóctona lo resiste distorsionando datos por doquier.

* La fórmula de actualización de las jubilaciones motiva otro debate. El macrismo acusa al Gobierno de ajustar a los jubilados, olvidando sus propios desempeños desde 2008 hasta 2019. El oficialismo regresa al esquema originario de aquel entonces pero retocándolo a la baja, en varios aspectos. La discusión parlamentaria puede mejorar la propuesta. Esta columna roza apenas la cuestión, abordada ayer por David Cufré y hoy por Alfredo Zaiat en este diario. Será objeto de futuras notas, que se nutrirán del debate público.

Se deja sin efecto el cuarto pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE 4). También cesaron los subsidios ATP (Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción) inviables en mediano plazo. Los reemplaza. de modo incompleto, el programa REPRO 2.

El ministro de Economía Martín Guzmán reconoce las necesidades de los perceptores del IFE pero privilegia “mantener ciertos equilibrios para también proteger a la actividad, proteger a la gente, a todo el país”. Asegura que se atenderá a los argentinos necesitados pensando en políticas focalizadas.

En el ínterin se amplía la masa de titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y se discurre sobre un plus para fin de año. También se aumenta temporariamente la mensualidad de la tarjeta Alimentar.

Vayamos por partes, como proponía el metodólogo don Jack.

**

De la anormalidad al futuro impreciso: El Presupuesto prevé crecimiento del PBI y reducción del déficit fiscal. El equipo económico piensa que es irrepetible el esquema de gasto público y emisión del 2020. El incremento de la demanda y la actividad privada, afirman sus funcionarios, suplirán en parte el aporte estatal. El objetivo es razonable o hasta indiscutible en términos generales. Más allá de ortodoxias o heterodoxias es imposible pensar en la emisión monetaria como recurso inacabable y sin contrapartidas. No obstante, aunque se coincidiera con el rumbo. queda en discusión la velocidad elegida. Sin reactivación y crecimiento no hay salida futura de la crisis, vale. Pero en el presente, opina este cronista, disminuir la cobertura social crea el riesgo de desamparar a millones de argentinos porque el crecimiento de los últimos meses es módico, lento y heterogéneo. Queda mucha más gente afuera que en la desoladora situación legada por el macrismo.

Como su nombre lo indica, el IFE es una herramienta de emergencia, rústica si se quiere. En el mediano plazo debe cesar… parece prematuro hacerlo tan pronto, justo a fin de año. La masa de desocupados y pobres se amplió exponencialmente, recorriendo una amplia escala de clases. Las reaperturas no traen recuperación inmediata del nivel de ingresos. El Gobierno observa que aminora la cantidad de pedidos de ayuda alimentaria. La referencia, muy básica, no implica que todos los ex titulares del IFE ya tienen cómo parar la olla. Una preciosa nota de Cristian Navarrete en el portal Panamá cuenta como dos personas crearon sus mini empresas valiéndose de los 10.000 pesos del IFE y de otra plata que tenían o inventaron. “Emprendedurismo pulenta” lo apoda y cuestiona que ahora se los deje colgados del pincel. 

Sin el auxilio del IFE, agregamos, muchedumbres padecerán el final del año, el inicio de 2021.

**

Universal is beautiful: A partir de un certero relevamiento estatal se amplió el número de pibas y pibes que reciben la AUH. Este derecho es conceptualmente superior al IFE. Un derecho y no un programa temporario. Universal lo que pone coto a la discrecionalidad o arbitrariedad del estado o de funcionarios.

El alto piso de protección social construido por los gobiernos kirchneristas consagró derechos universales o de un amplísimo nivel de cobertura. Las jubilaciones entre ellos. Se consiguen con trámites gratuitos, en base a requisitos objetivos de sencilla corroboración.
Los beneficios universales añaden otra virtud respecto de los focalizados. Tal vez pecan por “exceso de inclusión”: acogen personas que no lo precisan, siempre en porcentajes bajos… La clásica gente bienuda de la Recoleta que se jubila para indignación de ciertas almas bellas. Puede pasar pero en materia social es peor el “defecto de exclusión”; dejar ciudadanos necesitados a la intemperie. He ahí un flanco débil de las políticas focalizadas.

Otra dificultad imaginable es la demora en implementar las prestaciones. El programa Potenciar Jóvenes –anunciado por el ministro de Desarrollo Social Daniel Arroyo– fomenta proyectos productivos de personas de 18 a 29 años. La iniciativa, que fija pagos para un año, es más refinada que la IFE, con objetivos deseables y precisos. El punto es cuánto tardarán en juntarse los beneficiarios con las becas.

**

¿Habemus Estado? Abrimos paraguas aunque quizás no llueva: esta nota no propugna la universalidad de todas las políticas sociales. En este plano también deben germinar cien flores, focalizadas entre tantas.

Eso asumido, señalemos otro escollo para instrumentar nuevas o mejorar las existentes. No es usual argumentarlo pero la inscripción en políticas universales en general es comparativamente sencilla. En cambio, la reglamentación, el empadronamiento, el control, el seguimiento de programas focalizados exigen elevado nivel de experticia y capacidades. Justo en un momento de extrema debilidad estatal, por la herencia macrista, por carencias presupuestarias, por la cantidad de personal licenciado, por el funcionamiento en modo remoto y varios etcéteras más. Cualquier medida novedosa (urgente por definición) pondrá a prueba a un Estado desguarnecido.

**

Recalculando: Repasemos aunque pueda ser repetitivo. La ampliación del número de titulares de la AUH es un logro, que perdurará. Un reconocimiento de derechos, hasta la mayoría de edad.

Un eventual bono de refuerzo en diciembre atenderá a la carencia, un bienvenido paliativo temporal.
La duplicación de la mensualidad de la tarjeta Alimentar ayudará a las familias a pasar mejor el mes de diciembre. Las madres son sabias administradoras, está comprobado. Corren con desventaja contra la inflación de los alimentos que sigue escalando. Un desafío que el oficialismo no ha conseguido responder debidamente.

El Gobierno analiza aumentar la mensualidad de la tarjeta a partir de enero, para sucesivas mensualidades. Así lo propone Arroyo. La decisión se estudia.

**

Cambios para relanzar: Los cambios de funcionarios se niegan hasta que ocurren. Hasta noviembre se habían producidos relevos importantes en la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES), la secretaría de Energía, la viceministra de Educación. Le tocó a María Eugenia Bielsa ser la primer ministra a la que se pidió la renuncia. “Pensé que ibas a ser la estrella del Gabinete” le había espetado-advertido el presidente meses atrás. La ex titular de Desarrollo Territorial y Hábitat se estrelló, describen en Olivos y en la Casa Rosada, porque subejecutó los fondos de su cartera, demoró largos meses en completar su propio equipo. No pudo o no supo establecer buenos vínculos con interlocutores imprescindibles: gobernadores, intendentes, sindicalistas vinculados a la construcción. Le faltaron dinamismo, destreza o cintura para dialogar, le reprochan. Y “territorialidad”, un semi neologismo muy en boga en el elenco oficial.

La suplirá Jorge Ferraresi, un intendente revalidado en las urnas. El perfil del alcalde, comentan allegados a Alberto Fernández es similar al de Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas. La intendencia, agrega este escriba, es un primer mostrador del Estado, formatea para la acción. Katopodis era y es señalado como un funcionario dinámico, siempre dispuesto para atender, ejecutivo. Se lo solía contraponer a Bielsa.

Cerca de Bielsa y en la oposición se chimenta que la ex funcionaria se llevaba mal con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner mientras Ferraresi es uno de sus dirigentes predilectos.

Tal vez las dos versiones converjan o puedan coexistir. Se irá viendo. La construcción y la obra pública con claves en el diseño económico para 2021. Un dinamizador de libro, como preconizaba John Domingo Keynes.

En los mentideros, los cafés y los quinchos se cruzan apuestas sobre futuros cambios en el gabinete. Sin ánimo de entrar en la timba, este cronista supone que los habrá, antes del final del verano. La “territorialidad”, el cambio de escenario y las hiper exigencias que genera la peste catalizan la necesidad y la urgencia.

**

Protestas, retos y legitimidades: Por si éramos pocos, la Confederación General del Trabajo (CGT) emitió un documento, crítico hacia las recientes medidas del Gobierno. Se combinan recriminaciones específicas con advertencias acerca de posibles derrapes de políticas sociales y laborales. El oficialismo prefirió no responder frontalmente aunque considera que los reproches son entre injustos e inexplicables.

El alerta sobre la doble indemnización y la prohibición de los despidos es ocioso, aseguran en Trabajo porque estaba decidida su prolongación. “Mientras sea necesario” subrayan y acotan: “jamás lo discontinuaríamos en diciembre”. El Decreto de Necesidad de Urgencia (DNU) se publicará en el Boletín Oficial la semana próxima.

La advertencia sobre posibles cobros de las vacunas a las Obras Sociales suscitó mayores broncas. En Salud, en Trabajo y en Olivos subrayan que la gratuidad abarca a todos los ciudadanos. Es universal…

Los cuestionamientos a la fórmula de actualización jubilatoria se contestan apuntando que la CGT jamás se interesó en esa agenda ni preparó alguna propuesta.

El Gobierno, repasamos, tiene razón en esas réplicas. Es también cierto que muchos dirigentes cegetistas (no todos) carecen de legitimación y vivieron en letargo demasiado tiempo.

Todo esto asumido, las advertencias generales son válidas. El Gobierno puede caer en la tentación de suponer que cualquier crítica pierde vigor si es cuestionable quien la formula. Un sofisma comunicacional, una tentación simplista.

Empero, las advertencias sobre el recorte del presupuesto, la supresión del IFE, las concesiones a los especuladores de la City, son tan pertinentes como el aval al impuesto a las grandes fortunas o a la ampliación de la AUH.

Se consumó una caída anual record del PBI, que ya tenía dimensión bonsai. Se multiplicaron pobreza y desempleo. Mermó el valor adquisitivo del salario. La catástrofe es planetaria, la Argentina no hace excepción.

 La primera línea del gobierno, presidente incluido, imaginan un crecimiento con forma de V, acelerado desde el punto más bajo. Como canta el enorme Litto Nebbia: ojalá que eso pronto suceda. Pero en el entre tanto es forzoso mantener las ayudas sociales, sostener el consumo popular, poner plata en el bolsillo de los más necesitados. Que a esta altura son más de la mitad de los argentinos porque la reapertura no llegó a transformarse en recuperación.

Desde luego, las perspectivas mejorarían si aminora la pandemia, si llega pronto la vacuna, si comienza a vislumbrarse alguna luz en el horizonte. Nada es seguro en tiempos de peste.

El Gobierno confía en llegar a un buen acuerdo con el FMI mientras el presidente de Estados Unidos Donald Trump comienza a despedirse de la Casa Blanca. Las concesiones que haga o rehúse la Argentina signarán el porvenir. Las recetas de ajuste han sido letales durante décadas, nada indica que eso haya cambiado.

[email protected]



Fuente link:

Categorías
Argentina El país

Cómo abortó la Mesa de Enlace militar | El Gobierno entre la pandemia, el fin del IFE y el FMI



Entre la maraña de la actualidad apareció el fantasma remendado del yéneral Videla, más la negociación siempre farragosa con el FMI, sumado al anuncio (por muchos descartado) sobre la discusión parlamentaria del aporte de las grandes fortunas, y las críticas por el fin del IFE y la ATP, más el supuesto final de la política de precios cuidados, con el gobierno favorecido y elevado por la apoteótica gesta boliviana. El gran recipiente mundial de semejante ensalada es la epidemia que ha reventado las economías, la inminente llegada de las vacunas y una elección grotesca en la principal potencia planetaria en la que el presidente perdedor no quiere reconocer al opositor que le ganó.

La Mesa de Enlace de los generales retirados duró menos de 24 horas. La advertencia del ministro de Defensa Agustín Rossi les pegó en la línea de flotación cuando anunció que la conspiración no sería financiada con dinero del Estado. Por lo menos seis de los organismos que aparecían referenciados en las notas de Clarín y La Nación se corrieron rápidamente. Todas reciben importantes aportes del erario público.

En los artículos periodísticos de presentación del organismo quedaba manifiesta la vieja herencia del militarismo que reclama ser reconocido como poder fáctico. “Nosotros queremos representar ante la sociedad el pensamiento de los cuadros de las Fuerzas de Defensa y de Seguridad”.

El que representa a las fuerzas militares ante la sociedad es el Presidente. Y los que representan a esas fuerzas ante el Presidente son los jefes en actividad. Es una representación profesional, no política. Lo que quedó en evidencia fue la intención de reemplazar esa cúpula profesional por una representación política que ellos se autoarrogan.

El intento abortado se montó sobre la inercia del conflicto de la policía bonaerense. Los voceros oficiosos en estas situaciones fueron efectivos separados de la fuerza, algunos con graves acusaciones. Pero en la mayoría de los casos eran militantes macristas. Lo mismo sucede con los altos oficiales retirados de la Mesa: son referentes del menemismo o el macrismo.

Supuestos defensores de la soberanía han sido parte de gobiernos que consolidaron la dependencia económica con el FMI. Como parte de la herencia militar de la dictadura, fueron educados como brazo militar de las grandes corporaciones que en otras épocas los sumaban a sus directorios.

Pese a que ya pasaron a retiro las promociones que se formaron en la dictadura y que las nuevas realidades se mezclaron en el pensamiento militar, la vertiente autoritaria y corporativa sigue latente y es convocada por estos discursos reaccionarios.

La reunión de los militares retirados se produjo la misma semana cuando comenzaba la negociación con el FMI.

Al mismo tiempo se cambió del aislamiento preventivo al distanciamiento sanitario. Se terminó la cuarentena y se abrieron permisos para la industria y el comercio con protocolos preventivos.

En ese contexto, se anunció que se suspendía el IFE y las ATP. El primero asistía a más de ocho millones de trabajadores independientes que no podían trabajar por la cuarentena. Los segundos completaban los salarios de casi tres millones de trabajadores de empresas cuya actividad quedaba muy restringida.

La supresión del IFE, sobre todo, creó mucha preocupación en los movimientos sociales. El argumento del gobierno tiene lógica: fue una hereramienta que se creó para atenuar el efecto de una cuarentena estricta y pierde sentido cuando se levanta esa medida sanitaria.

En la realidad, al declararse la cuarentena, el trabajador perdió su actividad en forma inmediata, sea vendedor ambulante, pintor o plomero. Pero cuando se levanta la cuarentena no la retoma tan rápido, sino que empieza un lento proceso de recuperación.

El programa de ATP para completar el salario será reemplazado por el Repro II, para empresas que muestren un saldo negativo con relación al año anterior. Son situaciones delicadas porque no se pueden administrar por decreto, esas realidades no cambian de un día para el otro aunque tiendan a mejorar con la superación de la pandemia.

La pandemia relativiza todas las cifras de la macroeconomía. La experiencia del fuerte rebrote del virus en Europa indicaría que las aperturas que se han decidido tendrían aquí el mismo efecto si no llegara la vacuna. Los números macro del Presupuesto estiman un déficit del 4,5, una inflación anual del 29 por ciento y un crecimiento del 5 por ciento del PBI.

Si hubiera un rebrote, esos números serían imposibles y las dificultades mucho peores que en la primera etapa de la pandemia. Esto se repite en todo el mundo, que espera ansiosamente la llegada del remedio. Las disquisiciones esotéricas sobre la epidemia y las vacunas parecen un mecanismo de evasión de esta realidad amenazante. La otra es la salida a lo Bolsonaro: “tenemos que dejar de actuar como una sociedad de maricas y aceptar que todos nos vamos a morir en algún momento”.

Y si llega la vacuna, también es difícil medir el tiempo de recuperación. La caída del PBI por la pandemia fue de 9 puntos, o sea que la recuperación de 5 puntos sitúa a la actividad económica a fines del 2021, a la mitad de la que había antes de la pandemia.

En eso tiene razón la oposición al decir que el presupuesto es demasiado impreciso y ambiguo. Porque cualquier número que diga en el marco de la pandemia sólo puede ser tomado como indicador o referencia.

La enfermedad mundial introduce un factor muy grande de imprevistos. Eso quiere decir también que el efecto de cada peso que el gobierno ponga de un lado o saque del otro tendrá una certeza muy acotada, porque también la disposición de fondos lo es. La salida de la pandemia es una problemática de medición permanente hasta que la economía genere su propia inercia de crecimiento.

Pero de la misma manera la pandemia condiciona el debate de estos temas. No se trata de reclamar, eliminar o decretar medidas definitivas, sino de regular de manera fina un proceso que se va a desarrollar en forma progresiva. Es obvio que la negociación con el FMI se tiene que sostener en ese argumento. El Fondo no puede exigir la suspensión de estas ayudas en plena pandemia.

Pero el gobierno tendrá que decidir el retiro progresivo de estas ayudas de emergencia sólo en la medida que la pandemia retroceda. Es una situación de equilibrio muy delicado. Porque la economía se recuperará en gran medida con el aumento de la demanda que implica más trabajo y más salario y sin las limitaciones sanitarias de emergencia.

Si estas decisiones se sacan del contexto complejo en el que se están produciendo, se puede llegar a conclusiones equivocadas. No se trata de cerrar el debate sobre temas necesarios, sino de ponerlo en el contexto en que se producen.

A muchos sorprendió el anuncio sobre el aporte extraordinario de las grandes fortunas porque ya daban por descontado que había sido negociado con el FMI o con la AEA. Explicaciones que no provenían de ninguno de los principales impulsores del proyecto, Carlos Heller, Máximo Kirchner y Hugo Yasky, sino de lógicas más alejadas del proceso real.

Precios regulados nunca fue precios congelados. Se descongelan, pero la regulación se mantiene, aunque es cierto que congelados o regulados, los precios aumentaron introduciendo otro factor de incertidumbre.

En este océano de problemas, el gobierno encontró un oasis con el triunfo del MAS en Bolivia. Y quedó comprobado que actuar en defensa de los principios, aunque en algún momento parezca una quijotada, tiene su recompensa.



Fuente link:

Categorías
Argentina Economía

IFE 4: Martin Guzmán confirmó que no se pagará  | “Hoy no es el momento”



El ministro de Economía, Martín Guzmán, anunció que por ahora no habrá un cuarto Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de 10 mil pesos, el subsidio que venía pagando el Gobierno a unas 9 millones de personas para paliar el impacto de la pandemia por coronavirus. “Hoy no es el momento de un IFE 4 porque hay que mantener ciertos equilibrios”, explicó el funcionario aunque aclaró que podría volver a evaluarse para la segunda ola de coronavirus.

“El IFE sirvió muchísimo. Protegió a gente que estaba en una situación muy dura. Generó un efecto real en la economía. Implicó un esfuerzo importantísimo. Las medidas de protección social van evolucionando. Hoy no es el momento de un IFE 4 porque hay que mantener ciertos equilibrios para también proteger a la actividad, proteger a la gente, a todo el país”, dijo Guzmán.

El ministro explicó también que se van “manejando los tiempos” al tiempo que agregó que “hay una situación muy dura pero hay equilibrios muy delicados que mantener para que haya estabilidad en Argentina”.

“Por ahora no habrá IFE 4 -agregó- pero nos guardamos flexibilidad igualmente por si la pandemia pega la vuelta como pasó en Europa”, dijo Guzmán en declaraciones formuladas en C5N.

Además, el funcionario explicó que irán reemplazando estos subsidios con otras medidas. “Iremos expandiendo programas existentes como el Potenciar Trabajo y la asistencias directas como la AUH. Buscamos focalizar ayuda en los sectores que más lo necesitan”, señaló.

Guzman dijo por último que en lo que queda del año la ayuda irá “aumentando”. “En lugar de hacerlo en forma de IFE, lo hacemos vía otros programas más focalizados en los que más lo necesitan”, indicó.

“Estamos parados en un lugar que nos permite tener una perspectiva positiva hacia adelante. Se han logrado avances muy importantes para poder avanzar en el camino de la recuperación”, detalló el funcionario.



Fuente link:

Categorías
Argentina Economía

El Gobierno analiza un IFE “más focalizado” | Los 10 mil pesos que paga Anses



El jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, afirmó que “aún no está definido” el lanzamiento de la cuarta edición del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y adelantó que lo que el gobierno nacional está analizando una alternativa de ayuda económica “más focalizada” en los sectores que aún no fueron habilitados por las aperturas de actividades, en medio de la pandemia.

No obstante, no descartó que vuelva a activarse esa ayuda económica de 10 mil pesos que en las tres ediciones anteriores y a través de la Anses se le otorgó a poco más de 9 millones de personas, pero dejó claro que eso depende del análisis y cruce de datos de la economía en estos últimos meses. “No es un tema fiscal lo que nos impida definir el IFE 4”, puntualizó.

Según Cafiero, lo que se está evaluando es cuántos y cuáles beneficiarios del IFE retornaron a sus labores porque el rubro en el que se desempeñan fue incluido en las excepciones al aislamiento social por coronavirus. Es que “el IFE fue lanzado en un momento en que la economía se cerró y directamente no se podía trabajar”, aclaró.

Sin embargo, tras las aperturas graduales de estos meses, “fueron reabriéndose actividades productivas y comerciales en todo el país”, salvo el turismo, la gastronomía y las vinculadas al espectáculos.

“El resto de las actividades productivas están en condiciones de funcionar hace meses” y “las medidas que se tomaron para el inicio de la pandemia con todo cerrado, hoy quizás ameritan tener herramientas más focalizadas”, definió durante una entrevista por Radio Con Vos.

Los sectores donde el IFE o herramientas similares podrían volver a activarse son en la población de “jóvenes de entre 18 y 28 años y mujeres adultas jefas de hogares que han perdido el empleo”, entre otros, indicó el funcionario.

Con esos criterios, agregó, “desde el gabinete económico y social estamos tratando de animarnos a diseñar herramientas para ver si llegamos de un modo más focalizado a aquellas personas que naturalmente están necesitando” una ayuda del Estado, señaló.

No obstante, aclaró una cuestión clave: “Ojo, que quizás en poco tiempo anuncio el IFE 4 porque no llegamos a hacer los cruces necesarios e implementar las formas y terminamos haciéndolo”.

En este sentido, puntualizó que el gobierno de Alberto Fernández “va a seguir” manteniendo “herramientas muy agresivas y de mucha masividad” para ayudar a los sectores más afectados por la crisis incrementada por la pandemia. “No es un tema fiscal lo que nos impida definir el IFE 4, sino que es un tema de si podemos focalizar políticas públicas allí donde más se necesitan”, concluyó.



Fuente link: