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Argentinos en Francia repudiaron la presencia de Macri

Integrantes de la denominadao Asamblea de Ciudadanos Argentinos en Francia (ACAF) realizaban este lunes una manifestación frente a la Torre Eiffel, en la ciudad de París, en repudio a la visita del expresidente Mauricio Macri.

“Su ostentación de lujo desde el hotel ‘La Reserve’, contrasta con la grave situación económica que sufre el pueblo argentino producto de las nefastas consecuencias sociales y económicas y del endeudamiento sin precedente en que dejó al país su gobierno entre 2015 y 2019 y de los estragos de la pandemia”, sostuvo la organización en un comunicado.

Francia: rebrotes de covid-19 en “el país de la libertad”

En este sentido, en el marco del acto que se desarrollaba desde poco después de las 13 de la Argentina (las 18 en París) en la Explanada de los Derechos Humanos, Trocadero, los integrantes de la ACAF señalaban que el exmandatario viajó “ignorando las consignas nacionales de confinamiento y la normativa de excepción en el ingreso a Francia”.

“No deja de llamar la atención que la ‘fuga’ del expresidente coincide con el pedido de pericia de su teléfono en el marco de la causa por el hostigamiento ilegal al Grupo Indalo”, indicaron los organizadores de la protesta, a la que invitaron a acompañar con un “tuitazo”.

Con estos argumentos, reclamaron en ese sentido “basta de impunidad, de corrupción y de fuga de capitales estatales”, y bregaron “por un Poder Judicial independiente”.

Mauricio Macri viajó el pasado jueves junto a su esposa Juliana Awada y su hija Antonia a la capital francesa, donde permanecerá 14 días tal como lo dispone el protocolo por la cuarentena, y luego se dirigirá a Zurich, Suiza, según se indicó desde su entorno.

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“Recién llegado a una sociedad donde se vive en libertad”

El expresidente de la Nación, Mauricio Macri, se encuentra ya en Francia, donde, según aseguró al arribar, “se vive en libertad“, pero allí deberá permanecer 14 días en cuarentena para luego poder viajar a Suiza, destino final de su viaje.

“Recién llegado a una sociedad donde se vive en libertad y con responsabilidad. Acá haré la cuarentena europea y recién ahí puedo ir a trabajar a Zurich”, dijo Macri a un periodista de Infobae que lo abordó en el hotel donde se hospeda, según citó Télam.

Macri, acompañado de su esposa, Juliana Awada, su hija Antonia y una asistente, arribaron a París esta mañana en el vuelo AF229 de la compañía Air France, que tocó pista en el aeropuerto Charles de Gaulle a las 6,57, hora local, tras haber partido ayer a las 13,30 desde el aeropuerto internacional de Ezeiza.

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El expresidente Mauricio Macri llegó a Francia y tiró el primer dardo venenoso diciendo que en ese país europeo "se vive en libertad".

El expresidente Mauricio Macri llegó a Francia y tiró el primer dardo venenoso diciendo que en ese país europeo “se vive en libertad”.

El ex mandatario aprovechó uno de los vuelos autorizados por el Gobierno argentino en medio de las restricciones por la pandemia, destinado a trasladar a extranjeros que se encuentran en nuestro país y desean retornar, en este caso a Europa.

Si bien tanto Macri, como su familia cumplieron con todos los requisitos sanitarios previos requeridos por Francia, (un hisopado 36 horas antes del viaje), llamó la atención en el ámbito político este viaje cuando la mayoría de los argentinos está impedido de trasladarse, incluso dentro de las fronteras de nuestro país.

Desde el entorno del expresidente dijeron a Télam que el viaje de Macri tiene como destino final Zurich y recordaron que Suiza exige a los viajeros que no llegan desde Europa una cuarentena de 14 días, como medida de control en plena pandemia de coronavirus, que el exmandatario y su familia cumplirán en París, pero sin necesidad de estar confinados en el hotel.

Según informaron desde su entorno, Macri viaja a Zurich para cumplir con una serie de actividades vinculadas a su condición de presidente de la Fundación FIFA.

Se trata del segundo viaje del líder del PRO al exterior en plena cuarentena por la pandemia de coronavirus, que se realiza a tan sólo dos semanas de su visita relámpago a Paraguay, donde mantuvo un almuerzo con el expresidente Horacio Cartés y una reunión con el actual mandatario Mario Abdo Benítez.

En ocasión del viaje a Paraguay del exmandatario, desde la Fundación FIFA, descartaron que el motivo de la visita a Paraguay hayan sido cuestiones relacionadas a su condición de presidente de la entidad.

En cuanto al viaje a Zurich, lo que voceros del exmandatario dieron a conoce es que Macri “va a permanecer en París y cumplir la cuarentena obligatoria que le exige Suiza a quienes no residen en países europeos, para después de tener los permisos necesarios ingresar a Suiza, donde estará cerca de una semana o diez días”.

En Zurich, Macri tomará la responsabilidad formal como presidente de la Fundación FIFA, una organización que promueve y recauda fondos para el cambio social positivo a través del deporte, de la que Macri fue nombrado presidente ejecutivo a fines de enero último, señalaron las fuentes.

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¿Qué fue a hacer Macri realmente a Francia y Suiza? | Entre Gianni Infantino y las causas por espionaje y corrupción



Hay una simbiosis explícita entre Mauricio Macri y Gianni Infantino, su anfitrión y amigo de la FIFA. Los dos están en la mira de la justicia de sus países. El primero por varias causas de corrupción y una de espionaje interno, de ahí con que se especule que ese sería el verdadero motivo de su partida. El segundo por “indicios de conducta criminal”
en el ejercicio de su cargo como máximo dirigente del fútbol mundial. En unos días volverán a verse como ya sucedió en Buenos Aires en noviembre de 2018, cuando el ex presidente invitó al suizo a la reunión del G20. O el 30 de junio de 2019, en que hubo una devolución de gentilezas en Zurich. Infantino lo condecoró ese día con el premio Living Football. Por esa razón no es extraño que el ex presidente viajara ayer a París en el vuelo de Air France AF 229, acompañado por su esposa Juliana Awada y su hija Antonia.

Hará una prolongada escala de dos semanas en la capital francesa – y de paso la cuarentena light que le piden en Suiza – con destino final en alguna ciudad de la Confederación Helvética. La Fundación FIFA
es la coartada que le vino a medida al jefe de Juntos por el Cambio para volver a salir de Argentina con agenda incierta
. Ya quedó demostrado cuando se trasladó a Asunción el 13 de julio pasado y se encontró con el ex jefe de Estado Horacio Cartés
y el actual mandatario paraguayo, Mario Abdo Benítez. Ahora se repite el motivo, pero en Europa. Como entonces, primero se argumentó una razón futbolística para el vuelo privado y sucedió otra cosa. ¿Ocurrirá de nuevo lo mismo? Con Macri todo es posible.

El expresidente argentino y el de la FIFA alcanzaron la cumbre del poder casi a la par. Después de las elecciones de octubre de 2015 –en que derrotó al candidato Daniel Scioli, hoy embajador en Brasil– Macri llegó a la Casa Rosada el 10 de diciembre. Infantino lo siguió al acceder al máximo cargo en la FIFA el 26 de febrero de 2016. Le ganó la elección al jeque de Bahrein, Salman bin Ibrahim Al Jalifa. Desde entonces, el imputado múltiple que gobernó el país entre 2015 y 2019 estableció una relación de mutua confianza con el dirigente ahora comprometido por la justicia suiza.

Es casi imposible disociar que Macri viajó a París en un vuelo comercial, que pasó por Migraciones y la Aduana casi como un duende fugaz y abordó el vuelo de Air France, de la dinámica impensada que se le viene encima por las causas de corrupción que lo desvelan. La más vieja consta en el voluminoso expediente por la deuda del Correo Argentino –lleva 19 años de vigencia– que el grupo familiar liderado por su padre Franco explotó entre 1997 y 2003 y cuyo contrato le rescindió el gobierno de Néstor Kirchner. Sus tribulaciones siguen con la denuncia por la compra de parques eólicos
donde un negociado tan rápido como una estrella fugaz le permitió embolsar ganancias exorbitantes: unos 15 millones de dólares por comprárselos a la española Isolux y revénderselos en tiempo récord a Genneia -del grupo Macro- y a la china Goldwind. En el fideicomiso o vaquita que armó el ex presidente aparecieron dos jugadores emblema de sus mejores tiempos en Boca: Guillermo Barros Schelotto y Carlos Tévez
, también afines a su proyecto de continuidad en la Casa Rosada, que no pudo superar un período.

En el listado de causas que avanzan por un camino que Macri no quiere transitar – el de quedar expuesto en los Tribunales con un final abierto – se agrega la participación de su grupo familiar en Ausol, la empresa más importante de peajes
. De ese turbio entramado se derivan un aumento del 250 por ciento en las tarifas y el bonus track de las acciones que vendió la familia del ex presidente. Pasaron de 4 pesos a 75,50 con el posterior sonido de plinc, caja. Podría agregarse la venta de MacAir -que formaba parte de SOCMA- a la línea aérea colombiana Avianca que le permitió al holding una ganancia adicional de 460 millones de pesos. La más discreta de todas que sumaban un total de 11 mil millones de pesos, como informó Página/12.

En Suiza será la primera vez que Infantino y Macri se encuentren con uno de los dos afuera del poder. El suizo fue reelegido en junio de 2019 por un período de cuatro años. Cuando había ganado las elecciones en 2016 su mandato había sido más breve, porque emergió como el candidato de la presunta transparencia en la FIFA que ahora pone en duda la justicia de su propio país. El ingeniero, ya se sabe, perdió con Alberto Fernández en las PASO de agosto y después en la primera vuelta de las presidenciales de octubre pasado. Ya en junio de 2019 el jefe de la FIFA le había tendido una mano cuando lo premió, sin saber que dos meses después comenzaría el principio del fin para su amigo argentino.

En las páginas de la FIFA, acaso como un revival de aquel momento, todavía aparece la fotografía de ambos sonrientes en la ceremonia donde Infantino justificó la entrega de la distinción Living Football sin ruborizarse: “es un honor entregárselo al primer presidente, y los demás son los demás, de la gran nación argentina, Mauricio Macri”. El ex jefe de Gabinete Marcos Peña y el operador-empresario Fernando Marín miraban embelesados desde el auditorio al suizo primero y a su jefe después, que agradeció con palabras alusivas. El día de la premiación terminó con el infaltable partido de fútbol en una cancha de la FIFA. Macri e Infantino se pusieron los cortos que ahora les sentarían más cómodos para correr esquivando denuncias.

El vuelo que ayer llevó al jefe de la oposición hasta París como paso previo a su estadía en Suiza, lo había postergado en marzo cuando empezaba a extenderse por el mundo la pandemia de la covid-19. El expresidente volvió a encontrar refugio en el fútbol, como cuando empezó su carrera de dirigente deportivo allá por diciembre de 1995 en un intento por demostrarle a su padre que podía emanciparse
con un proyecto propio. Aquella vez ganó las elecciones en Boca contra la fórmula de Antonio Alegre y Carlos Heller con un apoyo clave. El del dirigente radical Enrique Coti Nosiglia
, quien veinte años después fogoneó en la Convención de la UCR de marzo de 2015 la alianza que le dejaría el camino despejado – como en la institución de la ribera – hacia la presidencia. Ya no la de un club de fútbol y sí la de un Estado. 

Ahora a Macri le queda como consuelo el control de la organización benéfica de la FIFA. Cuando aceptó el cargo dijo: “La Fundación reconoce los desafíos extremos que enfrenta la sociedad alrededor del mundo debido al coronavirus, pero el momento de actuar es ahora”. Por eso actuó con rapidez. Se tomó un vuelo hacia París primero y Suiza después para matizar vacaciones con reuniones protocolares en la federación que preside su adulador Infantino. De paso se llevó para entretenerse los últimos dos capítulos de su libro autobiográfico, en el que a falta de uno trabajan dos de sus ex funcionarios y ghost writers: Pablo Avelluto, que supo estar a cargo de la entonces degradada Secretaría de Cultura, y Hernán Iglesias Illa, ex subsecretario de Comunicación Estratégica.

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Desterrados en París: un drama sin fin para los inmigrantes | El impacto económico de la pandemia obligará a más personas a desplazarse



Desde París

 La primera vez se asustó y se sintió agredido, la segunda salió corriendo, la tercera y cuarta trató de recuperar sus cosas y la quinta, es decir, ayer, dejó que todo ocurriera sin intervenir. Salió de la carpa, fue hasta el bus de la policía y miró desde allí “todo ese absurdo y esa injusticia que nos seguía cortando el camino”. Idil vivió este 29 de julio su quinta evacuación por la fuerza desde que llegó a Francia proveniente de Somalia. Junto a otros 2.000 inmigrantes oriundos de Sudán, Somalia, Tchad, Etiopía o Afganistán Idil se había instalado en uno de los campamentos improvisados que los inmigrantes van montando en la periferia Norte de París hasta que la policía los desaloja y trata de reubicarlos en hoteles y gimnasios de la zona. La víspera, el Prefecto de París, Didier Lallement, les había dado un plazo de “12 horas para abandonar el lugar”. La mayoría se quedaron y a la seis de la mañana el operativo comenzó a orillas del canal Saint-Denis, en la localidad de Aubervilliers.

La situación era doblemente nociva: para los mismos inmigrantes expuestos ahora al calor y la insalubridad, y para las autoridades, interpeladas pos los vecinos debido a la suciedad y las peleas entre comunidades distintas. ”De todas formas, no sabemos ni siquiera a dónde vamos a ir a parar. Lo más esencial es que alguien nos ayude porque ya no podemos más”, cuenta Saidi, un afgano con unos cuántos meses de residencia en la calles, primero en París, luego en las afueras. La evacuación es tensa. Hay mucha gente, muchos niños en las carpas, muchos policías y militantes de las asociaciones de protección al migrante (France Terre d’Asile, Solidarité Migrants Wilson), muchos gritos y nervios y miedo e incomunicación. Un destierro sobre muchos otros destierros. Cada respiración es una bocanada de tragedia. De un lado están los buses para los hombres solos, del otro el reservado a las familias. Michel, una militante de la asociación Utopía 56 que asiste a la evacuación, anticipa la crueldad del futuro:” volverán aquí u a otro lugar. Ni ellos tienen donde ir, ni el Estado la responsabilidad y la voluntad de asumir la situación. La gran mayoría de la gente que está aquí regresará a la calle dentro de un tiempo. Es un ciclo infernal”. Michel y otros militantes de France Terre d’Asile y Solidarité Migrants Wilson se apresuran para recuperar los utensilios y las carpas. Hay más de seiscientas (representan unos 10.000 euros) y, en un par de meses cuando llegue el invierno, salvarán unas cuantas idas.

Los inmigrantes son personas muy pobres, perseguidas en sus países, torturadas también, que saltaron al Mediterráneo en un barco cualquiera desde las costas de Libia y se salvaron porque un navío humanitario las rescató. Otros, como en el caso de los afganos, emprendieron un terrorífico viaje a través de Irán, Turquía y Grecia hasta llegar a Francia. Las cosas son ahora peor que antes. La pandemia no arregló el mundo, al contrario. Robert (France Terre d’Asile), desliza una frase que hiere como un latigazo por su carga de lúcida veracidad: “esta gente está más allá de la posibilidad de que algo cambie para ella, incluso si en un mes el liberalismo o las bolsas se vienen abajo. No son ni pobres ni ricos, ni víctimas de la desigualdad de los sistemas. Son las voces del otro lado de la fractura provocada por la improvisación occidental. Siempre los dejarán solos”. Ningún barco humanitario opera ya a lo largo de las costas de Libia para socorrer a los migrantes. Los últimos dos, el Ocean-Viking y el Sea-Watch, fueron, una vez más, víctimas del ardor perverso de los guarda costas italianos. Desde que se reabrieron las fronteras hace algunas semanas, los inmigrantes, sin embargo, continúan llegando para terminar amontonados, en su mayoría, en este un suburbio del que acaban de ser desalojados. 

Las cifras son imparables: durante los dos meses del confinamiento, en las orillas del canal Saint-Denis había unas 200 personas, luego, dos meses después del fin del encierro, ya sumaban 2.300. Su viaje no empieza por mar sino por tierra, a menudo en la frontera entre Irán y Turquía o en la misma Grecia a través de la no menos terrorífica “ruta de los Balcanes” (Turquía, Grecia, Macedonia, Serbia, Croacia, Hungría). Desde allí zanjan todos los peligros que un ser humano pueda imaginar con tal de llegar a un país europeo seguro: los traficantes de personas, las autoridades turcas, las cárceles de Turquía, los robos, las violaciones, las agresiones, la corrupción de los policías de Albania, de Grecia, Croacia, Serbia o Hungría (les roban su dinero, sus pasaportes y sus teléfonos), las denuncias, los malos tratos o la persecución. 

Osmane, un somalí con más de cinco años de residencia en Francia, espera tranquilo sentado en el bus. Cuenta que “los nuevos, los que llegaron hace dos meses, me dan un poco de pena. ¡Han hecho tanto, sufrido tanto para llegar hasta aquí !. Y mirá, mirá lo que les espera”. Osmane es el tango del migrante, la historia que, sin,- que sea contada, se refleja en la absorbente soledad de las miradas: en su caso huyó de Somalia para escapar de las milicias chabab, llegó a Francia, obtuvo los papeles, trabaja, pero nadie le alquila una casa, sea porque no le alcanza “sea porque no entiendo”, dice señalando a un hombre joven, conocido por todos debido a la adversidad de su historia. Es Chenar Gull Nasairi, el afgano. Pasó tres años en Alemania hasta que le negaron el asilo político. Se desplazó a Francia donde, este año, también se le negó el asilo. Aunque Gull Nasairi asegura que en Afganistán los talibanes le pusieron precio a su vida, la Corte Nacional del derecho de asilo no cree ni en su historia, ni en que sea afgano. Ya va por su tercer intento de suicidio. Hay otros ejemplos como él: les rechazan el asilo en Gran Bretaña, en Austria, en Alemania, en Francia y van así, con el correr de los años, probando de un país a otro.

Luis Barda, miembro de Médicos del Mundo, advierte que los flujos serán más importantes porque quienes estaban bloqueados por la pandemia y el cierre de las fronteras “ahora vuelven a los caminos”. Ismail y Faycal son hijos de ese flujo. Estos dos afganos estuvieron bloqueados en Serbia un par de meses y llevan apenas tres semanas en Francia. Recién ahora empiezan a entender que lo peor está por venir. Faycal cuenta con cierta desesperanza: “obtener una cita con la OFII (Office français de l’immigration et de l’intégration) para presentar un pedido de asilo es imposible”. Y hasta que no lo obtenga tampoco tendrá un estatuto, o sea, ayuda mínima. Por eso terminó a orillas del canal Saint-Denis. ”Fue una sorpresa. Después de todo lo que viví y ahora esto, la calle, las carpas, la policía, los periodistas, no sé, no sé…”. 

El traqueteo y el ruido mundial que destapó la covid-19 silenció sus voces, pero su drama continúa siendo como un fino chorro de agua helada que cae sobre el rostro de mundo. Jagan Chapagain, Secretario general de la Federación Internacional de la Cruz Roja, anticipa que “el desastre económico de la pandemia y sus efectos devastadores obligarán a muchas personas a desplazarse más allá de sus fronteras. Muchos inmigrantes sentirán que, pese a los riesgos, atravesar el mar será más seguro que permanecer en sus países porque habrá, también, la posibilidad de una vacuna contra el virus”. El canal Saint-Denis recupera su fisionomía. Pero en este paseo al que vuelven los ciclistas ha quedado como un dolor cautivo, una tensión latente. Dentro de unos meses regresarán los inmigrantes, aquí o un poco más al Norte. Volverá la policía, las asociaciones, la palabra y la indiferencia. Ellos están en la frontera de todas las fronteras. Ese lugar donde se acepta la fatalidad sin hacer demasiado para detenerla.

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Murió Gisèle Halimi, figura clave del feminismo francés y mundial | Abogada en las causas más célebres por el aborto y la violencia contra las mujeres



La abogada franco-tunecina Gisèle Halimi murió este martes en París a los 93 años, tras una vida dedicada a la lucha por la igualdad y haber sido una de las caras más célebres del feminismo francés junto a figuras como Simone de Beauvoir.

Nacida en 1927 en Túnez, Zeiza Gisèle Elise Taïeb, su nombre de soltera, se crió en una familia judía y conservadora que, como ella recordaba en sus memorias, escondió durante semanas su nacimiento porque su padre no quería reconocer que había tenido una hija. Ya a los diez años inició una huelga de hambre en su casa para defender su derecho a la lectura, mientras se negaba a seguir las prácticas religiosas de la familia.

A los 16 rechazó una propuesta de matrimonio concertado por sus padres y puso rumbo a París, donde estudió derecho y se instaló definitivamente en 1956 al casarse con un administrador civil, Paul Halimi, de quien conservó el apellido, pese a divorciarse de él y casarse de nuevo con Claude Faux, secretario del filósofo y escritor Jean-Paul Sartre, pareja de Simone de Beauvoir.

Halimi con Simone de Beauvoir y Jean Paul Sartre.

Precisamente junto a Sartre se alineó en favor de la independencia de Argelia en 1960, cuando defendió a la militante del Frente de Liberación Nacional, Djamila Boupacha, acusada de haber puesto una bomba, que fue torturada y violada por soldados franceses. Halimi y De Beauvoir mediatizaron en “Le Monde” el caso de Boupacha, que fue condenada a muerte y posteriormente amnistiada. Más tarde, escribieron un libro con una portada dibujada por Pablo Picasso, lo que contribuyó a convertir a la joven argelina en un icono de la lucha independentista.

El Manifiesto de las 343 putas

Eso hizo a Halimi abogada de causas políticas y la vinculó a las luchas feministas: fue también una de las firmantes del Manifiesto de las 343, más conocido como “El manifiesto de las 343 putas”. Esa declaración de 1971 fue una de las bases de la ley que en 1975 despenalizó el aborto.

Halimi, como De Beauvoir y otras cientos de mujeres famosas y destacadas de las artes, la literatura y las ciencias, tales como Jeanne Moreau, Christiane Rochefort, Violette Leduc, Dominique Desanti, Catherine Deneuve, Marguerite Duras, Monique Wittig, Giséle Halimi y Simone de Beauvoir firmaron el histórico documento conocido como el “Manifiesto de las 343 salopes”, putas en castellano. 

Fue publicada en la revista Le Nouvel Observateur, el 5 de abril de 1971. La idea surgió de Jeanne Moreau y la pluma fue de Simone de Beauvoir, pero lo importante fue que esta propuesta atesoró una significativa repercusión mundial. Todas declaraban haber abortado y se exponían a ser sometidas a procesos legales hasta correr el riesgo de terminar en un calabozo. Reclamaban que el aborto fuera gratuito y libre durante las diez primeras semanas de gestación. 

Sus reivindicaciones se personificaron en el caso de una joven de 16 años, Marie-Claire, que en 1972 fue juzgada por haber interrumpido su embarazo, fruto de una violación,  con ayuda de su madre. Halimi fue su abogada y logró su absolución.

Las otras batallas de Halimi

No fue la última batalla de Halimi, involucrada también en la penalización de la violación en Francia, en 1980, tras defender a dos jóvenes belgas que denunciaron a tres hombres que las habían violado en 1974.

A finales de los ochenta, Halimi, militante socialista y fiel defensora del expresidente François Mitterrand, se centró en la escritura con obras intimistas en las que habló de sus orígenes, su familia y las causas políticas que marcaron su vida.

“Francia pierde a una republicana apasionada que, como abogada, militante y diputada, fue una gran combatiente de la emancipación de las mujeres”, escribió hoy en Twitter el presidente, Emmanuel Macron, como homenaje de despedida.



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Un rebrote de coronavirus opaca el verano europeo | Las débiles señales de una reactivación de la pandemia se están multiplicando



Desde París

El coronavirus vuelve a rodear a más de la mitad de Europa con picos altísimos en España, Bélgica, Suecia, Rumania, Bulgaria y Francia. Aunque en el territorio francés no se constató un despegue masivo de la contaminación, el virus se propaga con una regularidad que, al igual que en otros países del mundo y del Viejo Continente, ha acarreado medidas suplementarias: reconfinamiento de ciertas zonas, máscaras obligatorias en los lugares públicos, vuelta el teletrabajo, control estricto de los pasajeros oriundos de 16 países (Francia), recomendaciones efusivas de no viajar a determinadas regiones de Europa como es el caso de Cataluña y nuevas cuarentenas impuestas a ciudadanos que lleguen de España (Gran Bretaña y Bélgica). La salud pública francesa advirtió que la cantidad de personas infectadas ha aumentado por tercera semana consecutiva. Los días del gran alivio que siguió al fin de la cuarentena empiezan a quedar atrás con el paso de las semanas. La Dirección General de la salud pública de Francia precisó en un comunicado que “hemos borrado una buena parte de los progresos realizados durante las primeras semanas del desconfinamiento”. La Organización mundial de la salud puso ahora el foco en Europa. La región fue objeto de un casi control de la pandemia para volver a ser una zona de alto riesgo. Más de 15,8 millones de personas fueron infectadas en el mundo desde finales de 2019 y otras 639.981 perdieron la vida. En Europa, la pandemia provocó la muerte de 207.599 personas e infectó a más de tres millones.

Lentamente, los países europeos empiezan a levantar nuevas murallas ante la evolución del virus y nadie descarta ya un confinamiento casi similar al de los meses de marzo, abril y mayo a partir mediados de septiembre. La indisciplina y el relajamiento son los principales motores que volvieron a reactivar la circulación del virus. El sueño con un verano normal ya no es más posible, lo mismo que la apuesta por una reactivación progresiva de la actividad y, por consiguiente, de la economía. De hecho, los desplazamientos de cientos de miles de seres humanos provocados por las vacaciones son un factor de alarma permanente. Se vuelve a tener la sensación de una imprecisión en las medidas preventivas y un cálculo demasiado optimista ante la persistencia del virus. Decenas de clúster reaparecen en todos los territorios de Europa. En el hospital de la Pitié-Salpêtrière de la capital francesa las carpas instaladas durante la peor fase de la pandemia ya fueron desmontadas.

 Los médicos aseguran que, si bien las señales débiles de una reactivación de la pandemia se están multiplicando, la aceleración brutal no se ha constatado todavía. El ministerio francés de salud contabiliza “un número de casos superior a los mil, es decir, un nivel compatible con el que se dio a finales del confinamiento”. En el curso de las últimas tres semanas el porcentaje de casos detectados aumentó en un 66 porciento para un total de 215 clusters epidémicos censados en el país. Entre el jueves 23 de julio y el sábado 25 10 personas murieron en Francia, donde la tasa de reproducción del virus llega a 1,3, lo que equivale a que cada persona contaminada transmite la enfermad a 1,3 personas. 

Francia impuso test para pasajeros oriundos de 16 países. En la lista no figura la Argentina, pero sí Estados Unidos, Brasil, Panamá y Perú. El resurgimiento de la pandemia se está globalizando. Entre el jueves y el viernes pasado se registraron 280 mil casos diarios en el planeta al mismo tiempo que los gobiernos, forzados a implementar medidas duras, pierden el respaldo de las poblaciones (Gran Bretaña y Estados Unidos, en primer lugar). Entre principios de julio y casi finales de mes 5 millones de personas fueron infectadas en todo el planeta con una marcada curva ascendente en Europa. Según el portavoz de la rama europea de la OMS “el resurgimiento del Covid-19 en ciertos países luego de levantamiento de varias medidas barreras es ciertamente una causa de preocupación”. Las autoridades sanitarias insisten en decir que “resulta más necesario que nunca volver a una disciplina colectiva”.

Esta, sin embargo, no se constata en la calle. La gente se olvidó rápidamente de respetar de forma masiva las consignas básicas aún en vigor. Europa se va de vacaciones, pero el virus regresa a su demoledor trabajo. En Bélgica, por ejemplo, se registró un aumento del 89% de las infecciones. Si se toma en cuenta la variable muertos por cada millón de habitantes, Bélgica, con 859,5 muertos, figura primero en la lista seguida de Gran Bretaña (688,3), España (608,5), Italia (58,8), Suecia (559,5), Perú (557,8), Chile (475,9), Francia (450,8), Estados Unidos 444,9) y Brasil (406,9). En esta lista que incluye a 50 países la Argentina recién aparece en el puesto número 46 (63,1).

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Francia: Un monaguillo confesó haber provocado el incendio en la catedral de Nantes | Podría recibir una pena de hasta 10 años de cárcel y una multa de 150 mil euros



Una semana después del incendio en la catedral de Nantes, el principal sospechoso confesó ser el autor del ataque y fue inmediatamente puesto en prisión preventiva.

El hombre detenido por el incidente registrado el 18 de julio en la catedral de la ciudad ubicada al oeste de Francia confesó ser el responsable del incendio, aunque no se aclararon los motivos que llevaron al monaguillo a hacerlo, informaron fuentes judiciales francesas.

El detenido tiene 39 años y había llegado a Francia como refugiado desde Ruanda hace varios años. Trabajaba como voluntario para la diócesis. Ante el juez de instrucción declaró haber encendido fuegos en los tres focos del incendio que afectaron a la catedral, según informó el fiscal de Nantes, Pierre Sennès, citado por la agencia de noticias DPA.

“Mi cliente ha cooperado”, dijo Quentin Chabert, abogado del sospechoso, que se expone a una pena de hasta diez años de cárcel y una multa de 150.000 euros, informó el diario francés Le Monde.

Lamenta amargamente los hechos y reconoce que (confesar) ha sido una liberación para él. Está sumido por los remordimientos y sobrepasado por la magnitud de los acontecimientos”, manifestó Chabert.

El rector de la catedral Hubert Champenois puntualizó que el voluntario estaba encargado del cierre de las puertas el 17 de julio, día en el que se registró el incendio en la catedral, por lo que fue detenido e interrogado, si bien en un primer momento no reconoció los hechos.

En este sentido, Sennès destacó que en la primera declaración hubo “contradicciones” que llevaron a las autoridades a citarle nuevamente a declarar.

El fiscal había manifestado el sábado que las investigaciones apuntan a “un acto criminal”. Se abrió la investigación por incendio intencionado tras detectar tres focos distintos en la catedral de San Pedro y San Pablo, que data del siglo XV. Un foco en la zona del órgano del templo, que quedó destruido, y dos más en el costado de una de las naves.

La catedral de Nantes, cuya construcción comenzó en 1434 y terminó en 1891. A lo largo de su historia, sufrió varios siniestros. Entre ellos, durante la segunda Guerra Mundial, los bombardeos aliados destruyeron en junio de 1944 la sacristía y parte del deambulatorio.

En enero de 1972, un incendio accidental provocado por el soplete de un obrero que trabajaba en la reparación del techo destruyó el armazón de madera de la catedral, y el edificio fue totalmente restaurado. En aquella oportunidad, los servicios religiosos no se reanudaron hasta 1985.



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Un 14 de julio con una París con festejo limitado | El día de la fiesta nacional francesa estuvo supeditado al postconfinamiento



Desde París

 París podría parecerse alguna vez a este 14 de julio, día de la fiesta nacional francesa: muchedumbres limitadas, actos restringidos, circulación cómoda. El primer 14 de julio post confinamiento estuvo regulado para evitar los agrupamientos masivos que acostumbran acompañar desde la víspera los bailes populares y el mismo 14 el desfile por los Campos Elíseos y los fuegos de artificio por la noche. Todo se reconfiguró en un formato reducido y en un flujo de replanteamiento sobre el futuro de París y su invasor turismo de masa, los homenajes a quienes lo dieron todo durante la crisis de la covid-19 y la línea política del presidente Emmanuel Macron para los últimos dos años de su mandato. 

El espectáculo de los fuegos de artificio de la Torre Eiffel simbolizó la resistencia de la nación y homenajearon a todos esos héroes cotidianos que actuaron a lo largo del confinamiento. El jefe del Estado presidió los desfiles y luego, en la tradicional entrevista televisiva del aniversario de la Revolución francesa, fijó “el nuevo camino” del país de aquí al final de su mandato en 2022. El rumbo no va hacia otro norte que no sea la derecha. Emmanuel Macron anunció un plan de reactivación económica por 100 mil millones de euros que se agregan a los 460 mil millones ya desbloqueados para ayudas sectoriales y respaldo a la economía. Macron reconoció que en el fondo Francia “tiene miedo”, que algunas de sus medidas “no eran justas” y que sus propias metidas de pata lo habían llevado a ser objeto de cierta “detestación”. Por ello prometió “más diálogo social” sin renunciar a reactivar la reforma de las jubilaciones que había paralizado al país a finales de 2019 con huelgas masivas y cuya implementación el mismo suspendió cuando estalló la pandemia.

El jefe del Estado también se refirió a las regulaciones del desconfinamiento y a los “signos” evidentes de que el virus “se reactiva un poco”. En ese sentido, el presidente adelantó que las máscaras serían obligatorias en todos los lugares públicos cerrados y confió que, si en una de esas llegase a tener el virus, no seguiría el tratamiento del doctor Didier Raoult a base de cloroquina, sino que se “pondría en manos de los médicos que lo siguen”. Aunque calificó al doctor de “un gran científico”, aseguró que” según lo que he comprendido de la ciencia no hay un tratamiento estabilizado”. Emmanuel Macron diseña poco a poco su “reinvención” sin trastornar casi nada de lo que ya tenía preparado cuando lo eligieron presidente en 2017. 

Es, más bien, una “reinvención” de la forma en que se presentan las cosas que no conformará a sus críticos, incluidos los de su propia mayoría, y a quienes juzgarán escandaloso que haya defendido una vez más a su ministro de Interior, Gérald Darmanin, acusado de agresión sexual. El jefe del Estado da una pincelada social por acá y otra ecológica por allá. Así, por ejemplo, reveló que tenía la intención de inscribir en la Constitución la lucha contra el cambio climático. Reinvención, reconfiguración, nueva etapa y todos su sinónimos ascendentes o descendentes son las palabras motor de este verano en Francia. La idea también abarca el futuro de la capital, objeto de una auténtica adoración planetaria y, también, de un destructivo turismo de masa que ha tenido un impacto dañino en la vida de los parisinos. 

Los recién reelectos responsables de la Municipalidad quieren aprovechar la ocasión para reconfigurar la capital. Frédéric Hocquard, el nuevo adjunto para el turismo de la Municipalidad de París, dijo a la prensa que “es preciso actuar rápido y de manera radical. Otro turismo es posible y hay que aprovechar el hecho de que los turistas ya no están para que regresen de otra manera”.

París está solita con su gente y los franceses. La pandemia cortó el flujo de turistas extranjeros y sus dos principales visitantes, lo norteamericanos y los chinos. Según un estudio de la región Ile de France (donde está París), un turista francés gasta 83 euros por día, un norteamericano 165 y los chinos y los turistas de Medio Oriente 180. El 75% de las personas que visitan el Museo del Louvre son extranjeros y el 90% de los que suben hasta la Place du Tertre, en Montmartre, son igualmente turistas. En estos días el Louvre es un oasis. Hacen falta apenas 10 minutos de espera para ver la Mona Lisa cara a cara cuando en épocas anteriores la espera podía ser infinita. El Louvre reabrió el pasado 6 de julio y en una primera semana hubo un promedio de 8.000 visitantes por día contra 40.000 antes.

 El coronavirus ha resultado una hecatombe en París. Hoteles y restaurantes cerrados, comercios de lujo también, poca gente. Un desastre para el comercio, una bendición y una oportunidad para reencontrarse con una ciudad sin la penetración del turismo masivo y contaminante. Hace mucho que persiste la sensación de que París ha dejado de pertenecer a sus habitantes, de que es una ciudad-museo-turística donde la vida diaria ya no es posible. Una encuesta publicada por el portal Paris je te quitte (París te dejo) indica que 45% de sus habitantes actuales quieren irse de la ciudad luz. El coronavirus y la parálisis que desató introdujo una toma de conciencia sobre la sano que sería regular un turismo invasivo que si bien deja dividendos también arrincona, asfixia y, a su manera contradictoria, desdibuja la originalidad de una ciudad sin igual.

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