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Las razones del liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner | Una mujer reúne el mayor capital político del país 



Existen en la vida política enigmas que resultan fascinantes, misterios para los cuales todo el mundo tiene una explicación, pero todas las explicaciones juntas resultan insuficientes.

Ahora que en apariencia estamos viendo licuarse para su desesperación el liderazgo de Mauricio Macri, nos preguntamos ¿cómo se conserva el liderazgo en el llano, y cómo perduran los liderazgos en las condiciones más negativas?

Bajo esta premisa planteada en el artículo escrito por Jorge Halperín, las y los [email protected] de Página/12 dieron el debate.

Acá algunas de las contribuciones destacadas:

Hay que entender que el kirchnerismo superó a lo que quedó del peronismo. Le sacó la careta al peronista facho, de derecha, oportunista, al típico “puntero”. Y entonces el kirchnerismo se quedó con lo mejor del peronismo y sumó desde todas las corrientes de izquierda (que son muchas más de las que se supone). Y cuando hablo de izquierda no hablo de los dirigentes que se proclaman como tal, sino de las personas a las que les importa el otro, el débil, el oprimido y, sinceramente, los derechos humanos. Y aunque hoy UCR es mala palabra, hoy muchos ex-radicales son kirchneristas. Y ex´s del PI, del MAS y del PO. Porque el kirchnerismo, sin hacer una revolución, dió vuelta la historia argentina; otorgó derechos que parecían imposibles. Les dió esperanzas a niños, jóvenes y adultos que ya las habían perdido. Se enfrentó a los enemigos del pueblo, aunque eso le costase el impasse de 4 años, período horripilante para Argentina. Y Cristina es el estandarte del kirchnerismo, es Eva Perón, Juana Azurduy, Mercedes Sosa y miles de mujeres anónimas y luchadoras en una sola. Por eso tiene la convocatoria más conmovedora de Argentina. Y por eso, no sólo la Historia la recordará (en función de quien la escriba) sino que también quedará por siempre su impronta en las generaciones por venir.
Danico

Las personas que desempeñan un cargo en el cual detentan autoridad sobre otras personas, ejercen un liderazgo. Ese liderazgo es inherente al cargo, es circunstancial con respecto a la persona que lo ejerce. En algunas oportunidades, se produce espontáneamente y sin que se puedan identificar razones, una especie de simbiosis entre líder y liderados/as, de modo tal, que la separación, de producirse, afectaría en esencia a las dos partes. El líder lo es de hecho y para siempre, su liderazgo no tiene que ver con el cargo sino con su propia persona en relación con los liderados.
Ana1957

Yo agregaría que siempre tomo medidas a favor de las mayorías, concedió derechos y con esa oratoria cautivante, es magnética un combo perfecto que se suma a actitudes maternales. No me olvido de esos bares en los que nos cobijamos de la muchedumbre en las marchas, el silencio sepulcral que se imponía ante su voz!! Hay que vivirlo para experimentar esa devoción. Los que dijeron que nunca volvía, nunca lo vivieron. Siempre supe que volvía! 
maria1234

No sé porqué tanta duda. Tengo anotados alrededor de 400 actos de gobierno de los Kirchner en pos del bien general. A todos los argentinos les llegaron algunos de ellos, aunque algunos lleven el antiperonismo en la sangre. Ella está inserta en el corazón del pueblo argentino y de ahí no la va a sacar nadie. Para muestra tres botones:  

1|Entre 300.000 y 500.000, según las distintas versiones, la despidieron en la Plaza de mayo el 9/12/2015.

2|De su libro Sinceramente vendió 350.000 ejemplares, salvo el Martín Fierro no creo que haya otro que llegue a eso.

3|Si no fuera por el sistema de ajuste trimestral de jubilaciones que ella creó, yo estaría cobrando la mínima y cobro mucho más que eso, porque antes uno se jubilaba con un buen haber pero luego sólo aumentaban la mínima que en pocos años no alcanzaba.
Lizzie

Al igual que Yrigoyen y Perón, juega mucho con sus silencios, no anda opinando sobre todo y cada cosa que ocurre. También, al igual que los otros dos, maneja el enigma. La publicación del libro y la candidatura de Fernández fueron jugadas magistrales que no vieron ni los espías que escuchaban todos sus llamados y revisaban su ropero. Tal vez sea la lógica del aikido: la furia desatada en su contra solo resalta el recuerdo de la AUH, la jubilación de las amas de casa, etc. ,funcionan como una presencia inmanente. Y a diferencia del Peludo y el Pocho, que no fueron mis contemporáneos, por lo cual mis percepciones dependen más de lo que he leído, Cristina no parece cultivar su propio mito adrede, parece realmente que le importa un comino.  
El_Pedrero

Que buena hipótesis la del aikido que usa la fuerza del oponente para potenciarse. Siempre las artes marciales nos enseñan comportamientos de vida. Sea ésta o cualquier otra la causa de hacerla invencible, que suerte que la tenemos, CRISTINA por siempre!!!
Stella11465

Y un detalle más sobre la figura del aikido: el oponente embiste cegado por su propia mirada prejuiciosa sobre la debilidad e indefensión del otro. Prejuicio potenciado por el hecho de que Cristina es mujer. Y así le va. 
LENOIRE

El socialista Jorge Rivas lo dijo muy bien y hace mucho, cuando le preguntaron que era lo que lo acercaba al kirchnerismo. “Sus enemigos”, contestó. 
Hugomon

Cristina destaca entre todos los políticos de nuestra historia por ser sumamente inteligente, no creo que sea el único motivo pero alguna importancia tendrá. Su paso al costado dejando a Alberto ha sido un golpe maestro.
Responso

Decime un político argentino que hable sobre cualquier tema media hora o más sin teleprompter. Ahí esta la diferencia: INTELIGENCIA Y LOCUACIDAD.
Canal65zn

Gracias Jorge por intentar explicar cómo Cristina ha logrado conservar el liderazgo a pesar de todos los intentos por destruirla. Y leyendo cada una de las colaboraciones más abajo, ahí está simplemente explicado en la suma de cada uno de los comentarios. El Amor que genera tiene que ver con todo eso. Nos moviliza con fuerza y en cada una de todas las marchas, incluso la del 9 de Diciembre de 2015, le respondimos con el mismo Amor que ella les dio a los 45 millones de Argentinos aunque los necios por ODIO no tienen capacidad de analizar en lo mas mínimo un caso de liderezgo único como el de CRISTINA. Así era también EVITA. Juan Domingo Perón inició todo esto y tuvo herederos naturales, siendo ellos Néstor y Cristina y muy cerca estamos de tener nuevos líderes peronistas, que ya empezaron a destacarse desde el ultimo 15 de Diciembre, entre ellos Alberto y Axel. 
daniel29

Extras:

Cristina es una Maestra
contra viento y marea.

A argentinos enseña, y a argentinas,
historia, economía, estrategia.

Pero lo que más enseña
esta Cristina estratega
es a no perder esperanza
cuando se vuelan las velas.

Y cuando vuelan puñales
calma clama y recupera
una soga, un piolín, un pañuelo
que ata y une las fuerzas.

El pueblo unido batalla,
persistente como ella,
y la lleva prendida en el pecho
por su amor e inteligencia.

De Cristina he tomado
tantas cosas como estas
y sé que otros y otras
lo habrán hecho a su manera.

Y quien abrevó en su luz
y ve incansable su estela
¿cómo podría olvidarla?
¿y acaso borrar su huella?

Cristina me ha transformado
en compromiso, en ideas
por eso dejarla de lado sería
dejar mi conciencia.

Lleguen estas estrofas
a una maestra argentina
gracias sentidas, Cristina
enseñante luchadora. 

(Gracias Halperín por hacernos pensar en lo que sentimos) 
Paula_ciudadana

Si fueras una flor serías una rosa. A veces, una pasionaria otras, un clavel del aire.
Si fueras una cuerda, la guitarra de Falú,
Un Sonido: el viento acamando Los Trigales
El trinar de los pájaros libres.
Si fueras una voz: Mercedes Sosa
Si fueras tierra, serías Pachamama, el patio trasero de los humildes de Mi Pueblo.
Si fueras un tema, la más hermosa tonada del viejo amor
Si fueras un bandoneón, serías Troilon serías Piazzolla
Si fueras un tango, “Milonguita”, Rivero cantando “Nostalgias”, Gardel interpretando “Arrabal Amargo”, “Uno” de Discepolo.
La Malena De Manzi, si fueras pena,
Serías un recuerdo: el de Chávez.
Si fueras una pregunta: ¿Por qué Néstor?
Si fueras pasión: Evita
Si fueras una frase: “Justicia Social”
Si fueras un ideal: El Che
Si fueras una caricia, la del ser amado
-en la oscuridad serías luz,
Si fueras un horario, el amanecer del Pueblo trabajador
Si fueras ruido -el de las fábricas abiertas,
En el frío serías abrigo de sol.
Curtida por el viento del Sur que corta y lastima, así te enfrentás a tus enemigos. Así resistes. Por si fuera poco, sos mujer, Cristina
Silvia319



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Homenaje a Evita, por la promulgación de la Ley de Voto Femenino   | 23 de septiembre, Día de los Derechos Políticos de la Mujer  



Aniversario y homenaje. Las fechas atraviesan la historia cuando cargan un significado que trasciende, como la lucha de las mujeres por la igualdad de derechos. Eso se celebra hoy, 23 de septiembre, en la Argentina: la promulgación de la Ley 13.010 que le otorga a las mujeres el derecho al voto, sancionada el 9 de ese mes, y también conocida, por mucho tiempo, como la Ley Evita.

Fue Evita una de sus más tenaces hacedoras. Y un día como hoy, en 1947, lo celebraba desde Plaza de Mayo: “A las mujeres de mi Patria” convocaba. “Mis queridas compañeras –les decía–, recibo en este instante del Gobierno de la Nación, la Ley que consagra nuestros derechos cívicos”.

“Aquí está, hermanas mías, resumida en la letra apretada de pocos artículos una larga historia de lucha, tropiezos y esperanzas”, señalaba Evita. Por eso “hoy se celebra el Día de los Derechos Políticos de la Mujer”, explica Cristina Álvarez Rodríguez sobre la fecha que rinde homenaje a esa lucha por la igualdad de las mujeres en la arena política.

“Hoy se cumplen 73 años desde que se promulgó el derecho al voto de las mujeres” detalla Álvarez Rodríguez, sobrina nieta de Eva Duarte de Perón, y diputada nacional por el Frente de Todos. Además, responsable del Museo Evita, un sitio que desde 2002 se instaló en el circuito más tradicional entre los sitios de visita de la ciudad de Buenos Aires, y es reconocido internacionalmente: en agosto recibió el premio Travellers’Choice 2020 –del sitio Tripadvisor– por formar parte del diez por ciento de las atracciones más populares del mundo, en materia de vistas turísticas. Y es indicado por el sitio, de perfil global, como uno de los museos especializados más buscados de Buenos Aires.

El Museo Evita resguarda gran cantidad de objetos materiales que fueron de la tía abuela de Álvarez Rodríguez: vestidos, cartas de amor del General Perón, su primer recibo de sueldo en una radio. Más de cuatrocientos de objetos configuran un recorrido histórico por la vieja casona de estilo español donde se pueden ver también los símbolos. Lo que ya no habla de la persona, sino de su legado: las fotos del día de 1951 en que voto por primera vez, junto al resto de las mujeres en el país. Los discursos encendidos. Las palabras esperanzadoras para sus queridos “descamisados”.

La prédica

El Museo Evita se inauguró en 2002 mientras el país buscaba desesperadamente un rumbo tras la debacle social, económica y política que fue un sello del cambio de milenio. Y se presentó en sociedad tal como ella, “esa mujer”, lo hubiera hecho: desde uno de los barrios más caros y elegantes de la ciudad, Palermo. La construcción de principios del XX fue inicialmente una casa de familia y mantiene un patio andaluz en su interior que facilita la circulación por galerías. Y Evita convierte en un “Hospedaje de madres y niños”, como parte de las acciones solidarias con las que predica doctrina al volver de su viaje por Europa.

“Mis queridas compañeras, he recorrido los viejos países de Europa, algunos devastados por la guerra –les decía aquel 23 de septiembre–. Y allí, en contacto directo con el pueblo he aprendido una lección más en la vida”, les dice. Hablaba de la lucha de las mujeres junto al hombre. Y recordaba a sus “hermanas” pero también gravaba para la historia: “El voto que hemos conquistado es una herramienta nueva en nuestra manos. Pero nuestras manos no son nuevas en las luchas, en el trabajo y en el milagro de la creación”.

“Mis queridas compañeras –decía Evita aquel 23 de septiembre– hemos llegado al objetivo que nos habíamos trazado después de una lucha ardorosa”. Y celebro ese día porque ella motorizó “ese hito histórico, clave en la lucha por la igualdad que todavía hoy, seguimos dando para lograr que todas, todos y todes tengamos las mismas oportunidades para ejercer ciudadanía –sostiene su sobrina nieta–, debatir, realizar transformaciones, y ocupar puestos de poder y decisión”.

El Museo

Cuando se cumplían 50 años de la muerte de Eva Duarte, su sobrina nieta inauguró el Museo. El evento le devolvía al barrio de Palermo, la mirada de Evita, ese gesto atrevido y desconfiado que interpelaba a los poderosos pero que se convertía en piadoso y comprensivo ante los humildes.

La idea fue que “las personas pudieran conocer y comprender el poder de sus convicciones y su lucha por transformar la realidad –sostiene Álvarez Rodríguez–, esto también fue cambiando y hoy se presenta como fuente de inspiración para las generaciones más jóvenes, en las nuevas luchas por la igualdad”. Los jóvenes se destacan entre el público que lo visita. Tal como convoca su figura por fuera del museo, buscando “transformar la realidad”.

La exposición permanente –en tiempos de visitas presenciales—permite un recorrido por los diferentes momentos de la vida de Evita. Hoy transmuta a la modalidad virtual y ofrece a través de @museoevita, para esta fecha, fotos, afiches, textos que fueron moldeando el mito. Y una serie de actividades en línea, entre las que se destacan los conversatorios sobre temas históricos vinculadas a Evita y al peronismo.

Para Álvarez Rodríguez, el premio de Tripadvisor es un símbolo de esta época sobre la figura de su tía abuela: “El hecho de que el Museo Evita reciba un premio por la elección de las y los visitantes del mundo, es una confirmación más del enorme valor histórico de Evita: una mujer sudamericana que rompió moldes, que logró conquistas históricas como el voto femenino, que inspiró a varias generaciones y que todavía hoy sigue simbolizando la lucha por la igualdad y justicia social”, explica.

El Museo, declarado en 2007 Monumento Histórico Nacional, funciona en lo que fue el Hogar de Tránsito No. 2 para madres solteras, de la Fundación de Ayuda Social Eva Perón, que compró la vieja casona colonial en 1947. “Al estar donde funcionaba el hogar fundado para albergar mujeres con sus niñas y niños, mantiene mucho de hogareño, es un espacio que abraza y contiene a quienes lo recorren –cuenta Álvarez Rodríguez–, y uno puede sentir que acompaña a Evita, en ese recorrido través de su vida y de su obra, conoce y aprender sobre la lucha por los derechos de los trabajadores, de las mujeres, de los humildes”.

Ley de paridad

“El camino hacia la igualdad es largo, y nos encontramos con obstáculos permanentemente, pero se trata de obstáculos que el legado de Evita nos inspira a atravesar –sostiene Cristina Álvarez Rodríguez–. La búsqueda de paridad en los diferentes ámbitos de participación es un buen ejemplo: todavía faltan mujeres en la Cámara de Diputados, en la de Senadores, en los medios de comunicación, en los sindicatos, en las cúpulas de las empresas. En el Congreso, es fundamental que se siga avanzando una correcta implementación de la Ley de Paridad que aprobamos en 2017, un avance trascendental respecto de la equidad en la distribución y el ejercicio del poder real de las mujeres en las instancias de decisión política”.

“Este año –continúa la diputada nacional por el Frente de Todos–, junto a diputadas y diputados de todos los bloques, presentamos un nuevo proyecto de ley para garantizar la representación paritaria de género en esta Cámara de Diputados, porque hubo interpretaciones variadas al momento de hacer reemplazos. La propuesta es añadir a la Ley de Paridad que conquistamos en 2017 un artículo temporario ‘bis’ para dejar en claro el espíritu con el que se la sancionó: hasta que la Cámara de Diputados logre la paridad, cada vez que haya que sustituir a un diputado, proponemos que ingrese la siguiente mujer que esté en la lista”.



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“Falta la canonización de la Iglesia, pero para el pueblo Evita ya es santa”

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Evita, la mujer que descubrió cuál era la razón de su vida

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Agenda virtual

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Nacional, popular, democrático… y feminista

Nacional, popular, democrático… y feminista

Feminismo y Peronismo, Reflexiones históricas y actuales de una articulación negada (Colihue), una recopilación Estela Díaz que reúne un texto propio y de otras 16 mujeres con marcada presencia y militancia dentro del movimiento.
(Foto: Diego Martínez)

23 de Febrero de 2020

Cuando el año pasado la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo en el Senado de la Nación, durante el debate por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), que el peronismo debía agregar a su ya establecida definición de movimiento nacional, popular y democrático el adjetivo “feminista”, puso en palabras lo que desde hacía años se venía gestando dentro de esta fuerza política y, también, en muchas otras organizaciones que formaron parte del Frente para la Victoria (FPV), la coalición política que llevó a Néstor y a Cristina Kirchner al gobierno.

Que Cristina lo expresara en voz alta impulsó a quienes intentábamos dar este debate dentro del movimiento, e interpeló también a quienes se resistían a la temática. Ya nadie más pudo decir con tranquilidad, por lo menos públicamente, que el feminismo era una “cosa de mujeres” que ellas mismas debían arreglar, que lo resolvieran en las secretarías de la mujer o en las comisiones de género, y que nada tenía que ver con el peronismo.

Porque, por primera vez, y en forma muy clara, se habló del patriarcado no como algo teórico o lejano, sino como el entramado social, cultural y económico que atraviesa a todas las fuerzas políticas –y también al peronismo–, y que se evidencia con el predominio de los varones a la hora de ocupar cargos directivos y de tomar decisiones.

Una definición tradicional del feminismo sostiene que “es un movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII […] y que supone la toma de conciencia de las mujeres como grupo o colectivo humano de la opresión, dominación y explotación de que han sido y son objeto por parte del colectivo de varones, en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas, del modelo de producción, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera”. (V. Sau, Diccionario ideológico feminista).

Y aquí cabe preguntarse, ¿este enunciado eurocéntrico explica también los feminismos en Latinoamérica y en la Argentina? ¿La resistencia a la opresión nació aquí en el siglo XVIII en clara referencia a la Revolución Francesa? ¿No es hora de ensayar una definición propia que dé sustento al feminismo nacional y popular que estamos construyendo?

El historiador Luis Vitale (1987) sostiene: “El proceso histórico de opresión de la mujer en América Latina fue distinto al de Europa, porque en nuestro continente no se repitieron las mismas formaciones sociales ni se dio la familia esclavista de tipo grecorromana ni la familia de corte feudal. América Latina pasó directamente del modo de producción comunal de los pueblos agro-alfareros y del modo de producción comunal-tributario de los incas y los aztecas, a la formación social colonial en transición a una economía primaria exportadora implantada por la invasión ibérica. Esta especificidad es olvidada frecuentemente por quienes recurren al esquema evolutivo europeo no solo para explicar los fenómenos socioeconómicos, sino también la vida cotidiana, tratando de encontrar en la Colonia un tipo de familia feudal”

Cuando a don Arturo Jauretche se le preguntaba ¿qué es el pensamiento nacional?, solía responder que “lo nacional es lo universal mirado por nuestros propios ojos”. Si queremos que nuestro feminismo sea nacional y popular, tal vez sea el momento de revisar nuestra propia historia, tomar lo universal para pasarlo por nuestro propio tamiz respecto al pasado, pero también en el presente, y, de esa manera, asentarlo sobre bases sólidas. Ese será el mejor aporte que podamos hacer, desde nuestra propia esencia, al desarrollo de los otros feminismos que ya habitan en nuestras calles.

Y, también, será la mejor contribución que podamos ofrecer al peronismo, “para trazar nuestros propios caminos, dentro del cauce vibrante de todo un pueblo que marcha en la senda de superación de sus problemas colectivos”, tal como sostuvo Eva Perón en la primera asamblea nacional del Partido Peronista Femenino, para después agregar: “El hecho de que nos aprestemos a trazar nuestra propia trayectoria como mujeres y ciudadanas, no significa ni podría significar separarnos de la revolución peronista ni dividir el movimiento peronista que es órgano político de la revolución”.

 Por último, nos toca dar esta batalla en el marco de un rebrote del neoliberalismo y del neocolonialismo que se apoderó de nuestra patria, y con Evita decimos: Reclamamos un puesto en la lucha y consideramos ese derecho como un honor y como un deber. Si nuestros compañeros se sintieron proletarios porque les fue negado el acceso a la propiedad y a una existencia mejor y no gozaron más que de una ficticia libertad política, regulada por la reacción y negada por el fraude, nosotras, las mujeres, fuimos menos libres y más explotadas. Si los trabajadores conocen la repugnancia que hay en comercializar el trabajo a bajo precio, considerándolo, no como el esfuerzo a través del cual el hombre se realiza, sino como una mercancía más en el mercado de consumo capitalista, esa repugnancia ha sido doble en la mujer. Y si al hombre se le impidió el goce total de la vida ciudadana, a la mujer laboriosa como él, más negada que él y más escarnecida que los hombres, se le negó también y en mayor proporción el derecho a rebelarse, a asociarse y a defenderse.

Este libro ofrece las herramientas para emprender esta enorme tarea, desde la teoría, pero también desde la praxis política traducida en leyes, programas y organismos que, a lo largo de su historia, el peronismo creó para ampliar los derechos de las mujeres y para avanzar en la igualdad de géneros. Y, también, recupera la historia de las militantes peronistas que de generación en generación han tomado la posta de la lucha y la pasaron a las próximas. Esa que hoy tomamos nosotras para que el patriarcado se caiga de una vez y para que el peronismo, de verdad, sea definitivamente feminista.

INTRODUCCIÓN

Elena Díaz

Este libro nace de una época convulsionada por la ineludible presencia de las mujeres –en multitud– en todas las esferas de la vida política y social en la Argentina. Tiempos de militancias, plena de acciones, movimientos, de jóvenes que abrazan y debaten feminismos. Es hijo de la democracia y sus vaivenes. De los más de treinta años de encuentros nacionales de mujeres. De las militancias renovadas, luego de los desprecios noventistas, en juventudes que abrazan la política. Del decenio de la campaña nacional por el aborto legal y las mareas verdes. De los grupos feministas más variados: los espacios de género de los partidos, sindicatos, agrupaciones. Nace porque hubo doce años de gobierno kirchnerista, de los cuales ocho fueron presididos por una mujer.

Lo creímos un debate necesario, no solo para las peronistas y el campo nacional y popular. Es un debate necesario en todas las fuerzas políticas y sociales. Despatriarcalizar nuestras organizaciones y experiencias de construcción popular se volvió imperativo de época. En nuestras organizaciones hay reproducción del patriarcado hay silencios, invisibilidades, pero también hay contraculturas, hay resistencias: históricas y actuales. Develarlas, ponerlas en palabras, re-leerlas desde este contexto de posibilidades, sin forzar su propio momento histórico, nos permite tender puentes en las resistencias y luchas por la emancipación de las mujeres, desde la identidad de un movimiento nacional y popular, que está vigente y es interpelado por las demandas de este tiempo.

El primer panel donde abordamos este tema se denominó “Feminismo y peronismo: reflexiones históricas y actuales de una articulación negada”, en una de las actividades centrales del I Congreso de Comunicación Popular desde América Latina y el Caribe que se realizó en septiembre de 2015 en el edificio Presidente Néstor Carlos Kirchner de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, en la ciudad de La Plata. Entre noviembre y diciembre de ese mismo año estuve a cargo del primer seminario en la Especialización de Género y Comunicación de la misma casa de estudios, bajo el mismo título de la charla precedente. Denominación, que casi como por cábala, reiteramos en esta publicación. Fue a la vez muy enriquecedora la experiencia que realizamos desde la Comisión de Mujeres y Géneros del Instituto Patria, que tuvo como propuesta de formación en recorrida por el país el seminario “peronismo y feminismo”, con cientos de participantes. Estos debates se extendieron en múltiples escenarios, localidades y organizaciones, en tiempos de muy duras resistencias, tanto como fueron años fructíferos para el crecimiento del feminismo popular.

Nos inquietaba provocar una revisión de la relación entre los gobiernos peronistas y las conquistas para los derechos de las mujeres. Gran parte del material está centrado en los períodos del primer peronismo 1945-55 y la etapa kirchnerista de 2003-2015. También tuvimos invitadas que abordaron la resistencia posterior al 55, los 60 y 70, y las experiencias luego de la apertura democrática del 83. Pero el eje central no estuvo puesto allí, sino en los períodos de gobiernos populares más extensos. El 73 fue cortado muy pronto por la dictadura y cruzado por un contexto de violencia política, que requeriría de análisis particulares. Los noventa y el menemismo están revisados desde la institucionalización de las políticas de género, pero la adscripción del menemismo al neoliberalismo, tras su abandono de las tradiciones nacional-populares peronistas, lo hace una experiencia también atípica. En cambio, leemos una continuidad en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, de aquella primera revolución inconclusa del primer peronismo. Estamos, a la vez, en el período democrático más largo de toda la historia del país.

Cuando hicimos balance de estos períodos, encontramos decisiones de gobierno cruciales en favor de los derechos humanos en general, y también para el avance de los derechos de las mujeres, las disidencias sexuales y la promoción de profundos cambios culturales, además, claro, de contradicciones y tensiones. Resultó llamativo analizar las principales figuras políticas femeninas del peronismo, como fue Evita y lo es Cristina Fernández, y su relación con la agenda feminista. En ambas estuvo presente una interpelación directa a sus congéneres, a la vez que una desidentificación expresa con el feminismo. Entendemos que hay una situación histórica que puede dar explicaciones distintas a estos posicionamientos, pero también cierta continuidad respecto a la mirada hegemónica del peronismo sobre los feminismos. Incluso, a pesar de contar con peronistas feministas muy destacadas en todos los períodos, estaba subyacente cierta idea de no conciliación posible entre ambos movimientos. Llegadas a estos tiempos, ya conocemos también una revisión por parte de Cristina, ya como expresidenta, de su posicionamiento en torno al feminismo, alentado por las juventudes que abrazan estas causas e identidades.

La mayoría de los artículos que componen este libro tuvieron su origen en las desgrabaciones de las ponencias del conversatorio y del seminario. Hicimos una selección que intentó abordar aspectos históricos, teóricos y políticos más actuales. En total son quince artículos, que hemos agrupado en cuatro capítulos. El primero está enfocado en los aspectos históricos y su relación con el presente: incluye los textos de Dora Barrancos, Adriana Valobra, Estela Díaz, Susana Sanz y Juliana Marino. El capítulo dos contiene un grupo de escritos que desarrollan aspectos más ligados a la teoría, en el que se puede encontrar un recorrido que propone Graciela Morgade; para revisitar la doctrina peronista desde una perspectiva feminista, un texto de Flavia Delmas; y Florencia Saintout nos acerca las relaciones con el poder y la política. En el capítulo tres, que denominamos “La conquista de derechos en los pliegues del Estado”, varias autoras ponen el foco en las políticas públicas, legislaciones, mecanismos institucionales. Este grupo incluye los textos de Virginia Franganillo, Claudia Bernazza y Mara Brawer. En el último capítulo encontraremos otras voces que llamamos “Animarse en tiempos neoliberales”, en el que Cristina Álvarez Rodríguez, Lucía García, Julia Pascolini y Paloma Baldi nos proponen una discusión sobre la actualidad y el impacto del feminismo desde una perspectiva popular. Al margen de esta división un tanto arbitraria, lo cierto es que los quince ensayos de este volumen van y vienen entre el pasado y el presente, recorren setenta años de nuestra historia política –aunque también un poco más atrás– hasta abordar la discusión que provoca la actual fase neoliberal, su confrontación y las propuestas de superación.

Este libro no pretende agotar este debate. Por el contrario, lo entendemos como un aporte para seguir abriendo diálogos, que hasta hace poco tiempo estaban silenciados. Hay temáticas, enfoques y voces que están faltando. Elegimos en este primer volumen priorizar las voces de mujeres, en su mayoría, con trayectorias extensas y significativas. Pensamos que en futuras iniciativas deberíamos recuperar más voces de jóvenes y de mayor diversidad identitaria. También reconocemos que faltó federalidad. Nuestra cultura es generosa con las experiencias populares de todo el territorio nacional. Serán miradas que seguramente enriquecerán las perspectivas. Queda como desafío pendiente.

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