Categorías
Argentina Cultura Cultura y Espectáculos

Claudio Borghi: “Los que gambetean pasan a ser rebeldes, y es lo que hoy está faltando en el fútbol”

https://www.tiempoar.com.ar/nota/entrevista-a-claudio-borghi-los-que-gambetean-pasan-a-ser-rebeldes-y-es-lo-que-hoy-esta-faltando-en-el-futbol

Este articulo lo podes encontrar en TiempoArgentino

Link al articulo originala>

Categorías
Argentina Cultura Cultura y Espectáculos

Dabove: “Los entrenadores somos un producto, hay que hacerse visible y tener una marca registrada”

https://www.tiempoar.com.ar/nota/dabove-los-entrenadores-somos-un-producto-hay-que-hacerse-visible-y-tener-una-marca-registrada

Este articulo lo podes encontrar en TiempoArgentino

Link al articulo originala>

Categorías
Argentina Cultura Cultura y Espectáculos

Bielsa: el título del técnico obligado a reafirmar su relación con la victoria

Bielsa: el título del técnico obligado a reafirmar su relación con la victoria

Este articulo lo podes encontrar en TiempoArgentino

Link al articulo originala>

Categorías
Argentina Cultura Cultura y Espectáculos

Carlos Retegui: “Cuando laburamos juntos los argentinos podemos ser un gran equipo”

Carlos Retegui: “Cuando laburamos juntos los argentinos podemos ser un gran equipo”

El entrenador de Las Leonas tiene un solo tatuaje: la bandera argentina. Mientras espera repetir con las mujeres en Tokio el oro que ganó en Río 2016 con los hombres, resalta su nacionalismo y dice: “Por primera vez desconecté del deporte y del futuro: lo primero es la salud”.  

(Foto: AFP)
Por Federico Amigo
@amigofede

5 de Abril de 2020

Los Juegos Olímpicos serán el final para otro de sus ciclos como conductor de Las Leonas. Antes atravesará la preparación para Tokio 2020, aunque sucedan en 2021, con una planificación diagramada día a día. Quiere lograr el oro que la Selección femenina de hockey aún no tiene. Después de esa competencia intentará cambiar de territorio. Ya terminó el curso de entrenador para empezar otro desafío: dirigir a un equipo de fútbol. Es un objetivo que tiene al menos desde 2018. Pero todo eso está en pausa, como el deporte. Hoy la cabeza de Carlos Retegui está en otro asunto. “Por primera vez en mi vida desconecté la cabeza del deporte: lo primero es la salud”, dice desde San Fernando, donde pasa la cuarentena por la pandemia.

-¿Cómo es la vida sin deportes?

-Desconecté desde la planificación y del juego. No puedo pensar en nada de eso. Pero sí tengo una bici fija y mientras pedaleo veo cosas en la tele. Ya me vi las finales olímpicas de Río de Janeiro con el seleccionado masculino y de Londres con el femenino. También las peleas de Maravilla Martínez y el Chino Maidana. Me las vi todas. Estoy consumiendo eso y también videos de YouTube de cuidado de animales. Es algo que me desvela. Una vez que pase esto voy a ver cómo me vinculo con proyectos de rescate de animales de distintas organizaciones.

-En las redes se te ve concientizando la importancia de quedarse en casa. ¿Qué es el compromiso para vos?

-Empieza con uno mismo, con respetar valores que nos han inculcado en nuestras casas y en las escuelas. Es una palabra muy importante en este momento en que la pandemia golpea al mundo. La gente que nos está conduciendo nos pide nada más y nada menos que compromiso para cuidarnos y proteger al prójimo. El gobierno está dando tranquilidad con sus mensajes y Argentina está demostrando al mundo que tiene el compromiso para salir de una situación tan difícil. Esta pandemia demuestra que no hay poder político ni económico que esté fuera del alcance de este enemigo invisible.

-¿Cómo entendés a la conducción y el liderazgo?

-El líder tiene que tener paz, transmitir tranquilidad, responsabilidad y compromiso a la sociedad. En este caso, el presidente tuvo una apertura muy grande a otras vertientes políticas y se está abordando la situación de una forma plural. Está quedando demostrado que el recurso humano es de lo más fuerte que tenemos en la Argentina porque hacemos mucho con el corazón.

-Muchas veces decimos que nos falta tiempo. Ahora lo tenemos. ¿En qué lo aprovechás?

-Habitualmente me la paso viajando y muchas veces quiero estar en casa. Estoy disfrutando, es un momento de introspección y de reflexión muy grande. El mundo va a cambiar. Esta pandemia golpea a todos sin distinción: al poderoso, al más vulnerable. Los argentinos tuvimos la suerte de que golpeara en otros lugares y nos dé cierta ventaja para tomar medidas. Y estar en casa. Le estoy dedicando mucho tiempo a la lectura.

-¿Qué estás leyendo?

-De todo. Me gusta leer mucho y varios libros a la vez, mezclados. Ahora estoy con El líder que no tenía cargo, de Robin Sharma, un escritor canadiense del que estoy leyendo todo; Open, la biografía de Andre Agassi; y La voz del gran jefe, de Felipe Pigna. También estoy estudiando inglés con un tutorial y además me había comprado una guitarra, así que estoy viendo clases de guitarra por YouTube. Hoy tenemos que saber aprovechar el tiempo. Y no me quejo. Por primera vez en mi vida desconecté la cabeza del deporte: lo primero es la salud.

-¿Cómo imaginás los desafíos que se vienen?

-No me puedo conectar con el futuro. Es la primera vez que me pasa. Siempre tengo una planificación hora por hora, día por día y hoy no puedo planificar el futuro porque no sé cuánto va a durar todo esto. Estoy disfrutando del pasado. Me estimula y me pone más optimista, más arriba. Revivir lo que me pasó es algo que estimula. Ahora voy a ver Los Pumas contra Irlanda. Sirve para aprender, cultivarse. Mis viejos me inculcaron el amor por el deporte y lo llevo en la sangre.

-¿Y tu inquietud política de dónde viene?

-También se trae en la sangre. La política es amor por el prójimo y pensar en el otro. Es dar sin esperar nada a cambio. Generalmente recibís críticas. Hay gente predispuesta a ocupar ese rol y otros no. Hoy estoy muy ilusionado con el gobierno que tenemos y espero que pueda poner en marcha el país. Somos un país con una prosperidad infinita. Cuando los argentinos laburamos juntos, pensando en nosotros y no en uno mismo, podemos ser un gran equipo.

-No es usual encontrar un compromiso político en el deporte.

-Cada vez hay más deportistas defendiendo su ideología. Y está bueno que así sea, sin importar el lugar en que cada uno está. Yo estoy del lado de un proyecto nacional, popular, integral y federal. Soy de la idea de que YPF y Aerolíneas son de Argentina, que los recursos son nuestros y que necesitamos un Estado presente. 

-¿Valorás mucho el ser argentino?

-Tengo un solo tatuaje y es la bandera argentina en el brazo izquierdo, cerca del corazón. ¡Me siento orgulloso de ser argentino, viejo! Tenemos muchas cualidades. Tenemos grandes deportistas, científicos, recursos humanos, y es importante que la gente de bien prevalezca.

Este articulo lo podes encontrar en TiempoArgentino

Link al articulo originala>

Categorías
Argentina Cultura Cultura y Espectáculos

Zielinski: “El fútbol, en momentos así, pasa a un segundo plano”

Zielinski: “El fútbol, en momentos así, pasa a un segundo plano”

El entrenador de Atlético Tucumán cuenta cómo hace para trabajar con el plantel durante la cuarentena mientras sus dos hijos médicos están de guardia. Y habla sobre el federalismo y el VAR.

Por Nicolás Zuberman
@nicozuberman

29 de Marzo de 2020

Si Ricardo Zielinski no hubiera sido futbolista, asegura que se habría dedicado a la medicina. Sus hijos, Jair Ricardo y Lucas Ricardo, hicieron el camino inverso: intentaron en las inferiores de Lanús pero finalmente se recibieron de médicos. Por eso, en estos días de aislamiento por el coronavirus, el entrenador de Atlético Tucumán anda más preocupado por la salud de sus hijos y de su familia que por el regreso del fútbol. “Apenas se suspendió el torneo nos vinimos para mi casa, en Lanús, porque sabíamos que se iba a poner complicada la cosa. El fútbol, en estos momentos, pasa a un segundo plano”, dice el técnico que, como cuando dirigía a Belgrano en la Promoción de 2011, volvió a amar…
Esta nota estará disponible para todos los visitantes a partir de las 03:00 de Mañana.

¿Ya sos socio?

Leé la nota ahora.

Sumate ahora

¡Disfrutá de muchos beneficios!

SEAMOS SOCIOS

Este articulo lo podes encontrar en TiempoArgentino

Link al articulo originala>

Categorías
Argentina Cultura Cultura y Espectáculos

Cristian Pellerano: “Hay muchas formas de jugar, pero creo que la nuestra es la mejor”

Cristian Pellerano: “Hay muchas formas de jugar, pero creo que la nuestra es la mejor”

Pellerano, capitán de Independiente del Valle, ultimo campeón de la Copa Sudamericana y el equipo que mejor arrancó esta Libertadores, cuenta los secretos de un club que desde que subió a la Serie A de Ecuador en 2010 no deja de sorprender: “La clave está en la convicción y en la estructura”.

Por Roberto Parrottino
@rparrottino

15 de Marzo de 2020

Cristian Pellerano dice, a los 38 años, que más vale tarde que nunca. “Siempre fui de ver el fútbol así, y haberlo encontrado me ayuda en mi forma de jugar”. Mediocampista central y capitán, Pellerano es el eje del juego al ras del césped y de corte ofensivo de Independiente del Valle de Ecuador, campeón de la Copa Sudamericana 2019 y sensación en esta incipiente Copa Libertadores 2020. En el Valle de Los Chillos, rodeado de volcanes inactivos a 35 kilómetros de Quito, Pellerano encontró su lugar en el fútbol después de pasar por siete clubes en Argentina -Racing e Independiente, entre ellos- y cinco en México. Es, en un punto, el guía espiritual de Independiente del Valle, un club que as…
Esta nota estará disponible para todos los visitantes a partir de las 13:00 de Mañana.

¿Ya sos socio?

Leé la nota ahora.

Sumate ahora

¡Disfrutá de muchos beneficios!

SEAMOS SOCIOS

Link a la nota >

Categorías
Argentina Cultura Cultura y Espectáculos

Valdano: “El próximo Messi será más parecido a Cristiano Ronaldo que a Messi”

Valdano: “El próximo Messi será más parecido a Cristiano Ronaldo que a Messi”

Jorge Valdano, campeón del mundo en México 86, sabe poner en palabras el fútbol. Maradona, Gallardo, Liverpool, el pase sobre la gambeta, y más: “Jugar bien ya forma parte del plan de negocios”.

(Foto: Diego Paruelo)
Por Roberto Parrottino
@rparrottino

9 de Febrero de 2020

Jorge Valdano mira una foto encuadrada en su oficina de Madrid: es el momento exacto en el que la pelota supera al arquero alemán Harald Schumacher en la final de México 86, su gol. “El momento –dice desde España, donde vive hace 45 años– en el que tomé conciencia de ese antes y después”. Además de futbolista campeón del mundo, fue entrenador y director deportivo de Real Madrid, y es comentarista en medios y consultor en deportes. Valdano, el gran conceptualizador del fútbol, llegó a decir alguna vez que jugamos a la pelota para olvidarnos de la muerte.

–¿Pero aún en tu casa el único recuerdo visible del fútbol es una foto con Giusti?

–Es una foto que tengo con el Gringo en Trigoria, el día que Bilardo me despidió de la Selección antes del Mundial Italia 90. Giusti es un sabio: cuando me vio con la maleta, triste, me dijo: “Pará”. Salió corriendo y vino con una cámara. Y le dijo a Pachamé que nos sacara una foto. Yo, vestido para ir al aeropuerto, y él como deportista, porque estaba a punto de entrenar. El resto había salido a jugar el último amistoso a Israel, aquel partido de cábala. El Gringo me dijo: “Algún día miraremos esta foto y nos vamos a reír”. Muchos años después, pasando por Buenos Aires, me trajo un paquete de regalo. Cuando lo abrí, era esa foto. Y aún me acompaña. Es una lección de vida: el tiempo hace su trabajo sobre cualquier episodio y uno termina viendo las cosas de una manera más abierta y relajada. Es una especie de ejercicio contra la nostalgia. Para mí, la vida está ahí adelante. Y hago esfuerzo para convencerme todos los días. Los recuerdos del fútbol son muy potentes, como todo lo que se hace dentro de un territorio emocional. Y quedarse empantanado ahí es peligroso.

–¿Qué leías durante México 86?

Memorias de Adriano, traducido por Cortázar. Me acuerdo perfectamente porque me impresionó mucho. Tenía algunos libros, pero no una maleta llena, como dijo Ruggeri. Estaba ahí para jugar un Mundial. Los libros me ayudaron a pasar el tiempo, pero lo crítico era otra cosa.

–¿Por qué tiraste el diario que escribiste en los días del Mundial?

–Eran anotaciones enlazadas con la actualidad, hecho de anécdotas. Del mes y medio que uno está en un Mundial nadie ha hablado del aburrimiento mortal que se sufre. Y de la peligrosa desconexión con el entorno. Uno ni siquiera es consciente del terremoto que provoca en su propio país lo que está haciendo. Aquel fue un Mundial donde vivimos una transformación tan grande en un tiempo récord, que daba para un libro. Me daba miedo que algún día tuviera la tentación de publicar esas anotaciones. Hoy estoy arrepentido. No descarto que alguien lo encuentre. Pero si aparecen, no creo que entiendan mi letra de médico.

–¿Qué etapa atraviesa el fútbol?

–El fútbol, como industria, ha crecido mucho. Lo ha hecho en los mismos términos que la globalización: los ricos son cada vez más ricos, y los pobres, cada vez más pobres. Vale para los clubes, países y jugadores. Europa se ha convertido en un continente casi imperialista en lo futbolístico, donde se concentra casi el 70% del dinero que mueve el fútbol mundial. Y eso hace que se concentre el talento y el poder competitivo. Sudamérica, que fue la contraparte durante muchísimo tiempo, se ha convertido en un productor de jugadores, que vende jóvenes, y los recupera en el último ciclo de su vida deportiva. Y luego están los mercados más “inmaduros”, aquellos que se han sentido fascinados por el fútbol en los últimos tiempos, a los que se les da mucha importancia porque son mercados socioeconómicamente altos. Se está a la búsqueda de esos aficionados con la “sana intención” de convertirlos en clientes. Esa es la lucha de 15 equipos europeos: tener un mercado mundial. Y quedan rezagados aquellos que tienen como mercado su ciudad o su provincia.

–¿El Liverpool de Klopp cambió el estilo de juego dominante?

–Liverpool no especula: es un equipo que te ataca hasta cuando defiende, muy físico, que deja la impresión de que nunca se cansa. Lleva dos años y medio corriendo sin parar. Y luego adaptándose a las condiciones de sus jugadores: una vez que quita, sale muy rápido. Tiene un estratega, que es Firmino, y dos balas, Mané y Salah. La novedad es que juegan los tres muy cerca, se reparten el campo de una punta a otra del área. Y convierten en extremos peligrosísimos a los laterales. Dicho esto: nadie ha influido más en el fútbol mundial como Guardiola. Cualquier equipo de tercera división abre a los centrales, tira hacia adelante a los laterales, pide la pelota al pie y sale hacia el medio a crear superioridad numérica. Es muy interesante que no estamos en la dinámica de los viejos tiempos, cuando un equipo muy bueno terminaba superado por un equipo de una escuela muy especuladora. Ahora el espectáculo empieza a ser obligatorio para el negocio. A esos aficionados remotos que hay que conquistar, no se los puede aburrir porque te abandonan. Jugar bien ya forma parte del plan de negocios. No se ven muchos equipos que esperan y tiran pelotazos. El resultado es Dios, conviene no confundirse, pero hay una exigencia de espectáculo que dejó instalada Guardiola, que, de alguna manera, ha modificado la exigencia de la gente hacia el fútbol que ve.

–¿Entra el River de Gallardo?

–Tener esa continuidad de casi seis años habla de la autoridad y el liderazgo de Gallardo, y de su conocimiento futbolístico, que es fiel a su manera de jugar, primero, y de sentir el fútbol, después. No rapiña el juego: River es un equipo que intenta siempre mostrar su grandeza.

–Escribiste que el fútbol sufre “parálisis por análisis”.

–Hubo un tiempo en que los ojeadores de los clubes iban a ver partidos para descubrir talentos. Luego se alejaron del campo y empezaron a ver videos para analizar los talentos. Y ahora hay departamentos de análisis en los clubes que directamente van al Big Data. No hay equipo que no tenga departamento de videoanálisis y que no intente descuartizar a los adversarios y analizar a fondo a los jugadores, no siempre poniendo los datos en contexto. Entonces, en muchas ocasiones, veo a los entrenadores perderse en detalles y convertir en secundario lo esencial. Tomo como ejemplo bueno a Zidane en el Madrid. Zidane es un simplificador: cree en el talento, sabe que hay jugadores mejores y peores, y se relaciona con el fútbol de un modo natural. Se trata de un tipo que lo conoce todo pero que se queda con lo esencial del fútbol. Y no se confunde ni siquiera cuando pierde. Hay que valorar ese tipo de cosas. Hay entrenadores que ponen dos jugadores altos porque piensan que en los córners pueden sufrir. Y por cuatro córners que le van a tirar en un partido terminan modificando el juego del equipo, con el que hay que convivir durante 90 minutos.

–¿Eso le quita lugar a la espontaneidad, a la gambeta?

–La gambeta es muy querida, pero si te sale. Si no te sale, que Dios te ayude. Aceptamos la de Messi, la de Hazard, que te llevan a la excelencia. Pero los datos de cada Mundial te hablan de que cada día hay menos gambeta. El pase le ganó la batalla a la gambeta. Y ante la gambeta, no hay sistema táctico que valga. Hay momentos en que el talento tiene que pedir paso para resolver problemas. No lo puede resolver todo el entrenador durante la semana. No se puede jugar de memoria. Al fútbol hay que estudiarlo pero luego expresarlo cada uno desde sus condiciones naturales. Por ese sobreanálisis, por el Big Data, por los algoritmos –lo que se está apoderando de la sociedad y también del fútbol–, la sensación es que el entrenador tiene cada vez más influencia en el juego, y eso le quita espontaneidad al jugador.

–Messi contradice todo.

–Siendo genio, cualquiera modifica las cosas. Messi es un caso testigo del fútbol actual. Es el poder del héroe, de la superestrella. Esta semana sacó un pequeño comunicado en Instagram respondiéndole a una persona creíble como Abidal, el secretario técnico, que de algún modo había agredido a los jugadores, y dejó temblando al Barcelona. Luego, en el campo, sigue teniendo el poder del desequilibrio. Decide tres de cada cuatro resultados con su influencia devastadora. Pero Messi hay uno solo.

–¿Está más cabrón, interviene más en la realidad?

–Lo veo más maduro y más consciente de su poder.

–¿Qué hay después de Messi?

–Es difícil saberlo. Pero el siguiente en la línea sucesoria, teniendo en cuenta que un genio nace cada 15 o 20 años, tendrá condiciones más académicas. Messi es un milagro formativo: le debe tanto a la calle como a la academia. Hasta los 13 años creció en la Argentina, en una enseñanza más informal, y luego llegó al Barcelona, donde se metió dentro de una horma futbolística muy atractiva, pero mucho más formal. La calle ha desaparecido como escuela formadora de futbolistas.

–¿Tan así?

–En Europa, por supuesto. En Sudamérica todavía existen ámbitos de pobreza donde el fútbol sigue reinando. Pero el próximo Messi será más parecido a Cristiano Ronaldo que a Messi, más superhombre físico, más competitivo, igual de héroe, pero con un corte futbolístico distinto.

Después de la eliminación de Alemania en Rusia 2018, Oliver Bierhoff, director de selecciones, dijo que debían incorporar el fútbol callejero a los clubes, mucha más “creatividad” y “disfrute”.

–Alemania aprende rápido sobre la evolución del fútbol. El Bayern contrató a Guardiola, vinieron a aprender a España la esencia del “tiki-taka”, lo terminaron implantando en un ciclo formativo muy estricto. Pero que al ser demasiado estricto, se terminó cargando la espontaneidad, el talento singular de los jugadores. Esa es la gran ventaja que tenía la calle: cuidaba a los jugadores diferentes. El diferente tenía mucho prestigio en la calle. En cambio, la academia es muy buena para mejorar a los jugadores medianos, y muy mala para cuidar al diferente.

...
(Foto: Diego Paruelo)

–¿Qué impresión te da la revolución Maradona en el fútbol argentino?

–En primer lugar, para Diego no existe una medicina mejor que el fútbol. El documental Maradona en Sinaloa es una prueba concluyente. Primero, la desproporción entre el equipo que dirigía y su condición de genio. Y luego el efecto mágico que tiene en los jugadores y el efecto mágico que el fútbol tiene en él. Esta experiencia en Gimnasia, siendo menos reveladora, apunta en el mismo sentido. Maradona es un prócer futbolístico. Y en un país que está sufriendo mucho. Con Maradona hay algo fuertemente social. Con Maradona, los pobres les ganan a los ricos.

–¿Nunca te hastiaste del fútbol?

–No, porque el fútbol es evolutivo. Es como que te guste la pintura y cada semana estés ante un cuadro distinto. Para analizarlo, no me canso. De todas maneras, no soy entrenador porque es una profesión que requiere de un alto grado de obsesión futbolística. Y soy más bien disperso: me gusta la lectura, el cine… Me gusta vivir. El fútbol ocupa parte de mi vida. Una parte importante, no mi vida entera.

–Te faltó el periodismo. ¿Cómo lo ves desde adentro? En Los cuadernos de Valdano (1997) ya escribías que “el morbo y la anécdota alejan a los medios de la cancha”.

–Hay dos tipos de periodismo, y cada vez ocupan más los extremos. Aquellos que analizan el fútbol con rigor y de una manera muy atractiva, donde una crónica de un partido es casi un cuento de fútbol. Y otro más ruidoso, más polémico, más entretenido, más masturbatorio. Si existen las dos puntas, es porque existen ambas audiencias. Y cada vez hay más gente del medio contando el fútbol. Pero tenemos el defecto de hablar para jugadores, entrenadores y gente iniciada. Y perdemos de vista que le hablamos a la gente, que somos divulgadores de un juego muy popular, y que hay que “descomplicarlo” cuando lo analizamos.

–¿Qué te sorprendió últimamente en el fútbol?

–El fútbol femenino, que ha acelerado de una manera descomunal. Y que tiene algunas cosas de las que debiéramos aprender. Por ejemplo, que tengan una relación tan libre con el sexo. Da la sensación de que en el mundo de los hombres no existe la homosexualidad, y en el de las mujeres, sí, sólo porque tienen una manera más desenfadada de decirle a la sociedad quiénes son. Y ahí Rapinoe ha hecho una gran labor al insertar el fútbol en la normalidad de la dinámica social.

Link a la nota >

Categorías
Argentina Cultura Cultura y Espectáculos

Manolo Cadenas: “Me gustaría ser entrenador cien años más”

Manolo Cadenas: “Me gustaría ser entrenador cien años más”

El español lleva 46 años ligado al handball pero ahora vive un desafío especial: dirigir al seleccionado en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. “El jugador argentino pone en discusión la filosofía de los técnicos”, asegura.

(Foto: Télam)
Por Federico Amigo
@amigofede

23 de Febrero de 2020

A Manolo Cadenas, cada tanto, los jugadores le piden que hable un poco más. “Hoy no me dijiste nada”, escucha a veces el español a cargo de la Selección masculina de handball desde 2017. No es indiferencia ni distancia con sus dirigidos. Menos aun falta de predisposición. Es parte de la esencia del técnico nacido hace 65 años en León, España. “Soy un hombre de acción porque es lo que produce resultados. Yo los veo todo el tiempo: en el entrenamiento, en la cancha, en el partido”, explica el conductor de Los Gladiadores que acumula más de 30 años como entrenador y 46 de vínculo con el deporte.


–¿Que es el handball?

–Es todo en mi vida. Es lo que me permitió desarrollarme. En el balonmano hay más que un deporte: hay relaciones estrechas con jugadores, staff técnico y directivos. Es un modo de vivir y genera relaciones que perduran toda la vida. Es una pasión que tenía de joven: siempre quise dedicarme a esto para la vida y lo he logrado.


–¿Cómo es pasar 46 años en la misma disciplina?

–Parecía impensable ser un profesional del handball. Pude lograrlo por la evolución en España y el mundo. Nunca había dedicado tanto tiempo como ahora que estoy en simultáneo con la Selección y el club Ademar León de España. Sigo apasionado: me gustaría ser entrenador cien años más.


–¿Qué tipo de conducción te identifica?

–La tarea debe ser ilusionar para que los jugadores den todo su potencial. Tengo que ayudar al grupo a superarse sabiendo que hay momentos de todo tipo: duros, tristes, alegres. Mi función es ilusionar y hacer que sea interesante cada momento, entrenamiento y partido.


–¿Qué te cautivó de la Selección?

–Tenía en mi retina los partidos del Mundial 2015 de Qatar al mando de Dady Gallardo. Si había un equipo que había jugado al máximo era Argentina. Era increíble verlos competir con equipos superiores y que los partidos se definieran en momentos finales por poca diferencia. Cuando llegué, veía la dificultad de mejorar un equipo que daba un rendimiento extraordinario. Intenté continuar esa labor de Dady y aprovechar la base que ya estaba. Traté de aportar mi experiencia en el alto nivel.


–Por primera vez vas a estar en unos Juegos Olímpicos.

–Es una experiencia nueva para mí. Como entrenador, siempre me toca generar pasión y motivación en los grupos, pero en este caso Los Gladiadores estaban a un nivel de deseo y pasión por encima del mío. Y me gustó gestionarlo. Salió muy bien, logramos clasificar a Tokio, estar en primer nivel y todo en condiciones económicas precarias.


–¿Cuál es el objetivo?

–Estar allí ya era un logro. Ahora estamos en un problema mayor porque tenemos que ser mejores de lo que hemos sido hasta ahora. Vamos a tener equipos superiores y el objetivo es ser competitivo. Hay que seguir manteniendo vivo el sentido de ser osados y de creer que se puede ganar ante equipos superiores.


–¿Qué te sorprendió del jugador argentino?

–Cómo se implica y se involucra en todo. Todos tienen opinión, reflexionan sobre lo que hacemos los entrenadores y eso también hay que manejarlo como entrenador. Es meritorio y también entraña una discusión porque se pone en discusión la filosofía de los entrenadores. Me ha gustado mucho atravesar ese proceso. Otra característica es la confianza para enfrentarse con menos miedos a equipos más grandes. Al argentino también le gusta hacer cosas extraordinarias mientras juega.


–¿Cómo fue tener que dar más explicaciones?

–Te sientes más cómodo cuando nada se cuestiona. Pero te obliga a más de ti porque tienes que convencer de cosas. Yo les dije algo muy simple: miro lo que hacen los mejores del mundo y trato de enseñarlo. Conozco cómo funciona el alto nivel, los grandes jugadores y los equipos e intento copiarla.


–¿Diego Simonet está a la misma escala que Lionel Messi?

–Cuando alguien está por encima del resto, hay comparaciones. Para el mundo del handball está a la altura de Messi, pero no es un deporte tan mediático. Tiene menos publicidad. La magia del deporte es ver a un jugador haciendo cosas que para otros son imposibles. Diego ya nos había hecho ver a todos lo máximo cuando fue campeón de Europa y MVP con la dificultad de ser un jugador argentino surgido en otras condiciones.


–¿Cuánto ayudaría la profesionalización del handball en Argentina?

–No parece cercano ni que estén las condiciones. Pero pueden cambiar de repente. Para la evolución de cualquier deporte da un gran impulso. Ahora los jugadores tienen que migrar y eso no ayuda.


–Estás en León por tercera vez en tu carrera. ¿Cuánto ayuda?

–Cuando tienes tiempo puedes crear una filosofía de juego competitiva. La única posibilidad es tener trabajo continuo. Acá pude conseguir mi mejor momento como entrenador por el tiempo que he pasado dirigiendo.


–¿Se aprende más en la derrota o la victoria?

–Cuando estás en crisis surgen las ideas, la inventiva y la motivación. Siempre hay duelo, pero después la respuesta es buscar soluciones y formas de volver a vencer.

Link a la nota >