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Blindado y desierto, Washington espera la asunción de Joe Biden  | Más allá de algunas detenciones aisladas, no se registraron escenas de violencia



Por miedo a nuevas protestas de simpatizantes del mandatario saliente Donald Trump, tanto el centro de Washington como las sedes de los parlamentos de varios estados del país se blindaron y quedaron prácticamente aislados. La imagen marca la tensión que existe en Estados Unidos en la víspera de la asunción presidencial de Joe Biden el próximo miércoles, y que se multiplicó tras el ataque al Capitolio del pasado seis de enero

La semana pasada, el FBI advirtió que existían convocatorias para realizar protestas de seguidores de Trump frente a las legislaturas de los 50 estados y de la capital. Por eso, el domingo algunos de esos distritos como Michigan, Ohio y Pensilvania decidieron reforzar la seguridad de esos edificios hasta blindarlos. Lo mismo pasó en la capital, Washington DC, donde más allá de algunas detenciones aisladas aún no se vieron escenas de violencia o de tensión similares a las que días atrás impactaron al mundo. 

La capital de Estados Unidos se convirtió en una fortaleza desde la violenta invasión al Congreso: al menos diez mil miembros de la Guardia Nacional ya fueron desplegados y varias calles en el centro fueron bloqueadas con barreras de concreto. Este operativo convertirá a la investidura de Biden en la que cuente con mayor despliegue de seguridad de la historia de Estados Unidos. Los 25 mil militares que se esperan en Washington este miércoles serán el quíntuple del total de cinco mil soldados desplegados ahora en Irak y Afganistán.

Las autoridades de Washington DC detuvieron este fin de semana a una mujer que se hizo pasar por policía y a un segundo hombre armado cerca del Capitolio, después de haber detenido este viernes a otro, quien aseguró que se había perdido. Por ahora no se confirmó que ninguno de los tres detenidos tuviera una intención clara de provocar nuevos episodios de violencia en la capital, o que fueran seguidores del mandatario republicano. 

El último hombre detenido, identificado como Guy Berry, paseaba la madrugada del domingo por la avenida Massachusetts, a un kilómetro del Capitolio, con su pistola “claramente visible” en una cartuchera, de acuerdo con el relato policial. Fue arrestado por portar una pistola sin licencia, poseer cargadores de alta capacidad y tener munición no registrada.

Un día antes, el sábado por la mañana, una mujer fue detenida en uno de los puntos de acceso al amplio perímetro cercado que cubre todo el centro de Washington. La mujer, que no fue identificada, dijo que era una agente de seguridad y exhibió un medallón de bolsillo que suele pertenecerle a comandantes militares. La policía del Capitolio no creyó su historia y la mujer finalmente fue detenida acusada de hacerse pasar por un agente de seguridad, por no obedecer a un agente de la ley y por huir de él

Estos dos nuevos arrestos se suman al de otro hombre, Wesley Allen Beeler, al que la policía acusó de intentar entrar el viernes en el perímetro cercado del centro de Washington con al menos un arma y más de 500 balas. Sin embargo, Beeler aseguró al Washington Post que solo se acercó al punto de control situado cerca del Capitolio porque se había perdido en la capital, a la que había llegado desde Virginia para trabajar como agente de seguridad de una empresa privada. “Fue un error inocente”, aseguró Beeler, y agregó que sí tiene licencia para llevar armas, pero la había olvidado en casa, y que no es cierto que llevara más de 500 balas en el auto, tal como sostiene la policía.



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¿Cuáles son los planes de Donald Trump para la asunción de Joe Biden? | El republicano abandonará Washington el miércoles



El mandatario saliente de Estados Unidos, Donald Trump, prepara su mudanza. El próximo miércoles por la mañana se irá de Washington, unas horas antes de la asunción de su sucesor, el demócrata Joe Biden.

En el itinerario del líder republicano está agendado que volará a su club Mar-a-Lago en Palm Beach, Florida, donde tiene la intención de instalarse. Trump anunció hace días que no estará en la ceremonia de jura de Biden. “A todos los que me han preguntado, no iré a la Inauguración el 20 de enero“, expresó la semana pasada a través de Twitter.

Los preparativos para abandonar la Casa Blanca ya comenzaron, al punto que en las últimas horas se viralizaron en las redes sociales distintas imágenes de camiones en la puerta de la residencia gubernamental, cajas apiladas en los jardines y hasta empleados trasladando cuadros y bustos.

Dos de esas imágenes son emblemáticas: en una, un empleado carga un busto del exmandatario Abraham Lincoln, y en otra otro trabajador, de traje, lleva una fotografía enmarcada de lo que parece una cumbre internacional.

Cada presidente de EEUU utiliza fondos de los museos federales para decorar la Casa Blanca según su gusto, y la prensa publicó en su momento que el mismo Trump había elegido el busto de Lincoln. Con el recambio de jefe del Ejecutivo, todos los objetos vuelven a sus respectivos museos.

La asunción de Biden

El Departamento de Estado informó que el demócrata pasará la noche del martes en la Blair House, una mansión ubicada muy cerca de la Casa Blanca y destinada a hospedar a jefes de Estado en sus visitas oficiales a Washington. Esa invitación es una tradición entre los presidentes salientes y entrantes. 

Biden recibirá el mando de la potencia norteamericana el miércoles, en una ceremonia tradicional, aunque con un desfile virtual con la presencia de mil asistentes presupuestados. La vicepresidenta Kamala Harris también asumirá el mismo día.

La ausencia de Trump lo convierte en el cuarto mandatario que no está en la jura de su sucesor, después de que hicieran lo mismo John Adams en 1801; John Quincy Adams -hijo del expresidente John Adams- en 1829; y Andrew Johnson, en 1869.

La administración de Biden prevé una limpieza a fondo de la Casa Blanca antes de la toma de posesión. Según la cadena NBC, el nuevo gabinete estimó un presupuesto de casi medio millón de dólares para esa tarea, que incluyen partidas para limpiar alfombras y cortinas.





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El jefe del senado ya no apoya a Donald Trump | Tras el asalto al Capitolio Mitch McConnell criticó en privado al presidente de EE.UU.



El líder de la mayoría republicana en el senado estadounidense, Mitch McConnell, dijo a colegas que Trump cometió ofensas que son objeto de un juicio político, según informó el diario The New York Times. McConnelll, que se mantuvo a la par de Trump durante su primer juicio político hace poco más de un año, hoy se muestra abierto a que se realice un juicio político al presidente que incitó el asalto al capitolio la semana pasada que dejó un saldo de cinco personas muertas.

Poco después de la votación en la cámara de representantes que cerró con 232 votos a favor -10 de ellos fueron votos republicanos- y 197 votos en contra, McConnell informó que el juicio político no podría empezar hasta el 19 de enero cuando el Senado retome sesiones. Un día después se llevará adelante la toma de posesión de Biden y los demócratas tendrán la mayoría en el Senado donde actualmente McConnell lidera la mayoría republicana. Otra cuestión que surge en vistas del juicio político es la posibilidad de descalificar al presidente Trump e impedir que pueda tener un segundo mandato en un futuro. Esto podría suceder una vez culminado el juicio político. No existen precedentes, Trump sería el primer presidente de la historia de EEUU al que se le prohíba volver a ocupar la Casa Blanca.

Para declarar culpable a Trump se necesitará que al menos 17 de los 50 senadores republicanos se sumen a los 50 demócratas para llegar a los dos tercios de mayoría necesarios. Sin embargo, “la mayor parte de los senadores republicanos no ha emitido una posición pública sobre el juicio político” según reportó The New York Times. Algunos sí se han expresado, como el caso de Rob Portman,
senador por el estado de Ohio, que publicó en un comunicado oficial vía
Twitter su postura respecto a la votación que se llevó a cabo en la
cámara de representantes para realizar el juicio político al mandatario
saliente. “El ataque al capitolio estadounidense fue un ataque a la
democracia misma y el presidente tiene alguna responsabilidad por lo
ocurrido”
escribió en el comunicado.

Además, la esposa de McConnell, Elaine
Chao, fue una de las primeras funcionarias del gabinete de Trump en
renunciar luego de lo ocurrido en el capitolio el pasado seis de enero.
Chao estuvo a cargo de la Secretaría de Transportes de Trump desde 2017.

Mitch McConnell también se refirió a los dichos del presidente electo, Joe Biden quien sugirió que el camino más rápido para un cambio en la presidencia será durante su juramentación el próximo 20 de enero. En el mismo comunicado el senador de Kentucky explicó que “no hay oportunidad de concluir un juicio justo y serio antes de que el presidente electo Biden sea juramentado”. Además, recordó que los tres juicios políticos realizados en la historia del país se han prolongado por “86, 37 y 21 días respectivamente” en referencia a los juicios de los expresidentes Andrew Johnson (1868), Bill Clinton (1998) y Donald Trump (2019). El republicano Richard Nixon, por su parte, renunció antes de que se llevara adelante el proceso de juicio político en su contra.

“Mientras los medios han estados llenos de especulación, no he tomado una decisión final sobre mi voto y tengo la intención de escuchar los argumentos legales cuando sean presentados en el senado” dijo McConnell en un mensaje a sus colegas en el partido Republicano. Según informó The New York Times, varios altos oficiales del llamado “viejo gran partido” (GOP, por sus siglas en inglés) dijeron que “era muy temprano para determinar si una masa crítica de senadores republicanos votará para castigar a Trump por su rol al incitar a una multitud violenta de sus seguidores a asaltar y vandalizar el Capitolio dejando cinco muertes”.

Sin embargo, el castigo llegó antes para algunos legisladores republicanos a los que la empresa privada decidió retirar las donaciones luego de que la semana pasada trataran de impedir la confirmación de Biden. Empresas como American Express, Best Buy, Amazon, la hotelera Marriot y el conglomerado de telecomunicaciones AT&T suspendieron las donaciones a los legisladores que se opusieron a la certificación del presidente electo Joe Biden. Por otra parte, Trump perdió a la ciudad de Nueva York como cliente, según informó el gobernador Bill De Blasio en un tuit en el que criticó el ataque al capitolio, “la Ciudad de Nueva York no hace negocios con insurreccionistas”. El gobernador confirmó que terminaría con los acuerdos que le permiten a la Organización Trump operar el campo de golf Ferry Point, las pistas de patinaje Wollman y Lasker y el Carrusel del Parque Central.

Asimismo, las crecientes encuestas confirman un desapruebo contundente hacia el asalto al capitolio, incitado horas antes por el presidente Trump luego de hablar cerca de una hora en un discurso en el que repitió una veintena de veces la palabra “pelear”. La universidad estadounidense de Quinnipiac realizó una encuesta en la que un 74 por ciento afirmó que la democracia en EEUU está bajo amenaza. Un 56 por ciento culpó a Trump por los actos violentos del pasado miércoles.





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Cómo sigue el juicio político a Donald Trump | Los escenarios posibles y los antecedentes



La Cámara de Representantes de Estados Unidos acusó el miércoles al presidente Donald Trump por segunda vez y será sometido a un juicio político en el Senado. La medida plantea dudas sobre qué pasará a continuación.

La Cámara Baja votó con 232 votos a favor, entre ellos 10 republicanos, y 197 en contra para iniciar un proceso de destitución contra el presidente.

Estos son algunos de los posibles escenarios luego de la votación de la Cámara, que acusó a Trump de incitar el ataque de sus partidarios al Capitolio cuando el Congreso certificaba la victoria presidencial del demócrata Joe Biden.

Juicio en el Senado

Tras la votación de este miércoles, le corresponde a la presidenta demócrata de la Cámara, Nancy Pelosi, presentar el artículo de destitución al Senado en el momento que ella decida. El Senado luego llevará a cabo el juicio político.

Eso es lo que pasó el año pasado después de que la Cámara baja, controlada por los demócratas, iniciara el proceso de “impeachment” contra Trump por presionar al presidente de Ucrania para que desenterrara información que podría comprometer a Biden.

Trump fue absuelto por la mayoría republicana en el Senado en febrero de 2020.

Esta vez, sin embargo, a Trump solo le queda una semana en la Casa Blanca y Biden jurará como el presidente número 46 de Estados Unidos el 20 de enero.

El Senado está actualmente en receso y no está previsto que regrese hasta el 19 de enero.

El líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, dijo que el jefe de la mayoría republicana del Senado, Mitch McConnell, tiene la facultad de volver a llamar al Senado antes de tiempo y celebrar una sesión de emergencia. Pero McConnell descartó eso.

Incluso si el Senado se moviera “con prontitud”, no hay manera de que pueda llevar a cabo un juicio antes de que Biden asuma el cargo y Trump lo deje, dijo McConnell en un comunicado.

“Dadas las reglas, procedimientos y precedentes del Senado que rigen los juicios de destitución presidencial, simplemente no hay ninguna posibilidad de que un juicio justo o serio pueda concluir antes de que el presidente electo Biden preste juramento la próxima semana”, agregó.

McConnell destacó que los tres juicios políticos previos habían durado 83, 37 y 21 días.

En una declaración dando la bienvenida a la impugnación de Trump por la Cámara, Schumer dijo que “habrá un juicio de destitución en el Senado de Estados Unidos”, independiente de cuándo empiece.

“Donald Trump se ha convertido con merecimiento en el primer presidente de la historia de Estados Unidos en cargar con la mancha de haber sido enjuiciado dos veces”, dijo Schumer. “El Senado está obligado a actuar y procederá a su juicio y a la votación de su condena”, añadió

¿Un juicio después
de la presidencia?

Mientras que tres presidentes de Estados Unidos han sido impugnados, ninguno ha sido juzgado por el Senado después de dejar el cargo.

Las tres procesos de destitución anteriores -de Trump y de los presidentes Andrew Johnson y Bill Clinton- ocurrieron mientras los líderes estaban todavía en la Casa Blanca.

Al igual que Trump, tanto Johnson, en 1868, como Clinton en 1998-99, afrontaron un juicio político por decisión de la Cámara de Representantes pero fueron absueltos por el Senado.

Algunos académicos constitucionales sostienen que un expresidente no puede ser juzgado por el Senado.

Pero la Cámara de Representantes ha impugnado y el Senado ha juzgado a exsenadores y jueces después de que ya no estuvieran en el cargo o en el banquillo.

Si un juicio comienza después del 20 de enero, los republicanos ya no tendrían mayoría en el Senado y Schumer sería el líder de la mayoría.

Y aunque ya no tiene el control del Senado, McConnell seguiría teniendo una voz poderosa entre sus pares republicanos y no ha descartado condenar a Trump.

“Aunque la prensa ha estado llena de especulaciones, no he tomado una decisión final sobre cómo votaré y tengo la intención de escuchar los argumentos legales cuando se presenten al Senado”, dijo McConnell.

Se necesita una mayoría de dos tercios de los senadores presentes para condenar al presidente, lo que significa que si todos ellos están en la Cámara al menos 17 republicanos tendrían que unirse a los demócratas para votar por la condena.

Schumer dijo que el Senado no sólo votará para condenar a Trump por “altos crímenes y delitos menores”, sino que también celebrará una votación que podría impedirle presentarse de nuevo a un cargo federal.

Trump ha expresado su interés en volver a postularse a la presidencia en 2024 y una simple mayoría del Senado podría impedirle presentarse a la Casa Blanca.



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El CEO de Twitter defendió el bloqueo de Trump pero habló de un “precedente peligroso” | “Una prohibición es un fracaso”, dijo Jack Dorsey



El responsable de Twitter, Jack Dorsey, defendió la suspensión de la cuenta en esa plataforma del presidente de EEUU, Donald Trump pero advirtió que si bien la decisión fue correcta, al mismo tiempo sienta un precedente peligroso en una internet global y libre.

La decisión adoptada tras el violento asalto al Capitolio protagonizado por seguidores del presidente “fue la adecuada” aclaró, aunque según el CEO de Twitter una prohibición de este tipo tiene ramificaciones “significativas” y, a largo plazo, puede “erosionar” el propósito de una internet abierta.

Dorsey subrayó que “este es un momento de gran incertidumbre y lucha para muchas personas en todo el mundo” y aseguró que su objetivo es avanzar hacia “un mayor entendimiento” y “una existencia más pacífica en la tierra”.

“Dicho esto, tener que prohibir una cuenta tiene ramificaciones reales y significativas. Si bien hay excepciones claras y obvias, creo que una prohibición es un fracaso nuestro en última instancia para promover una conversación saludable. Y un momento para que reflexionemos sobre nuestras operaciones y el entorno que nos rodea”, publicó Dorsey en su cuenta de Twitter.

Tras asegurar que no celebra ni se siente orgulloso por haber vetado al presidente estadounidense, Dorsey aclara que la medida se adoptó después de una “clara advertencia” y en función de las amenazas surgidas, tanto fuera como dentro de la red social.

“Tener que tomar estas acciones fragmenta la conversación pública. Nos dividen. Limitan el potencial de aclaración, redención y aprendizaje. Y sienta un precedente que considero peligroso: el poder que un individuo o corporación tiene sobre una parte de la conversación pública global”, escribió también

Por último, Dorsey remarcó que si bien una empresa puede tomar la decisión de moderarse a sí misma y es diferente a un gobierno que elimina un acceso, puede igualmente ser algo que “a largo plazo será destructivo” para los ideales de una internet abierta.

Su mensaje se conoce después de que el pasado viernes, Twitter suspendiera permanentemente la cuenta de Trump ante “el riesgo de una mayor incitación a la violencia”.

En esa red, la preferida del gobernante, Trump había emitido más de 55.000 mensajes durante más de once años y ya contaba con 89 millones de seguidores.

También Facebook e Instagram bloquearon el acceso del presidente a su cuenta al menos hasta que se complete el traspaso de poder el 20 de enero, y Twitch desactivó su perfil indefinidamente.

La última en sumarse a este tipo de medidas fue la red social Snapchat que este mismo miércoles anunció la suspensión permanente de la cuenta de Trump. 





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La Cámara de Representantes aprobó un nuevo impeachment contra Donald Trump  | Con mayoría demócrata, los legisladores votaron a favor del cargo de incitación a la insurrección



En una decisión histórica, la Cámara de Representantes aprobó la apertura de un segundo juicio político contra el presidente Donald Trump. Los congresistas demócratas habían presentado en el inicio de esta semana el cargo de incitación a la insurrección contra Trump por alentar el asalto al Capitolio que dejó un saldo de cinco muertos y decenas de detenidos. Así, el magnate republicano se convirtió en el primer mandatario del país en ser enjuiciado dos veces por el Congreso. Ante la amenaza de nuevos incidentes, decenas de militares de la Guardia Nacional permanecieron dentro del Congreso. Muchos durmieron en el piso de las salas y en los corredores. Para graficar la situación el congresista y veterano de la Marina, Seth Moulton, señaló que vio más tropas desplegadas en Washington que en Afganistán.

Mientras que el inicio del juicio político del año pasado por presiones a Ucrania no contó con el apoyo de ningún congresista republicano, diez representantes rompieron en esta ocasión con la línea del partido y se sumaron a los demócratas, con quienes coinciden en que Trump es un peligro para la democracia. El mandatario saliente pidió a sus seguidores no incurrir en “violencia” ni violar la ley en los próximos días, ante múltiples versiones que apuntan a nuevas concentraciones violentas antes de la investidura del mandatario electo Joe Biden, que tendrá lugar el próximo 20 de enero.

Debate caliente

Las intervenciones de los representantes fueron enérgicas desde ambos bandos. La presidenta de la Cámara Baja, la veterana Nancy Pelosi, aseguró que Donald Trump “debe retirarse” ya que es “un peligro claro y presente” para el país. “Sabemos que el presidente incitó esta rebelión armada”, sostuvo. “Desde la elección presidencial de noviembre, una elección perdida por el presidente, mintió repetidamente sobre el resultado” buscando sembrar dudas sobre el proceso electoral, dijo quien estuvo a cargo de abrir el debate. 

“Trump es un tirano”, disparó por su parte la congresista musulmana Ilhan Omar, blanco de varios ataques del mandatario saliente. “No podemos dar vuelta la página sin hacer nada”, agregó. Cori Bush, demócrata recientemente electa, pidió sin vueltas la destitución de Trump. “Si no logramos remover a un presidente supremacista blanco que incitó a una insurrección supremacista blanca, son las comunidades como el primer distrito de Missouri las que más sufren”, dijo Bush, quien agregó que el Congreso “debe entender que tenemos el mandato de legislar en defensa de las vidas de los negros”. Apenas terminó de hablar, algunos representantes republicanos abuchearon sus dichos.

En tanto Jamie Raskin dijo que los miembros de la Cámara “podrían haber muerto” durante la insurrección del seis de enero, en sintonía con las palabras de la legisladora Alexandria Ocasio-Cortez. Mencionó que la turba había instalado una horca fuera del edificio del Capitolio y que les escuchó gritar “Cuelguen a Mike Pence”. Raskin sostuvo que algunos de los que ingresaron al edificio tomaron la oficina de Pelosi y desde allí les escuchó gritar: “¿Dónde está Nancy?”.

En las intervenciones de los republicanos se advirtieron algunos matices. La mayoría de los legisladores del partido rechazaron el pedido de impeachment al argumentar que éste iba en contra de lo que necesita el país en estos días convulsionados. “Éste no es el camino si queremos recuperar la unidad. Es momento de buscar la cura. Paremos este juicio político”, aseguró Jeff van Drew, legislador por Nueva Jersey.

La republicana Debbie Lesko se opuso a la destitución de Trump explicando que no tiene sentido pasar por los procedimientos para destituir al presidente cuando solo le queda una semana en el cargo. “En un momento en que nuestro país necesita estar unido, es preocupante que mis colegas demócratas hayan optado por iniciar un proceso de juicio político contra un presidente al que le quedan apenas siete días en el cargo”, dijo durante el debate sobre el artículo que acusa a Trump de incitar a la violencia.

El líder de la minoría republicana en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, dijo que el presidente “carga con la responsabilidad” de la invasión al Congreso, pero consideró inapropiado someterlo a un juicio político. La nota de color la dio la congresista de Georgia Marjorie Taylor Greene, una fiel seguidora de las teorías conspirativas de QAnon. Greene llevaba un tapaboca con la inscripción “censurada”. mientras pronunciaba su discurso que era transmitido en vivo por todos los canales de televisión del país.

Ningún representante republicano votó en diciembre de 2019 a favor del impeachment de Trump por las presiones a Ucrania para investigar una presunta corrupción de Biden. Pero esta vez, diez legisladores apoyaron el proceso de impeachment. Entre ellos se encuentra Liz Cheney, una de las líderes de la minoría republicana en la Cámara Baja e hija del exvicepresidente Dick Cheney.

A diferencia de hace un año, Trump llega debilitado a este nuevo impeachment luego de haber perdido las elecciones de noviembre pasado y también la mayoría republicana en el Senado. De todos modos, parece poco probable que los demócratas reúnan las dos terceras partes de las bancas, los votos necesarios para destituir al mandatario en la Cámara Alta. 

Barranca abajo

El segundo juicio político a Trump será bajo el cargo de incitación a la insurrección. El texto de cuatro páginas con la acusación de juicio político se centra en las denuncias sin fundamento del mandatario sobre un supuesto fraude en las elecciones del tres de noviembre, y su discurso del seis de enero alentando a sus seguidores a marchar al Congreso, horas antes de que estos irrumpieran con violencia en el Capitolio. El ataque ocurrió mientras los legisladores certificaban la victoria electoral de Biden.

El vicepresidente Mike Pence rechazó invocar la 25ª Enmienda de la Constitución que le habría permitido destituir al mandatario saliente, declarándolo no apto para ejercer su función. Pese a ello, la Cámara de Representantes aprobó el martes a última hora una resolución simbólica en la que llamaba a Pence a reunir al gabinete y apelar a ese mecanismo constitucional.

Capitolio reforzado

Estados Unidos vive una tensión política sin precedentes después del violento asalto al Capitolio en manos de una turba de seguidores de Trump. El mandatario saliente llamó el miércoles a la calma y dijo que se opone a cualquier tipo de violencia. “Ante las informaciones sobre más manifestaciones, insto a que NO haya violencia, NO se cometan delitos y NO haya vandalismo de ningún tipo. Eso no es lo que yo defiendo, ni tampoco lo que Estados Unidos defiende”, aseguró el magnate republicano en un brevísimo comunicado emitido por la Casa Blanca.

Luego de que el FBI advirtiera que seguidores radicalizados de Trump planean “protestas armadas” previstas en todos los 50 estados del país entre el 16 y el 20 de enero, el Departamento de Defensa autorizó el uso de armamento por parte de los 15 mil miembros de la Guardia Nacional desplegados en Washington. El miércoles en algunos pasillos del Capitolio se pudo ver desde bien temprano a decenas de miembros de la Guardia Nacional con sus uniformes de camuflaje durmiendo o descansando en el suelo, una imagen que marca el masivo despliegue de fuerzas federales que se verá hasta el próximo miércoles, día en que finalmente asumirá la presidencia Joe Biden.





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En una decisión histórica, Trump enfrentará un segundo juicio político por “incitación a la insurrección”

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El cinismo de Twitter y Facebook al bloquear las cuentas de Trump  | La elite tecnológica se arroga el debate público



Desde París

 Las redes sociales como Twitter y Facebook lanzaron la gran limpieza de muchas de sus cuentas, empezando por la del mismo y actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, más otras 7.000 cuentas suplementarias afiliadas a la galaxia conspiracionista de extrema derecha pro Trump, entre ellas, la del grupo Qanon. Luego de haber abierto las puertas a lo más ruin y bajo de la política, las redes alegan ahora que se trata de impedir un nuevo episodio violento como el de la invasión del Capitolio alentada por Trump, y ello ante la fecha inminente de la investidura de Joe Biden. Según Twitter, existían planes para un nuevo ataque del Capitolio previsto para el próximo 17 de enero. Algunos aprobaron esta medida, otros, en cambio, la consideraron un acto de censura. En Europa, la canciller alemana Angela Merkel calificó de “problemática” esta decisión. En Francia, el ministro de Economía, Bruno Le Maire, puso en tela de juicio el hecho de que la base de la suspensión de las cuentas no sea un marco legal de regulación, sino que “lo impactante es que sea Twitter quien decidió cerrar”. En suma, que sea la elite tecnológica la que haga y deshaga a su antojo y cuando le conviene, fuera de toda referencia a una norma nacional o internacional elaborada por los Estados y sus representantes electos.

La práctica de “Yo el Supremo” por parte de las empresas globales de Estados Unidos ni es nueva ni cambiará con este atentado a la esencia democrática. Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa (izquierda), recordó que “el comportamiento de Trump no puede servir como pretexto para que los GAFA (Google, Apple, Facebook, Amazon) se arroguen el poder de controlar el debate público”. Es exactamente lo que ha ocurrido con el Pinocho-Presidente y Twitter. Por otra parte, Washington aplica desde hace mucho una suerte de extraterritorialidad. La ley estadounidense se utiliza por encima de la nacional, sea cual fuere el país donde se resida. Las condiciones de utilización de Google, Facebook Apple e, incluso, la de las franquicias de las empresas de Estados Unidos, remiten a la ley de la empresa o a la legislación de la sede central. A su vez, la industria digital se benefició, hasta ahora, con la inmunidad jurídica que le ofrecía el artículo 230 del Communications Decency Act. Por más que Trump sea un Pinocho siniestro y, gracias a su ejército digital, haya protagonizado el primer golpe de Estado de la era moderna en una democracia Occidental, hay algo de cínico en estas reacciones. Poco o nada dicen las regulaciones europeas cuando se trata de proteger a los usuarios de internet del espionaje masivo del que son objeto a cada milisegundo de sus vidas. La fortuna de esas empresas proviene, esencialmente, de la conversión de los datos robados en capital. No obstante, el debate tiene cabida, es una necesidad y plantea otros interrogantes: ¿por qué sería “problemático” el cierre de la cuenta de Twitter de un presidente que preparó en tres fases un golpe de Estado (denunciar el fraude antes de la elección, afirmar luego que le robaron la elección y, al final, aceitar una insurrección cívica) y no la de una cuenta islamista, de extrema derecha o de extrema izquierda ?. En Francia, las leyes dieron lugar a que personalidades de la extrema derecha como Hervé Ryssen o Alain Soral vieran sus cuentas de YouTube y Facebook suspendidas.

La Unión Europea defiende su metodología porque lleva bastante tiempo elaborando un marco legal para estas cuestiones de la libertad digital. Existe, de hecho, una legislación europea que está en curso de aprobación. Se trata del DSA, Digital Services Act, impulsada por Thierry Breton, el Comisario Europeo del Mercado Interno. El campo de aplicación del DSA atañe únicamente a los países de la Unión Europea. Por consiguiente, cuando Trump convocó a sus partidarios a invadir el Capitolio lo hizo dirigiéndose a su pueblo y no a Europa. En este caso, el DSA no habría servido para nada. Hubiese sido muy distinto cuando Trump invitó a los franceses a sublevarse contra su presidente. Thierry Breton ha sido el que mejor planteó la encrucijada. En un artículo publicado por el portal Politico, el Comisario europeo escribió que la toma del “Capitolio es el 11 de septiembre de las redes sociales”. Breton agrega la paradoja que late en toda esta situación porque, hasta ahora, las redes sociales miraban hacia otra parte, como si el Brexit, Trump y otras barbaries digitales no las concernieran. A este respeto, Breton anota que, al cerrar la cuenta de Trump: ”las plataformas admiten su responsabilidad. Ya no pueden seguir ocultando su responsabilidad ante la sociedad con el argumento según al cual sólo ofrecen un servicio de hosting”. El Digital Services Act europeo se basa en un principio y una serie de reglas: el principio es que aquello que es ilegal en el mundo físico también lo es en la esfera digital. Las reglas fijadas por los 27 países de la UE consisten en forzar a las plataformas a que apliquen las leyes nacionales, así como también las directivas europeas. Deberán, por consiguiente, retirar los contenidos terroristas, las incitaciones a la violencia y todo contenido ilegal (pedopornografia, armas, etc.).

Entre enero de 2017 y enero de 2021, el mandatario estadounidense se despachó con 23.234 tweets. La plataforma le permitió insultar, agredir, rebajar a sus adversarios, burlarse de otros presidentes, proferir insultos raciales, respaldar a las ultraderechas violentas que lo veneran, anticipar los comunicados oficiales, gobernar por Internet, difundir un montaje en el que Trump golpeaba a un periodista que llevaba una máscara de la cadena CNN y hasta llamar al levantamiento contra Emmanuel Macron. Salvo para los apóstoles digitales, no hacían faltas pruebas para demostrar que la libertad de expresión no la manipulan los “medios del sistema” o los otros sino las plataformas sociales. Allí sale y entra toda la porquería que el mercado admite. Las redes autorizaron a Trump a diseñar un golpe y, como fue muy lejos y corrió sangre en el Capitolio, se convirtieron repentinamente en guardianes de la galaxia. Las sociedades son vergonzosamente vulnerables ante las tentaciones y barbaries de los espacios digitales. Trump no ha sido la excepción presidencial sino la confirmación de las capacidades de ese monstruo con millones de cabezas que se expande sin que, hasta ahora, nadie haya sido capaz de encontrar un antídoto.

Resulta contradictorio, pero, así como nadie se ocupó del derecho a difundir o a evitar la propagación de basura tampoco se le garantizaron los derechos a Trump sobre su cuenta. Ellos son los amos del mundo, sin la más lejana sombra de una supervisión democrática. El botón de la libertad está en las sedes de Google, Facebook, Twitter, Instagram y otros imperios digitales, no en la calle o las Asambleas. El sábado pasado, Twitter suprimió un mensaje del guía supremo de Irán, Ali Khamenei, donde afirmaba que no era prudente tener confianza en las vacunas norteamericanas o británicas contra la covid-19. El disparatado y horroroso episodio de Trump nos demuestra que, ante lo peor, la libertad está en manos privadas. Depende de tres palabras y una sigla, que son las obligaciones a las que los tentáculos digitales someten a los usuarios: CGU,” Condiciones Generales de Utilización”.}

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Donald Trump aseguró que el juicio político que debate el Congreso es “absolutamente ridículo” | El presidente de EE.UU. dijo ser víctima de “la mayor caza de brujas de la historia”



El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el proceso de juicio político que se debate en el Congreso es “absolutamente ridículo”. Lejos de ensayar una autocrítica y a días de dejar el poder, el magnate republicano dijo que su discurso previo al asalto al Capitolio fue “totalmente apropiado” y graficó su situación actual como “la mayor caza de brujas de la historia”. Un día antes de la violenta jornada, una oficina del FBI de Virginia había emitido una advertencia interna señalando que manifestantes extremistas se estaban preparando para una “guerra”. La revelación del Washington Post es una muestra más de los graves errores que se cometieron a la hora de prevenir la revuelta que dejó un saldo de cinco muertos y decenas de detenidos.

Trump viajó el martes a Texas en su primera salida desde el ataque al Congreso, reiterando su voluntad de permanecer en la Casa Blanca hasta el fin de su mandato y pese a la presión de los congresistas demócratas que exigen su salida inmediata. Visitó el muro fronterizo con México, emblema de su política antimigratoria. El lunes por la tarde se reunió con el vicepresidente Mike Pence, quien rechazaría el pedido de los demócratas para destituirlo invocando la 25ª Enmienda de la Constitución. En el Congreso se votará este miércoles el impeachment bajo el cargo de “incitación a la insurrección” que podría convertir a Trump en el primer presidente de Estados Unidos en ser acusado dos veces en un juicio político.

“Caza de brujas” 

“Esta es realmente la continuación de la mayor caza de brujas de la historia. Es ridículo, es absolutamente ridículo. Este impeachment está causando una ira inmensa”, dijo el presidente estadounidense desde los jardines de la Casa Blanca y antes de subirse al avión que lo depositaría en el estado de Texas. “No quiero violencia”, agregó en su primera declaración a la prensa desde la revuelta del seis de enero. También denunció el “error catastrófico” de redes sociales como Twitter y Facebook que suspendieron su cuenta acusándolo de incitar a la violencia

Trump viajó a Alamo, Texas, para “marcar la finalización de más de 400 millas (640 kilómetros) de muro fronterizo”, algo que considera una “promesa cumplida”. Sin embargo, en los papeles se está muy lejos del “gran muro” prometido por Trump en la campaña electoral de 2016. Del total finalizado, solo unos 20 kilómetros fueron construidos en zonas en las que antes no existía ninguna barrera física. El resto corresponde a mejoras o refuerzos de barreras ya existentes. Además México nunca pagó por el muro, tal como había prometido Trump.

Durante su fugaz visita a territorio texano, el mandatario saliente pronosticó una “calamidad absoluta” para la seguridad y la salud pública del país si Joe Biden revierte sus políticas migratorias y no sigue construyendo el polémico muro con México. También aseguró que es “el momento de que nuestra nación se recupere y el momento de la paz y la calma” y lamentó que “una turba irrumpió en el Capitolio y destrozó los pasillos del gobierno” porque “creemos en la legalidad, no en la violencia ni los disturbios”.

Segundo impeachment

Con el respaldo de una gran cantidad de congresistas demócratas y el posible apoyo de algunos republicanos, se espera que la acusación contra Trump se apruebe fácilmente el miércoles. El exitoso empresario podría convertirse en el primer presidente estadounidense que es sometido a dos juicios políticos en el Congreso.

Trump ya fue sometido a un impeachment cuando la Cámara de Representantes lo acusó en diciembre de 2019 de presionar al mandatario ucraniano para que investigara por presunta corrupción a Joe Biden, actual presidente electo y quien entonces aparecía como su principal rival político. Trump fue finalmente absuelto por el Senado de mayoría republicana.

Tras una eventual nueva acusación de la Cámara Baja, queda la duda sobre el rumbo y el desenlace del juicio que luego tendría que celebrarse en el Senado. Los demócratas tomarán el control de la Cámara Alta el 20 de enero, pero necesitarán el apoyo de muchos republicanos para lograr la mayoría de dos tercios necesaria para condenar al presidente. Decididos a no perder el tiempo, los demócratas buscaban aprobar el martes una resolución pidiendo al vicepresidente Mike Pence que destituya al presidente de su cargo. 

Mientras no lo saquen del poder, la “complicidad” de los republicanos con Trump “pondrá en peligro a Estados Unidos”, advirtió la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Acusando al inquilino de la Casa Blanca de haber “incitado a una insurrección mortal”, la líder demócrata reiteró su ultimátum a Pence para que responda “en 24 horas” a la Cámara en caso de aprobarse la resolución.

Lo cierto es que el encuentro cara a cara entre Trump y Pence marcó un giro importante en su relación, tensa desde el convulso seis de enero. Pese a las presiones de Trump, el vice estadounidense manifestó ese mismo día a través de una carta que no impediría la validación en el Congreso de los resultados de la elección presidencial, desatando la furia del presidente y sus seguidores. Ahora todo parece haber vuelto a la normalidad.

El FBI anticipó la “guerra” 

Como muestra de la desorganización con la que se retira del gobierno la administración Trump, se conoció un informe interno del FBI que un día antes del asalto al Capitolio alertaba que un grupo de extremistas se preparaba para “desatar una guerra” en Washington. La información, revelada este martes por el Washington Post, contradice las declaraciones del jefe de la oficina en Washington del FBI, Steven D’Antuono, quien dijo el viernes que la agencia no tenía “ninguna indicación” de que hubiera nada planeado para el pasado seis de enero.

Sin embargo, la oficina del FBI en la cercana ciudad virginiana de Norfolk había advertido, en un informe aprobado para su publicación interna el cinco de enero, de los planes de manifestantes de ultraderecha que habían compartido incluso un mapa de los túneles del Capitolio. Una de las publicaciones en redes que la agencia de inteligencia incluyó en su informe advertía: “El Congreso tiene que escuchar cristales que se rompen, puertas que se abren a patadas y sangre derramada”.





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Ahora las plataformas digitales dictan justicia  | Opnión



Hoy censuran a un líder violento y antidemocrático lo cual construye cierto aval social y una propensión a simpatizar con la medida. Pero mañana pueden hacerlo con líderes democráticos y pacíficos. La acción a medir es la de censurar.

La libertad de expresión es la posibilidad de decir, escribir, leer y publicar todo lo que quieras. Toda clase de ideas, opiniones y puntos de vista deben ser posibles de expresarse en público. La libertad de expresión es uno de los puntos básicos de los derechos humanos.

Se pueden tener las más calificadas aprensiones sobre Donald Trump. Y muy probablemente las peores consideraciones sobre su gobierno y su personalidad sean correctas. Es más, no estaría mal como enseñanza histórica para el futuro, que le inicien Juicio Político en virtud de la Enmienda 25 de su Constitución Nacional y lo remuevan del cargo. Algunos destacados miembros de la vida política, militar y social de Estados Unidos creen, aunque solo falten 11 días para que deje su cargo, que es muy peligroso que todavía posea el poder sobre el uso del arsenal nuclear estadounidense y que todavía pueda causar mucho daño a las instituciones formales del país.

Allá ellos, los dirigentes de ese país y su forma de resolver los conflictos derivados de la pugna política. En este caso fuertemente encuadrados en actitudes violentas, antidemocráticas, cuasi golpistas y mesiánicas de su propio presidente.

Todo esto lo colocamos en un lugar del análisis, pero en otro observamos con cierto escozor y consideramos también como peligroso que empresas privadas, como las grandes plataformas digitales Twitter y Facebook, se autoadjudiquen calidades judiciales y bloqueen las cuentas de Trump, impidiendo el acceso del presidente a sus redes, y por ende privando a millones de norteamericanos de conocer, mediante esos importantes y masivos instrumentos, lo que piensa su principal referente.

No es cierto, como algunos afirman, que a Trump lo dejaron sin voz. Esto aplica a las redes, pero Trump puede hablar, escribir y grabar audios para miles de periódicos, canales de TV, radios, revistas, blogs e incluso otros formatos audiovisuales (en caso que no lo censuren) como You Tube y Whatsapp. Pero lo cierto es que, en los espacios de distribución de información más importantes del mundo, y donde el mismo Trump construyó su vinculación directa con el electorado de su país, ha sido censurado.

Es lógico preguntarse ante esto si lo que están haciendo Face y Guasap los coloca ante su definitivo rol de medios de comunicación de nuevo tipo y los aleja del pretendido sentido neutro de meros intermediarios de contenidos. Acá, en este caso, parecen opinar sobre lo que postea Trump, es claro que se meten con los contenidos y es visible que eligen censurar. O sea que consideran a una opinión (tal vez crispante, bestial, violenta) pero opinión al fin, como un delito. Pero no son jueces para hacerlo y sientan un  precedente extraordinariamente amenazador  en el campo de las libertades públicas y los derechos humanos.

Si lo que Trump dice es opinión, es inviolable su derecho a expresarlo y si lo que dice es un delito, será la justicia, y no una empresa privada, la que debe decidir. Así de simple.

Se puede argumentar que la censura a Trump en las redes no viola la libertad de expresión sino que castiga el acto de impulsar acciones violentas o el aliento a generar violencia concreta y eso ya no está protegido por el derecho a la libertad de expresión. Agregamos esto como para entender otra mirada sobre el tema.

La Corte Suprema norteamericana hace una sutil pero necesaria distinción en lo que llama “fighting words” (palabras de pelea) y sostiene el criterio que la libertad de expresión puede limitarse ante la incitación al odio y no en la mera manifestación de ideas u opiniones odiosas.

Pero la mayoría de los especialistas acuerda que la libertad de expresión no tiene límites: “Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión,” dice el artículo 19 de la Declaración universal de Derechos Humanos.

Existe cierta jurisprudencia constituciona en EE.UU., que es tomada por cortes europeas e incluso ha sido fijada por el Tribunal Europeo de DD.HH. que se dio en llamar “el libre mercado de las ideas” siendo este espacio la garantía “imprescindible” para que pueda haber un debate amplio y completo.

En un fallo del Tribunal europeo conocido como Sentencia 235/2007 “Caso Librería Europa” la corte falló que “nuestro ordenamiento constitucional no permite tipificar como delito la mera transmisión de ideas, ni siquiera en los casos en que se trate de ideas execrables por resultar contrarias a la dignidad humana”

Puede haber interpretaciones diversas sobre lo que significa la libertad de expresión, pero nadie pone en duda que es uno de los derechos humanos más preciados. Por eso es preocupante que tamaña dimensión legal sea manejada por empresas privadas ya que eso es riesgoso para los pactos democráticos de las sociedades. Más allá de Trump.

Osvaldo Nemirovsci es Diputado Nacional mc – Rio Negro. Presidente Comisión de Comunicaciones e Informática 2003/2007. Coordinador Gral. del Sistema Argentino de Televisión Digital 2009/2015



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