Categorías
Argentina Economía

El BCRA aclaró que 2,3 millones de asalariados no podrán comprar dólar ahorro

https://www.tiempoar.com.ar/nota/el-bcra-aclaro-que-23-millones-de-asalariados-no-podran-comprar-dolar-ahorro

Este articulo lo podes encontrar en TiempoArgentino

Link al articulo original

Categorías
Argentina Economía

Compra de dólares: los bancos habilitan la venta a través del homebanking  | Se actualizaron todos los sistemas bancarios para cumplir con la normativa del Banco Central



Este lunes los bancos volverán a vender dólares a través del homebanking y aplicaciones móviles, luego de actualizar sus sistemas operativos para cumplir con las normas que estableció el Banco Central (BCRA) para la compra de la divisa norteamericana.

El jueves último, a través de la Comunicación B12071, el BCRA informó a los bancos que podrán comprobar contra su base de datos si un cliente está impedido de comprar los doscientos dólares mensuales por no contar con ingresos legítimos o recibir algún tipo de subsidio o beneficio del Estado, entre otros requisitos.

De esta forma, las entidades financieras podrán vender en forma automática dólares a quienes puedan hacerlo sin tener que consultar individualmente cada caso en la página web de Anses.

La compra de divisas ya había sido habilitada para un primer grupo de bancos el viernes (BBVA, Santander, Itaú, Galicia y HSBC), pero será seguramente completada por el resto de las entidades desde este lunes.

Ese mismo día también se rehabilitó en todos los bancos la transferencia de moneda extranjera entre cuentas, luego de que el Central habilitara cursarlas sin necesidad de validación previa.

Ambas operatorias habían estado frenadas desde el 16 de septiembre cuando, tras el anuncio de las nuevas regulaciones para acceder al mercado de divisas, los bancos aseguraron que era imposible realizar la operación por no contar con la base de datos de los titulares de un subsidio o plan del Estado.

¿Quienes ya no pueden acceder a la compra?

Las nuevas restricciones de compra de moneda extranjera incluyen a beneficiarios de IFE, AUH y el resto de los planes sociales, así como a quienes no tengan ingresos declarados y a los cotitulares de cuentas en moneda extranjera.

También a quienes hayan refinanciado cuotas de créditos personales y prendarios, cuotas de créditos hipotecarios, el saldo de la tarjeta de crédito a 12 meses o sean deudores de créditos hipotecarios UVA.

Además se impuso que la compra de dólar oficial tenga una percepción de 35 por ciento sobre el impuesto a las Ganancias o Bienes Personales, que se suma al recargo del 30 por ciento del impuesto PAÍS que se aplican sobre el precio de venta oficial de la divisa.

Entre las prioridades del sector público para lanzar las nuevas medidas cambiarias se apuntó a sostener el nivel de reservas internacionales que permita garantizar las divisas necesarias para la importación y la producción de la industria nacional.



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Compra de dólares: Anses ya activó un link para saber quiénes están inhabilitados | Para consultarlo solo hace falta poner el número de CUIT



Los bancos siguen sin implementar el sistema para chequear si sus clientes se encuentran o no habilitados para comprar divisas. El retraso de las entidades ocurre a pesar que la Anses puso a disposición de la banca un link para consultar si un individuo recibe un programa social (y por lo tanto no se encuentra habilitado a acceder a la compra de dólar ahorro). La respuesta no garantiza la venta porque porque hay otros requisitos que podrían impedir la operación, pero es un requisito ineludible.

Las últimas regulaciones cambiarias del Gobierno limitan a los individuos que reciben algún beneficio social a comprar el cupo de 200 dólares. En el link de la Anses (https://servicioswww.anses.gob.ar/censite/) simplemente con ingresar el cuit de un individuo puede saberse si el cliente bancario forma parte de la lista de titulares de derechos sociales que no pueden acceder al dólar ahorro

A pesar de tener ese sitio a su disposición, en las entidades financieras aseguran que necesitan que la Anses les pase un listado en otro formato para automatizar el cruce de la información antes de volver a vender divisas. En el organismo previsional indicaron que los datos pueden consultarse públicamente a través de su página web y eso alcanza para que los bancos hagan el chequeo.

Desde el miércoles de la semana pasada –luego del anuncio del paquete de medidas para reordenar el frente externo del Banco Central- las plataformas de homebanking dejaron de ofrecer a sus clientes la posibilidad de comprar moneda extranjera.

Cuando se intenta comprar dólares, las aplicaciones indican que el servicio no se encuentra disponible. “Estamos haciendo los cambios necesarios para adecuar los sistemas a la nuevas normativas vigentes”, se notifica.

Las demoras técnicas continuarían en los próximos días y algunos referentes de bancos dijeron que la venta de dólares podría volver recién en octubre.

¿Problemas técnicos?

Los consultores en tecnología plantean que las modificaciones requeridas –si los bancos se ponen de acuerdo- no requieren más que unas pocas horas de programación.

“A nivel tecnológico automatizar la consulta de datos que se encuentra pública en la página de Anses prácticamente no requiere trabajo”. Así lo aseguró a este diario un experto en seguridad informática que prefirió mantener el anonimato.

Detalló que los bancos podrían utilizar técnicas de OCR para evitar hacer la consulta manual e incluso se podrían poner de acuerdo para tener un único sistema que se encargue de procesar el dato y el resto de los bancos acceder a esa base a través de una API.

Mencionó que “debe prestarse especial atención a este tema. El sistema financiero tiene oficio para especular y no sería extraño que las demoras tengan un motivo no santo. En la city se busca instalar un clima de devaluación y esto potencia el malestar”.

Mensajes cruzados

En los bancos aseguran que la Anses puso a disposición una consulta que no se adapta a los requerimientos tecnológicos que necesitan las plataformas de homebanking para implementar el cruce de información y decidir a quién autorizar la compra de dólares.

En el organismo previsional emitieron un comunicado asegurando que “no hay impedimento para que los bancos vendan dólares. La web de la Anses estuvo siempre disponible. Su base de datos es pública y los bancos pueden acudir a la misma sin problema”.

Esto va en línea con la normativa del Banco Central en la que se solicitó que los bancos hagan “una consulta en la página de Internet de la ANSES de la que resulte una certificación negativa denegada por contar la persona con ingresos propios”.

En este último punto se detalla que los ingresos propios de la persona deben explicarse por “relación de dependencia, ser beneficiaria de haberes previsionales o ser trabajadora autónoma, monotributista o de casas particulares; en estos tres últimos casos deberá manifestar mediante declaración jurada que no percibió subsidios de carácter alimentario”.

Algunas entidades financieras evaluaron poner una nueva declaración jurada para que los usuarios que demanden divisas se comprometan previamente a no haber recibido un programa de beneficio de ingresos. Pero el espíritu de la norma especifica que debe hacerse un cruce de datos (y no confiar en la declaración jurada).

En julio hubo cuatro millones de individuos que adquirieron el cupo de 200 dólares mensuales y se especula que en agosto la cifra se elevó a casi 5 millones de personas.

La situación presionaba las reservas internacionales y desde el equipo económico rediseñaron el esquema de administración cambiaria para reducir esta demanda de dólar ahorro.

La prioridad fue que los individuos que reciben algún ingreso del sector público en forma de programa de bienestar social no puedan acceder al cupo mensual. La lógica es que esos ingresos se destinen al consumo del mercado interno y no al ahorro.



Fuente link:

Categorías
Argentina opinion

Cuestiones sobre pandemia, dólar y comunicación



Hay una parte que es la obvia.

El Presidente “groggy”; su carácter de marioneta sometida por entero a los arbitrios de CFK; el aislamiento preventivo que ya no serviría para nada y que “la gente” desactivó por las suyas; la preocupación de “los mercados”; a quién se le ocurrirá invertir en medio de un estatismo que agobia con su carga impositiva; el avasallamiento de la Justicia, y hasta la fake del allanamiento a la quinta de Macri ordenado por Casa Rosada.

Es la parte de los onanistas de una oposición berreta, contra la que cabría medir si está bárbaro subir a Macri al ring (ya se hizo en 2007 y no funcionó muy bien que digamos); presumir que la táctica sirve para enfrentarlo con Larreta, o entender que son lo mismo.

La otra parte, o una de ellas, sí amerita complejizar el análisis.

Cifras, antecedentes y proyecciones de la pandemia y del dólar tienen un elemento en común: están permanentemente rodeados de polémicas.

Pero hay diferencias significativas entre los alcances de una cosa y la otra.

En el caso de la peste, excepto por los tramos de marzo y abril con la cuarentena respetada casi a rajatabla y que semejan expedir a un tiempo de otro siglo, se precipitó –y continúa con más potencia– un ataque alentado desde las usinas violentamente opuestas al Gobierno, a fines de desgastarlo cuanto se pudiera.

Trabajan para que la única norma sea la responsabilidad individual, sin importar el costo sanitario o, al revés, estimulando que sus consecuencias agujereen al oficialismo.

Comparan resultados con países completamente ajenos a nuestro mapeo demográfico y comportamiento social.

Dan lugar a toda estadística aislada que sirva a sus intereses de mostrar que el Gobierno está a la deriva.

Ignoran todos los retrocesos a que se ven obligadas las propias naciones exhibidas como ejemplares.

Animan que la vacuna esté al caer como si fuese que su ejecución logística será soplar y hacer botellas, lo cual también incita al relajo.

Y ante todo, inquieren en forma despectiva, grosera, gracias a esa comodidad execrable que confiere el poder de cámaras, micrófonos y escritos unificados en la misma ofensiva, para qué sirvió el esfuerzo hecho al comienzo si, total, terminamos con una cantidad de contagiados y muertos ubicable entre los peores récords mundiales.

Lo evitado, naturalmente, nunca fue ni será noticia.

Sin embargo, la alianza recalcitrante del imperio económico más espeso y la sección más alborotadora de los medios de prensa dirigidos por el trío más mentado no logra vencer, ni de manera terminante ni mucho menos, en esa batalla por el “sentido común” o por la construcción de subjetividad.

En ese terreno hay disputa y la gestión oficial confronta bastante bien, dentro de lo que es un desafío desconocido a prueba constante de ensayo y error.

Una enorme porción de la “ciudadanía responsable”, que aquéllos entes de propaganda sólo ubican entre quienes ven agredida a la democracia, no compra que todo fue y es al divino cohete, ni que ya es hora de aflojarse, ni que si es forzoso debe salirse a la calle contra desestabilizadores y frikis (inorgánicos, espontáneos, apenas republicanistas e incluso sanmartinianos, dicen figuras caricaturescas que avergüenzan a las mejores tradiciones del periodismo argentino).

En cambio, alrededor del dólar sucede que prácticamente toda acción le deja campo servido a la oligarquía económico-financiera que, otrora, uno se animaba a definir sin pruritos como el enemigo.

Si, llovido sobre mojado, se tropieza con errores de comunicación alarmantes, desde ya que es mucho peor.

Por razones históricas, culturales, empíricas, el dólar es una interpretación y vocación argentina que queda lejísimos de incidir solamente entre los sectores de clase media porque, aun en los denominados “populares”, es signo de la percepción acerca de lo que verdaderamente ocurre y/o puede esperarse.

Ya de por sí es enfermizo y enfermante que haya el dólar “solidario”, el del contado con liqui o Mep según sea el lugar de acreditación, el “ahorro”, el del Banco Nación y, desde luego, el blue, ilegal o (???) “libre”.

Esa ensalada sólo se consigue en Argentina, pero es menester entenderla, en primer término, como la estrategia extorsiva del núcleo económico dominante, a través del poder de fuego de actores enormes y precisos (compañías agroexportadoras, transnacionales de capital especulativo) y no como mera debilidad del “qué nos pasa los argentinos”.

La pregunta sigue siendo si acaso hay medias tintas conducentes para resolver este entramado dramático, desde el que todos sabemos o juzgamos al dólar como el árbitro de qué pasará con los precios.

Si esa interpretación es técnicamente incorrecta, debido a que ni los productos de exportación e importación ni la actividad doméstica se rigen por el dólar de las cuevas, cuenta muy poco en una realidad realmente existente en la que los hechos técnicos son relegados por creencias sociales, extendidas, con arraigo de décadas.

La economía, según enseñan todos los manuales, filósofos, gestores e intelectuales de izquierda y derecha de cualquier circunstancia y sitio, debe incluir en sus prognosis las expectativas verosímiles o manipuladas.

En la eterna coyuntura estructural argentina, el dólar ilegal no debería justificar más alteración que la derivada de cómo operan grupos largamente sabidos o intuidos.

Pero en el prototipo inagotable resulta que, al día siguiente de lo enunciado como el “súper cepo”, se multiplicaron datos sobre empresas, intermediarios y chichipíos que aducen estar incapacitados para reponer stock o acordar pagos, porque “no hay precio”.

Escapa al conocimiento y capacidad personales cómo se resuelve esa dialéctica entre lo que debería ocurrir entre lo “objetivo” y lo que efectivamente acontece y, por lo visto, les pasa igual a quienes son o presumen de entendidos en la materia.

Sí pareciera que se van angostando los tiempos entre relatar el diagnóstico y aplicar recetas más duras, que confíen mejor en el conservado respaldo mayoritario.

El Presidente, junto al frente peronista gobernante que no tiene resquebrajaduras graves salvo por las que la oposición pretende encontrarle todos los días, en todas las bajadas de línea, en cada título informativo, en cada editorial, muestra un camino orientador hacia el mercado interno en medio de una herencia inenarrable (y de una pandemia universal, que restringirá todavía más las probabilidades exportadoras para conseguir los dólares que sostengan requerimientos de importación de un país –con suerte– en vías de desarrollo, acechado por una derecha corporativa insaciable).

Ninguna medida adoptada por este Gobierno podría señalarse como manifiestamente contraria a las necesidades masivas.

Podrá haber mayor o menor intensidad en unas y otras pero, con buena leche y mientras no se caiga en el confort de hablar sobre masas levantiscas dispuestas a todo sacrificio, no sería justo acusar al oficialismo por “ausentarse” como Estado activo en resguardo básico de las mayorías.

El Gobierno no agravó ninguna condición preexistente.

Sí hay una acción comunicativa descoordinada (de piso), que reposa casi de modo único en la seducción –con probabilidad alta de desgaste– del trabajo transmisor e incansable de Alberto Fernández.

No puede ser, por ejemplo, que el día de la agenda que debió radicar en la presentación de un presupuesto nacional ampliador de las partidas para Educación, Salud, Ciencia y Tecnología, Obra Pública; en el adelanto de comenzar a tensarse el impuesto extraordinario a las grandes fortunas personales; en el acuerdo parlamentario para que el Fondo de Garantía de Sustentabilidad –el resguardo de la plata de los jubilados– quede a salvo de toda imprevisión, esa agenda remita una circular del Banco Central escrita pareciera que a las apuradas, para que la entienda nadie, acerca de, nada menos, el “dólar ahorro”, y quedar en bandeja de los “sustituyentes” y de críticas por izquierda cuando en verdad se trató de estrechar las opciones fugadoras de divisas.

Debería ser increíble que se cometan esos yerros comunicacionales y, más aún, que desde el aparato de los medios del palo oficial pretenda compensárselos con la previsible y agotadora –aunque siempre necesaria– cantinela de la porno corrupción macrista.

La comunicación per se no reemplaza al hacer la política; pero ese hacer no puede prescindir jamás de una política de comunicación o, aunque fuere, de organizar aquello de lo que se está convencido.

El Gobierno, otra vez para insistir, hace mucho más de lo que transmite en medio de un suceso ecuménico calamitoso.

No se merece deficiencias de este tipo, que no serán nodales pero sí demasiado influyentes.



Fuente link:

Categorías
Argentina opinion

El país tiene dólares, el Banco Central no | OPINION



Si hay algo que no se puede decir hoy es que Argentina transita un momento de escasez de dólares. Quien no tiene dólares hoy es el Banco Central que vive una sangría permanente de reservas. Las medidas adoptadas tienen el noble objetivo de evitar la devaluación brusca que resultaría de una estrategia de flotación cambiaria libre, cuyo efecto sería una espiral de precios que impactaría sobre una población ya castigada y que exhibe a no menos de un 50 por ciento bajo la línea de pobreza. 

Medidas que probablemente sean tardías, ya que el nivel de reservas netas ha sido menguado al extremo y ciertamente el control estricto sobre el ingreso y egreso de divisas debió haber sido una rutina desde el comienzo de la gestión. Es sabido que sin control estricto sobre el dólar, es difícil gobernar la economía argentina

Decimos que Argentina tiene dólares ya que termino 2019 con un saldo comercial de unos 15.900 millones de dólares y el de este año se proyecta cercano a los 17.000 millones. Pero ocurre que los dólares que la Argentina acumulara en 2019 se fueron en concepto de pagos de deuda y fuga de capitales. 

Distinto es el caso de lo que está ocurriendo en 2020. Pese a la presentación mediática del tema, que ubica al dólar ahorro en la picota de la responsabilidad sobre lo que está ocurriendo, es conveniente aclarar que la fuga de capitales o el atesoramiento en divisas no ha sido este año el problema . Por este concepto solo salieron entre enero y Julio 1826 millones de dólares. 

Más allá de que el denominado PURE haya agravado las cosas, el punto nodal es otro. El INDEC muestra que las exportaciones correspondientes al año 2020, entre enero y julio, ascendieron a u$s 32.291 millones. A la vez, las importaciones se ubicaron en 22.718 millones. Es decir, en 7 meses Argentina acumuló un saldo a favor de u$s 9563 millones. Sin embargo, el Balance Cambiario del Banco Central nos muestra exportaciones por 29.024 millones e importaciones por 22.326 millones. Es decir, que para el mismo período el BCRA solo muestra un saldo positivo de 6.698 millones. O sea 2865 millones de dólares menos que se explican centralmente por que los exportadores liquidaron 3267 millones menos que los que deberían haber liquidado. 

Es extraño que, entre las medidas adoptadas, no haya ninguna definición que implique discutir este punto.

El balance de pagos nos marca que la otra gran causa del consumo de divisas ha sido el pago de deuda por intereses y capital, tanto pública como privada. Entre enero y julio, se fueron u$s 4789 millones por intereses y se canceló capital por 4276 millones. Es decir u$s 9065 millones se lo llevó el endeudamiento. 

¿Qué sentido tuvo haber pagado mientras se negociaba la reestructuración de la deuda?.¿No era más lógico mantener suspendidos los pagos que ya había suspendido Macri?. La estrategia de “amigabilidad” con los acreedores que suponía que, reestructurando de manera amigable, las expectativas de estos agentes se orientarían en dirección por ejemplo a la reducción de la brecha entre el dólar oficial y los restantes, no ocurrió. Es más, al día de la fecha los bonos argentinos fueron castigados frente al anuncio de las recientes medidas. 

En segundo lugar, ¿no habría que haber revisado adecuadamente los pagos por deuda privada que en este tiempo se realizaron? Sobre este punto, las medidas sí plantean una restricción para la cancelación de deudas privadas, induciendo el uso de dólares propios o la reestructuración de las mismas. Por ende , el mito de la falta de dólares no se aplica en el presente contexto. Y el tema no ha sido el dolar ahorro. Ha sido el consumo de dólares por deuda pública y privada (u$s 9065 millones) y lo que no liquidaron los exportadores (u$s 3267 millones). Por estos conceptos se fueron u$s 12.332 millones. Por la “fuga del dólar ahorro”, apenas salieron 1826 millones.

*Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Compra de dólares: cómo funciona el 35% de percepción a cuenta de Ganancias y Bienes Personales | Disposiciones de la AFIP.



La AFIP estableció un nuevo mecanismo de percepción a cuenta de los impuestos a las Ganancias y sobre los Bienes Personales para las operaciones de compra de moneda extranjera. La medida entra en vigencia a partir del miércoles 16 de septiembre. La percepción tendrá una alícuota del 35% y alcanzará a las compras de moneda extranjera para atesoramiento así como a las compras con tarjeta de crédito y débito que sean canceladas en moneda extranjera. La medida recae sobre todas aquellas operaciones alcanzadas por el Impuesto PAIS . 

La percepción se calcula sobre el monto en moneda extranjera de la operación (sin contar el Impuesto PAIS). Cuando los anticipos realizados por un individuo superen el monto correspondiente a ingresar por Ganancias y Bienes Personales, el excedente será reintegrado

Aquellos monotributistas, trabajadores en relación de dependencia y jubilados que realizan compras en moneda extranjera pero que no están alcanzados por los impuestos a las Ganancias y sobre los Bienes Personales podrán solicitar el reintegro de la percepción. 

Por ejemplo, cuando una persona adquiera a través de internet bienes en el exterior por una suma equivalente a 100 pesos, la tarjeta le realizará una percepción de 35 pesos a cuenta del pago de Ganancias y/o Bienes Personales. El pago del contribuyente también se verá alcanzado por el Impuesto PAIS que, en este caso, será de 30 pesos. Así, el monto total que figurará en la tarjeta será de 165 pesos de los cuales los 35 pesos correspondientes a la percepción podrán imputarse al pago de Ganancias o Bienes Personales y, cuando el contribuyente no esté alcanzado por estos impuestos podrá solicitar su devolución.

El Banco Central estableció que no habrá tope al consumo con tarjetas (débito y crédito) y cuando los gastos mensuales superen el cupo de 200 dólares, absorben el de los meses subsiguientes. 

Para no afectar la operatoria habitual, la deducción del límite será aplicada al inicio del mes siguiente a la realización de los consumos con tarjeta de crédito en moneda extranjera. En el caso de que los pagos con tarjeta de un mes resultaran superiores al límite disponible de 200 dólares, la deducción será trasladada a los meses subsiguientes hasta completar el monto adquirido.

La decisión, que forma parte de las distintas herramientas anunciadas por el Gobierno este martes, apunta a robustecer el frente fiscal en el marco de la caída en los niveles de actividad asociada a la pandemia del COVID-19.

Operaciones exceptuadas

La AFIP aclaró que no se encuentran alcanzadas por este régimen de percepción las siguientes operaciones: 

a) Los gastos referidos a prestaciones de salud, compra de medicamentos, adquisición de libros en cualquier formato, utilización de plataformas educativas y software con fines educativos; gastos asociados a proyectos de investigación efectuados por investigadores que se desempeñen en el ámbito del Estado nacional, provinciales y los municipios, así como las universidades e instituciones integrantes del sistema universitario argentino. 

b) Adquisición en el exterior de materiales de equipamiento y demás bienes destinado a la lucha contra el fuego y la protección civil de la población por parte de las entidades reconocidas en la ley 25.054 y sus modificatorias.

Las razones de la medida

El sistema de percepción se instala a partir del reconocimiento de la existencia de capacidad de ahorro entre un sector de los contribuyentes que, entre otras operaciones, compra dólares para atesoramiento. La decisión permite adelantar ingresos tributarios para hacer frente a las necesidades presupuestarias que plantea la emergencia sanitaria.

La Resolución General de la AFIP enfatiza que “el Estado acompañó las consecuencias económicas del aislamiento con diversas medidas de política tributaria que han supuesto una resignación de ingresos fiscales y una desaceleración en la dinámica de la recaudación en términos reales, con relación a los registros observados desde que inició la pandemia del COVID-19”. En ese sentido, la normativa destaca que “los esfuerzos fiscales deben ser compartidos por los distintos sectores económicos, fundamentalmente por aquellos que pueden acceder a la compra de divisas en moneda extranjera o realizar determinados gastos en dicha moneda, lo cual constituye un indicador de capacidad contributiva”.

Principales preguntas sobre la nueva operatoria

Ante la pregunta de “¿Qué sucede con las compras con tarjeta de crédito realizadas antes de la entrada en vigencia de la percepción que todavía no fueron canceladas?“, la AFIP aclara que “la percepción del 35% a cuenta del pago de los impuestos a la Ganancias y sobre los Bienes Personales alcanza a las operaciones realizadas a partir de la publicación de la Resolución General de la AFIP en el Boletín Oficial.

¿Cómo se reclama el reintegro a quienes no están alcanzados por Ganancias y Bienes Personales? 

Las personas humanas a quienes se le practiquen percepciones que no sean contribuyentes de los impuestos a las Ganancias o sobre los Bienes Personales podrán solicitar la devolución del gravamen percibido una vez finalizado el año calendario en el cual se efectuó la percepción.

¿Cómo se imputa la percepción al pago de los impuestos a las Ganancias y/o Bienes Personales? 

Los contribuyentes deberán hacerlo al realizar su Declaración Jurada Anual de dichos impuestos .



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

¿Cómo solicitar el reintegro del 35% de impuesto al dólar si no pago ganancias? | AFIP detalló el régimen de restitución



Desde este miércoles, la AFIP pondrá en práctica para las compras de dólar ahorro y las compras con tarjeta de crédito y débito que sean canceladas en moneda extranjera un nuevo mecanismo de percepción de 35% a cuenta de los impuestos a las Ganancias y Bienes Personales. Pero, ¿qué pasa con aquellas personas que no estén alcanzadas por ninguno de los dos impuestos en cuestión?

Para aquellos que realicen este tipo de compras con moneda extranjera y se vean obligados a pagar ese 35% pese a no ser contribuyentes del Impuesto a las Ganancias y el Impuesto a los Bienes Personales, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) dispuso un mecanismo para que puedan “solicitar la devolución del gravamen percibido una vez finalizado el año calendario en el cual se efectuó la percepción”.

¿Cómo será el mecanismo de devolución?

Según se detalla en el título 2 de la Resolución General 4815/2020 de AFIP, con carácter previo a efectuar la solicitud de devolución los sujetos deberán:

a) Contar con Clave Única de Identificación Tributaria (CUIT)

b) Contar con “Clave Fiscal”.

c) Informar a esta Administración Federal la Clave Bancaria Uniforme (CBU) de la cuenta bancaria.

Quienes precisen tramitar la Clave Única de Identificación Tributaria (CUIT) o la “Clave Fiscal” deberán hacerlo sacando un turno web a través del Sistema de Gestión de Atención Institucional disponible en la página de AFIP

Luego de contar con estas tres formalidades, las personas tendrán que ingresar al micrositio que se habilitará en la web de AFIP, donde se detallarán los términos y condiciones de dicha devolución. 

“Los sujetos podrán visualizar y seleccionar las percepciones que les fueron efectuadas e informadas por los agentes de percepción”, detalló el organismo.

En el supuesto de que hubiera percepciones no informadas, el sistema permitirá incorporarlas manualmente, “a partir del mes subsiguiente a la fecha en que fueron practicadas (por ejemplo, último día del período correspondiente al extracto bancario, fecha de emisión del resumen y/o liquidación de la tarjeta, fecha del comprobante, factura y/o documento equivalente)”.

En todos los casos se deberá disponer del extracto bancario, resumen, liquidación de la tarjeta, comprobante, factura y/o documento equivalente de que se trate, en el cual conste la percepción que se está informando y, en su caso, la fecha del comprobante.

Aprobación o rechazo de la devolución

La aprobación o rechazo de la solicitud efectuada será resuelta por AFIP mediante “controles sistémicos y/o verificaciones posteriores”.

En caso de aprobación, dice el artículo N°11 de la resolución, el monto cuya devolución se disponga será transferido para su acreditación “en la cuenta bancaria cuya Clave Bancaria Uniforme (CBU) fuera informada por el responsable”.

En caso de rechazo, continúa el artículo N°12, “la dependencia de esta Administración Federal que tiene a su cargo el control de las obligaciones fiscales del solicitante procederá a notificarle la situación mediante alguno de los medios de notificación establecidos en el artículo 100 de la Ley Nº 11.683, texto ordenado en 1998 y sus modificaciones”. La comunicación de rechazo contendrá, entre otros datos, el apellido y nombres del solicitante, su CUIT, su domicilio, el monto solicitado que se rechaza y los fundamentos correspondientes.

Ese rechazo, concluye la flamante norma de AFIP, podrá ser recurrido, en caso de ser necesario, por “la vía prevista en el artículo 74 del Decreto 1397/79 y sus modificatorios”.



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Dólar: 10 preguntas y repuestas | Para entender por qué un desdoblamiento cambiario es una pésima idea



Resulta importante explicar por qué un desdoblamiento cambiario de jure es una mala idea.

1. ¿Qué es un desdoblamiento cambiario?

– Llamamos desdoblamiento cambiario al surgimiento de uno o más mercados paralelos del dólar, de carácter legal, como resultado de la implementación de algún tipo de esquema de control de cambios.

2. ¿Qué tipos de desdoblamientos cambiarios existen?

– Para nuestra coyuntura, lo importante es comprender la diferencia entre un desdoblamiento de facto y un desdoblamiento de jure, es decir, un desdoblamiento por ley o normativa de la autoridad monetaria. Actualmente el mercado cambiario está desdoblado de facto, debido al control de cambios implementado sobre el final del gobierno de Cambiemos, siendo el mercado paralelo más importante el mercado del Contado con Liquidación (CCL). De hecho, para enfatizar que este desdoblamiento es de facto, el Banco Central implementó la Comunicación 7030 en la cual intenta separar los dos mercados, impidiendo que aquellas compañías o personas que acceden al mercado de CCL accedan al mercado oficial (MULC).

A partir de una nota publicada en Ámbito Financiero, se comenzó a discutir la posibilidad de un desdoblamiento de jure, es decir, desdoblar de manera formal el tipo de cambio, permitiendo que un conjunto de compañías/personas puedan acceder a un tipo de mercado y otro conjunto diferente de compañías/personas al otro.

3. ¿Para qué serviría un desdoblamiento de jure?

– En principio, la idea original del desdoblamiento cambiario tomó color en Argentina a partir de los pensadores estructuralistas de la vieja Cepal, a lo largo de los ‘50, ‘60 y ‘70. En ese momento, el desdoblamiento se pensaba como una solución a la “Enfermedad Holandesa” o a la denominada Tesis Prebisch-Singer. Muy esquemáticamente, Argentina tenía un problema de dólar relativamente barato producto del potencial exportador de su sector primario. La afluencia de dólares resultante de la dinámica exportadora imponía un tipo de cambio tan bajo que la industria se veía impedida de exportar y perdía competitividad contra las importaciones. 

La solución pasaba entonces por desdoblar el tipo de cambio, estableciendo un tipo de cambio exportador “bajo”, dado que eso no afectaría al sector primario exportador por su alta productividad y, además, garantizaría un bajo costo interno de los alimentos; y, por otro lado, estableciendo un tipo de cambio “alto” para la importación de bienes que compitieran con la industria local y al tiempo, fuera el tipo de cambio que recibiría el exportador de manufacturas.

Como se observa, la solución del desdoblamiento de jure era pensada para solucionar un problema de la cuenta comercial, caracterizado por la abundancia de dólares.

4. ¿Para qué serviría un desdoblamiento de jure?

– Actualmente el problema que enfrenta Argentina es diametralmente opuesto a la “Enfermedad Holandesa”. Hoy no tiene un problema con su cuenta comercial, ni siquiera con su cuenta corriente. El problema actual tiene que ver con su cuenta capital. Es decir, el país no tiene un problema comercial o de competitividad, sino uno de carácter financiero. De hecho, es la demanda de dólar-ahorro la que habría llevado al Gobierno a evaluar un posible desdoblamiento.

5. ¿Cómo funcionaría un desdoblamiento de jure?

– Dado que el problema sería que la demanda de dólar-ahorro genera una caída de reservas internacionales, el desdoblamiento de jure sería una manera de evitar esa caída. Este punto es muy importante: desdoblar el mercado de jure sería una forma de evitar la caída de reservas. ¿Cómo se lograría eso? Sencillo: mientras que el control de cambios intenta evitar la caída de reservas controlando la cantidad de dólares que vende el Banco Central, el desdoblamiento de jure intentaría evitar la caída de reservas por medio del precio del dólar, es decir, por medio del tipo de cambio que, en un hipotético desdoblamiento, podríamos denominar un tipo de cambio financiero, suba de precio hasta que se vuelva “caro”.

El desdoblamiento de jure con un tipo de cambio comercial y uno financiero sería entonces una alternativa para evitar prohibir el dólar-ahorro y, al mismo tiempo, evitar que la demanda de dólar-ahorro vaya contra las reservas del banco central. La forma entonces de desestimular la demanda de dólar-ahorro con un desdoblamiento de jure es, sencillamente, dejar flotar libremente el tipo de cambio financiero, de manera tal que esa devaluación del dólar financiero en algún momento reduzca la demanda.

De ese modo, en un desdoblamiento de jure existiría un mercado en el cual se determinaría el tipo de cambio financiero en el cual los argentinos podrían comprar libremente dólares ¿Quiénes podrían vender? Si es un tipo de cambio financiero, los que podrían vender serían los tenedores de dólares financieros, es decir, lo que tuvieran plazos fijos en dólares, dólares “en el colchón” o dólares en cuentas en el exterior. Además, cualquier nuevo financiamiento con el exterior debería ingresar al país por el tipo de cambio financiero (por ejemplo, un préstamo de un banco del exterior a una compañía local) y se repagaría en el futuro por ese mismo tipo de cambio financiero. Las deudas preexistentes, en principio, deberían poder pagarse por el tipo de cambio comercial, aunque esto sería discutible.

Para el resto de las operaciones que tienen que ver con el dólar (exportaciones, importaciones) estaría el tipo de cambio comercial.

6. ¿Cuál podría ser el valor de ese tipo de cambio financiero?

– En principio, en el actual desdoblamiento de facto existe una demanda de dólares que llevó los tipos de cambio paralelos a máximos de 125 pesos. En el supuesto de que existiera un tipo de cambio financiero, a esa demanda del CCL que ahora aparecería en este nuevo mercado habría que sumarle la demanda del dólar-ahorro. Por tanto, el precio de demanda sería mayor a 125 pesos, ya que los demandantes de dólar-ahorro solo pueden comprar hasta 200 dólares y ahora podrían comprar sin límite en el nuevo tipo de cambio financiero

¿Qué pasaría por el lado de la oferta? Para que el tipo de cambio financiero bajara, la oferta debería superar a la demanda. Es claro que, por el momento, el tipo de cambio de CCL no ha tenido oferta que permita que ese precio baje a los niveles del dólar-solidario. Y no hay demasiadas razones para suponer que esta situación podría modificarse ante un desdoblamiento de jure, máxime si se toma en cuenta que a la demanda del CCL le estaríamos agregando la demanda del dólar-ahorro. Sin embargo, resulta obvio que existe algún nivel del tipo de cambio financiero que incrementaría la oferta de dólares financieros. Por eso se debe comprender que esa oferta solo podría ser de dólares, repetimos, financieros. Esto quiere decir que, por ejemplo, por más que el tipo de cambio financiero llegara a, digamos, 200 pesos, los exportadores de cereales no podrían incrementar sus liquidaciones en ese mercado y de esa manera ponerle un techo al dólar paralelo.

7. Dado el punto de partida, ¿sería sostenible un desdoblamiento de jure?

– En principio, un desdoblamiento podría implicar un costo político no menor para el gobierno: las tapas de los diarios ya no hablarían del dólar paralelo o ilegal, sino del dólar oficial. Por lo tanto, un aumento del tipo de cambio financiero podría transformarse en un problema para el Gobierno, por diversos motivos, entre los cuales podemos señalar:

* La dinámica que suele tener la demanda de dólares en Argentina: cuanto más alto el precio, más demanda, fenómeno que se vería reforzado si el Gobierno justamente aplica este tipo de esquema para no tener que vender reservas, es decir, si dijera explícitamente que dentro de sus objetivos no figura ponerle un techo al dólar financiero.

* Las presiones por parte de los sectores exportadores para exportar a ese dólar, y no al dólar oficial menos las retenciones. Si el Gobierno cediera ante estas presiones, en el límite, no solo que el dólar financiero comenzaría a ser una referencia para los precios internos sino que, además, el propio esquema carecería de sentido.

Como resulta obvio entonces, existiría algún nivel del tipo de cambio financiero en el cual la autoridad monetaria podría sentirse incómoda. Ante esto ¿qué podría hacer? Intervenir ¿Y cómo se intervendría en el dólar financiero para reducir su valor? Vendiendo reservas, lo cual deja claro la inconsistencia de esta “solución”: si el desdoblamiento de jure se toma para evitar perder reservas, entonces la autoridad monetaria debe estar dispuesta a soportar cualquier nivel del tipo de cambio financiero. Un desdoblamiento de jure cuida las reservas, pero apostando a que exista algún nivel del tipo de cambio financiero que desestimule la demanda de dólares.

8. Entonces, ¿es mejor un desdoblamiento de jure o un desdoblamiento de facto?

– Para contestar esa pregunta, es necesario partir de ciertas consideraciones básicas:

a. Bajo cualquiera de los dos esquemas, si la diferencia entre los dos tipos de cambios es grande, los incentivos a arbitrar esa brecha pueden resultar negativos para la economía en su conjunto.

b. Un desdoblamiento de jure por un problema financiero puede llevar a una situación en la que el dólar-financiero no tenga techo, vulnerando el punto 1.

Por tanto, lo principal que se debe entender es que en Argentina la libre flotación cambiaria es una pésima idea, tanto en el tipo de cambio oficial, en el tipo de cambio paralelo de facto y/o en el tipo de cambio paralelo de jure. Si eso es así, la autoridad monetaria debe asumir como propio cualquier tipo de mercado paralelo, ya sea de jure o de facto y administrarlo.

9. ¿Cómo se administra un tipo de cambio paralelo de jure?

– Vendiendo dólares, que es justamente lo que se quiere evitar.

10. ¿Cómo se administra un tipo de cambio paralelo de facto?

Vendiendo bonos, que no son dólares hoy, es decir, reservas, sino en el futuro. En las actuales condiciones, esa es la opción por la cual debería optar la autoridad monetaria, al tiempo que apuntalar la demanda de pesos incrementando no solo la tasa de interés, sino el tipo de instrumentos disponibles para compañías y personas.

* Economista. @pxqconsultora.



Fuente link: