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Brecha cambiaria, un fondo yanqui y el rol de Caputo: por qué el gobierno vuelve a endeudarse en dólares

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Argentina Economía

El balance del FMI: apoyo a la política económica ante “desafíos excepcionalmente difíciles”

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Argentina Economía

Empresas buscan resolver vencimientos de deuda por 1253 millones de dólares

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La agenda bien clara

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Argentina Política

Alberto Fernández: “Un país es sostenible si todos pueden crecer”

El gobierno nacional anuncia los resultados de la reestructuración de la deuda. El presidente Alberto Fernández dio inicio al acto pero le dio la palabra el ministro Martín Guzmán para que cuente los detalles. Seguí el anuncio en vivo

https://twitter.com/CasaRosada/status/1300516849633972226

El canje de deuda emitida bajo legislación extranjera alcanzó un nivel de adhesión del 93,55% pero por las cláusulas de acción colectiva el porcentaje llega al 99 por ciento, anunció el ministro de Economía Martín Guzmán. “La deuda original hubiera sido devastadora”, afirmó el funcionario que llevó adelante las negociaciones.

“El país tiene una posición más sólida y sana que la que tenía en diciembre de 2019”, remarcó Guzmán. Al tiempo que precisó que la renegociación de la deuda permitirá un ahorro de 37.700 millones de dólares y bajar la tasa de interés del 7% al 3,07%..

Por otra parte, Martín Guzmán, adelantó que el proyecto de Ley de Presupuesto que será enviado al Congreso en las próximas semanas “establecerá que el déficit fiscal del año próximo rondará el 4,5% del PBI”.

Por último, Martín Guzmán señaló que el acuerdo con el Fondo Monetario se tratará en el Parlamento y afirmó que eso “no se hará a espaldas de la gente, sino que se tratará en el Congreso”.

Luego habló el presidente Alberto Fernández, quien remarcó que “vamos a enfrentar la reestructuración de esta deuda en medio de una pandemia que azota al mundo y tuvimos que hacer un enorme trabajo”, la pandemia nos exigió mucho más que la situación ya de por sí nos exigía.

El presidente Alberto Fernández llamó a “ser conscientes de lo que el país pudo hacer en medio de tanta crisis”, en referencia a las medidas para paliar los efectos de la pandemia y de la salida del virtual default heredado, durante un acto de presentación de los resultados de la reestructuración de la deuda en el Museo del Bicentenario.

Alberto Fernández agregó que “un país es sostenible si todos pueden crecer” y pidió cambiar estructuralmente las formas del país para evitar las desigualdades. Al respecto, agregó que “tenemos dos objetivos: producción y trabajo”.

El presidente sostuvo que cuando un país se endeuda “la ciencia pasa a un segundo plano, 25 mil pymes se cierran, cientos de miles de trabajos se pierden; significa que hay menos dinero para educar a nuestros hijos”.

“Tenemos que asumir la responsabilidad de que no nos vuelva a pasar nunca más, no volvamos a entrar nunca más a ese laberinto”, afirmó.

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Argentina normal

FMI: ¿cuáles son las cartas de Guzmán? | Haber financiado el desastre económico macrista limitaría las exigencias del Fondo. Claves de la próxima negociación



El gobierno de Alberto Fernández comenzó la negociación formal con el Fondo Monetario Internacional para definir un nuevo programa de financiamiento, que “suceda al cancelado y descarrilado acuerdo Stand By de 2018″.

La definición “cancelado” y “descarrilado” fue precisada por el ministro de Economía, Martín Guzmán, y el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, en la misiva enviada a la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva.

Esta caracterización de ese paquete financiero es un oportuno recordatorio para el comienzo de las negociaciones.

Con la debilidad relativa de un país periférico, endeudado y con la carga de la recesión macrista más el impacto fulminante de la pandemia, resulta ilustrativo mencionar la responsabilidad del FMI en su mayor fiasco histórico: financiar el programa económico y político del gobierno de Mauricio Macri.

Desastre

El FMI hizo todo mal en el auxilio entregado a una administración desesperada que se quedó sin acceso al crédito voluntario internacional, luego de exprimirlo a una velocidad y magnitud como ningún gobierno lo hizo antes.

Para salvar a un gobierno de derecha, subordinado a Estados Unidos, el Fondo cometió tres desvíos principales en su tradicional política de asistencia a los países.

1. El monto del préstamo entregado no tenía antecedentes en la historia del organismo. Fue equivalente a 1277 por ciento de la cuota correspondiente a la Argentina, lo que constituyó el crédito stand-by más grande que otorgó a un país. Ese desembolso convirtió a la Argentina en el principal deudor de la cartera del Fondo, incluso ahora que ha desplegado una activa política de auxilio financiero a decenas de países para atender los costos de la crisis del coronavirus.

2. Las condiciones financieras definidas eran insustentables e inconsistentes. En apenas 15 meses, el FMI desembolsó 44 mil millones de dólares de un préstamo total de 57 mil millones, paquete que se había ampliado desde el inicial de 54 mil millones luego de un primer fracaso a los pocos meses. No sólo el plazo de entrega de los dólares fue muy corto sino que el esquema de repago también lo era. Esto adelantaba el incumplimiento y la necesidad de una nueva renegociación. O sea, era insustentable e inconsistente, ambos criterios que el staff del FMI exige para el perfil de pasivos de los países endeudados, y que en este caso no se cumplieron.

3. El FMI violó su propio estatuto. El artículo VI especifica que “ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capitales”. Pero gran parte de esos dólares fueron destinados a intervenir en el mercado cambiario para financiar la fuga de capitales y evitar una mayor devaluación desde junio de 2018, cuando se concretó el primer desembolso, hasta septiembre de 2019, cuando ya con reservas exhaustas se restablecieron restricciones al acceso de reservas del Banco Central. En ese periodo, el BC perdió 55.270 millones de dólares, más que el préstamo recibido por el FMI.

Cuchillo

Con esos antecedentes inmediatos, la estrategia de Guzmán podría consolidar dos movidas, inesperadas para desorientados analistas de la city:

La primera, haber conseguido una alianza táctica con el FMI para la negociación con acreedores privados, que resultó exitosa pese a los deseos en contra de la legión de economistas del establishment dedicados a comercializar pronósticos fallidos.

La segunda, aspirar a obtener un trato especial del FMI respecto a las condicionalidades tradicionales, teniendo en cuenta que el nuevo programa viene a reparar la excepcionalidad y posterior fiasco del pactado con el gobierno de Macri.

Con ese tono pausado y calmo que tanto molesta a financistas y voceros del poder económico local, acostumbrados a la estridencia fatua de gurúes, Guzmán ya adelantó en esa carta a Giorgieva que negociará con firmeza. Lo hará con su conocida sonrisa en cuyos dientes deberá sostener un cuchillo.

No es el retrato de una eventual postura cuando se inicien formalmente las negociaciones, sino la posición que ya exhibió en la carta enviada a Kristalina.

Su lectura atenta ofrece las siguientes definiciones:

* En el inicio de la misiva, valorando la colaboración conjunta en estos nueve meses y observando la capacidad de comprensión de la perspectiva del otro, refuerza el concepto de “hacer fuerza por el objetivo muto de la sustentabilidad de la deuda“. Esto incluye la que se negociará con el FMI, lo que implicará postergar algunos años los pagos fuertes de la deuda con el organismo.

* Como se mencionó al comienzo, la carta recuerda que el stand-by fue un acuerdo “descarrilado”. Después detalla que pese a la reducción del déficit fiscal primario y del déficit de cuenta corriente, la economía siguió padeciendo fuga de capitales, no consiguió financiamiento a tasas convenientes y ni se aseguró la sustentabilidad de la deuda. Además indica que hubo una contracción monetaria “sin precedentes”. El saldo fue caída de la actividad e inflación altísima en 2018 y 2019.

* Esta puntualización del resultado de las políticas fiscal y monetarias restrictivas son un adelanto de la posición que tendrá Guzmán ante las exigencias del manual habitual del FMI.

* Después señala que a partir de diciembre de 2019, el gobierno de Alberto Fernández implementó una política diferente a aquella “para prevenir una caída mayor de la producción y el empleo, y reducir la inflación”. O sea, una estrategia económica opuesta a la avalada por el FMI con Macri.

* Apunta que “la Argentina fue severamente impactada por la pandemia“, lo que habilita una negociación flexible en base a los criterios de asistencia que el FMI está desplegando en estos meses de crisis por el coronavirus.

* Informa que por el esfuerzo de las políticas públicas para enfrentar la pandemia y la reducción de la recaudación, el déficit fiscal primario alcanzó el 3,3 por ciento del PIB en el primer semestre del año. Promete reducirlo cuando termine la pandemia, pero “de un modo compatible tanto con la sustentabilidad de la deuda pública, como con la recuperación económica”. Guzmán le adelanta al FMI que no habrá corrección fiscal recesiva.

* Afirma que el stand by anterior fue incapaz de restaurar la confianza y la robustez para incrementar las reservas. Solicita entonces “asistencia financiera” con un nuevo programa. Y que éste “no repita… los defectuosos presupuestos del programa de 2018“.

Las condiciones de las negociaciones, a diferencia de experiencias anteriores traumáticas, han sido definidas por el gobierno de Alberto Fernández, y no por los técnicos del Fondo.

Mea culpa

Unos días antes del saludo formal entre el presidente Fernández y Georgieva, y de la carta del dúo Guzmán-Pesce, el FMI publicó un documento de investigación que es una mea culpa implícita del reciente caso argentino.

Los economistas Ramzy Al-Aminey y Tim Willems publicaron “Investor sentiment, sovereign debt mispricing and economic outcomes”, investigación donde explican que los inversores extranjeros estuvieron muy entusiasmados con el triunfo de Macri y que, por ese motivo, le prestaron 56 mil millones de dólares hasta con un “un bono a 100 años sin precedentes“.

Luego indican que ese sentimiento positivo “se agrió”, lo que finalmente hizo que el país perdiera el acceso a los mercados de capital internacionales. Esto derivó en “el préstamo más grande en la historia del FMI en julio de 2018”. Para concluir que “el optimismo indebido en torno a un país tiene como consecuencia resultados económicos adversos (menor crecimiento económico y crisis fiscales)”.

El reconocimiento indirecto de haber sido partícipe de ese ciclo económico-financiero calamitoso tiene además una responsabilidad política indiscutible.

El asesor de Donald Trump y candidato a presidente del BID, rompiendo con la norma no escrita de que ese cargo debe ser para un latinoamericano, Marcelo Claver-Carone, admitió que Estados Unidos presionó al directorio del FMI para entregar el paquete financiero record al gobierno de Macri.

El entonces representante estadounidense en el Fondo relató en una videoconferencia con el Consejo Chileno para las Relaciones Internacionales que la administración Trump facilitó ese crédito para fortalecer las chances electorales de Macri frente a la fórmula peronista Fernández-Fernández.

La estrategia política fue fallida pero revela que el FMI bajo la conducción de Christine Lagarde fue una pieza fundamental de la campaña electoral de Macri, siendo de ese modo una intervención impúdica con pocos antecedentes.

Georgieva y la nueva conducción del FMI, que desplazó a la de Lagarde, están ansiosas de dar vuelta esa página oscura, que exhibió además debilidad teórica y práctica en las recomendaciones de política económica.

Jugada

No hay un nuevo Fondo Monetario, más bueno; es el mismo de siempre en un contexto histórico diferente. Existe una pandemia y el antecedente inmediato del fiasco por el financiamiento al gobierno anterior. Ambos factores lo impulsa a una flexibilización de sus criterios ortodoxos.

La crisis global colocó al FMI en el centro del escenario como bombero financiero. Más del 90 por ciento de la economía mundial está en recesión, cuando en la crisis financiera 2008 había alcanzado al 60 por ciento.

Desde abril pasado otorgó asistencia por 87.841 millones de dólares a 80 países. El viernes anunció un programa con Ecuador por 6500 millones de dólares.

En ese contexto, el comienzo de las negociaciones fue una oportuna jugada a dos puntas del gobierno de Alberto Fernández. Por un lado, se esperaba el anuncio para después del cierre del canje de deuda pero se adelantó para frenar presiones del establishment. Por otro, actuó como factor disuasivo con los especuladores del mercado cambiario que estaban apostando a una inminente fuerte devaluación.

El anuncio entonces desarticuló, por ahora, esas movidas que buscaban instalar un cuadro de mayor inestabilidad.

El otro punto a favor de la estrategia de Guzmán fue separar a los “villanos” y encarar las negociaciones de uno a la vez. El turno de los acreedores externos privados terminó, con un nivel de adhesión superior al 90 por ciento, porcentaje que incomodará a la legión de economistas que no se cansó de menospreciar la tarea el ministro.

Ahora se abrió el momento de tratar con el Fondo. El monto de la deuda, según registros oficiales a julio de este año, asciende a 45.095 millones de dólares. El plan financiero del gobierno es extender el plazo de pagos sin tener que hacer desembolsos netos en los próximos 3 a 4 años y luego distribuir el resto en los siguientes sin que sea una carga pesada para las cuentas públicas.

Guzmán sabe que tiene la oportunidad de negociar un acuerdo liviano en cuanto a condicionalidades y metas fiscales y monetarias, puesto que si el Fondo quiere dejar atrás la traumática experiencia reciente debería ser flexible asumiendo la corresponsabilidad de haber apoyado política y financieramente el desastre macrista.

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Recta final para el primero de los varios canjes de deuda que debe resolver Argentina

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Se aliviana la mochila de la deuda

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Martín Guzmán: “Hay que limpiar los efectos de la bicicleta financiera” | La explicación del canje de bonos a PIMCO y Templeton



Apenas obtenga la autorización del Congreso de la Nación, el ministerio de Economía pondrá en marcha el llamado a licitación pública del primer tramo de u$s 500 millones (en total, son tres) en bonos con vencimiento en 2035 y bajo ley argentina, que tienen por destinatarios a los fondos de inversión extranjeros con títulos en pesos, que quedaron “atrapados en moneda local” cuando el gobierno de Mauricio Macri estableció, ante la emergencia de septiembre de 2019, restricciones a la salida de divisas. En el Palacio de Hacienda consideran necesario este canje darle “una salida ordenada” a estos fondos que tienen una actitud disruptiva sobre el mercado en pesos, operan presionando sobre el contado con liqui para salir y suben innecesariamente la cotización. Se trata, concretamente, de los fondos PIMCO y Templeton, que tendrían activos remanentes en pesos por el equivalente a 1300 millones de dólares, desde 2018, cuando suscribieron la emisión de Bonos del Tesoro (Botes) y otros con vencimiento este año. Economía los quiere fuera del mercado.

En la entrevista que mantuvo con Página/12 el último fin de semana, el ministro Martín Guzmán se refirió al tema en respuesta a una consulta de Fernando Cibeira. Puntualmente, cuando le mencionó las críticas que le había planteado Roberto Lavagna y Consenso Federal (a través del diputado Jorge Sarghini) a “la dolarización de la deuda en pesos”.

“Sí, yo conocía la posición de Roberto Lavagna, habíamos tenido la posibilidad de hablar del asunto y estamos, en ese punto, en desacuerdo”, respondió Guzmán. “Lo que aquí se está haciendo es tomar una medida, con pragmatismo puro, para terminar de limpiar los efectos de la bicicleta financiera que operó en Argentina desde el año 2016 y que tanto daño le hizo al país”.

En esa misma entrevista, Guzmán se explayó (en un pasaje no publicado en la edición del último domingo) sobre los mecanismos de dicha bicicleta financiera, el ingreso de capitales especulativos buscando altos rendimientos de corto plazo en pesos, como era el caso de las Lebac, muy superiores a la tasa de devaluación.

“Esos capitales no entraron porque les interesase el desarrollo productivo de Argentina, entraron justamente a especular, con la idea de salir una vez hecha la diferencia de rendimiento. Ahora, una parte de eso quedó atrapada por el cepo. Una parte importante. Y lo que pasa todo el tiempo es que genera inestabilidad, por ejemplo, intentando salir por el lado del contado con liquidación. Generan una brecha mayor entre el contado oficial y el contado con liqui y eso es malo para la economía“, describió el ministro.

El instrumento propuesto para la “salida” de esos capitales especulativos, para “limpiar” el mercado en pesos, es la emisión de un título a 15 años (vence en 2035), en condiciones técnicas similares a los que forman parte de la emisión para el canje de la deuda en dólares bajo ley argentina.

Las fechas previstas para las licitaciones son los días 15 de septiembre, octubre y noviembre, por u$s 500 millones en títulos a colocar en cada ocasión. Se establecerá un precio base, a partir del cual se aceptarán las ofertas y se adjudicará por mayor valor.

Están habilitados a participar todos los tenedores de bonos en pesos con vencimientos en 2020. Son once en total, entre letras a descuento (Ledes), letras ajustables por CER (LeCER), ajustables por Badlar (Lebad), en pesos capitalizables (Lecap) y bonos del Tesoro en pesos al 26% vencimiento 2020 (Bote). El objetivo está puesto en estos últimos, porque sus tenedores son los más ansiosos por salir y, por lo tanto, se estima que serán los únicos dispuestos a pagar un valor muy elevado por los títulos en dólares que le abran la puerta de salida.

Su presencia representa “una verdadera espada de Damocles” para el proceso de normalización del mercado de deuda en pesos, ya que a cada vencimiento de esos títulos se teme por el destino de los fondos que retiran en pesos. Por ejemplo, si se traducirá en una mayor presión sobre las cotizaciones implícitas del dólar (mep, contado con liqui).

Este canje, aseguran en el Palacio de Hacienda, “de ningún modo implica reconocer a estos fondos especulativos las ganancias que vinieron a buscar con el carry trade”. Explican que, al no poder salir antes de las devaluaciones, experimentaron pérdidas medidas en dólares del orden del 70% de sus inversiones agregadas, lo que sumaría unos 17 mil millones de dólares.

Hoy tan sólo quedaría el equivalente a 1300 millones de dólares. Guzmán recordó, en respuesta a la crítica de Lavagna, que durante su gestión se logró canjear deuda en dólares por deuda en pesos por unos 7800 millones de dólares. “Con este canje, todavía quedaríamos 6300 millones de dólares arriba en conversión a moneda nacional de la deuda. Está claro que esa ha sido y es nuestra política”. 



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Cristina Kirchner publicó un video imperdible sobre la deuda | “Derrumbando mitos y mentiras”



La vicepresidenta Cristina Kirchner compartió esta tarde en su cuenta de Twitter, un video de la exposición del diputado del Frente de Todos, Itaí Hagman, en el marco del debate por la reestructuración de Deuda Bajo Legislación Nacional en el Congreso de la Nación.

“Derrumbando mitos y mentiras. 9 minutos y 37 segundos imperdibles del Diputado @ItaiHagman en el cierre del debate sobre la reestructuración de deuda en moneda extranjera de tu país: la República Argentina”, escribió la ex presidenta. 

“Lo que tenemos que hacer es reflexionar, entender por qué pasó esto. Por qué sucede esta crisis de deuda”

“Hemos insistido reiterativamente en la idea de que Argentina enfrenta una crisis doble. Una crisis predecible producto de los desequilibrios macroeconómicos que la Argentina sufre por lo menos con mucha fuerza desde abril de 2018 y una crisis impredecible por el impacto de la pandemia sanitaria”, expresó Hagman al comienzo de su exposición en la Cámara de Diputados.

Y continuó: “Este es el diagnóstico que es el fundamento tanto del proyecto de ampliación presupuestaria como de la restructuración de la deuda. De los diagnósticos emanan las políticas y los resultados. La Argentina de los últimos cuatro años ha sido una experiencia bastante aleccionadora sobre la importancia de tener buenos diagnósticos”.

En este sentido, el diputado del Frente de Todos señaló que “es hora de revisar algunos marcos conceptuales”.  “Cuando uno sistemáticamente produce diagnósticos que llevan a políticas que producen resultados opuestos a los que uno se propone, evidentemente hay algo de los marcos conceptuales que funciona mal”, enfatizó. 

Cristina Kirchner vs Mauricio Macri

En una parte de su exposición, Hagman detalló la importancia de analizar en detalle los datos económicos de las últimas gestiones: “En los últimos 10 años el PBI creció 13,7 %, es un resultado escaso, pero entre 2010 y 2015 creció 18,5 % y entre 2016 y 2019 decreció 4,1 %”.

Asimismo, informó que “el empleo registrado privado creció solamente 6,5 % en los últimos 10 años, pero entre 2010 y 2015 creció 11,4 %, y entre 2016 y 2019 se redujo en 2,2 %.”. En el caso del empleo industrial “cayó 6,8 % en los últimos 10 años, pero creció un 7,4 entre 2010 y 2015 y se redujo en 11,6 % entre 2016 y 2019”. “La inflación promedio de los últimos años fue de 30,8 %, pero promedió 26,3 % entre 2010 y 2015, y terminamos 2019 con 54 % de inflación interanual”, detalló.

“Es importante que asumamos esto, porque si no tenemos un diagnóstico preciso sobre la naturaleza de la crisis económica corremos el riesgo de creer que cuando pasa la pandemia se reactiva la economía y recuperamos los niveles previos, pero esa argentina pre pandemia explica la gravedad de esta crisis económica. No queremos volver a la argentina pre pandemia”, sentenció.

En otra parte de su discurso, indicó: “A mí no me pone contento que tengamos que pagar una deuda externa tomada de manera irresponsable para financiar la fuga de capitales, pero asumimos un compromiso con el pueblo argentino para resolver este problema. Lo que tenemos que hacer es reflexionar, entender por qué pasó esto. Por qué sucede esta crisis de deuda.”

Y concluyó: “Hay una trampa que se hace con la estadísticas de deuda. Hablamos del stock de deuda, pero no hay una deuda externa: hay deuda en pesos, en dólares, con acreedores locales, internacionales. Entonces no se puede entender el problema del default solo comparando el stock de deuda de 2015 con el de 2019. El principal pecado que se cometió en la gestión fue anterior fue cambiar la composición de la deuda argentina. Se tomó deuda en dólares para pagar deuda en pesos, con acreedores locales”.

El proyecto de reestructuración de la deuda 

La Cámara de Diputados convirtió en ley, con un amplio respaldo político, el proyecto de reestructuración de la deuda en dólares emitida bajo legislación argentina.
 El plenario legislativo aprobó con 247 votos a favor, contra 2 votos negativos, la iniciativa enviada por el Poder Ejecutivo que busca dar un tratamiento igualitario a los títulos emitidos bajo legislación argentina con los de ley internacional.

La sanción del proyecto se produjo en la misma jornada en la que el Gobierno anunció que arribó a un acuerdo con los principales grupos de acreedores
de deuda emitida bajo legislación extranjera, por un monto total estimado en alrededor de US$ 66.300 millones.

La iniciativa autoriza al Gobierno a llevar adelante el proceso de reestructuración de la deuda en títulos públicos denominados en dólares estadounidenses y emitidos bajo ley de la República Argentina. Según estipula el proyecto, los tenedores de los Títulos Elegibles que ingresen al proceso que decidan no adherir al canje continuarán con sus pagos diferidos hasta el 31 de diciembre del año próximo, en el marco del plan que se encuentra actualmente vigente.



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