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El 17 de octubre, el 18 y el libro de Mariano Macri | Panorama político: un techo al discurso ascendente de la derecha dura.



La indigestión de realidad que les produjo el masivo acto del 17 de octubre fue demasiado para las corporaciones mediáticas que rápidamente lo eliminaron de sus contenidos. Se fueron de cabeza al dólar y a anunciar y desmentir devaluaciones para menospreciar el respaldo que obtuvo el Gobierno. A pesar del esfuerzo mediático por imponer una escena virtual de caos, el protagonismo popular se convirtió en un factor fundamental para despejar esa imagen y la de un presidente debilitado.

El acto en sí tuvo una participación masiva y superó por mucho a todas las marchas sumadas de la oposición. Pero además se realizó en un contexto de pandemia y su consecuente depresión económica que inciden para desalentar cualquier participación.

La oposición macrista había tratado de aprovechar sin demasiado éxito ese malestar con convocatorias demagógicas de supuestos autoconvocados, anticuarentenas y negacionistas de la epidemia.

Alberto Fernández se había mostrado, incluso, contrario a las manifestaciones por temor a los contagios. Cuando se liberan las restricciones, es difícil controlar los resguardos y precauciones necesarias en los actos. De todos modos, las políticas sanitarias terminaron favorecidas también porque los manifestantes no cometieron excesos en ese aspecto y porque después de la demostración masiva, seguramente, la oposición no insistirá con convocatorias que serían automática y desfavorablemente comparadas con la del 17.

Ese día fue expresión de la mayoría de la sociedad dispuesta a respaldar al Gobierno, pero también a impedir que las presiones de la oposición y el poder económico obstaculicen el programa que el Frente de Todos propuso en las elecciones.

Es una mayoría que vio, sin poder expresarse por la cuarentena, cómo la derecha bombardeó las negociaciones con el Fondo Monetario y trató de imponerse a las políticas del oficialismo y judicializó o frenó todo en el Congreso. Una mayoría que sufrió el bombardeo de fake news que, para tratar de dividir al Frente de Todos, presentaban a Cristina Kirchner y Alberto Fernández enemistados.

La movilización representó un momento diferente al de la sofocante virtualidad de los medios hegemónicos, y fue un salto de madurez en la relación de la sociedad con los medios. A contrapelo del mensaje mediático hegemónico, no sólo fue respaldo al Gobierno, sino también a su programa de crecimiento sin exclusión y a la unidad del Frente.

No fue una semana buena para la derecha porque al día siguiente, la fuerza política que encabeza Evo Morales en Bolivia se impuso en las elecciones presidenciales. Al finalizar los cómputos, la fórmula del MAS que conformaron Luis Arce y David Choquehuanca obtuvo el 55,10 por ciento de los votos. El triunfo arrasador del MAS desnudó el golpismo que anuló las elecciones anteriores. Arce y el mismo Evo, así como el gobierno de México, pidieron la renuncia del secretario general de la OEA, Luis Almagro, que abonó el proceso golpista.

Grupos derechistas que, al igual que en Argentina, son presentados por los medios como manifestantes espontáneos, ya comenzaron a salir a la calle para pedir que no se reconozca el resultado. Al igual que en Argentina cuando ganó el Frente de Todos, los medios y opinadores se han lanzado a tratar de separar a Arce de la figura de Evo y de instalar una cuña divisionista entre Arce y su vice Choquehuanca.

El discurso ascendente de la derecha más dura parece haber encontrado su techo también en Argentina. Las entrevistas que concedió en los últimos días el ex presidente Mauricio Macri después de su derrota, provocaron el alejamiento de gran parte del PRO.

Con la ayuda de las campañas denuncistas que organizaban los servicios de inteligencia, las corporaciones de medios y un sector del Poder Judicial, antes el discurso de Macri se sustentaba en la difamación implícita de sus adversarios y en la creación de expectativas hacia el futuro.

Ahora, cada palabra que dice es contrastada por la trituradora de sus cuatro años de gobierno. A pesar de la obsecuencia de sus entrevistadores, Joaquín Morales Solá, Pablo Sirvén y Jonatan Viale, fue evidente que Macri mintió sobre logros que la inmensa mayoría sabe que no existieron y que con deslealtad y cobardía repartió culpas por su fracaso entre sus propios colaboradores. Igual que el 17, otra vez se impuso la pobreza de su gestión sobre la imagen virtual que se quiere construir.

El golpe de gracia para sus aspiraciones de prócer de la derecha fueron las declaraciones de su hermano Mariano Macri, recogidas en el libro de Santiago O’Donnell que para muchos será confirmación y para otros será una revelación que proviene de una fuente muy cercana al ex presidente.

Macri ha sido un contratista del Estado que tomó el triunfo electoral como si hubiera ganado una licitación para ocupar también el otro lado del mostrador y seguir haciendo negocios con sus amigos y socios. Ha sido empresario poderoso, pero cuando habla de política es limitado, inculto, con poca capacidad para armar una idea clara y más o menos compleja. Fue más empresario y menos presidente, algo de lo que acusaba a Néstor y Cristina Kirchner que, al revés que él, han sido animales de la política. Pero para poder hacer los negocios que se proponía, necesitaba acusarlos a ellos de lo que es él.

El discurso duro, cuadrado, de la derecha no encuentra la misma respuesta en la sociedad, aunque lo sigan manteniendo los grandes multimedios. El PRO y sus aliados tienden a reestructurarse con una versión más política alrededor de Horacio Rodríguez Larreta, como dos caras de la misma moneda. La relación de la sociedad con el discurso de baja calidad democrática de los medios asumió una intensidad diferente que permitió que una mayoría pudiera cuestionarlo. Pero el poder de daño de un sistema de información tan concentrado es de por sí antidemocrático, independientemente de la línea que sostenga.

Un exponente fiel de ese registro duro es el ex titular de la Sociedad Rural Argentina y ex ministro de Agricultura de Macri, Luis Etchevehere. La maniobra de disfrazar la disputa por una herencia familiar en cruzada política contra el comunismo, los negros o los vagos, calcó la técnica marketinera de Macri.

El pequeño y mediano propietario rural tuvo en la historia un papel progresista, muchas veces asociado a cooperativas y enfrentado a los terratenientes. A la salida del menemismo y del gobierno de la Alianza estaba prácticamente quebrado. No hubiera levantado cabeza sin ayuda del Estado que muchas veces subvencionó sus producciones. El boom de la soja convirtió a muchos de ellos en enemigos del que les dio una mano cuando estaban en la lona.

El grupo de propietarios rurales que se reunió en defensa de Luis Etchevehere para amedrentar y amenazar a su hermana Dolores parecía una banda de linchadores salida de las películas de vaqueros o del Ku-Klux-Klan. Se excitaban unos a otros con discursos contra “los vagos y los negros” que estaban dentro del establecimiento Nuestra Casa, donde Dolores Etchevehere donó parte de la tierra para conformar una cooperativa agroecológica, del Proyecto Artigas, que dirige Juan Grabois.

Bolivia demostró que esa mentalidad violenta contra los que piensan diferente tiene arraigo en una minoría. En Argentina, el respaldo a Alberto Fernández y Cristina Kirchner que movilizó el 17 de octubre tuvo el mismo significado. Una semana en la que ganó el pueblo y la democracia.



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Alberto Fernández en la CGT: para el Gobierno quedó empoderado por el Frente de Todos  | Creen que, con su ausencia, Cristina Kirchner lo ayudó a sumar poder 



Lo escribió el Friedrich Niettzche en 1886 y la afirmación filosófica sigue vigente: “No hay hechos, solo interpretaciones”. Y la interpretación que hacen en el Gobierno del acto de este sábado en la CGT en el que el Presidente fue el único orador es que salió fortalecido. “Sintetiza, contiene, conduce. El discurso fue preciso y en modo campaña, para que quede claro que aunque el Gobierno tenga modos gentiles los que lo integran son todos animales de poder“, sintetizaron a PáginaI12 cerca del Presidente.

Nadie niega, de Alberto Fernández para abajo, la enorme centralidad que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner tiene en la coalición. De hecho, en el acto todos los medios levantaban apuestas sobre su presencia o ausencia y ganaron los que interpretaron que se iba a correr de ese acto. La pregunta del millón es cómo interpretar esa ausencia y se abren tres posibilidades, algunas no excluyentes entre sí: que no haya estado para marcar cierta disconformidad con la gestión de Fernández, que no haya ido para no darles el gusto a los medios hegemónicos y a la oposición de subirse al ring para que hagan uso del deporte nacional de pegarle o que haya decidido no estar para “empoderar” a Alberto Fernández, pero sí marcar con la presencia del jefe del bloque del Frente de Todos Máximo Kirchner que está dentro del Gobierno, pero le quiere dar centralidad al Presidente. En el Gobierno se inclinan por la tercera opción. “Ella fue la arquitecta del Frente de Todos, la que cedió el primer puesto y se bancó el segundo lugar para garantizar el lema de la época: todos adentro. Su ausencia en el acto ayudó a Alberto a sumar más centralidad. Y estuvieron en las primeras filas Máximo, Wado, Massa. Todos adentro”, reflexionaron cerca del primer mandatario.

La reaparición de Macri

En el Gobierno creen que la serie de entrevistas que el expresidente dio en medios amigos y después de sus largas vacaciones en plena pandemia los ayudó a revalorizar lo que hizo el Gobierno en estos meses, en los que tiene que lidiar a diario con la peor crisis de la humanidad Según el Fondo Monetario Internacional  y desde 1900 según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). “Hay que leer el discurso de Alberto en clave política: `ahora me toca gobernar a mí´dijo sin sonrojarse. Para que quede claro, tiene uña para rato contra las operaciones de desánimo y los ataques especulativos del establishment financiero”, comentan los funcionarios cercanos al Presidente. Sin embargo, no dejan de reconocer que hay problemas de comunicación, de gestión y de coordinación que es necesario solucionar rápidamente.

El mensaje a los ministros

Cerca del Gobierno hablan de un relanzamiento de la gestión que permita mejorar el trabajo y garantizar el triunfo electoral las elecciones de medio término de 2021. En ese sentido, el jefe de Gabinete Santiago Cafiero instruyó a los ministros a salir a defender más la gestión y a trabajar fuertemente sobre tres ejes: la vacuna contra el coronavirus, la recuperación económica y unidad del peronismo. Hubo encuentros para mejorar la comunicación e insistir una vez más con la idea de que “con esta harina hay que hacer el pan”. Esto es: la plata es la que hay, hay que trabajar en clave política de octubre a octubre y minimizar el margen de error en todos los órdenes.

Si todo sale bien, piensan en un triunfo el año próximo que sería especialmente importante porque, como dijo Alberto Fernández en la CGT, este gobierno va a ser recordado como “el gobierno de la pandemia”.

En su discurso del sábado, el Presidente llamó también a terminar con el “odio” del sector antiperonista de la sociedad e hizo un paralelismo entre los ataques actuales que recibe el Gobierno por parte de la derecha y los que sufrió Perón. Le parece que a 75 años del 17 de octubre, la sociedad argentina no puede seguir en esa lógica, pero el desafío es enorme porque la tendencia a la repetición es una constante en la política argentina y la lucha desigual entre explotadores y explotados una constante en la historia mundial.

Pero si el Frente de Todos se mantiene unido, las posibilidades de ganar la elección el año próximo, coinciden los especialistas, son altas. Porque la gestión no es fácil para el Gobierno, pero tampoco es fácil para la derecha(que tiene una interna en la que Mauricio Macri no está colaborando cada vez que aparece públicamente) pedirle una nueva oportunidad al electorado después de los cuatro años de Gobierno del expresidente. El tiempo dirá si empieza a despuntar un repunte económico clave porque, como dice el politólogo Julio Burdman, “el peronista te perdona todo, menos que no le cuides el bolsillo”.



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La intimidad del Acto de Alberto Fernández en la CGT | La primera fila de invitados, la etapa que se viene, la ausencia de Cristina Kirchner


Ya había terminado el discurso y Alberto Fernández pasó un buen rato en el cuarto piso de la Confederación General del Trabajo (CGT) reunido con gobernadores y sindicalistas para pensar en lo que cree es la próxima etapa de la Argentina. A la salida, habló unos minutos con los periodistas que cubrieron el acto por dentro. “Hice diez cuadras para llegar acá y la caravana que vi fue muy emotiva. Pero no se trata de ver quién hace el banderazo más grande: el acto de hoy tiene que funcionar como un punto de inflexión porque el odio nos posterga mucho”, dijo el Presidente. Promediaba un día largo que empezó con una visita a la isla Martín García, donde visitó el sitio donde estuvo preso Juan Domingo Perón y no se olvidó de comprar pan dulce; almorzó con parte de su entorno, fue el único ordador en el acto por los 75 años del Día de la Lealtad y se quedó reunido en el cuarto piso con gobernadores y sindicalistas.

A diferencia de la mayoría de los que encabeza el primer mandatario, este encuentro empezó puntualmente y cerró con la entonación de la marcha peronista a las 17. Cuando hubo finalizado el encuentro y le preguntaron por la ausencia de Cristina Fernández de Kirchner, el Presidente se limitó a responder: “Cristina está”. Y estuvo, pero no presencialmente: se limitó a publicar un tuit con el siguiente texto: “Que la lealtad a las convicciones, al pueblo y a la Patria sigan inalterables en tiempos de pandemia. Con la misma pasión y con la misma esperanza”.

En la sede de la CGT, diez minutos antes de las tres de la tarde, una voz en off en el salón Felipe Vallese preguntaba si los gobernadores que iban a participar de manera remota desde sus provincias iban a aparecer con o sin barbijo. El salón, preparado para recibir a 50 personas en filas con separaciones de dos y tres asientos por el distanciamiento social que impone el coronavirus, ya tenía los nombres asignados para los que iban a a ocupar de manera presencial la primera fila: los elegidos para mostrar el abanico que representa el Frente de Todos fueron el secretario general de la CGT, Héctor Daer, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero (que cambió su habitual barbijo del Conicet por uno que le regaló la intendenta de Quilmes con la leyenda Peronismo-Lealtad y una foto de Perón y Eva); el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof: el mandatario de Tucumán, Juan Manzur; la líder quilmeña Mayra Mendoza, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y la primera dama Fabiola Yáñez.

La segunda fila tenía los carteles con los nombres del presidente del bloque del Frente de Todos en la Cámara baja, Máximo Kirchner; de Andrés Rodríguez, secretario general adjunto de la CGT y titular de UPCN, el gremio de empleados estatales más grande del país; Mariel Fernández, intendenta de Moreno, y del ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro.

El Gobierno trabajó un mes para que el acto saliera bien y hacerlo en pandemia no es tarea fácil: la parte remota implica mucho trabajo y, sobre todo, coordinación. En uno de los salones de la sede de Azopardo, un grupo tenía asignado monitorear a cada gobernador que participó desde su provincia con el sistema un mandatario, una máquina. Cuando los periodistas tuvieron acceso a ese salón se vivió un momento gracioso porque un “falso” Alberto Rodríguez Saá (seguramente integrante de su equipo) apareció en la pantalla para probar cómo saldría en cámara el gobernador de la provincia de San Luis. Es que la luz, con el plano y el encuadre de las transmisiones mixtas se hace con un criterio unificado.

En la CGT hubo 50 personas de manera presencial: Antonio Caló, líder de la UOM; Roberto Baradel, titular del gremio docente Suteba; Pablo Biró, presidente de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas; el presidente del PJ porteño, Víctor Santa María; además de Emilio Pérsico, secretario de Economía Social del Ministerio de Desarrollo Social; la titular de la Anses, Fernanda Raverta, y los gobernadores de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof; de Chaco, Jorge Capitanich; de San Juan; Sergio Uñac, y de Entre Ríos, Gustavo Bordet. Desde sus provincias grabaron videos, además de Rodríguez Saá; el mandatario de Córdoba, Juan Schiaretti; Alicia Kirchner de Santa Cruz, Omar Perotti de Santa Fe; Oscar Herrera Ahuad de Misiones y Gildo Insfrán, de Formosa, entre otros dirigentes. A la salida del acto, Fernández dijo que el apoyo de los gobernadores le resultó “tranquilizador”.

Con saco, pero sin corbata, el Presidente empezó a hablar a las 16.35. “Acá no hay odios ni rencores, hay ganas de poner a la Argentina de pie”, dijo y dejó en claro, sin mencionarlo directamente, las diferencias entre las movilizaciones que impulsa un sector de la oposición y lo vivido ayer en las calles del centro porteño. Concepto que reiteró a la salida del encuentro: “El odio nos posterga mucho. No tiene sentido ver quién hace el banderazo más grande. Esta mañana leíamos lo que se decía del peronismo el 18 del octubre del 45. Pasaron 75 años y seguimos con las mismas lógicas. Esto se tiene que terminar”, aseguró.

Martín García y el pan dulce

Al mediodía, el Presidente estuvo en el lugar donde estuvo detenido Juan Domingo Perón en 1945, dentro de la isla Martín García del Río de la Plata, que hoy es una escuela.  “Renovemos una vez más el compromiso de estar siempre representando los intereses de los que más necesitan, de los olvidados, de los que se quedaron sin derechos”, afirmó el mandatario. En medio de su discurso, empezó a llover. “Es bueno recordar aquella frase de Evita, que nos decía que donde hay una necesidad, nace un derecho. Y la Argentina está llena de argentinos que necesitan. A todos esos argentinos vamos a darle los derechos que merecen, es la tarea que nos queda por delante”, siguió a pesar del agua y  celebró que “otra vez la lealtad para con el pueblo argentino es objeto de la dirigencia política, y otra vez, General Perón, estamos siguiendo sus banderas”.

También dijo que en esa isla estuvo detenido “Don Hipólito Yrigoyen, que fue el primer soñador que tuvo el siglo XX, el primero que quiso terminar con los conservadores, el fraude patriótico y dio origen también a un movimiento muy importante como fue el radicalismo. Sus mejores alumnos hoy están al lado de nuestro”. No estuvo solo: Fernández hizo la recorrida junto a la primera dama Fabiola Yañéz. También estuvieron el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz; y la titular de AySA, Malena Galmarini. Antes de volver de la isla, el Presidente recordó que también es famosa por su pan dulce y no se privó de comprar uno aunque para la Navidad falten un par de meses. Después, almorzó con algunos funcionarios y partió rumbo a la CGT. Un día largo y si de la presencia del sol de trata, peronista de a ratos.



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El 17 de Octubre o la inquietud



Este 17 de octubre es diferente a todos. No solo por la pandemia. Sino porque los últimos acontecimientos y declaraciones producidos por la clase dominante argentina, desde la Sociedad Rural y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y sus voceros en el foro de Idea, la corporación mediática con su sistema de fake news y mensajes de odio- y el sistema de justicia corrupto por el uso del Lawfare- la persecución judicial manipulada contra los adversarios-, con su partido electoral de Juntos por el Cambio, parecen haber tomado la decisión de que la democracia no es un sistema en el que quieran vivir si tienen que perder elecciones para abandonar el Estado que acunaba sus negocios espurios, la fuga de divisas, el endeudamiento a mansalva, la evasión impositiva en cuevas fiscales y, en menor medida, en someterse a la desagradable tarea de comer mayonesa nacional y no mayonesa importada de Miami, como tuiteó un empresario en el foro de IDEA, tal como contó el colega Raúl Dellatorre en este diario, mientras hablaba el ministro zen de Economía, Martín Guzmán de quien solo querían escuchar que finalmente ya no se insistirá con el aporte extraordinario de las mayores fortunas del país a esta tragedia humana y económica mundial que nos golpea. Y este 17 es diferente a todos, también, porque debe resistir no sólo la furia contenida del macrismo, su ofensiva mediática, callejera y financiera- al promover una devaluación del peso- tan brutal contra toda gestión del Estado, que no soporta un límite de la razón, como intenta ser NODIO, la investigación y alerta institucional, como en todas partes del mundo, que limite la posibilidad de inyectar odio y violencia en una sociedad que quiere ser empujada a abandonar cualquier pretensión de equidad o acceso a los derechos a vivir, estudiar, trabajar con salarios dignos, sólo como aspectos elementales de los derechos humanos. Este 17 es diferente porque la pandemia política filo neocolonial, expresada por las reiteradas apariciones del inefable “yo no fui” señor Macri, insiste con inyectar cuotas brutales de violencia simbólica al desconocer no sólo la necesidad de proteger a los argentinos de la enfermedad y su muerte incentivando a romper la cuarentena sino también su responsabilidad en la debacle económica de su gobierno, y política por el clima de odio e intolerancia in crescendo al asegurar o amenazar que se va a terminar el populismo (léase gobierno popular ) y se vienen 20 años maravillosos de libre empresa, tocata y fuga, como si prometiera una venganza milenaria contra todo lo democrático, nacional y popular que dotó a la Argentina de derechos sociales y personalísimos cada vez que el peronismo llegó al poder desde 1945, y cada vez que le tocó gobernar, pasando por los tres gobiernos de Perón el de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, y ahora el de Alberto Fernández y CFK. Pero este 17 de octubre también es igual a otros aunque sea bajo el protocolo sanitario de la pandemia, aunque no exista el cuerpo a cuerpo sino el coche a coche, y los choripanes nacionales y populares no inunden de humo la gloriosa Plaza de Mayo como antes pero igual se huela en la ciudad que, esta vez, no hay odio sino amor en bocinazos tempranos, en banderas de los sindicatos, en la bandera argentina, en los bocinazos compartidos desde coches, taxis, bicicletas, motos y argentinos de a pie. 

 Y este 17 es igual a otros por lo mismo que siempre fue igual: porque en coche o a pie, o en la aplicación virtual #75Octubres en la que, tal vez por la congestión de más de dos millones de entradas, pudieron participar, al fin, de la fecha que más los identifica. Ese momento fundacional del peronismo. El momento en que la Argentina de masas liderada por Perón terminó con la Argentina oligárquica. Aquel 17 de octubre de 1945 que llegó para completar la tarea del yrigoyenismo: aquella república democrática de los derechos políticos, con la república democrática y social del peronismo, donde se sumaban los derechos sociales y humanos. Cuando ocurrió la magia indetenible de un millón de trabajadores rescatando a su líder y rescatándose a sí mismos. Porque de eso se trata la resistencia del peronismo cada vez que es perseguido y proscripto y derrotado: vuelve en defensa propia, como si la vida de la Argentina como nación siempre pendiera del péndulo de la historia que oscila entre un régimen oligárquico o neoliberal- por fraude electoral o golpe de estado o, y la historia deberá encargarse de analizarlo a fondo, porque aún no lo ha hecho, electoralmente fraudulento no por la violación de las urnas pero sí por la instalación, como ocurrió en 2015, de gigantescas manipulaciones mediáticas y mentiras o fake news acompañadas por el despliegue de denuncias judiciales falsas, llamadas Lawfare, y de un sibilino método de golpe blando sobre las creencias y la pobre inocencia de la gente. Sí, este 17 de Octubre es distinto a todos. Porque el gobierno de Alberto y Cristina debe gestionar dos pandemias: la viral y la neocolonial, con un país sitiado en América Latina por golpes duros o una derecha en ascenso, promovidos o apañados todos por el eterno y voraz acreedor de soberanía, los Estados Unidos. Ellos, siempre en el origen de las tormentas. Ellos, en el origen de aquel 17 de Octubre también cuando intentaron torcer, con el embajador Braden, el proceso electoral que llevó finalmente a Perón al gobierno en 1946 con elecciones libres y el curso indetenible de la historia que retomó su cauce con un millón de trabajadores en Plaza de Mayo liberando a Perón y ungiéndolo como su líder. Como este 17, por ejemplo, 75 años después cuando se desplegó un ciberataque contra la plataforma virtual de festejos populares, aunque nada pudieron hacer con las enormes caravanas de trabajadores que dijeron presente. Nada está escrito en el futuro. Pero una cosa es segura: el 17 de Octubre es inquietante porque es el Aleph de la historia argentina. El punto que concentra lo que fue y lo que vendrá.



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Maradona y el Día de la Lealtad: “Yo fui, soy y seré siempre peronista” | El astro se pronunció desde sus redes sociales por el 17 de Octubre



Diego Armando Maradona, campeón mundial 86 y actual técnico de Gimnasia y Esgrima La Plata, apoyó este sábado al Gobierno nacional en el Día de la Lealtad, y en sus redes sociales aseguró que “fue, es y será siempre peronista”, más allá de haber apoyado a diferentes gobiernos desde el regreso de la democracia.

“Los que no me quieren, repiten una y mil veces que yo apoyé a todos los partidos políticos que gobernaron en la Argentina. Dicen que yo fui peronista, que fui radical, que fui neoliberal. Y, en realidad, al que yo apoyé SIEMPRE fue a mi país, sin importar quien gobernara”, escribió Maradona en un posteo en su cuenta de Instagram que tiene una foto de suya en traje haciendo el gesto clásico de Juan Domingo Perón con su mano derecha en alto, junto a la bandera argentina.

“Yo no fui a golpearles la puerta y a pedirles una foto, fueron ellos los que me invitaron”, dijo sobre los distintos ex presidentes con los que se saludó y con los que compartió momentos en la Casa Rosada. Además, recordó sus orígenes y a sus padres, Don Diego y Doña Tota. “Mi viejo fue peronista, mi vieja adoraba a Evita, y yo fui, soy y seré SIEMPRE peronista. Y esto no debería ser un problema. El problema es la intolerancia que nos plantaron”, agregó el exfutbolista, que actualmente dirige a Gimnasia de La Plata

Por último, Maradona deseó un “Feliz Día de la Lealtad Peronista” y manifestó su apoyo a los actuales gobernantes. “Todo mi apoyo a Alberto Fernández, Cristina Fernández, Martín Guzmán, Axel Kicillof y Ginés González García, los banco a morir. Y seamos tolerantes, argentinos. Mantengamos la pasión por nuestras convicciones, sean las que sean, pero con RESPETO”, concluyó el astro, que hace unos días había criticado al ex presidente Mauricio Macri, que dijo que en una entrevista televisiva que había tenido que echar al astro de Boca para “darle racionalidad” al club y que le aconsejaba hacer lo mismo al peronismo con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

“Y a vos Mauricio, te digo que a mí no me echaste de ningún lado. Fui yo el que dejó el fútbol, para proteger la salud de mis viejos. Esa fue una decisión mía, y no le hice mal a nadie”, expresó el ex jugador en otra publicación de su cuenta de Instagram, en la que aprovechó para juzgar de forma tajante al gobierno de Macri: “Por más bombas de humo que tires, vos sabés que tus decisiones le cagaron la vida a dos generaciones de argentinos. Hacete cargo, querido. Ya lo dijo tu padre”.





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¿Cómo se vivió la marcha del 17 en la calle?   | “Volvimos para quedarnos”, vitorearon en el Día de la Lealtad



Largas colas de autos se hicieron presentes en la marcha por el Día de la Lealtad en el centro porteño durante este sábado. A pesar de que la actividad oficial convocada por el Gobierno nacional fue virtual, muchos ciudadanos decidieron volcarse a las calles cumpliendo con los protocolos sanitarios correspondientes en respaldo al gobierno de Alberto Fernández. 

Aunque algunas personas se reunieron en Plaza de Mayo, incluso se pudo ver una gran cantidad de puestos de choripán, la gran mayoría de los asistentes participó del evento a través de sus autos particulares. 

Según algunos de los presentes, las calles fueron “una fiesta” y no se vivió ninguna consingna o mensaje de odio. Además, muchas de las personas que decidieron participar tomaron una actitud responsable y fueron cuidadosos con las distancias. Se percibía mucha alegría y emoción, sobretodo de aquellos que salían a la calle por primera vez en estos meses de cuarentena.

En los autos se podían apreciar desde banderas hasta barbijos en alusión a Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Juan Domingo Perón, Evita, el escudo del Partido Justicialista y los colores de Argentina. Uno de los vehículos tenía colgada una remera con la cara de Alberto Fernández.

También hubo espacio para otro tipo de participaciones: una mujer fue vestida como Evita, con un vestido blanco y un barbijo puesto, mientras que un hombre se vistió como el Papa Francisco. 

Mientras el presidente Alberto Fernández daba su discurso en el salón Felipe Vallese de la CGT, los miles de autos en caravana transmitían sus palabras, mientras otros sacaban fotos y hasta hablaban de auto a auto. 

En las calles había pocas banderas políticas y se destacaba la gente autoconvocada, que desde la mañana comenzó a movilizarse. Varias horas después de terminado el acto oficial, los vehículos continúan en circulación y se pueden oír las bocinas de festejo.

“Volvimos para quedarnos”, “Queremos este modelo”, “Esto es patria”, “Un beso a mi familia que me hizo peronista”, fueron algunas de las frases que se pudieron escuchar en las calles porteñas. 



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Las mejores fotos de las caravanas de camioneros en Plaza de Mayo | Un 17 de octubre diferente



Desde la mañana, caravanas de vehículos convocados por las organizaciones gremiales confluyeron hacia el centro de la ciudad de Buenos Aires como parte de las actividades por el Día de la Lealtad, en el 75º aniversario del 17 de octubre de 1945. El llamado a manifestar en los alrededores de la Plaza de Mayo fue lanzado por el Frente Sindical para el Modelo Nacional, que encabezan los líderes camioneros, Hugo y Pablo Moyano. También se sumaron taxistas y colectiveros desde el sindicalismo y miles de autos particulares que aprovecharon para maifestar su respaldo al Gobierno después de meses de abstención por la pandemia.



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Gobierno vs. oposición: qué se juega este 17 de octubre | La peste y el 17



El 17 de Octubre se convertirá en otro capítulo del duelo entre lo conservador y virtual y lo popular y concreto. En la era de la hegemonía de las corporaciones mediáticas, la leyenda de este día vuelve a la carga con la épica de las grandes manifestaciones populares. Es el duelo entre las pequeñas marchas amplificadas y agrandadas por los medios y las redes, frente a las multitudes que se han movilizado en la historia argentina en defensa de los intereses populares.

Los atributos se entrecruzan porque el 17 de octubre se ha convertido en una especie de relato subjetivo en el campo popular y porque la derecha logra movilizar, en poca cantidad, pero consigue cierta presencia en las calles que hace mucho tiempo no tenía. Con esas aclaraciones, los rasgos centrales son esos: lo popular y lo real este 17 de octubre, frente a la imagen virtual elaborada por los medios alrededor de la seguidilla de pequeños actos que ha realizado la oposición desde que empezó la cuarentena.

Es también lo popular y lo real en respaldo del gobierno de Alberto y Cristina Fernández, frente a las marchas organizadas por Juntos por el Cambio en contra del gobierno. La virtualidad trata de instalar que el repudio al gobierno ganó la disputa movilizadora por la calle. En contrapartida, una inmensa participación popular en los actos virtual y presencial del 17 busca demostrar que lo virtual de la oposición es falso.

Las marchas de la derecha se llaman “banderazo” y sectores de las capas medias se movilizan con banderas argentinas. Resulta bizarro porque son convocadas por una fuerza que cuando fue gobierno endeudó al país, renegó del reclamo por Malvinas, subordinó la política exterior a la política de Washington, destruyó la salud y la educación públicas y regresó a las imposiciones de dependencia del Fondo Monetario Internacional. Todo lo contrario a la soberanía nacional que representa la bandera.

Al 17 de octubre se lo simboliza por la idea de “lealtad” que muchos entienden como señal de sometimiento, tipo rebaño. Pero en realidad, el primer 17 de octubre se realizó por lealtad a los intereses populares porque fue en defensa de la persona que los había encarnado y que en ese momento había perdido la interna militar ante la oposición de los partidos históricos que pedían su cabeza.

Después del golpe del ’55, cuando el peronismo estaba proscripto y no se podía publicar nada que lo identificara, el 17 de octubre fue el día en que los sectores populares mostraban que a pesar de la represión, la difamación y la defección de muchos de sus dirigentes, mantenían su lealtad a esa identidad que seguía representando Perón.

Alberto Fernández ha insistido desde que se declaró la epidemia en que no hubiera movilizaciones. Después de la seguidilla de actos de la derecha había una presión desde las bases del Frente de Todos por movilizarse. Ese empuje se mostró en las movilizaciones para defender la Quinta de Olivos y el domicilio de Cristina Fernández de Kirchner, dos sitios que fueron constantemente hostilizados en las marchas de la derecha.

Sin embargo, el gobierno mantiene su rechazo a los actos que pongan en peligro la salud de la población, como ocurrió en las convocatorias de Juntos por el Cambio donde había muchos manifestantes sin ninguna precaución sanitaria. Esa indiferencia por la epidemia en los actos de Juntos por el Cambio contribuyó a la actual ola de contagios masivos en el interior.

La primera idea de la CGT y la conducción del PJ fue realizar un acto virtual en la CGT con Alberto Fernández como único orador. El diario La Nación publicó hace diez días que una parte de la central no quería la participación de la vicepresidenta. Un sector del peronismo realizó ayer un pequeño acto formal, de oposición a Alberto Fernández al que acusan de no ser peronista. Dos de los que convocaron fueron el estacionero Carlos Acuña y el judicial Julio Piumato, que también integran la CGT junto con Luis Barrionuevo.

El acto virtual de hoy comenzará a las 15 y se podrá seguir el discurso de Alberto Fernández –según se explica en @75octubres–, desde las tres plataformas Facebook, Twitter e Instagram con capacidad para millones de personas que podrán participar a través de avatares que se ubicarán en un plano virtual del centro de la ciudad. Alberto Fernández hablará desde el salón Felipe Vallese de la central obrera y está planificado que la vicepresidenta Cristina Fernández se encuentre a su lado.

La caravana de vehículos, que no fue oficialmente convocada desde el gobierno, completó esa idea virtual, con una acción presencial. Confluirá en el obelisco a las 15 horas, después de recorrer la ciudad por distintas avenidas. Estos dos actos se plantean como complementarios. En cambio los de Acuña y Piumato, en el que también estuvieron Guillermo Moreno, Julio Bárbaro y el expresidente Eduardo Duhalde, se hizo en contraposición de los dos anteriores.

Los camioneros comprometieron para la caravana dos mil camiones, los taxistas llevarán cuatro mil taxis, y la UTA disidente se hará presente con 500 colectivos. Y además, está prevista la participación de unos 20 mil vehículos que llegarán del Conurbano.

Si se concretan esos pronósticos, el acto del 17 convertirá a toda la ciudad en un gran espectáculo político y borrará el efecto que quiso lograr la corporación mediática con el acto del 12 de octubre donde participaron no más de cuatro o cinco mil personas y unos mil vehículos. Las fotografías mostraban solamente la mitad de la plaza de la República donde estaban los manifestantes. La mitad que mira hacia el Bajo estaba vacía.

Las manifestaciones suelen representar bastante a sus referentes. Una tendrá columnas de trabajadores, las otras han sido desfiles de autos de alta gama, con algunos vehículos más comunes. Pero después de varios actos de la derecha contra el gobierno quedan los rasgos más salientes con que la sociedad los define, que no es como ellos se ven.

Ellos se ven como luchadores de la libertad, pero para la sociedad son “los que no quieren ser Valenzuela”, la señora “Bisman”, los terraplanistas y antivacunas, los anticuarentena que se contagiaron y algunos murieron, los que van a insultar a Cristina como si fuera un acto de valentía ciudadana. Es un sector de la sociedad con argumentaciones limitadas o que repiten lo que les ha entrado por los medios. En esos actos se mezclan los “anarquistas de mercado” con un discurso parecido al de las dictaduras y los ultraderechistas de Biondini con su discurso del Nuevo Orden.

La campaña de esta semana, de apariciones de Mauricio Macri en medios y con periodistas afines, lo mostró como representante cabal de ese planeta bizarro de argumentos distorsionados. No es una derecha argumental y lúcida. Macri aparece como una persona limitada, pero con grandes recursos económicos, lo que le da una actitud de superioridad que no puede sostener con argumentos. Y el papel de los periodistas que lo entrevistan es pavoroso.

Es un público formateado por las corporaciones mediáticas con mensajes como el de Clarín cuando publicó como uno de los lugares de concentración del acto derechista del 12 de octubre al domicilio de la vicepresidenta Cristina Fernández. Hay un flyer que circula en las redes con las avenidas por donde transitará la caravana del acto de hoy. Habrá que ver si lo publican como hicieron con la dirección de la expresidenta.



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Un 17 histórico de apoyo político al Gobierno | El peronismo se moviliza de manera virtual en respaldo a Alberto Fernández



El peronismo celebrará hoy el 75 aniversario del 17 de octubre con una inédita movilización virtual que apuesta se traduzca en un fuerte respaldo político para el presidente Alberto Fernández, en medio de la crisis provocada por la pandemia y del asedio que ejercen contra su gestión sectores del establishment y de la oposición. La manifestación se hará a través del sitio 75Octubres.ar, donde esperan que se conecten más de un millón de personas para seguir las alternativas del acto que, físicamente, se realizará en el salón Felipe Vallese del edificio de la CGT a partir de las 15. En principio, el único orador será Fernández, pero anoche todavía se aguardaba la confirmación de la presencia de la vicepresidenta Cristina Kirchner. También hay convocadas caravanas de autos en algunos puntos del Conurbano y de la Capital, pero no cuentan con el aval del Gobierno que insistió en la necesidad de que toda expresión de respaldo se limite a lo virtual. Proponen una interacción en el cierre: luego del discurso del Presidente sonará la Marcha Peronista, que piden que se haga oír a todo volumen allí desde el lugar del país en el que cada simpatizante se conecte. 

La idea original de una gran movilización de apoyo al Gobierno surgió desde la CGT y gobernadores cercanos como Juan Manzur, propuesta a la que luego se sumaron el PJ, los demás gobernadores, intendentes, organizaciones sociales y otros sectores del Frente de Todos como el massismo, que trabajaron juntos en la organización. Pese a los insistentes pedidos que le llegaron desde provincias, municipios y sindicatos de realizar también actos presenciales, para atender la demanda de la militancia que desde hace meses ansía salir a las calles para responder a los mediatizadas marchas opositoras, desde el Gobierno se mantuvieron en la negativa. 

“No podemos borrar con el codo lo que venimos diciendo desde hace meses”, explicaba ayer un intendente de uno de los municipios más importantes, que mandó a desactivar toda movilización presencial. Con todo, la Corriente Sindical de la que forman parte gremios como Camioneros y Taxistas convocaron a partir de las 10 a la Caravana de la Lealtad, una marcha de vehículos hacia el Obelisco. “Será una gran movilización virtual”, replicó el presidente del PJ Nacional, José Luis Gioja, en un video en el que convocó a la gente a sumarse a la experiencia a través del sitio oficial. Es que el acto será transmitido también a través de las redes Facebook, Instagram, Twitter y Youtube, pero el conteo de asistentes y su geolocalización para saber desde qué lugar estan conectados se hará únicamente a través de 75Octubres.ar, a donde podrán ingresar eligiendo su avatar y ubicación imaginaria favorita a partir de las 13 (ver recuadro). Los millones de personas que hicieron click en el sitio en los últimos días los hacían pensar en algo muy masivo.

Por razones sanitarias, la capacidad del acto estará limitada a unas 35 personas entre el presidente y la vice -si es que participa-, dos ministros, los gobernadores que viajen, una acotada representación cegetista y de las organizaciones sociales, el presidente de la Cámara de Diputados y los jefes de los bloques legislativos. Máximo Kirchner, cuya presencia también estaba en duda, avisó que asistirá luego de un llamado que recibió de parte del secretario general de la CGT, Héctor Daer, con quien había tenido diferencias públicas. El acto arrancará a las 15 con la conducción de “El Cadete” Pedro Rosemblat y Gabriela Delelisi, que se irán conectando mediante videollamada con distintos representantes de trabajadores con rol protagónico en esta época de pandemia. 

Por ejemplo, enfermeros de una salita de guardia, docentes en un centro de formación, encargados de un comedor popular, trabajadores de una fábrica recuperada, un empresario pyme, centros de jubilados, centros de estudiantes y demás. Las llamadas se irán intercalando con videos alusivos a la fecha, incluso algunos que fue mandando la gente por mail contando porqué son peronistas. También los gobernadores que adhieren prepararon un video con su testimonio de apoyo a la gestión de Alberto Fernández y Cristina Kirchner. 

La mística eminentemente peronista del acto supondrá también un desafío para la construcción más amplia que es el Frente de Todos, que es a la que apuesta el Presidente, convencido que es el electorado “del medio” el que decide las elecciones. Con ese objetivo, desde el Gobierno también salieron a instalar la idea de que el acto de apoyo a la gestión funcionará como un relanzamiento del Frente de Todos, cuya institucionalidad quedó postergada por la pandemia. El ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, cercano políticamente al Presidente, sostuvo ayer que hay que “construir algo más grande que el peronismo y no reducir a una expresión que es muy importante, pero no la totalidad de lo que planteamos” y avisó que “el desafío es seguir ampliando el Frente de Todos”. El Gobierno coincidían que la reaparición pública del ex presidente Mauricio Macri había ayudado a la cohesión del espacio y a potencir la convocatoria.

Quedaba todavía por saber qué hará Cristina Kirchner, cuya presencia en el acto en la CGT hasta anoche no estaba confirmada. Se sabe que mantiene distancia con la actual conducción de la central, pero se habían activado gestiones para acercar posiciones y facilitar su participación. Como trabajo de ablande, la vicepresidenta recibió en su chat un video del emotivo acto del 17 de octubre pasado en La Pampa cuando compartió escenario con Fernández en un anticipo del cierre de campaña. Y, como para terminar de convencerla, el Presidente también le mandó un mensaje reiterando la invitación. En definitiva, en Olivos creían que participaría de alguna forma, si no era presencial sería a través de una comunicación virtual o un video. 



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Movilización virtual del 17 de octubre: el sitio oficial del acto ya tuvo más  de un millón de visitas | Los participantes podrán elegir a Eva, Perón, Néstor Kirchner, CFK, el escudo del PJ o un bombo para identificarse 



El peronismo calienta lo motores para un nuevo 17 de octubre. El sitio 75octubres.ar en pocos días ya tuvo más de un millón de visitas y desde la organización se ilusionan con una cifra similar para el acto del sábado. En el Frente de Todos remarcan que este es el acto oficial del Gobierno, de modo remoto, sin marchas presenciales que contradigan los protocolo sanitarios. “Lo vamos a hacer a la distancia pero más unidos que nunca”, dijo en Twitter el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, para invitar a la convocatoria. “Este 17 copamos las redes. Más leales que nunca a las banderas de Perón, Evita, Cristina y Alberto“, sumó el ministro de Interior, Wado de Pedro.

La página web 75octubres.ar invita a la militancia a elegir un avatar para figurar en Plaza de Mayo y sus alrededores. Entre las opciones están los clásicos símbolos del peronismo como las iniciales “PV” de Perón Vuelve, una foto de Eva, una del general y otras de Néstor y Cristina, el escudo clásico del PJ, un bombo y varias más. También deberán registrarse con nombre o apodo, y la provincia de cada militante del justicialismo. Está previsto que quienes accedan puedan elegir un lugar del acto para ubicarse, como el Obelisco, el Congreso o los distintos sectores de la avenida 9 de Julio.  “La idea de que cada uno elija un lugar es para generar la sensación de encuentro entre compañeros y compañeras. Queremos estar unidos a pesar de la distancia”, explicaron voceros de la organización.

En los últimos días, distintos sectores del oficialismo señalaron que debían salir a la calle para manifestarse, para no perder la tradición y para que no sea la oposición el único sector que lo hace. Pero desde el Gobierno consideran que no es momento de hacerlo, por la pandemia, porque los amontonamientos de personas generan contagios. “El acto oficial del Frente de Todos es esta movilización virtual. Si existieran marchas presenciales son responsabilidad de quien convoque. Nadie duda de las ganas de marchar pero no lo vamos a hacer porque respetamos las medidas del gobierno nacional. Cuidamos a la gente“, dijo a Página/12 el subsecretario general de la Presidencia, Miguel Cuberos, que sigue de cerca la organización de la manifestación virtual.

El principal orador del acto será Alberto Fernández a las 17. El mandatario estará en el Salón Felipe Vallese de la histórica sede la CGT de la calle Azopardo, aunque no descartan que la vice, Cristina Fernández de Kirchner, también tome la palabra. El acto comenzará a las 15, dos horas después de que se habilite el ingreso virtual a la plataforma. Este primer momento será testimonios en vivo de distintos trabajadores y trabajadoras de varios sectores como sanidad, educación, cultura. “Será un ida y vuelta donde cada uno contará por qué es peronista”, contaron desde la organización.

“El 17 de octubre voy a salir al balcón a golpear el bombo”, dijo el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco. Esa es otra de las grandes apuestas de la organización que encabezan Ignacio Saavedra y Javier Grossman, quienes ya trabajaron con el Frente de Todos en las elecciones de 2019. Luego del discurso de Alberto Fernández la consigna es “que la marcha suene en todo el país al mismo tiempo”. “Subir el volumen con el parlante a la calle y cantarla todos al mismo tiempo, en toda la Argentina”, señalan cerca de los organizadores.

Si bien esta presentación se da en semanas importantes para que el PJ defina sus autoridades por los próximos años, en la organización buscan correr ese eje de esta celebración. “Es el acto del Frente de Todos, nada tiene que ver la elección por las autoridades del partido. Eso se define en diciembre”, dijeron para no mezclar los eventos. Aunque sí reconocen que habrá un firme apoyo al jefe de Estado en un momento muy duro para el país por las víctimas del coronavirus, y semanas donde la oposición aprovecha para sacar rédito político de este contexto. “La figura principal es Alberto”, señalaron en el Frente de Todos.



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