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Las caravanas por el Centro y en la Plaza de Mayo | A mostrar de quién es la calle



Bombos y platillos, puestos de venta de choris, remeras con las caras de Perón y Evita, banderas con el nombre de la rama local del sindicato, silbidos, cantos, bailes alrededor de un parlante que transmite en loop la marcha peronista: por un día, la Plaza de Mayo volvió a ser escenario de una fiesta popular como en los tiempos pre covid. Durante la mañana del 17 de octubre, cientos de camiones, micros, motos, taxis y autos particulares marcharon en caravana desde la sede de SMATA hasta la Plaza de Mayo para celebrar el Día de la Lealtad y manifestar su apoyo al gobierno nacional. Organizada por el Frente Sindical para el Modelo Nacional, que conduce el líder camionero Hugo Moyano, la convocatoria tuvo como objetivo mostrar la capacidad de movilización del sindicalismo y disputarle la calle a las marchas opositoras de los últimos meses. 

“Con la movilización de hoy quisimos transmitir nuestro respaldo al gobierno en general, empezando por el presidente, la vicepresidenta, los diputados. Tienen el inmenso apoyo de los trabajadores que están pasando necesidades difíciles pero que no dejan de reconocer el esfuerzo que está haciendo el gobierno para salir de la situación que nos dejó el gobierno anterior y la pandemia que estamos sufriendo”, sostuvo Hugo Moyano, durante la conferencia de prensa que se realizó en la sede del Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA), ubicada en el microcentro porteño, previo a que comenzara la “caravana de la Lealtad”. Acompañado por representantes de los gremios que integran el Frente Sindical para el Modelo Nacional, Moyano destacó que la marcha había sido ideada por organizaciones que nuclean a los trabajadores esenciales – “Nosotros sabemos, el laburante sabe cómo cuidar los protocolos”, aseguró y negó que Alberto Fernández le hubiese pedido que cancelara la convocatoria por temor a que se produjeran contagios masivos. 

Durante la conferencia, Moyano apuntó también contra los sectores que organizaron los “Banderazos” contra el gobierno nacional: “Las marchas esas cuando salen las señoras bien alimentadas, con sus ropas, no les veo sentido. Es tan absurdo lo que plantean. Dicen que no hay libertad, pero sin libertad no estarían haciendo las cosas que hacen”, desdeñó. Sin embargo, la ausencia de delegadas fue una constante a lo largo de la jornada, tanto en el acto en donde la única mujer era la secretaria general del Sindicato de Trabajadores Viales, Graciela Aleña, como en la movilización, que comenzó apenas terminó la conferencia de prensa. 

A las 11 de la mañana, la caravana de autos, colectivos, camiones de basura, taxis y motos se puso en movimiento. Equipados con bombos, platillos y silbatos, los choferes de la línea 25 se subieron al colectivo y enfilaron por la avenida Belgrano hasta la Plaza de Mayo. “¡Vamos Cristina! ¡Vamos Alberto! ¡Vamos que podemos! ¡Viva Perón, carajooo!”, exclamaban por la ventana al resto de los manifestantes, la mayoría subidos a otros vehículos, que respondían con chiflidos, gritos y bocinazos. Cerveza en mano y vitoreando cada vez que aparecía al lado algún puesto de venta de choris al grito de “¡Vamos compañeros”, los choferes avanzaban entre una marea de banderas: verde y blanca por Camioneros, amarilla y negra por taxistas y, por todos lados, el azul y blanco de la bandera argentina. Estacionados a los costados, había varios camiones de recolección de residuos sobre los que bailaban y saltaban los trabajadores de Higiene Pública. 

“La mayoría de los trabajadores de la economía popular somos peronistas. Y la lealtad, el peronismo, es algo tremendo. ¿Cómo no celebrarlo? Con cuidados, claro. Pero que por lo menos la pandemia no nos saque esto también”, indicó Jackie Flores, referenta de la UTEP que participó de la caravana, mientras se lavaba las manos con alcohol en gel. Unas cuadras más adelante, llegando ya a la Plaza de Mayo, los autos tocaban con fuerza la bocina a los manifestantes de a pie que los esperaban aplaudiendo y cantando en la plaza. Varios tenían el baúl abierto, desde donde unos parlantes enormes tocaban, una y otra vez, la marcha peronista. “Nosotros vinimos por convicción pura. Yo soy peronista, cristinita, nestorista, de nacimiento. Nos preocupa mucho la pandemia, se que tiene cierta contradicción, pero este día lo teníamos que festejar”, sostuvo Ariel, personal de maestranza de Garín, desde el interior de su auto. “Vengo a apoyar al gobierno para que los gorilas no se crean esta construcción falsa e irreal de que están copando las calles. Hay que pararle el carro a ese afán destituyente que tienen”, indicó Gabriel, ubicado a unos metros, mientras se fumaba un cigarrillo desde adentro de su taxi. “La cuarentena fue absolutamente boicoteada por la oposición. Nosotros seguimos las instrucciones de Alberto y usamos alcohol en gel y barbijo…”, comenzó a explicar y, entre risas, se detuvo para ponerse el tapabocas que tenía apoyado en el asiento de al lado. “Hay que cuidarse”, agregó.

Informe: María Cafferata



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