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LESBODRAMAS EN CONTINUADO | La fábrica de memes y tortas



” Hola, mi corazona triste que aún no supera a una chica ¡con la que ni siquiera salió!” Así empieza sus posteos Lesbodramas allá por 2008, la cuenta de instagram que recopila memes, videos, fotos, poemas y anécdotas del mundo lésbico (@lesbodramas

Las publicaciones se caracterizan por su hiperbolismo lésbico, confesiones barrocas llenas de delirios que todas, algunas vez, tuvimos: “ganas de que nos conzcamos, nos enamoremos y nos vayamos a vivir juntis a una casa quinta en Ingeniero Maschwitz a cultivar zapallos agroecologicos y nos pongamos un taller de cerámica para hacer cuencos y macetas pintadas a mano y velas aromáticas” escriben en sus posteos de Instagram. La página invita a interactuar, a intercambiar experiencias, a etiquetar a las personas a quienes invitaríamos a vivir la fantasía de cultivar zapallos y fundar una colonia lésbica agroecológica. Anécdotas hiper específicas que, de alguna forma misteriosa, interpelan y reflejan a la perfección al nicho de lesbianas locales: “CONFIRMEN si alguna vez a los 15 años jugaron en un boliche a ser NOBIAS con tu mejor amiga y se dieron un par de besos desenfrenados de los que nunca más volvieron a hablar pero que rondaron tu mente por las noches subsiguientes llenándote el culo de dudas”

Pero Lesbodramas es mucho más que una cuenta de IG. A través del humor y de ese dramatismo que caracteriza a la relaciones de tortas, Camila Alfie y Sofia Arriola las administradoras, construyeron una comunidad y un espacio de representación que está lejos de las idealizaciones: se habla de los fracasos amorosos, de los celos que sentimos por más deconstruidas que nos creamos, de esa ex de tu ex y la actual de tu ex, de los vínculos que se transforman, las frustraciones que generan las amigas pakis, los eternos clichés de mudarse, adoptar gatitos y empezar un emprendimiento de comida vegana con esa chica que conociste hace una semana.

POESIA y BIRRA 

Lesbodramas, además de una usina de desopilantes memes es un espacio poético.  Sofia Arriola y Camila Alfie se hicieron amigas a través de grupos de poesía y de haikus donde ambas compartían sus textos. Hartas de recitar poemas sobre chicas que les habían roto el corazón en medio de eventos de poesía pakis, de no encontrar lugar para escribir en ese tono donde convergen las risas y el drama, decidieron crear su propio ciclo poético. “Nosotras estábamos mal de amores y escribíamos cosas muy cursis a chicas que nos habían roto el corazón. Pero veíamos que no había una representación lésbica en los eventos de poesía a los que íbamos. O ya eran lesbianas consagradas, medio conocidas. Así que empezamos un ciclo de poesía en Feliza, en 2018, y se empezó a llenar”, cuenta Sofía. Las dos se refieren al espacio que crearon casi por casualidad como algo que “era una joda y quedó”. Nos dimos cuenta que en el mundo de la poesía under porteña se genera cierta cuestión de lobby, te invitan a lugares si conoces a la persona que organiza el ciclo. Para nosotras era importante abrir el juego a otras personas, agrega Camila. Es por eso que en sus ciclos de poesía siempre hay un micrófono abierto, todxs están invitadxs a leer sus textos en los eventos de Lesbodramas. Incluso personas que eligen el ciclo para recitar por primera vez.

La joda no solo quedó, también se amplió y fue adoptando nuevas formas: más adelante, el ciclo de poesía devino en una fiesta y en la página de memes que hoy conocemos, distintas aristas y formatos del activismo. En época de pandemia, tuvieron que reinventarse: incursionaron en los vivos de instagram, invitando a gente que les parecía interesante, y también organizaron encuentros a través de zoom. Actualmente buscan formas de vincularse en la no-virtualidad, con los cuidados necesarios: se unieron a un grupo de chicas que hacen un after de lesbianas y están armando encuentros en la Birrería, un local ubicado en Julián Alvarez y Soler. cada quince días. Además, una vez por mes organizan un ciclo donde se lee poesía en distintas plazas y lugares abiertos.

HORMIGUERO LESBICO
Muchas personas se conocen a través de los comentarios de lesbodramas, también hay quienes cuentan sus experiencias o piden consejos a través de mensajes anónimos que envían a la cuenta. “El anonimato permite abordar un tema sin sentir que nadie queda expuesto. La gente que entra es gente que es lesbiana y que busca sentirse identificada, pero también hay gente que quiere saber un poco, leer distintas experiencias”, cuenta Camila. Hacen encuestas, arengan a sus seguidoras para que participen en mundiales del fracaso amoroso, que cuenten las peores formas en las que fueron dejadas y a que se conozcan entre ellas a través del Lesbotinder, un tinder instagrammero y lésbico que inventaron. A veces aparecen chicas de otros países, preguntan qué significan ciertas expresiones como “chonga”, palabras tan propias del código local.

Para las administradoras, los memes son una forma muy potente de encapsular un mensaje y viralizarlo: los memes dan la posibilidad de armar una narrativa propia, nuestra, algo que nos interpele. Dentro del lesbianismo hay un montón de yeites y estereotipos que no estaban mostrados. Sino terminamos viendo los memes de los pakis y esas no siempre nuestras historias. Estas narrativas en internet permitieron que compañeras del laburo, siendo señoras, por seguir la página entendieron cosas del lesbianismo o se familiarizaron porque veían los memes” Cada meme que postean abre un debate distinto en la sección de comentarios. Una de las temáticas más recurrentes es la figura de la ex novia, un personaje que nunca es secundario en el mundo de las lesbianas. Esa persona que te acompaña a llevar al gato al veterinario, que cumple el rol de amiga, de novia, de patovica y de acompañante terapeutica. Camila y Sofia se preguntan por qué entre tortas es tan normal seguir vinculándonos con esas personas que fueron nuestras parejas, invitan a pensar esas formas nuevas de amor y amistad que no sabemos bien como nombrar. “Tal vez porque somos pocxs y nos conocemos mucho y es imposible no dejar de cruzarnos en todos lados? ¿Porque es muy paki separarte y hacer como que esa persona nunca formó parte de tu vida? ¿Porque aprendimos a formar alianzas que mutan y se resignifican?”, reflexionan en su página de instagram.

Si bien los memes tienen un gran protagonismo en la cuenta de Lesbodramas, no son el único formato que podemos encontrar en esa bitácora lésbica virtual. La página tiene varias secciones de videos: una de ellas se titula “Lesbianas en el recuerdo” y está dedicada a las representaciones lésbicas en la tv argentina, también hay otra donde generan contenidos orientados al activismo: hablan sobre métodos de cuidado, explican cómo armar un campo de látex. Con la figura de Sor Juana bien presente, Camila y Sofia indagan en la relación histórica entre las lesbianas y la poesía, hablan de “arrancar un intercambio casi epistolar como si fueses Virginia Woolf y Victoria Ocampo mandándose chanchadas en medio de diálogos cotidianos”. Invitan a compartir poemas escritos por sus seguidoras, que ellas cuenten a quienes se los han escrito. Postean poemas de Safo de Lesbos, las cartas que Pizarnik le mandaba a Silvina Ocampo, y también dan lugar a escritoras actuales como Claudia Masin y Gabriela Borreli.

Cuando Camila piensa en su proyecto, aparecen en su mente las ideas de El arte Queer del Fracaso, el libro de Jack Halberstam: ese conocimiento cuir que es difícil de captar para la academia porque se encuentra en las fisuras, en los lugares ocultos. Un conocimiento que circula pero que no está ubicado en un lugar específico. “Nosotras pudimos plasmar un poquito eso, logramos levantar ciertas experiencias y cuestiones del imaginario lésbico y registrarlas. Son cosas que a veces quedan ahí, circulando, pero sin estar plasmadas o registradas. Muchas veces se escribe de las lesbianas, en la tele por ejemplo, pero ni las personas que escriben ni las que protagonizan son lesbianas. Por eso creo que se agradece cuando las narrativas están hechas de gente de la comunidad” Un conocimiento lésbico que está oculto en la pequeña fisura que hay entre las risas y el llanto, en las exageraciones, los delirios y los errores, las lágrimas que caen dentro de una lata de cerveza. Lesbodramas registra esas sensaciones de la experiencia torta que a veces no podemos describir con palabras. 

 



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La dramática situación de travestis y trans detenidas en la alcaidía Roberto Pettinato  | Urgente: maltratos a la población travesti. La Comisión por la Memoria presentó un habeas corpus que fue rechazado 



LA TORTURA DE LA BOTELLITA

Callate, puto. Vos no podés hablar acá, me dijo un hombre. Me habían ido a buscar a la comisaría 4ª para embarcarme hacia la Alcaidía Roberto Pettinato. Me trajeron con 13 hombres que se sacaron las marrocas (las cadenas de traslado) y querían que les chupara el miembro. Estaban con yilets, alfileres y puntas que no sé de donde los sacaron. Temí que me pincharan una teta o me cortaran la cara. Llamé a la penitenciaria que nos custodiaba y le pedí: ‘Señorita, quiero ir al baño. Sáqueme de aquí, por favor’. Entonces ella me pasó una botella para que orine y tuve que sacar el miembro delante de todos esos hombres. Después les pasó la botella a ellos para que orinen delante de mí. Los 13 sacaron el miembro y me decían que me iban a tirar con esa botella de 4 litros llena de orina si no se los chupaba. Le pregunté nombre y apellido a la penitenciaria y no me lo quiso dar. Como ese día trasladaron a mucha gente a la alcaldía, me tuvieron afuera desde las 7 de la mañana que llegó el camión hasta las 4 de la tarde. Las chicas trans no deberían viajar con los hombres”.

Esta denuncia efectuada por Paulet Moreno Mosquera se viralizó a partir de un video que circuló la agencia tlgbi Sudaka. Un segundo video registra el mal estado de las instalaciones y de la comida que se les entrega.La lista de reclamos incluye incumplimiento de la Ley de Identidad de Género, inexistencia de personal penitenciario femenino en la alcaidía, trato cotidiano de “puto” y uso del nombre masculino que no corresponde a feminidades trans y travestis, y obligación de exhibir sus cuerpos desnudos durante el baño, ante la población masculina y los agentes penitenciarios, por falta absoluta de cortinas y de privacidad en el pabellón. Desde el lugar de alojamiento, una de las prisioneras informa a SOY que en los últimos días “todo continúa igual”. La única mejora obtenida fue un cambio de colchones. Continúan la comida en mal estado y las violaciones a la Ley de Identidad de Género.

Antonella Mirenghi, del área Comité contra la Tortura de la CMP, estuvo a cargo del equipo que efectuó una inspección oficial y entrevistó individual y confidencialmente a las travestis y trans alojadas en ese centro de detención.

“La alcaidía no es cárcel ni comisaría. Fue construida para alojar exclusivamente a varones cisgénero. Y con el tiempo se fue consolidando el alojamiento de personas travestis y trans. El pabellón que fuimos a inspeccionar tiene capacidad para 16 personas. En este momento hay alojadas 11 femineidades travestis-trans y dos varones cisgénero. Son los llamados ‘refugiados’, que no pueden estar en otro pabellón porque tienen causas complejas en las que, además, están imputados por delitos de agresión sexual. Eso los pone en situación de riesgo si se los aloja en otro pabellón”, explica Antonella Mirenghi.

Por ser un lugar creado para alojar varones cisgénero, las travestis y mujeres trans alojadas en este pabellón “viven en un régimen extremo de aislamiento. Pasan casi 22 horas del día encerradas en celdas de 2×2, duermen sobre cuchetas de cemento y chapa. Solo pueden estar juntas en el horario de almuerzo. No se les permiten salidas recreativas ni acceso al patio, porque todos los demás lugares son para varones cisgénero”, señala la responsable de la inspección.

Desde la aprobación de la ley de identidad de genero allá por el 2012 hemos recorrido un largo camino, si bien la unión con las fuerzas feministas ha logrado potenciar los reclamos y equidades, siempre hay un resabio de resistencia. A la larga o a la corta, por ejemplo, las acciones biologicistas administrativas del Estado cercenan el derecho a la identidad de género y lo siguen encasillando en las categorías sexuales femeninas o masculinas.

Quizás para los lectores avezados en esta temática que este medio ha sabido fomentar no sea un tema, pero muchas veces quienes leen columnas respecto del género no posean la noción del por qué hablamos de multiplicidad identitaria a la hora de reclamar por esa media vuelta de tuerca de la ley de identidad de género.

Si buscamos en los textos de la historia por la lucha de la ley en el Congreso veremos que gran parte de les legisladores confunden el concepto biológico desde el campo de la genitalidad con el concepto de construcción social identitaria. Si bien hoy circula una definición de lo mujer trans o varón trans como posibilidad inclusiva, destierra todas aquellas identidades no sujetas a esa transhegemonia, Acorrala a las identidades transgéneros en el corralito del binarismo, quedando excluidas identidades, sobre todo las identidades lesbianas y travestis, que históricamente desde lo legal, cultural y educativo han tenido un sello de fuego como categorías sociales negativas, abyectas, degeneradas, y en específico delincuenciables respecto de las identidades travestis.

UN CAMBIO TRANSVERSAL

Pero nada es antojadizo, más bien es una cuestión de poder, de control y dominación, imaginen Uds. que ese sistema de control social desde la biología tenga que adecuarse a los tiempos modernos en donde el tercer milenio sacó a la luz la existencia de seres humanos más allá de la genitalidad y la sexualidad. Se tendría que reorganizar todo un Estado desde sus tres poderes y las líneas del control de cada uno sobre la población con la inclusión de las categorías identitarias existentes.

Reformularía un nuevo contrato social, pero con la variante que la propiedad y la economía ya no serían los puntos fundamentales de acción política y social, sino el hecho de reconocer a los grupos sociales como universales a la soberanía Estado – Nación creando un nuevo eje Estado – capitalismo – democracia, haciendo temblar a los poderes de clase social y capitalista que han sido llevados al máximo de su dominación a tener que renegociar la redistribución por una mayor equidad social identitaria.

Nada más ni nada menos estamos redirigiendo la dignidad a todo ser humano, fuera de la clase social, la posición de poder económica y sobre todo del biologicismo que ha posibilitado por más de 7 décadas en argentina el exterminio sistemático de la población TTT (travesti, transgénero transexual) mediante los edictos policiales que han sido sostenidos aún por gobiernos democráticos.

UN PROBLEMA CONCRETO

Cuando me mudé para los alrededores de La Plata intente anotarme para el plan vacunatorio en su página WEB https://vacunatepba.gba.gob.ar/

Grande fue mi sorpresa cuando vi que existe como campo la identidad autopercibida, lo que sin duda constituye un gran avance. Sin embargo estas multiplicidades identitarias están sujetas al binarismo sexo femenino o masculino rompiendo y violando uno de los máximos derechos de la ley de identidad de género y del nuevo código civil que hablan del respeto a la identidad, la dignidad y la inviolabilidad de la misma.

¿Cómo podemos ser sujetas y sujetes de derechos si el mismo Estado desde sus órganos administrativos no respeta ni las leyes, el CCyCN, la Constitución Nacional y los Tratados Internacionales de DDHH.

Las acciones equivocas que Ministerios, Entes registrales del Estado no han podido hasta ahora solucionar, aun habiendo sendas leyes con las identidades suprimidas en sus registros administrativos a saber Ley de cupo laboral travesti trans Diana Sacayán de la Provincia de Buenos Aires, el decreto reglamentario expedido por el presidente de la Nación Alberto Fernández respecto del Cupo laboral a nivel nacional, hoy por entrar en discusión en las Cámaras del Congreso y fallos identitarios que siguen a la espera de los tiempos sin fin de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. (caso Alba Rueda, https://www.pagina12.com.ar/231606-una-activista-trans-catolica-reclama-el-cambio-de-acta-de-ba, caso Lara Maria Bertolini https://www.pagina12.com.ar/240437-femineidad-travesti-el-reclamo-de-la-activista-lara-bertolin)

HAY UNA LUZ! SIGAMOSLA!

No todo está mal. Ha habido experiencias exitosas que bien estaría continuar y replicar. Bajo la gestión de la Dra. Alejandra Gils Carbó en la Procuración General de la Nación se creó un método registral que a mi entender es superador y practico. ¡Por qué no copiarlo? .

A su vez, la experiencia del Ministerio Público Fiscal merece ser compartida, ya que no se trata simplemente de cumplir con un cupo, sino de construir espacios de trabajo igualitarios. Algunos ejemplos: modificaron los formularios de ingreso y realizaron un legajo electrónico donde se eliminó el “campo sexo”. Solo existe el “campo género”. Ademas del binomio hegemónico femenino y masculino, existe la opción otro para ser autocompletado. En esta experiencia no ofrecen una lista de identidades, ya que se considera que siempre está el riesgo de omitir algunas. Dirán que es una cuestión de casilleros. Nada más lejos: implica repensar todo un engranaje que conlleva la gestión administrativa de un organismo, y en especial la que caracteriza al empleo público. Por ejemplo, cual es la valoración que se le da al certificado de antecedentes penales. La Procuradora en 2014 dictó una resolución, PGN N 1544/2014, que estableció modificaciones a ese requisito, estableciendo que las personas con antecedentes penales ( se sabe que las travestis caemos en cana cada dos por tres) pueden ser contratadas luego de 5 años de transcurrida la condena, basandose en criterios de no discriminación y reinserción laboral. Se trabajó en conjunto con el Bachillarato Trans Mocha Celis, se realizaron capacitaciones recíprocas entre ambas instituciones y también elaborábamos documentos y materiales. Entre otras modificaciones de fondo, se contemplaron las nuevas fuentes de filiación, y se introdujo la licencia por violencia de género, entre otras.

Si bien estas políticas que menciono como otras tantas, con la finalización de le gestión de Gils Carbó no se profundizaron, fue tal el avance producido durante esos años, que aún así, el organismo sigue estando a la vanguardia con respecto a otras entidades públicas, y en especial dentro de los propias pertenecientes a la administración de justicia.

El mejor momento que nos guardamos en el corazón fue cuando Lohana Berkins le agradece a la Procuradora y le dice “comenzamos a experimentar lo que es vivir en un estado de derecho, sobre todo en la justicia donde históricamente fuimos ninguneadas, no reconocidas, sino también porque hoy muchas compañeras trabajan en la justicia”.

LEY MICAELA, DE ADORNO

Las duchas dan a la entrada del pabellón y carecen de cortinas. Hay dos ventanas desde donde pueden observarlas tanto desde otro pabellón como desde el control, que está integrado por agentes penitenciarios varones cis.

“Todo el personal del Servicio Bonaerense que presta servicio en la alcaidía son hombres cis. Las requisas las realizan varones y delante de otros varones. Todo lo hacen penitenciarios hombres: acompañarlas al sector sanidad, la entrega de encomiendas y de la comida. Diez de las femineidades trans alojadas en Pettinato viven con VIH y deberían estar bajo tratamiento. Les entregan la medicación para VIH pero no tienen controles periódicos de salud, no se les provee la dieta indicada ni medicamentos para patologías crónicas como diabetes y EPOC. Las viandas que les proveen ingresan a las 11 y se las entregan a las 17, por eso llegan en mal estado. El acceso a la salud está mediado por los penitenciarios y las detenidas tienen que soportar el transodio tanto de los profesionales de la salud que eventualmente las atienden como el de los guardias que las custodian, que las llaman por el nombre masculino y les dicen ‘puto’ todo el tiempo. Durante la visita hubo algún personal que nos dijo: ‘Necesitamos la Ley Micaela’. Pero sabemos perfectamente que lo dicen porque tienen cola de paja”, sostiene Antonella Mirenghi.

DESDE EL DESPACHO DEL DIRECTOR

Con todo esta información y ante la urgencia de una respuesta, Soy conversó con el director de la alcaldía Pettinato, el abogado civil Santiago Ferrara.

¿Por qué no hay pabellón de Diversidad en la alcaidía? ¿Por qué hay internos junto con las detenidas trans?

En el marco del programa de Alcaidías Departamentales, no existen pabellones de aislamiento. En el caso de la alcaidía Pettinato, las personas trans que ingresan son alojadxs de forma conjunta, dependiendo de su auto-percepción sexo-genérica, para facilitar su abordaje sanitario y alimentario, toda vez que, en general, constituyen una población atravesada por serias patologías clínico-médicas, y debe garantizarse su pleno acceso a la salud y farmacológico, y una dieta sujeta a controles periódicos.

¿Por qué hay internos “refugiados” junto con las detenidas trans?

No existen en la alcaidía privadxs de la libertad en carácter de “refugiadxs”; el alojamiento de lxs ingresantes es definido en función de una serie de variables, como por ejemplo el delito, la edad, o la sexualidad auto-percibida, y se tiende a restringir al máximo hipótesis de conflicto.

¿Se permite que las detenidas trans y travestis –como ocurre en algunos penales- estén alojadas en pabellones de trans y travestis con sus novios cisgénero?

Sin perjuicio de lo que pueda suceder en otras cárceles, las alcaidías son establecimientos de encierro transitorio, y se prioriza la convivencia pacífica, bajo estándares de respeto por los derechos humanos respecto de la población alojada hasta su libertad o traslado a un complejo penitenciario.

¿Cuál es su opinión sobre el informe que presentó la Comisión Provincial por la Memoria luego de la visita a la alcaidía, y que dio lugar al habeas corpus?

(El alcaide no respondió la última pregunta).

“LA HETEROSEXUALIDAD NO NOS LEE”

Toni Domínguez es docente e investigadora de la Dirección de Diversidad Sexual de la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Plata. Tiene experiencia de trabajo con travestis y trans privadas de la libertad en cárceles de la provincia de Buenos Aires.

“El mayor problema es que la heterosexualidad no nos lee. Las compañeras trans y travestis no son leídas como sujetas de derecho”, dice Toni Domínguez.

“Hablar de ‘sexualidad autopercibida’, como hace el director de la alcaidía es una confusión de conceptos. No es lo mismo orientación sexual que identidad de género. Según la Ley, ‘se entiende por identidad de género la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento’. En cambio, la orientación sexual es la atracción física, intelectual, afectiva y sexual de una persona hacia otra o varias. Las combinaciones en este campo pueden ser infinitas. Podés ser un varón cis heterosexual que te gusten las mujeres cis y las mujeres trans. Eso no te hace menos heterosexual”.

“Es lamentable que desde el Estado se desconozcan la Ley de Identidad de Género y los lineamientos de la Educación Sexual Integral y se confundan los términos. Las travestis y las trans en un contexto de encierro pueden convertirse en objeto de poder para varones cis heterosexuales. La mayoría de los ´novios´ afuera tienen mujer y familia. En ese contexto extremo de encierro, es difícil que una compañera que nunca recibió amor pueda ver que lo que se le está dando no es amor sino violencia. Es complejo. Pero un pabellón de Diversidad no debería admitir varones cis heterosexuales”.



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 “Al biologisismo no volvemos nunca más” | DEUDA PENDIENTE: EL ESTADO Y LAS IDENTIDADES TRAVESTIS




| Deuda pendiente: el Estado y las identidades travestis



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¿Quién es Mabel? La drag queen con kipá | Religión, Tradición y Revolución



La noche presumiblemente indiscreta del año 2017, ideal para fundar una nueva droga, en la que Halloween coincidía con la Noche de los Museos: nació Mabel. Fue una idea, un refucilo, una aventura nocturna entre dos amigas a las que un sábado las encuentra con ganas. Un poco en chiste y otro poco explorando el oficio del montarse para una cita, aquella primera noche Mabel cruzó una parte de la ciudad de Buenos Aires para llegar a tiempo al CCKirchner, y tararear desde el salón algunas canciones de Bife.

Muy de a poco fue construyendo esa otra implicancia más real sobre ella misma: ¿quién es efectivamente Mabel? ¿Cuál es su sentido?, ¿qué texturas, qué colores, qué movimientos realiza?

Venus abortera

En 2018, a raíz de una publicación donde emulaba la obra de Botticelli y se proclamaba “Venus abortera”, un ejército de TERF ejecutaron sus ataques cibernéticos y viralizaron el escarnio público acusándola de “varón”. En la performance inmediatamente posterior, Mabel inauguró su “chocho”, la versión nudista y literal de su tuck, el falso desnudo de una concha irreal pero que se convirtió en la herramienta discursiva de presencia. Aquella intervención que se llevó a cabo en La Confitería remataba con un pronunciamiento manuscrito que ella leía y llevaba como título  “Feminismo Interseccional”.

Mabel es “una pendeja judía y atrevida”, apenas pasó los 20 años, pero flashea señora. Feminidad errante, una artista que contiene en esa subjetividad el registro estético y político de hacer de su no binarismo una búsqueda artística para trascender lenguajes. Fue una de lxs artistas convocadxs a los últimos proyectos del colectivo Ópera Periférica, cerró la exhibición “Panorama, semana de las galerías de arte en Argentina” en Munar con su perfo “Realidad Fantasía”. También es DJ, sacó su single “Me caigo”, producido y mezclado por Matt Montero y estrenado durante la era pandémica en todas las plataformas. Mabel reivindica la decisión de llevar su performance a otros espacios, pero no piensa ni quiere dejar la noche.

¿Cómo surgió el abordaje artístico de Mabel desde una perspectiva de un judaísmo queer?

Fue un planteo que me hice en 2019, me parecía que el drag, en general, y el arte, es un espacio donde se pone en juego todo lo que es hereditario, donde no podés no tocarlo, no podés dejar que pasen por un costado, lo siento así. Entonces fue encontrar qué había quedado en mí de todo el judaísmo que me atraviesa y me atravesó toda mi vida; en Mabel, qué tenía Mabel de todo eso. Que si bien no nació necesariamente como eso, me tardó un tiempo descubrir que hay un montón de posibilidades y de cuestiones simbólicas que me interesan ver, trabajar y empezar a torcer. Y también introducir, hay muchas personas que no conocen o que no entienden, o que asocian el tipo de judío a ese judaísmo ortodoxo. Me parecía interesante poder abrir el diálogo sobre qué es ser judía y cómo habito yo mi judaísmo.

Poniendo también en tensión el binarismo…

Me pasó que hace poco me mandaron un texto que produjeron estudiantes de Artes Escénicas de la UNA en donde analizaban mi performance y la relacionaban con sus autores, y habían visto un montón de cosas en la perfo que yo no las había pensado tan así. Nunca me propuse a decir: voy a mezclar costumbres que en el judaísmo están bien marcadas y diferenciadas para un hombre y para una mujer. En la perfo está el payot, la kipá que en algunos judaísmos es solo de los hombres; las velas que es la bendición que hace la mujer. Yo había agarrado simbolismos que me parecían interesantes y estéticos, y que funcionaban. Pero no me había puesto a pensar en lo no binario que aparecía. Yo creo que no me doy cuenta lo mucho que trabajo el no binarismo todo el tiempo.

¿Tenías alguna referencia de algunx artista que justamente intervenga desde un “judaísmo queer local”?

Sí, Effy Beth fue de mucha inspiración. Ella fue una artista trans y performer muy importante del arte judío queer argentino. Hizo performances que involucran el Estado de Israel y su argentinidad, y su “israelidad”. Effy fue para mí de inspiración en un nivel muy profundo.

¿Resulta complejo para unx artista drag ir más allá de la noche y el antro?

Es por un lado el camino que está dado, el que más se asocia. Es el histórico: el primero que te da una posibilidad de alguna forma. Para mí, y creo que para muches, encontrar fiestas y espacios disidentes fue súper valioso para descubrir mi performance.

¿Y dónde empezó a producirse ese descubrimiento?

En 2018 empecé a conocer la movida de La Plata, me parecía que había una cuestión como de comunidad queer en la que las mostras, las góticas, las artistas, algunas hippies, fueron tramando una dinámica de encontrarse y compartir en los espacios, compartir fiestas, compartir el after. Ahí conocí La Gran Fiesta, que es donde empecé a performear y a darme cuenta de todo lo que conllevaba el maquillaje, el peinado, el vestuario. Y que no podía sostenerse por sí sola sin una performance. Yo no podía montarme para hostear, por ejemplo, eso fue algo que decidí en ese momento. Si no hay perfo, si no puedo construir un momento performativo en el que pueda plantear algo en el escenario: no me interesa. Me di cuenta que no era el vestido, no era el pelo, era el escenario.

Y justamente fuiste resignificando ese escenario y lo llevaste a espacios asociados más al arte.

En parte creo que haber laburado con Ópera Periférica fue lo que me permitió ver que hay muchas más posibilidades en lo que yo venía trabajando y planteando que era la performance y crecer como performer. Lo de Ópera Periférica me ayudó a verme y decir: puedo darle mucho más concepto y más trabajo artístico, y pensarlo como un arte, porque lo es. A mucha gente le gusta decir que el drag es un arte, pero después no lo ves en las galerías, o muy poco. Quizás como una situación en la que un artista se monta. Pero después, ¿cuántas drags artistas o que crean en eventos se ven? Es difícil eso. 



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Mark Bryan, el señor con tacos y faldas que la rompe en Instagram | Por un vestuario des/generado



Rojo, azul eléctrico, negro, blanco, verde, turquesa, magenta, marrón y rosa pálido. Mark Bryan tiene zapatos de taco aguja de todos colores exhibidos uno al lado del otro en su placard de madera, los cuales luce combinando con una pollera tubo bien ajustada al cuerpo camino al trabajo. Cuánto más altos mejor, para que lo eleven sin límites como la alfombra de Aladino. De origen estadounidense, el hombre fanático de los autos Porsche de 61 años es gerente de ingeniería robótica en una empresa alemana. Nadie lo mira extraño ni le hace preguntas cuando Mark entra a las oficinas de chomba y falda, con medias can can negras y zapatos de gamuza. A veces usa botas de caña hasta la rodilla; otras, sandalias para mostrar sus uñas pintadas color carmín. Mark reversionó con su propio cuerpo la frase de Marilyn Monroe: “Dale a un hombre los zapatos adecuados y conquistará el mundo”.

La primera vez que el ingeniero, quien está casado con una mujer y tiene tres hijos, descubrió el placer de atravesar el suelo sobre tacos altos fue en la universidad. Su novia de aquel entonces le pidió que se pusiera zapatos para bailar con ella. Fue un amor a primer calce, pero recién hace 4 años tomó la decisión de no quitarse nunca más los tacos. “Mi familia me ha apoyado mucho y mis amigos y colegas también han aceptado mi decisión. Quizás se dieron cuenta de que soy la misma persona sin importar cómo me vista. No me siento diferente cuando uso un par de pantalones o una falda, y creo que todos los que me conocen se dan cuenta de eso también”, cuenta Mark Bryan desde Alemania. El 27 de febrero de 2020 subió la primera foto a Instagram con la frase “Clothes and shoes should have no gender” (Ropa y zapatos no deberían tener género). A partir de ese día, registró cada outfit que eligió para trabajar: desde el home office por el confinamiento hasta que volvió a tomarse el tren para desplegar su elegancia en la oficina. Tardó apenas unos días en volverse tendencia en redes, en convertirse en una de las celebridades del año en Instagram, sumando más de 260 mil seguidorxs. La inesperada exposición y fama le dieron el empuje para pelear, con su exquisito estilo, contra estereotipos sociales, pidiendo una y otra vez que la ropa no tenga género y que cada unx se vista como se le de la gana. Sobre eso charlamos con Mark Bryan.

Tu lucha es ir contra los estereotipos de género. ¿Cómo comenzó?

Originalmente no fue mi intención pero dejó de tratarse de algo simplemente personal, después de todos los comentarios positivos que recibí y viendo que el coraje que exhibía inspiraba a otros en sus vidas. Por eso decidí pelear en contra de ese estereotipo de género. Es una causa que ha crecido desde entonces: si podemos hacer que la gente acepte la ropa sin género entonces quizás mantengan la mente abierta y acepten a otros sin juzgarlos.

¿Qué íconos o diseñadores de moda te inspiran para elegir tu vestuario de cada día?

Admiro el trabajo del diseñador de moda Marc Jacobs, del Reino Unido. Inicialmente me inspiró el personaje de Meghan Markle (Rachel Zane), en la serie Suits Webisodes. Usaba faldas, blusas y tacos altos, mientras el resto de las mujeres en la serie usaban vestidos. Pensé que podía desarrollar mi propio estilo, usando camisas de hombre en lugar de blusas de mujer.

¿Por qué pensás que molesta tanto la idea de un hombre con tacos o con falda?

En primer lugar me parece que la mayoría de las personas creen que no es masculino usar ropa de mujer, pero puedo asegurar que sigo siendo un varón, y que no me comporto de manera femenina en lo absoluto. En segundo lugar, muchos creen que es una señal de debilidad, dado que tradicionalmente las mujeres han sido consideradas el sexo débil por décadas. Y en tercero, asumen que eres gay.

¿Alguna vez tuviste miedo en la vía pública?

Nunca tuve miedo, ni fui atacado. Pero a pesar de que no estaba siendo víctima de acoso, muchas otras personas sí lo estaban. Creo que una de las razones es porque le demuestro al mundo lo seguro que estoy con lo que visto, lo seguro que estoy en lo que hago, cómo me veo y cómo camino. La gente quizás reconoce eso y me deja tranquilo. Los débiles se alimentan de los más frágiles.

¿Cómo es tu vida a partir de que te convertiste en una estrella en Instagram?

Se ha vuelto muy atareada. Me han hecho ofrecimientos para vestir nuevas e interesantes marcas. He realizado sesiones de fotos para revistas, me han entrevistado en un programa de televisión nacional y en docenas de entrevistas por Zoom o Skype. Ocupa mucho de mi tiempo al igual que mi trabajo regular. Me ha quitado mucho del tiempo que pasaba con mi esposa, y a su vez nuestra privacidad se ha visto algo invadida.

¿Qué clase de mensajes te envían por Instagram?

Me sorprende la cantidad de mensajes positivos que recibo. Diría que en un 95% de los casos son positivos y alentadores. También he recibido algunas amenazas y mensajes de odio, pero no me molestan en lo absoluto. Simplemente los ignoro, no les doy la satisfacción de ponerme a defender mi postura porque eso sería dejarles saber que me afecta de alguna forma. 



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Felices y gordas fiestas



Un músico español tenía detrás una exitosa carrera como productor musical y DJ, habiendo realizado remixes para cantantes como Cher, Whitney Houston, Kylie Minogue, Shakira, Marta Sánchez, y como productor y arreglista, por ejemplo, del álbum 12 veces platino Palabra de Mujer de Mónica Naranjo. Guiado por su amiga drag Shangay Lily, que le dijo que se liberace de “su nombre de esclavo” de nacimiento, cuando se acercaba a los 50 años se reinventó y dio un giro radical en su carrera: se lanzó como solista rebautizado Benjamin Koll, mientras se mudaba de España a México. Pero aquel músico no se ocultó detrás de su nuevo nombre sino todo lo contrario: por primera vez, le puso el cuerpo a su música dance, a su house cariñoso, que lo convirtieron en un ícono del erotismo gordo. En poco más de cuatro años, con una docena de videoclips y dos discos (el último lanzado en 2020), ya lleva sumados varios millones de vistas en youtube donde ha creado ya una comunidad global, una forma de resistencia al erotismo diet y la sexualidad magra e incluso a las limitaciones censoras de las redes sociales. Su encarnación de un Papá Noel homoerótico es una de sus grandes creaciones: su nueva canción es un villancico queer, llamado “It’s Christmas Eve”, del cual el 10 de diciembre lanzó un video donde participa parte de la comunidad gorda que él propició, y que incluye a una pareja de Papás Noel que se conoció en uno de sus shows durante la pandemia.

 ¿Cuál fue el estímulo inicial para lanzarte como Benjamin Koll?

Cuando en 2016 publiqué el primer single como Benjamin Koll, llevaba ya casi 25 años de carrera musical dedicada a otres. Había pasado por muchas cosas, buenas y malas, pero en general me había ido perdiendo a mí mismo en el proceso. Llegué incluso a retirarme unos años de la música, pues necesitaba resetearme. En 2012 volví con mi propio sello discográfico pero a los dos años me di cuenta de que no iba a ningún lugar. Fue entonces cuando por accidente mi pareja de entonces me escuchó canturrear una canción por casa. Sorprendido me preguntó por qué no cantaba nunca y le conté que en realidad mi primera intención allá por el 93 había sido ser artista, producirme mis propias canciones, pero que una prematura experiencia con la fama me asustó y me hizo decidir quedarme entre bambalinas, produciendo a otres. Le puse unas demos que tenía guardadas bajo siete llaves por años y me animó a retomar aquello y a mostrárselo a un colega productor (Jose Spinnin Cortes, quién terminó siendo mi marido años después, cosas de la vida). Me pasé dos años pensando en cómo hacerlo. Para mí un artista no solo se define por su música, siempre he pensado que un creador no debe ponerse límites, así que decidí entregarme totalmente a este proyecto, con todo lo que había aprendido. Quería que fuese una obra que realmente tuviese que ver conmigo y mi entorno. Aprender a ser honesto fue a la vez excitante y aterrador. 

Y fue una explosión de éxito…

Nunca he llevado bien la fama, la exposición personal. Soy un bicho raro, hay días en los que el terror me consume y me siento como en esas pesadillas en las que de pronto estás desnudo frente a toda tu clase, y otros en los que me digo “a por todas”, y me tiro por el primer precipicio que me encuentro. Mi secreto es que me tomo todo lo que hago como una performance, un proyecto artístico de autoinmolación, por definirlo así deprisa y sin pensarlo mucho.

Al inicio tu imagen no estaba asociada a Benjamin Koll, incluso en los primeros videos de tus canciones no aparecías. Había un misterio. ¿Por qué?

Pues se debió a varias circunstancias. Como buen overthinker siempre me planteo muchas posibilidades, y esa decisión fue consecuencia de diversos factores. El primero: no quería que mi identidad anterior como productor enturbiase las posibilidades de este nuevo proyecto. No tenía claro que quienes conocían mi trabajo fuesen a aceptar todo lo que iba a hacer en esto nuevo. Necesitaba anonimato para tener libertad creativa. Segundo factor: quería demostrarme a mi mismo que la música podía hablar por si sola y que el proyecto iba a funcionar independientemente de mí o mi pasado. Por esa razón no di la cara hasta el tercer single. Una vez comprobamos que las canciones interesaban y vendían, entonces salí en la portada, eso sí, asustado de que mi identidad perjudicase la salud del proyecto. Lo bueno es que como Benjamin Koll es algo global y apenas hacemos promoción en España, el impacto fue mínimo. De hecho sigo sorprendido por la aceptación (incluso en España), no puedo evitar sentirme como un impostor. Es algo que hay días que me atormenta pero con lo que he ido aprendiendo a vivir. Lo importante es seguir haciendo canciones y creando a su alrededor.

Desde tus primeros videos de música dance, se asocian tus canciones con hombres gordos, bailando y besándose, luego que apareciste eso se acentúa, porque también sos gordo. ¿Te considerás un activista?

Mi intención es evitar la exclusión de cuerpos diferentes, luchar contra la dictadura de las grandes compañías textiles que buscan gastar cada vez menos metros de tela en sus productos y seguir cobrando lo mismo, y también contra todos los que se sienten superiores y con derecho a menospreciar a otros por no formar parte del canon estético actual. Pero no solo eso. También quiero demostrar que la vida de un hombre gay no termina a los 40. Hay mucha angustia asociada a la edad y el peso en el mundo, y son dos cosas que en si me parecen tonterías. Una persona puede tener una vida saludable independientemente de su talla de pantalón o de su edad. Y súmale a eso que a mí me gustan ese tipo de cuerpos, me resultan bellos, excitantes. Como te dije, en este momento me preocupa más ser fiel a mi mismo que cumplir con normas comerciales. Si veo a alguien que me gusta y a quien quiero sacar en mis videos, pues lo intento. Y ojo, no solo gordos, también hay delgados, pues en realidad lo que me gusta es que la gente se sienta a gusto con sus propios cuerpos, sean como sean. La meta de mi trabajo no es tener éxito desde un punto de vista tradicional, eso ya lo he vivido y me aportó apenas nada. Soy bastante más activista de lo que parece. 

¿En qué sentido? 

Durante años la imagen general de la escena bear (osos) no era para nada atractiva para el mercado gay.  Desde el mundo gay mainstream la gordura, la edad o la diferencia se eliminaban del relato o se mostraban como algo cómico o asociado con la incultura y la pobreza. Hay pocos ejemplos aspiracionales para personas que se salgan de los parámetros estándar. Solo puedo hablar por mí mismo y de lo que conozco, por eso muestro mi mundo desde otro punto de vista, el mío propio, en el que ser gordo o mayor no te va a impedir tener una apariencia limpia, estar o vivir en lugares bonitos, llevar ropa bonita o tener una vida amorosa plena.

Hay mucho erotismo en tus videos, tu cuerpo gordo casi desnudo se expone en el video con Jeremy Morse, quien también es gordo. Aunque existe un género porno de gente gorda, eso en el erotismo no se da tanto, el erotismo es más reaccionario. ¿Al transgredir cierta estética erótica mainstream recibís rechazos en internet?

No hago mis vídeos buscando transgredir, más bien mi intención es mostrar que nuestra realidad es diferente a la del relato mainstream, a lo que otros han dicho que éramos o debíamos ser durante años. Creo que es por eso por lo que tantas personas se han identificado con ellos. Ha habido de todo, pero la respuesta por parte del público en mis canales ha sido favorable o muy favorable en un 90%. No sé si será porque no llegamos al mainstream y nuestro público pertenezca a nuestro nicho determinado, pero lo que yo recibo es generalmente positivo. Me han escrito muchos mayores dando las gracias por verse representados, gordos, gordas, jóvenes, delgados, etc. El público en general ha sido muy generoso.

¿Hubo algún tipo de censura por tus videos de homoerotismo gordo?Otro cantar han sido corporaciones como Youtube o en menor medida Facebook. Youtube ha etiquetado videos míos como ofensivos solo por mostrar dos hombres besándose (vestidos). Llevo 4 años peleando con ellos y lo único que he conseguido es que cada vez que les escribo algo deje misteriosamente de funcionar en mi canal, mis estrenos no sean comunicados a mis subscriptores, los números de visitas bailen mágicamente, y varios vídeos desaparezcan de las búsquedas pese a superar el millón de visitas. Es una pesadilla, pues es triste comprobar su nivel de homofóbia y cinismo en cada comunicación. Pero bueno, volviendo al principio, en el caso de “Tell Me Why”, el vídeo con Jeremy Morse, la idea era mostrar a dos hombres maduros y gordos (por qué no) en un entorno elegante, teniendo una aventura divertida. Dato anecdótico: el video que se grabó originalmente era más explícito y tenía como objetivo recordarle a nuestra comunidad la importancia de seguir usando preservativos, y que el momento de ponerlo podía ser igualmente excitante y divertido. Fue en aquellos días que los problemas con Youtube comenzaron a ser evidentes y cuando termine de editar el vídeo me di cuenta de que no solo no podría estrenarlo ahí siendo tan explícito, si no que me arriesgaba a que otros lo copiasen y sacasen de contexto poniéndole otra música encima o subiéndolo a páginas porno. Ese fue un momento de aprendizaje. Me di cuenta de que estaba yendo más lejos y rápido de lo que debía. Así que reedité el vídeo eliminando lo explícito (aún así Youtube lo mantiene restringido), y me tomé un tiempo para meditar como seguir adelante. Si quería seguir siendo honesto conmigo mismo no podía eliminar el sexo o el desnudo de mi trabajo, pues es parte de lo que me define como persona. Finalmente decidí seguir creando sin ponerme limitaciones, pero editar lo que el público pudiera finalmente ver, controlando en lo posible que la obra no se sacase de contexto. De ahí también que publicase libros compañeros de escucha para los dos álbumes, es una manera de compartir la experiencia de una forma más plena con quienes realmente tengan interés.

Papá Noel es poco sexualizado y erotizado en términos masivos, creo que por dos razones: la gordura y la vejez. Una revista de osos de México, BearToy, te puso en tapa en 2019 como Papá Noel. ¿Ya jugabas con esa imagen sexy de Papá Noel?

Entre mis amigos osos existía una tradición desde hacía años, la del Santa Hat Day, un día en diciembre durante el que cada cual publicaba fotos en sus redes con un gorro de Santa. Lo importante era el gorro como parte de la foto, a tu elección quedaba como usarlo, con ropa, sin ropa, en un contexto o en otro. Llevaba haciendo esto desde 2006, y la verdad es que durante años no pensé mucho en ello, simplemente me dejaba llevar por lo divertido del asunto. Con el tiempo he tenido que pensar en ello (pues desde unos años a esta parte cada vez más gente me relacionaba con la imagen tradicional de Papa Noel, algo que al principio me molestaba) y llegué a la conclusión de que era nuestra manera como comunidad de sentirnos incluidos en unas fiestas que tradicionalmente excluyen a la comunidad LGBTQIA+. Santa de alguna manera ejemplifica el anciano que todo hombre gay querría ser, alguien querido, con experiencia, generoso (alguien cuya generosidad es bienvenida por los jóvenes), pero a la vez de figura rotunda, identificada y sexy a su manera, todavía deseado pese a su edad. Es un arquetipo amable de la vejez, un concepto que a los gays asusta sobremanera históricamente y de lo que se prefiere no hablar. Ponerse el gorro era una manera de hablar de ello, de decir “mira, no tengo miedo a parecer mayor”. Todo esto fue avanzando y cada vez más a menudo alguien me pedía que hiciera de Santa y a mí cada vez me pareció mejor, pues decidí que en realidad estaba ayudando a eliminar esos miedos. Entre los osos, año a año, ha ido creciendo esa idea de Santa como algo sexy, y el año pasado Beartoy simplemente reflejó una demanda que había en la comunidad. Mr Q, creador de la revista, es un buen amigo y me pidió como favor que posase para la revista (no sin algo de miedo), y yo me entregué a la experiencia. La sesión la dirigió él, y lo que se vió fue todo lo que ellos quisieron mostrar. Y yo agradecido de que me ofreciese su plataforma.

Tu nuevo video navideño juega con una homoerotización de Papá Noel desde la ternura y el romanticismo pero habla también de la familia elegida, rompiendo la naturalización de las representaciones familiares navideñas. ¿Cómo surgió ese villancico queer?

Llevaba unos cinco años trabajando en la melodía y sabía que quería hacer un villancico sobre la familia escogida, basado en experiencias propias pues durante años la Navidad era algo que me deprimía, hasta que fui construyendo esa familia propia. Pero fue a mediados de noviembre de este año que tuve la inspiración para la letra. Sucedió que vino un amigo a vernos y contarnos que sus padres le habían echado de casa, y que básicamente no era tratado igual que sus otros hermanos por el hecho de ser gay. Unos meses antes los padres de otro conocido lo echaron a la calle tras descubrir que era gay. Una noche, a la vuelta de la universidad encontró su ropa en bolsas de basura en la puerta y, tras un intercambio desagradable con su padre se quedó sin hogar ni futuro aparente. Pero entre todos le ayudamos y ya ha reconstruido su vida, sin tener que dejar la universidad. Volviendo al día en el que vimos a ese amigo, yo le dije que me preocupaba hacer este año nada relacionado con el Santa Hat Day pues no quería resultar frívolo o insensible tras un año de tanta pérdida para todos, y para mi sorpresa me dijo saliendo por la puerta mientras se despedía: “precisamente por eso necesitas hacerlo este año, pues todos necesitamos un poco de esperanza y de cariño. Tienes que hacer un vídeo y salgo de paje, elfo o de lo que sea”. Y cuando cerramos la puerta me quedé pensando. Primero se me ocurrió grabar un cover, pero al rato recordé que tenía aquel villancico a medias. Al día siguiente me senté frente al piano y en media hora tenía escrita la letra. Me daba miedo hacer el ridículo cantándolo (pues no me considero un gran cantante pop ni mucho menos), pero al día siguiente grabamos una prueba y vimos que funcionaba, así que en cuatro días grabé todo.

Y lo bueno es que en el video lograste construir de nuevo una comunidad gorda internacional, ahora alrededor de Papá Noel, ¿cómo fue el proceso del video?

No había tiempo (ni posibilidad por el encierro por la pandemia) para hacer un vídeo tradicional así que se me ocurrió como agradecimiento volver a escribirle a todos los que habían comprado mis CDs, me apoyan en Patreon o aparecieron en vídeos anteriores para pedirles participar enviando vídeos breves o fotos saludando. Al final salen unas 70 personas y parejas de todo el mundo, una maravilla, coronada por el saludo entrañable de Daniel y Steve, una pareja de Santas que se conocieron en uno de mis directos. Y bueno, aunque les pedimos que fuese “family friendly” hay quienes no se pudieron resistir a salir en plan sexy, algo que me parece genial pues finalmente es parte de nuestra identidad.

¿Qué elemento navideño usarías como juguete sexual?

No soy muy de usar juguetes sexuales (de hecho en casa no hay ninguno ahora que pienso), pero he de confesar que hace unos años encargué un traje de Santa a medida, precisamente para esa tradición fotográfica que te comentaba, y es algo que resultó excitante para mí y mi marido en varias ocasiones (insertar un guiño pícaro acá).

Los videoclips, shows y canciones de Benjamin Koll se pueden ver y escuchar en su canal de youtube



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“Entre las dos”, de Miranda! con Javiera Mena | Mucho más que dos



Existe una escena que por razón obtusa y secreta hubo de ser suprimida entre vueltas y pasadas de ediciones y arrepentimientos; una escena, por lo tanto, con virtud de mito, que no forma parte del videoclip de “Entre las dos”, reciente corte del superdúo pop Miranda! con Javiera Mena, y que es reproducida a la par del texto que usted está leyendo. En ella, sobre el reflejo del cristal de una mesa redonda dos mujeres al borde de la pulseada o la cartomancia tejen una invocación suprema: de una mano cenobita a otra mortal pasa el disco en vinilo de “Mujer contra mujer”, de Sandra y Celeste. ¿Hay alguien ahí?

Juliana Gattas liga a un número larguísima distancia vía caracol marino, ¿aló? ¿quién soy? Confundida anda, ¿qué le canta la marea en su coro? Vive presa de visiones concéntricas; transmite un alerta, quizás, y una invitación, sin dudas, a ella y a él. La “ella” es un amor, la Mena, vedado por la “él”, una Ale Sergi en Gattas drag completo. ¿Hace cuánto que la escandalizante armonía de las voces de Gattas y Sergi viene amagando con semejante acople identitario? ¿Desde esa noche tarde, tres lustros atrás, cuando en los bises en Cemento repitieron “Romix” invirtiendo roles a lo largo de las estrofas y estribillo? Puede que, ciertamente, sí.

Gattas, Mena y Sergi establecen conexión sometiéndose a dispositivos infalibles de tan disparatados: hay tabla ouija (la Sergi asoma por su ventana panóptica en el centro del panel mientras, qué ingenio, las letras de la letra se iluminan una por una de rojo rosa desplumada); hay sesión de hipnosis con rosario anal negro pendulando en manos de la pitonisa originaria conocida en sociedad como Esther Díaz; hay susurros de copa de cointreau hechos acordes; hay caracol doble equis ele, que no es concha, salvo en lengua ajena.

“Quería generar un tráiler de una película inexistente”, dice la Ale Ros, directriz del clip y también autora de guión e ideas, “entonces le pedí a Ale Sergi que insertara sonidos en el tema: las copas del comienzo, la hipnosis mareante con la voz de Juliana viniendo de ultratumba, el teléfono retro, el final con theremin… ¡por suerte le encantó la idea! Me interesaba escapar de los besos entre chicas para calentar heteros, así que busqué inspiración en películas checas de los 70s: “Morgiana”, “Valerie”, y también el giallo italiano, Dario Argento, Mario Bava. Quise también generar emociones mezcladas, que no se entienda si es para reír o tener miedo, jugar con las obviedades, contradicciones y disonancias”.

Imposible estar a tono con el momento no necesariamente más liero pero sí más memorable y pop del video: cuando la Gattas se pudre de su propia imagen en el óvalo del espejo de su habitación, un espejo atrevido que también refleja a la Mena y a la Sergi en su sitio, arranca un zapping de íconas destinado a ser meme. “Ese zapping va para quebrar la narración, que aparezcan sin ton ni son personajes que generen interrogantes: ¿son amantes de Juliana? ¿Ella hace zapping como si el espejo fuera un Tinder?”.

Musicalmente, la cadencia de “Entre las dos” está bien cerca de “Corazón astral”, corte que la Mena editó hace pocos meses, aunque aquel empalague de acabada femenil veraniega aquí se ha vuelto toxicidad lesboromántica de alto millaje. Del sol ni el recuerdo, aire embotado espeso, las paredes tapiadas con búlgaros de alfombra borravino y sepia, más retratitos y parafernalia de hogares añorados de tía abuela. Sometimiento y áspic de marraschino. Y ni rastros de una segunda imagen prohibida en el clip, ¡oh diosas del pop!, elusiva aquí y para siempre y ahora mismo. Todo será revelado, o no, en el making of.



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La Lesboteca: un podcast de historias de iniciación  | La primera les 



Se siente como si una amiga, a tu lado, te contara la anécdota de la primera chica que le gustó. Ese es uno de los méritos de la Lesboteca (@lesbotecapodcast en instagram), el podcast que recopila testimonios en primera persona, relatos orales de iniciación lésbica y disidente, historias de primeros amores vividos por fuera de la norma. Esta biblioteca lesbo-futurista consta de tres temporadas, dos publicadas y una en desarrollo, y ya alcanzó más de 100.000 reproducciones en dieciocho países. Los relatos se dividen en capítulos, cada uno dedicado a une entrevistade, y llevan nombres como Chispazo, Por debajo de la mesa o Quiero que seas mi mejor amiga. No duran más de veinte minutos y se pueden escuchar en plataformas como Spotify, Anchor y Itunes. La Lesboteca registra las historias que conforman nuestra identidad, colecciona los tonos, las risas nerviosas, los silencios, los suspiros melancólicos y la calidez de esas voces que recuerdan. “El proyecto juega con la idea de que cualquier recuerdo es ficción, pero que al mismo tiempo es necesario que nos contemos esos recuerdos para construir nuevos imaginarios”, cuenta Ana Luz. Ella, Delfina Peydro y La Caiu comenzaron a recopilar testimonios impulsadxs por la pregunta: “¿con qué recursos contamos para enamorarnos por fuera de la heteronorma?”

De generación en degeneración

Lxs podcasters de la Lesboteca opinan que “la identidad afectiva no solo es importante sino constitutiva de la identidad local, y la representación de identidades históricamente subrepresentadas en los campos culturales es una deuda a resolver”. Por eso buscan dar lugar a la mayor diversidad posible en cada una de las personas que narran, en las generaciones a las que pertenecen y los lugares de donde vienen. Suelen entrevistar a personajes que tienen relación con distintas áreas de la cultura y del activismo feminista, y las historias que ellxs les cuentan esbozan un mapa local de experiencias lésbicas y disidentes. Una Rita Pauls adolescente viaja a Mar del Plata con un grupo de chongos y, huyendo de esa compañía que no logra disfrutar, descubre un lenguaje nuevo, una chica que se convierte en talismán, en puerta a universos alternos: “empezamos a hablar otro idioma, a tener otro humor, era como un mundo paralelo”. Un poco más lejos, en Buenos Aires, un recital lleno de lesbianas que bailan y se besan. Camila Alfie, creadora de @lesbodramas, sufre: “quiero ser una de ellas!”. Maruja Bustamante recuerda el romance caótico que tuvo con esa actriz de la obra de teatro que dirigía, una historia que le dio el título, en su edificio, de “la torta del tercero”. Marta Dillon y el derrumbe: la posibilidad de sobreponer el goce y el deseo sobre la muerte. También han entrevistado a Paula Maffia, Flopa Lestani, Viviana Scaliza, Ilse Fuskova, Lisa Kerner, Ana Carolina, Julieta Laso, Lucy Patané, y otros perfiles que la Lesboteca incluye en su archivo digital.

Cada capítulo del podcast está compuesto por un pack de tres piezas que se postean en su cuenta de instagram. Una de ellas tiene que ver con la imagen. En la primera temporada usaron ilustraciones de objetos como un ojo y un navío, un cochecito y un par de ojotas, símbolos que remiten a las historias contadas. Actualmente usan fotos de lxs entrevistadxs donde sus caras están borroneadas, apenas podemos ver la silueta de su figura y los colores que la conforman. Pero eso es suficiente, el resto del retrato lo trazan las palabras y las voces. También eligen citas que remarcan el espíritu de cada capítulo. Frases como “tenía terror de darle un beso y que se terminara todo”, “cada vez que la miraba me llegaba una notificación que decía: es hermosa” o “para que las cosas se mantengan en su lugar hay que arrastrarlas con el pensamiento”. Finalmente, publican un fragmento del audio que invita a escuchar la historia completa. “De alguna forma todo eso lo volvió más accesible, hizo que las personas pudieran entrar. La Lesboteca existe únicamente en las plataformas de audio y en instagram. En algún punto todas las piezas y el arte que acompañan a la publicación de los capítulos hace a la construcción de los relatos”, explica Ana.

La misma lengua

Georgina Orellano, trabajadora sexual, activista y secretaria general de AMMAR, narra la historia de esa vez que viajó a Africa en su capítulo, titulado Nosotras bailamos cumbia. Convocada para hablar sobre trabajo sexual en un encuentro feminista, se enamoró de una activista senegalesa que no hablaba su idioma. La historia de amor se concretó con la ayuda de la traductora y de sus compañeras tortas, que inventaron estrategias para ayudarla a atravesar esa barrera lingüística y la impulsaron a dejar de reprimir ese deseo: organizaban el esperadísimo encuentro, la cena romántica, “toda una novela”. “Yo siempre estaba con una traductora al lado, para poder decirle que era linda o preguntarle dónde vivía”, cuenta Georgina. Una noche, sus amigas armaron una ronda para que en el medio terminen ellas dos bailando cumbia juntas. “Yo no me animaba a sacarla a bailar, y una compañera lesbiana de Paraguay la sacó a bailar y después vino y me la entregó. Yo me ponía re colorada con todas esas situaciones”. En ese lance directo al mundo lésbico, también descubrió la mítica figura de la ex novia. Fue la misma ex novia de la senegalesa que la enamoró que, ante su desconcierto, le dijo que no desaproveche la última noche para estar con ella, la invitó a bailar y se prestó a ayudarla con la traducción. A Georgina la sorprendió que la ex no fuera señal de conflicto y de violencia. Alguien a quien podrías tirarle una piedra o te cruzarías de vereda, como ella hubiese hecho en el caso de cruzarse con sus ex novios. Mucho menos imaginaba que podría ser una persona que se mantiene en tu vida, que se convierte en una mejor amiga. Volvió a Argentina con el traductor google descargado en el celular, su primer flechazo torta, y el descubrimiento de que otro tipo de vínculos son posibles.

Las entrevistas del podcast no tienen una dinámica de pregunta y respuesta, los monólogos se presentan frescos, honestos y cercanos ante nuestros oídos. “Cada historia parece contada por primera vez cuando la edición queda muy bien, pero en realidad son entrevistas hiper editadas. Es un laburo de reordenar ideas, historias, propuestas, y recortar bastante. Cada temporada tiene un espíritu particular”. La música introductoria de cada capítulo se funde en una maratón eterna: siempre dan ganas de escuchar un ratito más, una hipnosis motivada por la curiosidad. Así lo demuestran las historias que compartieron muchxs usuarios de Instagram hace pocas semanas, mostrando sus estadísticas anuales de Spotify Wrapped: “has escuchado diez horas de Lesboteca”, “terminaste una temporada entera de Lesboteca Podcast en un día”. Los episodios fluyen como si estuviéramos escuchando una historia de corrido, tiradas en el living de nuestras casas o volviendo de la fiesta con una amiga, sentadas en el vagón del subte a esa hora pegajosa de la madrugada en que se acortan las distancias, se retuercen los recuerdos y las palabras salen por sí mismas de nuestras bocas llenas de labial corrido. “A medida que avanzamos nos dimos cuenta de que hay un montón de cosas que en el registro oral hacen sentido, y otras que, si las escuchas sin contexto físico, en un podcast, no hacen tanto sentido. También fuimos encontrando el largo de una historia ideal, entre siete y quince minutos”

Chispas de chocolate

Chocolate Remix, la referente explosiva del lesbian reggaeton, narra su primer beso lésbico en un capítulo que se titula Chispazo: una historia guiada por la tensión prolongada, la acumulación del deseo preadolescente. Tenía doce años, iba a séptimo grado en Tucumán cuando se dio cuenta de que le gustaba su mejor amiga, la piba de la otra cuadra, y sintió una electricidad tremenda. Les daba miedo acercarse, aunque caminaran de la mano y durmieran nariz con nariz. Era secreto, pero era obvio. Arengadas por la aventura, viajaron solas a un pueblo en el interior de Tucumán, bajo la mentira de que irían con la familia de su amiga. Ahí, además de pasear de la mano por el pueblo y compartir un chupete que encontraron como obvia excusa para compartir saliva de forma indirecta, se encerraron a leer revistas para adolescentes. Llegaron a una nota que aseguraba a sus lectoras que “es normal” sentir atracción por tu amiga. “¿A vos te pasa? Sí. A mí también”, concluían las dos mientras la leían en voz alta. Después de lo que Chocolate recuerda como meses, se “re chaparon” frente a un amigo inocente que se fue espantado, salió corriendo a su casa por lo que acababa de ver. Y nunca más volvió a suceder. Pero la narración de Chocolate, además de contar la historia de su primer amor, también se convierte en un relato sobre la autopercepción: “Yo era una chonga total y tenía muy claro que me gustaban las mujeres pero no termino de descifrar cómo me autopercibía. Siento que en mi niñez mi percepción fue de género fluido o no binarie. Incluso por momentos flasheaba que era un varón trans, aunque no lo entendía de esa manera, entonces no me parecía raro que me gustara una chica. Para mí estaba clarísimo que me gustaba pero también estaba clarísimo que era algo que no se podía decir, me iba a quedar sin amigas, sin amigues, sin nada”.

Historias sencillas

Aunque la lectura sea pasión eterna de muchxs, no estamos hablando de la actividad más mainstream en nuestro contexto actual. Pero nadie podría negar que no se regocija -al menos un poco- escuchando un buen chisme, una historia atrapante. Ya sea por la cercanía con nuestro universo personal, la capacidad de interpelarnos, o por ese deslumbramiento voyeuristico que produce aquello que es misterioso, que es ajeno, nadie se resiste a una narración bien contada. Quizás sea por eso que el podcast es uno de los formatos digitales más efectivos para hacer llegar ideas hoy en día. “En principio no entendíamos bien si queríamos hacer videos, o un registro oral que después se tradujera a un texto. Finalmente el formato podcast nos pareció lo más inclusivo, una forma diferente de trabajar con este registro. La voz funciona como extensión y presencia de una subjetividad.” Ana Luz piensa en los inicios, en la tradición de generar registros orales que van pasando de generación en generación, relatos épicos como la Ilíada. La democratización de la ficción, pero también de la memoria y los recuerdos. Ese fenómeno narrativo de las tradiciones orales hace pensar en el formato podcast que Ana Luz y sus compañerxs eligieron para su proyecto, que da lugar a todas esas anécdotas lésbicas y disidentes que la cultura local y los relatos tradicionales han ignorado históricamente. “El podcast como formato permite detenerse y escuchar una voz narrante, revalorizar la tradición oral de la narración como espacio de construcción de sentido colectivo. Que las historias puedan ser narradas y no escritas permite que cualquier persona pueda acceder a ese material”

El formato oral, sin embargo, no es la única aspiración narrativa de la Lesboteca, que está trabajando en nuevos proyectos para el año que viene, formas de “pegarle la vuelta” a su plataforma actual. Su nueva idea es hacer el camino inverso al registro oral: llevar los testimonios a edición física y en papel. “Sacaríamos tomos de nuestras temporadas como si fuera un Salvat de historias de amor de lesbianas”, fantasea Ana Luz.



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Orlando Cruz: nocaut a la homofobia | Entrevista con el ex campeón puertorriqueño antes de su última pelea



Con trenzas cosidas, con el pelo peinado para el costado o con corte cubano, Orlando “el Fenómeno” Cruz recorre el cuadrilátero como si bailara en un boliche. Su cuerpo ligero se mueve veloz de aquí para allá protegiendo con los guantes, a veces blancos, a veces rosas con negro, su rostro anguloso hasta encontrar el momento justo para sorprender al rival con un golpe. El boxeador nacido en un hogar humilde en Yabucoa, Puerto Rico, el primero de julio de 1981 representó con 19 años a su país en Sídney 2000, en los Juegos Olímpicos. Un acontecimiento que fue importante también por otro motivo: ese año tuvo su primera relación con un hombre. Un secreto que solo le reveló a su madre Dominga Torres Rivera, a quien tiene tatuada en uno de sus bíceps y considera su mejor amiga. Durante 16 años Dominga fue lanzadora del equipo de softball Gladiadoras de San José, ella sabía muy bien lo que sentía Orlando por el deporte. A pesar de tener el apoyo de la familia, el boxeador tuvo que esconder parte de su vida durante 12 años, el tiempo exacto desde que dejó de ser amateur y comenzó su carrera profesional. 

El 19 de octubre de 2012 Orlando debió enfrentar al mexicano Jorge Pazos en el Civic Center de Kissimmee, en Florida, para defender su título de Campeón Latino de la Organización Mundial de Boxeo. Aquella no sería una pelea más: 15 días antes de subirse al ring anunció: “Gente, hoy quiero contarles que soy un orgulloso hombre gay, un boxeador capaz de llorar por el amor de otro hombre”. Salió del clóset con un comunicado que se hizo eco en todos los medios al día siguiente. “Soy yo. Soy libre por encima de todo y de toda persona que esté o no esté de acuerdo. Y sigo ganándome mi dinero a golpes, eso es lo que siempre he hecho, que a nadie se le olvide. No quiero esconder ninguna de mis identidades. Quiero que las personas me vean por el ser humano que soy”, escribió el boxeador que en ese entonces tenía una marca de 18 victorias y 2 derrotas en 12 años de carrera, tras meditar la decisión durante 2 años. Orlando Cruz fue noticia en todos los diarios, y el primero que salió a apoyarlo fue Ricky Martin. “Felicidades boricua por tu valentía! Qué contento estoy por ti! Mucha fuerza! Mucha paz para ti y los tuyos! Abrazos!”, escribió el cantante en Twitter. No fue el único: varios pugilistas salieron a respaldar a su colega que se encontraba sobrepasado por las reacciones que generaron sus palabras en un deporte impregnado de machismo como el boxeo. 

LIBRE SOY

A partir de ese día, Orlando Cruz no solo luchó arriba del ring, también fuera de él siendo portavoz de personas LGBTIQ que tienen miedo y reclamando que aprueben la Ley de Matrimonio Igualitario en Puerto Rico. El 19 de octubre de 2012 Orlando Cruz peleó con Jorge Pazos y obtuvo la victoria convirtiéndose a los 31 años en aspirante al cinturón mundial. “Me siento feliz como estoy. Soy libre. Estoy más en paz”, dijo a las cámaras al ganar el combate por unanimidad y dedicarle el triunfo a la comunidad gay. Meses después le pidió matrimonio a su novio a través de un video de Facebook. Aceptó y en 2013 se casaron en Nueva York.

La historia de Orlando Cruz es muy diferente a la del famoso boxeador afroamericano gay Emile Griffith, quien peleó en 1971 con Carlos Monzón. El púgil estadounidense se casó con una mujer, porque ser abiertamente gay sobre el ring en los años 60 le podría haber generado graves consecuencias, desde perder sponsors hasta violencias muchísimo mayores. No obstante, su vida fue marcada por la tragedia: en 1962, el boxeador cubano Bernardo Bennie Kid Paret le dijo “maricón” a Griffith durante el pesaje antes de que se enfrenten en el Madison Square Garden de Nueva York. Los rumores acerca de la homosexualidad de Griffith rebotaban hace tiempo en el vestuario y Paret provocó a su rival exponiendo aquello que se comentaba puertas adentro. El combate tuvo un final fatal, Paret recibió 25 golpes en 17 segundos, y tras estar 10 días en coma falleció. Hecho que destruyó por dentro a Griffith. En 2008 por fin pudo hablar de aquello que tuvo que callar tantos años: “Sigo preguntándome lo extraño que es todo esto. Mato a un hombre y la mayoría lo entiende y me perdona. Sin embargo, amo a un hombre y esa misma gente lo considera un pecado imperdonable. Aunque nunca fui a la cárcel, he estado en prisión casi toda mi vida”, dijo Griffith al periodista Ron Ross, el autor de su biografía Nine…Ten… And Out! The Two Worlds of Emile Griffith. “No tuve graves problemas en cuestión de homofobia. Incluso, ya sabiendo la gente que Orlando Cruz era gay fue cuando más la gente me tuvo respeto. Pero esa es solo mi historia”, me cuenta por Skype Orlando Cruz

A diferencia del boxeador boricua, Griffith debió retirarse para sentir que se lo habilitaba a contar que era puto. En octubre de 2013, Orlando Cruz volvió a subirse al cuadrilátero para pelear con el mexicano Orlando “Siri” Salido por el título mundial peso pluma en Las Vegas. Esta vez su short tenía los colores de la bandera LGBTIQ. El púgil puertorriqueño dedicó el combate a Emile Griffith. No se conocieron pero los une la historia. “Esta pelea es por Emile porque él nunca tuvo el respaldo y el apoyo que yo he tenido”. No ganó aquella difícil pelea, pero Cruz dijo más de una vez que a veces perdiendo se gana más que ganando. “Los campeones no se hacen en gimnasios. Están hechos de algo inmaterial que está muy dentro de ellos. Es un sueño, un deseo, una visión”, expresó hace mucho tiempo Muhammad Ali. Hoy, con 39 años, 25 victorias, 7 derrotas y 2 empates, Orlando Cruz vive en Miami, Florida, entrenando jóvenes que sueñan ser como él. A meses de subirse al ring por última vez en lo que será su despedida del boxeo charló en exclusiva con SOY sobre su carrera y cómo cambió el machismo en el boxeo a partir de su comunicado.

¿Cómo te acercaste al boxeo?

Mis primeros pasos en el boxeo fueron a los 7 años. Mi mamá y mi papá me introdujeron en lo que es la carrera del boxeo porque yo peleaba mucho en el colegio, me peleaba con mis compañeros de escuela. Entré a esa edad y a medida que iba creciendo adquirí más conocimientos. El boxeo me enseñó todo: lo que es el respeto, lo que es la disciplina dentro y fuera de un cuadrilátero. Me enseñó a perseverar, a nunca tener algo negativo, siempre algo positivo. Me enseñó a valorar lo que yo realmente quiero en la vida, y lo que quería en cada momento.

¿Qué se siente estar en el ring, solo, frente a un rival?

Al principio lo veía como competencia porque estaba en un nivel aficionado donde estaba en un sin fin de eventos deportivos internacionales a nivel mundial. Ya entrando en lo que es la meca de profesionalismo lo vi como un negocio. Obviamente se pelea por dinero. Es el sustento de cada boxeador. De lo que yo dependía para seguir entrenando y no tener ningún trabajo que no sea boxear.

¿Y cómo fue que aquel 4 de octubre de 2012 decidiste anunciar al mundo entero que eras gay a través de un comunicado? ¿Te hubiera gustado poder decirlo antes?

Antes no era el momento de decir la verdad. No era la etapa de Orlando Cruz de decir que era gay. Tuve un pasado con novias y nunca fue para aparentar. Hubo una época donde me gustaban las mujeres, así como ahora me gustan los hombres. Como tú bien dijiste, el boxeo es un deporte rudo, un deporte fuerte y sacrificado. Un deporte muy machista. Y yo no estaba preparado para salir a decirlo al principio. Pude hacerlo cuando me sentí preparado.

¿Y qué recordás de ese día tan significativo?

Mi mejor amigo es activista de la comunidad gay de Puerto Rico. Él en esa época trabajaba en comunicación y prensa. Yo estaba muy ajeno a todo eso, a esa forma de comunicación. Ese 4 de octubre yo lo llamé, y él me ayudó a redactar lo que yo iba a decir. Me dijo que si yo estaba preparado él le daba “enter” al comunicado. Me advirtió que tenía que estar preparado porque iba a recibir muchas llamadas cuando el comunicado sea leído. Que iba a acaparar la atención de todo Puerto Rico. Yo le dije que sí. Colgué el teléfono y a los 10 minutos tenía 300 llamadas de diferentes partes del mundo. En ese momento no estaba preparado para dar una entrevista. Tuve que tomar consciencia de lo que hice, aceptar que no había marcha atrás. Yo solo quería ser un hombre libre y feliz, un hombre sin tapujos, un hombre sin tapar, un hombre que no deba aparentar, un hombre que no estuviera en un lugar que no fuera el mío. Así que luego sí lo hice: me preparé bien mentalmente y físicamente, y pude hablar y decir que era gay a los cuatro vientos. Y te puedo decir que el 92% fue positivo.

Algo muy resonante que dijiste en esas primeras entrevistas después del comunicado es que dejaste de luchar contra dos rivales.

Sí, los dos rivales que yo digo son por un lado el de la vida y el otro el de la apariencia. También estaban los rivales, los peleadores que no querían pelear conmigo tras el comunicado, porque dije que era gay. Pero así como estuvieron esos, hubieron otros peleadores que me respetaron más luego de hablar. Peleadores que iban a pelear con un boxeador, no iban a pelear con un boxeador que dijo abiertamente que era gay. Iban a pelear con un atleta. Yo nunca he mezclado el boxeo con mi vida personal.

Recibiste el apoyo de Ricky Martin en ese momento. ¿Recordás qué te dijo?

Nos encontramos en Nueva York, me invitó a verlo en una obra que estaba haciendo en Broadway. ¡Evita! Tuvimos un encuentro muy positivo. Él me aplaudió y me dijo que estaba orgulloso de mí y de lo que había hecho. Recuerdo que me dijo “En la vida hay que ser uno mismo y no tratar de buscar una apariencia, o un escondite, para complacer o para alegrar a otras personas. Porque hay muchas personas que son infelices viviendo una doble vida”. Me dijo muchas cosas lindas que no olvidaré.

¿Cuánto te inspiró la historia de Emile Griffith?

Emile Griffith para muchos fue el primer boxeador que dijo abiertamente que era gay, pero no fue así. Claro que en la época que peleaba Griffith, los años 60, había mucha más homofobia y racismo que ahora. Él, por ser un hombre de color, corría además otros peligros al hablar. Era mucho para ese tipo. Una persona gay y de color, en esos tiempos, podría haber sido asesinado. Él no lo dijo abiertamente, pero se especulaba con eso. Cuando yo conté que era gay no conocía la historia y el sufrimiento de Griffith. Me enteré después de escribir el comunicado. Me contaron de él, del boxeador que lo ofendió y en una pelea murió luego de pelear con Griffith.

¿En algún momento se contactaron con vos deportistas que te pidieron consejos para animarse a salir del closet, por miedo a que ese paso afecte sus carreras?

Sí, un atleta me escribió por Twitter me acuerdo. Me dijo que yo lo inspiré a dar ese paso, a salir del closet. El famoso basquetbolista de la NBA Jason Collins que pudo decir que era abiertamente gay en 2013, un año después de que yo lo hice.

En agosto de 2013 le pediste matrimonio a tu novio a través de un video de Facebook y se casaron en Nueva York meses después. ¿Cómo es la vida de casados?

Ja, bueno, te voy a corregir. Llevo tres años divorciado de quien era mi esposo, José Manuel Colón, a quien le deseo el bien. La vida es una y yo la disfruto como si fuera mi último día de vida. Ahora estoy muy bien, tengo una nueva pareja y estoy feliz. Disfruto otra clase de momentos. Estoy disfrutando hoy todo lo que hice en mi carrera de boxeo.

¿Y extrañás subir al ring? Hace un par de años que no peleás.

Hace 2 años que no me subo. Extraño, pero ya llegué a mi tope. Hice lo que hice. Esa etapa de boxeador con buenas visualizaciones, con buenos reflejos, con buen contraataque, con buena defensa y desplazamiento arriba en el ring ya no es la misma de ahora. No soy el mismo. Tengo ya 39 años. No es que sea viejo pero tampoco soy un joven. A medida que cumpla mis años no quiero que me salgan lesiones, principalmente en la cabeza. Ahora me siento tranquilo en una butaca, con un buen vino a disfrutar ver boxeo.

Este año iba a ser tu retiro. Antes de la llegada de la pandemia anunciaste que harías tu última pelea. ¿Cuándo será?

Sí, en unos meses será mi despedida. En principio iba a ser en Estados Unidos, pero he recibido ofertas de España, Santo Domingo y en Puerto Rico. Estoy viendo, posiblemente cierre en España.

¿Y cómo te gustaría que sea esa despedida?

 

Con una victoria. Despidiéndome del deporte que me vio crecer, que me dio tanto. El deporte que me enseñó lo que es el coraje, pero sobre todo me enseñó lo que es el amor. 



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