Categorías
Argentina normal

Página12 | La otra mirada




| Los recordatorios de hoy lunes 18 de enero de 2021



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Página12 | La otra mirada



| Los recordatorios de hoy



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Página12 | La otra mirada




| Los recordatorios de hoy jueves 7 de enero



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Aquí, Soy y Las 12 en su versión en PDF  | Debido al feriado los suplementos no estarán en papel   




| Debido al feriado los suplementos no estarán en papel   



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Todo el año es 2020 | Entre el coranavirus, los héroes y los villanos



Cuarenteñeros, quedatencasólogos; hermanos y hermanas (e hijos úniques) en crisis más o menos existencial; seres o no seres, estares o no estares; extralarges que hace unos meses eran medium; sedentarios y sementarios; amigues de la memoria exiliados en el absurdo; encerradites, distanciadites, aisladites; lavandinolientes; personas que se autoperciben como un barbijo (o una barbija):

Es con ustedas y ustedos, todos juntórum y júntibus, que empezamos a despedir el 2020. Sabemos de las consecuencias de nuestro acto. Ni bien el 2020 deje de ser, el 2021 nos mirará con esa carita de recién nacido pleno y procederá a hacernos pipí, si tenemos suerte, y popó, si no la tenemos.

El 2019 fue un año duro, durísimo, pero, al menos en la Argentina, terminó bien. Si hacen memoria, recordarán que hace más o menos un año reventaban los esperanzómetros y nos dábamos una ducha colectiva de alivio porque el mejor equipo contrario de los últimos 50 años se retiraba después de haber perdido por lo que, en política, es una goleada.

Nadie sospechaba que, mientras tanto, en alguna fiesta de China, un murciélago se metía de contrabando en una sopa; o que, en un laboratorio, un científico ponía un tubito en el lugar equivocado; o que alguien apretaba un botón que jamás debió haber apretado; o que, como dicen en Borat 2… (no, no pienso espoilearla, si quieren saber qué dicen, vean la peli).

Un cachito de ARN se tomó en serio el mandato bíblico, ese de “creced y multiplicaos”, y no tuvo mejor idea que engendrar su viral descendencia en nosotros, los pobres seres humanos que a nuestra vez solemos aprovecharnos del resto de las especies y de las especias.

Entonces, hubo pandemia que, de China, pasó a Europa y a Estados Unidos, y como todo lo que se pone de moda en Europa y en Estados Unidos es reclamado por nuestro “Chet Set”, algunes se encargaron de traerla, para que no faltase en ningún shopping, tienda o súper.

Así las cosas, el presidente que ganó y subió con alegría, con la gente en la calle y la fuerza popular en el aliento, tuvo que cerrar… todo. O casi todo, que no es lo mismo, pero es igual.

Y empezó la guerra. O las guerras:

La guerra contra la covid, la guerra contra el hambre, la guerra contra la desocupación, la guerra contra la ignorancia, la guerra contra la negligencia, la guerra contra la infodemia y contra los que decían que ninguna de esas guerras existían, mientras nos bombardeaban desde los enfermónicos reclamando “un pasaje de vuelta desde Venezuela, adonde habían sido llevados por un dron marciano que les quería robar el ADN para transformarlos en comunistas genéticos para que no miraran los pies de la vicepresidenta porque entre sus dedos anidaban unos seres microgenéticos que habían sido fabricados en China pero ahora estaban aquí armando un ejercicio de protozoarios”. O algo semejante.

Parte del problema de las guerras del siglo XXI es que no se sabe contra quién se pelea.

Quizás eso mismo hizo que muchos y muchas y muches hablaran, gritaran, manifestaran y, sobre todo, votaran contra sus propios intereses, quemaran sus barbijos, marcharan cual esquizoejército al ritmo de:

· Denme mi libertad a precio de mercado, tipo vendedor

· Me autopercibo prisionero de la infectadura

· Devuélvanme mi cordura

· Todos somos Vicentín, aunque unos pocos son vicentinricos y el resto, vicentinpobres

y otras rumias, graznidos y balidos, en orgullosa piara que se veía a sí misma como que “ganó la calle”, sin darse cuenta de que la calle la había ganado la covid, y las multitudes que hubieran salido a decirles “sigan practicando” estaban generosamente guardadas, cuidando y cuidándose (más allá de que en los últimos meses algunas cosas se fueron de quicio).

Las guerras no terminaron. Sigue habiendo héroes que se quedan en sus casas o, más aún, que cuidan a los demás y entienden que la patria sigue siendo el otro. Y sigue habiendo villanes que funden y confunden.

Seguimos.

Hasta la semana que viene.

Sugiero acompañar la lectura de esta nota con la canción Adivina, adivinador, de RS Positivo (Rudy-Sanz, acompañados esta vez por el gran músico Víctor Testani). 



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Jurassic Parking | Mi voto es Impositivo



“Qué me importa lo que Diego hizo con su vida,

me importa lo que hizo con la mía”.

Roberto Fontanarrosa

Cuarenteñeros; distanciadites de mi tricúspide; almas a las que tanto han herido pero igual se niegan al olvido; Dieguitos y Dieguitas nacides después de los dos goles de Dios: uno con la mano y el otro con el alma. Tristes, tristas y tristos que igualmente nos quedamos en casa, porque lo quisimos, lo queremos, y también nos queremos. Tortugues que no se escapan; ansiosites por contar “esa” anécdota tan personal en la que Maradona les alegró la vida; creyentes o no que prefieren la mano inesperada de Dios a la mano invisible del mercado.

¿Para quién canto yo entonces? Para todas ustedos.

En medio de la tristeza por la partida, celebremos que estuvo, y gritemos cada gol, festejemos cada frase, suframos cada caída… en casa, cuidándonos: Covid no entiende de fútbol, de sentimientos ni de leyendas. Su línea de 4 —adenina, guanina, citocina y uracilo— sigue acechándonos, esperándonos en offside.

Y parece que los CABA boys, los que dicen que la salud es más importante que la economía, pero los negocios son más importantes que lo importante, siguen abriendo contagiódromos para que nadie se sienta excluido.

Mientras tanto, su ministra de maleduqueishon suministra denigraciones varias a sus correspondientes subordinados, fogoneando además que se denuncie, no casos de Covid ni escuelas en mal estado edilicio, sino a maestres o profesorix que, hisopado mediante, den populista positivo.

Esa cosa de ponerse en un lugar superior y de fogonear denuncias nos hace acordar de tiempos muy feos de la historia de la humanidad, pero no vamos a mencionarlos, porque: 1) no queremos cambiar el tema de discusión y 2) ustedes ya saben de qué tiempos hablo, perdón, escribo.

Probablemente, con tanta apertura de opciones covidables, algún funcionario juicioso le habrá advertido al Lord mayor que “si queremos que nos voten de nuevo, tendríamos que hacer algo para que no enfermen”, y seguramente Mauracio —¿o debemos llamarlo Horicio?— la pensó, y resolvió, no solamente una, sino varias medidas que apuntan, sin duda, a que todos nos quedemos en casa y no salgamos ni por joda.

1. Aumento de 55% en los peajes: así todes se quedan en casita y no cruzan a la provincia, donde se podrían enfermar de comunismo explícito.

2. Aumento del subte: se supone que no debemos tomarlo porque es una fuente de contagio frecuente. Pero tampoco es cuestión de prohibirlo; mejor, la famosa “cuarentena neoliberal”: que salga quien pueda pagar.

3. Las ecobicis ya no serán gratis los fines de semana (y, si sos turista, tampoco en la semana): es la manera neoliberal de darles la bienvenida a los turistas y de decirles a les porteñes que “si pensaban tomarse una bici porque el subte está caro…, jejejejejeje”.

4. Parquímetros en toda la ciudad: “Buenos Aires, la reina del paaarking”, cantaría Gardel, y los barrios pasarían a ser “Villa del Parking”, “Parking Chacabuco”, “Parking Chas”, “Parking Madero”, “Parkelmo Hollywood”, etc. Porque el que dijo “el subte está caro y la bici ya no es gratis, así que mejor agarro el auto”, recibirá un “agarralo pero no lo sueltes, porque donde lo dejés, te cobramos”. En vez de “espacios verdes”, habrá “espacios para recaudar verdes”.

5. De todas maneras, si, pese a todo, el individue decide salir a pasear por la ciudad, ya no podrá ir a algunos lugares, pongámosle Costa Salguero, porque, para proteger nuestra salud, han tenido la idea de vendérselo a…, a… alguien.

6. Finalmente, si haciéndoles caso a las cinco premisas anteriores, le porteñe dice: “Bueh, me quedo en casa y encargo unas buenas pizzas, o hamburguesas con huevo frito, o ensalada de coliflor y seitán”…, tampoco quedará usted exento, mi queride lectore, ¡Acá no se discrimina a nadie! Usted encargue nomás, y pague con su tarjeta, que ahí mismo habrá adquirido el derecho, el extraño privilegio y la obligación inmediata de ¡pagar el impuesto a la compra con tarjeta!

Algo hay que reconocer: ¡esta gente sí que está en todas, a la hora de perjudicarnos!

Recomiendo acompañar esta columna con el video “Impuestos larretianos”, de RS Positivo (Rudy-Sanz) ubicable en el canal de Youtube de los autores, y que se puede ver y escuchar haciendo clic en este aquí.



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Página12 | La otra mirada




| Los recordatorios de hoy lunes 16 de noviembre



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Página12 | La otra mirada




| Encuentro con Alberto Fernández en Jujuy



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Página12 | La otra mirada




| Los recordatorios de hoy lunes 2 de noviembre



Fuente link:

Categorías
Argentina normal

Página12 | La otra mirada




| Los recordatorios de hoy lunes 26 de octubre



Fuente link: