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Acá tomamos de la buena: coctelería argentina de nivel mundial | Tres bares porteños y un bartender local, distinguidos entre los mejores del planeta



No hay que ser el más vivo del barrio para advertir que la escena de la coctelería local está en pleno auge. El desarrollo de los productos domésticos, la expansión de los bares, la cada vez más notoria exigencia del público, la democratización de la información, las flamantes nociones de “experiencia” y el legado de los grandes generaron un momento único: desde hace un tiempo que Buenos Aires viene jugando en primera.

Aún con el siempre sinuoso desafío de la rentabilidad y con los bemoles de la “nueva normalidad”, tres bares argentinos se emplazaron dentro de la élite global. Y aunque los ránkings siempre son subjetivos y caprichosos, a fines del año pasado los representantes del World’s 50 Best Bars –prestigiosa distinción en la que votan unos 540 miembros, entre poderosas firmas periodísticas, hombres de negocios y bartenders de alto perfil– eligieron a Tres Monos (#85), Presidente (#50) y Florería Atlántico (#7) como parte del convoy de notables.

Asimismo, Tato Giovannoni, celebridad de los bares, globetrotter y dueño de Florería Atlántico, fue escogido por sus colegas –aquí solo votan bartenders– como el merecedor del Altos Bartenders’ Bartender Award. ¿Qué quiere decir? Cortita: que el mejor bartender del planeta es argentino. “Cuando era chico tenía un sueño muy parecido al del Diego: quería representar a mi país y salir campeón del mundo“, reconoce Tato, desde Río de Janeiro. “Éste es un reconocimiento a todos los barmans argentinos, a lo bien que hacemos nuestro trabajo“, sigue.

La Argentina coctelera ensancha su pecho todavía más cuando se escarban los datos con una precisión entomológica. Es que, debido a su posición dentro del ránking, Florería Atlántico es considerado como el mejor bar de Sudamérica y, más aún, nuestro país es el único latino que tiene a tres representantes en la lista de los mejores.

Ahora sí, oficialmente, los ojos están puestos en la mano argentina. El 2020 impuso un desafío –destacarse aún cuando el principal objetivo era sobrevivir– y los bartenders criollos ya se mezclan en la discusión junto con los grandes. Desde aquí, entonces, el flamante estado de situación empuja a un nuevo contexto general en el que resulta indispensable citar al bueno de Spider-Man: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Sebastián Atienza, de Tres Monos (#85)

Seba, que es oriundo de Pompeya y sabe bien lo que son los rebusques, es de las personas que piensan que detrás de las crisis también se presentan oportunidades. Por eso, durante la pandemia, hizo carne aquel proverbio chino, puso cabeza, tripa y corazón y logró que su bar, Tres Monos (Guatemala 4899, Palermo), no solo figure entre los 100 mejores del mundo sino que su negocio crezca un 20%.

“Mi mayor satisfacción es haber hecho un bar genuino”, señala sacándole peso a la situación. Su local se yergue en una pintoresca esquinita de Palermo, que ahora copó las veredas, sumó cafetería y en el que, usualmente, suena rock & roll. “Tres Monos es muy argentino, es un bar barato para todo el mundo“, detalla.

Con una carta en la que sus tragos oscilan los $380 (el Grosera es delicioso), en Tres Monos fluye la energía del bar popular, mezclándose con la del “secreto mejor guardado” –¿Eso se compra? ¿Se construye? ¡Se tiene y ya está!– y con la naturalidad en la que se funden y confunden vecinos y turistas. “No me gustaría que el premio nos haga mal”, se ataja Atienza. ¿Por qué? Porque sabe que este tipo de reconocimientos suben la vara pero también la exigencia. Tres Monos es un bar de mucha afluencia de público y el tamiz del prestigio puede moverle la clientela.

Sin embargo, aboga por la educación de los consumidores. Sabe bien que ahí está la clave de todo. “Si la gente entiende, se vuelve más exigente y eso es beneficioso”, comenta. Así las cosas, durante cada tarde y cada noche en la que Tres Monos estuvo abierto, Atienza anduvo allí priorizando el servicio y la atención. ¿Cómo? Con cercanía, como sucedía en los bares “de antes”, aquellos boliches “atendidos por sus dueños”.

Para 2021 pretenden seguir expandiéndose y potenciar los tentáculos que forman parte de ese pulpo llamado Tres Monos: el bar, el estudio/escuela y las asesorías. “Estamos en la búsqueda de lo genuino, de lo verdadero. Y queremos acercar a la gente a la coctelería“, sentencia. “Si pongo un cóctel a un precio caro, los alejo”, completa Atienza. El dato: Tres Monos logró lo que muy pocos, ya que pudo colarse en el top con apenas un año y pico de vida. Y evidentemente algo tiene, por eso su magia es intransferible.

Sebastián García, Presidente (#50)

En el verdadero mapa del buen beber porteño, Presidente (Av. Presidente Manuel Quintana 188, Recoleta) se devela como uno de esos lugares indispensables. Ahí, Seba García (alias El Cantinero), uno de los bartenders más destacados de su generación, le aporta elegancia, conocimiento y un aire de sofisticación al asunto. “La gente necesita amor y hospitalidad”, avisa.

Entre su clientela, las parejas más mononas de Buenos Aires, celebridades del cine y la música y gourmandises que disfrutan del buen sushi y de tragos inspirados en los distintos rincones argentinos. Alguna vez, a sus 80 años, el legendario bartender Pablo Muñóz le dijo: “Antes de bartender, te voy a enseñar a ser un caballero”. Y, con la fuerza de mil soles, aquella frase se imprimió para siempre en su cerebro.

Entonces, si los lugares son sus dueños, Seba García es Presidente: refinado y misterioso, reservado y servicial. “Quería demostrarle al mundo que en Argentina tenemos elegancia en la coctelería”, insiste mientras se baja un Coretto (café con Fernet). Sin ponerse en fanfarrón ni pretencioso, Seba sabe que los pingos se defienden en la cancha. Y sí: la oferta de Presidente es exquisita. Tragos frescos, buena carta gastronómica, ambientación fifí y música ondera.

“Uno tiene que estar a la altura”, opina a propósito de la distinción del World’s 50 Best Bars. Curiosamente, según afirma, mucha gente lo considera mejor anfitrión que bartender. No obstante, lo que pocos saben es que, detrás de esa finísima estampa de bon vivant moderno, pulula un joven de Ramos Mejía, que escucha Suicide Silence, Tool y metal sueco, y que sigue con fervor las campañas del Racing Club de Avellaneda. “Busco inspiraciones todo el tiempo”, desliza.

Por los movimientos y oscilaciones inherentes al 2020, García se sincera: “Nos podía pasar que este año no estemos en la lista”. En 2018, Presidente obtuvo el puesto #53, en 2019 el #33 y durante 2020 bajaron algunos números llevándose el #50. A propósito, aprovecha para evidenciar su verdadero sueño: “Quiero tener un restaurante con estrellas Michelin”. Y, conociéndolo (a él y a su trabajo), lo más probable es que lo logre.

Tato Giovannoni, Florería Atlántico (#7)

Desde que abrieron en 2013, Florería Atlántico siempre estuvo en la lista de los mejores bares del mundo. De hecho, en 2019 lograron colocarse en el puesto #3. “Es bueno y es importante que el reconocimiento llegue y se convierta en vidriera para que nos conozcan acá y afuera”, dice Tato, dueño de Florería, desde su nuevo restaurante de pescados y mariscos a las brasas en São Conrado, Brasil.

“Estar en el top ten dos años seguidos es muy difícil de conseguir”, identifica Tato, emprendedor serial. ¿Por qué Florería Atlántico se destaca desde hace tanto tiempo? “Más allá de la sorpresa de entrar por una florería, podés encontrarte con un bar que cuenta la historia de la Argentina de una manera muy fuerte y muy buena. En la carta usamos productos locales, tenemos vínculos con productores regionales y nuestro concepto está basado en los inmigrantes que llegaron al país a través del Puerto de Buenos Aires.”

Un sótano atractivo, una barra larga y mucha música curada con vinilos. “Esa búsqueda de argentinidad la logramos muy bien”, dice Tato. Tal es así que su próxima carta está diseñada junto al historiador Felipe Pigna. “Nos ayudó en la investigación y en el background. Los tragos representan a las colonias y los pueblos originarios, con productos autóctonos de cada una de esas regiones. Todo eso se ve de afuera.”

Agazapado en barras desde los 12 años, cuando atendía el bar de su padre en Cariló, Tato pasó por todos los sectores de los restaurantes. Trabajó en boliches bailables, se curtió en Gran Bar Danzón, se convirtió en una especie de embajador de la coctelería argentina, fue estrella televisiva y hoy es muchísimo más que un bartender: es una marca en sí mismo.

Con una carta dinámica que cambia cada 6 meses, Florería Atlántico tiene una sola fija que se mantiene inmarcesible: el Negroni Balestrini, un trago que homenajea a Enrique Balestrini, abuelo de Tato y especie de Indiana Jones y James Bond que habitó por Santiago del Estero, Pinamar y Capital Federal. “Fue quien me inculcó la pasión por el estudio y la lectura.”

A la sazón, Tato aprovechó este año de colapso global para frenar la pelota: últimamente, cada vez que se subía a un avión, pensaba que tenía que parar un poco. “En este tiempo me volví a encontrar con ese niño pinamarense que fui, con el mar, con esa conexión que sentía de chico”, asegura. Y en Florería Atlántico se entroniza una noción única, singular, excepcional: es un bar escondido, pero no tanto; es un sitio que supura naturaleza, en medio del cemento. “Todo esto es un mimo al corazón.”



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Facundo Galli & Niño Etc, cirujanos de la nueva canción de autor | Su disco conjunto La mirada prestada comprime años de diseccionar y de escribir canciones



La belleza es de todos y de nadie. Ésa es la premisa que sustenta La mirada prestada (2020), el disco a dúo que los cantautores Niño Etc. y Facundo Galli grabaron en una cabaña de San Carlos de Bariloche, en medio de un paraíso natural. Un proyecto que los desafió a entregarse a una idea colectiva, y salir del terreno conocido y solitario. “Lo que comunicamos es más importante que nosotros”, sintetiza en clave yupanquiana Mariano Nápoli, el nombre detrás de Niño Etc.

“El concepto es del fotógrafo Diego Ortíz Mugica y nosotros lo reinterpretamos”, cuenta Mariano sobre el título del disco. “Es un manifiesto sobre qué es la belleza en general, y qué es la belleza en el hecho artístico. El artista no es alguien iluminado que ve cosas que los demás no, sino que hay una mirada prestada dando vueltas, que puede entender el lugar que ocupa la belleza en la vida y que se va pasando: de repente vos también podés ver con esa mirada, es accesible a todos.”

En agosto pasado, en pleno aislamiento social, la dupla presentó el disco y el documental que retrata el proceso de grabación a través de un streaming. Y este sábado en Villa Ortúzar, protocolos mediante, tendrán la oportunidad de estrenarlo con público presente. “La mirada prestada nos encuentra con varios años ya tocando y probando cosas. Los dos nos dimos cuenta de que nos hacemos fuertes en la canción. Cada uno cedió e hizo un trabajo de entendimiento hacia el otro”, explica Facundo.

Además, acaban de lanzar el video de Pasacalles, una canción popular escrita por Mariano que habla sobre el valor de las palabras. “El pasacalles es algo muy sintético, que juega con un factor sorpresa y tiene que ver con animarse a decir algo para que los demás lo vean“, dice Mariano. Y entiende que hay un paralelismo entre el pasacalles y el formato canción: “Alguien poniendo en palabras algo de manera sintética”.

Los aceites esenciales de la canción

La idea central del disco, justamente, es ir hacia la esencia de la canción. Dos guitarras y dos voces. Y la canción por delante. “Abandonar lo solista”, resalta Facundo. “Estamos acostumbrados a hacer lo que queremos en nuestros discos solistas. Y a que el disfrute esté ligado al principio y al final del trabajo. Pero en este caso nos salimos del lugar de quién es el compositor, y estuvo buenísimo para trabajar cuestiones de egos, de caprichos. Abrazás la obra completa como algo diferente a lo que venís haciendo, y aprendés del otro y crecés“, señala el músico nacido en Mar del Plata.

El repertorio del disco, que contó con la co-produción del ingeniero de sonido Nicolás Pestarino, está repartido entre canciones de ambos. Algunas habían sido grabadas en sus trabajos solistas, como la popera Dale, de Galli, o la inspiradora Ahora, del porteño Nápoli; todas arregladas de nuevo para el disco, con un tono más despojado, cálido y acústico. “También estuvo la noción de abandonar la obra propia y pensar un proyecto único: apropiarse o sentirse parte de la obra del otro. Fue un acuerdo tácito y espontáneo”, dicen.

También hay canciones nuevas, como Fogonera, escrita por Facundo, que habla sobre la búsqueda eterna de la canción y el arte de conmover. “No había un disco mejor para grabarla. Calzó justo”, dice el compositor. “Nosotros estamos enamorados de la canción. Por fuera de nuestros discos, hablamos todo el tiempo de canciones y autores. Escuchamos un tema y lo analizamos como un estudiante de anatomía disecciona un cuerpo”, lanza Mariano.

Es un género que nos apasiona, que nos interesa estudiar y aportar. El concepto del disco también tiene que ver con sacarle el halo divino al artista como creador. La canción tiene la capacidad de interpelar y plantear interrogantes“, redondea Mariano sobre el trabajo de este dúo que toma como referencias a Sui Generis y Pedro y Pablo, pero también al folk estadounidense de Simon & Garfunkel.

La calma, el silencio y la belleza de Bariloche fueron el marco ideal, dicen, para encontrar el tono y el carisma del disco. El paisaje se filtró en las canciones. “Le agregó un poco de épica ir a grabarlo al sur y montar un estudio de cero en una cabaña. Estaban todas las condiciones dadas para poner el peso en la interpretación, las canciones se prestaban a eso. Fue casi un retiro espiritual”, coinciden.

Luego de varios discos y un largo camino como solistas, ¿cuánto piensan en la repercusión de este proyecto?

Facundo: Tenemos la premisa que lo “exitoso” o lo que llega hoy es lo sincero. Sabemos que si no es sincero no va a llegar. Así como este disco nos encuentra en un momento de poner todas las fichas en la canción, también ya probamos muchas cosas. Somos cantautores y tenemos que hacernos fuertes desde la guitarra y la voz. Y eso es lo que nos toca, es nuestra chance. Quizás la canción acústica no esté de moda, pero hoy por hoy es todo tan amplio que no se sabe. Entonces, coincidimos en dar lo mejor y que eso haga su camino.

Mariano: Lo único que estaba calculado o pactado es que se entienda lo que decimos. Tratamos de que se entiendan las ideas. Lo cortés no quita lo valiente. Hay algo poderoso en la síntesis y en la claridad para transmitir en las canciones. De hecho, los colegas que admiramos tienen eso: son transparentes y precisos a la hora de comunicar.

* Facu Galli y Niño Etc. tocarán este sábado 16 a las 19 al aire libre en el Teatro TAI, Charlone 1752, Villa Ortúzar. Capacidad limitada, con reserva previa.



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Lunes por la madrugada: la restricción nocturna en la Costa | Verano caliente #31 | Cómo se gestó y puso en marcha la norma “de 1 a 6” en Villa Gesell



[Desde Villa Gesell]

A diferencia del enero de 2020, cuando el asesinato de Fernando Báez Sosa perpetrado por un grupo de rugbiers frente al boliche Le Brique depositó la atención mediática en la ciudad, esta vez Villa Gesell no fue el epicentro de las noticias-escándalo de la temporada. Más allá del romanticismo y la mística de las vacaciones, todo verano tiene su bardo inaugural, pero el del actual lo anfitrionó Pinamar, con policías acelerando cuatriclos en la playa para dispersar el amontonamiento de pibes, fiestas clandestinas por la noche y un parador usado como boliche after-beach.

En la víspera, Mar del Plata había sido algo así como la banda soporte con esa insólita tangana en Las Toscas, un balneario de orillas estrechas en el que se pudrió todo tras un picadito de fútbol. En silencio, el Partido de la Costa –con la potencia de sus 15 localidades y sin mayores escándalos– se ubicaba por primera vez en su historia como el destino playero más concurrido de la primera quincena de enero.

El tremendo temporal pronosticado a último momento la semana pasada puso a todos en pie de igualdad durante una jornada entera: la tormenta apagó el sol y corrió el calor a fuerza de vientos que tumbaron árboles y arruinaron casas. Como en las “viejas” épocas del ASPO, la pibada debió bajar la manija y recluirse por unas horas entre cuatro paredes. La sudestada al lado del mar no da para andar jeteando en las playas y en las calles.

Crédito: Municipalidad de VIlla Gesell

Entre toques y clausuras

Dos días después de ese desastre climático, apareció la noticia de un posible toque de queda entre las 22 y las 6. Mientras los casos de Covid aumentaban en todos lados, la costa venía mostrando imágenes de alarmante desapego al barbijo y a la distancia social, tanto de noche como de día. Hasta entonces venía zumbando con fuerza entre los comerciantes de la costa el rumor de que la temporada podría clausurarse por decisión oficial el 15 de enero, ante el aumento de contagios y la sensación de descontrol. Y por comerciantes nos referimos al dueño de un mercado, pero también a un churrero, un artesano o el gestor de un bar.

La norma del 22-a-6, aunque menos alarmante que la versión inicial del “fin del verano”, generó reclamos en el rubro nocturno. Que, en la oferta juvenil, se reduce a bares. Algo similar había pasado con los cámpings y la protesta que logró revocar la inicial proscripción provincial al acampe, opción gasolera que siempre tuvieron a mano los pibes de bajo presupuesto para irse de veraneo.

La Provincia de Buenos Aires había autorizado a los boliches a funcionar solamente en sus espacios al aire libre, dejando la decisión final en cada ciudad. Y Gesell se negó porque ya se incubaba desde el verano pasado la idea de cerrar todas las discos locales justamente después del asesinato de Fernando Báez Sosa, producido en la calle pero incubado en un boliche atestado de pibes, hormonas y alcohol, un roce entre grupos y el ataque final en la vereda frente a la entrada de Le Brique.

El proyecto nunca se llegó a tratar, por la pandemia, el invierno y otras urgencias. Pero la discrecionalidad que en este verano pandémico la Provincia les dio a los municipios costeros para habilitar o no la actividad bolichera fue aprovechada por Gesell, que le bloqueó a Pueblo Límite –uno de los gigantes de la zona– la posibilidad de abrir.

Clandestinidad al palo

Sin boliches ni paradores (un rubro que Gesell nunca llegó a explotar para el público joven, justamente por la existencia de los primeros), la única oferta nocturna que tienen los pibes (y no tanto) en la Villa durante esta temporada es la de los bares. Más aún después del cerrojo que intentó aplicarse al acceso playero de noche. El lugar de los fogones y el romanticismo –sea chape, sea garche: el que esté libre que tire la primera piedra– también se volvió restrictivo. A partir de las 22, la policía puede bajar a la playa a ver qué anda pasando y decidir quién puede quedarse y quien no.

Villa Gesell tiene alrededor de 30 bares. Desde la la franquicia de la cervecería artesanal Baum, cerca del acceso norte, hasta el legendario Mr. Gone (reducto de shows desde los ’90) y La Zorra (anfitriona de ferias de libros independientes) ambos en Mar Azul, el extremo sur del Partido. En el medio hay otros perfiles, y gran parte de ellos conviven en la cuadra de la 105, entre las avenidas 2 y 3.

Ese polo fue calificado alguna vez por un diario grande como “El Bronx geselino”, porque tenía bares rockeros, pooles, un boliche de mediana escala y un antro con bandas en vivo que llevó distintos nombres, La Reina el último. Jóvenes Pordioseros (banda de Lugano, pero prohijada en esa cuadra de juventud y verano), lo hizo poesía en 105 y 3, una canción que explica muchas cosas en su primera frase: “Voy a salir… cuando caiga el sol”.

Finalmente, las presiones de este sector en distintas localidades turísticas logró que la norma del 22-a-6 se flexibilizara a un “de 1 a 6” que obliga a cerrar bares y todo tipo de comercios (también actividades culturales y deportivas) aunque no la circulación de gente por la calle. Mientras tanto, se detectan y anuncian oficialmente en Gesell fiestas clandestinas (de 35 personas en el centro, de 140 hacia el oeste), usando siempre el verbo “desbaratar”. Incluso hay dos líneas telefónicas para “denunciar” anónimamente fiestas clandestinas a toda hora: uno es el clásico 911, el otro es el 103, históricamente usado para emergencias.

La nueva norma

Como sea, la nueva norma comenzó a funcionar hoy, aunque con la advertencia de que podrán volver a ajustarse algunas tuercas si el escenario y los números recrudecen. Además, se establecieron multas literalmente millonarias para quienes incumplan este decreto con reuniones numerosas. Pero, nuevamente, ¿cómo se controla la intensidad de una multitud de pibes con las hormonas en ebullición a la que les abriste la puerta pero, en el medio, les cerraste ventanas?

Parece haber –no solo acá; en todo el mundo– un estado de inconsciencia colectiva que se manifiesta con mayor o menor expresión. Alguien sostiene por ahí que, en cierto punto, representa la nueva forma que algunos –¿muchos? ¿pocos?– jóvenes tienen de oponerse al mundo adulto, ese universo de reglas y autoridades que se presenta fastidioso, censor y controlador.

En el medio, aparece una pandemia que patea el tablero de todas las normalidades, entre ellas las de las relaciones intergeneracionales. Y que pone en cuestionamiento el sentido de libertad, más dependiente que nunca –aunque sea un poco– de cierta responsabilidad social. Un debate que maneja hábilmente la nueva derecha para captar, justamente, jóvenes. Pero ésa es otra discusión.

Volviendo al verano, la playa, el piberío y la presión que ejercen los locales nocturnos para no tener que cerrar a la 1, la salida, de momento, está en el sistema de fases. Lo determina un coeficiente que divide contagiados cada cien mil habitantes, nuevo elemento para analizar la tasa de incidencia de casos activos. Las restricciones horarias aplican para los que están en la fase 3 y la 4, entre ellos, todos los destinos de la costa. En la fase 5, sin proscripción horaria alguna, aparecen apenas 17 de los 118 municipios bonaerenses, algunos transitados de costado por quienes van a la playa por las dos rutas tradicionales (la 2 y la 11), como Lezama, Castelli o Lavalle.

Se abre entonces una batalla en la arena para pasar de fase y llegar a esa quinta dimensión que elimina el cierre comercial ni bien comienza la madrugada. Pero también se coloca la lupa en cómo los jóvenes se comportan ante esto que se ve (en comparación a la idea primigenia de clausurar la temporada el viernes) como una “segunda oportunidad” para salvar al verano de una calamidad. El índice que determina la fase se actualiza en cada quincena. En quince días, entonces, tendremos una nueva foto sobre el primer verano en pandemia de la historia argentina.



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Lucía Tacchetti: “Hubo que despertar la creatividad más que nunca” | La compositora bahiense le sacó la ficha a tocar desde casa y cortó una tanda de videos



“Muy bueno, mami”, espeta Anderson Paak a la pantalla en la que Lucía Tacchetti canta. “Ella es ardiente, me gusta mucho, quisiera aprender el idioma para saber lo que está diciendo”, comenta J.I.D. Ambos raperos fueron parte del jurado de Vans Musicians Wanted y eligieron ganadora a la bahiense. ¿El premio? Compartir escenario con Anderson Paak en México, en algún momento de este año.

“Son regalos que te da la música, esas situaciones que no tenés en tu lista de deseos y por ahí se te presentan, y no podés creer todo lo que está pasando“, dice Lucía, que se enteró del concurso recién cuando fue finalista, ya que no estaba al tanto de que la habían inscripto desde su equipo de trabajo.

“No puedo vivir sin la música”, dijo mirando a cámara en el video grabado en Romaphonic para el certamen. Destacada entre 200 mil participantes, Lucía llegó a la final, en la que tocó Laberinto y Apagón, y compitió con tres artistas más. En Vans buscaban talento, originalidad, presencia en el escenario y, por último, técnica.

“Hago electropop en español y hace un mes lancé mi último disco, Eleté“, dijo también en esa presentación. Y cuando empezó a tocar, Anderson Paak acompañó con bailes, risas y mieles: “Lo está haciendo todo en el momento, suena genial, es única. Sólo quiero ver más”, dijo Paak. “Lucía sos increíble, mi favorita. ¡Ganaste!”, anunció J.I.D.

“Me parece que es un premio a tanto trabajo y tanto esfuerzo. A veces trato de pensar las cosas así y no tanto como suerte, sino que todo es trabajo y dedicación. Y me pareció eso: un premio a esta carrera que tengo y a todo lo que vengo haciendo. Estoy muy feliz. Es una locura“, dice.

El imán de la nueva normalidad

Eleté, el tercer disco, salió en septiembre de 2020, aunque estaba programado para presentarse en el Lollapalooza en marzo, fecha en la que saldrían de gira. Estas cancelaciones le dieron tiempo para avanzar en el disco de otra manera. Sumó canciones y, según dice, terminó más contenta de lo que estaba.

Producido por Juan Stewart, el disco tiene una versión bellísima de El magnetismo, de El mató a un policía motorizado, además de hits como los presentados en la final del concurso. “Para mí es una canción muy especial. ‘En este mundo peligroso tenemos que estar juntos‘, me pareció hermoso para este momento”, reflexiona.

Durante 2020, Lucía fue mostrando simples hasta completar un disco parejo en el audio, y a la vez cambiante en cuanto a lo sensorial que provoca el universo de la electrónica y cierto juego con las voces. Como buena apasionada en la búsqueda de los sonidos, y de “cosas raras”, Lucía logró unir mundos que venía trabajando desde antes. “Este disco me da mucho orgullo porque siento que pude unificar esas cosas: la Lucía más íntima y la mas bailable de VOL.3D, el anterior. Eleté es esa mezcla. Sonoramente es muy poderoso.”

“Al principio (de la cuarentena) no entendía mucho, venía muy cansada del verano, pero estaba en eso de ‘bueno, me quedo en casa, relajo‘. Y después nos dimos cuenta de que teníamos que activar un montón de situaciones online porque era la única manera de mostrarse. Me encantó eso de poder tocar desde tu casa; por suerte me fui equipando, y tenía instrumentos y maneras de sonar bien desde mi casa“, cuenta.

Si bien Lucía se las ingenió para seguir adelante y grabó también los videos de Laberinto, Honestidad, 1K Agujas, entre otros colgados en su canal de YouTube, ya tiene ganas de que se abra un poco el juego y volver a tocar. Eso sí, como toda persona entusiasta, es consciente de rescatar lo bueno: “Fue un año en el que hubo que despertar la creatividad más que nunca”.



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Marea alta en la madrugada | El Senado aprobó la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo 



Esta madrugada, apenas pasadas las 4 de la mañana y después de doce horas de debate, la Cámara de Senadores aprobó la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, por una diferencia de 38 votos a 29. La ley, cuyos lineamientos principales podés repasar acá, marca un hito imborrable para la historia del país, y un importante precedente en América Latina, en materia de derechos. 

A pesar de la frustración de 2018 -cuando otro proyecto, de similar sentido, no recibió la aprobación en el mismo recinto-, el reclamo por aborto legal, seguro y gratuito no se marchitó, producto del trabajo incesante de diferentes organizaciones que, desde hace mucho tiempo, reclaman terminar con la violencia física y simbólica que suponen las intervenciones clandestinas. 

El movimiento feminista de este tiempo encontró en la marea verde su más sólida y transversal expresión callejera. Los pañuelos de ese color fueron, son y serán, un estandarte capaz de condensar ese espíritu de lucha por mayor justicia social, y ampliación de derechos. 

Desde El NO, dos cronistas cuentan su percepción de esta jornada histórica para el país y, claro, para cada una de ellas.      

“¿Tenés un problema?”

Por Stephanie Zucarelli

Habíamos decidido con mi compañera que nuestro trabajo final de Investigación Periodística se iba a tratar de las redes clandestinas de aborto. Corría 2013 y por todos lados se encontraban cartelitos de “¿Tenés un problema?” con fotos de un feto y un número de teléfono. Lo suficientemente misterioso para ser un servicio ilegal, lo suficientemente directo para entender qué era lo que hacían. Así que nos mandamos, las dos solas, a recopilar testimonios y a averiguar qué era lo que hacían allí.

Inclusive el relato más liviano era estemecedor. Pibas que iban a lugares cerrados, que las ataban, que no les decían qué iba a pasar en su cuerpo. Mujeres que se despertaban al cabo de unas horas y les decían: “Te pasó porque abriste las piernas, ahora no te quejes”.

Mi compañera y yo nos habíamos propuesto ir al lugar del anuncio para terminar nuestra investigación. Llamamos, nos comunicamos, nos preguntaron de dónde éramos. Tenían sedes “en todos lados”, pero nunca pudimos ir. Teníamos miedo. Inclusive nuestro profesor nos dijo que no valía la pena exponernos de esa manera. Esa decisión fue un lujo porque, después de todo, nosotras no teníamos que abortar.

Pero decidir no ir no era opción de miles de mujeres. Te pedían que fueras sola, así que seguro fueron solas. Te pedían que no lleves el celular, así que estaban aisladas. ¿Qué les habrá pasado?

En 2018 me mandé para respirar la marcha del aborto y conseguir mi famoso pañuelo verde. Mientras recorría Once para dar con la avenida, hombres -porque me tocaron todos hombres- me gritaron de todo desde la puerta de sus locales. No tenía nada que me identificara, pero era pendeja. Sí, una de esas “pendejas asesinas”. De uno de esos gritos me salvó la agrupación “Las Casildas”. Me acerqué a ellas para preguntarles a dónde ir y sin darme cuenta, estaba con ellas. Hasta me sabía los cantos sin haberlos aprendido. No era muy difícil, porque pedíamos por lo mismo: un Estado laico y derechos para decidir sobre nuestros cuerpos.

Cuando la ley no pasó Senadores, recuerdo que se rompió algo en mí. Después de todo, era un Congreso diciendome que yo no era la soberana de mi cuerpo; era un salón lleno de personas que preferían el peligro de la clandestinidad a darle un derecho más a las de mi género. Después de eso, nunca esperé mucho. Menos todavía un año de pandemia y cuarentena. Los diputados y senadores del sector celeste lo dejaron claro: “Esto no es prioridad”.

Este año, cubrir el debate desde una redacción fue fuerte. Entre la tarde y la madrugada, escuché más de 12 horas de representantes que obligaban a maternar y ponían en cuestionamiento mis decisiones sobre mi cuerpo. Gente que hacía oídos sordos a los casos de pibas que una y otra vez eran violentadas por una burocracia que poco entendía del derecho a la elección.

Esta mañana, todo cambió. Mi celular no paraba de vibrar con mensajes de amigues emocionades. 

Había sido ley.

La realidad de la clandestinidad ahora parece que se nos tiene que curar, como si hubiese sido una pesadilla. Porque aunque hay que reglamentarla, ahora es ley. En el comienzo de una década, toda una generación de mujeres lo va a tener en claro.

Es un paso más en la conquista de la mujer soberana, que quiere poder decidir sin presiones sobre su cuerpo adulto.

Vivas, sanas, autónomas

Por Julia González

Había empezado a escribir ayer, mientras senadores y senadoras exponían. Apunté las frases aberrantes de quienes se negaban a que la Interrupción Voluntaria del Embarazo sea Ley, pero no quiero darles lugar. Las razones para que saliera la Ley, nuestra Ley, la que militamos, caminamos y deseamos, son más que buenas. Sólo espero que haya quedado claro que obligar a una mujer a llevar adelante un embarazo no deseado es una violación a los derechos humanos.

Hoy, el día después, a horas de que se haya aprobado la IVE, me baña una alegría feroz. Porque se trata de justicia social, de la ampliación de derechos. Se trata de evolucionar junto a los pueblos y a las épocas. De saber que nos queremos vivas, sanas, y autónomas de nuestros cuerpos. Y también nos queremos más cerca de quienes eligen la libertad de las mujeres y de los varones trans.

Esta ley no es una bandera de guerra, ni un capricho. Es el Estado cuidándonos. No es sólo hablar de embarazos no deseados, sino también de aclarar esas zonas grises de las que se aferran los médicos y las médicas antiderechos, persignándose y negándose a interrumpir un embarazo porque la salud de la persona gestante está en riesgo. También es abrazar a nuestras niñas, decirles que pueden soñar sus vidas como más les guste, sin miedo.

Hoy es un día de celebración porque decir que la maternidad será deseada es la posibilidad de elegir cómo queremos vivir nuestra vida. Cómo queremos construir nuestro proyecto de vida. Sabemos que es la mujer quien se encarga de los cuidados del hijx, y los planes personales prácticamente se anulan. Ni hablar si quien debe maternar es pobre.

Decir que esta ley la ganaron las pibas es redundar pues ya conocemos el alcance de la marea verde, llena de goce, alegría y equidad a la hora de reclamar derechos. Esta ley no sólo es para nosotras, sino que es nuestra, porque se gestó en las calles, de la mano de las marcha de Ni Una Menos, cada vez que gritamos que nos queremos vivas. Se preguntan cuál será el próximo movimiento de las feministas. Les digo que tomen nota, hay mucho por hacer. Hoy es un día nuevo, un país nuevo. Y de aquí en más será mejor.



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Del vaso lleno de El Kuelgue al esoterismo soviético | Los #Hashtags del NO | Música nueva y lo mejor para ver, leer, jugar, aprender y compartir



#DeCatálogo Unión Soviética compartió su EP Esoterismo para idiotas, con tono hipnótico y bases sintéticas; mientras que Los Objetos Inanimados soltaron su psicodélico EP Los espacios íntimos, con cinco canciones y un collage flashero de 15 minutos. También hay nuevos lanzamientos del dúo Ainda (su cuarto disco, Millones, con cameos de Jorge Drexler y de Adan Jodorowsky), del misionero Erich Larsson (Adorno, su debut solista de diez canciones, tras su salida de La Otra Cara de la Nada), del rapero MCR aka MCRuso (su primer disco Moviendo conciencias revolucionarias, con feats de Dj Perro, Dj Ralph 74 y Shonin Cabral), del productor Matías Merelli & the Titu Cusi Experience (su homónimo álbum debut Matías Merelli & the Titu Cusi Experience, que combina percusiones electrónicas con ukelele y theremin) y de Rodrigo San Martín (Arcana, grabado con la técnica de mezcla Audio 8D, para escucha en auriculares).

#HacelaSimple Tu playlist bebotea y pide canciones nuevitas. El Kuelgue entregó triplete de simples con RomaView Master y Soda, como anticipo del disco que aparecerá en 2021. Además, aparecieron canciones del Señor Flavio (La invasión de los seres de otro mundo), de Legüereale (Lemar), de Ramiro Sagasti (Ana), de Nico Bereciartúa (Libre, con feat de Feelipe), del santafesino Gustavo de Marco (Decilo), del productor Polska (Aguas dulces) y de Chimbe (Madre de la lluvia, con feat de Carca).

#CualquieraPuedeGooglear Click navideño: la cordobesa Rudy en dueto con Santiago Moraes pelaron su villancico Noche de Navidad. Clic dorado: Sofía Viola, Estelares, Shitstem, Mostruo!, Sudor Marika, Mala Fama, Nahuel Pennisi y Martes de Agua son algunos de los artistas bonaerenses que integran el line-up de Código Provincia en el Dorado, ciclo de conciertos en la sala de recepciones de la Gobernación platense, que estrena todos los sábados a las 21 por TV Pública y la plataforma de streaming Contar Bonaerense. Clic en concurso: si tenés un proyecto artístico y buscás financiación, el Centro Cultural de España en Buenos Aires lanzó su Premio de Arte Contemporáneo MediaLab, que entregará tres premios de hasta 300 mil pesos; ojo que el plazo de inscripción es hasta el 31/3. 

#VideosConCrema Conociendo Rusia compartió el clip de A la vez, con encanto de romance urbano, escenas prístinas y cameos de piscina y ajedrez. También están online los nuevos videos de Emanero (Manicomio, flashero, acaso apocalíptico, dirigido por Matías Schiavone), de Los Satélites del Sur (Laranjeiras, con fiestón al aire libre bajo el sol y feats de Feli Colina, Zoe Gotusso, Juana Aguirre y Santiago Celli), de Rei (Dimelo Rei, con potente toma única y joda en una casona) y de la escritora y música J4Z (Ángel, casi un thriller de acción). 



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Zoe Gotusso: “Soy una fanática y lunática de las canciones” | La cantante cordobesa sacó Mi primer día triste, un disco que confirma su habilidad pop



Camarines del Teatro Ópera, 2019. La sala está colmada. En pleno auge, el dúo Salvapantallas está punto de salir a escena por última vez. Zoe Gotusso siente un vacío extraño: una alegría triste, un dolor dulce. Y escribe una canción, ahí mismo, detrás de bambalinas. Es Mi primer día triste, la que más rápido compuso en su vida y que le dio sentido, personalidad y nombre a su disco debut como solista, que publicó este diciembre y que vino manijeado por los simples Ganas y Cuarto creciente.

“La canción Mi primer día triste fue la punta de este disco, la primera idea, y después llovieron canciones. Y canciones re alegres también: llovió y salió el sol”, dice la cantante y compositora cordobesa. “Pero ese día había sido de bastantes lágrimas y un sentimiento de vacío. Y no tenía nada que ver con Salvapantallas: estaba así, un sentimiento desconocido para mí. De hecho, estuvo increíble el show.” La melancolía de los cierres, tal vez.

“Tuve muchos días tristes, todos los tuvimos. Y el que lo niega no es humano. Está bueno blanquear la tristeza, la tristeza está buenísima. De hecho, la vida es un contraste, lo feliz está porque está lo triste”, entiende Zoe. “Porque también pasa algo con mi música: la gente cuando se acerca me habla mucho de la alegría, de la paz, de la tranquilidad y del optimismo.”

Con la producción del uruguayo Juan Campodónico (Jorge Drexler, NTVG, La Vela Puerca), Mi primer día triste fue grabado en Montevideo a finales del año pasado y pone el foco en la intimidad y calidez del formato canción, como muestra el documental que Zoe armó alrededor. Y ésa búsqueda descansa, sobre todo, en la voz de esta artista nacida hace 23 años en el barrio Cerro de las Rosas, en la capital cordobesa.

Me fascina el mundo acústico, intimista y despojado. Y la simpleza, que a veces no es fácil de lograr”, sostiene. Una atmósfera que logra su momento más alto en la preciosa bossa María o en la versión acústica de Amándote, de Jaime Roos. Sin embargo, hay contrastes en el disco y una gama de instrumentos. Porque también aparecen el candombe La culpa, la pop Desnuda y la electrónica Ya, donde se nota más el sello Campodónico: esa síntesis entre las programaciones y el folklore rioplatense.

Villa Belgrano-Montevideo-Buenos Aires

Zoe se crió en una casa de melómanos, en Villa Belgrano, su segundo barrio. En la discoteca familiar había un disco que le gustaba mucho. Era Eco (2004), del uruguayo Jorge Drexler. “Una vez lo di vuelta y decía ‘Producido por Juan Campodónico’. Y siempre me guardé ese nombre. No sé mucho de productores, me interesan más las composiciones, pero su nombre me latía desde esos discos que me marcaron tanto”, cuenta, ahora afincada en Buenos Aires.

“En este primer álbum sentí que Juan iba a entender cómo mejorar mis canciones, cómo llevarlas, cómo hacerlas lucir. Y le mandé un mail, directo”, cuenta. Y él se copó. “No trabajaría con alguien a quien no le gusten mis canciones, que no se entusiasme con mi música, aunque sea el más experimentado del mundo”, comenta. “Así que le dije: ‘Para mí significan un montón estas canciones y solo quiero que lo hagas si te gustan, si te comprometen‘.”

Y la onda fluyó muy bien entre el uruguayo, Zoe y Diego Mema, el también joven y talentoso guitarrista cordobés que la acompaña en este proyecto. Como si fuera poco, grabaron en el disco un dream team de músicos uruguayos: Hugo Fattoruso (piano y acordeón), Martín Ibarburu (batería) y Gabriel Casacuberta (bajo). “Fue una experiencia hermosa también grabar con unos súper amigos de Juan, músicos increíbles. No había que decir nada, sentían la música“, dice Zoe. Y arreglos de cuerdas a cargo del argentino Alejandro Terán.

¿Por qué decidiste grabar en Montevideo? Es una ciudad muy musical…

–Hay algo de los discos y los viajes que lo voy entendiendo con los días, porque Mi primer día triste empieza con mis ideas y con el cariño y la admiración a Juan. Y al pensar que él vive allá entró el deseo de viajar. Después grabamos cuerdas en Argentina, pero el proceso entero del disco lo hicimos allá, en ese país vecino y latino, por el candombe. Con estas canciones sentía que Uruguay era un gran destino. Le tengo cariño: he ido con amigos, con familia, es un lugar hermoso. Viajar haciendo música es uno de los placeres más grandes. Me encantaría hacer otro disco en otro país, moverse siempre está bueno.

¿Y cómo apareció en el repertorio Amándote, de Jaime Roos?

–Cuando las cosas son mágicas van saliendo. No fue casualidad que estuviéramos en Uruguay y grabáramos una canción de Jaime. Estaba yendo a laburar con la mochila llena de mis canciones, algunas que escribo con amigos pero que siento mías, y Juan me decía que estaba bueno tener un condimento de un compositor que no fuera yo, para enriquecerme de otras composiciones. Esa canción me vuelve loca desde chiquita. De hecho, la tocamos con Salvapantallas al final de algunas giras. Las canciones no mueren nunca: me encanta acercarles canciones viejas a los jóvenes. La canción, además, es infinita.

En un contexto en el que predominan la música urbana y un pop más escénico, ¿por qué apostás a la canción?

–Yo voy a apostar siempre a la canción. Soy una fanática y lunática de las canciones, porque me sale de adentro. Me preguntan cómo voy a salir a presentar el disco, y no lo sé. Voy a esperar al año que viene. Seguramente arme una banda, pero no me da miedo tocar sola, porque cuando la canción está, la puedo salir a cantar hasta a capela. Va a funcionar lo que es más sincero para uno. Y yo hago canciones. Obvio que quiero que más gente tenga mi música y que seamos más en un estadio cantando una canción, pero no voy a modificar lo que hago por lo que se está escuchando. Si me toca otro género que hoy está re trending y lo siento sincero, bienvenido. Es verdad que la canción es algo clásico, pero yo muero en ésta, porque me sale ésta y me siento ésta.



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El Festival de Arte Queer y todos los recitales prenavideños | Agenda de cuarentena | Recitales, streamings y autoshows del 17 al 23 de diciembre



JUEVES 17

Bestia Bebé en The Roxy Live, Niceto Vega 5542. A las 20.30.

Conociendo Rusia en el Autocine Mandarine Park, Costanera Rafael Obligado 1221. A las 20.30.

Franco Cinelli y Pabels en el Paseo de la Infanta, Arco 17, Av. Infanta Isabel 110. A las 20.

Pequeño Bambi en el canal de YouTube del Festival de Arte Queer. A las 22.

La Portuaria vía Passline. A las 21.

Don Olimpio vía Vivamos Cultura. A las 20.

VIERNES 18

Louta en el Estadio Obras, Avenida del Libertador 7395. A las 20.

Bestia Bebé en The Roxy Live, Niceto Vega 5542. A las 20.30.

Dante Spinetta en la CC Konex, Sarmiento 3131. A las 20.

Bersuit Vergarabat en el Hipódromo de Palermo, Avenida del Libertador 4101. A las 21.

Bôas Teitas en Strummer Bar, Godoy Cruz 1631. A las 18.45.

Cucuza Castiello en Rondeman, Lavalle 3177. A las 21.

C4 en el Anfiteatro de Parque Centenario, Leopoldo Marechal 832. A las 19.

Ludmila Fernández y Gonzalo Aldás en El Quetzal, Guatemala 4616. A las 20.

Against en Uniclub, Guardia Vieja 3360. A las 20 y a las 22.30.

Peter Pank en Feliza, Av. Córdoba 3271. A las 20.30.

Coiffeur en el canal de YouTube del Festival de Arte Queer. A las 21.

Willy Crook, Javier Malosetti, Magdalena Segú, Paula Meijide, Juan Pablo Salvo, Elmer Meza, Marcos Salazar y Ojal de Ajaw en el canal de YouTube de Jazzvedra. A las 21.

Martín Tomaselli en su canal de Youtube. A las 22.

Hugo Muñoz Quinteto en el Facebook del Ciclo Música Entre Libros. A las 21.30.

Julieta Iricibar Quartet en el canal de YouTube del Centro Cultural Nueva Uriarte. A las 20.

SÁBADO 19

Los Tabaleros en la CC Konex, Sarmiento 3131. A las 18 y a las 21.

Bestia Bebé en The Roxy Live, Niceto Vega 5542. A las 20.30.

Willy Crook en Rondeman, Lavalle 3177. A las 21.

Grisel D’Angelo en Bebop Sessions, Aldo’s, Arévalo 2032. A las 18.

Pablo Jacal en Urda Espacio Cultural, Humahuaca 4310. A las 21.

Fiesta Bresh en el Hipódromo de Palermo, Avenida del Libertador 4101. A las 21.

Inlakech Hala Ken, Rhinoise, Experiencia Tibetana, Cadan y Lázaro en el Festival Fuego Oeste, Paseo de las Artes, Casullo y Av. Rivadavia, Morón. A las 15.

El Soldado y su banda vía Passline. A las 23.

Guitarreros vía Wama Live. A las 22.

Carina Niglia vía Passline. A las 22.

Dog Brothers vía Jazz Online. A las 21.

La Chicana vía Tickethoy. A las 22.

Orellana Lucca vía Pases Show. A las 22.

DOMINGO 20

Kapanga en el Hipódromo de Palermo, Avenida del Libertador 4101. A las 21.

Mariano Loiácono & Pablo Raposo en Bebop Sessions, Aldo’s, Arévalo 2032. A las 18.

Canapés de Polenta en Rondeman, Lavalle 3177. A las 19.

Enrique Peña Trío en Borges 1975, Jorge Luis Borges 1975. A las 20.

Mekoroke en Cervecería Dos Venados, Dos Venados 2789, Merlo, San Luis. A las 21.

El gallo cantó a la mañana, Nodisco, Noe Terceros, Wolfunk y Purma en el Festival Fuego Oeste, Paseo de las Artes, Casullo y Av. Rivadavia, Morón. A las 15.

Mustafunk en su canal de YouTube. A las 21.

Bigger vía Passline. A las 21.

LUNES 21

Nahuel Briones desde su página web. A las 22.

Silvina Moreno vía Ticket Portal. A las 21.

MIÉRCOLES 23

Virginia Garófalo en Rondeman, Lavalle 3177. A las 21.

Perro Segovia vía Passline. A las 21.

Martín Parrilla Trío vía Jazz Online. A las 21.



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