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Quiénes tocan en internet (y para los autos) este fin de semana | Agenda de cuarentena | Recitales, fiestas y auto-shows del 22 al 28 de octubre



JUEVES 22

Todo Aparenta Normal vía Passline. A las 22.

Bahía (in)sonora en su página de Facebook. A las 21.

Paul Higgs vía Passline. A las 21.

Los Mentidores vía Passline. A las 22.

Fabiana Cantilo vía Passline. A las 21.

VIERNES 23

Lola Membrillo vía Passline. A las 22.

China Cruel en la página de Facebook de La Creciente Cultural. A las 22.

Bahiano vía Tickethoy. A las 22.

Edu Schmidt vía Passline. A las 22.45.

Virginia da Cunha vía Tickethoy. A las 21.

Mamba Negra vía Tickethoy. A las 22.

Audia Valdez vía Tickethoy. A las 21.

Mimi Maura vía Passline. A las 22.

SÁBADO 24

Fiesta AutoBresh en el Estadio Obras, Avenida del Libertador 7395. A las 21.30.

Los Cafres vía Area Ticket. A las 20.

Kapanga vía Tickethoy. A las 21.

Eleonora Pino en el canal de YouTube de la Unión de Músicos del Sur. A las 20.

Rodrigo Tapari vía Argentina Show Live. A las 22.

Serendipia vía Alternativa. A las 21.

Silvia Gers en su página de Facebook. A las 20.30.

Bayres La Piñatera vía Jazz Online Club. A las 21.

Qespi Warmi en el Instagram del sello Rojo Al Frente. A las 21.

Gente de Barrio vía Passline. A las 21.

Sylvia Pop vía La Runfla. A las 23.

DOMINGO 25

Richard Coleman en Autocine Mandarine Park, Costanera Rafael Obligado 1221. A las 20.

Juanse vía Entrada Uno. A las 20.

Ernest en su canal de YouTube. A las 20.

MIÉRCOLES 28

Muro vía Haus Ticket. A las 22.





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Guacho Bleu: “Soy ansioso, como buena parte de mi generación” | Joel Guaglione, una de las revelaciones de la escena con su disco Pepsi fría y antiácidos



El año pasado, en la primera entrevista que brindó para un medio, Paco Amoroso le reveló al NO que quería ser “el punk del futuro”. Sin embargo un año y pico después, cuando la cuarentena promediaba su cuarto mes, y de manera inesperada, apareció un punk del futuro: Guacho Bleu. Además, lo hizo con Pepsi fría y antiácidos, disco debut que puede convertir al de Ramos Mejía no sólo en el artista revelación de la escena independiente local en 2020, sino también en el fenómeno musical más revolucionario desde que Ca7riel unió fuerzas con su socio de métrica alucinada.

Pero el álter ego de Joel Guaglione, antes que apelar por el delirio o la confrontación, se embarcó en un viaje hacia el fondo de la angustia y la marginación. Mientras encuentra respuestas, hace un poco más ligera la espera ataviado con colchones de pop onírico, espacial y por momentos opiáceo. “Siempre intenté mantenerme con un pie dentro y otro fuera en todo lo que hago. Incluso en el hardcore, donde no me sentí totalmente cómodo”, explica quien el día previo a esta entrevista dejó su banda, Saudades, para dedicarse a su carrera solista.

“Hace tiempo que venía con ganas de hacer algo que me represente más a mí, y no a mi yo social“, advierte este pupilo de agrupaciones de la movida hardcore post 2000 como Bane y Have Heart. “Me hubiera gustado que sucediera dos años atrás. Si no pasó es porque soy muy enroscado. Tiré casi un disco entero a la basura virtual, y me costó sacar éste. Siempre, incluso ahora que definí un sonido, estoy haciendo malabarismo. En cuanto al por qué ahora, también me lo pregunto. Dije que 2020 era el año para esto, y luego pasó todo lo que pasó.”

Si bien parece un disco inspirado en la pandemia, las canciones de Pepsi fría y antiácidos nacieron mucho antes. “Algunas las arranqué en 2016, y fueron mutando. Aunque otras son más nuevas”. De entre las recientes, destaca Pizza al corte, cuya letra es toda una oda al no futuro. “Tenemos los días contados”, reza uno de los pasajes de este cybertrap, teñido en pop melancólico, compuesto este febrero. “Pensé que me querían matar porque hablo de algo que nadie quiere escuchar. Pero si no lo hacía, me iba a sentir acartonado.”

Y es que Guacho Bleu le pone la jeta a lo que a su generación le incomoda. “No sé si lo mío es nihilismo o si es angustia”, intenta definir el músico y productor de 25 años. “Soy muy ansioso, así como buena parte de mi generación. Pienso mucho en el futuro, y la mayoría de mis problemas parten de ahí. Justo con ese disco venía leyendo a (el escritor y teórico cultural británico) Mark Fisher, y eso me aniquiló. Si no hacía algo al respecto, no sabía qué más hacer. Es ese minuto final que da vuelta al partido. Pareciera que la gente niega la angustia.”

¿Qué pasa cuando la música no alcanza para mermar el dolor?

–Hoy, desde lo filosófico, siento que muchas cosas del punk están acabadas. Si alguna vez tuvo un significado para mí, ya no encuentro respuestas ahí. A veces pienso que nada tiene sentido. Incluso hacer música. Si bien lo último que quisiera en la vida es terminar como Kurt Cobain, en mi caso es peor porque soy del sur, desconocido y no tengo nada. Pero hay una decisión política de no elevar tanto la situación, y bajar esa angustia a lo terrenal. Parar la pelota.

A pesar del abatimiento que podría determinar la elección de su nombre artístico, Guacho Bleu es sinónimo de valentía. “También es un estado mental”, define el músico, cuyo proyecto solista es una consecuencia de la impronta que no consiguió en su ex grupo. “Es una situación en la que a veces me encuentro, pero no necesariamente es quien soy. Por eso quise usar Guacho, porque lo somos y todos podemos estar en ese lugar. Ese estado de melancolía es el motor que me lleva a hacer cosas. Si le tengo que dar una identidad a este proyecto, es la de convivir con ese guacho triste.”

Al mismo tiempo que cautiva por la cotidianidad que envuelve sus canciones, otro de los rasgos que atraviesa al primer disco del novel artista es su carácter autobiográfico. “Tengo problemas con el sueño, al punto de que se me mezclaban con la realidad. Mi vida estaba influenciada por lo que me tiraba mi inconsciente”, enfatiza Guaglione, que convocó al uruguayo Paul Higgs para la producción. “Quería ser onírico en la música y no en las letras. Me interesaba que fueran cotidianas y comerciales. Una patada en la cara, al final del día.”

El título, Pepsi fría y antiácidos, sintetiza perfectamente el concepto. “Hay algo en la Pepsi que es medio derrotista, como ser el segundo en la Argentina, y yo era adicto”, confiesa el guitarrista y tecladista bonaerense. “Como sufría de acidez desde chico, siempre tenía una cajita de antiácidos en el bolsillo. Desde lo conceptual, cerraba por todos lados esa mezcla de dolor y placer. Cuando empecé a ir a terapia y a hacer el disco, se me fue la acidez. Y un día, tomando Pepsi, pensé: ‘Está todo relacionado. Es el inicio de una nueva etapa‘.”



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Fer Palacio, el DJ que le puso cachengue al aislamiento | Cómo un pibe de Padua pasó a ser el entretenedor más buscado de las previas en cuarentena



Cuando Fer Palacio arrancó en el mundo de la música no tenía views, ni sponsors, ni hitazos. Tampoco lugares dónde tocar. Mechando entre su laburo en una fábrica de parrillas y como maquinista de trenes, Fer se hizo fuerte a puro “no”. Sin embargo, sus ganas pudieron más: se juntó con dos amigos, puso un par de sueldos encima, sacó un crédito en un banco y abrió Panda, en Padua. “Me tuve que abrir mi propio bar para poder tocar”, dice quien hoy es el DJ de cachengue más importante del país.

Con videos que orillan las 10 millones de reproducciones y con un canal que araña el millón de suscriptores, Fer Palacio acaba de abrir su propia DJ house. Y hasta planea hacer su propio “Lollapalooza mensual”. Pero antes de la popularidad, un posgrado en remarla. “Siempre fui emprendedor”, dice detrás de sus característicos lentes.

Nacido en González Catán y criado en San Antonio de Padua, desde siempre se emplazó en la autocrítica para hacer un producto popular: “Si pasaba música mala, la gente se iba del bar. Me fui curtiendo. Ahí me di cuenta que los remix que pasaba los podía hacer yo”.

No cachengue, no party

Como una construcción indescifrable, el cachengue representa el espíritu de la previa, el instante exacto en que nada importa porque se asoma la fiesta. “En la época del barcito empecé a producir mis propios sets y con eso rápidamente pegué unos laburitos.” Enseguida, sumó de a cuatro shows mensuales y oficialmente comenzó a vivir de la música.

“Me importa que la gente baile y pase un buen momento”, comenta, casi sabiéndose un engranaje de algo más grande: Fer Palacio logra remixes y sets que tocan la fibra popular. Se baila en el conurbano, se escucha en los countries. “Aunque sea rubiecito y use anteojos, soy de barrio. Sé lo que es comer sanguchito de paleta y tomar té. Conozco lo que es pagar el mínimo de las tarjetas. Y también me gusta la buena vida.”

Y ahí, en esa tensión, su mayor valor: como pasa con Pablito Lescano, su música gusta a los pibes cumbieros y a los chetos por igual. “La cumbia es para todos, es como el asado”, sentencia. “Es de abajo para arriba, no de arriba para abajo. Hago cachengue, cumbia, reggaetón, sonidos del norte, con güiros, y ni siquiera es bien cumbiero. Es algo más tribal, una onda muy rara. Es bien popular, para todo tipo de público“.

Sus sets suelen mechar un picadito de lo más hot de la música latina y los disfraza de cumbia con los BPM más altos de lo normal. “Somos presos de los algoritmos”, reconoce. ¿Qué es lo que más le funciona? “Gusta todo lo melódico llevado al cachengue, porque le das un cambio de rosca al tema. Si agarrás una canción como No me olvides de Abel Pintos, y le ponés cachengue: chau, es automático cómo la sube. Le das una vuelta a lo sad y terminás cantándola a los gritos con ganas de descorchar un vino.”

Con tanta popularidad, Ferpa invirtió el postulado de los DJs: ahora son los músicos los que le piden remixar sus temas. “Gracias a la exposición, los artistas quieren que les haga un remix. Incluso los de afuera, porque quieren impactar en el mercado local”, explica. “Es una era en la que los DJs y productores van a tener mucho protagonismo. BZRP tiene más impacto que cualquier otro artista.”

El ascenso

No Pirlo, no Party. La frase que fue remera y entronizó el amor por Andrea Pirlo, volante italiano con una pegada prodigiosa, se convirtió en inspiración para el joven DJ: No Ferpa, No Party. ¿Cuál es la historia detrás de su punchline? “Me gusta mucho el futbol. Alguien me lo comentó en YouTube y uno de los chicos que trabaja conmigo fijó el comentario. Cuando subimos un nuevo set, mi compañero tiró No Ferpa, No Party en la descripción. No me di cuenta, quedó y me empezó a gustar.”

En septiembre de 2019, Fer Palacio se mudó con su equipo a Escobar y comenzó a mancillar una idea que terminó potenciada en cuarentena. “Si alguien quiere música para una previa, la va a tener”, desliza. Con el comienzo del aislamiento social, preventivo y obligatorio, Fer arrancó –como tantos otros– con unos vivos de Instagram. Primero fueron 3000 views. La semana siguiente, unos 7000. La tercera, 15000. “Es por acá”, se dijo. “Estar guardados por la pandemia aceleró el proceso.”

Llegó a cosechar casi 30000 espectadores en simultáneo (el pico fue de 29.900) y comenzó a ocuparse de las puestas en escena. Se separó de la idea del DJ tocando en la intimidad de su casa para empezar a montar contextos cada vez más elaborados. “Todo muy independiente, pero ponía un montón de plata en las puestas. El encierro me ayudó un montón, pero siento que me había preparado de antemano.”

Así las cosas, las Previas & Cachengues de Fer Palacio explotaron en las redes. Y, en todo este camino, se convirtió en el DJ oficial de la Coscu Army, la casa de streamers más importante del país, y sus canciones suenan hasta en Pascua Joven. Entretanto, desde su versión remixada de Bella Ciao, la canción italiana que adaptó y (re)popularizó La Casa de Papel, hasta el remix de Like Boss de Frijo, Ferpa no paró de pegarse.

Fiesta para todos y todas

“Es algo bastante nuevo”, se asombra Fer sobre el híbrido entre DJ cachenguero, productor musical autogestivo y entretenedor de las masas vía web. Por eso, en medio de la cuarentena y con los permisos correspondientes, montó una fiesta en la que cada uno de los presentes participó desde su propio auto. Lo explica: “Hacía mucho tiempo que quería hacer algo así, y era la única forma de hacer algo presencial”.

A la sazón, para esta fecha primaveral, Fer Palacio recibió el apoyo de una conocida marca de energizantes y, en su ambición, ya planea hacerlo con regularidad: “No voy a hacer más vivos desde casa. Quiero hacer eventos presenciales, con todos los cuidados, una vez por mes. Todo lo que voy generando lo guardo en una cajita. Si viene una marca y nos acompaña, joya. Si no, lo hago yo, con mi plata“.

A propósito, Ferpa no cobra por sus streamings ni por su material. “Es un formato nuevo y lo quiero hacer gratis”, insiste. Y esta política laboral la aprendió de la comunidad gamer: que la plata la pongan las marcas y no la gente. “Si me sumo a Twitch, no quiero que obligatoriamente me tengan que pagar. Me sirve que me vean. Si se quieren suscribir, todo bien. O si mañana hacemos un contenido diferencial, también. Pero, inicialmente, mi forma de trabajo es que nadie pague para ver“, concluye.



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De Broder en Cannes a la Educación Sexual Integral en escuelas | Los #Hashtags del NO | Música nueva y lo mejor para ver, leer, jugar, aprender y compartir



#DeCatálogo El sello Argie Pop Records soltó su sexto compilado, Atando cabos, que tiene descarga libre en Bandcamp y reúne momentos de ska (Papas Ni Pidamos, Kato Ska, El Gran Zarpazo, Malambo Ska Band), cameos de canción de autor (Daniela Doffo, El Maura, Emily And) y flashazos indie (Alquímera, Biómano, Los Lugares, Cenizas de lo Que Somos). También hay nuevos discos del cantautor Daniel Sartori (Sinfonía de amores soñados), de El Milagro de la Navidad (su tercer disco, EMDLN) y de Ignacio Herbojo (el EP Sesión cerrada, cuya recaudación en Bandcamp será donada al Bachillerato Popular Travesti Trans Mocha Celis).

#Pantallazos La ficción hip-hopera argentina Broder (que está disponible para ver en Cont.ar) fue seleccionada para competir en el Festival de Series de Cannes. Por otra parte, los cordobeses Paris Paris Musique metieron su canción You Can’t Stop Me en la banda de sonido de la película mexicana Se busca papá, que estrenó Netflix.

#VideosConCrema Bandalos Chinos subió el clip de El ídolo, nuevo adelanto de su inminente disco Paranoia Pop, con clima de producción cinematográfica, ecos a Elvis y saxo consentido. También hay nuevos videos de Penny Peligro (Ropa vieja), de Suena con Paz (Up, a la intemperie en Tafí del Valle), de Sexólogos del Amor (Domingo) y del freestylero platense KifyKify (Dior, con feat de Kidd Samu). Y hay doblete de Los Besos: sacaron el de Modo avión, con dogma fílmico entre celus y nubes, y se sumaron al nuevo de Diosque, Alegría dispersa, que también tiene fetiche nuboso.

#Cursos&Concursos La campaña internacional Spotlight convoca a jóvenes de entre 16 y 24 años a presentar proyectos para la iniciativa #EsConESI, de lucha contra distintas formas de violencias de género mediante la Educación Sexual Integral: hay tiempo hasta el 2/10, y las cuatro propuestas elegidas recibirán financiamiento. Además, el CC Recoleta convidará charla virtual sobre Cultura Rap, con Juancín, de El Quinto Escalón, y el periodista Juan Ortelli (28/9, a las 19), y la clase abierta sobre autogestión teatral De la idea a la acción, con Diego Sebastián Oria (30/9, a las 19).

#HacelaSimple Salieron canciones de Lichi (Oro), de Lucía Igarzábal (Respira), de Pablo Dacal (Nada de ti, que integrará su próximo disco, compilación de canciones perdidas), del rapero Basket (Turbo killing), del dúo Hembro (Tumba) y de Guadalupe Álvarez Luchía (Dos casas blancas y un tanque de agua, con feat de Julián Kartún, de El Kuelgue).



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Un videojuego para cazar personajes de la cultura argentina | El juego de Mariano Larronde combina la aventura gráfica con trivias y alta argentinidad



“La Plaza de Mayo es un lugar donde suceden los acontecimientos, las tensiones sociales y las cuestiones de la democracia.” La sentencia podría salir de un militante político o un activista por los derechos humanos, pero no: sale de Mariano Larronde, un diseñador de videojuegos que encontró en los fichines una manera de comunicarse. Por caso, Argentina 8-bit, su último juego, coquetea con la idea de un Pokémon Go criollo y un Preguntados de corte pop. Y pone a la Plaza de Mayo como su hot spot.

Argentina 8-bit es una especie de point and clic moderno que se mezcla con la trivia y se ensancha con el espíritu nacional. “Hay que tener presente la cuestión argentina para saber hacia dónde estamos yendo”, explica este desarrollador de 36 años que ya se destacó con Mushroom Guardian, posicionándose entre los primeros puestos de App Store en los Estados Unidos.

En la dinámica del game, Plaza de Mayo se convierte en el centro de la escena. Ahí, el objetivo es desbloquear personajes, divertirse con las Q&A (hay preguntas de política, cultura, deportes, espectáculos y mucho, mucho más) y, como una especie de bonus inesperado, se puede entablar conversaciones con otros usuarios que justo anden por allí. “Ya se armaron grupos, la gente se conecta a la noche y se juntan bastante.”

Además, esta plataforma interactiva permite visitar una especie de museo de arte contemporáneo. “Por todo esto me cuesta ponerle una categoría a Argentina 8-bit“, se sincera. Así las cosas, dentro del juego se exhiben obras de artistas independientes que van cambiando cada cierto tiempo. “Muchos de los artistas me dijeron que por redes sociales les llegó un montón de gente y que, incluso, algunos llegaron a vender sus cuadros.”

¡Qué hacés, personaje!

Entretanto, como si se tratara de una Victorinox nerd & nac & pop & gamer, Argentina 8-bit incorpora herramientas de realidad aumentada. “Además de ir desbloqueando personajes, los podés llevar a tu propio mundo. Los personajes de la virtualidad intervienen tu casa, tu lugar. Podés agregarles frases, armar situaciones. Y la gracia de todo está en nuestra propia cultura.”

Pululan algunos contemporáneos como Moria Casán, el Atendedor de Boludos y Ricardo Fort, el Dios de Internet. También aparecen notables como José de San Martín, Juana Azurduy y la médica Cecilia Grierson. Y una coctelera política que va desde Espert a Myriam Bregman, pasando por CristinaMacri, Milei y Alberto. “Falta algún peronista ortodoxo como Moreno”, bromea el desarrollador.

A la sazón, Argentina 8-bit nace por la necesidad personal de Larronde de revolver los cajones de la historia argentina. Pero, claro, propone hacerlo desde otro ángulo. “Una herramienta así puede servir para aprender sobre nuestras identidades culturales. Nace por la necesidad personal de usar el lenguaje interactivo con la cuestión local”, comenta.

Anteriormente, Larronde publicó Polywings y algunos otros juegos más para la web. Y, a propósito de sus experiencias previas, Mushroom Guardian es de los juegos domésticos más destacables, con un nivel superlativo en jugabilidad, entretenimiento, banda sonora y engagement. “En Argentina no había pasado nada con el Mushroom porque no tenemos tanta cultura de comprar juegos“, dice. Pero, como murmulla el refrán de vaya a saber quién, nadie es profeta en su tierra. “En el mundo de los videojuegos es muy difícil llegar”, desliza.

“Los juegos tienen un poco de todo”

Con unas 70.000 descargas (gratuitas) entre Android y iOS, el boca a boca empujó a que su nuevo proyecto superara sus propias expectativas. “Tenía la necesidad de hacerlo para mí, como un experimento, y de golpe se viralizó un montón. Es bastante para un juego nacional”, sostiene.

Para monetizarlo, Larronde puso publicidades (muy poco molestas, vale decirlo) esparcidas a lo largo de la experiencia. “Monetiza poco pero sirve para pagar los servidores“, apunta. A su vez, Argentina 8-bit tiene una versión premium (paga) que permite jugar sin publicidades y de forma ilimitada. “Todo ayuda para seguir desarrollándolo.”

Fanático de Mario Bros (que le parece “una obra maestra en diseño, música y el juego en sí mismo”) y del Shadow of the Colossus de PlayStation 2 (“Me partió la cabeza”, dice), Larronde pasó un año y tres meses detrás de Argentina 8-bit: “Le dedico mucho tiempo a desarrollar videojuegos”, dice quien en su fábula personal reúne un paso por ingeniería en sistemas, pero también por escuelas de música y hasta un coqueteo con la psicología. “No terminé nada, pero me sirvió porque los juegos tienen un poco de todo. O mucho de cada cosa”, Larronde dixit.

¿Cómo continúa su historia? “Voy a seguir desarrollando Argentina 8-bit, pero ya estoy armando un juego en realidad virtual que todavía no tengo tan definido. Quiero hacer algo que plantee cuestiones sobre la vida y que a la vez sea gracioso“. Y, para cerrar, como si se tratara de una lista de pendientes fichineros, Larronde tacha un par: “Juego de entretenimiento ya hice. Histórico también. Ahora quiero hacer algo filosófico, que te haga pensar en qué hacés, en dónde estás parado y hacia dónde vas“.





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Pussy Riot: “La fuerza de las feministas argentinas es única” | Nadya Tolokonnikova, cara visible del colectivo ruso que toca en el Aurora Home Festival



“No puedo revelar mi locación por cuestiones de seguridad, pero estoy bien. Como la mayoría de la gente, ando pasando la cuarentena”, comparte Nadya Tolokonnikova, la cara más visible de Pussy Riot, al otro lado del Zoom. A poco más de un año de su desembarco en Argentina, donde actuó en Buenos Aires y en la ciudad de Córdoba, el colectivo feminista y post punk ruso se reencontrará con el público local este fin de semana en el Aurora Home Festival, un megaevento online de manufactura mendocina que reunirá un sinnúmero de artistas musicales y visuales de varias partes del mundo.

Si bien reconoce que antes de su debut acá sólo estaba al tanto de este terruño “a través del deporte”, actualmente sabe más de la realidad local gracias a su novio ImKorpo, artista y diseñador argentino establecido en Los Angeles, quien el pasado 4 de julio colgó su nuevo single, Bacteria. Él fue el vínculo para que los traperos porteños Dillom , Muerejoven y Parcas se convirtieran en invitados del simple 1312, que las Pussy Riot pusieron a circular a fines de mayo de este año.

Sorprendió no solo que el featuring de 1312 fuera argentino, sino también que no tuviera a ninguna chica. ¿A qué se debió?

–Mi novio ya había trabajado con Dillom y Muerejoven (ambos de la RipGang), al igual que con Parcas (de la Death Crew). Cuando me puso su música me gustó lo que hacen y cómo suenan. Este trabajo nos llevó varios meses de preparación. Si los invitamos a participar fue porque me pareció atractivo el contraste que aportaban. Aunque no descarto que en el futuro hagamos algo con alguna música o cantante argentina.

1312 está inspirado en las manifestaciones en Chile del año pasado, pero su salida coincidió con las protestas raciales producidas esa misma semana en Estados Unidos. Por eso, mucha gente creyó que el tema surgió a partir del asesinato de George Floyd a manos de la policía de Mineápolis. “Cantar sobre las fuerzas de seguridad o del orden pareciera haberse convertido en un tópico eterno y universal. Mi opinión es que la policía debería ser abolida. Es una institución corrupta que cuida sus propios intereses y necesitamos otra entidad que la reemplace. A pesar de que fue creada para cuidar a los ciudadanos, ya no le creemos, y encima le tenemos miedo.”

Una canción, 20 policías y un perro

Aprovechando el revuelo que generaron con 1312, suerte de manifiesto dedicado a la violencia policial, las Pussy Riot redoblaron la apuesta y lanzaron el 5 de julio su nuevo single, Riot, que refleja la lucha por la igualdad de derechos llevada a cabo en esta época en varias ciudades del mundo, mientras el coronavirus pone a temblar a la humanidad. “Escúchame gritar, tu silencio no te protegerá”, ruge Nadya Tolokonnikova en uno de los pasajes de una canción a la que el propio colectivo describe, al menos musicalmente, como “un encuentro entre Charli XCX y Rage Against The Machine”.

“Sentí la necesidad de reaccionar con mi arte frente a todo lo que estaba sucediendo en mi vida personal y en el mundo, y aproveché que tenía unos ritmos armados”, explica la artista siberiana nacida hace 30 años, acerca de una canción con sabor a himno de protesta. Y además elaborada en tiempo récord. “Grabé el tema yo misma en el estudio que tengo en casa, y el proceso fue parecido a una sesión de terapia. Me preguntaba qué hacer al respecto, porque me era frustrante quedarme con los brazos cruzados. Tomando en cuenta la coyuntura, conseguí ofrecer lo mejor que encontré a mi alcance.”

 

En Riot figura en calidad de invitado un muy buen amigo de Nadya, el productor y DJ alemán IXXF, quien también participó en dos tracks del flamante EP de la argentina Catnapp, Damage. El tema nuevo de las rusas tiene como disparador dos hechos puntuales: además de estar permeado por el movimiento Black Lives Matter, también alude al arresto en junio de Peter Verzilov, ex pareja de Nadya y padre de su hija Gera.

Si bien captó la atención global tras invadir el campo de fútbol en la Final del Mundial de Rusia 2018 -es el tipo al que bajó el croata Lovren- para pedir la liberación de los presos políticos de su país, en esta ocasión Verzilov fue noticia por otra razón. El artista performático y también integrante de Pussy Riot fue acusado de instigar disturbios en el verano europeo de 2019, por corrupción en las elecciones municipales de Moscú.

Según un comunicado del colectivo, 20 policías y un perro, liderados por tres oficiales del Comité de Investigación (la principal autoridad investigadora de Rusia), irrumpieron en la casa de Verzilov sin orden de allanamiento, usando un mazo. Después de supuestamente encontrar evidencia en su contra, fue apresado e interrogado durante 13 horas, sin contacto con sus familiares o su abogado.

¿Qué sucedió con Peter Verzilov desde aquel día?

–En Rusia, si representás alguna amenaza, y con esto me refiero a poder protestar y organizarte, rápidamente te abren una causa y te meten preso. Eso fue lo que le pasó al padre de mi hija. Peter ahora está en proceso de indagatorias e investigaciones. Aunque tiene doble nacionalidad –es ruso y canadiense, al igual que Nadya-, estas situaciones son comunes para cualquiera que el gobierno considere un problema.

La pandemia evidenció, una vez más, lo poco que se sabe de tu país. A pesar de que tienen constitución, elecciones presidenciales y medios de comunicación, ¿Rusia vive en dictadura?

–Recién cambiaron la Constitución… Escriben las leyes como quieren, pueden quebrarlas y dicen qué se vota. A mí eso me parece una verdadera falsedad.

Esta semana, la policía rusa detuvo a 100 personas por protestar contra la reelección de Putin. ¿Por qué es imposible que deje el poder o que gane la oposición?

–Putin no deja el poder porque hizo muchos amigos, lo que podría devenir en que surjan un montón de irregularidades de su gobierno. Ante la posibilidad de que se abran investigaciones, lo mejor para él y su entorno es que siga gobernando.

Y vos, ¿podés volver a Rusia?

–Puedo hacerlo. Cumplí mi sentencia.

En 2012, las Pussy Riot se dieron a conocer mundialmente por improvisar un recital en Moscú, en la Catedral de Cristo Salvador, en el que, a manera de plegaria punk, interpretaron: “Madre de Dios, Virgen, ¡echa a Putin!”. Luego de que la policía las detuviera, Nadia y Maria Aliójina fueron sentenciadas a dos años de cárcel por “vandalismo motivado por el odio religioso”. Sin embargo, debido a la rudeza de la condena, Amnistía Internacional e incluso la propia iglesia ortodoxa rusa pidieron su liberación. A lo que se sumó la presión internacional. Por lo que a fines de 2013 fueron incluidas en una amnistía para 25 mil presos.

Desobediencia de vida

Muy pocos tienen la oportunidad de ingresar en la Universidad de Moscú pero Nadya, que además es cofundadora del grupo de arte callejero Voiná, lo consiguió. De hecho, entró a estudiar Filosofía con los cinco mejores estudiantes de Rusia. Pero se volvió activista mucho antes, luego de leer la novela Norma, del controvertido escritor ruso Vladímir Sorokin, cuando tenía 13 años. Si bien los libros fueron parte de su formación desde la infancia, en 2018 escribió el suyo, El libro Pussy Riot: de la alegría subversiva a la acción directa (también conocido como el Manual Pussy Riot para la Revolución), en el que relata y reflexiona sobre su paso por la cárcel.

Tu libro es considerado una guía para la desobediencia civil.

–Me alegra que se piense eso, aunque ésa no fue la intención. Lo escribí para contar lo que me pasó en la cárcel. En esos dos años, en lo único que pensaba era en salir fortalecida.

Sos la cara más visible de Pussy Riot. ¿De qué manera funciona su estructura?

–Cada uno hace lo que quiere: arte o noticias reales para los rusos.

¿Cómo entra el feminismo entre sus consignas?

–Al principio fue difícil. Cuando empezamos, no era normal ser feminista en Rusia. Inclusive, en nuestro círculo íntimo había gente que nos decía que asustábamos a los demás hablando de homosexualidad y feminismo. La gente sabe que fue injusto que fuéramos presas. Si esto nos pasara hoy, nadie se sorprendería. La gente se acostumbra a las injusticias. A pesar de que en Rusia hay muchas chicas que pueden ser feministas, esto va a llevar tiempo.

Luego de su paso por Argentina dijiste que el feminismo local las sorprendió. ¿En qué sentido?

–Me sorprendieron el poder, la braveza y la organización de las feministas argentinas. También me llamó la atención su capacidad de movilización. Estar en las calles, de la manera como sucede allá, no es algo que haya visto en otros países.

Hasta la fecha, nunca sacaron un álbum. ¿Forma parte del plan?

–Después de sacar singles, y el EP Knife en mayo, nos encantaría lanzar un álbum. Tenemos material para hacerlo, pero no puedo decirte cuándo sucederá.

* Pussy Riot actuará en el Aurora Home Festival el domingo 19 de julio.

Del 18 al 20 de julio, el Aurora Home Festival recreará online, en el marco de la crisis generada por la pandemia de covid-19, un festival integral para ayudar a la comunidad artística global. Los ingresos (la entrada vale 200 pesos en Argentina y 2 dólares en el resto del mundo) se dividirán equitativamente entre los artistas y emprendedores que formarán parte. Los visitantes al festival, que se celebra de forma física hace dos años en Mendoza, podrán recorrer por streaming un canal de visual, otro de charlas y talleres, un bar 2.0 y un campamento virtual, con enfermería y hasta cine. También habrá tres escenarios musicales virtuales en simultáneo, con Pussy Riot, Guti, Puna, Richie Hell, Dibidabo, Chiara Parravicini, Villa Diamante & Rumbo Tumba, Mami, Franco Cinelli, DJ Dolores, Bresh, Kazuya Tamura, Gonza Nehuén, Sol Pereyra y Connie Isla.



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Siete series para terminar la cuarentena | Comedias, policiales, thrillers laborales y antologías de terror en Netflix, HBO y UN3.tv



Las que estrenaron

Casi feliz (primera temporada, Netflix) 

Mientras las comedias con onda resultan tan escasas como un yaguareté hincha de Atlanta, Sebastián Wainraich parte de su propio personaje de estrella radial para pivotear en el humor loser-agridulce de la Louie de Louis CK y lograr la mejor producción argentina de la era seriéfila. Hay invitados del círculo rojo de Wainraich como Dalia Gutmann o Julieta Pink, aparece Natalie Pérez como ex esposa y hasta pintan “cameos” de Paul McCartney y Marty McFly.

Recursos inhumanos (primera temporada, Netflix)

¿Qué pasaría si Enzo Francescoli o Martín Palermo se convirtieran en actores dramáticos? El talentoso y cabrón delantero francés Éric Cantona, leyenda del Manchester United de los ’90, protagoniza esta miniserie agria y espeluznante –en el sentido más thriller de la palabra– sobre explotación laboral y desesperación de clase trabajadora.

M (UN3.tv)

Una parejita yanqui rastrea a un hombre perdido en una Patagonia boscosa, en una historia truculenta de pumas, crimen y cierto regusto místico, fragmentada en episodios bien breves, de diez minutos, como para meterse pastillitas de suspenso cuando el cuerpo pida.

Las que siguen

The Twilight Zone (segunda temporada, CBS internacional) 

Tal vez la conozcas como La dimensión desconocida: esta clásica franquicia de “formato antología” –historias cortas que, en este caso, tienen en común algún hecho inexplicable o sobrenatural– soltó su cuarta encarnación en 2019, después de sus ciclos de 1959, 1985 y 2002. El mezcladito de piezas vira, según el episodio, al suspenso, la filosofía, la justicia poética o el terror. Para pescar con torrents.

Search Party (tercera temporada, HBO Max)

Bajo la premisa de que “cualquiera puede investigar”, la astuta Dory de Alia Shawkat conduce su equipo de amigos neoyorquinos en la búsqueda zigzagueante y frenética de una chica desaparecida, en un mash-up de comedia, misterio y frescura sub-25 que recuerda a Scooby Doo, pero sin el gran danés goloso y bajonero.

Sorjonen (tercera temporada, Netflix)

En la nada fría frontera entre Finlandia y Rusia, con personajes estonios y lituanos pululando aquí y allá, el atormentado y sensitivo detective Kari Sorjonen se revela como el Sherlock Holmes escandinavo. Tiene una mente superior pero sufre cada caso en carne propia y construye un policial a la medida de la era del streaming.

The Sinner (tercera temporada, Netflix)

Nueva oportunidad para pasar tiempo con Ambrose, ese detective sonriente, blando, querible y libidinoso que arma cuidadosamente Bill Pullman y que ante un cada caso enmarañado y truculento cambia el recorrido del relato policial: siempre sabemos quién es el asesino, lo que todavía no sabemos es por qué lo hizo.



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“A los jóvenes nos apasiona disminuir las injusticias” | Yael Crupnicoff tiene 17 años y es referente de los Clubes TED-Ed y Jóvenes por el Clima



“Somos una generación que se dio cuenta de que un montón de cosas no estaban funcionando bien”, advierte rápido Yael Crupnicoff, adolescente argentina de 17 años que participó de La lección más grande del mundo de UNICEF, un evento educativo que reunió a expertos y jóvenes para pensar el futuro post covid-19. La joven compartió la actividad con la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, y con la actriz y activista Millie Bobby Brown, a.k.a. Eleven de Stranger Things. “Hablamos sobre el rol de los jóvenes en la pandemia y pensamos un poco el mundo del mañana”, suma.

Yael es egresada de los clubes TED-Ed, una organización que depende de TEDx en la que los estudiantes atraviesan un proceso similar al de un orador profesional. Mientras, cursa el último año del secundario en la escuela Martín Buber y milita activamente en Jóvenes por el Clima, una agrupación internacional que empuja causas ambientales. “Muchas de las soluciones están llegando desde los jóvenes, que somos quienes más estamos activando”, asegura.

 

Por estos días, Yael no puede marchar en las calles pero aprovecha su tiempo para militar en las redes sociales y, fundamentalmente, para educarse. “La cuarentena nos sirvió para formarnos, para investigar y estructurar todo”, explica. Vía Zoom, haciendo vivos en Instagram sobre distintos temas, aprovechando Twitter para seguir conectados a nivel político o usando Reddit para revolver ideas, Yael y sus compañeros exprimen sus horas al máximo, muy a pesar de las circunstancias.

A los jóvenes nos apasiona mucho disminuir las injusticias. Y en vez de quedarnos en una actitud pasiva, decidimos adaptarnos. Vale la pena arrancar de cero o romper con lo que siempre fue igual por muchos años”, arremete. “Nos preocupa la desigualdad de género, la inequidad económica, la falta de diversidades en todos los ámbitos, pero fundamentalmente en los espacios de poder.”

Culpas pasadas y crisis presente

A la sazón, Yael forma parte de una generación que pagará la cuenta por decisiones que no tomó: la ambición política, la codicia personal, las industrias destructivas, la erosión del tejido social, la desatención a ciertos tópicos sensibles, las consecuencias fatales con el medioambiente. “Queremos un lugar en las mesas donde se toman esas decisiones”, revuelve.

Pocas manos, muchas atribuciones: ahí quieren erosionar, sobre ese concepto quieren irrumpir los jóvenes activistas. A su vez, su participación no se ve atraída por los verticalismos ni las ONG ni los partidos políticos. “Algo interesante de nuestra generación es que nos agrupamos por compartir ideas similares, como el aborto legal o el cambio climático. No queremos casarnos con un lado o con otro. Aprendimos a dudar un poco más de todo. Pensamos las cosas en términos flexibles y queremos generar otro tipo de vínculos”, explica.

#QuedateEnCasa como Yael, que investiga y se forma mientras milita en redes sociales | Foto: Cecilia Salas 

La pandemia no detiene su militancia y arremete fuerte y al medio: “El mundo no debe mirar para otro lado”. Para Yael, muchas de estas determinaciones deben partir desde los grandes países y las empresas poderosas, muy a pesar de las (valiosas) acciones individuales. “Diría que hay una gran conciencia, pero se observa todo como un ‘problema del futuro’. No se habla de crisis climática en tiempo presente. Tenemos que saber que esta crisis no va a afectarnos a todos por igual”, señala la joven a propósito del fuerte impacto que tendrá esta problemática en los sectores más pobres y marginados de la sociedad.

El capítulo local de Jóvenes por el Clima, la orga de la que forma parte, está liderado por Nicole Becker (19) y Bruno Rodríguez (20), dos jóvenes ambientalistas argentinos. ¿Admiran a Greta Thunberg ? Por supuesto, pero de una manera particular. “La magia de Greta radica en que es una chica muy emocional y eso no está asociado al poder y a quien puede liderar movimientos. Ser nena no le es un obstáculo. Nunca usa la plataforma para hablar de ella misma. Lo bueno de que exista Greta es que existirán más como ella. Necesitamos escuchar otras voces.”

El gen activista de la cultura joven

Entretanto, Yael y los suyos celebran que sus referentes culturales (cantantes, actores, deportistas) estén mediados por cuestiones de derechos, compromisos ideológicos y posiciones políticas. Asimismo, Crupnicoff sugiere: “La mayoría de las series y películas que nos gustan tienen un sub-plot con algún tipo de interés en la diversidad”.

Por ahí pulula el respeto por Lisa Simpson, la admiración por el feminismo de Emma Watson, su amor por las sagas de Harry Potter y Los Juegos del Hambre, pero también la validación a Los hombres que explican cosas de Rebecca Solnit y a Supremacía blanca y yo de Layla Saad. “Nos resulta raro que alguien que admiramos no se pare en contra de las injusticias”, Yael dixit.

Para reforzar su activismo, Crupnicoff considera importante leer, escuchar, forjar carácter. También seguir a otros activistas en redes sociales. Escribir textos, compartir carteles propositivos y hacer close-up sobre algunos hábitos cotidianos como el lenguaje. “Tenemos que llamar la atención cuando cerca nuestro surgen comentarios homofóbicos, racistas o machistas”, comenta. “Y es importante que la otra persona entienda por qué se le llama la atención.”

A propósito, ¿por qué pensás que en Internet prenden tanto los discursos de odio, supremacistas y radicalizados?

Internet es un arma de doble filo. Le da una plataforma a todo el mundo. Eso está muy bueno, pero tiene otro lado que no lo está: es el daño con el que tenemos que lidiar. Nuestro like también vale, por eso no existe el consumo irónico. Tenemos que elegir lo que queremos consumir. Y hay que tener valentía para bloquear o silenciar. Nuestra atención es un bien limitado. De hecho, uno no trata de convencer al extremista de que lo que está diciendo está mal. No, no le das cabida y punto. Hay que dejar de poner atención a eso y generar mejor contenido.





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¿Es Stargirl la primera superheroína realmente adolescente? | En la serie de DC, lo juvenil no está solo en su protagonista sino también en su temática



“¡Ey! ¡No está bien tratar de puta a otra chica!” La frase de la heroína Stargirl no define necesariamente a la serie pero sí al personaje, y delimita bien el universo de problemáticas que recorrerá en sus capítulos. Y ahora, ya con media docena de episodios estrenados, también se la pueda poner en perspectiva con las otras propuestas televisivas del universo de DC Comics (Arrow, Flash, Supergirl, Legends of Tomorrow, Black Lightning, Titans), también conocido como “Berlantiverse” por la mano de su productor general, el guionista estadounidense Greg Berlanti.

Stargirl retoma un personaje de DC Comics. En esta adaptación, Courtney es una adolescente que, por esas cosas de la vida, termina con el “báculo estelar” –o de las estrellas, según la traducción de “star staff”– que pertenecía a Starman, un encapotado de la era de plata de los superhéroes que integró la Justice Society of America (JSA, o Sociedad de la Justicia de América), el antecedente de la edad de plata de la actual Liga de la Justicia.

La JSA se enfrentó –y perdió miserablemente– contra la Sociedad de la Injusticia que, obviamente, sigue activa. Y no hace falta imaginar el resto: la piba buscará llevárselos puestos mientras recrea el equipo que la antecedió con lo que tiene a mano: sus compañeros de secundaria.

 

Hasta ahí, y un poco más adelante también, la cosa es bien de fórmula. Berlanti no es un gran innovador, pero sabe encontrarle el punto a las series y anclarlas en un tema que las identifica. Si en Black Lightning los problemas de la comunidad afrodescendiente se mezclaban con los deberes paternales del protagonista, en Stargirl se cruzan las relaciones adolescentes con una dinámica de traspaso generacional.

Acá hasta los villanos tienen hijos y piensan sus proyectos de dominación mundial en función de ellos. Desde el primer capítulo el espectador puede jugar a adivinar qué descendiente seguirá los pasos de sus padres, cuál intentará romper la tradición familiar y quién podría negarla para unirse a los héroes.

Superheroísmo y adolescencia

Si bien no se explica directamente, es fácil intuir que el báculo mágico le da sus poderes a Courtney por sus persistentes buenas intenciones. De ahí el énfasis de los primeros capítulos por pararle el carro a la bully y su slut shamming (y luego, por redimirla), la práctica de tratar de “puta” (slut) a cualquier piba que ejerza su propia sexualidad. En el caso de la serie, ese slut shamming tiene algo de admonitorio, porque va de la mano de la violación de la privacidad que un flaco ejerce sobre una piba. Así, Stargirl aprovecha una temática especialmente sensible para quienes transitan la adolescencia para motorizar la trama.

Lo llamativo es que, hasta ahora, los temas adolescentes eran una rareza en el universo Berlanti de superhéroes. En todo caso, aparecían algunas cuestiones vinculadas a lo juvenil, pero siempre en personajes secundarios: la hermana de Flecha Verde en Arrow, las hijas devenidas heroínas del protagonista de Black Lightning, la extrañeza y el desfase con el mundo en Titans, que más bien hablaban de esa transición entre la adolescencia y la primera adultez.

 

Pero las propuestas televisivas de DC Comics bajaron progresivamente la edad de sus protagonistas. En Arrow, Oliver Queen ya entraba en escena con indisimulables más de 30 años y sus problemas eran todos muy serios. Ahí llegó Flash para sostener la cuota de melodrama pero alternarla con momentos más risueños, pero el Barry Allen de esta serie ya tenía veintilargos. Supergirl, más tarde, sería un poco más joven, pero en todo caso sus conflictos personales eran los de cualquier veinteañera que da sus primeros pasos sola por el mundo. En Titans, pese a que la cuestión juvenil está muy presente, son personajes por fuera del mundo. Su desarrollo no está dado tanto por su relación con él como por lo excepcional de su situación.

Y es en este sentido que Stargirl llama la atención. Porque Stargirl sí se propone a sí misma como serie de adolescentes. Incluso hay un chiste recurrente en casi todos los capítulos, que es cuán ridículos son los adultos para nombrar las cosas. Y si se presta atención, hasta los propios villanos son un poco ridículos. Al fin y al cabo, su tiempo ya fue: es la hora de ella y sus amigues.



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