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Fernán Quirós: “La inmunidad de rebaño es una estrategia equivocada” | El ministro de salud porteño afirmó que la Ciudad tiene una curva de contagios “madura y horizontalizada”



El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, destacó que la ciudad de Buenos Aires tiene “una curva madura y horizontalizada”, que indicaría una posible estabilidad en la cantidad de casos de Covid-19. Además, precisó que entre “el 12 y el 14 por ciento” de los porteños probablemente ya tenga anticuerpos contra la enfermedad del coronavirus. “No es tanto el esfuerzo que nos queda por delante”, auguró.

“Sabemos que estamos cerca de que entre el 12 y 14 por ciento (de la población) probablemente tenga anticuerpos por la enfermedad. Tenemos una cuerva madura que está horizontalizada y R (índice de velocidad de contagios) cercano a 1”, puntualizó el funcionario durante una conferencia de prensa esta mañana.

El presentar el porcentaje de contagios en la ciudad, el funcionario destacó que la experiencia internacional demostró que el pico de contagios en los países más afectados por la pandemia ocurrió cuando alrededor del 20 por ciento de su población contrajo el virus, como Madrid, Milán o Nueva York.

No obstante, explicó que “la mayoría de ciudades del mundo que tuvieron curva clara, han tenido un descenso y finalización (de la pandemia) cuando se dieron eventos combinados: varias semanas de transitar la enfermedad con un aprendizaje social sobre los cuidados; políticas públicas de restricción y distanciamiento; y coincidencia clara en que cuando entre 10 y el 20 por ciento de toda ciudadanía alcanza anticuerpos, suele ser el período donde la curva baja”.

Distinto es el caso en las villas y barrios más pobres de la ciudad, donde según los datos oficiales, alrededor del 40 por ciento de la población tuvo Covid-19.

En este sentido, el ministro expresó sus esperanzas de que “si mantenemos esta estabilidad, podremos tener una mirada diferente” en las próximas semanas que hablarían de una mejora sustancial de la situación.

“La curva de la ciudad está madura y no es tanto el esfuerzo que nos queda por delante” pero “esto aún no pasó”, resaltó Quirós.

Asimismo, el funcionario aclaró que “si los datos indican que si la cosa va para mal, naturalmente vamos a mostrar los datos a la ciudadanía y proponer lo que creamos más conveniente. Luego, estará entre nosotros y la ciudadanía entendernos”.

Durante la entrega del reporte de la situación sanitaria en la ciudad producto de la pandemia, Quirós precisó que de las 480 camas de terapia intensiva que tiene el sistema público, 280 están ocupadas. Mientras que en el sector privado, la tasa de ocupación “está cerca del 70 por ciento”. Agregó: “Necesitamos que la gente nos acompañe y tome conciencia del cuidado”.

Por otra parte, negó que la ciudad de Buenos Aires haya decidido avanzar hacia una fase de mayores aperturas de actividades con el objetivo de la búsqueda de la inmunización de la sociedad a partir de contagios masivos que corten la cadena de transmisibilidad del virus. “La estrategia de buscar la inmunidad de rebaño es equivocada. Esa ha sido la experiencia en el mundo”, aseveró.

“La evolución natural de la enfermedad es tan fuerte e intensa que es imposible sostener el permiso de la infección comunitaria libre. Si no, basta con ver los países que lo intentaron y ver cómo han tenido que recuperar esas decisiones e ir hacia modelos más restrictivos”, puntualizó. 



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Alberto Fernández y la ley del Aborto | “La voy a mandar tan pronto pueda”



¿Cuándo se va a va a debatir la ley el aborto?

 –Exige un debate grande y estoy tratando de que no ocurra en el medio de este conflicto. Pero estoy convencido de que hace falta. El otro día Romina del Pla me retó, que lo estaba esperando. Le dije “no me convenzas de nada porque en 1985 yo daba una materia que se llamaba ‘El aborto, reflexiones acerca de la conveniencia de su castigo’”. Y la conclusión al terminar el curso era que el aborto no debía ser punible. Mucho antes de que haya un debate público.

–¿Será este año?

–Ojalá. Es un problema muy serio que tenemos que resolver. Preservar la salud de las mujeres, las muertes que ocurren con los abortos, las lesiones que muchas veces las dejan estériles y sufren daños irreparables por abortos mal practicados. Voy a mandar la ley tan pronto pueda.



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¿Engancharse en contradicciones secundarias?



Por supuesto que la noticia es el aflojamiento de la llamada cuarentena en el AMBA y que, pese a la sensación de respiro, hay interrogantes sin despejar.

No sería real, o no debiera serlo, que alguien no tenga dudas.

La principal, o una de ellas, es el aparente contrasentido de que se alivianan las restricciones cuando se acentúan los contagios.

Como explican los especialistas que, con necesaria prudencia, aclaran que lo son no de todo sino de las pocas cosas seguras, se consignan números de lo sucedido hace un par de semanas.

Se supondría, en consecuencia, que la foto actual da lugar para optimismo moderado. Desde ya: a pesar de que el último tramo presuntamente endurecido terminó en relajo evidente.

Y punto, en términos de observación personal respecto de esto, porque de lo contrario uno entra en la todología que le cuestiona a una cantidad de colegas ansiosos por exhibir que podrían saber, o animarse a decir, más que la suma de infectólogos aplicados al tema.

Como inferencia, sí cabe la presunción de que haber apurado el afloje del aislamiento social tiene aroma al influjo de un sector mediático.

Eso no va en perjuicio de que, además o en verdad antes de la cantidad de gente psicológicamente agotada, el derrumbe económico es casi incalculable. Se agrega al desastre ídem dejado por quien debió viajar de urgencia a Asunción, para abordar con el hombre más rico de Paraguay, involucrado en graves denuncias de narcotráfico y contrabando entre otras, la seria inquietud de ambos sobre el momento de la región.

Se potencia un caldo de cultivo muy complicado de manejar.

Pero no es lo mismo el sujeto social legítimamente cansado que el objeto desestabilizador de unos medios furiosos.

No será la primera ni última vez en que se citen los problemas de comunicación gubernamentales. Por ejemplo, el de un Presidente persuadido de que, en actitud constante, incluso diaria y hasta en más de una oportunidad por jornada, debe ser él quien exponga la absorción de todo: anuncios, réplicas, aclaraciones, desmentidas, lo que fuere.

Parado sobre un samba indetenible, el jefe de Estado saca fuerzas para darle notas a medio mundo con una entrega que sus violentos adversarios mediáticos ni siquiera reconocen. ¿Querían preguntar? Pues ahí tienen. En siete meses de Gobierno brindó, a tirios y troyanos, más entrevistas que un tal Fatiga en cuatro años.

Es otro cantar si eso es una táctica apropiada o un riesgo grande de desgaste.

Se adosaron cruces públicos del oficialismo.

La oposición, que en el centro es la conducida por su prensa, se montó en eso para repartir la idea de un gobierno carcomido.

Llegó más allá: todos sus voceros, en bloque según es habitual, advirtieron que Alberto Fernández ya no controla resortes básicos. Que está entregado al diseño del Instituto Patria, un arcano que jamás explican ni en detalle ni a grosso modo. Que así lo prueban la carta de Hebe de Bonafini en altercado con el encuentro empresarial de Olivos por el 9 de julio; el tuiteo de Cristina con el artículo de Alfredo Zaiat; la inutilidad de la convocatoria al diálogo porque radicó en provocar a los referentes (?) opositores, ya que Alberto comenzó aludiendo al asqueroso aprovechamiento de Fabián Gutiérrez asesinado.

Continuemos a bingo. Numerosos simpatizantes y activos defensores del Gobierno se trenzan en previsibles discusiones acerca de lo mal o bien que estuvo Hebe; de lo bien o mal que hizo Cristina; de si es pertinente sacar trapos al sol; de si Alberto es un vacilante al que deben apurársele definiciones, o un tiempista que calcula los gestos adecuados a la correlación de fuerzas realmente existente.

Son polémicas interesantes.

Pero cabría poner en duda, primero, su alcance popular en medio de una situación de dramatismo inédito. Y segundo, cuánto tiene de verificable que procederes opuestos darían mejor resultado.

Vayamos en ese orden.

El peronismo y la mayoría de sus aliados permanentes o circunstanciales jamás fueron ni serán un movimiento modosito. Sus diferencias suelen manifestarse así como ahora, de manera exteriorizada. Y cuando no es así, se las inventan sus enemigos.

Para el caso, ¿cuál extraterrestre no sabía que Alberto es un moderado con Cristina a su izquierda?

¿El alienígena no sabía que era una coalición con el imperativo de sacarse a Macri de encima, sujeta a contradicciones imposibles de resolver entre la mañana y la noche –o nunca– y a la que encima le cayó una pandemia ecuménica?

Y es indesmentible que el Gobierno corre detrás de la minuta que le fijan las armas mediáticas opositoras, fondeadas en una porción social que sacó el 41 por ciento de los votos y que también es “el pueblo” para desgracia de quienes estiman a esa categoría, el pueblo, como una unidad de intereses comunes.

Con Vicentin, Venezuela, unos periodistas que se hacen los perseguidos, unos miles de fóbicos que ganan la calle por antiperonismo racista, la desesperación por el escenario económico, Lázaro Báez, y poco más, se las arreglan para fijar agenda publicada.

Sin embargo, conjeturando que la comunicación gubernamental primereara, fuese una joyita perfecta y sin restarle importancia a la influencia que tendría, ¿alguien cree de veras en una ofensiva odiadora echada para atrás debido a eso?

Si el Presidente regulara su exposición, agitarían que se lo impuso Cristina. Si Cristina desapareciera de Twitter, vociferarían que la ganó una depresión profunda porque habría reparado en que su construcción sólo llegó hasta el armado electoral. Si ministros y colaboradores salieran a la cancha con intensidad (de hecho, hace un par de semanas ese aspecto está estimulado), prevendrían que lo ordenó Cristina para que Alberto no dé imagen de estar rodeado por zopencos. Si Alberto continuase dando notas a diestra y siniestra, sería para mostrarle a Cristina que conserva autoridad. Si alguna vez arrancara la presentación y el debate parlamentario por el tributo a los patrimonios gigantescos, se señalaría que ganó la voracidad populista de Cristina. Si pasa a mejor vida, sería la prueba de que Alberto claudicó frente al “país racional”. Si se arregla con los bonistas y después con el Fondo, habrá de ser a costa de un durísimo programa de exigencias presupuestarias y serán capaces de correr por izquierda. Si no se arregla, será la irresponsabilidad de haberse izquierdizado.

En resumidas cuentas, y para insistir, estaría haciendo falta una agenda superadora que trace el horizonte capaz de re-entusiasmar. Sin estímulos masivamente convincentes, no se logrará.

¿Es una batería de medidas anunciadas en conjunto? ¿Es una de repercusión instantánea?

Con certeza, es un dietario preeminentemente basado en la economía. Propositivo y de realización pronta. Sin anuncios cuya implementación se demore, porque daría idea de que el brazo oficial quedó torcido.

Tocar privilegios demasiado potentes requiere de muchísima fuerza política.

En pandemia es un desafío más formidable todavía, y recurrir a la movilización popular en términos callejeros se hace impracticable. Eso durará. Largo rato, si es que alguien no se percató.

Si esa agenda se consiguiese, la contienda mediática -lo que se manifiesta a través de ella, mejor dicho- habrá de constatarse no insípida pero, sí, menos relevante que lo que parece.

Mientras tanto, como escribió Sandra Russo en su magnífica contratapa del sábado, aquí, “no rifemos, por embotamiento, confusión o ansiedad, ni un milímetro (de esta oportunidad). Porque si algo tenemos son liderazgos; disímiles, matizados, a veces contradictorios, pero con un mismo propósito”.

A su vez, estaría bueno reparar en que darle pasto a las fieras no consiste en ocultar debates internos, inclusive agudos, sino en ocultarlos como si fuese que la energía del Frente de Todos debería mostrar carmelitas descalzas.

¿Hay riesgo de que se rompa algo sustancial?

Lo habría de engancharse en contradicciones secundarias, cuando enfrente no tienen duda alguna.



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La nueva cuarentena tiene un contundente apoyo social | Encuesta exclusiva



La mitad de los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires están de acuerdo en mantener la cuarentena, pero poniendo en marcha un proceso de flexibilización. A ello se agrega un 26 por ciento que cree que hay que mantener la cuarentena de forma estricta, mientras que sólo el 20 por ciento piensa que hay que levantar todas las medidas y terminar con el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO). El presidente Alberto Fernández sigue teniendo un amplio apoyo de casi dos de cada tres vecinos del Área Metropolitana Buenos Aires (AMBA), mejorando 11 puntos respecto de lo que tenía el 20 de marzo, antes de la cuarentena. En el último mes cayó el respaldo, algo lógico por el desgaste del ASPO y el peso de los problemas económicos. En cuanto a la gestión de la crisis sanitaria, el gobierno de Fernández recoge nada menos que un 80 por ciento de aprobación. En paralelo hay un sólido optimismo respecto de la negociación de la deuda externa: casi seis de cada diez consultados confían en que se llegará a un acuerdo y consideran que la negociación está bien llevada.

Las conclusiones surgen de una amplia encuesta realizada por Aresco, la consultora que lidera Federico Aurelio, a la que Página/12 accedió en forma exclusiva. En total se entrevistaron 4.492 personas de Ciudad de Buenos Aires y los municipios del Gran Buenos Aires, la zona más afectada del país por la covid-19. En el estudio se respetaron las proporciones por edad, sexo y nivel económico-social. El sondeo se hizo por teléfono, lo que hace presumir que está subrepresentado el sector de menores recursos -seguramente el de mayor adhesión al gobierno-, aunque la consultora de Aurelio tiene larga experiencia en materia de factores de corrección en esa materia.

Virus

La encuesta exhibe una notoria coincidencia con el rumbo decidido por Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta: pese a que los datos de la enfermedad no están en descenso, se optó por un programa de flexibilización de la cuarentena.

Exactamente el 50 por ciento de los habitantes del AMBA tienen esa postura, a la que lícitamente puede sumarse el porcentaje (26 por ciento) de quienes se pronunciaron por mantener la cuarentena de manera estricta. Esto acerca el total de los que respaldan el aislamiento a casi el 80 por ciento. Del otro lado, aunque hacen ruido con sus confusas marchas a favor de la libertad, queda un 20 por ciento que dice que se debe levantar la cuarentena. No es, de todas maneras, un porcentaje menor.

Todos estos datos son significativos porque, como coinciden los intendentes del Gran Buenos Aires, los efectos de la cuarentena pegan muy fuerte en los sectores más humildes, de manera que lograr consenso en esas franjas no es nada sencillo. Es más, hay un 17 por ciento de la población que afirma que no tiene ningún ingreso, pero ese porcentaje sube en las franjas de menos recursos. En total, la mitad de los encuestados dijo que su situación económica es peor que antes del coronavirus.

Apoyos

La gestión del presidente Alberto Fernández tiene una aprobación del 64 por ciento, frente a un 32 por ciento que califica negativamente su trabajo al frente del país. Al principio de la cuarentena el mandatario tocó el 85 por ciento, que es el fenómeno que ocurre en las sociedades que enfrentan una guerra o una catástrofe: hay un respaldo casi unánime a un líder, porque existe como un sentimiento de unidad ante una grave amenaza. Después de un tiempo, la lógica es que las cosas vuelvan a la normalidad.

No obstante, el respaldo al presidente es mayor al 53 por ciento que tenía antes de la cuarentena y 16 puntos más que el 48 por ciento que sacó en las elecciones de 2019, aunque en la gestión de la propia crisis sanitaria, la aprobación al gobierno de los Fernández es del 80 por ciento.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, registra una aprobación categórica (76 por ciento), producto del hecho de que lo respalda gran parte de Juntos por el Cambio, pero también lo aprueba una amplia franja del Frente de Todos porque les parece bien que esté sentado junto a Alberto Fernández y a Axel Kicillof en todo lo que tiene que ver con la covid-19. Por supuesto que los números no le deben caer bien a Mauricio Macri, Patricia Bullrich y el ala dura de la oposición, que insiste en que hay que terminar con la cuarentena, critica al gobierno de los Fernández y solapadamente también el jefe de Gobierno.

Por último, los números de Kicillof también son muy buenos (57 por ciento de aprobación), cinco puntos por encima de lo que sacó en las elecciones del año pasado. Además, debe tenerse en cuenta la feroz campaña mediática en su contra a partir de la ofensiva permanente contra Cristina Fernández de Kirchner y la demonización del gobernador.

Economía

Como era de esperar, los cuatro meses de cuarentena y las dificultades económicas fueron mutando la mirada de los ciudadanos frente a las urgencias. Al principio, la prioridad absoluta era el virus y poco a poco trepó la preocupación por la situación económica.

De acuerdo al estudio de Aresco, en este julio hay porcentajes casi iguales: 46 por ciento dice que la prioridad es el virus y 48 por ciento que es la economía. Es otro aspecto del desgaste y la situación de virtual encierro que provoca el aislamiento.

Debe tenerse en cuenta que el 50 por ciento de los encuestados dijo que tiene menos ingresos que en marzo y el 17 por ciento que directamente no tiene ningún ingreso.

Finalmente, más del 65 por ciento está de acuerdo en cómo se está negociando la deuda externa, mientras que el porcentaje de los que se oponen es bajo: 25,8 por ciento. Es obvio que estas opiniones variarán si se llega o no a un acuerdo con los acreedores.

Futuro

Los siete primeros meses del gobierno de los Fernández prácticamente no tuvieron normalidad: como en el mundo entero, el coronavirus irrumpió y afectó todo. En términos comparativos, como lo hace en cada conferencia de prensa, el Presidente puede exhibir números mejores que casi cualquier otro país. Parece evidente que la respuesta fue adecuada, con consensos que registran pocos antecedentes y resultados satisfactorios. Una clave de lo que se viene estará en la resolución de la crisis sanitaria, es decir si el gobierno logra seguir manejando la pandemia con resultados razonables, en términos comparativos.

En el terreno económico la perspectiva es similar. Habrá que salir de la catástrofe que deja el virus, pero también –y está poco dicho– de la situación calamitosa que viene de la gestión de Mauricio Macri. Por ahora es difícil pronosticar cómo evolucionará el apoyo al gobierno, pero el punto de partida del 64 por ciento es más que bueno.  



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Alberto Fernández: “Sé quiénes me votaron y sé qué país quiero” | Entrevista exclusiva con el presidente 



Es un sábado nublado en Olivos. Los negocios están cerrados y en la calle prácticamente no hay nadie, el clima ayuda al cumplimiento de la cuarentena. Pero adentro de la quinta presidencial hay movimiento. Después del mediodía se reunirá el gabinete económico y social para trabajar sobre el plan de la postpandemia, como llama el Presidente a un conjunto de medidas que apuntan a la reactivación económica de todo el país luego de la crisis provocada por el coronavirus. Alberto Fernández llega a la sala de reuniones donde se realizará la entrevista con PáginaI12 acompañado de Dylan y Prócer, los dos collies que lo siguen por todas partes.

En un diálogo extenso, el Presidente anticipa que esta semana presentará el proyecto de Reforma Judicial y que el aporte extraordinario a la riqueza será abordado en el Congreso a la brevedad, aunque aclara que es una iniciativa legislativa. No elude ningún tema, desde las críticas o diferencias dentro de su espacio a su relación con la oposición, dos hechos que marcan su forma de hacer y construir política. “El que se enoja con mi diálogo que se desenoje solo porque no voy a dejar de dialogar”, asegura. Pero también: “sé quienes me votaron, qué intereses represento y qué país quiero. Todo este tiempo dije que tenemos que construir una sociedad más igualitaria y más equilibrada”. Admite que la convocatoria del 9 de julio, donde estuvieron los principales empresarios del país, pudo haber sido más amplia, pero señala: “No puede ser que se interprete que eso implica que uno va a hacer lo que los poderes fácticos mandan. Esa es una lectura mínima, minúscula”. Recuerda que dentro del Frente de Todos conviven miradas distintas . “El problema –concluye– es que nos hagan creer que eso hace imposible nuestra convivencia. Cuando nos convencieron de eso, ganó Mauricio Macri”

–Esta semana se armó cierto revuelo porque Cristina Kirchner recomendó en Twitter una nota de Página/12, de Alfredo Zaiat
, que era crítica de la convocatoria a los empresarios del G6 el 9 de Julio.

–Lo leo mucho a Alfredo, lo respeto mucho. Esa mañana la nota la comenté con Axel (Kicillof), pero no le di mucha trascendencia. Pero Cristina hizo otra lectura y la retuiteó
.

–Surgieron muchas interpretaciones

–La nota plantea cosas que a mi juicio son ciertas y otras que son sesgadas. Si nosotros queremos construir otro modelo de país no podemos hacerlo sólo con los que disfrutan del modelo de país que tenemos, porque ellos no quieren cambiar el país. Pero no podemos hacerlo sin ellos. Son dos cosas distintas.

–¿La convocatoria del 9 de Julio no fue un poco sesgada?

–Podríamos haberla hecho un poco más amplia. Me arrepentí de no haberlo convocado a Hugo Yasky, que representa otra central obrera. Podríamos haber convocado alguien de los movimientos sociales. Pero también sé quiénes me votaron a mí y sé qué intereses represento y sé qué país quiero. Todo este tiempo dije que tenemos que construir una sociedad más igualitaria y más equilibrada y que la pandemia solo dejó al descubierto las miserias de nuestra sociedad, miserias de tal magnitud que de repente aparecieron nueve millones de argentinos a los que el Estado no registraba. Entiendo que la voz de todos ellos soy yo. Porque esos nueve millones de argentinos aparecieron por la acción de mi gobierno, y el Plan Alimentar existe por la acción de mi gobierno, los aumentos en la AUH existen por la acción de mi gobierno. No puede ser que se interprete que un 9 de julio donde están los poderes fácticos de la Argentina acompañando implique que uno va a hacer lo que esos poderes fácticos mandan. Esa es una lectura mínima, minúscula. Hace tres días, cuando a Lula le preguntaron con quién tenía que hablar, dijo lo mismo que yo creo: cuando uno gobierna es el director de orquesta. Todos tienen que tocar la partitura en el momento que les toca. Si ustedes revisan, siempre mis críticas fueron para el discurso único. La opinión de Cristina es muy importante en la política argentina, muy valiosa y muy respetable. Uno tiene que tener en claro por qué llegó. Yo llegué porque los más necesitados están pidiendo que se ocupen de ellos. Yo me ocupé de ellos en todo este tiempo y me voy a ocupar de ellos primordialmente en el futuro. Cada vez que hablé empecé mi discurso diciendo primero los últimos, primero los que lo están pasando peor.

–¿Le molesta que critiquen su excesiva vocación de diálogo?

–El que se enoja con mi diálogo que se desenoje solo porque no voy a dejar de dialogar. Por qué es lo que es lo que siempre creí en política. En política se conduce dialogando.

–¿No se complica el diálogo a veces para representar determinados intereses?

–Creo que muchos empresarios se han dado cuenta que el capitalismo no existe si no tienen consumidores. El capitalismo no existe en un mercado empobrecido. La crisis nos tiene que hacer repensar muchas cosas. El capitalismo tal como lo conocimos no tiene mucho sentido. Ha demostrado una debilidad enorme pues, como le gusta decir a Axel Kicillof, apareció un virus imperceptible al ojo humano y desmoronó la economía mundial en cinco minutos. El sistema económico mundial ha dejado de ser sólido cuando lo financiero pasó a un primer plano y lo productivo pasó a un segundo plano. Es hora de que repensemos un modo de producción menos contaminante, que repensemos un modo de producción antes que un modo de enriquecimiento financiero. Que nos demos cuenta de que hemos generado un sistema de concentración de la riqueza que ha condenado a muchos pueblos del mundo a vivir en la miseria. Esta posición es la que he planteado siempre.

–Desde otro lado, Adelmo Gabbi, de la Bolsa de Comercio, dice que a veces le manejan la lapicera.

–No me preocupa mucho lo que la gente cree. Respeto lo que la gente piensa. Soy muy seguro de mí mismo, que cada uno piense lo que quiera. Estoy muy seguro de lo que estoy haciendo y me siento muy acompañado por mi fuerza.

–¿Qué pasa cuándo no hay voluntad de diálogo del otro lado? Por ejemplo, cuando los presidentes de los partidos de Juntos por el Cambio hicieron ese comunicado sobre la muerte de Fabián Gutiérrez

–En la charla que tuvimos después de ese documento con los diputados de la oposición de Cambiemos expresaron su vocación de dialogar de otro modo. El senador Luis Naidenoff, el diputado Cristian Ritondo hablaron de la necesidad de reconstruir la confianza para generar un diálogo más sincero. Pero para reconstruir la confianza hay cosas que no se deben hacer y decir. Ese comunicado fue tremendo. Insinuaba que el asesinato de una persona era producto del interés judicial de mi vicepresidenta y que yo era su encubridor. Un delirio, un disparate insoportable para la convivencia democrática. Yo estoy dispuesto a renovar la confianza pero hay cosas que pasan el límite. Fue inadmisible.

–En la conferencia del viernes estuvo Gerardo Morales, gobernador de Jujuy, explicando la situación en su provincia. Y en Jujuy sigue presa Milagro Sala.

–Ya dije todo lo que tenía que decir al respecto sobre Milagro Sala y es lo que creo. Marqué dónde estuvieron los errores procesales y judiciales del caso. Creo que ella es parte de los tiempos de la Argentina donde el encarcelamiento preventivo se hizo con una gran irresponsabilidad. Ahora eso está en instancia de apelaciones y no sé si llegó a la Corte Suprema. Pero cuando uno habla con el gobernador de Jujuy, es el que han elegido los jujeños. Y el viernes puse el caso jujeño porque es uno de los casos que son un problema.

–Las diferencias y la confrontación son también parte de la política

–El diálogo es un camino de encuentro, pero si no hay encuentro las decisiones hay que tomarlas. Y hay muchas cosas en las que sé que hay disidencias. El otro día hablé con la Asociación Cristiana de Empresarios y les dije lo que les acabo de decir a ustedes y ellos consideraron que el planteo mío era el planteo correcto pero seguramente el día que tengamos que hablar de aborto tendremos posiciones distintas. Pero creo que hemos hecho las cosas lo mejor que pudimos y creo que los resultados no son negativos. Hay una fuerza que trata de dividirnos permanentemente y nosotros no debemos caer nuevamente en esa trampa. Somos una fuerza heterogénea que tiene miradas diferentes. Eso es cierto pero no queremos que nuestro pueblo vuelva a someterse a políticas que generaron que el país quede virtualmente fuera del mundo y que le ha hecho sufrir a millones de argentinos. Con cierre de fábricas, con pérdida de empleos y aumento de la pobreza. Tenemos que concentrar todo nuestro esfuerzo en esa gente. Tenemos que entrar al mundo con otra inteligencia, sin apegarnos a ningún mandato geopolítico. Tenemos que hacer todo lo posible por volver a reconstruir la unidad del continente. Eso es lo que creo y creo que lo podemos hacer y no nos tienen que confundir. Hay muchas cosas que decimos francamente y que las potencian para que parezcan peleas y conflictos. Lo que tenemos que entender los compañeros es que nos hacen esas cosas para que caigamos en esas peleas y no tenemos que caer.

–¿Lo hacen para incentivar el fuego amigo?

No hay fuego amigo, hay gente que dentro del espacio tiene miradas propias y está bien. Eso fue el peronismo siempre. Y nosotros queremos ser más que el peronismo. Queremos que haya más gente, que haya independientes, gente de centro izquierda que no necesariamente sea peronista y se sienta parte de este frente de todos y todas. Entonces ¿cuál es el problema de que tengan en algún punto una disidencia? El problema es que nos hagan creer que eso hace imposible nuestra convivencia. Cuando nos convencieron de eso ganó Macri, nunca se olviden.

Plan pospandemia y deuda

–Ya hay un plan pospandemia. Lo anunció a los legisladores de la oposición. ¿En qué consiste y cuándo lo lanzarían?

–En una serie de medidas que reactiven y pongan en marcha otra vez la economía. Son un montón de medidas. La idea es dividir el país en seis regiones: AMBA y las cinco que ya existen, Centro, NOA, NEA, Cuyo y Patagonia y hacer planes específicos para potenciar las fortalezas de cada región. La pandemia nos da la oportunidad de ir hacia un lugar de construcción distinto. Hay un plan general y un plan específico. Va a ser necesario hablarlo con los gobernadores de cada región.

–¿Y en qué consiste el plan general?

–Es un conjunto de medidas. Hasta acá tenemos casi 60 medidas que tienden a volver a poner en marcha la economía dando incentivos.

–¿Qué lugar ocupa la obra pública?

–Buena parte del plan es obra pública y la construcción de viviendas. Son formidables movilizadores de la economía porque ayudan a mover muchas actividades y muchos sectores de la economía y no necesitás importar insumos. Creo que en los próximos días vamos a estar en condiciones de anunciarlo. Las medidas van a marcar cuál es nuestro norte. Algunos van a decir que está todo nublado, que no es fácil caminar, eso es la pandemia. Pero lo que no queremos es discutir hacia dónde vamos, porque tratan de instalar que no sabemos qué hacer y nosotros lo sabemos perfectamente. El problema es que está lleno de neblina.

–¿Parte de este paquete puede ser un blanqueo como pide la Cámara de la Construcción?

–Eso está en carpeta. Es un pedido de la Cámara. Confieso que soy muy poco amigo del blanqueo. Me interesa mucho más que el dinero que se blanqueó y se quedó en paraísos fiscales vuelva a la Argentina. La Cámara de la construcción propone hacer un nuevo blanqueo a cambio de que se invierta la plata en construcción. Está como un montón de propuestas en estudio.

–En medio de la pandemia se da también la negociación con los bonistas y BlackRock, uno de los grupos, es muy reticente al acuerdo. ¿Qué expectativas tiene?

–Siempre digo que por algún designio divino cada vez que me toca llegar el Gobierno la Argentina está en default. Nos dimos un plan serio para que la Argentina pueda reordenar su deuda de manera tal que esa deuda se haga pagable sin que eso signifique nuevas postergaciones para sectores ya muy lastimados. Yo no quiero que Alberto Fernández arregle su problema para gobernar, porque eso lo hubiera hecho el primer día. La oferta de ellos fue no pagar nada durante cuatro años y después pagar lo que la Argentina no iba a poder pagar, pero no tengo ningún interés en dejarle el problema a otro. Lo que intento es que la Argentina resuelva su problema. Hemos actuado de buena fe. Hemos seguido los criterios financieros internacionales. Hemos hecho una propuesta auditada por el Fondo Monetario. Los hemos escuchado. Y nos hemos extendido hasta este límite. Esta es la última oferta que hace la Argentina, no va a haber otra.

–¿Es optimista?

–Soy optimista porque espero que entiendan que hemos hecho un gran esfuerzo. Y que en esos años donde ellos compraron deuda yo en Argentina decía que era una locura lo que estaban haciendo. Pero más allá del error que pudo haber significado esa inversión por parte de ellos nosotros queremos encontrar una solución. Espero que sea la última vez en la historia que la Argentina discuta el problema de la deuda. Además sería interesante que el mundo se ordene financieramente, el mundo quedó dado vuelta, hay alrededor de 40 países que están en condiciones de defaultear.

–¿Si se llega a un acuerdo, Argentina después no va a necesitar más nueva deuda?

–Espero no necesitar nada. Espero que la Argentina se recupere con sus propios recursos, con el impulso del Estado y que dejemos de endeudarnos porque la deuda nos condiciona. Pasa en la vida individual y pasa en la vida de los países, no te condiciona sólo políticamente te condiciona para poder proyectar porque tenés esa espada de Damocles en tu cabeza. Soy muy kirchnerista, nestorista. Yo lo viví con Néstor y lo aprendí con Néstor. Había cinco reglas que respetamos durante todo el mandato: desendeudarnos, acumular reservas, tener un dólar competitivo para poder exportar, superávit comercial y superávit fiscal.

–Ahora va a tener un aumento del déficit fiscal.

–Pero claro, lo que pasa es que todo eso ocurre en países sin pandemia. Evidentemente el problema fiscal lo vamos a tener porque hemos puesto mucho dinero que la gente necesitaba en el bolsillo. En un momento donde la economía estaba totalmente paralizada. No soy un dogmático del superávit fiscal, pero claro que es mejor vivir sin deudas y es mejor que gastes lo que te entra. Ahora este es un momento único, único, que nadie vivió, nadie me lo puede contar.



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Las series que recomienda Alberto Fernández | Para acompañar la cuarentena



“Hay una que me pareció impresionante”, empieza Alberto Fernández la recomendación de Así nos ven
, “y lo más impresionante es que al final vi que era un hecho real”. La serie cuenta cómo en 1989, cinco adolescentes negros fueron acusados de violar a una mujer blanca en el Central Park de Nueva York. Eran inocentes y su proceso, viciado de racismo y conveniencia, dio pie a la llegada al poder de Giuliani. Del drama que se sumerge de lleno en el racismo en Estados Unidos, tan actual, salta a un rubro más intimista.

“Para los que nos gusta la música hay una serie que se llama The Eddy
, que habla de un club de jazz en París que es una maravilla”, se entusiasma enseguida al presentar la historia que recorre la vida de los músicos de la banda, atravesados por un barrio de los suburbios marcado por las cruzas culturales, raciales y religiosas.

Dentro del cuadro de honor, pero más clásicas, queda lugar para Fauda –“muy impresionante”, define el Presidente a la serie que cuenta las vertiginosas experiencias de un comando israelí que se infiltra en los territorios ocupados– y la multicomentada Chernobyl
, que también se hace acreedora de un “impresionante”.

Basada en el libro Voces de Chernobyl, de Svletana Alexievich, la polémica miniserie, que provocó ríos de tinta en todo el mundo, abre el debate sobre los ocultamientos y los sacrificios provocados por la catástrofe nuclear que dominó el final de la “guerra fría”.

Pero no todo es drama en la pantalla del Presidente. “Para los que quieren algo más liviano vi dos series que son muy distintas pero lindas para ver”, cambia de registro. “Una tiene a Michael Douglas como protagonista y lleva ya dos temporadas”, describe para señalar El método Kominsky
, la serie de Netflix donde un actor y su agente (Alan Arkin) surfean la vejez con grandes dosis de humor agrio, diálogos picantes y compañía contenedora. 

“La otra es la de Sebastián Wainrach”, deja para el final a la producción argentina Casi felices,
 donde el actor y guionista mezcla lo autobiográfico y la ficción en una histoira que desmitifica la fama y aborda los problemas de ego desde la comedia. “Es muy linda, muy costumbrista”, concluye el Presidente.



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La Defensoría del Pueblo bonaerense pide que le quiten la concesión a Edesur | Varios indentendes expresaron sus quejas por los cortes de luz



La Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires solicitó al Ente Nacional de Regulación de Electricidad que le quite la concesión a la empresa Edesur, luego de los reiterados cortes de luz en diferentes municipios en los que opera y la sostenida falta de inversión de la empresa para evitar estas interrupciones constantes, situación que se agrava en este contexto de pandemia. Distintos intendentes del conurbano bonaerense repudiaron el accionar de la empresa por considerar que tuvo ganancias extraordinarias durante el gobierno anterior y no invirtieron lo suficiente. Los reclamos contra Edesur crecieron un 70 por ciento con respecto al año anterior y es la empresa más denunciada por los bonaerenses.

“Edesur tiene rehenes a millones de bonaerense que sufren desde hace tiempo de cortes, una situación que se agrava por el contexto de cuarentena que estamos atravesando”, sostuvo el defensor del Pueblo, Guido Lorenzino, luego de mantener una reunión virtual con intendentes de distritos afectados. En un comunicado difundido esta tarde, Lorenzino remarcó que “la empresa viene de tener ganancias siderales gracias a los tarifazos de los últimos años, pero ni con esa circunstancia realizó inversiones ni le da respuesta a los vecinos y vecinas”.

La Defensoría le hará un pedido oficial al Ente Nacional Regulador de la Electricidad para que le quite la concesión a Edesur, un reclamo que se une al pedido de los jefes comunales de los municipios en los que la empresa incumplió con las normas que regulan su funcionamiento. “Edesur obtuvo ganancias millonarias en los últimos cuatro años. A pesar de los aumentos de tarifas, que en algunos casos llegaron a ser de 5000 por ciento, no hizo las inversiones necesarias para mejorar el servicio a los usuarios, ante la falta de control del gobierno anterior. El resultado son servicios malos y caros”, agregó.

“Durante 4 años Edesur ganó sumas gigantescas por los tarifazos y negocios de Mauricio Macri. Nuestrxs vecinos se endeudaron para pagar cuentas y cada vez hay más cortes. ¿Qué hicieron con la plata de la gente? Porque inversiones no hubo”, sostuvo la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza en su twitter. No fue la única, también se sumaron a los posteos en redes sociales en repudio al accionar de Edesur los intendentes de Florencio Varela, Andrés Watson; de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde; de Almirante Brown, Mariano Cascallares; de Berazategui, Juan José Mussi; de Cañuelas, Marisa Fassi y de San Vicente, Nicolás Mantegazza.

“Hablamos con varios intendentes y nos comunicaron que la situación es realmente angustiante”, explicó el defensor. Luego afirmó que “la luz es un servicio público esencial. Edesur no puede seguir afectando a diario la vida de tantas personas. Necesitamos revertir esta situación para que los bonaerenses tengan un servicio de calidad”.





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Adagio sostenuto



El momento político argentino se parece al adagio de algunas sinfonías y conciertos de música clásica. Es un tempo lento, de transición, que suele ser el segundo o tercer movimiento de las obras más hermosas, particularmente de los siglos 16 a 18.

En nuestro caso, como en tantos otros temas, es un movimiento grave y de algún modo sombrío, como es normal en la pandémica Argentina posmacrista. Pero no es desesperante y, al contrario, hasta permite entrever un buen final, quizás no a toda orquesta pero merecedor de aplausos de la concurrencia.

Y es que, símil aparte, lo que se nota y a la legua es que no hay unanimidad de criterios entre Alberto y Cristina, lo que no sólo no es nuevo sino que tampoco denota gravedad, y era hora. De hecho, nunca fueron una unidad, ni hace 12 años, y hasta estuvieron distanciados. Pero lo gravitante es que superaron las diferencias y llevaron al peronismo a la victoria electoral. O sea que supieron enhebrar una alianza inteligente, que vienen cuidando con celo de [email protected] 

Y si se entiende lo anterior, se entiende también cómo y por qué se ha venido demorando el debate y decisión parlamentaria del impuesto extraordinario a las grandes fortunas, que muchos pensamos que si va a ser de un 1 por ciento y por única vez el resultado será magro y mezquino hasta dar rabia. Pero está en marcha y los mentideros políticos aseguran que sí va a salir y que algo será algo.

Ese algoesalguismo, por cierto, también afirma –sotto voce– que el caso Vicentin no está del todo perdido, y que el deslucimiento presidencial que significó la demora de mes y medio no implica derrota ni mucho menos. No faltan incluso los que aseguran que, tiempo al tiempo, al cabo Vicentin se parecerá a la empresa agropecuaria testigo que la Argentina necesita. Ojalá.

Hay quienes dicen también que la ausencia de Madres y Abuelas el 9 de Julio, así como la amenaza de energúmenos a Hebe, y también el exabrupto del canciller Solá llamando “dictadura” a la difícil democracia en Venezuela (sobre todo cuando no aplica ese calificativo a Bolivia y Ecuador, por caso) en realidad acabaron siendo demostraciones de los reflejos de Alberto para zurcir desgarros. Justificaciones todas que hablan de la necesidad de cuidados a un gobierno que estando expuesto a barquinazos de todo tipo, no los elude y los salva con cierta elegancia.

Por eso, y como incluso esta columna postula cada semana, no está nada mal señalar yerros, sin por eso jugar en favor del gorilismo desatado ni de ultrismos demodés. Así, los muchos funcionarios macristas colocados en posiciones importantes siguen sacando canas verdes a más de uno, incluido quien firma. Sobre todo cuando se trata de personajes en posiciones inexplicables, como el Sr. Guillermo Nielsen insólitamente sostenido como presidente nada menos que de YPF.

Las dotes de equilibrista que viene demostrando el Presidente con su leit-motiv fundamental, que obviamente es la pandemia, le reportan un respeto grueso. Y no se afirma esto sólo por sus correctas y mesuradas posiciones sanitarias, probadamente eficaces más allá del fastidio de muchos, sino también por la paciencia budista que demuestra soportando al para esta columna verdadero responsable del explosivo aumento de enfermos y fallecimientos en la capital de la república: el intendente Rodríguez Larreta, cuyas decisiones son todas ambiguas en el mejor de los casos.

Lo confundidor de su actitud merecería un sinceramiento: parece apoyar todas las medidas del gobierno nacional, pero a la vez rebaja sistemáticamente los cuidados que propone el Presidente. Y así zafa de ser señalado como el verdadero responsable de miles de infecciones de coronavirus en las villas miseria capitalinas, derivadas de la pésima higiene, falta de agua y abandonos municipales. Es él el gobernador de la ciudad más infectada del país; él el responsable de las idas y vueltas de las fases.

Sólo la ya demostrada albertiana paciencia de Buda parece capaz de bancarlo. Ni Axel, a quien se le nota el fastidio más de una vez, lo disimula del todo.

Como fuere, algunas rencillas se aprecian también en ciertos patios del FdT, donde no faltan los que acusan al gobierno de laxitud y hasta “claudicación”. Ya se sabe: son infaltables los que por izquierda sólo quieren tener razón en sus griterías, como también quienes practican genuflexiones aprobando todo error –que los hay– con el sambenito de que mejor no cuestionar nada para que no se aproveche el enemigo, lo que es antesala de un nocivo sialbertismo.

Mientras tanto, lejos de la capital, en el interior profundo de la Argentina Milagro Sala sigue presa y Gerardo Morales continúa su morosa práctica de emperador provinciano. En la otra punta del país, Santa Cruz, Alicia Kirchner sigue con calma la diluida maniobra nación-clarinesca de atribuirle a su cuñada el asesinato de Fabián Gutiérrez a manos de un grupito de bandidos delirantes.

Y volviendo al norte, en Salta continúa la criminal tala de bosques ante la pasividad nacional, ésa si reprochable. En Santa Fe se congela el expediente Vicentin como paquete de kani-kama, y en Córdoba el mutismo de Schiaretti es atronador y sospechoso, como siempre son sus silencios. En Chubut una rápida farsa en el municipio de El Hoyo se llevó puesto al intendente peronista, derrocado por peronistas traidores que nunca faltan, en un típico caso de los que en Buenos Aires ni se enteran. Y en Mendoza, para completar el panorama, parece que todavía nadie acusó de sedición y traición a la patria al ex-gobernador radical y hoy macrista de hueso colorado Sr. Cornejo, quien se despachó con una proclama independentista claramente inconstitucional.

En ése que es el país real, donde las grietas también existen pero son o parecen menos estúpidas, las cuarentenas parecen sobrellevarse algo mejor. La vida transcurre en clave más tenue, que no necesariamente serena, y no sin cierto alivio y más allá de incomprensiones ocasionales se sigue apoyando al Presidente a conciencia de que su principal apoyo es, aunque no se note, el estratégico silencio sabio de la Vicepresidenta. La Jefa, como le dicen [email protected] que la ven como garante del sostén y la estabilidad de su viejo amigo y compañero de fórmula.



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Vilma Ibarra: “El que crea que puede condicionar al Presidente, no lo conoce” | La secretaria Legal y Técnica se subió al ring de los medios



El que cree que puede condicionar al Presidente generando dichos acerca de ‘que está condicionado’ o ‘acorralado’, no lo conoce. El Presidente tiene una enorme paciencia, una enorme capacidad de diálogo y no lo van a correr de ahí”, afirmó la titular de la Secretaría Legal y Técnica, Vilma Ibarra. Además opinó sobre la reforma judicial que el Gobierno presentará esta semana y, en diálogo con PáginaI12, dio un mensaje hacia dentro de la coalición de la que forma parte: “tenemos una gran responsabilidad política: trabajar unidos y dar respuestas a las necesidades de la gente en esta coyuntura tan difícil. Estamos cuidando la salud, la vida, el empleo y la producción, y necesitamos construir una sociedad más justa e igualitaria”, dijo.

Ibarra comentó a este diario que para empezar a dar respuestas a las necesidades económicas de la sociedad “primero hay que clausurar la etapa de sobre endeudamiento, de destrucción de la economía, de agravios y persecuciones”. “Estamos decididos a avanzar con diálogo, y también con mucha firmeza en el camino que la gente definió cuando eligió la boleta de Alberto y Cristina”, afirmó. Además, destacó que Fernández “está a la cabeza con un liderazgo muy integrador y muy racional”.

Las declaraciones de la secretaria legal y técnica se dieron en un contexto en el que el Gobierno busca dar mensajes concretos sobre la situación política actual y desestimar los intentos de la oposición de generar divisiones al interior del oficialismo. Voceros del Poder Ejecutivo dijeron a este diario que “se necesitan voces claras que expliquen el enorme trabajo que se está haciendo”, ya que, según indicaron, “el país fue recibido en grave situación en diciembre; luego vino la pandemia, se sumaron dificultades económicas, y hubo un enorme esfuerzo de la sociedad para sostener la cuarentena”. 

Por otra parte, desde Casa Rosada rescataron que el aislamiento “se transitó en paz”, y “sosteniendo el empleo y ayudando a quienes menos tienen”. También puntualizaron que es necesario “desactivar los discursos de discordia y enfrentamiento con un liderazgo firme e integrador del presidente, Cristina y con Massa”. “El que piense que hay otra opción está desencaminado; esa opción ya nos llevó al fracaso y fue Macri”, agregaron.

Con respecto a la crisis sanitaria, Ibarra sostuvo que “estamos transitando una etapa en la que la sociedad no está dispuesta a que nos estemos agrediendo entre las dirigencias políticas”. “Es una situación difícil, con con una pandemia de la que se sabe poco y que amenaza fuertemente las economías más poderosas del mundo. Por eso tenemos que llevar tranquilidad a la gente”, resaltó.

Otro de los temas sobre los que opinó la asesora presidencial fue acerca de la reforma judicial, que comenzará a tratarse esta semana. Según ella, ésa una idea que Fernández tiene “hace mucho tiempo”. La reforma, explicó, buscará terminar con “el esquema pendular de justicia que hace mal a la democracia”. Luego, detalló que seguirá existiendo el respeto al “juez natural”: “nadie va a sacar un juez a dedo de ningún lado, porque si algo ya no tolera la sociedad argentina es el manoseo de la justicia”.  

En relación a la idea que se quiere instalar acerca de las supuestas “internas” o discusiones dentro del Frente de Todos, la funcionaria explicó que “formamos parte de una coalición y yo fui convocada a ser parte de eso. Tanto Alberto cómo Cristina fueron capaces de construir algo con mucho consenso, muy integrador y fueron ellos los que pensaron que la mejor persona para liderarlo era Alberto. El liderazgo de él es integrador porque eso es lo que necesita la Argentina”. Además, destacó que no les preocupa que haya miradas diversas: “claro que las hay porque no venían de los mismos sitios Cristina, Alberto, Felipe Solá o Massa”, dijo. “Fuimos convocados muchos que veníamos de distintas historias, y trayendo distintas demandas y perspectivas. Esa diversidad es contenida en esta coalición y sería imposible y nos haría daño que exista un discurso único”, detalló.

“A veces, la idea de ahondar la grieta puede favorecer a algunos, pero estoy segura de que nos hace daño a la mayoría de argentinos. El presidente no va a trabajar para ahondar en eso, vamos a trabajar para construir consensos y avanzar en la agenda que verdaderamente necesita el país”, sostuvo. Entre las prioridades del Gobierno, Ibarra puntualizó que “se necesita contener la producción, mejorar la administración de justicia y sostener y crear trabajo digno para que el país levante su matriz productiva con financiamiento sano”. “Se están atravesando periodos muy difíciles y no vamos a trabajar para la grieta”, concluyó.



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Alberto Fernández sobre Vicentin: “No me urge una solución ya” | La posible salida en la que piensa el Presidente



–Anunció la intervención y el proyecto de expropiación de Vicentin. Después dio marcha atrás y respaldó la propuesta de la gobernación. El juez rechazó la intervención, siguen los Padoan y Vicentin al frente de la empresa. Esta semana dijo que se equivocó porque pensó que la gente lo iba a aplaudir y no fue así ¿En qué se equivocó?

–Como la situación era tan crítica, eran tantos los damnificados y era tan clara la insolvencia de los directivos de Vicentin para poder hacer frente a esas obligaciones, creí que todos iban a celebrar que alguien se hiciera cargo de semejante problema, pero no fue así. Leyeron la palabra expropiación y la utilizaron en desmedro de lo que objetivamente era un salvataje de una empresa que el Estado considera estratégica para poder seguir funcionando. Y se armó todo el revuelo que se armó y el juez hizo lo que hizo con un fallo incomprensible. Donde dice no voy a opinar sobre la constitucionalidad del decreto, él sabrá por qué lo hizo. 

Me interesa rescatar la empresa porque en verdad, además de la propiedad privada de los accionistas de Vicentin, está en peligro el Banco Nación que puede perder casi 20 mil millones de pesos. Está la propiedad privada de un montón de otros bancos que están en riesgo de no cobrar. Está en riesgo la propiedad privada de los productores que pueden no cobrar. Está en riesgo la propiedad privada de los extranjeros que pueden no cobrar. Y fundamentalmente está en riesgo que ese mercado, tan importante para la Argentina, se concentre aún más en perjuicio de lo que a la Argentina le interesa. 

Entonces lo que yo dije fue que si alguien tiene una idea mejor que la traiga. El único que me está aportando algunas ideas alternativas, y yo lo estoy acompañando, es el gobernador de Santa Fe. Y estoy esperando. Aunque yo no voy a dejar que Vicentin se caiga definitivamente y que esto provoque una mayor concentración. A mí no me urge encontrar la solución ya . Nos primerearon, si vale el término, con el riesgo de expropiación y le hicieron creer al mundo que éramos una banda de locos. La semana que viene yo estoy mandando dos asesores míos a Santa Fe a hablar con todos los sectores que tienen intereses en ese concurso preventivo. 

–¿La expropiación está descartada?

–Lo que no voy a aceptar es que la empresa siga manejada por los mismos que generaron semejante desastre. Es una de las alternativas, si aparece una mejor vamos por la mejor. Podría ser que por vía judicial nos entreguen la administración de la empresa y nosotros nos responzabilizáramos de llevar adelante el concurso. Esa podría ser una solución.



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