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El mito del equilibrio fiscal para crecer | La ortodoxia económica impone el criterio Economía o Salud



Es una superstición que el presupuesto público debe estar siempre equilibrado… una de las funciones de las religiones es la de asustar a la gente mediante mitos, para que se comporte de la manera deseada”, Premio Nobel de Economía Paul Samuelson

El posicionamiento político del economista Paul Samuelson no se caracterizaba por ser  progresista. Sin embargo, reconocía que el presupuesto público equilibrado – ingresos públicos menos gasto público- es un mito. En otros términos, una construcción justificante del disciplinamiento de la relación laboral -construida como religión- con el objetivo de salarios de subsistencia, beneficios máximos e impuestos mínimos.

En época de pandemia, la aparente contradicción entre vida y economía se sintetiza si consideramos que “la economía debe servir al bienestar social”, es decir, a la sociedad. Ésta es el seno de génesis y desarrollo de la vida. Por ende, la economía debe estar al servicio de la vida. El déficit fiscal, en economía cumple esa función.

Para que la economía sirva a la vida resulta imprescindible la intervención del Estado -que respalda a la sociedad-, a través del presupuesto público que – eficitario- lima las inequidades sociales que la economía privada naturalmente genera. 

Los sectores dominantes de la economía se oponen ferozmente a que el Estado auxilie a los sectores vulnerables porque mitiga necesidades y esto limita en -lugar de acentuar- la explotación laboral, que es el objetivo central buscado.

Emisión monetaria

En otros términos, la emisión de dinero por parte del Banco Central en función de la política económica –déficit público-, para solucionar problemas sociales con o sin pandemia, no generan perjuicios para la economía, para el Estado y menos para la sociedad. 

Es decir, el Estado puede emitir y generar déficit en moneda estatal sin que esto genere inflación que no se controle ni endeudamiento que no se pague.

La inflación puede darse en situación de pleno empleo o –lo fáctico actual- que empresarios aumenten precios sin relación con sus costos y luego exijan o busquen dólares para fugarlos. En el primer caso se controla con la emisión de bonos de deuda en moneda nacional, que regula la demanda. En el segundo caso, con control de precios y cambiarios para evitar la fuga de divisas.

Tampoco el déficit primario puede ser generador de deuda pública impagable.

El Estado tiene la soberanía de emitir y pagar con la misma moneda en la que se endeuda, que recuperará a través del crecimiento económico que el propio déficit genera, sin cobrar nuevos impuestos pero sí mayor recaudación.

Por ende, lo incontrolable y grave en política económica es el endeudamiento externo que pude derivar, escalando, en hiperinflación y, por último, en default

Falacias

La ortodoxia económica, sin fundamento y menos constatación con la realidad, se opone al déficit primario. Exigiendo bregar por el equilibrio fiscal con la justificación de que el “Estado es igual a una familia, que si le ingresa menos dinero de lo que gasta concluirá en quiebra”. Es una falacia. Al menos en relación al Estado que tiene la potestad, que no tiene ninguna familia, de emitir moneda. 

Esta frase la repetía el ex presidente Mauricio Macri tratando de justificar la barbarie neoliberal que puso en práctica y llevó a la economía al default, producto de endeudarse en moneda extranjera para saldar el déficit primario que se computa en pesos. 

Si se trata de competir por la mayor aberración política y lograr beneficios espurios para una elite, recibió el primer premio. Es decir, endeudarse en dólares para pagar saldo en pesos. Toda esta irracionalidad,  supuestamente para combatir la inflación, terminó de la única manera posible: 300 por ciento de inflación en sus cuatro años de gobierno y caída del PIB. 

El déficit público potencia el crecimiento económico o salida de la recesión. Esto es así ya que los sectores vulnerables deben satisfacer necesidades postergadas, y por ende gastarán en consumo el ciento por ciento de lo que les ingrese. Y éste significa más del 70 por ciento de la demanda agregada. 

Déficit

En otros términos, el aporte del Estado con dinero emitido como déficit primario, subsidiando sectores vulnerables y empresariales (pymes) -generadoras de empleo- no es solo una acción socialmente solidaria sino económicamente eficaz, dado que beneficia a la sociedad en su conjunto.

Como fundamento matemático-contable de lo expuesto, debe considerarse que en la economía de un país existen tres sectores inseparables

1. Público.

2. Privado.

3. Externo

En términos de ecuación, la suma de los tres sectores da cero. Quiere decir, que si un sector tiene déficit -ingresos inferiores a gastos- uno de los restantes o los dos a la vez, tendrán superávit. Por tanto, cuánto mayor sea el déficit público mayor será el superávit privado y externo, que traducido significa crecimiento con inclusión y saldo positivo de la balanza comercial, que permitirá saldar la deuda en dólares que el neoliberalismo ha legado. Es la única fuente de divisas genuina.

Bajo hipótesis de superávit público, significa una pérdida de riqueza social, expresado en saldo negativo del sector privado y externo. Es decir, mayor niveles de inflación, pobreza y deuda externa.

Inflación

Merece un párrafo aparte el tema de la inflación. Infinidad de creyentes religiosos opinan que su causa es el déficit público y su correspondiente emisión.

Sin embargo, la inflación es un fenómeno de índole más político que económico. Tiene como explicación determinante la dolarización de la economía y el mercado oligopólico

El mercado oligopolizado implica que reducidos oferentes concentrados de gran poder económico establecen acuerdos explícitos o implícitos para imponer precios -industriales y comerciales- en moneda nacional, pero referenciados al dólar

La rutina será entonces: precios dolarizados siempre en alza derivado de la fuga de divisas, salarios pesificados y no-intervención del Estado (presupuesto equilibrado) para maximizar beneficios, que nuevamente serán fugados.

Empresarios

Un representante emblemático del poder económico es Paolo Rocca, propietario de la empresa Techint. Algunos antecedentes políticos de esta empresa se remontan a los años de la última dictadura cívico-militar. El 5 de mayo de 1977 desaparecía hasta hoy, Enrique Ingenieros y su mujer Irma M. Pompa embarazada de tres meses y una hija de dos años -María G. Ingenieros-, que sobrevivió a la tragedia. El 13 de diciembre de 1977 fue detenido-desaparecido de su domicilio en Campana, el operario de Siderca-Techint Armando Rodi. El día 30 de marzo de 2020 en plena pandemia y fase de cuarentena obligatoria, se concreto el despido de 1450 trabajadores de la empresa Techint, con el objetivo de extorsionar al gobierno. 

Para el poder económico concentrado agrupado en AEA, la contradicción economía o vida carece de síntesis. En otros términos, significa maximizar beneficios a cualquier costo forzando precios y desempleo y suspensiones para reducir salarios, sin importar la vida ni el bienestar general de la sociedad.

* Docente. Economista. Contador público. Integrante del Club Argentino Arturo Jauretche.

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Dólar: importan los fundamentos | Las presiones del lobby devaluador. El tipo de cambio no está atrasado




| Las presiones del lobby devaluador. El tipo de cambio no está atrasado



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Mellon, un prototipo de Macri | Hijo de millonarios, acusado de evasión impositiva y de corrupción y de aprovechar la función pública en beneficio de sus empresas



Un millonario puede ser considerado un héroe nacional en los Estados Unidos, gloria que pocos alcanzan sea por su desempeño político, militar, científico, artístico o por haber ganado un Oscar merecidamente. Y puede pertenecer a ese Panteón de dioses americanos, aunque parte de su fortuna la haya obtenido a costa de sus ciudadanos.

Andrew Mellon, el personaje del quien hablamos, desde un alto cargo público no sólo se enriqueció personalmente, sino que ayudó a enriquecerse a los más ricos de su país, mientras que sus políticas contribuyeron a desencadenar la gran crisis de los años 30. Fue durante 11 años secretario del Tesoro de los Estados Unidos y ya era uno de los hombres más ricos de su país.

Si bien las comparaciones en la historia son dudosas por las diferentes coyunturas que viven los personajes, alejados muchas veces por países y años. Mellon es un individuo de la historia norteamericana que nos recuerda al ex presidente Mauricio Macri. Por supuesto no tomo en cuenta que sus apellidos comienzan con la misma letra (M). Me refiero a Mellon y Macri. Aquí vamos a hablar sólo del primero, con respecto al segundo los argentinos lo tienen bien en el recuerdo, o lo estan desentrañando todavía.

Familia

Como Macri, Andrew Mellon era hijo de un millonario, en su caso banquero y abogado establecido en Pennsylvania, en la ciudad de Pittsburgh, donde fundó el T. Mellon & Sons y nació su afortunado hijo Andrew. Éste empezó a trabajar muy pronto en el negocio familiar donde desplegó enseguida su habilidad financiera. No tardó mucho en transformar el banco junto su hermano y un íntimo amigo en uno de los más poderosos de su país. 

Hacia 1913 con el nombre de Mellon National Bank junto a otra institución paralela también controlada por él tenìan la mayor cantidad de dinero en depósitos de Pittsburgh. Desde allí se transformó en un gran industrialista introduciendose en el negocio del aluminio con la fundación de Alcoa, el gigante del aluminio norteamericano y se metió en cuanto negocio rentable de la época pudo. 

El carbón, el acero (la Union Steel Company), el petróleo (Gulf Oil),una compañia de whiskys hasta la prohibición y luego de ella a través de testaferros, la “Westinghouse Electric Corporation” y muchas otras trasnformándose en uno de los hombres más ricos de Estados Unidos, junto a los Rockefeller, los Vanderblit, los Morgan.

Pero su interés pasó pronto a la política. Su padre ya había tenido cargos en el Partido Republicano y él fue uno se los principales financistas de ese partido en su época de oro. En 1921, luego de que el presidente demócrata Woodrow Wilson dejara la presidencia, financió la campaña del candidato republicano y en 1921 fue elegido Warren G. Harding, quizás el más oscuro Presidente de su país, que llegó a reconocer publicamemte su propia incapacidad y falta de conocimientos para el cargo. 

Su tabla de salvataje en un período de auge económico fue el nombramiento como secretario del Tesoro a Andrew Mellon. Éste estaba en contra del incremento de los gastos que había incurrido el país al involucrarse en la Primera Guerra Mundial y frente al incremento de impuestos que se había producido para financiarlo bregó por su reducción, sobre todo para los más ricos, como él mismo. En el período de Wilson esa alícuota llegaba al 77 por ciento. 

Corporaciones

Luego de la muerte de Harding, le sucedió Calvin Coolidge, otro republicano que compartía sus ideas y lo renovó en su cargo. Desde ese momento, la influencia de Mellon en la política económica creció notablemente. Su objetivo, además de obtener rebajas impositivas para los ricos, fue depositar el poder en manos de las corporaciones y reducir las funciones del Estado.

Luego de la guerra se reestableció el nivel de mano de obra, la tasa de desempleo bajó a niveles mínimos y los salarios industriales aumentaron. Pero la brecha entre el aumento de salario de sólo un 8 por ciento en la década con respecto a la productividad del trabajo -creció un 30 por ciento en el mismo período- se agigantó. 

Los empleadores de todo el país buscaron eliminar los sindicatos y la Federación estadounidense de trabajadores perdió un millones y medio de miembros. Un observador extranjero comentó que los Estados Unidos de 1928 “era un oásis de los empleadores”

También el agro sufrió del desinterés del gobierno. Los salarios de los trabajadores rurales eran aun menores que el de los industriales, y el campo entró en una prolongada crisis. Hubo también una gran desigualdad regional, siendo el sur la región más afectada,  y también hubo un crisis de salud. Dos millones de personas murieron por la malaria y la tuberculosis afectó a miles de trabajadores.

En vísperas de los grandes negociados en la Bolsa que iban a desatar una muy fuerte crisis, los capitales fluían de todo el mundo al mercado estadounidense . En Argentina,  la Caja de Conversión que volvió a abrir Alvear en 1926 sufrió en seguida las causas de esta situación e Yrigoyen la cerró definitvamente.

En la última semana de las elecciones de 1928, Mellon dio un discurso por radio para promocionar a Herbert Hoover, el candidato republicano: “Rusia es un ejemplo de lo que sucede cuando se destruyen los valores crediticios” dijo, atacando al nuevo Estado comunista y vinculándolo con las ideas políticas de los demócratas. Por el contrario, continuó Mellon, en Italia la amenaza bolchevique fue enfrentada y vencida. Según él, Mussolini no solo había rescatado a Italia de cualquier posible peligro de colapso económico y social sino que, además, había mejorado el bienestar de la gente del país. El gobierno italiano, a diferencia del soviético, “operó de acuerdo con las leyes económicas establecidas”.

Impuestos

Finalmente, en 1924 Mellon consiguió bajar el impuesto de los más ricos al 18 por ciento, mientras introducía impuestos para el resto de la población y disminuía los gasto sociales.

Después de décadas de cruzadas antimonopolio por parte de políticos agresivos, comprometiéndose a hacer frente a grandes sumas de dinero y fallando espectacularmente, este fue el resultado: Los monopolistas tenían el control.

La última elección presidencial de la década fue similar a la primera y terminó con una aplastante victoria republicana en manos de Hervert Hoover La última elección presidencial de la década fue similar a la primera y terminó con una aplastante victoria republicana en manos de Hoover que mantuvo a Mellon en su cargo. Y allí comenzó su derrumbe. Mellon, además de empujar a su país a la crisis, tuvo un serio revés político.

El senador Wright Patman le inició un juicio político que tuvo gran resonancia. Lo acusó de no haber separado sus negocios personales de los del Estado que seguían manejando testaferros: Patman dio a conocer los cargos, uno por uno. Comenzó con un antiguo estatuto anticorrupción que prohíbe que un secretario del Tesoro en Estados Unidos se involucre en el comercio o en buques marítimos. Los cargos escalaban cada vez más alto. Mellon, como secretario del Tesoro y, por lo tanto, jefe de la Oficina de Impuestos Internos, había otorgado a sus propias empresas reembolsos de impuestos. Tenía acciones bancarias mientras se desempeñaba como presidente de la Reserva Federal. También poseía una gran destilería mientras hacía cumplir la Ley Seca y comerciaba ilegalmente con la Unión Soviética. Patman incluso señaló que Mellon controlaba el monopolio del aluminio de Alcoa. La acusación central era la autocontratación. Mellon había estado haciendo sus propios negocios en el Departamento del Tesoro y había retenido el control -sino la propiedad formal- de más de 300 corporaciones dedicadas al comercio mundial.

Fraude

Durante el gobierno de Hoover, en 1932, se lo nombró embajador en Londres para salvarlo de ese juicio, pero cuando regresó al país, un año más tarde, en plena crisis encontró que se había convertido en un paria político. El demócrata Franklin Delano Roosevelt era ahora Presidente, y los departamentos del Tesoro y de Justicia comenzaron a investigar a Mellon por sospechas de fraude fiscal masivo.

Por supuesto no fue a prisión y murió un año después. Toda su colección de arte desde Leonardo da Vinci y Rafael hasta los artistas contemporáneos más famosos, una de las más valiosas del mundo en aquel entonces, le fue confiscada para pagar los impuestos que debía. Nunca donó sus pinturas y esculturas y la galería que le dio fama de benefactor fue construida por el gobierno de Roosevelt. La falsa imagen de Mellón sigue brillando en algunas enciclopedias. Pero su aporte al desencadenamiento de la crisis del ’30 en Estados Unidos fue su verdadero legado.

* Profesor emérito de la UBA y del ISEN (Instituto del Servicio Exterior de la Nación).



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¿Cuáles son los delirios de los libertarios?  | Radiografía a la secta del terraplanismo económico 




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¿Por qué no hubo un “shock de confianza” por el acuerdo de la deuda? | Falta de dólares, tensión en la plaza cambiaria y exigencia de ajuste fiscal



A poco de cerrar un acuerdo de reestructuración de la deuda con los acreedores privados, la economía naufraga en una crisis de producción con corridas sobre el mercado de cambios

¿Fue entonces un fracaso la estrategia de renegociación con los acreedores? Para nada, el acuerdo con los acreedores fue exitoso para despejar los vencimientos de corto plazo y evitar juicios internacionales que inflen judicialmente la deuda. Lo que fracaso no es el acuerdo con los acreedores sino la fantasiosa tesis de que su éxito derivaría en un shock de confianza que alentaría la reactivación macroeconómica en un contexto de estabilidad cambiaria.

La tesis del “shock de confianza” tras un acuerdo con los acreedores era sostenida por una amplio abanico de economistas, no sólo ortodoxos ligados a la oposición sino incluso algunos heterodoxos muy cercanos al presidente Alberto Fernández. La misma estaba detrás del diseño inicial del programa de Gobierno (hasta su interrupción obligada por la pandemia), donde se había pospuesto hasta la redacción del
Presupuesto a la espera de los resultados de la negociación de la deuda.

Bajo esa mirada, si se evitaba el default con una reestructuración exitosa, se iba a restablecer la “confianza del mercado” hecho que derivaría en una menor fuga de capitales y en un mayor nivel de inversión productiva, iniciando un proceso exitoso de crecimiento. ¿Por qué no fue así?

Dado el sobreendeudamiento heredado pocos esperaba que la reestructuración de la deuda trajera un ingreso masivo de dólares financieros, sino que establecería un cronograma de pagos que, como finalmente sucedió, podría aliviar la carga de pagos en los primeros años. De esa manera, no tenía un impacto en término de disposición de divisas muy diferente al default que, por razones obvia, también hubiera aliviado los pagos en el corto plazo. 

Si el éxito o fracaso de la reestructuración no modificaba sustancialmente la disposición de divisas, ¿por qué iba a modificar mágicamente el rumbo de la economía? La respuesta la deberían dar quienes dejándose llevar por el lobby de los acreedores para evitar un default, prometieron una fantasía a la sociedad incluyendo a sus máximas autoridades.

Los más dogmáticos de la tesis del “shock de confianza” no dan el brazo a torcer y sostienen que el acuerdo con los acreedores no fue suficiente. Corriendo el arco, señalan que ahora se precisa un “plan integral” con un “presupuesto equilibrado” (eufemismo para invocar un ajuste del gasto público) para recuperar la confianza del “mercado”. 

El resultado de dicho programa es previsible, ya que fue ensayado por Mauricio Macri en sus últimos años de mandato: el recorte de los gastos acentuaría la recesión, mientras que la eliminación del control de cambios induciría una devaluación en el mercado oficial que espiralizaría la inflación deprimiendo aún más los ingresos reales, el consumo y el nivel de actividad. Con ese programa el oficialismo iría directo a una derrota electoral en 2021, hecho que agregaría una crisis política al ya complicado escenario económico.



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Guernica es el espejo cruel de la crisis habitacional | Drama global de falta de tierras y viviendas para miles de millones de personas



Como intoxican con su abordaje de tantos temas, las operaciones mediáticas cubrieron desde el miedo y el prejuicio la problemática de las “tomas de tierra” en la agenda pública argentina.

El problema habitacional es de larguísima data aquí, y en tantos otros lados, y hubo por cierto episodios recientes como el de Guernica para cubrir informativamente, pero en general los medios lo han hecho al modo amarillista y acusatorio con que suelen actuar.

Por cierto hay un drama global de falta de tierras y viviendas para miles de millones de personas. Viene del fondo de la historia, la guerra y la codicia lo agravan (como se ve en la maravillosa película “Milagro en Milán”, de Vittorio de Sica) y el neoliberalismo lo hizo explotar en estas décadas.

Según el Reporte Mundial de las Ciudades de ONU-Habitat, el “97 por ciento de las viviendas en los países desarrollados o en vías de desarrollo fueron no accesibles financieramente para quienes se destinaron inicialmente, es decir, la vivienda ya no es un factor de cambio sostenible que promueve la igualdad”.

Así, y eso pasa en los países más avanzados, no llama la atención que, según diversos cálculos, cerca de una tercera parte de la población mundial viva en asentamientos precarios. Esa misma fuente informa que hace ya una década, casi 1 mil de las más de 7 mil millones de personas del mundo carecían de una casa digna, y estimaba que eso aumentaría 60 por ciento para 2030.

Hogares

En 2010, alrededor de 980 millones de hogares urbanos carecían de una vivienda decente, así como lo harán otros 600 millones entre 2010 y 2030.

Un año después, la Organización de las Naciones Unidas corrigió la cifra y estimó en 200 millones de personas con carencia absoluta de viviendas y 1500 millones (más del 20 por ciento del total mundial) viviendo en casas “inhabitables o indignas, en condiciones de hacinamiento y promiscuidad. Estas falencias se agudizan en naciones de África, Asia y América Latina, en ese orden. El déficit habitacional guía programas públicos y de financiamiento de organismos multilaterales”, se afirma en el informe de la ONU.

Ya para 2020, la ONU informó que el tema se había agravado y que más de 3000 millones de personas (casi la mitad del mundo) carecen de agua para poder lavarse las manos y más de 1800 millones no tienen hogar, según una nota del director de la Agencia Inter Press Service (IPS) para Norteamérica, Thalif Deen, quien cubre los temas de Naciones Unidas desde Nueva York.

De acuerdo con ONU Hábitat (el Programa de Naciones Unidas para Asentamientos Humanos, cuya sede está en Nairobi, Kenia), en América Latina 1 de cada 4 personas en zonas urbanas vive en villas de emergencia o favelas. Y más de 113 millones de personas –lo que equivale a las poblaciones sumadas Argentina, Colombia y Venezuela- carecen de un lugar adecuado donde vivir.

La región es una de las que más sufre el flagelo. El 7 de septiembre último, el Día de la Independencia de Brasil, el Movimiento Sin Tierra hizo una gran movida solidaria y de concientización del tema. El ex presidente Lula Da Silva trazó un durísimo cuadro de situación social en el gobierno de Jair Bolsonaro, quien envió a la Fuerza Nacional de Seguridad Pública contra asentamientos del MST valiéndose de una movilización autorizada para emergencias por la pandemia de la covid-19 pero que las autoridades aprovechan para reprimir. Brasil no es el único caso de déficit de casas y tierras, pero el mayor del área.

Hace unos años, la CEPAL cuantificó el déficit habitacional latinoamericano en casi 23 millones de unidades. Se refería al “déficit cuantitativo”, es decir que incluye viviendas con más de una familia que así deben compartir servicios y no pueden mejorar la unidad por la baja calidad de los materiales constructivos, pero no incluía en ese cálculo el “déficit cualitativo”, es decir las casa que no tienen techo ni paredes de materiales permanentes, cuyo suelo es de tierra, donde viven más de tres personas por cuarto o tienen falta de agua, cloacas y luz. De haberlo hecho la cifra, reconoce, aumentaría dramáticamente.

Pandemia

En países desarrollados de Occidente obviamente la situación mejora, pero dista de ser óptima. En Estados Unidos se estima en medio millón la cantidad de personas sin vivienda propia, 40 por ciento de las cuales no tienen refugio donde dormir o guarecerse.

En Europa, según estadísticas de la Comisión Europea, en 2017 más de 15 por ciento de la población residía en viviendas sobreocupadas, con Rumania encabezando la lista (47,0 por ciento). Ese año, el “4 por ciento de la población continental sufrió privación en la vivienda grave” y el costo de las casas de alquiler se incrementó. El promedio europeo de gasto de alquiler sobre ingresos fue de 26 por ciento, pero en muchos países fue más elevado, notablemente en Grecia: 84 por ciento.

Con la pandemia, en diversas zonas del mundo la situación se agravó. De acuerdo con un reciente informe de la ONU, aproximadamente 34,3 millones de personas caerán por debajo de la línea de pobreza extrema en 2020 y África será el continente más afectado con una suba de 56 por ciento.

Un estudio de este año de la Fundación de Estudios para Desarrollos Inmobiliarios señala que en Argentina hay 12,2 millones de hogares y 16 por ciento pertenecen a viviendas alquiladas, es decir equivalente a 2 millones de familias. “Aún estarían faltando tres millones de viviendas para satisfacer las necesidades habitacionales de la población. Este déficit se incrementa a un ritmo de 36 mil viviendas por año, aproximadamente”, dijo.

En Hábitat para la Humanidad Argentina detectaron como prioritarias la atención de dos problemas: la autoconstrucción sin asistencia profesional y el alquiler informal, con condiciones inadecuadas y a un costo muy alto.

El artículo 14 bis de la Constitución Nacional habla del derecho a una “vivienda digna”. También lo reclama el Papa Francisco, para todo el mundo, en su trilogía de reclamos impostergables: tierra, techo y trabajo.



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Qué quiere Trump con TikTok | El acuerdo entre la exitosa aplicación china y las corporaciones estadounides Oracle y Walmart



La danza entre TikTok y Donald Trump tiene al planeta mesmerizado. Es habitual ver al presidente de los Estados Unidos amenazar con furia para luego desinflarse en un acuerdo amigable. Lo hace tanto en su política doméstica como cuando tiene que lidiar con sus contendientes globales, de Corea del Norte a China, como si las cosas a ese nivel también se arreglaran en una conversación entre hombres que primero revolean los puños y terminan en un abrazo. Las amenazas contra TikTok no son la excepción.

Hasta ahora la coreografía entre Trump y TikTok ha resultado imprevisible y cambiante. Como ya se explicó en Cash, lo que está en juego son los datos de los ciudadanos estadounidenses que recopila la red social china

Los datos debidamente procesados (se comprobó en las últimas elecciones presidenciales de Estados Unidos) sirven para incidir en el ánimo de la población, entre otras cosas. Los algoritmos de inteligencia artificial de TikTok son tecnología de punta especializada en atrapar la atención, algo que explica en parte su crecimiento vertiginoso. Otra parte se se debe a la intensiva publicidad que utilizaron para fogonear el interés de los usuarios.

En resumen, los chinos finalmente lograron hacer lo que parecía patrimonio exclusivo de Silicon Valley. Por eso el gobierno de Estados Unidos está preocupado de que le hagan lo mismo que lleva años haciendo en el mundo: utilizar a las empresas como vectores de poder para intervenir en otros países.

Paso a paso

La única opción ofrecida por Trump fue que ByteDance, la empresa matriz de TikTok, vendiera la red social a una compañía de los Estados Unidos. Microsoft hizo una oferta, pero los chinos no aceptaron e hicieron una contrapropuesta: sumar a Oracle como socio tecnológico, algo que tampoco quedaba del todo claro qué significaba. 

La propuesta no pareció satisfactoria y rápidamente el senador republicano Josh Hawley publicó una carta dirigida al director del Comité de Inversiones Extranjeras afirmando lo siguiente: “La seguridad nacional americana está en riesgo. Aliento con fuerza a usted y los otros miembros del Comité de Inversiones Extranjeras de los Estados Unidos a rechazar inmediatamente la propuesta de asociación entre Oracle y ByteDance”. 

En un primer momento Trump expresó su disconformidad con la alternativa presentada y aseguró que a partir del domingo 20 de septiembre se bloquearía la descarga y actualización de la app.

En un giro “imprevisto”, un día antes del plazo, Trump dio su aprobación “tentativa” a que Oracle y Walmart adquirieran en conjunto el 20 por ciento de las acciones de una nueva empresa llamada “TikTok Global” registrada en los Estados Unidos. 

Esto permitiría al CEO de Walmart, Doug McMillon, sentarse en el comité de la empresa. Walmart sueña con sumar datos de consumidores gracias a TikTok y de esa manera recuperar un poco de terreno frente al agresivo modelo de negocios de Amazon

Para Oracle es también una oportunidad enorme de avanzar en el negocio de la nube, en el que corre detrás de Amazon, Microsoft y Google. Por su parte el fundador de Oracle, uno de los hombres más ricos del mundo, colabora con Trump en la búsqueda de fondos de campaña. Este dato permite suponer que el vínculo personal facilitó la repentina buena disposición presidencial para esta alternativa.

Algoritmo

Esta solución en camino de concretarse, en realidad, no resuelve el conflicto. Por un lado el acuerdo no cambiaría nada sustancial: de hecho, TikTok ya almacena los datos de los usuarios de los Estados Unidos en servidores locales que, según algunas versiones, pertenecen a Google. Será igual de difícil garantizar que no se hagan copias de esos datos. 

Por otro lado, no está claro que TikTok esté dispuesto a mostrar su algoritmo a los nuevos socios y, aun si quisiera, tendría que conseguir la aprobación del régimen chino que restringe la apertura de esta tecnología con empresas de otros países, tal como hacen los Estados Unidos. 

Para generar aún más confusión Trump aseguró que la empresa pagaría 5000 millones de dólares para un fondo educativo, pero Bytedance aseguró no saber de qué le hablan. Por si fuera poco, el lanzamiento de TikTok a la bolsa está planeado para el año que viene y urge resolver todas estas cuestiones antes de salir a seducir inversores.

Plataformas

Esta discusión se da en un contexto de creciente cuestionamiento al rol de las corporaciones en la economía y su impacto sobre la democracia. El reporte de actividad inauténtica de agosto de Facebook ya no solo señala a compañías extranjeras por las campañas de desinformación a través de cuentas falsas, sino a empresas de comunicación domésticas directamente vinculadas con el poder político. 

Tampoco resultaría menor que los Estados Unidos avalen el bloqueo de una aplicación por la acumulación de datos de sus ciudadanos. Sería un antecedente internacional de mucho peso capaz de inspirar a otras naciones: ¿o alguien cree realmente que las únicas plataformas peligrosas son las chinas?

En este conflicto se juegan varias cuestiones. Los grandes ausentes, como ocurre en general, son los países periféricos sin incidencia en las políticas tecnológicas que afectan su propia soberanía de datos.



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Moratoria: una extensión necesaria | Medida para enfrentar las múltiples consecuencias de la pandemia



El proyecto de ampliación de la moratoria enviado al Congreso por el Poder Ejecutivo forma parte de un esquema integral que está llevando a cabo el gobierno para enfrentar las múltiples consecuencias de la pandemia. Un enfoque que busca proteger la salud y a la vez intenta morigerar sus inevitables impactos sociales y económicos.

No obstante, los diferentes resultados a nivel global en materia sanitaria, en la actividad productiva y en el empleo, son inmensos y se ven en todas las economías. Lo que también se observa es un rol activo de los gobiernos con políticas fiscales y monetarias, aunque mucho depende del margen de acción del que se dispone. Por eso es mucho más valorable lo que se hace en nuestro país, que ya arrastraba una situación de emergencias desde antes que irrumpiera la pandemia sanitaria. Todo esto da marco al proyecto de extensión de moratoria que se comenzó a tratar esta semana.

En virtud de las consecuencias que está generando la pandemia, la propuesta para ampliar la moratoria es otra forma de mitigar los daños sobre el tejido productivo y el empleo, que son muchos y que, por caso, se expresan en un muy fuerte aumento de la deuda tributaria del conjunto de los contribuyentes. El proyecto del Ejecutivo viene a fortalecer los objetivos que ya perseguía la Ley  de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, que se aprobó casi por unanimidad el año pasado. Se otorga, así, un estímulo más para que la producción y el consumo transiten más desahogados este período de restricciones, y generar las condiciones para que, a medida que se resuelve la pandemia, la economía vuelva a crecer.

Se plantea “extender el ámbito temporal de las obligaciones tributarias, de los recursos de la seguridad social y aduaneras previsto por dicho régimen, a aquellas vencidas al 30 de junio de 2020, inclusive”. Se incluyen tanto deudas por falta de pago de obligaciones corrientes, como también por la caída de planes de facilidades de pago que estaban en vigencia.

Además, se amplía el universo a la totalidad de contribuyentes, incluyendo a personas humanas y empresas que no habían sido contempladas en la norma de diciembre. Más allá de algunas especulaciones mediáticas intencionadas, se trata de una medida de carácter general, es decir, no ideada para empresas específicas, que está en absoluta sintonía con la gravedad de la crisis.

Si bien se decidió incluir a las grandes empresas, se contempla una diferenciación que favorece a las MiPyMEs, entidades sin fines de lucro y personas humanas consideradas pequeños y pequeñas contribuyentes, otorgándoles beneficios por sobre el resto, por ejemplo, en materia de plazo máximo de las cuotas.

Un aspecto a destacar es que las grandes empresas que adhieran no podrán distribuir dividendos o utilidades hasta 24 meses después de acceder al régimen. Tampoco podrán acceder al mercado de cambios para realizar pagos de beneficios netos a sujetos vinculados del exterior (por ejemplo por servicios de consultoría y asistencia técnica), ni para realizar operaciones como las de contado con liquidación o las de “dólar MEP”. La idea es incluir distintas medidas que son absolutamente necesarias para evitar el desvío en el uso de los fondos públicos, y que lleguen a quienes lo necesitan, grandes o chicas, pero evitando comportamientos especulativos.

Incluso en países como Estados Unidos estos aspectos se contemplan. Allí se implementó un programa destinado a la industria de la aviación, por más de 50 mil millones de dólares, bajo la forma de préstamos y de subsidios destinados al pago de salarios. A cambio de ese apoyo, las empresas beneficiarias no podrán recomprar acciones ni pagar dividendos y se establecen límites a la compensación de los ejecutivos, entre otras restricciones. En otros países desarrollados hay medidas similares.

 

En definitiva, con el proyecto de ampliación de la moratoria se está tratando de contar con una herramienta para hacerle frente a los problemas actuales y que ayude a la recuperación en la pospandemia. Forma parte de un arsenal de medidas que el Estado Nacional está implementando y hay motivos de sobra para que sea tratado y aprobado en el Congreso. 

* Diputado Nacional Frente de Todos.

Presidente Partido Solidario.



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El mito de los superávits gemelos | El objetivo de conseguir saldos positivos en la balanza comercial y en las cuentas fiscales refleja debilidad más que fortaleza 



Argentina, como casi todos los países del capitalismo moderno, es una economía endeudada con el resto del mundo. Pero, a diferencia de la mayoría de los demás países, no logra dar señales de solvencia externa en las últimas décadas y termina en recurrentes episodios de insolvencia y renegociación compulsiva de sus compromisos, cuando no directamente en default.

La pregunta básica a responder es qué señal de solvencia tendría que dar para no caer en estas situaciones de desconfianza que desencadenan la fuga de capitales y las crisis cambiarias, con los efectos recesivos e inflacionarios a la vez (estanflación) que ya se conocen.

Hay quienes creen que esa señal de solvencia debería ser la de alcanzar de manera permanente un superávit comercial externo, que equivalga por lo menos a los intereses de la deuda externa y que, para que ese superávit no genere un desequilibrio entre oferta y demanda interna, el Estado también tendría que generar un superávit fiscal equivalente. 

Esta idea de los superávits gemelos, derivada del esquema conocido como modelo de las tres brechas en el análisis macroeconómico, adolece de algunas inconsistencias e inconveniencias.

Primero conviene explicar en qué consiste la lógica macroeconómica de los superávits gemelos

El superávit comercial con el resto del mundo implica que una parte de lo que se produce no queda disponible para la demanda interna ya que se exporta por encima de lo que se importa. Si no se quiere que esa menor disponibilidad de bienes sea demandada en el mercado interno, porque ya no estará disponible, habrá que neutralizar una parte equivalente de los ingresos que se generaron en el proceso productivo mismo, y para eso hay dos opciones: se ahorra (las personas) más de lo que se invierte (las empresas) o el Estado tiene que recaudar más de lo que devuelve a la demanda final como gasto público.

En cualquiera de estas dos opciones, la mirada estática del equilibrio macroeconómico llevaría a la conclusión de que cualquier país endeudado con el resto del mundo estaría condenado a no disponer en el mercado interno de la totalidad de lo que produce y, por lo tanto, tener un nivel de vida inferior a lo que es capaz de producir.

Si se le agrega que la economía argentina en lugar de superávits tiene normalmente déficits gemelos, de comercio exterior y fiscal, de esta forma se esta poniendo una vara tan alta que parece inalcanzable. Lo interesante es saber que esta meta no es necesaria, aunque la más lógica de sólo equilibrar el balance comercial externo también sea difícil de alcanzar.

Deuda/PIB

Los países, como las empresa, no tienen como objetivo cancelar o reducir necesariamente su nivel de endeudamiento. Una señal de solvencia que conformaría a sus acreedores es que su nivel de endeudamiento no crezca como proporción (porcentaje) de su volumen de negocios, en el caso de las empresas, o de su nivel de actividad económica, medida por el Producto Interno Bruto, en el caso de los países. 

Si, tanto las empresas como los países, van aumentando su endeudamiento en valor absoluto, pero sin incrementar el porcentaje de esa deuda con respecto a su volumen de negocios o de actividad, no habría motivos para que los acreedores se pongan nerviosos.

Más aún, hasta podría ser que los oferentes de fondos estuvieran dispuestos a admitir un incremento transitorio de la ratio de endeudamiento si es para financiar proyectos que aumenten a futuro las ganancias de las empresas o la tasa de crecimiento de un país.

¿Qué se deduce de este razonamiento? 

Si un país puede mostrar una tasa de crecimiento equivalente al porcentaje de los servicios (intereses) de su deuda no es necesario que tenga un superávit comercial externo equivalente a esos servicios porque, capitalizándolos en renovaciones sucesivas, mantendría el mismo porcentaje de endeudamiento con relación a su PIB. Y no habría razón para que los acreedores tuvieran dudas sobre su solvencia futura, sobre todo porque los oferentes de fondos no quieren recuperarlos sino mantenerlos siempre colocados para obtener más ganancias.

Algunas cifras sirven para entender este razonamiento conceptual. En el cuarto trimestre de 2019, últimos datos disponibles del Indec, el stock total de deuda externa, pública y privada era de 282.000 millones de dólares, de los cuales 212.800 millones correspondían a deuda financiera y el resto a inversiones directas de empresas extranjeras.

Sobre un PIB estimado para ese período en 427 mil millones de dólares, el porcentaje de endeudamiento externo total era del 66 por ciento y el de endeudamiento sólo financiero de casi el 50. Por su parte, los servicios de la deuda financiera sumaron en ese lapso 16.998 millones de dólares, lo que significa una carga anual del 8 por ciento sobre el stock de deuda financiera.

Si se lograra crecer a un ritmo promedio del 4 por ciento anual durante diez años, el PIB se incrementaría en ese lapso 48 por ciento. Y si en ese período se refinanciara los intereses de la deuda externa financiera al 8 por ciento anual promedio, capitalizándolos en esa deuda, la misma crecería en el mismo lapso 116 por ciento, con lo cual pasaría a representar casi el 73 por ciento del PIB en vez del 50 por ciento original. Mucho antes de que eso sucediera habría acreedores que retirarían sus colocaciones por el riesgo de insolvencia que implicaría.

En este caso, la única señal de solvencia externa sería la de lograr un superávit comercial externo y su correlato fiscal de al menos el 4 por ciento del PIB anual para poder mantener el mismo ratio de endeudamiento externo. Este sacrificio innecesario se evitaría con servicios de la deuda externa que no superaran la tasa de crecimiento del PIB.

La cuestión de fondo

De todos modos, una cosa es no necesitar superávit comercial externo y otra es tener déficit cada vez que se reactiva la economía para alcanzar el pleno empleo

Este problema, derivado de lo que Marcelo Diamand caracterizó como Estructura Productiva Desequilibrada (EPD), que lleva a que las importaciones crezcan a mayor ritmo que las exportaciones cuando la economía se acerca al pleno empleo, es el problema de la restricción externa.

Entonces, para dar señales de solvencia externa no tienen que suceder al menos dos cosas: 

1. Aumentar el endeudamiento como consecuencia de déficits comerciales recurrentes y permanentes.

2.  Con equilibrio sostenible del comercio exterior, el porcentaje de servicios (intereses) de la deuda no supere la tasa de crecimiento de la economía en pleno empleo.

Así se llega entonces al planteo que exponen los economistas sobre la condición necesaria y la suficiente para lograr alguna meta

La condición necesaria para dar señales de solvencia externa es resolver la restricción externa por la variante positiva, es decir logrando que las exportaciones crezcan como para poder tener equilibrio comercial externo con pleno empleo de capacidad productiva y mano de obra y sostener el equilibrio cuando esa capacidad crezca, lo que implica que las importaciones no deben crecer a mayor ritmo que las exportaciones en esa situación.

La condición suficiente es que los intereses de la deuda externa sean iguales o menores en porcentaje a la tasa de crecimiento de la economía, para lo cual resulta crucial el logro de esa meta en la renegociación de la deuda que está llevando a cabo el gobierno de Alberto Fernández, en la cual se plantea precisamente tasas de interés a largo plazo por debajo del 4 por ciento. 

Esta estrategia no es entonces una estrategia de coyuntura, sino la condición suficiente para no necesitar a futuro sacrificar una parte de lo que se produce para pagar intereses exagerados. 

Sin alguna de esas dos condiciones no hay posibilidades de dar señales adecuadas de sostenibilidad del endeudamiento externo y la economía estaría condenada a seguir como hasta ahora: pare y arranque (stop and go) en la actividad económica y crisis recurrentes de financiamiento con riesgos periódicos de default.

Cumpliendo con estos objetivos estratégicos en la renegociación de la deuda no se necesitan ni son convenientes los superávits gemelos porque, lejos de ser una señal de solvencia, son no sólo un sacrificio económico inútil para la sociedad, sino que además no dejan de ser una señal de debilidad: la de un país que necesita sobreactuar para que le crean que podrá pagar.

* Docente de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, subcoordinador de la carrera de Economía.



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China vs. Estados Unidos, las dos caras del coronavirus | Los pronósticos de Paul Krugman



La mayoría de las economías occidentales mostró una falta de capacidad notable para poder coordinar la sociedad ante el shock sanitario del coronavirus. Esto trae a flote un debate de larga data. Se trata de una discusión que en las últimas décadas pareció opacarse pero ahora se encuentra muy presente: las ventajas de la planificación respecto de la libertad del mercado.

Las posibilidades de enfrentar la crisis sanitaria con éxito y poder mantener en marcha una economía se reducen drásticamente en la medida que las respuestas son individuales en lugar de colectivas. En los últimos meses hubo un curso acelerado para entenderlo y los datos publicados a partir de julio brindan argumentos para la corroboración empírica.

En uno de sus últimos informes el Instituto Internacional de Finanzas -una de las instituciones con más influencia global por monitoreo de las variables económicas- adelantó que en China la recuperación comenzó a ser en forma de V.

Sus indicadores adelantados de actividad arrojaron un crecimiento del 2 por ciento en el segundo trimestre con normalización de la industria y las exportaciones.

La calidad de este indicador no puede ponerse en duda por ningún analista con intenciones de desacreditar a China. El Instituto Internacional de Finanzas tiene el patrocinio de los grandes bancos de occidente.

Estos datos son la contracara de la otra potencia. Estados Unidos no termina de resolver sus problemas sanitarios y otra vez las voces influyentes plantean que el mercado interno no tiene la capacidad de recuperarse rápidamente en los próximos meses.

La semana pasada el premio nobel de economía Paul Krugman fue uno de los más críticos: “El próximo desastre está a pocos días de distancia. Millones de estadounidenses desempleados enfrentan una catástrofe inminente”.

El economista usó un solo dato para mostrar la falta de manejo de la crisis sanitaria. Florida tiene un promedio de muertes diarias por coronavirus que es casi idéntico al de toda la Unión Europea, la cual tiene una población 20 veces mayor.

“Ahora otro desastre, esta vez económico en lugar de epidemiológico, está a solo unos días de distancia” y planteó que la Ley Cares permitió ampliar algunos beneficios para los segmentos afectados por la pandemia y evitar que las consecuencias sobre la pobreza se agudicen en una economía que perdió temporalmente 22 millones de empleos.

“Desafortunadamente, todos esos beneficiarios ahora están a punto de ser arrojados por la borda”. Aseguró que el 25 o 26 de julio millones de trabajadores verán que sus ingresos caen en un 60 por ciento al dejar de recibir los suplementos estatales.

“El Gobierno está muy por detrás de la curva del coronavirus. Todavía están hablando de una recuperación en forma de V que nos llevará de vuelta al pleno empleo, haciendo innecesaria la ayuda especial a los desempleados”.

Krguman aseguró que “los funcionarios son ajenos a lo que todos los demás ven: una economía que está tropezando nuevamente a medida que el coronavirus vuelve a surgir”.

En el Congreso no terminan de ponerse de acuerdo en la extensión de beneficios sociales como los cheques semanales de 600 dólares que tienen su último vencimiento a finales de julio y llegan a millones de beneficiarios. La demanda agregada podría desplomarse.

* Analista financiero.



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